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4 de agosto de 2013

Cronología de la lactancia materna (y 12)

La Organización Mundial de la Salud y UNICEF recomiendan encarecidamente la lactancia a lo largo de toda la niñez temprana: "La leche materna es una fuente importante de energía y proteínas, y ayuda a proteger contra las enfermedades durante el segundo año de vida del niño."
La leche materna sigue proporcionando a tu hijo proteínas, nutrientes, anticuerpos y otras sustancias esenciales y protectoras y continuará haciéndolo durante todo el tiempo que continúes dándole el pecho. La biología humana está orientada a una edad de destete de entre los dos años y medio y los siete años (Dettwyler. K). "Se necesitan entre dos y seis años para que el sistema inmunológico de un niño esté completamente maduro. La leche materna continúa complementando y reforzando el sistema inmunológico durante el tiempo que se ofrece "(La liga de la leche).
Una amplia investigación sobre la relación entre el rendimiento cognitivo (CI, calificaciones en la escuela) y la lactancia materna ha mostrado que los niños amamantados durante largo tiempo tienen mejores notas. (van den Bogaard, C. et al), (NCT).
A esta edad muchos niños tienen objetos de apego. Y se sienten más apegados a ellos durante su segundo año (Enciclopedia de la Salud de la Infancia;. Stringer K.). Estos objetos pueden ser trapos, juguetes, chupetes, biberones o cualquier otra cosa, objetos todos ellos que pueden perderse u olvidarse. La belleza de dar el pecho a tu hijo es que tú eres su elemento de apego. Por otra parte, la lactancia no tiene consecuencias perjudiciales para la salud que puede tener un muñeco o un biberóna esta edad (por ejemplo, malformación dental, caries, retraso en el habla).
A los niños pequeños les gusta moverse. Tu niño ha dominado hace poco el arte de andar, correr y trepar, y le encanta encontrar nuevas formas de usar su cuerpo. Por desgracia, el movimiento y la lactancia constante no van bien juntos. Tu pequeño gimnasta puede decidir en algún momento que la lactancia es más divertidoa si puede retorcerse, girar y trepar sobre ti mientras mama. ¡Uffff! Algunos niños pueden ponerse de pie y a continuación colgarse boca abajo en tu hombro en la misma tetada.

21 de marzo de 2012

Cuatro razones para amamantar a niños mayores


La edad media para el destete en todo el mundo no es de seis meses ni de ocho ni de un año: es de unos 4,2 años. Esto puede sonar muy extraño en el mundo occidental, pero es la prueba de que otras culturas tienen ideas muy distintas acerca de cuánto tiempo necesita ser amamamantado un niño.

Cuándo destetar es una decisión muy personal en la que no debe intervenir más que la mamá y el niño. Éstas son algunas razones por las que algunas mamás decidimos seguir dando el pecho más allá del año:

  • Lo disfrutamos :) Se crea un vínculo y una cercanía muy especial al amamantar al bebé, y muchas madres queremos seguir disfrutando de ello aunque el bebé cumpla un año o dos (o más).
  • Los beneficios de la leche materna no tienen caducidad. Los niños mayores obtienen los mismos nutrientes que los bebés, y, de hecho, la composición de la leche cambia para adaptarse a las necesidades del niño a medida que va creciendo. Y a pesar de ya comer sólidos, los nutrientes de la leche materna siguen siendo beneficiosos para los niños.
  • La lactancia favorece el sistema inmune. Según los expertos, el sistema inmune de un niño no se desarrolla completamente hasta los dos años. ¡Hay incluso quien dice que hasta los siete! Una cosa es cierta y es que los niños pequeños se exponen a muchas cosas una vez que empiezan a caminar y a querer explorar el mundo. La leche materna sigue protegiéndolos de enfermedades. Muchas mamás se sienten aliviadas de que su niño siga tomando leche materna estando enfermo, aún cuando se niegue a comer otras cosas. Esto es especialmente importante si tienen diarrea o vómitos porque puede ayudar a evitar la deshidratación. Y como la leche materna es digerida muy fácilmente, el niño sigue obteniendo nutrientes importantes. Además, los bebés y los niños amamantados tienden a tener menos reacciones adversas a las vacunas.
  • La lactancia es una buena aliada en la crianza y una buena forma de enseñar a los niños a dar y recibir. Amamantar a un niño más grande puede ser todo un reto. Necesita aprender que los demás también tienen sentimientos -incluyendo mamá! La lactancia es una buena forma de empezar a enseñarle a dar y recibir. Por otra parte, un niño que está continuamente explorando y aprendiendo se encuentra cada día con nuevas experiencias, y algunas de ellas pueden asustarlo. El poder volver al pecho de mamá es algo que le brinda consuelo y lo tranquiliza. Muchas mamás agradecen el efecto tranquilizador del pecho, tanto para ellas como para sus niños.
Por Vivian Watson, de http://naceunamama.com
La foto es de Magda Rodríguez y de sus niños, Natalia y Carlos.

9 de junio de 2011

Habiba somos todas


A la vuelta de unas vacaciones tan bien merecidas  y desconectadas del mundo de la red, nos encontramos con las noticias del caso de Habiba, bueno en las noticias no, porque hasta hoy no ha salido nada en los periódicos. Pero el mundo de la blogesfera materna está revuelto y con razón.

Desde el grupo de apoyo en Facebook podemos leer la historia de esta madre. "Habiba es una joven madre de una niña de quince meses, a la que sigue amamantando. De origen marroquí y con unas circunstancias socioeconómicas adversas, hace cuatro meses aceptó vivir en una residencia para madres jóvenes de la Comunidad de Madrid, junto con su hija, con la esperanza de que así sería todo más sencillo.

Hace cuatro días y medio, el Instituto Madrileño del Menor y la Familia (IMMF) decidió separar a la niña de la madre por no cumplir con los objetivos de un programa de psicoterapia y “habilidades maternales” que implica abandonar la lactancia materna a demanda y prolongada por considerarla “caótica” y “perjudicial para los niños y niñas”. Con estas consideraciones, todas carentes de base científica y legal, se obliga a las madres lactantes a tomar una medicación para que se les vaya retirando la leche.

Según la Asociación Española de Pediatría, la lactancia materna debe ser a demanda y puede prolongarse tanto como madre e hijo deseen. No se ha seguido procedimiento legal alguno para separar a esta madre de su hija, ni se ha permitido a la madre despedirse ni se le ha dicho a dónde iría la niña, produciendo a ambas una grave indefensión. Habiba está con los pechos congestionados de leche, al borde de la mastitis y con el corazón partido de dolor sin apenas dormir ni comer, angustiada por no poder estar junto a su hija. Esta madre ha sido valorada por una psicóloga y una psiquiatra y no presenta ningún indicio de enfermedad mental, ni consumo de drogas ni nada que justifique ser víctima de semejante agresión.

A Habiba se le echó del centro a la calle en el mismo momento en el que se llevaron a su hija, diciéndole que ella ya no tenía plaza en ese lugar, pues es un recurso para madres e hijos y ella ya no tiene hija. Una Fundación de ayuda humanitaria ha decidido amparar a esta madre dotándole de alojamiento y manutención, así como de apoyo jurídico. Estamos profundamente consternados por el dolor de Habiba y nos duele imaginar en qué circunstancias estará la niña de 15 meses, separada de su madre, sometida a un destete abrupto, sin que probablemente nadie le haya explicado nada.

Consideramos el caso de Habiba y su hija como una gravísima violación de los Derechos Humanos y de los Derechos del Niño. El daño ya está hecho, pero si madre e hija se reúnen inmediatamente podrá ser reparado. Por todo ello os pedimos que escribáis urgentemente a la oficina del Defensor del Pueblo solicitando su rápida intervención y hagáis llegar vuestra protesta a la gerencia del Instituto Madrileño del Menor y la Familia, pidiéndole la inmediata entrega de la niña a su madre.
Podéis dirigir vuestras cartas/ correos a:
• Oficina del Defensor del Pueblo. Solicitud de quejas online: www.defensordelpueblo.es
fax: 913081158
• Dª Paloma Martín Martín.
Gerente Instituto Madrileño del Menor y la Familia.
Calle Gran Via 14, 28013 MADRID
immf@madrid.org
• Fundación Raíces: fundacionraices@telefonica.net
www.quenoosseparen.info
¡Muchas gracias!"

¿Cómo es posible que algo así no sea primera pagina? Seguiremos informando....

Imagen de Louma Sader.
Más información en El parto es nuestro y en Criando amando

9 de febrero de 2011

Cómo arruinar una lactancia materna

Hay muchas formas de terminar con una lactancia, de golpe o poco a poco, cada uno de estos tips los pueden aprovechar los familiares, los profesionales en salud, o la misma mamá para que la lactancia dure lo menos posible .
(Nota, este es un post en tono irónico, por si las dudas lo aclaro ;) )
  1. No leas sobre lactancia, imagina que es algo que mágicamente aprenderás, piensa que de todas formas si no se puede, le damos fórmula y ya, ¿no? Hay información en libros, en internet, en instituciones como La Liga de la leche, Lacmat, Multilacta y más, poniendo en google “lactancia"” hay infinidad de recursos, pero, ¿para qué? Mejor busca el color de la cunita del bebé…
  2. Acata como ley las palabras del pediatra, 10 minutos de cada lado, cada 3 o 4 horas, y si le da hambre, dale un biberón con agua entre tomas, no sigas esas ideas locas de “libre demanda”, porque si no, tendrás suficiente leche y corres el riesgo de que tu lactancia dure.
  3. No exijas alojamiento conjunto en el hospital, que se lo lleven al nido para que “descanses”, y que se pierda esa periodo sensitivo de las primeras horas después del parto. Igual que tan pronto nazca se lo lleven y sólo te lo muestren de lejos,
  4. Si tomas algún medicamento, o te pones enferma, nunca consultes páginas como www.e-lactancia.org, donde te cuentan qué medicamentos son compatibles con la lactancia. Mejor suspende la lactancia, ¿para qué investigar?
  5. Si duerme mucho, es que tu leche le cae pesada, si duerme poco, es que tu leche no sirve, y convéncete de que con biberón dormirá mejor (aunque ahora tendrás que levantarte a preparar los biberones en lugar de simplemente acercar a tu bebé al pecho, con la leche lista y a la temperatura exacta)
  6. Si sube “poco” de peso, es que tu leche es aguada y no sirve, dale biberón; si engorda mucho, es que tu leche tiene mucha grasa y no sirve, hay que limitarle las tomas de pecho y darle biberón.
  7. Pide y acepta biberones y chupetes en las canastillas que te regalen, y ten un bote de leche de fórmula en casa “por si acaso” y recuerda darle entre tomas biberones con infusiones, tés , agua azucarada o fórmula “por si acaso no lo lleno”, cada centilitro de biberón es menos leche que producirá tu pecho y el bebé terminará por preferir el biberón. Desde el primer día ponle chupete, así le crearás confusión de pezón, y dejará de pedir pecho.
  8. Cree a pies juntillas que la imagen idílica de los anuncios y revistas, de bebés rubicundos y sonrientes, madres esbeltas y hermosas y vida y paseos relajados entre tulipanes es cierta, así tan pronto nazca tu bebé desearás tener “tu vida de antes” y dejarás pronto la lactancia.
  9. Para los nuevos papás, exigid que vuestras esposas cumplan con todos los papeles de esposa, ejecutiva y madre, al 100%, y que ese pequeño intruso se vaya lo antes posible a su habitación, al fin y al cabo, el bebé es ya un ser independiente, y tú necesitas mucho a tu mujer, ¿no? y en otra habitación será muy difícil amamantar al bebé por las noches, así que amamantará poco tiempo. También insiste en que tú como papá debes involucrarte alimentando al bebé (aunque un papá puede bañarlo, cargarlo y mecerlo mientras la mamá duerme una siesta, pasearlo, cambiar pañales, vestirlo, abrazar a la mamá mientras amamanta al bebé. No, tú como padre exige a la mamá en que le deje darle un biberón)
  10. Mentalízate “yo no podré”, “ser mamá es muy dificil”, “y si no puedo”, “eso de la lactancia no es para todas”, “seguro yo no tendré leche”, “y si tengo leche, seguro va a ser de mala calidad”, nada como pensar que no podemos, para que no podamos.
  11. Si tienes pechos pequeños, mentalízate de que no tendrás suficiente leche, por eso son tan chiquitos; si son grandes, seguro es sólo grasa y no tendrás leche suficiente; si son de tamaño mediano, pues seguro se me caerá el pecho si amamanto, mejor lo vamos acostumbrando al biberón. (Claro que nunca investigues que el tamaño de los pechos nada tiene que ver con la producción de leche). También por supuesto, si eres delgada, no tendrás leche “de calidad”; si eres gorda, algo tendrá tu leche, pero tampoco servirá seguro. (Cualquier mujer que se alimente más o menos bien tiene leche de calidad, a menos que viva en Somalia o algún país africano con hambrunas, y según algunos estudios, esas mujeres desnutridas pueden producir menos leche, pero todavía tiene nutrientes)
  12. Mamás, abuelas y familiares, recordad decirle a la mamá cada vez que podáis “pero qué delgadito”, “pero qué flaquitoooo. Hasta ojeras tieneeee” o “está muy gordito no?, ¿no tiene sobrepeso?", "¿seguro que tu leche le cae bien?”, “¿Solamente le das pecho? ¡¡¡pobreciiito!!! yo crié a mis hijos con leche de fórmula y se criaron muy bien". También decidle que es muy esclavizante, que así el bebé no se hará “independiente“, que la lactancia es para “pobres”. Si en una reunión familiar quiere amamantar a su bebé hacedla sentir tan incómoda que tenga que irse, o directamente decidle que, para hacer “sus cosas” en público, mejor no vaya, o que se meta al baño.
  13. Otro punto muy importante, metedle en la cabeza a la mamá aunque tenga una buena lactancia, que “hay que acostumbrarlo al biberón“, porque, ”¿y si un día te hospitalizan, qué le damos?" (sustituidlo con salir de viaje, te pasa algo, vuelves a trabajar.) "Mejor que se acostumbre a tomar un poquito de fórmula, ¿no?” (claro ese poquito va a ir aumentando y dejará el pecho pronto, pero eso nadie lo dice) Y si va a volver a trabajar, que nadie le diga que el permiso de lactancia es un derecho, ni que se puede extraer la leche y dársela al bebé en ausencia de la mamá, mejor biberón con leche artificial, que es una copia de lo que la naturaleza da gratis, pero la mercadotecnia manda.
  14. Los pediatras son expertos en enfermedades infantiles, no en crianza, pero de todas formas si te aseguran que a los tres meses tu hijo ya DEBE dormir tooda la noche y si se despierta, dale un biberón con agua, o que llore un rato , ya se acostumbrará, es como la ley de Dios, así que, aunque tu instinto te diga que no, obedece a un extraño que ni de tu familia es. (Y recuerda que las empresas que venden fórmulas infantiles, son las que auspician los cursos y congresos donde van muchos pediatras, regalitos, muestras gratis, etc,etc.)
  15. La leche no sale del pecho a chorros como del biberón, ni apretando, hay que saber “cómo” apretar para que salga, el bebé sabe cómo sacarla si no se interfirió en los primeros momentos de lactancia, y si la mamá recibió suficiente apoyo. Pero tú no te enteres de eso, y si no ves la leche salir a chorros, di “no tengo leche” y corre a preparar un biberón
  16. A los 3 meses más o menos de amamantar, la producción de leche se regula, ya los pechos no amanecen duros y enormes, ya están blandos al tacto, aunque todavía tienen leche dentro, pero de todas formas, tú piensa “ya se me terminó la leche” y comienza a meter biberones.
  17. Para las amigas que amamantan, decidle a vuestra amiga madre primeriza, que “si no amamantas eres una floja”, “eres una mala madre”, no la apoyéis en sus dudas, sino hacedla sentir culpable si algo no sale perfecto en la lactancia, o si “pregunta tonterías”, con eso seguro saldrá huyendo y no querrá saber nada de lactancia, es más, hasta le tendrá aversión, hazla sentir rechazada si no cumple “el canon“.
  18. Deja que te convenzan de que si amamantas, no puedes tomar medicamentos, no puedes teñirte el pelo, no puedes tomarte radiografías, no puedes comer picante, debes tener una dieta especial, no puedes asustarte, enfriarte, acalorarte, etc,etc, el chiste es que te convenzan que la lactancia es sólo para algunas iniciadas o que si pasa cualquier cosa de las mencionadas debes interrumpir inmediatamente la lactancia. Para eso sólo necesitas no informarte.
  19. Si el bebé tiene cólicos, convéncete de que es por que tu leche no le hace bien, no te informes de que algunos bebés tiene cólicos y desaparecen a los 3 meses, de que si revisas tu alimentación, evitando temporalmente algunos alimentos, mejoran y más adelante podrás comer de todo nuevamente, y tu bebé estará más protegido ante alergias y enfermedades del estómago.
  20. Si a la mamá le salen grietas, es el momento ideal para decirle que “se evite el sufrimiento y de biberón”, nunca, nunca le digáis que revisar que el bebé se prenda correctamente al pecho hace que la lactancia no duela, y que hay muchas formas de dar amamantar, que busque cómo estar más cómoda, dile que es normal que le duela la espalda, y que debe aguantar (o suspender la lactancia, claro) . Dile que use protectores de lactancia , que los deje mojados para que se macere bien la herida (no permita que deje que el aire vaya secando la grieta), que use sostenes apretados para que con suerte también tenga una obstrucción, que antes de amamantar debe desinfectar sus pezones con agua hervida o con alcohol, o cualquier potingue que se le ocurra, la idea es hacerlo lo más complicado posible.
Por Lety Jimenes (http://criandocreando.com/)
Encontrado en rebozoway.org

5 de febrero de 2011

Destete dirigido (y 2)

Un interesante artículo de nuestra forera Rubicon, sobre el destete dirigido. Gracias Rubi :) Te recomendamos leer la primera "toma" de este artículo, antes de comenzar con la lectura.


"El destete de las tomas nocturnas: ¿cómo entretienes a un niño ante su demanda nocturna? Los juegos y el paseo no son posibles así que la única solución son los besos y abrazos, pero no es nada fácil. A las madres que han destetado es lo que emocionalmente se les ha hecho más duro. Ante el problema de las noches he encontrado dos posturas:
  • La primera, que ayude la pareja haciendo el plan padre, está descrito en este mensaje del foro de dormir sin llorar. Plan padre. En este caso encontré dos experiencias, la de una pareja que destetó a su hijo a los 12 meses y que no tuvieron dificultades en aplicarlo porque el padre colaboraba en las noches activamente (con brazos, canciones y lo que hiciera falta) desde los 7 meses. Y la de otras parejas para las que esto ha sido más complicado y largo al tener que involucrase el padre ahora en las noches partiendo casi de cero.
  • La segunda postura, es la de no involucrar al padre, ya que la madre decide que, dado que es ella la que desteta, el niño tiene que entender que es de la madre de quien el niño ya no va a recibir lo que antes tenía. Es una opción muy dura, las madres que han optado por esta postura es para las que emocionalmente se les ha hecho más difícil el destete/
- Eliminación de las tomas: Se empieza eliminando una toma (la que una le parezca, la que le resulte más fácil, la que le resulte más cómoda, …) hay que dejar pasar unos 3-4 días antes de eliminar otra toma para el pecho interprete la señal de que a esa hora debe dejar de producir leche. En le caso de que el pecho se congestione mucho hay que sacarse lo justo para aliviarse, no sacarse hasta que se vacía el pecho porque si no éste interpreta el vaciado igual que si fuera una toma.

Es recomendable ir eliminando tomas alternas, es decir, que si las tomas son a las 9, 12, 15, 18, 21 horas, … si comenzamos quitando la toma de las 9, a los 3-4 días pasamos a eliminar la de las 15 horas, y a los 3-4 días comenzamos a eliminar la de las 21 horas, … Todo esto con flexibilidad: si una madre observa que necesita más días para eliminar una toma, que lo haga, o si ve alguna manera que le vaya mejor y no tenga congestión mamaria que siga su intuición.
En la gran mayoría de casos que yo conozco las madres han empezado a destetar entre los 10 y 12 meses, y la duración del destete completo ha durado entre 3 y 4 meses, todas se lo plantean con tranquilidad y siguen la técnica de no ofrecer, y no rechazar sino entretener.

- Sentimientos de la madre tras el destete
A todas las madres les ronda por la cabeza destetar en algún momento, es algo inherente a la lactancia, un día empieza y un día se termina, y hay momentos en la lactancia bastante duros, y aunque quieras una lactancia prolongada la idea del destete aparece en tu cabeza de vez en cuando, con sus argumentos a favor y en contra.

Sobre lo que siente una madre cuando piensa en destetar, cuando lo decide, cuando lo lleva a cabo, cuando lo consigue … hay de todo, hay sentimientos positivos y negativos, entre los positivos se encuentran: alivio, liberación, orgullo, justificación, paz, … y entre los negativos: frustración, tristeza, sensación de fracaso, sensación de pérdida, culpabilidad, … y se dan al mismo tiempo, mezclados, unos días te sientes bien y otros mal, unos días te sientes feliz contigo misma y otros te echas a llorar.

Todo es normal. El destete debe ser un proceso gradual. Cuanto más dure, menos traumático será. Una vez leí en un libro, que la sensación tras el destete se asemeja a cuando se corta el cordón umbilical que une al bebé con la madre, yo no sentí nada cuando cortaron el cordón umbilical pero la descripción me parece de lo más acertada." 






4 de febrero de 2011

Destete dirigido (1)

Un interesante artículo de nuestra forera Rubicon, sobre el destete dirigido. Gracias Rubi :) Hoy la primera "toma" ;)

"Lo primero que hay que saber sobre el destete dirigido, es que al igual que cada lactancia es única cada destete es de una manera, los hay fáciles y difíciles, los hay que se hacen en poco tiempo y los hay que tardan en completarse varios meses.
En el pasado leí muchas experiencias sobre destete dirigido, el 95% eran de madres de hijos “solos” (no múltiples), con lactancia materna exclusiva y prolongada (más de un año). Supongo que en los foros de lactancia que leo las madres que deciden destetar antes del año no se sienten cómodas contando su decisión en los foros de lactancia materna.


A mí, la intuición me lleva a pensar (y esto es una opinión personal basada en las experiencias que conozco) que el destete dirigido es relativamente más sencillo:
  • a) Cuanto más pequeños son los niños: entre los 9 y los 12 meses los niños ya no buscan el pecho solo como alimento, ciertamente, desde el nacimiento el pecho no es solo alimento, pero a partir de esa edad se nota la intencionalidad del niño en buscar el pecho ó para alimentarse ó sólo con el fin de estar entre los brazos de su madre. Y cuando te buscan con el fin de obtener consuelo es más difícil negárselo.
  • b) Cuando son hijos múltiples: para los hijos nacidos de partos únicos la madre es el centro de su universo, es su refugio y está ahí inmediatamente, en cuanto lo “exigen”. Los bebés nacidos de partos múltiples aprenden a esperar turno desde el principio, su único consuelo no proviene solo de su mamá, porque mamá no está siempre disponible, así que, cuando buscan el pecho como consuelo, siempre se les puede ofrecer otra alternativa ya usada antes.
  • c) Cuando la lactancia materna no es exclusiva, sino mixta: porque ya están acostumbrados a las tetinas, al sabor de otra leche, a otra forma de obtener alimento, imagino que siempre se les puede ir llenando un poco más el biberón o algo por el estilo.
 
En cualquier caso, destetar a un niño (o varios) no es fácil. No es fácil para la madre si era su sueño, si ha llegado lejos y ha disfrutado enormemente su lactancia, si siente un especial apego por sus hijos, y a través de la lactancia tiene un especial vínculo con ellos.

Lo difícil es romper el lazo emocional, o más bien transformarlo en otro tipo de vínculo, cuanto más lenta sea la transición más fácil será para la madre meditar sobre la situación, aceptarla, hacer su duelo particular y reconciliarse consigo misma si lo necesita. No es fácil para los bebés, es duro para un niño que ya empieza a saber lo que quiere que le nieguen algo que le gusta y sin entender porqué, y es duro para la madre negárselo, ya que es ella la que dice "no" y tiene que ver la cara de frustración de su hijo y oír sus lloros, como el pecho además de alimento es consuelo, contacto físico y vinculación por la madre, el niño no interpreta el destete como que le quites el alimento, sino como falta de cariño y contacto.

El destete dirigido hay que planearlo y hacerlo paulatinamente, los puntos clave y estrategias a tener en cuenta son los siguientes:
  • No iniciar el destete haciéndolo coincidir con momento de gran cambio en la vida del niño, tales como el inicio del colegio, enfermedad de la madre y cambio de la situación laboral de alguno de los progenitores.
  • No ofrecer, no rechazar, o sea, que si el niño no pide no se le da, de este modo si disminuye la demanda disminuye la producción y llega un momento en que ya no hay leche y el niño deja de coger el pecho.
  • Entretener al niño para "despistarle": hay que ser constante y con capacidad de improvisación, ya que ya sabemos que un niño se entretiene con una misma cosa a lo sumo 5 minutos.
  • Sustitución. Se ofrece comida o bebida al niño para evitar que pida el pecho por hambre. No se trata de sobornarlo con golosinas para que deje el pecho. Sólo funcionará cuando el niño tenga hambre. Hay que tener en cuenta que los niños también maman por afecto hacia su madre, para sentir su cercanía, por consuelo si están cansados, frustrados o con miedo.
  • Flexibilidad: significa que ante situaciones concretas como cuando está malito o tiene angustia ante la separación no ser estricto y darle lo que demande, son situaciones que duran pocos días y sería malvado ser estricto con el niño cuando está más vulnerable. Sobre la angustia de la separación, esto merece un mensaje aparte, y recomiendo su lectura tanto a las que dan pecho como a las que no, a todas nos afecta, podéis verlo en  este artículo de www.dormirsinllorar.com"
Mañana más!
 
Imagen: "El destete del mueble alimento" Salvador Dalí. En http://www.aperturas.org, podemos leer que en uno de los estudios de este cuadro, se puede ver un niño (que recuerda el niño saltamontes que representa a Dalí cuando tenía 10 años) rebanando con un cuchillo un mueble que representa el regazo de la nodriza. Se puede observar también como la misma nodriza se rebana un trozo de su brazo para dárselo al niño hambriento que espera en la mesa. El resultado final del cuadro es una imagen entrañable de una nodriza (Llúcia?) con una ventana al mar.

7 de octubre de 2010

El pecho contra el biberón: la lactancia materna renace

La lactancia materna, tras varias décadas en crisis, se está retomando en la actualidad. Aparte de los beneficios que comporta sobre la salud del niño y de la madre, supone un ahorro importante tanto para las familias, en alimentación artificial, como para el sistema de salud, ya que, al prevenir enfermedades, evita gastos en servicios sanitarios y en medicamentos. La propia Alianza Mundial para la Lactancia Materna (WABA) advierte sobre la necesidad de aumentar la conciencia pública del valor económico del amamantamiento.
  
No_al_biberón http://criandomultiples.blogspot.com


Para entender qué sucede actualmente con la lactancia materna, tanto en el terreno social como en el económico, hay que remontarse a las primeras décadas del siglo XX, cuando aparecieron las primeras leches artificiales para niños. Este hecho tuvo gran trascendencia, porque consiguió disminuir la mortalidad infantil; no obstante, según afirma Jesús Martín Calama, coordinador del Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría, la primera alimentación artificial consistía en “modificaciones muy burdas de la leche animal”. En esta época se dio un importante descenso de los índices de lactancia materna, al tiempo que se producía el boom de los productos alimenticios artificiales, en los años 40 y 50, cuando las madres podían admirar aquellos anuncios en los que aparecían bebés hermosos y regordetes.
La lactancia artificial llegó a tener tanto éxito que el amamantamiento incluso parecía haber pasado de moda y se consideraba que la mujer moderna y trabajadora no debía perder el tiempo en ello, dice Martín Calama. El coordinador del Comité de Lactancia Materna admite que hasta los pediatras llegaron a conceder menos importancia a la lactancia materna, creyendo que la artificial era la única alternativa para las madres con dificultades para iniciar el amamantamiento o niños con patrones de crecimiento irregulares.

Este experto explica que hacia los años 60 fue cuando empezó a remontar el amamantamiento, que actualmente sigue en alza. No obstante, según Josefa Aguayo, médico adjunto de Pediatría del Hospital Universitario de Valme, en Sevilla, esos años todavía fueron duros para la mujer, cuyo rol había entrado en crisis. Aguayo explica que la incorporación de la mujer al trabajo se confundía con la pérdida de la feminidad. “Parecía que, para entrar en el mundo laboral, había que masculinizarse”, señala, y ello contribuyó al abandono de la lactancia materna.
Además, en esas décadas, todavía no existían restricciones a la promoción de los productos artificiales, y para las madres era fácil caer en la tentación de dar el biberón a sus bebés ante las campañas publicitarias que realizaban las compañías de alimentos infantiles. Ante esta situación, y con el objetivo de proteger a las madres y a sus bebés de las prácticas de comercialización, la OMS dictó en 1981 el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de Leche Materna, a partir del cual se prohibió la promoción de los sucedáneos de la leche materna, biberones y tetinas. Sin embargo, Martín Calama subraya que “los países tardaron muchos años en hacer disposiciones reales para llevar este código a la práctica”.

Un informe del Comité de Lactancia Materna del año 1999 basado en una encuesta sobre los índices de amamantamiento en España desvela una prevalencia de la lactancia materna del 77,6% al primer mes de vida y del 55% a los tres meses, mientras que sólo el 24,8% de las madres superan los tres meses dando alguna toma de pecho. Y eso que, según Martín Calama, “el 95% de las madres debería ser capaz de dar el pecho”. Por este motivo, cree que “habría que darles apoyo, porque lo único que necesitan para tener leche es un poco de ayuda técnica y confianza en sus posibilidades”.
En opinión de este experto, la culpa de que a partir de mediados del siglo pasado se desatendiera la lactancia materna fue de todos, de las administraciones, los fabricantes, los médicos y hasta de las madres. Tal y como afirma un informe de la Escuela Andaluza de Salud Pública sobre “Medicamentos y lactancia”, las iniciativas de promoción llevadas a cabo por la administración no han encontrado suficiente respaldo por parte de los profesionales, ya que, a pesar de la normativa vigente, “sigue produciéndose el obsequio de muestras de leche artificial, la administración de biberones, la separación madre/hijo con escasa justificación, la interrupción de la lactancia por administración de medicamentos que no la contraindican, o la insuficiente transmisión de los beneficios que comporta la lactancia”.
Los productos artificiales juegan un papel fundamental si hay problemas para amamantar al niño. Aguayo cree que, a pesar de que hay que proteger la lactancia materna, “la artificial es una alternativa magnífica”, siempre que no se pueda optar por la vía natural.
El aumento actual de la lactancia materna no implica un receso del mercado de alimentación infantil (ver tabla). No obstante, las ventas de leche tipo I (la que se da durante los primeros meses de vida) actualmente están disminuyendo, gracias al presente incremento de la lactancia materna, mientras que las de tipo II están aumentando, según Martín Calama, por el retraso en la introducción de la leche de vaca.

Repercusiones económicas

Tal y como señala la Alianza Mundial para la Lactancia Materna (WABA, en sus siglas en inglés), es necesario aumentar la conciencia pública del valor económico del amamantamiento. Destaca que permite un importante ahorro a las familias ante el elevado coste de las fórmulas infantiles y complementos para alimentación artificial. De hecho, el Comité de Lactancia Materna de la AEP afirma que cada familia puede ahorrar cada año en estos productos 600 euros.
Aparte del ahorro que supone para las familias, la lactancia materna se ha asociado con una reducción en la tasa de mortalidad infantil y evita muchos gastos en la utilización de servicios sanitarios y medicamentos, puesto que previene enfermedades infecciosas como la otitis o patologías respiratorias, y disminuye el riesgo de aparición de alteraciones mediadas inmunológicamente como la diabetes mellitus o la enfermedad de Crohn. “Ya no es sólo lo que vale el biberón de leche artificial señala Martín Calama, sino lo que cuesta tratar y atender a un diabético”. Asimismo, la lactancia natural promueve la salud de la mujer, puesto que reduce el riesgo de cáncer de mama y de ovario. El ahorro en costes hospitalarios y en medicamentos de todas estas patologías debe sumarse al originado por la disminución del absentismo laboral y aumento de productividad.
Según se dejó patente en la Semana Mundial de Lactancia Materna de la WABA del año 1998, en Estados Unidos, la lactancia exclusiva durante los primeros seis meses de vida de un niño se estima que ahorra entre 370 y 650 millones de euros en servicios de salud y asistencia gubernamental. También se constató que el tratamiento adicional de los casos atendidos por diarreas infantiles que podrían evitarse con la lactancia materna cuesta 238 millones de euros al año, por virus respiratorios 184 millones, diabetes mellitus de 8 a 20 millones y otitis media 212 millones de euros.
Otros datos ofrecidos por la WABA desvelan que se estimó que, en el Reino Unido, las enfermedades por diarrea debido a la alimentación con biberón tienen un costo de 34 millones de euros por año en atención hospitalaria. Y se calculó que, en Australia, el incremento de la lactancia materna exclusiva hasta los tres meses de un 60 a un 80% tendría efectos sobre la otitis media, diabetes mellitus, enfermedades gastrointestinales y eccema, pudiéndose ahorrar hasta 9,4 millones de euros al año.
Un estudio del año 2001, elaborado por el Servicio de Investigación Económica del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, revela que se podrían ahorrar, al menos, 3.000 millones de euros anuales si se siguieran las recomendaciones de los profesionales sanitarios, según las cuales la lactancia exclusiva debería darse en el 75% de las mujeres en su estancia hospitalaria y el 50% hasta los seis meses (cuando, en la actualidad, estos porcentajes son del 64 y el 29%, respectivamente). De esa cantidad, 2.500 millones de euros corresponden a la prevención de muertes prematuras y 500 a los ahorros asociados a la reducción de los gastos médicos tradicionales y los costes indirectos. Además, el cálculo del estudio se ciñe únicamente a tres enfermedades: otitis media, gastroenteritis y enterocolitis necrotizante.
Otro trabajo, presentado durante la Semana Mundial de Lactancia Materna de 1998, sobre los costes que suponen la lactancia artificial en la ciudad de Buenos Aires, desveló que las madres dedican unas 500 horas preparando y limpiando biberones. Según la autora del estudio, la antropóloga Patricia Aguirre, entre los costos más importantes de la decisión de no amamantar están los relacionados con el tiempo que la mujer destina a esas tareas de preparación de biberones y limpieza de utensilios. Afirma además que, si ese trabajo estuviera remunerado, representaría un sobresueldo que fluctúa entre un 25 y un 50% adicional en los ingresos de la madre.
A pesar del ahorro potencial, el fomento de la lactancia natural puede aumentar la preocupación por los riesgos derivados de la exposición indirecta de los lactantes a sustancias químicas ingeridas por la madre (terapéuticas o de otro tipo), según el informe de la Escuela Andaluza de Salud Pública. Ello provoca que el incremento de la lactancia natural produzca una considerable demanda de información a farmacéuticos y otros profesionales de la salud. Aunque este trabajo advierte de que es importante considerar los riesgos que puede representar para el niño, también afirma que, excepto determinados medicamentos, la mayoría no repercute en la salud del niño.
Existen iniciativas mundiales para la defensa de la lactancia materna y los beneficios sociales, sanitarios y económicos que comporta, como la ya mencionada Alianza Mundial para la Lactancia Materna, que se basa en la Declaración de Innocenti, surgida de una reunión internacional celebrada por la Organización Mundial de la Salud y Unicef en Florencia en el año 1990 para tratar el tema, y en la Estrategia Mundial para la Alimentación del Lactante y del Niño Pequeño, impulsada por las mismas instituciones. También existe la Iniciativa Hospital Amigo de los Niños (IHAN), que galardona a los hospitales que mejor cumplen las diez recomendaciones dadas por la OMS y Unicef en el año 1989 para la promoción de la lactancia materna.

Apoyo gubernamental

Los expertos creen que la lactancia materna debería estar más y mejor apoyada por los gobiernos. Aguayo, que opina que deberían considerarla un problema de salud pública, destaca que el II Plan Andaluz de Salud incluye una estrategia para favorecer la lactancia natural. Una de las últimas iniciativas ha venido de la mano de la Junta de Galicia y Unicef, que se han unido para desarrollar acciones formativas a profesionales y que constituirán un grupo de trabajo que velará por la promoción y apoyo de la lactancia natural.
Por otro lado, una de las metas de la WABA es ayudar a los gobiernos a tener en cuenta el valor económico de la lactancia materna e inculcarles la necesidad de establecer partidas específicas para su promoción en los presupuestos de salud nacional.
El coordinador del Comité de Lactancia Materna cree que, aparte de un control de la publicidad por parte de la Administración, es fundamental transmitir a las mujeres el mensaje de que, con un poco de ayuda durante las primeras semanas, la mayoría puede dar el pecho con facilidad. “Esperamos que no tarde mucho en volver a ser habitual la imagen de una madre lactando, aunque ahora esa madre sea ejecutiva, hable cuatro idiomas y el dinero no sea su principal motivación para optar por la lactancia materna”, señala.
Lucía Gallardo. Publicado en la revista Economía de la Salud


1 de septiembre de 2010

Gemelos y dos más

Ser padre o madre viene con un reparto equitativo de retos y recompensas. ¡Ser padres de gemelos parece significar el doble de desafíos y el doble de muchas recompensas! Cada familia es única, con necesidades y recursos. Creo que esto es completamente cierto.

Practiqué Attachment Parenting (AP) antes de saber lo que significaba el término. Cuando nació mi primer hijo, me salía de forma natural para satisfacer sus necesidades de una manera que le animó a confiar en mí y fomentó una mayor unión entre nosotros. Con el tiempo, he encontrado más y más beneficios en este estilo de crianza de los hijos y sabía que mis instintos eran correctos cuando quise cargar a mi bebé y cuidar de él.

En abril de 2006, di a luz a dos gemelas idénticas en mi dormitorio mientras mis hijos mayores miraban. Mis otros hijos son dos niños de tres y un año en ese momento. Yo sabía que nuestra vida iba a cambiar cuando los gemelos llegaron, pero en realidad no tenía idea de cómo sería la vida diaria en nuestra familia. Creo que nada podría haberme preparado para los próximos dos años.

Más fácil de lo que me pensaba

Nada más nacer mis hijas, me sorprendí de que no fuera tan difícil como yo había previsto. Rápidamente encontramos nuestro ritmo, y yo tuve la suerte de tener dos bebés libres de preocupaciones. Pasé mucho tiempo en la cama con los dos bebés, pero todavía era capaz de divertirme con mis otros hijos también. Mis hijas dormían la siesta al caer la tarde, mientras mis hijos jugaban en el patio trasero. Fui capaz de limpiar la casa cada noche después de preparar la cena para la familia.

Al principio, mi mayor reto fue sólo alimentar y cambiar pañales a todo el mundo. Mi hijo mayor sólo usaba pañales por la noche, pero los otros tres llevaban pañales todo el tiempo. Nosotros usamos pañales de tela, por lo que esto significaba un montón de ropa. Pronto aprendí a poner una lavadora cada vez que pasaba por delante de ella.

Amamantar a tres, luego a dos

La alimentación fue mucho más fácil que la lavandería, y afortunadamente, mis gemelas nacieron a término y no tenía problemas para amamantar. Había dado el pecho a mi hijo durante mi embarazo de los gemelos y por eso seguía mamando después de que ellos nacieran. Fue maravilloso amamantar a los tres juntos en esos primeros días, aunque a veces yo estaba agotada.

Poco después de que mi hijo cumpliera dos años, fue destetado con dulzura y un poco de ayuda por mi parte. La lactancia nocturna con tres hijos hacía estragos en mí, y me pareció mucho más fácil amamantar sólo a dos. Rotaba a las gemelas para que quien estuviera durmiendo cerca de mí tomara pecho y, cuando terminaba, la cambiaba por su hermana.

Durante el día amamantaba en tándem para ahorrar tiempo. Fue tan maravilloso ver a mis hijas cuando me miraban a los ojos mientras les daba el pecho.

Una cama de matrimonio

Una pequeño bache en el camino de nuestra familia era nuestra forma de dormir. Cuando nuestras hijas nacieron, nuestro hijo menor todavía tomaba pecho por la noche y dormía con nosotros. A pesar de que ya había dormido antes en su propia cama toda la noche, comenzó a venirse a nuestra cama más frecuentemente después del nacimiento de sus hermanas.

Nuestra solución fue colocar una cuna adosada a a mi lado de la cama donde yo podría poner una (o ambas) de los gemelas para que no durmiera junto a un niño intranquilo. Mi marido dormía en el otro extremo de la cama y nuestro hijo tenía mucho espacio entre nosotros. ¡Hubo un montón de noches en que me desperté para descubrir que los cuatro niños estaban acurrucados en la cama, y mi esposo y yo nos caíamos por los laterales!

Los caminos para salir de casa

Otro reto para mí fue encontrar una manera de salir con los cuatro hijos sola. Vivimos lejos de nuestra familia más cercana, así que tener ayuda no era una opción. Yo quería ser capaz de continuar con nuestras actividades, pero no estaba segura de cómo iba a gestionar la logística de cuatro niños pequeños.

El coche doble, un mei tai, y una bandolerafueron mi salvación. Cuando las gemelas eran pequeñas, me podía poner a ambos en la bandolera de anillas y llevar a los niños en el cochecito. Cuando las gemelas crecieron, llevé a una en un Mei Tai en mi espalda y a la otra en un Mei Tai en la parte de delante. Si necesitaba un descanso, podía poner a las gemelas en el cochecito y dejar que uno de los niños fuera andando mientras porteaba al otro.

Atachment Parenting con dos bebés, un niño pequeño, y un niño en edad preescolar

Admito que uno de mis mayores obstáculos ha sido satisfacer las necesidades de cada uno de mis hijos, al mismo tiempo. Como creo firmemente en los beneficios de la AP, me resulta difícil ver que mis niños se sienten mal y no poder consolarles de inmediato. Cuando tienes gemelos, muchas veces lloran los dos a la vez. Si añades un niño pequeño y otro preescolar al montón son muchos, sin duda, los momentos en que los cuatro necesitaban de mí al mismo tiempo.

He tenido que aprender a relajarme un poco y darme cuenta de que no puedo atener a todos al mismo tiempo. Si los bebés lloraban al mismo tiempo, yo los cogía y les daba el pecho. Si uno de mis niños mayores se sentía mal al mismo tiempo, no podía cogerle a él también, pero podía ofrecerle un lugar a mi lado en el sofá para que pueda abrazar a su mamá. A veces funciona y a veces no.

Hay momentos en casi todos los días en que me siento abrumada por las necesidades de cuatro niños pequeños. Los gemelos son un desafío único, porque sus demandas son muy similares. Si uno tiene hambre, el otro probablemente también tenga hambre. Si a uno le están saliendo los dientes, es probable que al otro también. Incluye a los otros dos niños en el pack, ¡y es un hogar emocionante!

Justo cuando pensaba que lo tenía todo bajo control, mis gemelas se convirtieron en móviles. Con dos niñas corriendo por la casa, la vida se hizo aún más interesante. Parece que los gemelos nunca se quedan en el mismo sitio. Al ir tras ellos, se dividen y van en direcciones opuestas, para confundir a los incautos padres. Mis niñas han sido mucho más traviesas de lo que mis hijos nunca fueron a su edad. A estas chicas les gusta subirse a todo, y no parecen tener miedo. Definitivamente puedo decir que estoy más cansada ahora que cuando acababan de nacer.

Mantener las prioridades en orden

He aprendido a ser flexible con muchas cosas desde mi hijas nacieron. Mi casa no es tan limpia y organizada como lo fue en el pasado. Yo no me ducho lo suficiente y, a veces uso la misma ropa dos días seguidos. He aceptado que siempre habrá cosas por hacer en la casa, pero algún día mis hijos crecerán y se irán. Por ahora, prefiero llevarlos a un parque o darles un abrazo en la cama y dejar la limpieza para otro momento.

Encontrar apoyo

La educación de los hijos gemelos ha sido una experiencia de aprendizaje para mí desde el principio. Por desgracia, el club de Madres de Múltiples local no es muy favorable a las prácticas de AP. Nuestros grupo local de la Liga de la Leche ha sido una tremenda ayuda, pero no es habitual que haya madres de múltiples. Como la educación de gemelos es muy diferente a criar a un niño solo, he luchado para encontrar el apoyo de otras personas que me entiendan. Por suerte, hay varios libros maravillosos sobre el tema, y he encontrado varios recursos en línea que son un gran apoyo a mis preferencias de crianza.

Muchas alegrías

Las alegrías de criar a múltiples son muchas. Hay algo especial en dos bebés que compartían un útero y la forma en que aprenden a relacionarse entre sí como bebés, niños pequeños y niños. Nunca deja de sorprenderme cuando mis gemelas se comunican entre sí sin usar palabras. Pueden anticipar los deseos y necesidades de la otra y es verdaderamente asombroso. La difícil tarea de cuidar de gemelos es recompensado doblemente cuando tengo a ambas en mi regazo mientras maman y uno de ellas juega con el pelo de la otra. Me gusta ver cómo se dan abrazos y besos. Me derrito y el mi paciencia sube para dejarme pasar otro día más.

Extraído de la web The attached family.
Traducido por Marisol

29 de agosto de 2010

Prejuicios y mitos sobre el destete

Es posible que el inicio de la lactancia no haya sido del todo fluído y, sin embargo, con una buena dosis de paciencia lo hemos logrado. La leche finalmente fluye, el niño crece, estamos cada día más enamorados, nos vamos acostumbrando a las reacciones de nuestros pechos, nos amigamos con ellos, los reconocemos en esta nueva función nutricia…

La vida nos sonríe.

Pero resulta que apenas han pasado unos meses desde el nacimiento del niño, justo cuando hemos logrado que los días y las noches se acomoden, nos vemos lanzadas al tobogán del “necesario destete” porque nuestro bebé ya es “mayor”. Aparecen muchas opiniones alrededor: que tiene dos dientes, que no va a seguir mamando hasta los 18 años, que tiene hambre, que no le estamos permitiendo crecer, que necesita conocer otros sabores. La cuestión es que la escena de un niño y una madre que están juntos plácidamente extasiados en medio de la lactancia es algo que molesta. Mucho.

Pero ¿acaso hay un momento adecuado para destetar al niño? A decir verdad, no lo hay. Podríamos decir que destetar a un niño es algo que, en el mejor de los casos, podría ir decidiendo el niño, en concordancia con su madre y es particular en cada caso.

RECURSOS PODEROSOS

Es oportuno aclarar que el ser humano está diseñado para mamar durante un tiempo mucho más prolongado de lo que en el mundo occidental estamos acostumbrados a pensar. La succión y el llanto son las dos herramientas de supervivencia de la criatura humana. La succión le permite nutrirse, el llanto le permite avisar que está en peligro. Ambos recursos son muy poderosos y deberíamos rendirnos ante ellos. Cualquier madre que observa a su hijo reconocerá que el niño, haya sido bendecido o no con la lactancia, continúa succionando hasta los cinco años, a veces hasta los seis o los siete. Durante este tiempo succiona lo que puede: el dedo, un trapo, un juguete o su propia lengua.

Dicho esto, no hay un momento determinado en el que “hay que” destetar a un niño. Algunos se destetan solos, otros tienen madres que deciden, con sus razones muy respetables, que ya no tienen disponibilidad para seguir dando el pecho. Muy bien. No hay problemas. La lactancia es un acuerdo entre dos personas: madre e hijo. Podemos admitir que uno de ellos no esté en condiciones de continuar la lactancia.

UNA DECISIÓN ÍNTIMA

A veces es el niño quién decide no continuar, otras veces es la madre, y otras coinciden en el momento justo para ambos. Por lo tanto, no hay motivos para que el destete sea una indicación generada desde afuera de este vínculo. ¿Pero por qué sucede tan a menudo que quedamos sometidas a decisiones médicas o psicológicas que van en contra de nuestros sentimientos? Somos muchas las mujeres alejadas de nuestra esencia, por lo tanto es fácil imponernos conductas a favor del destete precoz, a veces de manera socavada. La más común aparece en la visita pediátrica de los cuatro o cinco meses cuando el médico nos entrega una “receta” que incluye todos los alimentos que el bebé debe empezar a ingerir.

NOS DEJAMOS LLEVAR

La primera sensación que tenemos las madres es de angustia; pero, acostumbradas a dejar de lado nuestras intuiciones naturales, aceptamos. Sin preguntar. Sin explicar. Sin reflexionar. Sin conversar. Obedientes y sumisas intentamos desesperadamente introducir alguna cucharadita de algo, sintiéndonos satisfechas cuando lo logramos. De este modo agregamos preocupaciones no imaginadas días atrás, cuando estábamos acomodándonos al ritmo placentero de la lactancia. Ahora hay que agregar una hora específica para preparar el puré, y luego lavar las ollas y limpiar la suciedad que generó la intención de hacerle tragar algo de alimento sólido al niño.

El bebé nunca lo pidió, nosotras tampoco, y además el puré de zanahorias resultó ser bastante menos nutritivo que nuestra leche. Poco a poco vamos aumentando las raciones diarias hasta que, en el mejor de los casos, el bebé acepta el alimento y va perdiendo interés o fuerza para succionar. En algunas ocasiones, un mes más tarde, perdemos completamente la producción de leche y el niño queda destetado tempranamente sin necesidad, cuando teníamos disponibilidad para darle de mamar y tiempo suficiente para ocuparnos de él.

VOLVER A CONECTARNOS

Lo que me resulta asombroso es la facilidad con que las madres ”creemos” en ese profesional sin que medie diálogo al respecto. Completamente disociadas de nuestra intuición y de la relación íntima que hemos establecido con el niño, nos volvemos temerosas, inseguras, desconfiadas e infantiles. En lugar de preguntar a otros supuestos sabedores del tema cuál es el momento ideal para el destete, cada madre conectada con su esencia femenina podría cuestionarse: ¿Cómo me siento dando de mamar?, ¿cómo está mi bebé amamantado?, ¿disfrutamos?, ¿tenemos algún impedimento para continuar?, ¿crece bien y feliz?, ¿alguien resulta perjudicado?, si la gente se molesta, ¿no será a causa de problemas que ellos necesitan resolver?

Si las mujeres estuviéramos atentas a la evolución natural del niño, veríamos que algunos bebés empiezan a demostrar algún interés por los alimentos después de los seis meses, cuando logran sentarse. Otros bebés no muestran interés hasta los nueve, y otros incluso hasta el año. No les atrae. Están todavía muy absorbidos por la relación idílica con la teta. Es decir, hay que observarles, por ejemplo, cuando se le hace la boca agua al ver comer a los padres o hermanos, o cuando luchan por obtener un pedazo de pan. A veces sucede que están muy interesados en un trozo de pan pero no en el puré, es decir, quieren experimentar sensaciones con la boca pero no necesariamente alimentarse. Es importante comprender la diferencia. Sólo entonces determinaremos si ese niño en particular está maduro para introducir en su dieta la alimentación sólida.

El destete debería ser espontáneo, y cada díada mamá-bebé tendría que manejarlo en tiempos muy personales. Por otra parte, hay bebés que ingieren comida y además siguen durante muchos meses, o incluso años, tomando pecho. Cada díada madre-hijo debería tener su propia y original historia. Nosotras, si nos lo permitimos, sabemos qué necesitamos y qué experiencia nos hace más armónicos y felices.

ESCUCHAR AL CORAZÓN

Nadie desde fuera de la relación tiene derecho a dar indicaciones generales sobre cómo y cuándo destetar a un bebé, si no se le ha pedido ayuda concreta en ese sentido. Muchas madres nos angustiamos al preguntarnos cómo actuar cuando “debemos” negarle el pecho a nuestro bebé mientras éste llora desconsoladamente reclamándolo. Sin embargo, si nos ponemos la mano sobre el corazón, con frecuencia resulta que no tenemos inconvenientes en seguir amamantando a nuestro bebé. Es evidente que estas normas generales son de lo más absurdo, tanto para nosotras como para nuestros hijos pequeños.

Por lo tanto, deberíamos reflexionar sobre qué estamos permitiendo que suceda dentro del hecho materno. ¿Por qué cualquiera puede opinar sobre algo tan íntimo como es el inicio o el fin de la lactancia y por qué las mujeres nos exponemos haciendo caso a cualquier lobo que se disfrace de abuelita para comernos? ¿En qué nos beneficia creer al lobo? ¿Por qué insistimos en aferrarnos a la niña que vive en nuestro interior y no permitimos el crecimiento de nuestra conciencia? ¿Cuál es el peligro de reconocer nuestras íntimas certezas y darles credibilidad? ¿Cuándo vamos a decidirnos, por fin, a otorgar prioridad al niño?

SIN INTERFERENCIAS


El manejo autónomo de la lactancia en cuanto a su modalidad y duración, y en cuanto al placer y al contacto que provocan en sintonía con el mundo interno femenino, es un asunto íntimo. Es decir, no incumbe a nadie más que a la madre y al niño. Todas las opiniones deberían quedar en calidad de lo que son: opiniones.

El destete es una experiencia relativa a la lactancia, al vínculo amoroso, a la historia y a la experiencia de cada díada, y por lo tanto sería ideal que sucediera del modo más natural posible. No importa cuándo ni cómo, porque de todas maneras en algún momento, va a suceder.

Laura Gutman