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12 de agosto de 2013

Los padres que colechan tienen niveles de testosterona más bajos


Un nuevo estudio de la revista PLOS ONE se ha preguntado si los padres que duermen en el mismo lugar que sus hijos tienen menos testosterona y ha encontrado una relación significativa.

El estudio continúa otro anterior del mismo grupo que observó que la propia paternidad disminuye los niveles de testosterona.

No queda claro si el nuevo estudio muestra que dormir con el bebé hace que la testosterona baje, o si la testosterona baja podría ser la causa de que los padres estén más dispuestos a dormir al lado de sus hijos. Los investigadores dicen que el estudio considera que "el que los padres duerman cerca de sus hijos dan como resultado una mayor disminución de los niveles de testosterona".

Aun así, es un hallazgo interesante, en el contexto de otros estudios que han asociado niveles bajos de testosterona con padres que son más protectores con sus hijos. Los estudios sugieren que una caída en la testosterona hace que se produzca un cambio y se deje la competición con otros machos por compañeras para que los padres "inviertan" en los niños.

Uno de los problemas, como señalan los investigadores, es que no está claro por qué el  dormir con un bebé podría alterar los niveles de testosterona. Además, la testosterona de los padres se reducía por la noche, pero no por la mañana, otro hallazgo que es difícil de explicar.

El estudio fue realizado por Lee Gettler y sus colegas de Notre Dame y por investigadores en Filipinas. Los sujetos del estudio fueron 362 hombres de Filipinas que fueron parte y se esforzaron a largo plazo para que se controlaran sus niveles de testosterona y su comportamiento.

Seguramente hay más que aprender y más que decir acerca de este estudio. La relación entre los niveles de testosterona y la crianza de los hijos por los padres es muy importante, y comprenderlo nos ayudaría a entender por qué los padres humanos son uno de los pocos machos que se implican en la crianza de sus hijos.

5 de febrero de 2013

Ventajas del vínculo paterno para los niños


Todos sabemos de la importancia que tienen tanto una madre como un padre en la educación y en el desarrollo emocional de sus hijos. Pero siempre leeréis u oiréis hablar de lo importante que es el vínculo afectivo maternal y de las excelencias de la madre en la crianza de los niños. Y tienen toda la razón, pero ¿y el padre? El vínculo afectivo paterno es el gran olvidado…

El vínculo paterno y su olvido
Abundan, como os decía, las publicaciones en internet, en revistas especializadas, en prensa, en documentales de la tv, etc., las investigaciones sobre la importancia del vínculo afectivo materno con los niños, la importancia del “piel con piel” nada más para el niño, de lo bueno del lenguaje maternal para el desarrollo emocional, de lo importante de que la madre estimule al niño cuando aun está en el útero… y, sin embargo, hay escasez de publicaciones en cuanto al vínculo con el padre y todo lo que puede aportar.
Y todo esto lo comento como padre interesado en la temática, pero también como psicólogo. En mi opinión hay mucha y muy buena difusión del papel de la madre, pero poca en cuanto al papel del padre. Es lógico pensar, que puede deberse a varias razones de peso: el papel del padre a lo largo de la historia menos implicado en la crianza; el machismo reinante siglos atrás y con vestigios aun en nuestra época; el hecho de que todas estas publicaciones y medios tengan un público mayoritariamente femenino, etc.
Sin embargo, en esta ocasión como padre, debo romper una lanza a favor de las nuevas generaciones y su implicación en la crianza. Está claro que aun no podemos generalizar como al nivel de la madres, pero nos empezamos a implicar, a colaborar en las tareas domésticas, a preocuparnos por los deberes y las actividades extraescolares, a pasar más horas cuidándolos, porque ahora la mujer trabaja, o simplemente porque ahora le damos más importancia al tiempo que pasamos con nuestros peques.

Ventajas del vínculo paterno para los niños
Las ventajas o aportes del vínculo paterno en la crianza y desarrollo de los hijos son muchas, con lo que vamos a señalar las más importantes:

  • Nunca debemos de olvidar que la figura de un padre es irreemplazable y su aporte en la crianza único y valioso para el niño. Con ello no quiero decir que no se pueda criar a un hijo sin la figura del padre, ya que todos sabemos que sí, ni tampoco que se vaya a criar peor, tan solo de forma distinta.
  • Los niños necesitan de modelos para su desarrollo y el modelo masculino es imprescindible, tanto si lo hay en la familia cercana como si lo toma de fuera.
  • El padre sabe aportar amor, cariño y comprensión, no solamente las clásicas que se le atribuyen como son el respeto, la disciplina y la autoridad.
  • En muchas ocasiones, cuando los niños buscan seguridad ante el temor a algo desconocido o que les provoca miedo, buscan al padre, ya que les otorga dicha seguridad, al igual que cuando los niños buscan cuidado suelen acudir a la madre. Es algo natural, innato a nuestra especia y comprobado en muchos estudios e investigaciones.
  • Mejora del desarrollo de las habilidades sociales y emocionales cuando son niños de padres involucrados en la crianza, en relación a aquellos niños que tienen padres no involucrados.
  • Además de servir de apoyo durante el embarazo y después del parto, ante la temida depresión postparto, se debe incidir, que no solamente somos un apoyo, somos los padres, no estamos para ayudar a la madre, sino para cuidar de nuestro hijo, cuestión que no solo beneficia a la madre y al hijo, sino también a nosotros mismos.
  • Los juegos del padre con el bebé los primeros años de vida, ayudan al niño en la tarea de exploración y de conocimiento de su entorno y de su propio cuerpo.

Como os comentaba, estos son solo algunos de los potenciales beneficios del vínculo paterno. Repito también, que si os ponéis a realizar una búsqueda, solo encontráis artículos relacionados con el vínculo materno, y en los escasos que existen sobre el vínculo afectivo paterno, le dedican unas pocas líneas, y el resto están ensalzando la importancia de la madre. Nadie le va a quitar importancia a la relación madre-hijo, que es indudable, el hecho está en empezar a hablar y a promover la relación padre-hijo, cuya importancia también es indudable.

Creo que los padres de hoy nos estamos ganando un hueco en todo este tipo de publicaciones, estudios, artículos y demás, que trabajamos a diario a favor del bienestar de nuestros hijos y de la mejora de la unidad familiar, que nos implicamos en tareas que, por desgracia para todos, tradicionalmente han sido de las madres, que leemos éste tipo de publicaciones buscando respuestas a preguntas que nos surgen a diario y que, sobre todo, queremos cuidar y amar a nuestros hijos. Creo que ya es hora de reconocer la importancia del vínculo afectivo paterno.

Extraído de la web Cómete la sopa

24 de noviembre de 2012

La depresión postparto en padres


Mucho se habla de la depresión postparto y se le busca explicación a lo que la madre siente luego del nacimiento de su hijo. Sin embargo, es sorprendente leer el estudio realizado por la Universidad de Michigan (revista Pediatrics, marzo 2001) en donde encuentran que un número significativo de padres con bebés menores de un año de edad (alrededor del 7%) estaban clínicamente deprimidos. Padres con niños de 3 a 6 meses de edad eran más propensos a estar deprimidos. Esto indica que los padres pueden sufrir de depresión postparto también.

Un padre primerizo puede sentir resentimiento (inconsciente o no) por la llegada del nuevo bebé, o irritado por los numerosos cambios en su  vida como padre. 

Sin embargo, muchos hombres no admiten que se sienten deprimidos, y  no buscan atención profesional adecuada. Cargan con el peso social de ocultar sus problemas personales y demostrar ser fuerte. Y como los signos de depresión en los hombres son diferentes que en las mujeres (ira y agresión en lugar de lágrimas e impotencia) muchos de ellos no se dan cuenta que lo que están sintiendo realmente es depresión. Igual que con cualquier problema médico, la depresión no puede ser ignorada. Los niños necesitan un padre estable y positivo para un desarrollo saludable. Las mujeres necesitan un esposo que puede ser un socio positivo en la  crianza de los hijos. Y los hombres necesitan sentir un equilibrio interior que les permita vivir una vida feliz, productiva y enriquecedora.

Síntomas de la depresión de los hombres:
  • Estar irritado, enojado, o buscando confrontación
  • Sentirse estresado y desanimado
  • Aislamiento de los amigos y la familia
  • Comportamiento violento
  • Trabajar o estudiar obsesivamente
  • Aumento del uso de alcohol o drogas
  • Pensamientos de suicidio
  • Falta de concentración, falta de interés en el trabajo, pasatiempos, en el sexo
  • Padecimientos físicos: dolores de cabeza, problemas digestivos, dolor en general
  • Aparición de comportamiento impulsivo o de riesgo, tales como la conducción temeraria de autos y/o las relaciones extramatrimoniales
Cualquier hombre puede estar en riesgo de padecer depresión postparto, pero hay algunos factores que hacen que sufrirla sea más probable:
  • Una pareja que antes de la llegada del bebe ya no era estable
  • La falta de sueño
  • Antecedentes familiares de depresión
  • El desempleo sube significativamente el riesgo
  • Los hombres con esposas que sufren de depresión postparto tienen más probabilidad de sufrirla
Un hombre que está deprimido puede experimentar algunos o varios de estos síntomas. Sin tratamiento, esta situación empeora con el paso del tiempo. 

Es importante que entiendan que admitir su depresión es un signo de fortaleza, no de debilidad. Es una padecimiento tratable y el ignorarla no la hará desaparecer. El tratamiento sumado al ejercicio puede ser muy útil.

Copyright de Mamás y Bebés

19 de junio de 2012

Llevar al bebé: Un artículo para papás

padre porteo http://criandomultiples.blogspot.com
Un súper papi porteador




Introducción
Cuando supe que mi esposa estaba embarazada, pocos meses después de nuestra boda, me sentí tanto emocionado como aterrado. Estaba realmente ansioso por convertirme en padre, pero al mismo tiempo me sentía aprehensivo acerca de cuánto tiempo podría realmente contribuir como padre trabajador. Yo sabía que debía compartir las labores de crianza, ya que no teníamos ningún familiar cerca para ayudarnos. Algo aún más importante es que yo quería encontrar una mejor manera para crear lazos de afecto con mi bebé desde el principio, aparte de ayudar en los cambios de pañal y las tomas nocturnas.

No fue sino hasta el tercer trimestre del embarazo que me encontré con la respuesta en “El Libro del Bebé”, de William y Martha Sears. Llevar al bebé (babywearing), como los Sears lo llaman, es algo con lo que yo estaba familiarizado por haber crecido en Indonesia. Allí, los bebés son llevados tradicionalmente por sus madres (o cuidadoras) en un pedazo de tela llamado “Selendang” (foto de la izquierda), por la mayor parte del primer año y aún después. Sin embargo, los Sears sostienen que esta práctica también es una excelente forma de que los padres creen lazos con sus bebés. Aunque no estaba totalmente convencido, decidí que no haría daño intentar. Compré mi primer porta bebés (una bandolera de anillas con acolchado) en Ebay, un mes antes de que naciera nuestro hijo Samuel.

padre, porteo, http://criandomultiples.blogspot.com

Mi primera experiencia llevando a mi bebé
Como es típico en padres primerizos, nuestro primer día con Samuel fue desafiante. Era el perfecto angelito, siempre y cuando estuviera cerca de nuestros cuerpos. Casi no dormimos la primera noche en el hospital, ya que él se negaba rotundamente a que lo acostásemos. La noche siguiente, me ofrecí a cuidar del bebé mientras mi esposa dormía un poco. Luego de tomarlo en brazos por algunas horas y de tener poca suerte de hacerlo dormir, decidí probar la bandolera. Me tomó un poco de tiempo darme cuenta de cómo usarla, en mi estado somnoliento, pero tan pronto lo coloqué correctamente, se calmó instantáneamente y ¡se quedó dormido! Yo estaba impresionado. Pasé el resto de la noche mirándolo dormir en paz, pegado a mí, mientras mi esposa tomaba su muy necesitado descanso junto a nosotros. Esa noche me convertí en un convencido de la Crianza en Brazos.

La Crianza en Brazos promueve la creación de Lazos Afectivos
Como padre primerizo, me preocupaba ser dejado de lado durante los primeros meses de la vida de Samuel, debido al apego natural entre él y su madre. La crianza en brazos me ayudó a sobreponer este miedo permitiéndome crear lazos de afecto con él mientras lo cuidaba. Llevándolo conmigo en toda oportunidad que se presentaba, fui capaz de calmarlo en momentos en los que estaba molesto y hacerlo dormir sin necesidad de recurrir a la leche de mamá. Mirarlo dormido apretado contra mi cuerpo se convirtió en mi actividad favorita. Llevarlo cargado también elevó la relación con mi esposa, ya que ella sabía que podía confiarme al bebé. Esto me ayudó a sentirme “capacitado” como padre.

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Llevar al bebé es práctico, conveniente y seguro
Llevar al bebé hizo también que la crianza fuera mucho menos desalentadora de lo que originalmente temíamos. Liberó nuestras manos para hacer otras cosas sin tener que dejar a Samuel en las manos de algún objeto inanimado. Nos permitió a mí y a mi esposa realizar trabajos domésticos y de oficina, con él junto a nosotros. Mi esposa se benefició de la conveniencia de amamantar con las manos libres, y mantuvo a salvo nuestros brazos durante esos momentos “demandantes” (enfermedad, ansiedad por la separación, etc.) cuando él quería ser cargado durante horas. Durante los primeros 6 meses, la bandolera se convirtió en la “cuna” de día de Samuel, ya que se negaba a dormir solo en su verdadera cuna. Sin embargo, esto tenía la ventaja adicional de que nosotros podíamos llevarlo a cualquier parte y saber que él no perdería sus siestas (y que nosotros no sufriríamos las consecuencias), siempre que llevásemos un porta bebés con nosotros.
Aunque inicialmente estaba un poco indeciso de cargar a Samuel fuera de casa, finalmente decidía que tener un bebé satisfecho es mucho más importante que preocuparse por lucir diferente. Para mi sorpresa, recibí nada más que comentarios positivos (“Se ve realmente cómodo ahí”, “Me hubiera gustado usar uno de esos cuando tuve a mi bebé”, etc.) y miradas tiernas de extraños (sobre todo mujeres, para el disgusto de mi esposa) durante mi primera salida con la bandolera. Está demás decir que nosotros llevábamos la bandolera a cualquier parte a donde íbamos, ya que nos dimos cuenta inmediatamente de que esta era la opción más conveniente. Podíamos comer en restaurantes (no importa cuán pequeño o lleno de gente) y tomar transporte público sin problemas de llevar un pesado asiento de carro o carrito. Podíamos salir de casa en cuestión de segundos (solo poner al bebé en el porta bebés y salir) sin preocuparnos de carritos, cobijas extras, etc. Ninguna escalinata o nieve en la calle nos podía detener. La gente frecuentemente comentaba cuán contento y alerta era nuestro hijo; yo creo que era porque siempre observaba el mundo a su alrededor al nivel de su vista, sabiendo al mismo tiempo que estaba a salvo y protegido.

También hallé que el uso de porta bebés es mucho más seguro en comparación con la alternativa (mis brazos). Además de la protección que un cargador proporciona, todavía tengo la posibilidad de usar mis manos para asegurar aún más al bebé cuando es necesario (por ejemplo, cuando me inclino hacia delante, etc.). Gracias a nuestros diferentes cargadores, fuimos capaces de involucrar al bebé en nuestros quehaceres diarios (cocinar, limpiar, arreglar el jardín, etc.) desde temprana edad. 

Escogiendo los porta bebés adecuados para padres
Aunque un creciente número de porta bebés está ahora disponibles en las tiendas, mi experiencia es de que muchos de estos sacrifican versatilidad y confort a favor de la apariencia, y que estos son generalmente bastante caros. Algo grandioso de la Crianza en Brazos es que no necesita ser costosa en absoluto. Existen instrucciones gratuitas en la Web para hacer su propio cargador. Puede inclusive improvisar usando una sábana, una bufanda o un pedazo de tela sin necesidad de coser.

En mi búsqueda del porta bebés “perfecto”, me sorprendí encontrando una gran variedad. La mayoría de ellos son hechos por madres que trabajan en casa y están disponibles solamente por Internet, y algunos son derivados de otros cargadores tradicionales al rededor del mundo. En general, se pueden clasificar en dos categorías; los que se llevan sobre un hombro, y los que pueden llevarse sobre los dos hombros.

Cargadores de un solo hombro
Los cargadores de un solo hombro son ideales para principiantes, ya que generalmente son fáciles de usar, rápidos de ponerse, y pueden acomodarse a más posiciones que los cargadores de dos hombros. Son fabulosos para recién nacidos y bebés que aún no gatean, y para llevar en la cadera a bebés más grandes, que están en la etapa de subir y bajar.

Algo importante que observar en un cargador de un solo hombro es que la tela sea suficientemente ancha para repartirla sobre su hombro (y preferiblemente hasta la parte superior de su brazo), ya que esto ayuda a distribuir el peso del bebé. Para los padres que son nuevos llevando a su bebé y quieren algo simple y elegante, pero funcional, yo recomiendo una bandolera tipo bolsa (pouch). Estos son muy fáciles de usar y no hay nada que ajustar: simplemente coloque al bebé en la posición que prefiera y listo. Algunas de estas bandoleras son ajustables, haciéndolas adecuadas para compartir con personas de diferente talla. Otras son no-ajustables y son generalmente más baratas. Vale la pena asegurarse de que la tela del pouch sea apropiada para el clima en el que vive: algunos están hechos de tela polar (que es cómodo pero caliente), mientras otros están hechos de algodón u otros materiales más livianos. Algunas bandoleras tipo bolsa están disponibles en una variedad de colores y diseños, incluyendo muchos neutrales. Un buen ajuste es la clave para la comodidad en una de estas bandoleras, especialmente en las no ajustables. Una buena regla a seguir (para cualquier porta bebés) es que el asiento del niño esté sobre la cintura del portador.

Las bandoleras de anillas son otro tipo de cargador de un solo hombro que vale la pena considerar. Estas toman un poco más de tiempo que las bandoleras tipo bolsa para aprender a usarlas, pero son también más ajustables (por lo tanto es más fácil de conseguir un buen ajuste y se puede compartir con otras personas) y más versátiles que las bandoleras tipo bolsa. Pienso que las bandoleras de anillas fueron indispensables durante los primeros seis meses de vida de Samuel. Prefiero estas a un cargador tipo Baby Bjorn porque las encuentro más cómodas para largos períodos de tiempo, y porque nos permiten cargar a Samuel en posiciones similares a las de nuestros brazos (reclinado o sentado con soporte, en lugar de colgado de la entrepierna). Las bandoleras de anillas están disponibles en una gran variedad de opciones: con acolchado o sin este (en el hombro y/o en los bordes de la tela), en diferentes modelos en el hombro y tipos de tela, de cola abierta y de cola cerrada. Algunos fabricantes producen bandoleras en telas especialmente escogidas para lucir en los hombres.

En general, yo prefiero las bandoleras de anillas que no tienen acolchado o que tienen solo un poco, y las de cola abierta. Mi primer cargador era una bandolera de anillas con mucho acolchado. Aunque el acolchado en los lados de la tela era útil para dar sujeción adicional cuando Samuel era un recién nacido, el acolchado lo hacía incómodo en un clima cálido y hacía a la bandolera menos portátil. Una buena alternativa para los recién nacidos es una bandolera con menos acolchado pero con tela suave como la franela. Las bandoleras de cola cerrada generalmente hacen que la bandolera se vea más estilizada y fácil de usar; sin embargo, una cola abierta permite ajustar los lados de la tela independientemente para un ajuste apropiado, puede ser usada para cubrir al bebé, y puede ser envuelta fácilmente o recojida alrededor de las anillas. Una buena opción para llevar al bebé en climas más cálidos es una bandolera hecha de tela tipo velo solar-provee protección solar y puede ser usada en la piscina o la ducha.

Cargadores de dos hombros
Los cargadores de dos hombros son generalmente más cómodos para uso prolongado y bebés más pesados, y lucen más “normales” que los cargadores de un solo hombro. Generalmente estos cargadores funcionan mejor con bebés que pueden sentarse o que tienen un buen control de la parte superior de su cuerpo (alrededor de los 6 meses). Yo prefiero usar cargadores de dos hombros que puedan usarse tanto adelante como atrás. También es importante la sujeción adicional en la cintura, ya que esto ayuda a distribuir el peso de los hombros a la cadera. Para aquellos que prefieren la facilidad de uso de las hebillas y tiras, yo recomiendo el uso de mochilas blandas estructuradas (como Ergo, Sutemi Pack, Patapum, Yamo y Beco). Aquellos que prefieren un diseño simple sacrificando la funcionalidad, pueden preferir cargadores más tradicionales, como los de tipo asiático (ABC): Mei Tai, Onbu-Himo, Podeagi, Hmong. Con un ABC se puede llevar al bebé al frente y a la espalda, y un mismo cargador puede ser usado por personas de todas las tallas, a diferencia de los modelos con hebillas y tiras. Algunos hombres prefieren la apariencia áspera de las mochilas con varillas, aunque estas sean más voluminosas y caras –y menos versátiles-que los cargadores blandos antes mencionados.

Los fulares (wraps) funcionan tanto como cargadores de un solo hombro como de dos, y están hechos de una pieza larga de tela. Podría decirse que los fulares son los cargadores más versátiles, cómodos y durables porque pueden ser usados en diferentes posiciones, son muy ajustables, y sirven para llevar desde recién nacidos hasta preescolares.

Estos cargadores toman un poco más de tiempo para ponerse y para dominar su uso, pero, según mi experiencia, vale la pena el tiempo de aprendizaje. Debido a su comodidad superior, yo prefiero los fulares a otros cargadores cuando necesito cargar a Samuel por largo tiempo. Los fulares estirables son los cargadores más cómodos que he probado; son perfectos para recién nacidos y bebés pequeños. Los fulares tejidos son mejores para bebés más pesados y para cargar a la espalda porque la tela sujeta mejor. Estos pueden inclusive usarse para otros propósitos, como hamaca o toldo. Como lo mencioné anteriormente, uno puede fabricarse su propio fular fácilmente usando una sábana u otra pieza larga de tela, aunque una mejor calidad de tela se ajustará mejor. Yo he hecho un magnífico fular estirable en pocos minutos, simplemente cortando un pedazo de tela tipo microfibra (no se necesita coser). 

Resumen
Aquí pongo algunos tipos de cargadores que han funcionado mejor para mí, a diferentes edades de mi hijo:
  • De recién nacido a bebé que aún no se sienta (0-5 meses): bandolera de anillas con poco acolchado, bandolera de anillas sin acolchado, bandolera tipo bolsa (pouch), y fular estirable.
  • Bebé que se sienta/gatea/empieza a caminar (5-12 meses): cargador de dos hombros (mochila o ABC) y fular tejido
  • Párvulo (+1 año): bandolera de anillas para cargar al niño a la cadera, mochilas estructuradas, ABCs, y fular tejido para cargar al frente o a la espalda. He llegado a la conclusión de que ningún porta bebés será perfecto para todos los padres y todos los bebés. Al igual que con la ropa, hay que tomar en consideración muchos factores cuando se escoge el porta bebés para Ud: su talla y tipo de cuerpo (y el de su pareja, si quiere compartir el porta-bebés), el clima en el que vive, los gustos personales, y la edad del bebé y su temperamento. Afortunadamente, existen recursos (la mayoría de ellos gratuitos) disponibles en la web y a veces incluso a nivel local, a través de grupos de crianza natural (como La Liga de la Leche y NINO) que pueden ayudarlo en cualquier etapa durante el tiempo que dure la etapa en brazos. Nuestro hijo Samuel nunca encajó con la imagen del bebé “perfecto” que frecuentemente vemos en anuncios publicitarios-aquel que permanece contento, acostado solo en su cuna o asiento. Durante los primeros seis meses, él quería permanecer cargado la mayor parte del tiempo. Aunque algunas personas clasificarían esto como un comportamiento de alta demanda, esto debería ser rectificado. Yo me di cuenta de que esta era su forma de comunicarnos sus necesidades: su medio de supervivencia. La crianza en brazos nos permitió responder a sus necesidades manteniéndolo cerca de nosotros, feliz y seguro, mientras continuábamos con nuestra vida diaria. Esto también me permitió forjar un fuerte lazo de afecto con mi hijo desde el principio. Pero sobre todo, a mí, como padre, me parece algo natural, tal como lo ha sido durante generaciones de padres alrededor del mundo. Aunque la práctica de llevar al bebé no dure para siempre, ha sido definitivamente la decisión correcta para nosotros. No veo la hora de poder cargar a mis próximos hijos.
Por Paulus Wanandi. Original publicado en The baby wearer

Fotos: Un orgulloso superpapi porteador del foro de criandomultiples.info.

28 de mayo de 2012

El trabajo interior de la paternidad



"El mejor regalo que podemos hacer a nuestros niños es el nuestra propia presencia", escriben los autores. "Para estar en pleno contacto con nuestras vidas, hay que aprender a desconectar el piloto automático y aterrizar en el momento presente, vivir intencionalmente en el ahora, practicar lo que llamamos la "paternidad atenta". De la paternidad a la catástrofe no hay más que un paso. Ninguna otra experiencia en la vida provoca tal cúmulo de sensaciones contradictorias: de la ternura a flor de piel a la irritación permanente, de la lucidez repentina a la "locura" transitoria, del delirio vital al precipicio de las obligaciones que no cesan, los choques frontales con la pareja, la fatiga crónica, la desorientación total. "¿Entonces, por qué tenemos hijos?", se preguntan al unísono John y Myla Kabat-Zinn, autores de "El trabajo interior de la paternidad. "Tal vez lo hacemos por los besos y los abrazos... O tal vez con la intención de enriquecer nuestras vidas, pensando que saldremos fortalecidos en el intento".
Sea cual sea la razón, John y Myla Kabat-Zinn, padres de tres vástagos, nos sugieren que aprovechemos los nueve impagables meses de embarazo para trabajar interiormente, conocernos mejor a nosotros mismos y llegar con la primera lección aprendida al que será nuestro inseparable oficio durante el resto de nuestros días.
"El mejor regalo que podemos hacer a nuestros niños es el nuestra propia presencia", escriben los autores. "Para estar en pleno contacto con nuestras vidas, hay que aprender a desconectar el piloto automático y aterrizar en el momento presente, vivir intencionalmente en el ahora, practicar lo que llamamos la "paternidad atenta". La "paternidad atenta" no es sólo un antídoto contra el estrés, sino un modo de enriquecer desde dentro la experiencia de ser padre. ¿Cómo? Poniéndonos más frecuentemente a la altura de nuestros hijos. Aprendiendo de ellos todos los días. Observándolos calladamente. Fijándoles ciertos límites, pero sin controlarles en todo momento. Introduciendo pequeños ritos cotidianos que refuercen los lazos familiares. Regalándoles nuestro tiempo y no estando siempre con la cabeza -o con el móvil-en otra parte...
Lo que proponen John y Myla Kabat-Zinn es, ni más ni menos, que acometer la paternidad como una suerte de "meditación en acción" que repercuta en nuestro bienestar y en el de los propios hijos: "Es increíble comprobar cómo cambia radicalmente la actitud de los niños en cuanto perciben que estamos con ellos con nuestros cinco sentidos. La relación padre-hijo se convierte entonces en un flujo constante: las tensiones desaparecen y se alcanza una mágica sensación de gratitud y equilibrio".

Por Carlos Fresneda

20 de mayo de 2012

La paternidad

http://criandomultiples.blogspot.com crianza gemelos mellizos trillizos paternidad responsable
Aviso: Este mensaje está escrito a modo de sarcasmo, es mi manera de escribir y con la que más disfruto cuando quiero hacer llegar un mensaje, para entenderlo completamente (y por tanto entender mi visión de lo que estoy hablando) hay que leerlo completo.

La paternidad, ese maravilloso suceso, ese sentimiento de tener a alguien que es parte de ti, que nace del amor con tu pareja, que...bien, no hace falta seguir, todos somos padres, madres o hijos, así que sabemos de que hablo. Tener hijos es algo muy bonito, pero es muy duro...Nosotros tenemos dos hijos. Un niño y una niña (qué bien, la parejita!!!).

El niño es el mayor, tiene 6 años y es lo que se suele decir, un diablillo. La verdad es que lo estamos pasando mal con él, ya desde pequeño lloraba mucho en la cuna para que lo cogiéramos y hasta que no lo hacíamos no se calmaba. Se dormía, lo poníamos de nuevo en la cuna y al rato volvía a llorar para que lo cogiéramos de nuevo. Esto era un continuo (para que luego digan que los niños no son listos!), siempre era así, nos tomaba el pelo a todas horas, si mi mujer le daba el pecho se dormía y teníamos que despertarle, porque todo el mundo sabe que cuando se tiene que comer, se tiene que comer y no dormir. El momento de dormir es en la cuna, cuando toque, no cuando se come. Yo creo que por eso se despertaba en la cuna llorando, porque como se dormía mamando, luego no tenía sueño y aguantaba muy poco. Le dijimos a la pediatra que no podía ser, que le daba de mamar cada tres horas, pero el niño se quejaba de hambre antes de llegar a las tres horas, por lo que seguro que tenía poca leche, o que no alimentaba suficiente. Menos mal que se lo dijimos. Nos dio unas muestras de leche artificial para probar, y BINGO!! El niño mamaba y después le dábamos biberón y así aguantaba nuestras preciadas tres horas.

En fin, a lo que iba, con 5 meses empezamos a darle fruta, el tío no la quería, sólo quería biberón (ya no le dábamos leche materna porque ya no le alimentaba) y nosotros que no...que necesitas vitaminas, venga, come...se la dábamos como podíamos. Muchas veces vomitaba para hacernos sentir mal, menos mal que no nos dejábamos engañar y seguíamos dándole. Esto mismo pasaba por la noche, el problema de dormir no se solucionaba, todo lo contrario, ahora se despertaba todavía más, con ganas de juerga y todo...El mamón (lo digo cariñosamente) hacía siestas de día y luego por la noche no tenía sueño y se dormía tarde y luego se despertaba cada dos por tres. Hambre no podía ser, porque le dábamos muchos cereales para dormir, como nos dijo la pediatra así que era pura marranería. Suerte que su habitación queda un poco alejada de la nuestra y casi no le oíamos. Cualquiera duerme con esos berridos. Sé que puede sonar mal dicho así, pero claro, imagínate que vamos y le cogemos: pues la has cagao bacalao!!! Se ha salido con la suya, ahora siempre que llore esperará que le cojas y llorará aún más si no lo haces. Nosotros no bajamos la guardia en ningún momento, y poco a poco la situación fue a mejor, pasados unos días no lloraba tanto y empezó a dormir bien. Papás:1 Bebé: 0.

Así fue pasando el tiempo, cumplió un año y empezó a andar. Lo tocaba todo, abría mis cajones, me los desordenaba y yo: NO, NO y NO!!! Eso no se toca!!! Fijáos lo malo que era, que me miraba, se reía y seguía tocándolo. Llegaba un momento que hasta que no le daba un cachete en el culo (en el pañal, que no hace daño) no entendía (o no quería entender) y eso que ya llevaba 6 meses en la guardería, que de ahí salen muy preparados. A veces le reñíamos y como no le gustaba lo que le decíamos nos pegaba (veis como es un diablo?). Suerte que teníamos las cosas claras y que decidimos que eso era una falta de respeto. Eso de pegar en esta casa no. A los papás no se les pega.

Tiene que saber quienes son sus padres, así que cuando nos soltaba la mano le dábamos un cachete a él para que viera lo que es y le castigábamos en una habitación en la que no hay juguetes durante un par de minutos. A veces salía muy calmado, pero otras veces lloraba como un poseso, así que lo dejábamos un rato más.

Os explico todo esto para que veáis lo duro que es ser padre, pero si seguís un poco estos consejos veréis que al final te respetan, porque todo esto lo hicimos porque le queremos, por su propio bien.

Sigo...Llegaron los dos años, las rabietas, se tiraba en el suelo llorando y moviéndose como un loco. Si lo hacía en medio de la calle caminábamos unos metros más y lo dejábamos ahí, en el suelo, hasta que se le pasaba y venía. La gente nos miraba y le miraban a él, a ver cómo acababa la cosa. Por suerte siempre bien. No dejábamos que se saliera con la suya. Imagínate que se echa al suelo por la razón que sea y lo coges. Pues te ha ganado, se ha salido con la suya. Cada vez que quiera algo, al suelo a llorar. Con la comida otro tanto. En la guardería nos decían que comía bastante bien, pero en casa un suplicio!!! No quiero, no me gusta, cerraba la boca con todo. Peleas todos los días para comer, nada le gustaba. No sé porqué les cuesta tanto entender a los niños que lo haces por su bien. Pues nada, le poníamos la verdura para comer, si no la quería otra vez para merendar, para cenar. Al final se la comía, con malas caras, pero se las comía. Gracias Estivill por esos sabios consejos...

Qué vergüenza pasaba yo cuando venían las visitas a casa. El niño corriendo por todas partes, molestando, haciendo ruido: Portate bien!!! No podemos ni hablar!!! y el tío seguía. En serio, se portaba muy mal. Yo le decía a mi mujer que donde leches había aprendido el niño a ser así, si venía de su familia o qué...o que si en esa guardería no lo estaban educando bien quizá habría que cambiarlo a otra. Mis padres, por supuesto, me daban la razón: el niño se portaba muy mal. Esos días se solía ganar algún castigo. Parecía que esperaba a que hubiera gente para sacar sus juguetes al salón, desordenarlo todo y molestar. Llegó un punto que mi mujer y yo estábamos tan cansados del tema, que decidimos hacer un viaje, a ver si así se arreglaban un poco las cosas y al menos cargábamos las pilas. Nos fuimos una semana a París, es precioso, si no habéis estado os lo recomiendo. Lo pasamos genial... La pena es que al volver todo seguía igual o peor...Sí, volvimos como nuevos, pero nuestro niño se tiró una semana o más casi sin hablarnos por haberle dejado con la abuela. Con lo que la abuela le quiere!!! Además tiene que entender que lo hicimos porque lo necesitábamos. Estando tan saturados no puedes cuidar bien de un niño.

Así entró en el cole, peleas con sus amigos, peleas en casa para hacer los deberes, peleas con la comida, peleas para ir a dormir y discusiones continuamente. Menos mal que nos recomendaron que el niño hiciera actividades con las que se desfogara, que liberara toda esa tensión acumulada (yo pienso que hasta debe tener un principio de hiperactividad) y lo apuntamos a natación y a fútbol, así puede quemar todas esas calorías que necesita quemar y luego en casa se porta mejor. A veces está tan cansado que es cenar y el pobre cae rendido en la cama. Mano de santo!!!!!

Viendo que las cosas iban mejor, mi mujer y yo lo hablamos y fuimos a por la niña. No nos costó mucho. Vino rápido. Con ella todo ha sido diferente. Siempre ha comido de buen grado lo que le hemos dado, siempre ha dicho que está bueno. Se puede decir que nos pedía ir a dormir. La poníamos, cerraba los ojos y se dormía, ni lloros, ni pedir brazos, sólo la cogíamos algún ratillo durante el día y se puede decir que lo hacíamos más porque la echábamos de menos que porque ella nos lo pidiera. No hace ruido, no molesta, se porta fenomenal. Vienen las visitas y no se percatan de que está, porque es supereducada. No se queja si le cambias de ropa, de pañal (si hasta hace una caca superfácil de limpiar), si la bañas. De verdad, una auténtica maravilla de niña que nos ha hecho ser totalmente felices. Se puede decir que todo lo que aprendimos y todo lo mal que lo pasamos con el primero ha hecho que nos veamos recompensados con esta segunda hija. Con ella es todo tan fácil....

No hemos ido nunca al pediatra con ella, y eso que siempre le hemos dado biberones, pero es que no se pone mala nunca. Nos vamos a trabajar y la dejamos en casa (el niño en el cole), volvemos y nunca tiene malas palabras para nosotros. Imagino que ha entendido rápido que nosotros somos los papás, que nosotros somos los que mandamos en casa y que todo se hace por el bien de ella, del niño y de la familia. Este año tenemos pensado viajar de nuevo. Hemos decidido llevarnos a uno de los dos, el que se porte mejor...La verdad es que esto lo hemos dicho para no hacer sentir mal al niño, pero está de sobra decidido que será la niña a la que nos llevaremos. Se lo ha ganado con creces.

¿El niño? Pues con sus 6 años sigue a la suya, desafiándonos a todas horas, superceloso de su hermana, tanto que un día le sacó un brazo de la pelea que tuvieron. Ese día le tuve que pegar ya en serio. Me dolió a mi más que a él, pero fue la única manera de hacerle ver que eso no se hace.

Nos cuesta mucho educarlo, pero sé que al final del camino, cuando sea adulto, nos dará las gracias por todo lo que estamos haciendo por él. Ahora ya no hace natación, pero sigue con el fútbol y le hemos apuntado a clases de repaso, porque la maestra dice que va bastante flojo (quizá tenga un déficit de atención...).

Sobre la niña, somos tan felices con ella que casi estamos pensando ir a por otra. A todos nuestros amigos les recomendamos también que vayan a buscar una.

Sobretodo ahora, en esta época, después de las Navidades, que las tienen a mitad de precio.

Pulsad aquí para ver una foto de nuestra niña.

Conclusión: Si quieres un niño que se porte bien, que no llore, que no haga ruido, que no moleste, que no...cómprate un muñeco. Los niños viven, comen, lloran, juegan, aman, saltan, corren, exploran, rompen, y todo eso lo hacen porque están aprendiendo a vivir y a conocer el mundo en que viven y a sus propios padres. Lo hacen porque son niños.

No hacen las cosas para molestar. No hacen las cosas para probar hasta donde puede llegar tu paciencia. Todo lo que hacen es porque están aprendiendo y para ello necesitan el apoyo de sus papás, para sentirse seguros en cada nuevo aprendizaje. Saben que solos estarían indefensos, por eso te llaman, por eso piden insistentemente si es preciso que estés con ellos, porque tú, papá o mamá, eres su alimento, eres sus pies, sus piernas, sus ojos, sus manos, eres su abrigo y eres su protector. Necesitan de ti para aprender qué es lo que le rodea hasta que crezca y lo pueda investigar por si mism@. No lloran por la noche para engañarte, llora porque te necesita, porque tiene miedo y se siente inseguro, porque está enfermo y necesita atención, porque tiene hambre y necesita alimento.

Si un niño llora porque tiene hambre, no tardas en darle su alimento.
Si un niño llora porque tiene el pañal sucio, no tardas en cambiarlo.
Si un niño llora porque tiene sueño, lo duermes.
Si un niño llora porque está enfermo, lo cuidas.
Si un niño llora porque necesita cariño y compañía, te está tomando el pelo.

No me cuesta entender el porqué de que se hayan multiplicado las consultas a los servicios de Salud Mental. En pleno s.XXI, cuando más importancia se le está dando a los factores psicológicos en la vida de los personas, cuando la Depresión, el Estrés y la Ansiedad son habituales compañeras de viaje en nuestras vidas o en las de algún familiar o amigo, me cuesta entender que se siga sin entender (valga la redundancia) que las necesidades de amor, de respeto y de cariño de un niño no sean subsanadas. Al contrario de lo que muchos piensan (y nos quieren hacer creer) hacer pasar a un niño por situaciones de sufrimiento es contraproducente. La mente humana no es como un callo, que si sigues frotando se hace duro. La mente humana necesita unas bases adecuadas para poder afrontar en el futuro reacciones adversas. Si ya de pequeños basamos su crecimiento en sufrimientos (para que se acostumbre y se endurezca como persona) lo que estamos haciendo es permitir sufrimiento a una persona que no sabe gestionarlo, que no sabe huir de él y que piensa que eso es lo normal, sufrir, es decir: ha venido al mundo a sufrir. Todos hemos leído alguna vez los casos del orfanato en el que no se procuraba ningún tipo de contacto a los niños, ni caricias, ni brazos, lo mínimo para que se alimentaran y tuvieran cubiertas sus necesidades básicas (comer, dormir, mear, cagar). Sorprendió ver que lejos de convertirse en niños más independientes, más duros y con una mente a prueba de bombas, los niños morían, sí, sí, lo he dicho bien, morían. Los niños se mueren si nadie les muestra afecto, si nadie les da cariño, si nadie considera el alimentar la mente como una necesidad básica.

Referente a que los niños buenos son aquellos bien educados, de padres autoritarios, que se sientan cuando le dices que lo hagan, que se quedan sentados y callados para no molestar a las visitas y que no hacen ruido, es necesario comentar lo siguiente: Antiguamente los niños se pasaban las horas jugando con sus amigos en el parque, en la calle, en mil y un sitios en los que desarrollaban sus facultades físicas y psíquicas. Ahora los niños no pueden estar en la calle, el temor a un atropello, a un secuestro, a un accidente es demasiado fuerte para dejarlos a sus anchas. Entonces sólo hay dos posibles soluciones. O los padres juegan con ellos en la calle o los niños juegan en casa. Si elegimos la segunda, tenemos que entender que los niños necesitan jugar, pues es su manera de aprender.

Sobre la alimentación comentada en el artículo, es otro cantar. Los pediatras dan a menudo indicaciones "pasadas de moda". Dar el pecho o el biberón cada tres horas es una bonita manera de estropear la alimentación de los niños. Sobretodo si es leche materna que se digiere mejor y por tanto necesitan de más tomas (es lo ideal). Tener a un niño pasando hambre "porque todavía no te toca" es como no cenar nosotros cuando tenemos hambre sino a las 22 en punto, aunque nos estemos muriendo de hambre.

He dejado abiertos muchos temas a los que no he dado respuesta:
...los niños salen muy preparados de las guarderías...
...le di un cachete en el culo...en esta casa no se pega...
...las rabietas...
...le castigamos en un cuarto sin juguetes hasta que se calmaba...
Supongo que imaginaréis que no estoy de acuerdo con ellos (o con la visión que se tiene de ellos), pero por no extenderme más, serán temas que trataré en otro momento.

Del blog de Armandillo

31 de marzo de 2012

Hormonas paternales


Hasta ahora se sabía que las mujeres liberan oxitocina en grandes cantidades tras el parto, y que esta hormona juega un papel fundamental en el comportamiento materno. Pero un nuevo estudio publicado en la revista Biological Psychiatry ha revelado que el nacimiento de un hijo estimula la liberación de oxitocina en ambos padres.

Los responsables de la investigación observaron que la secretación de oxitocina era muy similar en hombres y mujeres, lo que demuestra que esta hormona no sólo se estimula por el parto y la lactancia, sino que intervienen otros aspectos de la paternidad.

Para este estudio se analizaron los niveles de oxitocina en 80 parejas primerizas en dos ocasiones, a las 6 semanas y a los 6 meses, y pudieron ver como no había una diferencia significativa entre el padre y la madre. Aunque sí varía la cantidad esta hormona de una pareja a otra, los resultados son muy similares en ambos padres, por tanto los niveles de oxitocina (muy vinculada a los procesos sociales de amor y amistad) no dependen solo de factores individuales, sino que se regulan de forma interactiva dentro de la pareja. 

Publicado en la revista Quo

23 de diciembre de 2011

¿Existe el instinto paternal?

 
Durante mucho tiempo, la sabiduría popular y, por qué no decirlo, algunos textos científicos han relacionado el comportamiento masculino con esa hormona irrefrenable y machista que es la testosterona. El macho humano, como los de otras especies animales, se vería así impulsado a buscar pareja, practicar el sexo y competir con otros congéneres por mandato bioquímico. La testosterona, “una hormona estúpida”, como llegó a bautizársela, era una de las principales responsables de que el hombre se portara “como un hombre”.

Afortunadamente, hoy sabemos que las cosas no son así y que dentro de la etiqueta “comportarse como un hombre” también caben la ternura, la sensibilidad y el afecto paterno-filial. Sobre todo este último, porque recientes investigaciones en el campo de la psicobiología han demostrado que los hombres también cuentan con un instinto paternal similar al instinto maternal femenino. Y, curiosamente, la testosterona tiene mucho que decir en su afloramiento.

Aunque ella no es la única hormona que interviene en la paternidad feliz. Todo un abanico de sustancias colaboran para conseguir que el varón no sólo tenga deseos de aparearse sino que también anhele hacerse cargo de la prole, cuidarla y mantenerla y que todo eso genere en él una cascada de emociones positivas tan naturales como las de la madre.

Estradiol
Un estudio publicado en 2001 por la revista Mayo Clinic Proceedings demostró que los futuros padres presentan mayores niveles de estradiol (un tipo de estrógeno) y menos de testosterona que los hombres que no esperan hijos. Es más, los varones cuyas parejas están embarazadas experimentan cambios hormonales que se activan simultáneamente a los de la mujer gestante y que, en algunos casos extremos, llegan a producir síntomas físicos como náuseas y aumento de peso.

El estradiol es una sustancia que interviene en el comportamiento maternal de las mujeres, de los primates no humanos y de otros mamíferos. Hasta ahora, no se había detectado en ningún animal que los machos también respondieran a la paternidad con aumentos significativos de esta hormona. Curiosamente, el estradiol parece ser un elemento clave en la prepaternalidad (periodos de embarazo), ya que en el último mes antes del parto, sus niveles tienden a regresar al estado normal. ¿Es que la naturaleza está intentando preparar al hombre para que sea un buen padre?

Para responder a esta pregunta, sería útil conocer cómo se comportan otras sustancias químicas del cuerpo del varón ante la inminencia de la paternidad. Los glucocorticoides, hormonas de la familia del cortisol, descienden considerablemente cuando el hombre sabe que va a ser padre. Se ha demostrado que las personas que viven en pareja estable y disfrutan de mayor refuerzo social o familiar presentan menores niveles de esta sustancia que las que viven solas o en parejas inestables. En el último mes de embarazo de la mujer, se aprecia un incremento en la cantidad de glucocorticoides de su compañero, quizás como respuesta al aumento del estrés y la aprehensión propios de esos momentos tan trascendentes para su vida.

Además de estos cambios, el cuerpo del varón que va a ser padre experimenta otras transformaciones relacionadas con el estado de su pareja. Por ejemplo, un estudio de la doctora Anne Storey, de la Universidad de Newfoundland en Canadá, ha demostrado que los pre- papás sufren un aumento de las cantidades detectables de prolactina, hormona involucrada en el desarrollo de la capacidad de amamantar en las mujeres y en las hembras de muchos mamíferos.

Comportamiento más estable

La doctora Storey especula con la posibilidad de que el estado de gestación de la mujer genere ciertas señales que indican al cuerpo del varón que ha de prepararse para tener una criatura en casa. La testosterona desciende para favorecer un comportamiento más estable, menos agresivo y menos sexual en el varón, mientras los cortisoles y las prolactinas preparan el terreno hacia un temperamento más tierno y solícito.¿Qué tipo de señales son ésas? Según Storey, es posible que se trate de estímulos olfativos enviados a través de las feromonas o, simplemente, de cambios en el comportamiento de la mujer que dan las claves a la bioquímica del varón.

El mismo equipo canadiense solicitó a los padres que informaran sobre los cambios que experimentaron en sus vidas diarias durante el embarazo de sus mujeres. Los individuos que sufrieron mayor fatiga, aumento de peso y falta de apetito fueron los que arrojaron niveles más altos de prolactina en los análisis. ¿Una especie de embarazo por simpatía? Storey los explica: “Creemos que los niveles hormonales de la mujer dependen de su estado de gestación y los niveles hormonales del hombre dependen de los de su pareja”.

La presencia de la mujer gestante no es el único estímulo para que el instinto paternal aflore. Otros estudios realizados con hombres sin hijos han demostrado que, después de ver durante varios minutos una cinta de vídeo con imágenes de bebés y niños jugando, los niveles de cortisol en sangre se reducen dramáticamente.

Parece evidente que los hombres están biológicamente preparados para ser padres y que dicha preparación natural está escrita en el comportamiento de algunas de sus hormonas. Los científicos saben que la actividad hormonal puede variar en función de cambios ambientales o del comportamiento. El estrés laboral, el flirteo, el deporte... son algunas situaciones que generan modificaciones bio-psicológicas. ¿Por qué no va a suceder lo mismo con una experiencia tan importante para la vida de un ser humano como el nacimiento de un hijo?

Actos propios de la crianza como sostener un bebé, escuchar un llanto o dar un beso a un pequeño no sólo dejan una impronta psicológica en quien los disfruta, sino que tienen su propia repercusión fisiológica. Un experimento clásico para demostrarlo es hacer que voluntarios varones sostengan durante media hora muñecos que llevan puestos pañales que han sido utilizados por bebés. Los niveles de testosterona disminuyen en los casos de los hombres que han mostrado un deseo previo de ser padres. Cuando el experimento se realiza con los propios hijos, la variación en los datos es mucho mayor.

Una revisión parcial y, un poco cínica, de estos datos podría conducir a la conclusión de que la paternidad sofoca la masculinidad del individuo, es decir, los feminiza, mediante el control de la testosterona. Pero los autores de estas investigaciones creen que, al contrario, estos datos demuestran que la masculinidad del género humano reside en otras habilidades más allá de las que su hormona sexual le confiere. Todo el abanico químico del hombre se pone a su disposición en un momento de su vida para que pueda experimentar el rango más amplio de emociones y demostrar que es un buen padre por naturaleza.

¿Para qué sirve un padre?

La importancia de la madre en el desarrollo del niño, desde la lactancia hasta la madurez, ha sido estudiada con profusión. El papel de la mujer es decisivo en la formación de un individuo física y psicológicamente sano. ¿Pero qué papel juega el padre?

Si atendemos a los últimos estudios psicológicos sobre la relación paterno-filial no tenemos más remedio que reconocer que los padres sirven para mucho. Al menos, de ello están convencidos los estudiosos del comportamiento humano que se han dedicado a relatar la cantidad de beneficios que la paternidad aporta a la familia, a los niños, a las esposas y, por supuesto, a los propios padres.

Hemos realizado un repaso a los informes más recientes sobre la salud física y mental de la familia occidental para resumir algunas de las virtudes que tiene ser padre, ser hijo, convivir con un padre o desear tener hijos. La mayoría de los trabajos que han dado lugar a estos resultados son estudios sobre familias voluntarias de todo el mundo a las que se ha seguido la evolución durante un tiempo determinado.

Las estadísticas demuestran que los varones que viven solos presentan mayores riesgos de cometer suicidio que los que viven acompañados. Pero este dato aislado no sería suficiente para establecer ningún beneficio directo de la paternidad. Algunos estudios, sin embargo, sí relacionan la crianza de la prole con un descenso en los casos de ansiedad y estrés, aunque parezca paradójico. Se ha demostrado que los hombres que se involucran más en las tareas cotidianas de educación, cuidado, limpieza y alimentación de sus retoños ofrecen menos niveles de estrés. Quizás porque, todavía hoy, la fuente principal de tensión es el entorno laboral y la crianza exige una concentración extrema en asuntos muy distintos a los que suelen atribular al hombre trabajador.

Algunos psicólogos han detectado cierta influencia del matrimonio en la reducción de los niveles de depresión. Estar casado es, tanto para hombres como para mujeres, una protección contra este mal. Sin embargo, en el caso de la progenitura, las cosas cambian. Uno de los segmentos de población con mayor riesgo de padecer depresión es el de las madres con hijos pequeños, mientras que los padres presentan justo la tendencia contraria.

La paternidad tiene, incluso, un efecto cuasi clínico sobre algunos conflictos personales. Según James Levine, director del Proyecto Paternidad de Manhattan, “muchos hombres reviven sus experiencias biográficas mientras sus hijos crecen. Un correcto control de las emociones paternales puede conducir al restañamiento de heridas sufridas en la infancia o la juventud por el padre”. Quizás sea éste el motivo que explique por qué muchos hombres se reconcilian emocionalmente con sus padres después de haberlos convertido en abuelos.

Pero, sin duda, los que más se benefician de la presencia de papá son los hijos. Todas las investigaciones demuestran que los progenitores, no importa cuál sea su estado social, cultural o económico, pueden jugar un papel crítico en el desarrollo de sus hijos. Cuando el padre se responsabiliza de la crianza en igualdad de condiciones que la madre, el crío aprende más, disfruta de mayor éxito académico y exhibe un comportamiento más saludable que cuando es sólo la madre la que realiza esa función. Esto tiene efecto incluso en los casos de padres separados que no comparten hogar con sus retoños, pero siguen de cerca su evolución y se preocupan de su cuidado.
Los niños ven en su padre un modelo de conducta y socialización y suelen repetir algunos de los comportamientos extremos (buenos o malos) que perciben a través de ellos.
En el caso de padres que asisten habitualmente a las actividades del colegio de sus hijos y se interesan por el tipo de educación que reciben, se ha demostrado que los críos regresan a casa con calificaciones medias más altas. En el ranking de posibles influencias sobre la vida académica de un niño, la presencia del padre se encuentra a la cabeza junto a la de la madre y por encima de otros factores como la situación económica de la familia, el origen étnico, el nivel académico de los progenitores y el entorno geosocial donde está la escuela.

Los estudios parecen desgranar cuatro aspectos clave en los que la labor del padre se nota más: los niños que reciben el apoyo de papá tienen mejores notas, son menos propensos a suspender cursos, participan en más actividades extracurriculares y se lo pasan mejor en la escuela.

El rango de herramientas que el padre utiliza para ejercer su influjo es inmenso, desde la caricia al bebé, hasta la pelea dialéctica con el adolescente. Se ha demostrado que el contacto físico paterno y materno no sólo refuerza psicológicamente al pequeño sino que tiene efectos positivos sobre su sistema inmune, sobre su capacidad para recuperarse de enfermedades y sobre su resistencia al dolor. Por otro lado, la confrontación paterno-filial de ideas tiene efectos extraordinarios sobre el desarrollo de habilidades dialécticas y cognitivas y sobre el reforzamiento de la autoestima, especialmente en periodos tan críticos para la evolución de la psique del individuo como la pubertad.

Está claro, el padre es un gran invento para la humanidad. ¡Y eso que Sigmund Freud proponía matarlo, aunque sólo fuera simbólicamente!

Fuente: http://www.muyinteresante.es
Primera foto: http://lyrical-reveries.blogspot.com
Resto fotos: http://www.muyinteresante.es

29 de septiembre de 2011

Nuevas parentalidades


Escuchamos cada vez más papás que expresan su deseo de tomar parte activa en la crianza de sus hijos. Ser padres más presentes. Son padres que tratan de alejarse del estereotipo de “proveedor” para participar de las actividades cotidianas de criar a sus hijos. Y por criar entendemos hacerse cargo de los cuidados varios de los niños, no solamente de llegar a jugar con ellos en la noche. Hablan de hacerse cargo de esos aspectos a menudo difíciles como son el cuidar a un niño enfermo, consolarlo cuando llora, calmarlo en una pataleta.

Hay una sabiduría en este deseo de los padres de tomar parte activa en los cuidados cotidianos de sus hijos. Porque son esas las instancias en las que se construyen las bases para una relación de apego. No es en los momentos de tranquilidad o de disfrute que se construye el vínculo (obviamente estos también son parte de una relación afectiva balanceada), sino en los momentos de estrés, en los cuales el niño aprende y registra que el padre es una figura de protección y de contención emocional. Me protege cuando estoy asustado, me calma cuando tengo pena. Puedo contar con él.

Los primeros meses de vida del bebé se caracterizan por la relación simbiótica entre la madre y el hijo, que lentamente transitan por el proceso de separación e individuación. Sin duda que un padre presente es importante desde estos primeros meses. Esta presencia sienta las bases de la relación paterno-filial y también es de vital importancia para la estabilidad y contención emocional de la madre. Sin embargo, es en los meses y años posteriores que esta relación toma toda su importancia. Cuando el bebé (más o menos en su segundo semestre de vida) está en condiciones de dirigir su atención y energía hacia la figura paterna. El padre muestra el mundo y se relaciona con el niño de manera distinta a la madre. Ofrece una experiencia física y emocional diferente. Es acción, movimiento, fuerza, juego. Ambas figuras, materna y paterna, se complementan, y un equilibrio entre ambos vínculos es la mejor experiencia que el niño puede tener.

No es fácil ser un padre presente cuando el propio padre no lo fue, o cuando la relación con el padre está teñida por dolores, ausencias, e incluso violencia. Cuando a pesar de las mejores intenciones se repiten, casi inconscientemente, los estilos autoritarios de crianza. Pero el amor por el propio hijo y el deseo de hacer las cosas de manera diferente ya suponen un cambio en el vínculo. No siempre es fácil, pero siempre es posible.

Extraído de la web www.espaciocrianza.cl

23 de septiembre de 2011

Sin tetas y a tu lado


¿Qué tenemos que ver los hombres con la lactancia? Quizás no seamos los proveedores del alimento, pero si podemos ser el apoyo más importante para la madre que ofrece el pecho a su bebé. Estando de su lado podemos darle la inspiración y el afecto que necesita para amamantar felizmente.

Somos mamíferos, así que por naturaleza estamos diseñados para alimentarnos durante los primeros meses con leche materna. Durante ese tiempo, cuando “el bebé es de su mamá”, los padres podemos crear las condiciones para que la madre (sobre todo primeriza) se sienta relajada y segura al dar teta. Eso incluye un mensaje de motivación, y en ocasiones, resistir la tentación a decirle “olvídate de eso, el niño tiene hambre, yo le preparo un tetero”.

Tradicionalmente las abuelas eran el reservorio de la sabiduría para iniciar el proceso de lactancia. Pero lamentablemente durante el siglo XX muchas mujeres abandonaron esta práctica por razones de conveniencia, desinformación y las presiones de una sociedad que veía en la fórmula un mejor alimento. Esta línea de conocimiento se rompió, por ello ahora abundan los grupos de apoyo a la lactancia: redes de mujeres que comparten información, cariño y estímulo para superar las dudas y temores.

Un hombre que defiende a su pareja de las voces que le dicen “no te sale nada, tú no tienes leche” es un hombre que defiende la salud física y emocional de su familia. Toda mujer, con pocas excepciones, está en capacidad de producir toda la leche necesaria para su hijo, y ese es el mejor alimento que existe. Lo que suele faltarle a esa madre no es la leche, sino la información de cómo lograr una lactancia feliz.

Los padres podemos asegurarnos de que la madre y el hijo estén juntos durante los primeros minutos tras el parto, cuando las hormonas e instintos están al máximo para crear la impronta o vínculo entre ambos. Esa primera teta encierra la clave del éxito.

También podemos motivarla a que busque ayuda con los grupos de lactancia. Y nos hará bien recordar, sobre todo en las noches de desvelo, que esos momentos cuando el bebé “se chupa” a la mamá son pasajeros. Y que si nos sentimos desplazados, es cuestión de tiempo para que la sonrisa llena de energía de nuestro hijo nos diga ¡Valió la pena!.

Por Eli Bravo, periodista y escritor.
Extraído de la web www.inspirulina.com
La foto es del concurso de fotografía de lactancia del Hospital Marina Alta.

15 de septiembre de 2011

El rol del padre en la lactancia materna


Este documento está dirigido a todos aquellos padres o futuros padres cuyos hijos son o serán amamantados. Y por supuesto también está dirigido a sus parejas.
Pretende dar una pincelada sobre el importante papel del padre en la lactancia materna, alejando los caducos estereotipos que lo sitúan fuera de todo lo relacionado con ella. Muestra el muy importante espacio que debe ocupar el padre junto a la madre y el lactante, en un papel principal y no secundario.

Figura importante

Para que exista la lactancia materna en la especie humana, en principio hacen falta por lo menos dos cosas, una madre dispuesta a ofrecer su “oro” blanco y un bebé. Bien, lo anterior es el mínimo indispensable, pero aún teniéndolo, puede que surjan dificultades que podrían impedir que la lactancia materna salga adelante con éxito, y que no transcurra todo lo bien que sería deseable. Estas dificultades las pueden vencer madre e hijo con empeño, información y un deseo firme de seguir adelante, pero todo es mucho más fácil y las probabilidades de éxito aumentan cuando existe la figura del “soporte”.
Esta figura puede ser desempeñada por un familiar, una amistad o cualquier persona, e incluso no existir. Pero quien puede ejercer ese papel de una manera decisiva es el padre.
El padre que ejerce como soporte es una figura principal junto con la madre y el hijo/a. Para que un padre sea el soporte ha de implicarse tanto en aspectos emocionales como dedicando el tiempo necesario que esta situación precisa.
Si contamos con una madre, un hijo y un padre-soporte tenemos lo que se conoce como triángulo de la lactancia, que hará que las probabilidades de éxito de la lactancia aumenten considerablemente. El ser padre-soporte y formar un triángulo de la lactancia es algo que los padres no deberían dejar pasar y es una experiencia muy enriquecedora y placentera tanto a nivel individual, para todos sus miembros, como a nivel familiar.

¿Qué puede hacer el padre-soporte?

Antes de ver acciones concretas y más definidas, es importante señalar que cada caso es diferente, depende de cada bebé / niño, de cada familia y su entorno, etc. no hay dos iguales, unos son más demandantes y otros más relajados y además también depende del momento, ya que las necesidades son cambiantes, lo del mes pasado ya no vale para hoy.
Por eso se ha dicho “puede hacer” en lugar de “tiene que”. Lo que se va a exponer a continuación es una orientación, y en cada caso, cada familia ha de encontrar su propia forma de hacer las cosas en cada momento. Una vez hecha esta aclaración, a continuación algunas sugerencias prácticas.
Labores domésticas: Es conveniente descargar a las madres de la mayoría de estas labores. Un ejemplo claro es con un recién nacido, la madre necesitará mucho tiempo, ya que la demanda es continua y es necesario que pasen mucho tiempo tranquilos y en intimidad para que la lactancia se establezca satisfactoriamente. En este caso, el padre se puede ocupar de lavar la ropa, de las comidas, de la limpieza doméstica, etc. Para estas tareas si es posible contar con ayuda externa, suele ser muy agradecida por todos.
Hijos mayores: El padre puede ocuparse de los hijos mayores para dejar tiempo y tranquilidad a la madre para dar el pecho, no se debe olvidar a estos hijos, que siguen necesitando atención y tiempo.
Tareas con respecto al bebé / niño: El padre no está excluido con respecto al cuidado del bebé. En la mayoría de los casos la madre estará casi todo el tiempo con el, pero poco a poco se irá abriendo más paso al padre. En la mayoría de los casos, el padre puede asumir desde el principio tareas como:
• El baño.
• Cargar al bebé / niño (en brazos o con ayuda de un porta- bebés como pueden ser: bandoleras,
mochilas, un trozo de tela, etc.) Tanto de noche como de día, hay ocasiones en las que el bebé
solo se calma si es sostenido en brazos, debido a que precisan un contacto constante.
• Cambios de pañal. Es muy importante en todo lo anterior respetar el ritmo del bebé / niño, no forzar, si el bebé no acepta al padre en alguna de las tareas anteriores y reclama a la madre, se deben respetar sus necesidades, que la madre haga esas tareas no quita que el padre pueda colaborar, él podrá hacer otras cosas no relacionadas con el bebé o puede acompañar a la madre realizando estas tareas, así el nuevo hijo se va a acostumbrando al padre y poco a poco irá aceptándolo cada vez más.
Apoyo emocional a la madre: Cuando surgen obstáculos, es importante que el padre brinde mucho apoyo a su pareja, le será de gran ayuda. La madre puede enfrentar obstáculos en forma de presiones para dejar de amamantar, dudas sobre su capacidad para amamantar, agotamiento por noches (o días) de muchas tomas, demanda continua, etc. El apoyo y la comprensión brindado por el padre ha de ser firme y sin fisuras, esto será de gran ayuda para que juntos superen el problema. Recordemos que un problema en la lactancia es problema de los tres, no sólo de la madre.
Informaciónes y aclaraciones útiles para el padre sobre la lactancia y otros aspectos

A demanda
La lactancia es a demanda (existe mucha literatura al respecto), y hay momentos en que la demanda puede ser prácticamente continua. En estos momentos, no se trata de que el bebé / niño esté intentando separar al padre de su pareja ni nada por el estilo, simplemente lo necesita
(enfermedad, necesidad de aumento de producción de leche, etc.). El papel del padre como soporte es permitir que la madre pueda dar esa atención y dedicación a las necesidades
del hijo. Es importante mencionar que estas rachas pueden durar días o semanas, cada caso es diferente.
¿Hasta cuando dura el periodo de lactancia?
Hasta que la madre y el bebé / niño lo deseen. La OMS (Organización Mundial de la Salud) y UNICEF recomiendan lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses y junto con otros alimentos hasta más allá de los dos años.
Mi pareja no tiene leche
Los casos reales de este tipo son muy pocos. La mayoría de casos diagnosticados como tales, suelen ser en realidad casos de “posición incorrecta al mamar (lo cual suele provocar grietas en el pezón)”, o “bebé que demanda mucho pecho y/o contacto físico”, “crisis de lactancia”, u “otros problemas o dolencias que causan malestar en el bebé y este se consuela al pecho”, entre otros.
Si lo dice el doctor/a….
Hay personal sanitario que por desgracia no dispone de la formación adecuada sobre la lactancia. Buscar profesionales bien informados al respecto para tratar problemas o dudas sobre lactancia, es primordial para asegurar el éxito de la lactancia.
Mi madre, la vecina, otras personas lo hicieron así, y aquí estamos, así está bien
Nuestros padres pertenecen a generaciones que criaron a sus hijos con formula, la cultura y los conocimientos de la lactancia materna se han perdido y sus consejos, aunque bienintencionados, pueden llegar a arruinarla.
¡Quiero una solución ya!
El cuerpo humano no es una máquina. En lactancia las cosas por lo general no son inmediatas. Si se precisa, por ejemplo un aumento de producción de leche por parte del bebé, se sufrirá un crisis de lactancia, el bebé estará molesto unos días y demandando mucho pecho. Esto es así porque tiene hambre, pero eso no es malo y hay que darle su tiempo, en pocos días tanta estimulación, al estar mucho tiempo al pecho provocará un reajuste hormonal en la madre y la producción se adecuará a la nueva demanda, volviendo todo a la normalidad. Si hay un problema no se resolverá por lo general inmediatamente, poner remedio llevará tiempo e insistencia.
No suele haber soluciones “mágicas”.
No tengo tiempo para ejercer como apoyo. El gran obstáculo que muchos padres encuentran es el trabajo, si es posible este se debería de minimizar al máximo en el número de horas extras, etc. (intentando ser lo más eficientes posibles en las horas obligatorias, por ejemplo). Las aficiones, hobbies, etc. pueden esperar y dejarse momentáneamente de lado. Con esto, normalmente, se logra un tiempo nada despreciable que dedicar a nuestra familia. Muchos hombres ven esto como un sacrificio o un castigo, pero no se trata de eso, se trata de una nueva etapa que se abre ante el padre, una etapa diferente que hace que se posterguen muchas cosas que les gusta, pero a su vez aparecen muchas otras maravillosas, simplemente es una etapa distinta. A muchos padres esta etapa les ha supuesto un cambio extraordinario y una gran evolución personal.
Grupos de apoyo
Los grupos de apoyo son de vital ayuda, para disfrutar de la lactancia materna con otras personas, para aprender mucho, para cuando hay problemas detectarlos a tiempo, ver posibles complicaciones que necesiten de personal más cualificado y si son problemas “normales”, para ver que no solo les pasa a ellos y es algo que ocurre a menudo (hay pequeñas cosas que se pueden hacer enormes cuando no se conocen las posibles soluciones) y también para devolver a la madre la confianza en si misma y en su instinto. Normalmente solo asisten las madres, eso no debería de ser así, si los padres pueden ir deberían ir, la lactancia también es cosa de ellos.
Cargar al bebé con ayuda de un porta bebé – Babywearing
Cargar un bebé / niño durante largos periodos de tiempo, puede ser algo muy
fácil y cómodo si aparte de los brazos se utilizan elementos como bandoleras, mochilas, mei-tais, etc. Hay muchos elementos a disposición para facilitar la labor de cargar, y los padres, gracias a su mayor fuerza física, son candidatos ideales para cargar a los bebés / niños, haciendo una labor de soporte importante y disfrutando enormemente, pues esta actividad les permite un muy estrecho contacto con sus hijos en todos los aspectos.
Colecho (compartir el lecho con el bebé/s y/o niño/s)
Es una opción perfectamente válida, sólo hay que respetar normas básicas de seguridad (hay multitud de información al respecto). Ayuda enormemente a que la madre pueda descansar mejor por las noches, posibilitando que las tomas nocturnas sean mucho más fáciles y cómodas. En definitiva, facilita la lactancia. No supone “malcriar”, ni es perjudicial. Tampoco ha de suponer un ataque a la intimidad de la pareja, los encuentros, por ejemplo, se pueden llevar a cabo en cualquier otro lugar de la casa mientras el bebé/s y/o niño/s duermen.
“Un biberón con formula no es nada”
Muchas veces podemos oír que por un biberón de fórmula no pasa nada. Un biberón de fórmula puede ser el comienzo del final de una lactancia materna. Pero aparte de poder acabar con la lactancia materna, puede ser causa potencial de problemas. Su calidad es muy inferior a la leche materna y el sistema digestivo de un bebé es muy delicado e inmaduro, pudiendo producir en el futuro problemas de tipo alergénico (con un solo biberón puede ser suficiente), estreñimiento,
obesidad u otros.
Igualdad de sexos
Esto se ha rozado anteriormente, pero una pequeña explicación o aclaración es conveniente.
Igualdad en lactancia
No supone hacer los dos lo mismo al 50%. Es evidente que la naturaleza hizo diferentes al hombre y a la mujer, no se puede luchar contra natura. La igualdad no se mide en clase de tareas sino en tiempo. Ejemplo: las noches, las tomas nocturnas están ahí, como el padre duerme “mejor” y sin interrupciones (si todo va bien) pues madrugará para llevarse al bebé/niño y dejar a la madre un rato más en la cama para compensar. Se trata de ser un equipo y de funcionar como tal (todos los miembros están igualmente implicados).
Intento ser soporte y parte del triángulo de la lactancia, pero mi pareja no lo acepta
Hay casos así, en los que son las propias mujeres las que asumen los estereotipos sexistas y machistas y no permiten a sus parejas ser parte del triángulo de la lactancia. Quizás deba intentar que lean esto juntos y se de cuenta de lo mucho que pierden todos. En la mayoría de estos casos los padres acaban desentendiéndose del proceso lactancia-crianza, con lo cual se abre una gran brecha entre madre-hijo y padre.
Ayudas
Cuanto más demandante sea un lactante más útiles pueden ser. Por ejemplo, si es posible contratar o contar con ayuda para las tareas domésticas, puede ser muy útil y una gran inversión, ya que permitirán al padre y a la madre volcarse al bebé/niño.
Vacaciones
Es importante que el padre reserve vacaciones (tantas como pueda) para cuando nazca su hijo, casi con toda seguridad serán momentos muy demandantes por parte del bebé y todo el soporte del padre será necesario. Otra ventaja es que este período servirá para que los tres se acoplen a la nueva situación más intensamente.


Este documento fue producido en el año 2007, con fondos provenientes de WABA, a través de una subvención de la Iniciativa Global de Apoyo al Padre (IGAP.)
Colaboradores: Alberto Criado, Arturo Arteaga, Arturo Meoño, Carlos Villamar Tulcanaza, François Vallaeys y Leonel Mollica
Revisión del texto: Mónica Tesone
Coordinadora del Proyecto: Maria del Mar Mazza

6 de agosto de 2011

Por fin juntos: pareja


  1. Tener un hijo es para toda la vida, así que merece una conversación sincera sobre las ilusiones y las expectativas de cada uno.
  2. A partir del momento en que nos convertimos padres no disponemos de nuestro tiempo ni de nuestra energía como antes. Los niños están primero… aunque nosotros también tengamos nuestras necesidades. Eso significa que tenemos que adaptar nuestra vida a una nueva realidad sin mirar al pasado con añoranza, valorando lo bueno de entonces y lo de ahora.
  3. La vida entre dos tiene que ser un terreno limpio y sólido. Muchos de los conflictos que surgen tras el nacimiento de un hijo no son nuevos sino que forman parte de un pasado que no se ha querido, no se ha sabido o no se ha podido resolver.
  4. La pareja puede convertirse en el mejor soporte logístico para que la madre y el bebé puedan centrarse en sí mismos y en su enamoramiento… pero no hay que caer en el error de exigirle que se convierta en un superpapá.
  5. El posparto no dura cuarenta días; pasado ese tiempo seguimos agotadas, sin deseo de actividad sexual. Necesitamos encuentros delicados, caricias y abrazos.
  6. Todo acuerdo de pareja, mientras sea conversado y asumido por ambos, es perfecto… aunque sea diferente al que mantienen otros matrimonios.
  7. Pocas personas hacen las cosas como nosotras. Y eso no significa que lo hagan mal. Ni que todo lo hagan mal. El desafío es no juzgar al otro y valorar lo bueno que sí hace.
  8. No siempre es fácil permanecer con el bebé todo el día, aceptar que nuestra vida ha dado un vuelco mientras que la de nuestra pareja sigue su curso. Pidamos la ayuda que necesitamos para vivir la experiencia sin reproches.
  9. Las madres necesitamos a la pareja a nuestro lado, pero él también nos necesita a nosotras. No es justo que se sienta al margen.
  10. Tanto con la pareja como con los demás, expresemos nuestros deseos de manera eficaz, huyendo de las indirectas y hablando con naturalidad.
  11. Emparejarse con un hombre que ya tiene hijos requiere asumir que el vínculo que estableceremos con él incluye necesariamente a sus hijos.
  12. Los padres tienen un permiso de 13 días, que se suma a los dos que disfrutaban por el parto. Según el lugar de trabajo, puede verse ampliado.
Artículo de la revista “El mundo de tu bebé” nº 200, escrito por: Dr. Jorge Mateu y Anna M. Obradors.

30 de abril de 2011

Los diez ideales de la paternidad con vínculo



No hay ningún mandamiento escrito, pero sí existen maneras de fomentar el apego, el vínculo o la cercanía entre padres e hijos:
  1. Conecta física y mentalmente con tu hijo/hija durante el embarazo. Vive conscientemente la gestación. Procura que el nacimiento sea lo más “íntimo” y natural posible, y prolonga al máximo el contacto físico después del parto.
  2. Extiende la lactancia todo lo que necesite el niño/la niña y no te dejes llevar por las presiones sociales (el destete se produce entre los dos y tres años en la mayoría de las culturas tradicionales). Dale el pecho a demanda. Aprovecha esos momentos para estrechar los lazos.
  3. Responde a los llantos de tu hijo y no le dejes llorar “hasta que se calle”. Aprende a interpretar sus señales. Sé totalmente receptivo a sus demandas, especialmente durante los primeros meses.
  4. Confía en tus instintos de madre/padre. Cuestiona las opiniones de los “expertos”. En la duda, déjate guiar por el sentido común.
  5. Lleva frecuentemente a tu hijo en brazos; el contacto físico estimula el desarrollo emocional, psicomotriz e intelectual del niño/niña.
  6. Duerme con tus hijos durante los primeros meses (recuerda que durante cientos de años se hizo así, antes de que los “expertos” levantaran las barreras). Si no, comparte el dormitorio con ellos y procura no llevarles a habitaciones separadas hasta que ellos mismos lo reclamen.
  7. Evita separaciones largas y traumáticas hasta los tres años. No te consueles pensando que le dedicas a tu hijo el suficiente “tiempo de calidad”. El tiempo compartido se mide siempre en horas, minutos y segundos...
  8. Involúcrate al máximo en su educación. Procura que existan vasos comunicantes entre lo que aprende dentro y fuera de casa. Su “escuela” es la vida misma.
  9. Usa la “disciplina” positiva: predica con el ejemplo y recuerda que las mejores lecciones se aprenden con afecto.
  10. Respeta la individualidad de tus hijos. Ponte siempre que puedas en su piel y permite que encuentre su camino poco a poco: el “vínculo” les permitirá avanzar con mayor seguridad y ser a la larga más independientes.
Por Carlos Fresneda