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12 de noviembre de 2012

¿Qué temen los niños?

Niño con miedo http://criandomultiples.blogspot.com.es gemelos mellizos

Los miedos pueden típicamente agruparse en tres categorías principales:
  • miedos medioambientales: animales, truenos, oscuridad.
  • imaginarios: monstruos, fantasmas, pero también el miedo a ser tragado por el desagüe o a que sus padres desaparezcan.
  • sociales: separación de la madre (real), el colegio, conocer a un nuevo grupo de personas.

La aparición de los diferentes tipos de miedo a las distintas edades, suele seguir un orden cronológico: los bebés pequeños tienen miedo a situaciones reales (ruidos, perdida de soporte) y a la separación de la madre (que en el caso de niños pequeños no se podría considerar un miedo social, sino ambiental, ya que la madre es su mundo).

Los niños a los 2 años ya tienen cierta capacidad de realizar operaciones simbólicas, y pro tanto pueden imaginarse consecuencias de algunas acciones: por ejemplo: si al destapar el desagüe de la ducha, el agua se va por allí, yo también podría irme. Además su imaginación empieza a funcionar de forma acelerada, por lo que aparecen muchos miedos a esta edad. a veces, tienen sensación de miedo, pero no saben a que, y es la sociedad y su entorno (televisión, hermanos…) la que se encarga de hablarles de “monstruos”, “cocos” y demás seres imaginarios. y ellos ponen a su miedo esta etiqueta.

Los miedos imaginarios persisten durante los primeros años escolares, y a ellos se añaden los miedos sociales. Estos últimos pueden persistir hasta la edad adulta. Pocos adultos tienen miedo a la oscuridad, pero muchos temen hablar en público.

Muchas veces los miedos de los niños proceden de experiencias que no pueden entender y que les asustan. Algunas de las situaciones que pueden hacer aparecer miedo en un niños son:
  • Las reacciones de otras personas ante cosas o eventos. Por ejemplo el miedo intenso de otro niño ante una araña, o el pánico e una adulto ante una serpiente, pueden despertar en un niño miedo a estas mismas cosas.
  • La contemplación de eventos traumáticos: ser testigo de un accidente de trafico o ver un gato atropellado por un coche. Escenas como estas pueden dejar en el niño recuerdos duraderos y muy vividos.
  • La escasa autoestima o falta de auto confianza.
  • Tensiones familiares duraderas u hostilidad en el seno de la familia: hacen que el miedo y la incertidumbre pasen a formar parte de la vida del niño.
  • Separaciones prolongadas de los padres (hospitalización, muerte, divorcio).
  • Educación inconsistente: una aproximación diferente por parte de los padres a la educación produce en el niño confusión y puede ser la raíz de algunos miedos, como el miedo a ser rechazado.
  • Educar en el miedo: la educación debe ser vista como una guía que permite aprender de los fallos sin avergonzarse de ellos, sin ser ridiculizado ni castigado o dañado por ellos. Los padres deben hacer sugerencias positivas y explicar cuales son sus expectativas, antes que decir simplemente NO. cuando un niño es habitualmente ridiculizado o castigado por sus fallos, puede llegar a tener miedo de la reacción de sus padres a sus acciones. Un niño necesita que se le digan las cosas con frecuencia y necesita que se le de siempre otra oportunidad.
  • Sobreprotección: es necesario tomar precauciones e instruir a los niños acerca de situaciones reales de peligro y concernientes a su seguridad. Un niño de 5 años, no debería ser escoltado a casa de su vecino en general (salvo que haya sucedido algún acontecimiento reciente). Los niños a los que se protege con demasiadas precauciones pueden sentirse ansiosos y miedosos a su entorno. Pueden pasar un mal rato intentando desarrollar sentido de independencia y auto confianza. Por ejemplo: un niño de 7 años demasiado coaccionado, puede tener miedo de montar en bicicleta en el vecindario y más adelante sentirse ansioso ante cualquier comportamiento que conlleve cierto riesgo. También es posible que un preescolar al que se advierte mucho sobre no separarse de sus padres en el centro comercial, sin explicarle las razones para ello, luego puede tener miedo a ir a la guardería o a ir solo en autobús.
  • Un entorno familiar miedoso puede generar un niño miedoso. Así hay familias en las que se dedica demasiada atención al miedo de los padres al mar, a los accidentes, a los ladrones, a juegos infantiles con cierto riesgo…y en estas familias es mas probable que se generen niños asustadizos.
  • En momentos de estrés del propio niño (nacimiento de un hermano, una mudanza, divorcio de los padres), o algún accidente personal (caer al agua, quemarse o ser perseguido por un perro)
  • El proceso de quitar el pañal: hay niños que pueden desarrollar miedos durante este proceso. Los niños no entienden el mecanismo de la cisterna, el ruido les puede asustar, el pequeño espacio. Un niño que tiene una experiencia de deslizarse dentro del vater y tocar el agua con el trasero, puede asustarse y volver a las primeras etapas del proceso o incluso necesitar una interrupción del proceso. Algunos niños pueden tener miedo a la hora de ver desaparecer la caca por el desagüe, como si para ellos fuera una parte mas de su cuerpo (como un brazo o una pierna).
  • Una pesadilla: ¿nunca se ha despertado de una pesadilla pensando que lo sucedido era real? durante esos primeros momentos de confusión es difícil separar realidad de sueño. Los adultos, en virtud de nuestra experiencia pasada podemos reubicarnos enseguida y darnos cuenta de que solo ha sido un sueño. Pero los niños pequeños carecen de esta experiencia y confunden el sueño con la realidad. Esto puede ser fuente de algunos miedos que nos parecen “irracionales”.
Por tanto pueden ser causados por agentes externos (una película, una historia, una conversación entre adultos hablando de ladrones por ejemplo) o por situaciones que el niño vive en su vida diaria (un compañero que le arremete o le insulta en el colegio, miedo a los exámenes, ambiente familiar demasiado tenso).

24 de abril de 2012

Los recién nacidos se estresan mucho cuando son separados de sus madres



Una vez que ha nacido un bebé, a menudo éste es separado de la madre para colocarlo en una cuna cercana o para asearlo. Un nuevo estudio, cuyos resultados han aparecido publicados en Biological Psychiatry, revela que esta separación resulta muy estresante para el recién nacido.

Los humanos somos los únicos mamíferos que practicamos la separación de la madre y el recién nacido. Pero, hasta ahora, el efecto de esta práctica sobre los niños era desconocido.

Los autores de la presente investigación midieron la variación de la frecuencia cardiaca de bebés de dos días, cada vez que éstos entraban en contacto físico con sus madres, y cuando los niños estaban solos en cunas cercanas a ellas.

De esta forma, descubrieron que la actividad autónoma neonatal era un 176% más alta y el sueño un 86% menos calmado cuando los niños estaban solos, en comparación con el rato que éstos estaban pegados a sus madres.

Según los investigadores, estos resultados demuestran el profundo impacto de la separación materna en los niños. Ya se sabía que esta separación resultaba estresante para ellos, pero en realidad supone la principal causa de estrés en neonatos.

Por el contrario, el contacto físico directo entre madres y bebés presenta muchos beneficios, como se ha comprobado ya en bebés prematuros. Por eso, los científicos señalan que los médicos deberían incorporar el contacto piel a piel de madres e hijos dentro de las rutinas de tratamiento de los neonatos.

Más información
La imagen es de www.theturnerkids.com

17 de octubre de 2010

Cómo sobrevivir teniendo múltiples

"¡A veces tengo ganas de gritar!” “Le pegué a mi hijo más fuerte de lo que pensaba.” “Algunos días me gustaría tirar a mis bebés por la ventana.” Comentarios de este tipo son señales de socorro de una madre de gemelos desesperada. Aunque probablemente no siempre se sientan de esta manera, estas madres tienen algo en común: están sufriendo de estrés. A pesar de que lo agotador del cuidado de múltiples hace a los padres especialmente susceptibles al estrés, hay medidas que pueden ayudar a reducir las tensiones de este doble trabajo. A continuación se presentan algunas sugerencias que pueden ayudarle a reconocer y hacer frente a las presiones físicas, emocionales, ambientales y financieras de criar múltiples.

En primer lugar, ¿qué es el estrés? El esfuerzo físico, mental y emocional o tensión que llamamos estrés es la manera que tienen el cuerpo y la mente de decirnos que estamos sobrecargando nuestros mecanismos de supervivencia. Las madres citadas se sienten, sobre todo, abrumadas. Ellas puede que tengan suficiente energía y leche para dar a un bebé, pero dividirlo entre dos, tres, cuatro o más es más de lo que pueden afrontar, y reaccionan con una lucha típica: “quedarse o irse”, se enfadan o quieren escapar de la fuente de estrés, sus bebés. Quieren a sus bebés, pero a veces los odian también, y estas emociones conflictivas contribuyen a aumentar la tensión que están sintiendo. Por ejemplo, la madre que golpea sin querer a su hijo a causa de su enojo y frustración, a continuación siente una intensa culpa. Y la madre que “quiere tirar a sus bebés por la ventana” en realidad puede tener un anhelo de liberación de las abrumadoras demandas del cuidado de los bebés y sentirse resentida porque sus esfuerzos no son apreciados. Así, además de estar físicamente agotadas, estas mujeres pueden estar emocionalmente llenas de sentimientos de ira, frustración, tristeza, culpa, depresión o autocompasión.

Aunque los padres no suelen expresar sus emociones con tanta facilidad como las madres, ellos también pueden sufrir de estrés. Es común que los padres de múltiples se sientan abandonados, un tanto celosos de la atención mostrada a los bebés, y presionados por las exigencias económicas adicionales. Podrán, sin embargo, ser capaces de escapar de estas tensiones en una forma en que sus esposas no pueden: pasando unas horas extras en su lugar de trabajo. Claramente esto les supone mayores broncas con sus mujeres, que necesitan de su colaboración y ayuda en casa más que nunca.

Cualquiera que sea la causa específica o la respuesta al estrés, ambos padres a menudo experimentan un “hundimiento” de energía y baja autoestima, que hacen que el estrés sea aún más difícil de disipar. Pero por muy negativas que pueda parecer todas estas reacciones, es muy importante darse cuenta de que son respuestas normales al estrés de cuidar a los gemelos y otros múltiples. Y es igualmente importante desarrollar habilidades para tratar de aligerar su carga doble.

El estrés físico

En las primeras semanas y meses, la principal causa de estrés físico en los padres de múltiples puede ser la falta de sueño y ejercicio, y las comidas irregulares. Incluso con tiempo suficiente para descansar, manejar un horario en torno a la alimentación, el cambio de pañales y lavar ropa es bastante difícil, especialmente si hay otros hermanos que cuidar. Pero tratar de hacer todo esto mientras se está privado de las propias necesidades físicas es ir de culo, cuesta abajo y sin frenos.

Si bien no hay remedios mágicos para el estrés físico de cuidar a los múltiples, especialmente de los recién nacidos, la primera necesidad es la búsqueda de ayuda. No tengas miedo de recurrir a familiares y amigos o niñeras para conseguir un poco de alivio. Si tu familia es monoparental, tal vez dispongas de ayudas en los servicios sociales de tu municipio. Recuerda que será más fácil para la persona a la que solicites ayuda que le sugieras tareas específicas, tales como alimentar o bañar a uno de los bebés, llevarse a los niños de paseo, ir a la compra, limpiar la cocina, o preparar una comida.

Otras técnicas fáciles de hacer frente al cansancio incluyen dormir siestas cuando dormir toda la noche parece imposible, o hacer comidas pequeñas y frecuentes cuando no hay tiempo para preparar una comida completa. A pesar de que descansar cuando los niños están durmiendo la siesta puede significar sacrificar la satisfacción de “hacer las cosas” serás recompensada con una energía renovada. Y es posible mantener una buena nutrición picoteando queso, vegetales crudos y frutas, sándwiches integrales, huevos o sopa. Eso sí, no hay que caer en la trampa de confiar en el café, refrescos de cola y comida basura rica en azúcar y grasa para mantenerse en marcha. El consumo adecuado de vitaminas, especialmente del complejo de vitaminas B, se ha relacionado con la reducción del estrés, pero cuidado con sustituir con suplementos una nutrición equilibrada.

El ejercicio físico puede no apetecerte cuando estás agotado, pero actividades regulares, tales como caminar, correr, pilates, yoga, natación, ciclismo y ejercicios aeróbicos en realidad pueden ser energizantes. La meditación también puede reducir el estrés y aumentar su nivel de energía. Lo que elijas, que sea algo que te guste, y no sólo una obligación más, trata de mantener el énfasis en la relajación y ten expectativas realistas. Luego escoge un tiempo “sagrado” para esa actividad en una planificación diaria o semanal. Con el ejercicio adecuado, puedes encontrarte con que tu sueño y tu apetito mejoran, así como tu nivel de energía.

Problemas emocionales

El agotamiento físico a menudo se traduce en estrés emocional. Cuando los padres se sienten agotados pero las demandas de los niños continúan, la depresión, la irritabilidad, y un sentimiento de inutilidad son respuestas comunes. La madre de gemelos que dice: “Me sentiría muy bien si pudiera salir o dormir un poco”, probablemente sentirá que sale del bache emocional cuando sus necesidades físicas estén satisfechas.

Pero a veces el estrés de cuidar a múltiples puede confundirse con problemas emocionales más profundos. Si los padres asumen que siempre deben sentir un amor instintivo y natural hacia sus hijos, pueden experimentar dudas cuando las demandas de los niños superan su oferta emocional, según un asesor que trabaja con madres de gemelos. Ella dice que no es raro que los padres de múltiples en esta situación experimenten en secreto el deseo de tener solamente un niño

La madre cuya imagen de sí misma se basa en Superwoman también puede ser una candidata a padecer de alto estrés. Las superpadres de la publicidad televisiva pueden ser capaces de manejar todas las crisis perfectamente en todo momento, pero esas expectativas en la vida real suelen ser un camino hacia el desastre, especialmente en múltiples. Cuando las demandas de los gemelos se cargan los horarios fijados y la eficiencia, una “supermadre” pueden encontrarse resentida con sus hijos por “sabotear” supuestos mejores planes. Si tu idea de ser una buena madre significa estar siempre bien organizada y tenerlo todo bajo control, perderlo puede parecer como perder una parte preciosa de tí misma.

Ajustar expectativas poco realistas para adaptarse a la realidad puede ayudar a aliviar las tensiones emocionales como las que acabamos de describir. Si bien reconocer los propios límites puede parecer a primera vista como admitir el fracaso, superar este nivel es la clave para hacer frente a los gemelos y otros múltiples. Sin embargo, si estás experimentando problemas persistentes, es posible que prefieras hablar con un experto acerca de cómo manejar el estrés de la crianza de los hijos múltiples.

Encontrar tiempo para estar solo con uno mismo (aparte del papel de madre, padre, esposa, esposo, proveedor, cocinero o ama de llaves) es esencial para reducir el estrés emocional de cualquier tipo.

Tan pronto como los padres y los niños se sientan cómodos estando lejos unos de los otros, es aconsejable organizar períodos de tiempo separados. Tal vez los padres pueden turnarse, o intercambiar favores con amigos o familiares para tener un rato de relax. Si te puedes permitir el gasto, puedes pagar por el cuidado de los niños. Permitir que otra persona cuide de ti es una buena manera de aliviar el estrés de la atención constante. Una madre de gemelos encontró que la relajación de un masaje regular e ir a la peluquería la hacía sentirse “mimada”. Ser atendido en el hogar o en un restaurante puede tener un efecto similar. Sea cual sea la actividad, ¡no necesitas justificar esta “auto-alimentación” cuando estás satisfaciendo las dobles demandas de los múltiples!

Muchos padres de múltiples dicen que sus mejores recursos son la flexibilidad, el humor, la resistencia y, una vez más, la capacidad de pedir ayuda. El apoyo de amigos, familia, grupos de juego, niñeras o servicios de la comunidad puede ser un salvavidas emocional, así como una fuente de alivio físico. A menudo, hablando con otros padres de gemelos, ya sea de manera informal o en un grupo de apoyo, proporciona alivio emocional y una oportunidad para el intercambio de consejos útiles. Incluso aunque los problemas difieran de una familia a otra, es reconfortante saber que no estás solo.

Las presiones del medio ambiente

Aunque el estrés ambiental en la crianza de múltiples puede ser menos evidente que el estrés físico, también se cobra su peaje. La llegada de un nuevo bebé a menudo se traduce en un menor espacio vital, aumento del ruido e interrupciones constantes. Pues añade a este estrés por la crianza de un hijo la llegada de gemelos o más, especialmente si hay otros hermanos pequeños cercanos en edad, y podrás ver cómo los padres pueden sentirse atrapados.

Afortunadamente, muchos de estos factores de estrés son controlables. Puedes reducir las interrupciones desconectando el teléfono o usando un contestador automático durante las comidas y las siestas. Limita el tiempo de TV o pon la tele en otra habitación si lo encuentras irritante, no te sobreexpongas a las crisis mundiales cuando estás en medio de la tuya propia. Pero escoge un rato para ti misma, para enterarte de lo que pasa fuera de tu casa, y así no te sentirás completamente aislada.

Controlar algunas cosas de tu hogar puede evitar desastres futuros. Cuando los niños están ahí, ese cable de teléfono colgando, una plancha “abandonada”, objetos afilados y cosas que se pueden derramar son invitaciones a los accidentes y, en consecuencia, al estrés. Una forma de minimizar los riesgos de este tipo es acostumbrarse a de terminar una tarea antes de comenzar otra. En resumen, mediante el control de algunos de los factores de estrés potencial, aumentarás tu sensación de bienestar y tu confianza para otros desafíos.

Las cargas económicas

Las presiones financieras complican aún más la vida de los padres de múltiples, ¡dos o más bebés claramente no pueden ser tan baratos como uno. Los padres pueden ahorrar, sin embargo, haciendo que los gemelos compartan cosas tan grandes como la cuna durante los primeros meses, comprar ropa y otras cosas de segunda o intercambiándolas con otras personas (“heredando” ropa de los primos, por ejemplo). Sin embargo, las cargas económicas no pueden ser completamente resueltas por los esfuerzos para economizar. Los padres todavía tienen que comprar muchas otras cosas. Además, el cuidado de dos niños es más caro y difícil de encontrar. Esto representa un problema especial para las mujeres a las que les gustaría continuar con su carrera. Aunque la familia puede necesitar desesperadamente un segundo sueldo, su potencial de ingresos apenas puede justificar los gastos, y también la necesitan desesperadamente en su casa. En una situación así, las mujeres experimentan un tremendo conflicto. Los padres deben ser sensibles a estas cuestiones cuando la doble carga de la maternidad hace que sus esposas se sientan como si estuvieran quedándose fuera de ambos mundos.

Las opciones prácticas de este problema son difíciles de conseguir, pero la planificación financiera real a veces puede revelar soluciones que alivian la preocupación. Un primer paso antes de decidir volver a trabajar es ponderar la ganancia contra todos los gastos, incluyendo el coste oculto de la tensión en los miembros de la familia.

Si las madres tienen trabajos remunerados, la distribución del trabajo doméstico y cuidado de los niños parece ser el mayor problema en la mayoría de los hogares. Una manera de hacer que ese trabajo infinito no remunerado sea más visible es hacer una lista diaria de todas las tareas del hogar, desde las compras hasta pasar la aspiradora, alimentar a los bebés y sacar al perro. Entonces, puede asignar tareas a cada miembro de la familia o puede dejarles elegir su propia tarea. Una lista de tareas proporciona un sentido de logro para todo el mundo, así como una distribución más igual de mano de obra.

Un reductor de estrés vital es conseguir el reconocimiento del trabajo realizado, independientemente de su naturaleza o si el papel de la familia son tradicionales o no tradicionales. Un simple “gracias por intentarlo” al padre de guardia esaa noche es y sienta mejor que la crítica, aun cuando tus bebés todavía estén llorando a las 3 am.

De hecho, el valorar los esfuerzos de cada uno y la sensibilidad a las necesidades del otro ayuda a que todos los otros tipos de estrés sean más soportables. A veces, por supuesto, incluso las mejores técnicas de control de estrés pueden parecer de poca utilidad. Como una madre agotada comentó: “¡Es un trabajo duro como para poder relajarse!” Por más que queramos, simplemente no existen fórmulas inmediatas para una perfecta paz mental. Pero el proceso de descubrir lo que funciona para ti y tu familia pueden transformar el estrés en la fuerza y el trauma en un triunfo.

Qué hacer y qué no hacer

Qué hacer

  1. Solicitar una consulta con un consejero para padres.
  2. Pedir ayuda a amigos, familiares, cuidadores, servicios sociales y otras familias con múltiples.
  3. Dormir siempre que puedas
  4. Comer bien
  5. Hacer ejercicio con regularidad. Intenta pasear, correr caminar, nadar, yoga, gimnasia, baile, o cualquier otra cosa que te guste
  6. Tómate un tiempo “sagrado” para tí mismo, al día o a la semana
  7. Mantén expectativas realistas y flexibles.
  8. Acaba una tarea antes de comenzar otras.
  9. Cree en ti mismo
Qué no hacer 

  1. Aislarte en tu casa.
  2. Depender de las drogas o el alcohol.
  3. Culparte a ti mismo o a tu pareja por los sentimientos de estrés.
  4. Intentar ser una supermamá, tratando de hacer frente a todo sola.
  5. Sacrificar diversión y disfrute por el bien de la eficiencia perfecta.
  6. Usar tu “tiempo sagrado” para hacer las tareas, recados o compras.
  7. Esperar que tus necesidades se resuelvan por arte de magia, sin preguntar.
  8. ¡Y no te rindas! 

Extraído de Twin services y traducido por Marisol

17 de agosto de 2010

Cuidado con los castigos

El castigo es posiblemente una de las prácticas más utilizadas en el seno de la familia. Son diversos los que se emplean como “estrategia educativa”. Sin embargo, el uso sistemático del castigo como acción correctora principal puede acarrear consecuencias negativas que deben evitarse.
Por: Dionisio F. Zaldívar Pérez

Entendemos por castigo cualquier acción que ejecuta una persona, y que causa la aversión del que la recibe, empleado como elemento correctivo o de control con la finalidad de eliminar una conducta o comportamiento molesto o inadecuado.

Entre los castigos más frecuentes se encuentran:
    - El tiempo fuera (sacar o prohibir al sujeto permanecer en el lugar o contexto donde ha exhibido una conducta considerada molesta o inapropiada enviándolo a dormir, etc.) 
    - El retiro de reforzadores o estímulos positivos (prohibición de ver la TV, de salir a jugar con los amigos, etc.) 
    - El castigo físico (que por supuesto no tiene nada de educativo).
Las causas más frecuentes por las cuales se castiga a un niño son: desobedecer las órdenes o indicaciones de los adultos; actividad excesiva del niño (hiperactividad) que resulta molesta para los adultos; rebeldía (actitud desafiante ante los padres u otros adultos); mala comunicación padres-hijos; irritabilidad, frustración o malestar de los padres.

Es posible que las causas que explican el uso extendido del castigo estén relacionadas con su aparente eficacia y rapidez para controlar o detener el comportamiento inadecuado o molesto. Sin embargo, sobran los ejemplos de niños que a pesar de haber recibido castigo, incluso físico, por mostrar determinados comportamientos, siguen exhibiéndolo tan pronto se presenta la ocasión.

Diversos estudio han mostrado que los efectos supresores del castigo resultan momentáneos, que este no provoca el desaprendizaje del comportamiento castigado, ni ofrece en su lugar otra alternativa más adecuada por lo que en la primera ocasión se activa nuevamente.

El uso sistemático del castigo como acción correctora principal puede acarrear consecuencias negativas, entre las que podemos señalar: daño a la autoestima del niño, quien llega a desvalorizarse (baja autoestima); aparición de estados de tensión, estrés y agresividad; déficit de atención; pérdida de confianza en los padres; ansiedad o culpa de alguno de los miembros de la familia; y empleo de la mentira como medio de evitar el castigo.

Como pueden observarse, si bien el castigo aparece como una “rápida solución” a los problemas de comportamiento infantil, sus efectos no son permanentes y por lo general provocan más daño que beneficio.

Educar requiere paciencia y poder mostrar al educando las alternativas de comportamientos más efectivos, lo que se logra en primer lugar con el propio ejemplo de los padres, la adecuada comunicación con el niño, la exigencia apropiada, pero siempre con amor, con el uso de argumentos directos y lógicos que inviten al niño a reflexionar sobre las consecuencias de su comportamiento, no solo para él, sino también en las afectaciones que pueden provocar en los demás.

El castigo físico nunca puede considerarse como una acción educativa. Por el contrario, es generador de agresividad y aprendizaje de comportamientos violentos que serán mostrados más allá del contexto familiar, ya que pueden afectar no sólo el comportamiento psicológico del individuo, sino también el social.

Los padres que castigan físicamente a sus hijos están contribuyendo a la reproducción de conductas violentas en el ámbito de la sociedad e inducen al uso de la violencia como forma de ejercer el control sobre otros.

Educar es dialogar, es persuadir, es enseñar con el ejemplo. Agote estos recursos antes de imponerles un castigo sus hijos, estos y la sociedad se lo agradecerán.

Fuente: sección Salud del periódico Trabajadores.

29 de julio de 2010

La importancia de la lactancia materna en bebés prematuros

Los bebés prematuros, llamados con frecuencia a pretérmino, llegan antes de las 38 a 42 semanas de gestación esperadas. Gracias a los avances médicos, los bebés prematuros estan sobreviviendo a etapas cada vez más prematuras de gestación. De hecho, aproximadamente el 90% de los bebés que pesan 800 gramos o más, sobreviven hoy en día. Sin embargo, debido a que los órganos prematuros del bebé con frecuencia no están desarrollados por completo, están en riesgo de complicaciones de salud, como problemas respiratorios, infecciones, anemia y presión arterial baja. Dependiendo de las complicaciones que surjan, la nutrición de un bebé prematuro podría inicialmente quedar en un plano secundario. Hasta el momento la leche materna ha mostrado tener una función importante en la mejoría de la salud de bebés prematuros.

La importancia de la leche materna

La mayoría de los bebés prematuros no serán capaces de lactar debido a que no son lo suficientemente fuertes y su coordinación para mamar y tragar aún no está desarrollada. También, debido a que el tracto gastrointestinal de muchos bebés prematuros con frecuencia no está desarrollado por completo, deben ser alimentados lenta y cuidadosamente, por lo general a través de un tubo que se coloca a través de la boca que va directamente al estómago. Pero eso no significa que estos bebés no deban recibir leche. De hecho, la leche materna contiene muchos anticuerpos importantes que ayudan a combatir las enfermedades y a prevenir las infecciones, un beneficio decisivo para los bebés prematuros vulnerables. La leche materna también contiene proteínas que estimulan el crecimiento, ayudando a los bebés prematuros a crecer en un ritmo más rápido que los bebés de término completo.
Otro beneficio de la leche materna es que tiene una importante función en la prevención de problemas específicos para los bebés prematuros. Una importante área de estudio ha sido los efectos protectores de la leche materna en contra de la enterocolitis necrosante (NEC por sus siglas en inglés), una grave infección intestinal. Un estudio mostró que los bebés que recibieron leche artificial tuvieron un riesgo de 6 a 10 veces mayor de sufrir NEC que los bebés que recibieron leche materna. Otros estudios revelan que los bebés prematuros que se alimentaron con leche materna estuvieron en un riesgo significativamente menor de cualquier tipo de infección, incluyendo la enfermedad infecciosa potencialmente devastadora llamada meningitis. Las habilidades psicomotoras también han sido estudiadas y los bebés prematuros que recibieron leche materna mostraron mejora en el desempeño cognoscitivo en comparación con aquellos que se alimentaron con fórmulas artificiales.
Tal vez lo más sorprendente es el hecho de que la leche materna está diseñada específicamente para la edad del bebé. Las madres de los bebés prematuros producen leche que es más alta en nitrógeno, proteínas, lípidos, ácidos grasos, vitaminas, calcio y otras sustancias importantes vitales para el desarrollo de un bebé prematuro.
Aunque las madres de los bebés prematuros producen de manera natural leche que está diseñada para las necesidades de su pequeño hijo, la leche de bebés prematuros también podría estar fortificada con complementos llamados "fortificadores de leche humana" para proporcionar el calcio, las vitaminas y las proteínas adicionales necesitadas. La evidencia clínica ha mostrado que los bebés prematuros que recibieron leche materna fortificada experimentaron mejoras en el crecimiento y una mejor situación nutricional.

Extrayendo la leche materna

Debido a que los bebés prematuros no pueden succionar de manera eficiente, las madres de los bebés prematuros por lo general necesitan sacar con un extractor la leche que necesita su bebé hasta que el niño sea lo suficientemente fuerte para mamar. Los expertos sugieren extraerla tan pronto como sea posible, de preferencia durante el primer día. Esto se debe a que el calostro, el primer tipo de leche producida,  está compuesto principalmente de anticuerpos y otras proteínas que sirven para proteger al bebé y para ayudar a su estómago e intestinos a tolerar la alimentación.
Extraer la leche materna con una extractor ayuda a establecer el suministro de leche. Cuanta más leche materna sea extraída, más se producirá, así que extraerla de manera constante es la clave. Debido a que las madres de bebés prematuros están con frecuencia estresadas debido a las preocupaciones sobre la salud de su bebé, el suministro de leche podría fluctuar. Pero los expertos recomiendan insistir a pesar de las fluctuaciones, ya que una extracción constante (cada 2 a 2.5 horas durante la mayor parte del día y con interrupciones de trabajo o para dormir no mayores a ocho horas) llevará a un suministro bien establecido.
La extracción de la leche materna está dividida en dos categorías: Primera leche y leche posterior. La primera leche es la que se extrae durante la primera mitad de la sesión de extracción. La leche posterior es la que se extrae durante la última mitad de la sesión de extracción. La leche posterior es la leche preferida para los bebés prematuros debido a que su contenido en grasas es hasta tres veces mayor que la primera leche extraída.

Haciendo la transición hacia la lactancia

Una vez que su bebé esté listo para mamar usted notará las señales. Andar buscando es una de dichas señales: Acariciar la mejilla de su bebé hace que esto provoque que voltee su cabeza en la dirección de su mano con su boca abierta, lista para succionar. Otras señales de que está listo incluyen la habilidad de agarrar y succionar, un incremento en el estado de alerta al momento de alimentarlo y el nivel general de comodidad durante la alimentación.
Los bebés prematuros que están acostumbrados a alimentarse a través de un tubo podrían experimentar alguna dificultad cuando intentan mamar por primera vez. La aversión oral es una de dichas dificultades y ésta ocurre cuando un bebé asocia las sensaciones poco placenteras con su boca debido a la experiencia desagradable asumida con la alimentación o respiración con tubos. Introducir sensaciones placenteras a la boca del bebé, como colocar un poco de leche materna en sus labios o acariciar suavemente su boca y mejilla puede ayudar a superar este problema.
Otra dificultad es que saquen la lengua, que es cuando los bebés empujan constantemente su lengua hacia afuera mientras tratan de agarrarse al pecho. Un especialista en lactancia puede eneseñar ciertas técnicas de alimentación, como alimentar al bebé con su mentón apuntando hacia abajo o presionar suavemente la lengua hacia abajo. Por último, los bebés muy prematuros podrían tener problemas para coordinar cómo succionan y tragan, lo que causaría una deficiente alimentación e incluso la aspiración de leche hacia los pulmones del bebé. En la mayoría de los casos coordinar la manera de succionar y de tragar mejora con el aumento de la madurez.

Pensando con anticipación

La evidencia está abrumadoramente en favor de que los bebés reciban leche materna. Entonces, aunque ninguna madre desea dar a luz de manera prematura, nunca es demasiado temprano para planear cómo alimentará a su bebé. Para casi todos los bebés, el pecho es lo mejor. Y la lactancia es incluso mejor para la mayoría de los que nacen de manera prematura. Al trabajar muy de cerca con el personal del hospital, usted puede asegurar que su bebé obtendrá la mejor nutrición posible.

Fuente: http://www.doctorsofusc.com/condition/document/127091
Autor: Patricia Griffin Kellicker

7 de mayo de 2010

El manejo de la ira

EL MANEJO DE LA IRA. POR ELIZABETH BRUCE.

Es un pequeño y sucio secreto. Las buenas madres se enojan. Algunas veces llegan a enojarse muchísimo. Las amas de casa se enojan, las mamás que trabajan se enojan, todas las mamás lo hacen. Te lo digo yo. Soy madre de 4 niños pequeños, dos de ellos con mucho carácter, es por eso que se una o dos cosas sobre enfadarse. Los niños serán niños, se meten en problemas, pelean, descomponen cosas y discuten contigo.

Como adulto, frecuentemente es difícil comprender a niños con comportamiento irracional, destructivo, desordenado y escandaloso.

Enojarte no significa que no ames profundamente a tus hijos. De hecho, es verdaderamente lo opuesto. Si no nos importara, nunca nos enojaríamos. El enojo es una reacción natural de cuando llegan a tu límite. Hasta el respetable Dr.Spock admitió haber gritado "¡¡Cállate!!"; a su bebé cuando no dejaba de llorar a media noche. Entonces, ¿por qué nos da tanta vergüenza de admitir que compartimos una emoción tan humana?

Desafortunadamente, como madres nos ponemos estándares tan altos e imposibles para nosotras mismas. De hecho, es ilusorio esperar que pasemos las horas del dia con niños y nunca nos enojaremos. Así que lo importante es cómo elegimos manejar el enojo.

Aquí hay algunos trucos de ayuda que he aprendido en mis once años como un muy imperfecto padre de familia.

EVITA TUS "DISPARADORES"

Así como en mucha de la disciplina moderna incluye que mantengas a tu hijo fuera de situaciones que lo molesten, igualmente el manejo del enojo conlleva mantenerte fuera de situaciones potencialmente explosivas. Si sabes que perderás la calma cada vez que tu hijo invita a cierto amiguito a la casa; en su lugar, invita a un amiguito mas tranquilo.

Si sabes que dos de tus hijos siempre pelean en el coche, siéntalos lo más alejados posible y quizás hasta podrías ofrecerles alguna distracción. Actividades que se suponen que son para los niños (por ejemplo: piano, futbol, beisbol) pueden ser una distracción o pasatiempo para toda la familia. Si llevar a tu hijo a cierta actividad es abrumador, trata de encontrar alguien del mismo grupo que le pueda llevar o simplemente dejad de ir a la actividad por una temporada. Algunas veces es mejor alejarse de una actividad que tener que estarle gritando a los hijos cada semana en el camino.

Recuerda, los niños necesitan tiempo para desenvolverse con juegos nuevos y sin estructura más de lo que necesitarían con las actividades diarias y bien conocidas.

Recientemente deje de llevar a mi hijo de tres años a cierta panadería, porque la tienda de al lado tenía libros de "Tomas-El Tren" en el escaparate. Mi hijo se agarraba un berrinche cada vez que pasábamos por ahí, así que ahora voy sola mientras él está en sus clases. Sé de otras mamás con niños pequeños que hacen todas sus compras del supermercado por las noches o los sábados, para evitarse tener que llevar a los niños a la tienda. Tú conoces tus propios disparadores, simplemente evítalos llevando a los niños hasta que tengan más edad.

La prevención puede llevarte a salvaguardar tu salud mental.

NO SUFRAS POR COSAS PEQUEÑAS

Toma este sabio consejo de la abuela de mi marido. Su actitud era, "Si para cuando cumpla 30 años, todavía no va al baño solo, deja que su esposa sea la que se preocupe por eso". ¡Escúchalo bien!. Y lo mismo va para el destete, el mojar la cama y otros comportamientos de inmadurez que el niño tendrá que pasar algún día.

Aunque la situación es frustrante, trata de recordar que él no lo esta haciendo a propósito para molestarte; solamente no está listo para crecer. Es mejor cambiar las sabanas, amamantar al niño que camina o hacer lo que sea, para mantener la paz.

Obviamente, ciertas acciones siempre requieren de una acción veloz, como correr hacia la calle o lastimar a otro niño. El enojo en estas situaciones es normal, natural y probablemente ayude al niño a que entienda la gravedad de sus acciones. En contraste, ¿realmente quieres enfadarte cada vez que tu niño no se decide que ropa se va a poner?. Admitamoslo, la mayoría de las cosas con los niños, son cosas pequeñas.

Antes de perder la cordura, pregúntate a ti mismo si es algo que podrías simplemente ignorar. Una vez que el niño deja de recibir atención negativa, podría dejar de comportarse de manera molesta.


PIENSA COMO LO HARIA UN MAESTRO

Los buenos maestros saben que la ira no es una manera efectiva de manejar la conducta de los niños. El mejor de los maestros tiene una gran confianza en sí mismo y dice "Yo controlo esta situación". Los niños saben claramente las consecuencias de no comportarse como está establecido, lo que hace que los niños tiendan a actuar mejor. Los niños encuentran los límites como algo tranquilizante, y esa es la razón por la que los maestros tienen menos problemas de disciplina de los que tiene un padre promedio.

Con seguridad, un maestro no tiene el apego emocional con el niño que tienes tú. Esto también está a favor del maestro. Igual que en el colegio, es una buena idea tener en casa algunas reglas que no son negociables. Tu como padre de familia, puedes decidir cuales serán estas, pero también es una buena idea que la lista sea corta. Cuantas menos cosas hay por discutir, será mejor.

DIVORCIATE EMOCIONALMENTE DE TUS HIJOS

Hay que admitir que éste es el consejo mas difícil de seguir. Cuando los niños no se comportan, es tentador enredarte emocionalmente con sus malos comportamientos. Por ejemplo, como yo soy la primogénita de la familia, frecuentemente de manera irreal tenía más expectativas puestas en mi hijo mayor que en los mas pequeños. Algunas veces tuve que recordarme a mí misma que él es solamente un niño como los otros.

Mi hijo y yo hemos peleado sobre cada uno de los pantalones que debe usar o qué lleva de merienda al cole. Hasta que un día decidí que él era lo suficientemente mayor como para tomar sus propias decisiones acerca de qué ropa usar y qué comer. Sorprendentemente, las peleas terminaron. Ya no fue un problema, él empezó a tomar mejores decisiones (no siempre bajo mis estándares).

Nosotros, los padres de familia, nos tomamos los comportamientos de nuestros hijos como algo personal porque queremos de manera desesperada que triunfen en la vida. Si los dejamos "salirse con la suya" tememos que desagraden a otras personas. Cuando estos temores son razonables, la mayoría de los hijos bien amados actúan mejor con otros adultos a su alrededor, que cuando lo hacen con sus propios padres. Si ellos saben cómo nos sentimos acerca de un asunto, no se podrán hacer los desentendidos cuando desobedezcan. Las pequeñas conciencias de los niños trabajan mucho, y ningún niño quiere ir en contra de los deseos de sus padres. Mientras que un niño tenga sentido del poder que tiene para ponerte en una lucha de vida o muerte, ese falso poder lo hará sentir inseguro.

Él sabe que eres tú y no él el que debe ser el padre. Otro problema es que nosotros de manera consiente o inconsciente reaccionamos de la misma manera que nuestros padres reaccionaron a un comportamiento similar. Si nuestros propios padres se sorprendieron ante lo que creyeron era una falta de respeto, nosotros también lo hacemos. De pronto, cuanto tu hijo te dice "no" te llenas de una rabia desmesurada. Haz un recuento de las reacciones de tus padres ante las malas conductas, así no tendrás el piloto-automático con tus propios hijos.

TOMALO CON SENTIDO DEL HUMOR

Compartimos la cama con nuestros dos hijos más pequeños, lo que lleva a ciertas cosas absurdas propias a la situación, como por ejemplo tratar de dormir en unos centímetros de colchón. El invierno pasado, una noche mi hija vomitó encima de nosotros en plena media noche. El virus ya había pasado por los niños mayores, así que ya habíamos estado lavando ropa y limpiando alfombras todo ese día. Estábamos cansados, pero nos arrastramos para salirnos de la cama y cambiar todas las sabanas, le dimos un baño a mi hija y nos felicitamos a nosotros mismos por el hecho de que nuestro hijo de dos años aún dormía profundamente a pesar de que lo habíamos movido. Tan pronto como volvimos a apagar la luz y los cuatro nos habíamos acurrucado de regreso en nuestra cama limpia, el niño vomitó de forma espectacular. Mi marido y yo nos miramos y empezamos a carcajearnos hasta llorar. Tengo un agradable recuerdo de aquella olorosa escena porque los dos fuimos capaces de mantener nuestro sentido del humor. El enojo, aunque habría sido una reacción entendible, no habría cambiado el hecho de que había que limpiar. Estoy segura que si tienes niños pequeños, hay un buen número de cosas por hacer en la casa. Solo imagina que fue tu amiga la que se tragó el cordón del zapato con la aspiradora. Entonces podrás ver el sentido del humor a la situación.

PIDE AYUDA

No tiene nada de vergonzoso pedir ayuda cuando la necesitas. Mejor aun, pídela antes de que la necesites. Vivimos en una sociedad artificialmente autónoma, donde las madres están casi solas en la responsabilidad del cuidado de los niños pequeños.

Históricamente las sociedades humanas tienen por entendido que las madres necesitan ayuda ¡y mucha!. Si estás sola en una ciudad nueva sin amigas o familiares cerca, encuentra a otras madres para formar un grupo donde se cuiden los niños mutuamente. Todas las mamás necesitan ayuda, así que no será difícil encontrarlas. Puedes conocer madres en cualquier lugar donde se congreguen padres de familia (escuelas, parques, clases de natación). Localízalas y te sentirás agradecida por ello.

TOMATE TIEMPO PARA TI MISMA

El enojo es de hecho, una pista de ayuda de que nos sentimos usados y/con resentimientos, una reacción natural por dar el 100% de nosotros mismos hacia los demás.

Las madres necesitamos de compañía adulta, abrigo y tiempo a solas. En algunas ocasiones hasta necesitamos ir al baño ¡con la puerta cerrada!. Hay una vieja analogía con una cuenta bancaria, en la cual debes hacer depósitos para poder sacar dinero después. Una vez que tu cuenta bancaria está en números rojos, es demasiado tarde. El mejor tiempo para hacer tus propias cosas es antes de que explotes. En lugar de limpiar mientras el beb duerme, llama a una amiga o tómate una taza de te. Asígnate un tiempo cada día para hacer ejercicio, estirarte o meditar. Cualquier actividad que te relaje te ayudará a ser mejor padre de familia, lo que es bueno para todos.

PERDONATE A TI MISMA

La próxima vez que pierdas la cordura, da un paso atrás. Imagina a una buena amiga confesándote sus acciones. ¿No serías empática en lugar de juzgar?. Trata de tener la misma compasión para ti misma que la que tendrías para tu amiga. Como madre, estás haciendo todo lo mejor que puedes, No, no eres perfecta y nunca lo serás. Recuerda, mañana será otro día. Si te ayuda, pide disculpas a tus hijos después de haber perdido la cordura. Estarás dándoles un buen ejemplo a seguir.

El enojo es una emoción humana que ocurre de manera natural y, por eso, no es ni buena ni mala, sólo es lo que es. Uno de los mejores regalos que podemos darle a nuestros hijos es mostrarles maneras constructivas de manejar la ira. Entonces algún día podrás felicitarte por la grandiosa manera en que tus nietos han sido criados.

Elizabeth Bruce, es educadora de partos certificada con BirthWorks y madre de 4 hijos. También es autora del libro "Como pasar por un parto y salir entera!: cómo prevenir episiotomías y llantos".

TIPS PARA UN BUEN MANEJO DE LA IRA

NO uses sarcasmo o critiques a tu niño.
SI expresa el sentimiento de enojo, honestamente en una manera respetuosa.

NO contengas tu enojo, hasta que vayas a explotar.
SI expresa tu enojo, tan pronto como lo estés sintiendo.

NO te avergüences de tu enojo o de el enojo de tu niño.
SI acepta el enojo como una parte natural de la vida, como comer, ser feliz.

NO te sientas culpable de ser humano.
SI perdona y olvida, cuando todo haya terminado.

NO enseñes a tu niño, a guardar sus sentimientos.
SI se, un modelo saludable, en ventilar TODOS los sentimientos.

Recuerda: siempre que no abuses, el enojo muestra que te preocupas. Tu niño se sentirá, seguro, si le enseñas un sentimiento genuino, en vez de reprimir tus emociones.

Traducción: Alicia González y Natalia Eckmann

28 de abril de 2010

El burn-out de madres múltiples


¿QUÉ ES EL BURNOUT?

Es el estado máximo de cansancio emocional. La madre se siente hipersaturada cuando ha estado fuera de balance por mucho tiempo. Tanta energía que ha dado de sí misma que ha llegado al punto en que se siente que ya no tiene más que poder dar. Pero su bebé la sigue necesitando y tiene que seguir sobre levando la situación La madre empieza a sentirse infeliz, enojada y sobre todo cansada. Se cuestiona su habilidad para cuidar a su bebé y se condena por no disfrutar la maternidad.

Las mujeres que están altamente motivadas para ser buenas madres son las que tienen más riesgo de llegar a "quemarse". La pareja tiene que enfrentar y aceptar el proceso de la maternidad y paternidad, trabajar duro para poder seguir adelante en vez de saturarse y lamentarse. Se cree que esta crisis es una cuestión de planificación del tiempo y del descanso así como del cuidado de la madre

CAUSAS

El burnout es común en situaciones donde las familias tienen bebés múltiples, prematuros, con alguna necesidad especial o un bebé demandante que agota la energía de los padres y los recursos que ellos necesitan para seguir adelante.

Varios factores son lo que pueden desencadenar el desequilibrio en los padres: el estrés que provoca el numero de bebés que deben cuidar, un bebé demandante, un ambiente que no ayude, las metas personales de los padres, presiones externas…

Otros factores que pueden desencadenar el estrés en las madres de múltiples
durante el embarazo o post-parto son:

- el hecho de no tener una pareja estable
- ser madre soltera
- un embarazo no deseado
- separación o divorcio de la pareja
- reciente cambio de casa o trabajo
- inestabilidad laboral
- desolación cultural o geográfica por lejanía
- enfermedad crónica en la familia o pariente
- una muerte reciente
- desempleo
- Problemas económicos
- Poca participación del padre

Miedos de la madre como:
- Miedo a engordar demasiado
- Miedo al embarazo múltiple
- Miedo a un embarazo complicado
- Miedo a un aborto
- Miedo a un parto difícil
- Miedo a la maternidad.

Las madres actuales esperan hacer todo muy bien y convertirse en supermujeres y supermadres. A la vez, es así es como pueden comenzar los problemas de saturación personal y física.
Aprender a ser madre a veces suele ser más complicado de lo que se cree, por lo que nos convertimos en madres a tiempo completo. Se puede observar en los casos de cuando se plasman muchas demandas en la madre, con más cosas para hacer, más responsabilidades y menos tiempo para cuidarse de ella es cuando está en peligro de hipersaturarse o hiperestresarse.

Sentirse cansado es inevitable cuando se es nuevo padre y habrá días en que uno se sienta como quererse escapar de la maternidad o paternidad.

CONSEJOS PARA PREVENIR EL BURNOUT.

-Se sugiere a los padres tomar algún cursillo relacionado con el embarazo, parto o cómo ser buenos padres, etc. También el informarse con lecturas relacionadas con bebés, padres, nacimiento, lactancia, etc. Así se familiarizan más con los términos y conocen más acerca del vínculo parental. El simple hecho de separarse del bebé después del parto o tener que lidiar con la lactancia materna son factores que afectan a la madre y puede desatar estrés y posteriormente una hipersaturación.

-Otra de las cosas que ayuda a las madres es el hecho de evitar los comentarios negativos por parte de familiares, amistades, vecinos. Mucha gente tiende a decir cómo ser buena madre con los hijos y con su insistencia, comentarios u observaciones de que se están haciendo mal las cosas lo que provocan es minimizar la seguridad maternal. La madre con su intuición es la única experta que puede cuidar de su bebé.

-Otra sugerencia es involucrar al papá. Algunos empiezan desde el inicio y otros van tomando seguridad con la experiencia diaria. Seria ideal que la madre empezara explicándole al papá cuales son sus nuevas necesidades. Si la nueva mamá tiene dificultades preguntando a su marido es necesario buscar ayuda de alguna consejera familiar, psicóloga, partera, etc.
Algunas madres tienen depresión postparto y tal vez tengan problemas de comunicación con su pareja. Tanto el padre como la madre deben unirse y trabajar juntos conociendo al bebé y las necesidades familiares. Con la existencia de ciertas dificultades en la pareja al nacer el bebé es probable que la madre se sature y el matrimonio se vea afectado y la relación del bebé con sus padres esté en riesgo.

-Minimizar las presiones externas. El aprender cómo cuidar y cómo responder al bebé es un gran proyecto. El primer año de vida del bebé no es el momento adecuado para hacer cambios bruscos como por ejemplo: remodelar la casa, mudarse, cambiar de trabajo o país, tener problemas económicos, alguna enfermedad en la familia, vivenciar algún trauma o cualquier cosa que desencadene estrés.
Lo ideal sería reducir el nivel de stress lo más que se pueda y solo así la energía de la madre podrá canalizarse directamente a su bebé.

-Hacer una lista de prioridades. Sobre todo después de tener un mal día o cuando se presentan varias necesidades al mismo tiempo. Se recomiendan algunas PAUTAS PRÀCTICAS:
- Da prioridad a la gente antes que las cosas. El bebé necesita estar cómodo. La madre necesita un momento de relajación y tranquilidad. El padre necesita alguien con quien hablar. Así, para las cosas banales de la casa hay que ser práctico y sacar la rutina poco a poco.
- Escribe una lista de prioridades por orden de importancia. Tal vez algunas necesidades de la casa pueden ser resueltas por otras personas como por el esposo, abuelos, hermanos, amigos o hasta vecinos.
- Anota tareas manejables, no trabajos imposibles de realizar o que requieran mucho esfuerzo.
- Aprende a decir no: el tener un bebé es el perfecto pretexto para aplazar los compromisos, citas familiares o reuniones con amigos. Si es necesario se pone un horario para las visitas a casa.
- Toma tiempo para ti todos los días: es un deber cuidarse a sí misma, así es que te mereces darte el tiempo necesario, atención y cuidado. Cuídate tú misma ya que tu eres muy importante para tu bebé.
- Pasea y continúa tu vida y rutina hasta donde sea posible y no te quedes atrapada en casa. Es importante que vayas lugares donde puedas conocer a otras nuevas mamás.
- Deja ir el perfeccionismo en tu vida. Muchos padres esperan ser los mejores padres y hacer todo perfectamente bien y eso es simplemente imposible. Nadie tiene el tipo de control para poder manejarse a si mismo y a la familia.
- Disfruta el momento. A pesar de los difíciles momentos que puede representar la maternidad como pueden ser las desveladas, madrugones, días difíciles y pesados. Piensa en los momentos agradables que puedes sentir junto a tu bebé y disfrútalos libremente en la intimidad familiar.
- Sal a dar un paseo, camina, que te dé el aire fresco en un parque.
- Disfruta una buena ducha o baño largo y relajado.
- Duerme y descansa cuando tu bebé lo haga, aprovecha.
- Busca algo para ti: no solo ir al supermercado, puedes ir a arreglarte el cabello o regalarte un masaje. Búscate algún pasatiempo.
- Disfruta de tu hobby favorito.
- Socialízate: busca a otras madres y tengan actividades juntas, ir al parque, comentar cosas de bebés y de nuevas madres.
- Sé optimista dentro de lo posible.
- Practica algún ejercicio físico fuera de casa.
- Busca compañía: amigas, familiares, vecinas, club de tu interés.
- Preocúpate por tu apariencia física; corte de pelo.
- Date un buen descanso sin ser interrumpida. A veces, el no hacer nada ayuda, o leer una revista a gusto.
- Organiza y planea tu día y semana, visita con médicos con el apoyo de tu pareja o familia.
- Vuelve a recobrar tu energía vital.

Es importante reconocer lo que no es tener una condición permanente de hipersaturación. Uno puede recuperarse de la hipersaturación y reciclar tu pasión por la maternidad. Si con esta experiencia aprendes a conocerte y observarte a ti misma puedes ver tu vida de diferente manera y evitar caer en la hipersaturación de nuevo.
Una cosa que puede orientar a las madres es tener una apreciación real de lo que sería verse en su nueva vida con un bebé, esto es un buen comienzo en el proceso de recuperarse de la hipersaturación y estrés extremo.
Teniendo en cuenta que los bebés son impredecibles, puedes olvidarte de dormir como siempre o hacer planes para las noches ya que los bebés múltiples o prematuros en general necesitan muchos cuidados.
Lo óptimo sería que te enfocaras totalmente en tu bebé, conocer lo que le guste. Nuestro trabajo como madres es responder nosotras a las necesidades del bebé y sobre todo identificar nuestras propias necesidades para satisfacerlas y no caer de nuevo en la saturación.
Así como los bebés y múltiples tienen diferente temperamento, también las madres tienen diferentes personalidades.
Se sugiere a las madres relajarse, tomarse las cosas con calma, organizarse todo lo más practico posible y tratar de llevar todo de la manera mas fácil posible con flexibilidad y paciencia.
No te presiones a ti misma. Recuerda que tú eres la única persona que tu bebé conoce y tú eres exactamente la madre que tu bebé necesita. Puedes dejar de ser una persona hipersaturada y puedes volver a ser una madre afectuosa y feliz.
Espero que todos estos puntos ayuden a las madres de múltiples y puedan disfrutar plenamente de una maternidad tan especial.
La mayor satisfacción que puede tener una madre es ver a sus hijos crecer sanos y disfrutar de ellos.

Extraído de la web del Doctor Sears