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9 de junio de 2013

Entevista a Michel Odent


Al médico obstetra Michel Odent jamás se lo podría acusar de egolatría. El experto francés sostiene que cuanto menos participen él y sus colegas de los partos, mejor para la madre, el bebé y el desarrollo mismo de la sociedad.

Odent vino a Buenos Aires invitado por la Fundación Creavida para presentar su libro "El granjero y el obstetra", donde formula una analogía entre la industrialización agroganadera, y lo que él llama la "industrialización de los nacimientos".
"Los desastres de la aftosa y la enfermedad de la vaca loca despertaron la conciencia pública sobre los riesgos de adoptar ciertas formas de explotación ganadera. ¿Necesitamos que ocurra un desastre para que nos demos cuenta de que las formas modernas de nacer tienen consecuencias negativas?", inquiere el veterano experto en una entrevista exclusiva.
Noticias: ¿En qué momento de la historia el parto comenzó a ser visto como una situación "patológica"?

Michel Odent: El parto nunca fue algo fácil para los seres humanos. Y desde los chamanes en adelante siempre hubo una tendencia a "medicalizarlo". El control sobre el proceso avanza en décadas más recientes con lo que yo llamo "industrialización". Se estandariza el ambiente de parto en grandes hospitales, las parteras siguen un protocolo estricto, se desarrollan la anestesia peridural, la cesárea segmentaria baja y el monitoreo electrónico fetal. El nacimiento se transformó en un trabajo en cadena.

Noticias: Pero las mujeres siguen teniendo tanto o más miedos que antes.

Odent: Sí, suena paradójico pero es así. El problema es que se sigue poniendo el eje sobre los aspectos negativos: cómo parir sin dolor, sin miedo o sin violencia, y la verdad es que resulta imposible extraer por completo el miedo o el dolor salvo que se usen drogas. Lo que habría que formular son nuevas preguntas de connotación positiva.

Noticias: ¿Por ejemplo?

Odent: Por ejemplo, cuáles son las necesidades básicas de la mujer durante el trabajo de parto. Hay dos que la mujer comparte con todos los mamíferos: sentirse segura y no ser observada. Durante el parto se debe reducir al máximo la actividad del neocórtex, que es la parte del cerebro que está más desarrollada en los humanos. Para ello se requiere un ambiente de privacidad, sin gente hablando alrededor, que permita que la mujer "se vaya del planeta" y se olvide de lo que ocurre a su alrededor. Por cierto, no es la situación más habitual en esta época.

Noticias: ¿Habría que tomar el ejemplo de los animales?

Odent: En algún punto yo hablo de "deshumanizar" los partos, o sea, dejar de lado los rituales y prejuicios humanos que perjudican el parto fisiológico normal. Mitos como que el calostro es malo, que el bebé después de nacer tiene que estar en los brazos de otra persona que no sea la madre o que se debe cortar el cordón umbilical lo antes posible. Quizás todos estos rituales o mitos tuvieron una ventaja evolutiva, dado que las estrategias básicas de supervivencia en todas las sociedades consisten en dominar otros grupos humanos. Esos rituales se fueron transmitiendo con el objeto de favorecer la agresividad, más favorable en términos adaptativos. Hoy, cuando se necesitan otras tácticas de supervivencia, cuando se requiere la energía del amor, los ritos o creencias perdieron su ventaja evolutiva. Y hay que sacárselos de encima.

Noticias: ¿El tipo de parto se asocia con las tasas de criminalidad?

Odent: Hay estudios que encontraron una correlación entre conductas destructivas o autodestructivas –como suicidio, drogadicción y anorexia- con el antecedente de partos complicados, aunque este término es bastante ambiguo. Lo que yo sí tengo es una regla personal para cuando viajo y me sirve para saber si puedo caminar solo a la noche en esa ciudad: relaciono la tasa de intervenciones obstétricas en forma directa con la criminalidad. En Tokio, por ejemplo, hay sólo un 10 por ciento de cesáreas y la analgesia epidural se utiliza en no más del 5 por ciento de los partos. No es de extrañar que sea un lugar muy seguro para pasear.

Noticias: ¿Y cómo se siente en Buenos Aires, donde uno de cada cuatro partos termina en cesárea?

Odent: La verdad es que prefiero quedarme en el hotel.

Noticias: ¿Parir en la casa es mejor que hacerlo en el hospital?

Odent: Lo importante es reconciliar la privacidad que ofrece el hogar con los servicios que puede brindar un hospital. En las ciudades modernas se puede llegar al hospital en veinte minutos, y la partera bien puede sugerir la derivación inmediata al hospital cuando sea necesario. Son enfoques complemetarios.

Noticias: ¿Cuándo aconseja el parto acuático?

Odent: La situación típica es aquella mujer que tiene una dilatación de cinco centímetros, y pide por favor que le den un analgésico para calmar el dolor. En lugar de correr a aplicarle una inyección, es bueno que la mujer se sumerja en el agua a 37 grados para facilitar el trabajo de parto durante un período limitado de tiempo, no más de una hora y media. Es un recurso, no algo que debe aconsejarse como método principal.

Noticias: ¿Por qué no quiere que el padre presencie el parto?

Odent: Es una especie de doctrina moderna que habría que reconsiderar. Que los padres estén ahí observando es la principal razón de que haya partos largos y difíciles. Conozco infinidad de casos donde el parto es extremadamente lento hasta que el hombre se va por alguna razón, por ejemplo, comprar un agua mineral. Y tan pronto él se aleja, la mujer grita, se contrae y nace el bebé. En el período perinatal, hay que darle prioridad al lenguaje no verbal. Las mujeres dicen que no podrían imaginarse el parto sin la compañía de su esposo. Pero con su cuerpo dicen lo contrario: que dan a luz más fácil cuando están solas.

Noticias: ¿Cuántos hijos tiene?

Odent: Dos.

Noticias: ¿Nacieron en la casa o en el agua? ¿Usted estuvo presente?

Odent: El último nació en casa, en el piso del baño. Fue muy rápido. Yo en ese momento no tenía licencia para ejercer en Londres, por lo cual debí llamar a dos parteras. La primera contracción de mi pareja fue a las 17.30, y el bebé nació tres horas después, en el mismo momento que llegaban las parteras. Durante todo ese lapso estuvimos en absoluta privacidad, no había nadie más en la casa que yo. Es una situación extraordinaria e irrepetible. Sería bueno que muchas otras parejas la experimentaran.

Revista Noticias - Fundación CreaVida
Imagen de http://almamaterdoula-lupe.blogspot.com.es

30 de mayo de 2013

Necesidades de una mujer de parto


Tenemos tres cerebros en uno; parece un disparate, pero es real. Según los estudios de McLean, el cerebro de los humanos tiene tres niveles: el reptiliano, el mamífero primitivo (sistema límbico) y el superior o neocortex. Cada uno de ellos tiene diferentes funciones, y pueden actuar paralelamente o bien interrelacionarse el uno con el otro.

El reptiliano es el más primitivo, su función es coordinar o modular las respuestas a las necesidades más básicas: supervivencia, sexualidad,alimento...

Seguidamente, en sentido evolutivo, está el cerebro mamífero primitivo, es el emocional. De él depende la capacidad que tenemos los mamíferos de crear vínculos emocionales: madre-hijo; hombre-mujer; niño-familia/sociedad...Además está muy implicado en respuestas nerviosas, endocrinas entre otras. La “inteligencia emocional” que tan de moda se ha puesto en los últimos tiempos tiene que ver con esta parte de nuestro cerebro. Es la responsable de nuestra capacidad de sentir, crear vínculos, convivir pacíficamente.

Por último el neocórtex, es la parte exclusivamente humana. Es la parte racional,la sede del intelecto; y es capaz de modular y coordinar las otras dos estructuras que son evolutivamente inferiores.

Y os preguntareis: ¿Y esto que tiene que ver con el parto? Pues todo.

En la sociedad actual hemos tomado una postura en la que parece que tenemos que controlar todo, nuestras emociones, los actos, nuestras reacciones ante acontecimientos inesperados. Nos importa muchísimo nuestra imagen, y lo que los demás vean en nosotros, cómo nos mostramos al mundo. Además parece que la tecnología tiene que estar siempre presente si queremos estar en la onda; y desgraciadamente estamos metiendo en el mismo saco todas las facetas de la vida: el parto incluido. Ese es un error descomunal que está pasando factura.

Dar a luz es un proceso instintivo, involuntario dirigido por el cerebro mamífero primitivo. Las hormonas que se liberan durante el parto (oxitocina y endorfinas, entre otras), tienen entre otras funciones la de dejar el intelecto de la mujer en “off”, para que se pongan en marcha todos la cadena fisiológica que tiene como resultado el nacimiento del bebé.

La simple activación del neocórtex inhibe todo lo anteriormente explicado; y ésto es tan fácil como hacerle una simple pregunta a la mujer, encender luces, hablar en voz alta, el considerar el cuerpo de la mujer como el campo de trabajo de otros profesionales; ponen a la mujer alerta, se siente amenazada. De esta manera libera adrenalina, dejando totalmente inhibidas a las hormonas que favorecen la normal progresión del nacimiento. Como consecuencia el parto se vuelve lento, se para, siendo peligroso para ambos (mamá y bebé), y puede acabar en cesárea, instrumental y/o con riesgo de pérdida de bienestar fetal.

Esto se entiende si nos imaginamos a una gacela que está pariendo en el bosque, si oye un ruido que puede suponer una amenaza para ella y para su cría,el proceso se frena se libera adrenalina que le impulsa a correr y a escapar del cazador, por ejemplo.

En la historia se han recogido testimonios de cómo parían las mujeres antaño, y en antropología se ha publicado bastante de las mujeres en poblados más primitivos: siempre se aislaban, se alejaban y muchas parían en solitario o acompañadas de otras mujeres expertas en la maternidad.

Las principales necesidades que tiene una mujer de parto son tan sencillas como tener luz tenue, un lugar acogedor, no sentirse observada, silencio, mínima estimulación táctil, sonora e intelectual, sentirse segura, libertad para manifestar su dolor... Nada tiene que ver con alta tecnificación.

Publicado en Matrona Madrid

20 de mayo de 2013

Tres generaciones de matronas


Andrea Rojas Gómez mantiene una memoria envidiable a sus 87 años. Ella, su hija, Mª Josefa Rodríguez Rojas; y su nieta, Ainhoa Liaño, todas matronas, son el testimonio vivo de una sociedad y una profesión que han evolucionado mucho durante más de medio siglo de Historia. Sus vivencias como matronas sirven para ver los cambios que se han producido en la maternidad española.

Cuando se le pregunta a Andrea cómo ha cambiado la profesión en estas décadas, afirma con rotundidad que mucho. "Ahora hay muy pocos partos a domicilio, aunque yo creo que deberían continuar con esa práctica porque los de antes eran partos fisiológicos, no había tantas cesáreas ni tantos partos prematuros. Ahora la mujer llega muy pronto al hospital, y empiezan con las pruebas, a ponerle oxitocina y resulta que, en poco tiempo, la matriz se ha cansado de dolores y no puede seguir. Entonces hay que abrir. Antes una mujer se ponía de parto y todo iba mucho más despacio", afirma.

Gran parte de su experiencia como matrona la obtuvo de su trabajo durante más de 30 años en Corral de Almaguer, un pueblo de Toledo. Allí ayudó a traer al mundo unos 8.000 niños y vivió todas las peculiaridades que tenía esta profesión. A principios del siglo XX estaban reconocidas oficialmente tres titulaciones: matronas, practicantes y enfermeras. Pero no fue hasta 1953 cuando se unificaron, en el ámbito de la formación, los estudios de las tres. A pesar de estos planes educativos, Andrea se queja de la dificultad que tuvo en sus inicios con lo que ella denomina: "las intrusas". Porque entonces era habitual que algunas mujeres, sin formación específica, hiciera el papel de matrona.

"A pesar de las intrusas, yo siempre tuve un gran apoyo de los médicos. Me respetaban mucho", asegura Andrea. Al igual que las mujeres que iban a ser madres. Pues esta matrona no tenía horario ni vacaciones. "Yo he ido a las casas nevando, lloviendo, por la noche... A cualquier hora. Era mi trabajo". Y, por aquella época, tampoco había mucha ayuda tecnológica. "¿Ecografía? No, no. ¿Monitores? Esos llegaron mucho más tarde, por los años 80. ¿Incubadoras? No. Lo que hacía era tapar bien al niño y ponerlo con su madre. Antes de eso, lo limpiaba, le quitaba las secreciones, en fin, todo lo que necesitaba el niño".

Cuando Ainhoa escucha a su abuela, se pregunta cómo pudo hacer frente a las complicaciones que pueden ocurrir durante un parto. "Recuerdo un parto en el que el niño tenía cinco vueltas de cordón, por el cuello, el tórax... Cuando lo cogí no daba abasto a desenredarle. Menos mal que me ayudó otra matrona más experta, que cortó el cordón rápidamente. Cuando pienso en mi abuela me digo: "¿Qué hubiera hecho en esta y otra situación? Yo en el hospital tengo ayuda de otras matronas o de los médicos, pero ella estaba sola la mayoría del tiempo. Lo tuvo que pasar realmente mal".

Dos años de formación

A sus 36 años, Ainhoa lleva desde 2005 trabajando como matrona. Ella tiene el título de enfermera especialista en Obstetricia-Ginecología, apelativo con el que se denomina oficialmente a las matronas desde el Real Decreto 992/1987. En éste y en los siguientes decretos reguladores de la profesión se especifica que para acreditar tal titulación hay que cumplir una dedicación mínima a actividades docentes-asistenciales de 3.600 horas. "Para recibir esta formación primero tenemos que aprobar un examen-oposición tras el que la enfermera comienza dos años naturales de formación. Durante ese tiempo somos enfermeras internas residentes", explica Ainhoa.

Su perfil laboral y el de su abuela son más parecidos que el de Mª Josefa. Su labor asistencial se dirigió desde 1986 a la Atención Primaria. "Tratamos a la mujer desde la adolescencia hasta los 65 años. También hacemos control de embarazo, anticoncepción, preparación al parto, citologías... Todo lo que conlleva la profesión. Date cuenta de que somos la enfermera especialista en la mujer".

Por eso, defiende un espacio propio para la matrona dentro de la prevención y de la atención hospitalaria. "Antes no había matronas suficientes para cubrir muchas áreas de la medicina dedicada a la mujer, pero ahora ya no hay este problema y deberíamos ser nosotras las que nos dedicáramos a atender ciertas cosas, como los primeros cuidados en el hospital a la mujer que ha dado a luz o la atención de los problemas del suelo pélvico", enumera.

Las tres están de acuerdo que los primeros días, y semanas, después del parto son los momentos que más ayuda necesita la mujer, sobre todo con la lactancia. "Es ahí cuando tienen la subida de leche, pueden aparecer las grietas en el pezón, si tienen episiotomía pueden estar muy molestas, además les falta energía y duermen mal. Es normal que a menudo se pregunten: ¿Qué hago yo con el niño? Por eso, desde el centro de salud se hace una primera visita a los cinco días después de haber dado a luz, aunque si necesitan consultarnos algo antes, se puede adelantar o repetir", explica Mª Josefa.

Epidural, ¿sí o no?

En cuanto al extendido uso de la epidural que se realiza en España se muestran, sobre todo Andrea y su hija, en contra de su generalización. "No soy demasiado partidaria", afirma Mª Josefa quien asegura que "en un parto normal no le veo ninguna necesidad, hay otras técnicas para disminuir el dolor, como las respiraciones, la relajación, sentarse en la pelota o caminar. Además, la epidural tiene sus riesgos. Aunque si ves que el parto no evoluciona, o que hay algún problema, claro que tiene sus indicaciones, pero si no ocurren estas situaciones, yo soy más partidaria de un parto normal".

Según explican las tres, con la epidural, el tiempo de expulsivo se puede alargar de una a tres horas, y también aumenta el índice de partos instrumentalizados, es decir, la necesidad de usar fórceps o ventosas. "Yo no recuerdo partos con expulsivos tan largos", sostiene Andrea.

La que más a favor se muestra del empleo de epidural es Ainhoa. "Hay que ver el contexto. Hoy en día es habitual que la mujer que da a luz su primer hijo sea mayor y, en estos casos, el parto no es igual de fácil que cuando la madre da a luz a los veintitantos. También es más conveniente cuando hay inducciones [cuando el médico decide adelantar el parto por una causa concreta], ya que las mujeres suelen estar tumbadas casi todo el rato, porque se les está administrando oxitocina, con lo cual el dolor es mayor, y tienen puesto el monitor, por lo que están tumbadas todo el tiempo", argumenta.

¿Por qué hay tantas cesáreas?

Otro asunto que genera debate entre las tres es el mayor número de cesáreas que se produce ahora frente a las realizadas hace unas décadas. "Es porque ahora la mujer no aguanta el parto", afirma Andrea. Sin embargo, su hija no se muestra de acuerdo con esta afirmación. "Las cesáreas se basan en datos que muestran el bienestar fetal. Si hay sospecha de que empieza a haber un riesgo de pérdida de bienestar fetal se interviene. Pero creo que la mayoría que se hacen son necesarias", concluye Mª Josefa.

Pero cuando se hace referencia a la tasa de cesáreas de las clínicas privadas, el debate aumenta. "Es cierto que en las clínicas privadas a la mujer se le dan más opciones para que ella elija. Además, en los centros privados no hay protocolos de actuación, se actúa en función del criterio de cada médico. Es él quien considera si es necesaria o no la cesárea", explica esta matrona.

Por último, cuando se les pide un recuerdo especial de alguno de los partos que han atendido, las tres tienen un nombre o una vivencia, aunque la que gana con diferencia es Andrea. "Recuerdo todavía los nombres de las tres primeras mujeres a las que atendí: Celia, Mercedes y Luisa. Me han pasado cosas muy curiosas en los partos y después. Otra vez me llamaron a casa para que acudiera al cumpleaños de un niño al que había ayudado a nacer porque me quería conocer. Resulta que cumplía 30 años. Tengo tantas historias que contar...".

Ainhoa insiste en que ella quiere destacar el conocimiento de las matronas mayores. "Creo que se aprende mucho de ellas. Con sólo ver la cara de la parturienta saben qué les pasa o si el parto se va a complicar. A mí me han ayudado mucho".

Publicado en el diario El Mundo

24 de abril de 2013

Parto vaginal versus cesárea


Un reciente estudio canadiense ha demostrado que el parto vaginal de mellizos, cuando el primero está en cefálica, es tan seguro como una cesárea.

La investigación, financiada por The Canadian Institutes of Health Research, se llevó a cabo entre 2.804 mujeres que dieron a luz en 106 centros en 25 países en Norte y Sudamérica, Europa y Oriente Medio. En el estudio, se asignó de forma aleatoria el modo de dar a luz, lo que significó una tarea titánica, según el Dr. Kenneth Linn, obstetra de alto riesgo en el B.C. Children's and Women's Hospital de Vancouver, ya que mucha gente se resiste a someter un parto al azar (tanto mujeres que van a dar a luz como los médicos que las atienden).

Al parecer, entre el personal médico existe la creencia de que un parto gemelar por cesárea es más seguro que un parto vaginal, por lo que este estudio se realizó para demostrar la veracidad de esta creencia. Se buscaron diferencias en las muertes durante el parto y por complicaciones graves para los bebés, como evidencia de daño cerebral. Cincuenta y siete de los bebés nacidos por cesárea tenían uno o más de estos resultados, en comparación con 52 de los niños nacidos por vía vaginal (2,05 % frente al 1,87 %, respectivamente). Estadísticamente, no hay ninguna diferencia entre los dos, es decir, las cesáreas ni mejoran ni empeoran el riesgo de complicaciones graves o muerte en los nacimientos de gemelos.

Para el Dr. Linn, este estudio ayudará a tranquilizar tanto a las mujeres como a los obstetras respecto a los partos vaginales de múltiples.

El autor principal del estudio, el Dr. Jon Barrett, especialista en embarazos de alto riesgo en el Sunnybrook Health Sciences Centre de Toronto, dijo que su investigación nos lleva a que las mujeres no necesitan someterse a una cesárea por la seguridad de sus hijos. "Si consigues un resultado igual de bueno sin cirugía ¿por qué optar por la cirugía?".

Barrett dijo que no está sorprendido por los resultados, aunque reconoce que otros compañeros sí se sorprendan. Admitió que le parecía frustrante la tendencia creciente hacia el uso de la cesárea en los partos múltiples, dado que no se basa en pruebas que demuestren que una cesárea sea lo más seguro.

Preguntado si cree que este trabajo frenará el número de cesáreas, dijo: "Yo personalmente creo que será bueno si dejan de hacerse cesáreas innecesarias, pero ésa no es mi razón de ser", dijo Barrett. "Mi razón de ser, en realidad, es dar información precisa para que cuando la gente me pregunte "¿Cuál es la mejor manera de dar a luz a mis bebés?" yo pueda decirles que ahora sabemos que la evidencia dice que no hay diferencia entre el nacimiento por cesárea y vaginal ".

6 de enero de 2013

El vinculo afectivo entre la madre y el hijo

vínculo afectivo mellizos trillizos gemelos criando múltiples
El lenguaje rudimentario del amor en el bebé es innato. Está ahí, programado, pero debe ser despertado por su madre. Las manifestaciones de amor que la madre tiene para con su bebé deben ser iniciadas lo antes posible, desde el momento mismo en que nace.

Las necesidades físicas y las emocionales están íntimamente ligadas y el bebé se guía por el patrón del placer. La necesidad del bebé de recibir atención amorosa por parte de sus padres tiene un origen biológico. A tal punto biológico que si se atienden solamente sus necesidades físicas, aún de manera impecable, el bebé puede llegar a morir. Pero es biológico también, porque la mera supervivencia no hace a nadie un ser humano completo. El lactante necesita la estimulación del amor a través de los sentidos: tacto, vista, oído, (y esto sólo se puede lograr si lo amamantamos y al hacerlo le hablamos, si al dormirlo le cantamos, si al cambiarlo nos acercamos a él a una distancia en la que pueda distinguirnos bien para sonreírle, si al bañarlo lo acariciamos y le damos masajito, si reímos y jugamos con él).

Tres circunstancias afectan básicamente la manera como se inicie la relación afectivamente la madre con su bebé y que comienza mucho antes del nacimiento:

1. Durante el embarazo
Aún antes de conocerlo, la embarazada se imagina y fantasea con el hijo por nacer. El nacimiento obliga a la madre a comparar entre el bebé real que ha nacido y el de sus sueños, fantasías y expectativas. Si la realidad y las expectativas son congruentes, el apego o vínculo afectivo se inicia muy pronto después del nacimiento. Si en cambio, realidad y expectativas son diferentes, la madre primero tiene que resolver la pérdida de sus fantasías y expectativas.

2. Durante el parto
La manera como se desarrolla el evento del nacimiento y la experiencia gratificante o no de esta experiencia para la mujer, puede interferir en el proceso del apego o vínculo materno-infantil. La sensación por parte de la mujer de haber tenido control sobre los acontecimientos durante el nacimiento, permite que inmediatamente después de que nace el hijo, entre verdaderamente en un estado de éxtasis y esto ayuda a la nueva madre a sentir confianza en su capacidad de crianza para con el hijo y la relación afectiva se inicia con mayor facilidad. Si en cambio, el evento del nacimiento no cubre sus expectativas y lo vive como un proceso violento y dramático en el que ella es un mero objeto del cuidado médico-hospitalario, en el que adicionalmente se le separa del hijo sin permitir un contacto temprano y prolongado, el apego se inicia tardíamente.

3. Durante el postparto
Los investigadores Klaus y Kennel han demostrado que inmediatamente después de nacido, el bebé tiene un período muy sensible de alerta que dura aproximadamente una hora y que permite iniciar el vínculo afectivo temprano con su madre. Si se cuenta con una madre alerta y despierta a la que se le permite sostener a su bebé en los brazos para darle la bienvenida, acariciarlo y manifestarle su amor, se aprovecha este período de sensibilidad inicial para el establecimiento de este fundamental requisito en la relación madre-hijo: el apego. Este período sensible puede verse como el período de consolidación de la conducta maternal. Después de este período, el vínculo puede aún integrarse, pero es más difícil y no cuenta con los mecanismos naturales de la especie para ayudar a dicho proceso.

Observando la conducta de los recién nacidos durante este período sensible (la primera hora después de nacer), fue posible demostrar que el niño puede ver, tiene preferencias visuales y que voltea la cara a la palabra hablada (las voces de sus padres); además se observó que todas las madres se comportan de la misma forma: primero tocan las extremidades de su bebito con la yema de los dedos, posteriormente acarician su espalda con toda la mano y luego proceden al abrazo total.

El contacto visual es muy intenso; la madre mira al bebé y éste le regresa la mirada. La madre automáticamente cambia el tono de su voz y el número de palabras que emite cada vez que se dirige a su bebé; por su parte, el bebé responde más a una voz aguda que grave. Esta comunicación entre la madre y su hijo no es solamente sonora sino que incluye también movimiento: así el bebé se mueve en sincronía con las palabras de su madre en una especie de danza. El bebé no responde de igual manera a otros sonidos distintos al lenguaje.

Esta interacción entre la madre y el hijo inmediatamente después del nacimiento no es solo satisfactoria para ambos, sino que también es fisiológicamente necesaria. El estímulo que representa la boquita del bebé en el pezón de la madre (cuando se le amamanta en sala de expulsión), hace que el útero se contraiga, facilitando la salida de la placenta y ayudando al útero a su involución. Es decir, que la naturaleza es muy económica y aprovecha una sola función para cumplir múltiples objetivos.

Fomentar el inicio del vínculo materno-infantil inmediatamente después del nacimiento, ayuda a una apertura hacia la conducta maternal que se organiza durante la experiencia del parto y se consolida por la presencia del bebé.

Los investigadores han descubierto que la visión del recién nacido desencadena el mismo repertorio de comportamientos afectivos en el padre que en la madre: también el padre hace ruiditos, contempla a su hijo y le habla y sonríe con naturalidad. Si se le da oportunidad, el hombre puede ser tan "maternal" como la mujer, protector, generoso, estimulante, receptivo a las necesidades de su hijo y cuidadoso.

Nos ha llevado demasiado tiempo y muchos choques culturales comprender estos hechos simples de la vida y ello se debe en gran medida a que las frases hechas y los malentendidos sobre los padres están muy arraigados en nuestra cultura.
Como quiera que sea, la confianza en sí mismo y la imagen de sí mismo del niño, serán resultado de todos los mensajes que recibe de sus padres. Si esto ocurre a través de las caricias y abrazos de su madre, del juego físico del padre, o viceversa, no importa en realidad: lo importante es que en conjunto recibe de sus padres los estímulos que lo llevan a ser él mismo.

Mi objetivo al haber elaborado este artículo es que los futuros padres aprovechen el movimiento actual en el que se propone que el bebé al nacer, pueda permanecer en la sala de expulsión recibiendo las manifestaciones de amor de sus padres y se mantenga a su lado en lo que se conoce como alojamiento conjunto durante su estancia en el hospital. Mi consejo es buscar anticipadamente al pediatra que recibirá al bebé y que los apoye para lograr las metas que ustedes tengan contempladas, como el amamantar a su hijo en la sala de expulsión, que permanezca con ustedes durante su estancia en el hospital y que fomente la lactancia exclusiva al seno materno.

Guadalupe Trueba

7 de marzo de 2012

Consejos para evitar el parto prematuro


*** El estrés ***
Ésta es la causa principal que origina el parto prematuro. Se ha demostrado que el estrés activa un mecanismo hormonal (el eje hipotálamo-hipófiso-suprarrenal), que da lugar a las contracciones y a la relajación del cuello del útero, de una manera muy parecida a lo que ocurre antes del parto. El organismo se enfrenta al cansancio físico, a la angustia y a las preocupaciones mediante una serie de efectos
en cadena: el hipotálamo segrega la hormona CRH (Corticotropin Releasing Hormone) que, a su vez, estimula en la hipófisis la producción de ACTH (Hormona Adrenocorticotropa), responsable de la secreción de cortisol, la hormona del estrés, por parte de las glándulas suprarrenales. Esta hormona activa también la producción de CRH en la placenta y la síntesis de sustancias inflamatorias, que al final de esta cadena provocan las contracciones del útero, iniciando el parto.

En consecuencia, en el ámbito útero-placentario, la hormona del estrés provoca una situación inflamatoria parecida a la originada por las infecciones. De este mecanismo deriva la definición de "síndrome inflamatorio fetal", que es cómo los investigadores estadounidenses definen actualmente el parto prematuro.

La primera forma de prevención consiste en eliminar, o por lo menos reducir, las causas del estrés psicofísico.
  • En caso de cansancio físico, por ejemplo, lo mejor es descansar.
  • Intentar suprimir la angustia y las preocupaciones, es decir, el estrés psicológico.
  • La alimentación ayuda también a eliminar las sustancias tóxicas producidas pro el cansancio, es decir, las moléculas que pueden desencadenar un parto prematuro.
  • La vitamina C es un antioxidante que actúa sobre la resistencia de las membranas y favorece la síntesis de las hormonas que relajan la musculatura del útero. Por lo tanto es bueno tomarse un zumito diario de naranja o limón. Una investigación realizada a 120 madres en Ciudad de México, y publicada en la revista "American Journal of Clinical Nutrition" en abril de 2005, ha demostrado que 100mg de Vitamina C son suficientes para reducir drásticamente el riesgo de que se produzca una ruptura anticipada de las membranas y prevenir, por lo tanto, un parto prematuro.
  • Los Omega 3 u ácidos grasos poliinsaturados, también rompe la cadena de las hormonas del estrés. Se encuentran en cantidades importantes en el pescado marino (no de piscifactorías), en los huevos de las gallinas de corral y en los frutos secos. Aunque suele ser más práctico recurrir a un complemento, ya que los omega 3 sólo se consumirían en la cantidad adecuada si se programase una dieta donde figurara el pescado azul tres veces por semana, una cucharada de frutos secos todos los días o tres huevos semanales.

*** Infecciones ***
Se calcula que uno de cada tres partos prematuros se debe a infecciones vaginales....

Para evitarlo:

  • Extremar la higiene, prescindiendo de los detergentes "neutros", ya que presentan un pH elevado, y se debe dar preferencia a los q tienen un pH fisiolófico (4-4'5)
  • Evitar los pantalones demasiado estrechos y las prendas íntimas de tejido sintético, porque modifican el ecosistema vaginal.

Y por último es importante reconocer los síntomas que indican la amenaza de un parto prematuro.

Extractos del reportaje "Partos prematuros: todas las novedades para evitarlos" que apareció en la revista "Mi bebé y yo" en febrero del 2006.

25 de enero de 2012

Cesárea Con Tacto (cesárea natural)




El Dr. Fisk es sin duda para muchas madres que han pasado por una cesárea un héroe. Llenó las noticias de prensa por descubrir al mundo hace año y medio una novedosa forma de realizar la operación quirúrgica más frecuente en los hospitales de nuestro entorno. Sí. Hablamos de la cesárea ¿sorprendido? Pues tome nota, porque hablamos de esa operación que hoy en día se hace tan a la ligera que apenas nadie se cuestiona el grave efecto que ejerce sobre la madre y el bebe que esta naciendo… Bueno, eso, hasta que llegó Fisk…
Fisk es un médico australiano que consternado por ver como la cesárea roba a la madre y al bebé el momento más trascendental de su vida sin poder formar parte activa del mismo, se decidió a poner un poco de tacto y de cariño, de emoción y de cercanía a este evento para que la madre, que hasta ese instante, había sido la fuente de la vida, la portadora de ese bebé no tuviera que vivir como alguien le extrae a su bebé para, sin apenas verlo mas de unos segundos, fuera llevado lejos de ella durante horas hasta poder reencontrarse de nuevo.

Gracias a Fisk, el bebé no nacerá de forma brusca mientras alguien tira con fuerza de él, ni verá como desconcertado tiene que soportar dolorosas pruebas médicas y sobrevivir alejado de su madre durante las horas más importantes de su vida.

Gracias Fisk, muchas mujeres dejaran de tener una herida en el corazón que se sume a la herida que cruza su vientre de lado a lado.

Fisk lo denominó la cesárea natural, pero a mi me cuesta usar la palabra natural en un acto tan quirúrgico… en una manera tan antinatural de nacer… Así que, con su permiso, lo rebautizaré como la cesárea con-tacto.

Fisk sorprende introduciendo muchas novedades. A mi la que más me fascina es la que él y su equipo denominan proceso de EXIT (acrónimo de Ex utero Intrapartum Treatment surgery to establish the neonatal airway: técnica quirúrgica para establecer la respiración intra-parto fuera del útero). Esto no es ni más ni menos que dejar que el bebe se auto-reanime solo, suave y dulcemente, sin prisas, sin tirones. El obstetra saca su cabecita y a partir de ahí, manos fuera, el obstetra sólo sostendrá al bebé quien por sí mismo sacará la cabeza y los brazos de la incisión y mientras permanece unido a la circulación placentaria…

Es como no cortar el cordón umbilical hasta que deja de latir en un parto normal. El bebé inicia la respiración sin traumas mientras las contracciones del útero materno le ayudan a expulsar el líquido de sus pulmones con lo que las desagradables prácticas pediátricas de aspiración de las vías aéreas se hacen ahora innecesarias.

Si en este instante, ud. lector, siente preocupación por la madre porque pueda sufrir un mayor sangrado, tranquilidad; el bebé en este proceso es quien tapona la herida, así que el sangrado es mínimo. Es una manera realmente segura para ambos.

Y una vez que respira y nace… directo a los brazos de mamá. Sí. Nada de ir a observación a un frío nido bajo una lámpara de calor que imite torpemente el dulce pecho de mamá. Fisk, lo sabe bien.
No hay nada mejor que el piel con piel y encima de mamá se puede observar al bebé y hacer el test de Apgar. Sobre el pecho de mamá, el bebé tendrá todo lo necesario para vivir y recuperarse de la dura experiencia: calor, alimento y mucho amor.

¿Y papá? Ah! Fisk tampoco se olvidó de él. Papá también es importante. ¿Cómo podríamos dejarlo fuera? Él también lleva nueve meses soñando con ver y abrazar a este pequeñin. Durante el nacimiento, se baja la cortinilla del campo estéril y juntos, papá y mamá, viven emocionados la salida de su bebé del que hasta ahora ha sido su dulce hogar

Algunos médicos dicen que hacer cesáreas respetadas, cesáreas con tacto, con amor, donde se intente que la madre y el bebé sufran el menor trauma posible sin que se afecte el vínculo madre-bebé tan vital para su desarrollo, es imposible, que es irreal.

Fisk ha abierto la puerta, ha enseñado que hacer las cosas de otra forma es posible y lo demuestra con la experiencia de más de 100 cesáreas hechas con-tacto, con piel-con-piel, sin resultados adversos y con unas familias felices.

Realmente no hacen falta grandes medios, solo querer hacer.

Más información CESAREA NATURAL

Laura G.Carrascosa, publicado en http://blogelpartoesnuestro.com/ (muy recomendable)

21 de enero de 2012

Educación emocional desde el útero materno

Un reportaje precioso y muy muy interesante de Punset sobre lo que afecta a los peques el embarazo y el parto. Esperamos que os guste  :)


13 de octubre de 2011

Episiotomía, un cortecito no tan inocente



Episiotomía criando múltiples
La episiotomía, o incisión del perineo para aumentar la abertura vaginal, es otra de las prácticas obstétricas que siguió a la introducción de la postura tumbada en el parto. Sin ningún estudio que la avale y mucha evidencia científica en contra, la persistencia de la episiotomía de rutina es una de las grandes incógnitas de la obstetricia medicalizada. Supuestamente concebida para evitar lesiones, se practica indiscriminadamente a casi todas las mujeres, lesionándolas de hecho.

Que un «cortecito limpio» previene las lesiones graves del perineo es uno de los mitos más arraigados entre muchos profesionales.

Sin embargo, hasta los niños saben que no hay mejor forma de desgarrar un tejido que hacerle, precisamente, un cortecito limpio. En realidad, muchos desgarros profundos corresponden precisamente a extensiones de la episiotomía. El principal argumento que apoya el uso de la episiotomía es que «previene desgarros». Pero hoy en día, se considera que las principales causas de desgarro grave son la posición tumbada, la dilatación forzada químicamente, los pujos dirigidos y, sobre todo, la propia episiotomía. Hace años, uno de los argumentos favoritos que esgrimían sus defensores era que la episiotomía prevenía el daño que para la cabeza del bebé suponía atravesar el canal del parto. ¡Como si la vagina fuera de cemento! Seguramente, la frecuencia del uso de los fórceps durante tantos años contribuyó a la popularidad de esta incisión.

Cuando la parturienta está tumbada de espaldas, está obligada a empujar a su bebé sobre una gran superficie de frotamiento y en contra de la gravedad. En esas condiciones, es más fácil que sufran desgarros los tejidos profundos, más lentos en cicatrizar. En cambio, si la mujer tiene libertad de movimientos, siempre encuentra la postura en la que la tensión de la vulva es menor. Cuando la mujer se inclina hacia delante, apoyada sobre una cama, por ejemplo, o se cuelga de alguien, los músculos de la cara interna de los muslos pueden relajarse y los del perineo se dilatan más fácilmente. Incluso cuando en estas condiciones se produce algún desgarro, este cicatriza mucho mejor que una episiotomía, ya que suele afectar al tejido superficial y no al profundo, y además se produce por la línea de menor resistencia, lo que no ocurre con la episiotomía.

Este corte del perineo se realiza de forma rutinaria en los hospitales convencionales en casi todas las primíparas y en una gran parte de las multíparas. Cuando el parto no se interfiere, la madre tiene libertad de movimientos y la episiotomía se limita a los casos necesarios, estos raramente superan el 20 por ciento. Holanda, por ejemplo, registra un porcentaje de episiotomías del 8 por ciento. En algunas regiones europeas, el índice es del 6 por ciento, mientras que en otras es del cien por cien.

Cuando el parto culmina con un reflejo de expulsión, lo que solamente puede ocurrir cuando progresa de forma espontánea, es muy raro que se produzcan desgarros perineales, y cuando se producen, son más leves y cicatrizan mejor que una episiotomía. Por ello, los partos espontáneos, como los que tienen lugar en la calle o el coche, raramente se acompañan de desgarros.

Consuelo Ruiz Vélez-Frías, una de las matronas que más ha contribuido a dignificar a la mujer en España, opina que uno de los factores que más influye en la elasticidad del periné es la forma en que la mujer llega a la dilatación completa. En su texto «Cómo se atiende un parto en casa», Consuelo resalta la importancia de dejar a la mujer dilatar a su propio ritmo para que el nacimiento se produzca con el periné intacto, algo difícil de conseguir cuando el parto es acelerado con oxitocina y sometido a unos tiempos artificialmente acortados.

Afirma Consuelo:
Yo quise ampliar mis conocimientos sobre la protección del periné y compré un libro que aún conservo, titulado "Las peritomías", debido a la pluma del doctor Colmeiro Laforet y publicado en Burgos en 1943. ¡Lástima del dinero que me gasté en una época en que disponía de tan poco! Porque, después de enterarme de cómo era el periné, qué músculos lo componían y cuál era su misión en el organismo, confieso, humildemente, que no me atreví,en ningún parto, de los muchos que he asistido, a esgrimir las tijeras para realizar una episiotomía, no solamente porque no estaba segura de que mi perinorrafia fuera a dar los resultados apetecidos, sino también porque me daba tal repeluzno cortar en un sitio tan íntimo y delicado a un ser tan semejante, tan igual a mí, que era como si me estuviera cortando a mí misma.
Según recoge la OMS, los estudios realizados en los últimos años demuestran que la episiotomía es necesaria solamente en un pequeño porcentaje de casos. Para el resto, la incisión no tiene beneficio alguno; por el contrario, constituye una de las causas más frecuentes de hemorragia e infección posparto; incrementa notablemente las probabilidades de sufrir un desgarro anal importante y debilita los músculos perineales, favoreciendo posteriores trastornos como incontinencias y prolapsos.

El doctor Wagner, durante muchos años director del departamento de salud materno-infantil de la OMS, no duda en calificarla de «mutilación genital»:

El corte para abrir la vagina durante el parto (episiotomía) nunca es necesario en más del 20 por ciento de los casos, y la ciencia ha constatado que causa dolor, aumenta el sangrado y provoca más disfunciones sexuales. Por todas estas razones, realizar demasiadas episiotomías ha sido correctamente etiquetado como una forma de mutilación genital en la mujer. El índice de episiotomías del 89 por ciento en España constituye un escándalo y una tragedia.


Otra lectura de la episiotomía
Las consecuencias de la episiotomía, que se realiza sin consultar, pueden durar semanas y meses, contribuyendo a que se tengan problemas sexuales posteriores y molestias en la cicatriz durante mucho tiempo. Además, puede hacer que, en las semanas siguientes al parto,de máximo ajetreo y necesidad de estar disponible para el bebé recién nacido, algo tan sencillo como sentarse sea una experiencia penosa. La sutura de la herida, por otra parte, debe realizarse inmediatamente tras el parto, lo que dificulta el vínculo madre-bebé. Así de claro lo explicaba una madre que había parido su segundo bebé en Pithiviers:
Para una mujer, el dolor del parto no puede ser reducido al dolor de las contracciones, hay otros dolores, otras heridas más íntimas que duran más tiempo. La intervención médica es también sufrimiento. Para una mujer, una episiotomía no es nunca anodina. ¿Lo es para esos hombres médicos que hacen una regla de oro de cortar el órgano sexual de las mujeres? Este otro dolor sí es traumatizante.
El arraigo de la episiotomía entre los profesionales a pesar de las evidencias en contra es una incógnita para las mujeres. Henci Goer,en su libro Guía de la mujer consciente para un parto mejor, cuenta cómo en Canadá se quiso realizar un estudio sobre las indicaciones y consecuencias de la episiotomía. Pues una parte de los médicos que pertenecían al grupo que no debía realizarlas fue incapaz de continuar adelante con el estudio. No pudieron evitar seguir haciéndolas.

Todos los intentos por comprender la persistencia de esta práctica terminan conduciendo a motivaciones más o menos conscientes y que pertenecen a un orden mental diferente de las indicaciones médicas. La episiotomía cumple ciertamente algunas funciones, como convertir el parto normal en un acto quirúrgico que sustrae el protagonismo de la mujer para dárselo al profesional, además de satisfacer en ciertos casos motivaciones más o menos conscientes de control y dominación. «Davis-Floyd también señala que la episiotomía, la destrucción y la reconstrucción de los genitales femeninos, permite a los hombres controlar los“aspectos poderosamente sexuales,creativos y amenazadores para ellos...”. En resumen, la episiotomía rutinaria tiene una función ritual pero médicamente no cumple con ningún propósito», afirma la autora Henci Goer.

Muchas mujeres sienten la episiotomía como una agresión que repercute en su vida sexual durante largo tiempo después. Cristina, una mujer gallega con dos penosos partos medicalizados a sus espaldas, nos cuenta así su segunda episiotomía:
"Durante la dilatación, agradecí el poco tiempo que tenían para ocuparse de mí. En el expulsivo, evidentemente, no tuve tanta suerte..., sé que en esta ocasión no subí yo sola al potro, me subió un celador, lo siguiente que recuerdo son unos segundos de tortura, unos segundos en los que se centra el recuerdo de este parto... El ginecólogo metió la mano y agarró mi periné mientras me ataban las piernas, en ese mismo momento se volvió (sin sacar la mano) para buscar la tijera con la que practicarme la episiotomía.Recuerdo retorcerme con angustia y sacar una pierna del estribo mientras le gritaba que sacase la mano de ahí, se volvió hacia mí, ya con la tijera en la mano, y yo intenté (de hecho lo hice) meter la pierna de nuevo en el estribo. En esto la matrona se dio cuenta de lo que pasaba y empezó a recriminarme (en un tono muy desagradable) que yo era una mujer adulta y que estaba allí para tener un hijo y que no debía hacer tonterías y tenía que ayudar... No recuerdo nada más, creo que para cuando acabó de escupir todo eso, mi hija ya estaba fuera de mí, alejándose en manos de Dios sabe quién. Fueron unos momentos en los que se concentraron todas las cosas desagradables que me habían ocurrido por estar tan «desatendida», todo el dolor físico, toda la humillación... Mientras manipulaban a mi hija, el ginecólogo seguía sentado frente a mí con gesto de preocupación, le pregunté qué pasaba y dijo: «El útero se está cerrando y la placenta no sale», al tiempo que gritaba: «¡Que alguien cierre este gotero!».Yo no entendía lo que pasaba pero parecía algo bastante malo, me quedé allí callada, esperando aterrorizada, hasta que, afortunadamente, salió la placenta. Luego comenzó la costura, mi niña ya estaba vestida y dijeron que iban a dejar pasar un momento al padre para que la viera (¿y a mí?), entró mi marido y ya no se fue, se quedó a mi lado ayudándome a aguantar, el bebé estaba sobre mí sin dejar de llorar... y yo me preguntaba cuándo la podía poner al pecho, aunque en ese momento no me apetecía hacerlo, me dolía demasiado lo que me estaban haciendo... En un momento determinado, el ginecólogo me dijo: «Esto te va a doler»,y comentó con alguien que a ese punto le llamaban el de la suegra...Recuerdo el dolor, me recuerdo completamente tensa aguantando, recuerdo la tensión en el ambiente, tanta que mi bebé se calló en seco y volvió a llorar cuando pasó... La «bola extra» consiste en que, no sé por qué extraña razón, la sutura de al menos dos de las cuatro episiotomías de esa noche se realizó con un material distinto del habitual, hecho que habría sido anecdótico si alguien me hubiera avisado de que esas suturas no se iban a caer en un plazo razonable y, aunque acudí a la revisión puerperal con la matrona del centro de salud antes de la fecha que me correspondía, los puntos se habían convertido en una especie de alambres para los que tuvo que usar dos bisturís porque el primero no consiguió cortarlos... Al hematoma de rigor tuve que sumarle cuatro abscesos que me mantuvieron todo un mes en un ¡ay!, sin poder sentarme en condiciones ni para amamantar. Al cabo del mes y tras un tratamiento con antibióticos, dejaron de supurar... Han pasado dos años y solamente ahora he podido olvidar la imagen del ginecólogo agarrando mi periné cuando «intento» mantener relaciones sexuales con penetración, solamente ahora empiezo a sentir menos dolor cuando las mantengo y aún no he conseguido mirar ni tocar la cicatriz sin estremecerme... Me pregunto por qué no pensé todas estas cosas antes del segundo parto, por qué entré en la web de la clínica Acuario y no entendí qué era eso de «una comuna hippy que paría en una cueva», por qué intenté apuntarme sin éxito a Lisnac para ver qué decían por ahí, por qué andaba buscando partos en agua y cosas semejantes... Ahora me doy cuenta de que no sabía qué buscaba pero evidentemente buscaba, y no fui capaz de encontrar, no fui capaz de no tropezar por segunda y definitiva vez con la misma piedra..."
No es de extrañar, pues, que las mamíferas, muy sabiamente, se escondan para traer al mundo a sus hijos. Como afirma Michel Odent: «Muchos rituales agresivos transmitidos de generación en generación son, de hecho, variaciones de comportamientos profundamente arraigados... Ocurre lo mismo con la necesidad de ver y cortar el periné, difícil de justificar después de la publicación de estudios controlados que sugieren que los principales factores de desgarros graves son, precisamente, la episiotomía y la posición echada».

Desde hace años, vienen publicándose estudios que demuestran que las mujeres que sufren una episiotomía suelen experimentar dolores en el coito durante bastante tiempo después de la operación.

A este respecto, otra madre nos comenta:
"Nos dicen que las mujeres estamos contentas con nuestros partos,que tenemos el parto que queremos,que se hacen cesáreas y se ponen epidurales a partir de un centímetro de dilatación porque lo pedimos las mujeres. Pues yo tengo mis dudas: desde hace un tiempo, cada vez que voy al taller de lactancia y dejo traslucir mi «pelaje» de loca del parto, se me acerca una mujer y me cuenta una historia de horror. Las dos últimas son sobre episiotomías, esos «cortecitos limpios que se suturan y curan mejor que un desgarro». Parece que sus únicos efectos secundarios son una gran dificultad para mantener relaciones sexuales cuando han pasado hasta nueve meses del parto, y también una notoria angustia cuando le cuentan el parto a una desconocida... Las mujeres se echan a llorar cuando te cuentan su parto en dos minutos. Recuerdan el fórceps y se echan a llorar. Te cuentan, a los cinco minutos de conocerte, que no pueden hacer el amor con sus maridos y se echan a llorar. Una de ellas me ha preguntado por el parto en casa, dice que antes de buscar otro bebé (y si consigue algún día sexo con penetración, según sus propias palabras), quiere saber que no le harán otra episiotomía. Su hija tiene ya nueve meses. La chica tendrá veinticinco años, tendríais que verla, es tan joven y tan guapa..., la imagino llorando junto a su marido y me dan ganas de episiotomizarles a ellos y ellas, porque lo que más rabia me da de mi propia episiotomía es que me la haya hecho una mujer. " Cecilia Díaz
"Y, sin embargo, la episiotomía no es «mala» en sí misma. Como las demás intervenciones, todo depende de si es necesaria o no. La OMS habla de un máximo de un 20 por ciento. Hay países y maternidades con menos de un 10 por ciento. Algunas maternidades españolas están haciendo un gran esfuerzo para reducir la tasa de episiotomías, lo que únicamente es posible cambiando las condiciones en que transcurre el parto. Muchas personas piensan que los partidarios del parto fisiológico son defensores del blanco o negro, lo que no es cierto. Y es que no se trata de no intervenir en absoluto, sino de favorecer en lo posible la fisiología e intervenir únicamente en caso de necesidad. Así, puede ocurrir que en un parto hospitalario las madres terminen con su periné íntegro, simplemente porque no fue necesario cortar. Ni en prematuros se ha demostrado que sea un factor preventivo, porque el parto precipitado también podría dañar al bebé, ni en bebés grandes hay más incidencias de desgarros (en ningún estudio se ha demostrado esta relación). Aquí nacen niños de más de 4 kilos sin un solo punto. Personalmente llevo meses sin hacer una episiotomía. La última fue por un bebé que tenía una bradicardia y su madre estaba con epidural y no podía empujar demasiado bien. En la última, el ginecólogo hizo una ventosa (también con epidural) a una primípara y sin episiotomía la niña pesó 3,7 kilos y no se desgarró nada. En unos años, hemos pasado de un 70-80 por ciento de episiotomías a un 20 o menos... " Blanca Herrera, comadrona
Isabel F. del Castillo
Extraído del libro "La Revolución del Nacimiento", de ediciones Granica, mayo 2006.

Foto: http://www.hip-chick-pregnancy-guide.com/episiotomy/ y http://www.anatomieshop.nl

2 de septiembre de 2011

Madres insumisas

http://criandomultiples.blogspot.com trabajo y lactancia workingmom title=

La profesora titular de Sociología de la Universidad de Sevilla Isabel Aler (Barcelona, 1960) pronunció ayer en el auditorio de la Caja Rural la conferencia 'Maternidad e insumisión', invitada por el grupo de apoyo a la lactancia materna Mamilactancia. Aler explicó qué es el movimiento de «madres insumisas», «minoritario pero altamente motivado». Se trata, señaló, de mujeres que confían en la sabiduría de sus cuerpos para «concebir, gestar, parir y criar a sus hijos»; se enfrentan a los dictámenes del sistema sanitario sobre «cómo debe ser una madre adecuada»; se organizan para compartir su experiencia con otras madres; y, ante un mercado de trabajo que considera la maternidad como «un obstáculo», deciden que lo que es un obstáculo para una maternidad consciente es el mercado de trabajo, y asumen «prioridades vitales».

La socióloga explicó que en España la maternidad es «un hecho social crítico». «En los últimos treinta años ha habido una disminución drástica de las tasas de maternidad en un 50% y un aumento drástico del intervencionismo tecnológico en los procesos de concepción, gestación, parto y crianza de las criaturas».

En ese contexto, dijo, muchas mujeres se han rebelado frente al modelo patriarcal de madre «resignada, sumisa, desautorizada, cargada de trabajo...». A su juicio, el feminismo actual, cuya lucha tanto ha contribuido a poner los pilares de una maternidad elegida y no impuesta, está ahora «un poco parado» ante el hallazgo de que ser madre no sólo no supone un lastre, sino que es una vía fundamental para la liberación de las mujeres y motor de cambio social.

Del miedo al deseo

Isabel Aler expuso una serie de «co-razones» -una palabra acuñada por ella misma con la que que designa algo así como motivos tanto racionales como emocionales- para hacer el viaje «de la maternidad patriarcal a la maternidad alternativa».

Algunas mujeres han pasado «del miedo al deseo de ser madres» y han asumido el protagonismo en un proceso, de la concepción a la crianza, donde exigen ser «respetadas y no negadas». Están pasando «de la desconfianza a la confianza en la sabiduría corporal», frente a una sanidad tecnologizada que contempla el embarazo y el parto como si fueran ajenos al cuerpo femenino. Y transitan del «entreguismo» al «enfrentamiento selectivo» con el sistema sanitario, que a veces actúa «en alianza con los intereses del mercado», por ejemplo en el tema de la lactancia materna.

Por otro lado, las «insumisas» están creando «espacios sociales cualificados», como los «grupos de ayuda madre a madre, que se movilizan social y políticamente para la recuperación del parto y de las formas de crianza natural».

Aler rechazó la consideración de la maternidad como «un obstáculo para la incorporación de las mujeres al mercado de trabajo», ya que obvia que la maternidad es «la matriz de las relaciones sociales». «El mercado de trabajo, tal como está -androcéntrico y precario- es un obstáculo para la labor más importante, que es la reproducción de la vida». Así, muchas mujeres trabajadoras deciden prolongar su baja maternal y «hacer malabarismos para dar prioridad a su momento de crianza, con muchas renuncias».

Hacerse la sueca

Eso no significa que no sigan reclamando al Estado la ampliación del permiso por maternidad y la implantación de un salario básico «para las madres que se dedican a la crianza, que es un trabajo ímprobo». Hoy por hoy, resaltó, el mejor modelo es el sueco: frente a las 16 semanas de baja que disfrutan las españolas, las suecas tienen un año de permiso retribuido, con opción a otro año más sin salario pero con reserva del puesto de trabajo.

Aunque juzgó «fenomenal» que se amplíe el permiso paternal, Aler opinó que el padre puede ayudar, pero no sustituir a la madre en esos primeros días de vida. La dependencia del niño hacia el cuerpo materno, recordó, dura nueve meses dentro y nueve fuera

Publicado en el diario Ideal en marzo de 2007.

23 de julio de 2011

Por fin juntos: parto


  1.  Los pródromos de parto pueden durar horas o días. Considerar que una mujer se encuentra en fase activa del parto sin que realmente lo esté puede llevar a un ingreso innecesario en el hospital, exponiéndose a una “cascada de intervencionismo obstétrico”.
  2. Cuando el parto comienza de forma espontánea es más probable que finalice de forma natural.
  3. No existe una postura que sea mejor para parir, sino la mejor para cada situación y cada momento. La mujer instintivamente tiende a escoger la más fisiológica. Así que déjate llevar.
  4. Si las contracciones aumentan en intensidad y frecuencia, y necesitas cambiar de postura, te sientes en un estado de letargo, no te apetece hablar, te molestan las luces… probablemente ya estás de parto.
  5. Cuando sientas las primeras contracciones, olvida el reloj. Estar pendiente de él te mantendrá alerta, aumentarán los niveles de adrenalina y todo irá más lento. Haz lo que te resulte agradable: pon música suave, enciende velas, date un baño…
  6. La bolsa de aguas no se debe romper sin motivo. Cuando se hace, el riesgo de que el parto termine en cesárea aumenta un 26%.
  7. Cuando se ha roto la bolsa, hay que tener en cuenta que a mayor número de tactos, mayor riesgo de infección.
  8. Al llegar al hospital, las luces, la falta de intimidad y el ambiente pueden producir una descarga de adrenalina que detenga el parto. Estar tranquila, en penumbra, silencia y buena compañía ayudará a que se reanude.
  9. La oxitocina sintética no impregna el cerebro de las mujeres de parto como lo hace la oxitocina natural, y, por lo tanto, no aparecen los efectos conductuales propios de esta hormona del amor.
  10. La analgesia epidural alivia el dolor, pero eleva la incidencia de partos instrumentales y fiebre intraparto, la necesidad de antibióticos, la duración del expulsivo, la tasa de episiotomías y la incidencia de desgarros graves.
  11. Cuando un parto es inducido o estimulado con oxitocina intravenosa, las contracciones son más dolorosas que si está guiado por las hormonas producidas por la madre.
  12. Un baño de agua caliente puede ayudarte. En un ambiente de respeto, intimidad y libertad, con el cerebro impregnado de endorfinas y 5-6 cm de dilatación, al sumergirse en agua la mujer siente un confort que disminuye la adrenalina (hormona del estrés). Las contracciones duelen menos, siente el cuerpo más ligero, la dilatación se acelera y el parto se acorta.
  13. Estar bien acompañada en el parto reduce el número de intervenciones y mejora los resultados. Elige una persona de tu confianza, que sepa estar en segundo plano, que te apoye en tus decisiones y con la que puedas comportarte con total libertad.
  14. No te concentres en una manera artificial de respirar. Respira como te sientas más cómoda. De hecho, una mujer no puede “concentrarse” en nada sin inhibir el progreso del parto.
  15. Permítete gemir, grita si quieres. Soltando aire y con la boca abierta, el cuello del útero se irá abriendo y el bebé irá descendiendo con cada gemido, contracción y exhalación.
  16. Una manera de facilitar el parto es disminuir la luminosidad, ya que la luz estimula el neocórtex (el cerebro racional). Lo mismo ocurre con los ruidos y palabras inadecuadas.
  17. Sentir dolor en el parto no es sufrir… es sentir dolor en el parto. Sufres cuando te tratan mal, cuando pierdes la autoestima, el control sobre su cuerpo y cuando no puedes tomar las decisiones que afectan al proceso que estás experimentando.
  18. No hay motivo para tener prisa; el bebé no sufre por estar en el canal del parto. Esa presión acaba de madurar sus mecanismos para iniciar la respiración, y se exprime el líquido amniótico de estómago y vías respiratorias.
  19. Para prevenir desgarros, el expulsivo debe producirse en la postura que se adopte libremente. Es mejor que no te dirijan los pujos; que sean suaves, lentos, según tu ritmo. Así, la vulva se abre poco a poco, con suavidad.
  20. En general, en un parto vaginal después de cesárea no conviene poner oxitocina para acelerarlo ni romper la bolsa de aguas. La bolsa íntegra hace que la presión de las contracciones se transmita de una forma homogénea y suave a todas las partes del útero.
  21. En una cesárea, lo ideal es dejar que se inicie el parto, ya que las hormonas preparan y maduran al bebé.
  22. Pide que no corten enseguida el cordón, que sigue latiendo unos minutos mientras el bebé empieza a respirar, los pulmones se expanden y el corazón instaura la circulación normal, distinta de la fetal. Todo ello es muy beneficioso para el bebé.
Artículo de la revista “El mundo de tu bebé” nº 200, escrito por: Laura Gutman y Cristina Galdo.
Foto de www.demamas.com

30 de junio de 2011

El gato y la gallina, por Carlos González

paritorio http://criandomultiples.blogspot.com

Picoteaba un día una gallina
entre unos desperdicios de cocina
cuando le sobrevino un deseo urgente
de alzar la vista al frente
y caminar con paso vacilante
(el cuello para atrás y para adelante)
hacia un montón de paja allí dispuesto.

Cacarea, se sienta, se menea,
pica, repica, suplica, tuerce el gesto,
se levanta, se vuelve, cacarea,
puja, empuja, apretuja y pone un huevo.

Un gato, que de todo fue testigo
(aunque el suceso no era nada nuevo)
reflexiona, lamiéndose el ombligo:
"A las puertas del siglo XXI,
y que aún pongan los huevos de uno en uno!"
No alcanza a comprender su alma felina
que una simple gallina,
no sabiendo de ciencia, ni de oficio,
sin el auxilio de gente preparada,
ni acceso al beneficio
de la moderna técnica avanzada
esté a poner un huevo autorizada.

Se acerca el gato a un perro que dormita
al sol junto al corral
y al oído unas frases le musita
en tono coloquial:
"¿Se ha fijado, colega
en cómo pone la gallina, ciega
al peligro, sin método ni nada?
Hemos de poner fin a un sufrimiento
que hace de las gallinas instrumento
de la naturaleza desatada."

"Tiene razón", responde el aludido,
"que es la puesta una empresa complicada
para hacerla en un nido.
Hay que abrir un centro veterinario,
a modo de huevario,
en el que sea la puesta controlada
y el huevo por expertos atendido."

Buscar deciden, pues, a la gallina
que a la puesta parezca más cercana,
y resulta ser tal la Serafina.
El gato le pregunta: "Dime, hermana,
¿no notas de algún huevo la venida?"
"Nada noto" — "¡Es puesta retenida!"
"Hemos de proceder sin dilación.
Estírate para la exploración."
"¿Me siento así?" — "¡No, tonta, boca arriba!"
Procede a desplumar el perineo
(¡qué vergüenza!). "Colega, ya lo veo.
Con una lavativa
y una infusión de hormonas adecuada
habremos de inducir ahora la puesta;
y una vez dilatada,
hacer palanca con una cuchara
y recoger el huevo en una cesta."
(Hubo de dar el gato una tajada,
porque, si no, no entraba la cuchara.)

Ya se extiende la voz: ¡Por fin la ciencia
da respuesta a este problema diario!
Las gallinas, con suma diligencia
acuden al huevario.
Y es fama que de ciento que allí ponen
son las cien boca arriba desplumadas
las noventa tajadas,
las cincuenta inducidas, cuarenta
instrumentadas, y algo más de treinta
salen con un buen corte en la barriga.
Tan sólo una recela: nuestra amiga
que iniciaba esta historia.
Porque es gallina vieja, que ya ha puesto
mucho huevo en la vida, y todo esto
le huele más a esclavitud que a gloria.

¿No ha de tener mi cuento moraleja?
Hela aquí: Mujer, no seas gallina,
y si lo eres, sé gallina vieja.
Pregunta al que entusiasta te aconseja
métodos tan científicos y nuevos.
"¿Ayudas tú en verdad a la gallina,
o sólo vienes a tocar los huevos?"

Por Carlos González
La imagen es de http://www.travelpod.com

29 de marzo de 2011

Lo más importante

Hoy quería compartir con vosotros una entrada sobre lo que es mas importante cuando estamos embarazadas que leí hace unas semanas en el blog  "El parto es nuestro" y una pequeña reflexión sobre como "esto" (no quiero desvelar lo que es ;) que es lo mas importante para una mamá, lo es doble, triple, cuadruplemente importante para una futura multi-mami (la rereflexión está al final).

"¡Enhorabuena!
Vas a ser mamá. Hay que ver, qué bien suena… Mamá. MAMÁ.



¿Hasta cuándo nos lo vamos a creer?
Cuando tu hijo te lo diga por primera vez, sonará aún mejor. En cuanto pase un poco de tiempo tendrás que empezar a mirar cositas y a preparar la habitación. En cuanto sepas si es niño o niña, claro. Pintar, comprar cuna, adornos para las paredes. El carrito, la bolsita a juego, la silla del coche, el cuco para que vaya cómodamente tumbado. La hamaquita para estar a gustito en casa. La bañera, la trona, y de paso el orinal para empezar pronto a ponerle a ver si aprende…

También hay que comprar una mochilita, que queda muy cool que papá le lleve así de vez en cuando. La que sea, esa tan chula del anuncio que van mirando hacia delante, para que vean mundo. Un humidificador, pañales, toallitas, muchísima ropa, camisones para estar presentable cuando haya visita. Un móvil para la cuna. La cámara de vigilancia para cuando duerma. El robot de cocina para los purés. Y unos dvd educativos, con música clásica, que los niños se hacen
inteligentes por arte de magia.

Vas a darle el pecho, pero por si acaso compra unos biberones y el esterilizador, que luego hay problemas y no tendrás nada a mano. Y unos chupetes, de esos anatómicos que imitan la forma del pezón, son buenísimos. Seguro que no te hacen falta, pero POR SI ACASO.

Vas a dar a luz en el hospital que te corresponde, que además te queda cerquísima y estás en cinco minutos. Además, las habitaciones son individuales.

En principio no te pondrás la epidural, pero vamos, si te duele mucho es absurdo sufrir cuando lo puedes hacer igual tranquilamente sin dolor. Como si vas al dentista sin anestesia, absurdo.

¿Y qué le hacen al niño al nacer? Pues no sabes.

No sabes cómo te tratarán en el parto, si te dejarán andar, si hay formas alternativas de alivio del dolor, si te hablarán educadamente, si te pedirán permiso para lo que tengan que hacer, si te dejarán ir al baño, si te dejarán beber agua, si te dejarán hacer fotos, si se quejarán de tus quejas. No sabes si a tu hijo le pincharán cuando salga, si le echarán algo en los ojos, si le aspirarán la nariz y la boca, incluso el culo, si le bañarán sin tu permiso, si le echarán colonia quitándole su delicioso olor a bebé.

No sabes si le pondrán chupete, si se lo llevarán de tu lado con o sin motivo, si le harán la prueba del talón a tu lado o en la otra punta del hospital. Si le darán glucosa cuando llore llamándote. Si no te informarán adecuadamente sobre lo mejor para él. No sabes si le pondrán alguna vacuna, el calendario de vacunación es algo totalmente desconocido para ti, como también lo es el hecho de que no es obligatorio.

Hay mil cosas de las que puedes informarte antes de dar a luz. Mientras estás embarazada has ido mirando puntualmente cada semana el desarrollo de tu bebé en alguna web. Eso es muy bonito, incluso te conecta con él, cuando sabes que puede oírte le hablas. Pero no puede cambiar nada. Dentro de ti se desarrolla igual, le crecen las uñas, se desarrollan los órganos, abre los ojos, se chupa el dedo. Lo sepas o no lo sepas.

Lo verdaderamente importante viene después. Y es TU bebé. Y espera que le protejas y estés a su lado.

El parto es nuestro. Créetelo. Y en el caso de que decidas que van a intervenir otras personas, conócelas. Y que estén de tu parte. Pero de verdad.

Leer más: 16 recomendaciones de la OMS, del informe “Tecnologías de Parto Apropiadas” publicado en abril de 1985. esto son las recomendaciones que se emitían hace ya casi 26 (!!!) años y que siguen sin cumplirse en España."

Fuente: El parto es nuestro, autora  May Fernández
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Esta reflexión desde el blog de El parto es nuestro es incluso más importante para la futura madre de múltiples ya que además de lo que se nos relata en este articulo, nos encontraremos con otras dificultades propias de la multiplicidad y de la prematuridad asociada a ella (1 de cada 2 partos múltiples es prematuro).

Una cesárea programada casi el día que te enteras que vienen más de uno, muchas neonatologías cerradas a cal y canto que sólo permiten visitas cada tres horas, donde no se permite el método canguro, hospitales y profesionales de la salud que no creen que una lactancia múltiple sea posible....Mientras estás embarazada, plantéate lo que quieres para tu parto y elige. Aún estás a tiempo.



14 de septiembre de 2010

Parirás con pasión

Cuando Carlos Burgo se pone a hablar de su trabajo en favor de partos más humanos, eleva la voz y las palabras le brotan como si su boca fuera un salto en un gran río; un río caudaloso que empuja con ideas y experiencias de años. En ese magma aparecen palabras como zozobra, placer, magia, encuentro, conexión, explosión, dolor con sentido, para nombrar de algún modo a esos miles de momentos en otros tantos partos de las mujeres que decidieron que él las asistiera, a lo largo de sus 35 años como obstetra. Esa militancia aparece en su reciente libro: "Parir con pasión. Escenarios, escenas y protagonistas del parto y del nacimiento", de Editorial Longseller. Libro que alienta a quitar al nacimiento de ese lugar unívoco que la cultura le ha asignado como momento doloroso para encontrarle otros múltiples sentidos, mucho más gratificantes.
La iniciación de Burgo fue hace 35 años. Cuando una mujer, con dos hijos y llevando un embarazo de cinco meses, lo invitó a presenciar su parto, que había decidido tener en la casa. “A mí se me dio vuelta la cabeza. Yo dije, tengo que dar vuelta la página y volver a aprender”, recuerda Burgo.
- ¿Podría hacer una breve historia del parto humanizado?
- En el 2000 se hace la Primera Conferencia Internacional por la Humanización del Parto, se crea la Red Latinoamericana por la Humanización del Parto y empieza fuertemente a usarse este concepto. Pero, en realidad, la preocupación asistencial viene de bastante tiempo atrás. Ya en el año 1985 en Fortaleza, Brasil, la Organización Mundial de la Salud hizo una declaración sobre la idea de la humanización: los 16 principios. Todo esto con mucho trabajo previo en Estados Unidos, en Londres. En Holanda, desde hace muchos años, que una mujer pueda parir en su casa forma parte del estamento oficial. Hubo un momento en que los partos hogareños superaban el 50 por ciento en todo el país. Esto hoy ha bajado, no porque hayan tenido problemas porque siguen sosteniendo los mejores índices de morbimortalidad de madres y recién nacidos, lo que pasa es que con la globalización empezó a venir toda la propaganda del parto, la seguridad, el monitoreo, la importancia de la institución, y hoy está en el 30 por ciento.
- Usted habla de considerar al parto como un hecho social.
Exactamente, porque este modelo hegemónico es un modelo medicalizado. A eso habría que oponerle otra concepción ideológica, ético asistencial. El término que mejor lo nombra es “humanizado”, porque es rescatar aquellos valores que en el modelo tecnológico están totalmente perdidos: la capacidad de reflexión, que es lo que nos distingue como humanos. Hoy hay que armar una ley para que la mujer pueda decidir por sí misma quién quiere que la acompañe, siendo que durante la mayor parte de la historia humana el parir era un acto social. Hay pocas culturas donde la mujer buscaba una cosa muy íntima como estar sola, lo que predominó siempre fue que el hecho de parir era un hecho convocante. En algunas culturas aparecía sí la apelación al grupo, al chamán, a alguien que cubriera ese aspecto tenebroso que tenía el nacimiento, porque, bueno, hubo épocas largas donde las mujeres se morían, pero se morían porque tenían 20 hijos, era otra historia.
- La comunidad médica, sin embargo, no parece muy permeable a estas ideas.
- Pero sí tiene una recepción fabulosa en las parteras. Yo creo que si va a haber un cambio importante en el sentido de mejorar al calidad asistencial va a ser, primero, porque las mujeres se sensibilicen y empiecen a tomar conciencia de lo que implica parir en su vida personal, como mujeres. Y, segundo, gracias a las parteras. El problema con las parteras es que a pesar de que las une con las mujeres la cuestión de género, a veces son peores que los médicos, el nivel de medicalización que tienen es terrorífico. Pero también en este momento hay un grupo de parteras, que no son poquitas, mucho más sensible a estas cuestiones que los médicos.
- ¿Cómo hacen para tener mejores partos las mujeres que se atienden en el sector público o que tienen obra social?
- En realidad, lo que hay que lograr es un cambio de actitud de los médicos, para que haya un cuestionamiento permanente sobre cada práctica. Para mí el paradigma de este modelo tecnocrático asistencial es lo que se llama la posición de litotomía, es acostar a una mujer, colgarla de las piernas y ponerla a parir en esa posición, algo que no tiene justificación científica.
- Es para comodidad del médico.
- Eso nació en el siglo XVII con el forceps, un instrumento extraordinario para resolver situaciones muy puntuales de emergencia que sólo se puede usar con la mujer acostada. Pero claro, desde que se acostó a la mujer para usar el forceps nunca más, en los próximos 300 años, pudo seguir pariendo como lo hacía hasta ese momento. Y no se volvió nunca a pensar sobre eso.
- Hay en usted una preocupación por el lenguaje, propone hablar de “asistido” en lugar de “paciente”; erradicar el uso indiscriminado de “mamita” para llamar a las embarazadas...
- Claro, porque el lenguaje no es inocente, cuando uno dice algo está impregnado de ideología. Nadie es paciente, uno se encuentra con una persona. Cuando uno lo pone en el lugar de paciente está creando una cosa asimétrica. ¿Qué es ser paciente? Estar supeditado al otro, casi como que se llega a obturar la palabra y el sentir de la persona; que de hecho es un problema de la medicina global.
- Usted rescata al parto como erótico, sexual, conceptos que se clausuran cuando se trata a la parturienta como una niña o una incapaz.
- Sí, es un trabajo muy grande conseguir un cambio porque hay que reconstruir toda una cuestión y volver a reconstruir, pero cada uno consigo mismo. ¿Cómo alguien desde el lugar de asistente puede dar lugar a que emerjan estas cuestiones dentro de un modelo totalmente medicalizado? Es imposible, porque además genera mucha angustia cuando uno deja liberada a una mujer. Las mujeres hablan de los estados alterados de conciencia por los que atraviesan, lo gestual, lo anímico que se mueve ahí, bueno hay que haber reflexionado mucho sobre la propia tarea para estar asistiendo a eso como espectáculo.
- ¿Está en contra de los cursos de pre parto?
Es que esto no es un acontecimiento deportivo. A cualquiera de nosotros nos hace bien hacer actividad física y conectarnos con nuestro cuerpo pero lo que pasa en el parto es otra cosa. Hemos atendido muchísimos partos de mujeres que no hicieron ninguna preparación y han tenido experiencias maravillosas, porque no pasa por ahí, porque en realidad lo que estas mujeres tuvieron es un encuentro consigo mismas desde otro lugar. En realidad, los cursos están diseñados para controlar a las mujeres, para que se porten bien, para que no griten. En todos los cursos viene un anestesista a dar una clase porque no se tolera el dolor, hay que acallarlo. Con lo cual, el mensaje subliminal, lo que te están diciendo es: “Mirá, el parto duele, no te lo vas a poder bancar, ninguna mujer está en condiciones”. Hay tipos con cargos importantes, honores, que están diciendo que en el futuro el parto vaginal va a desaparecer, todas con cesáreas. Los discursos médicos son tenebrosos y además altamente descalificadores. Lo que las mujeres vienen recibiendo desde hace 250 años es que el parto es una situación de alto riesgo, donde se pueden morir, donde necesitan la más alta tecnología, todo esto se vende. Esto va impregnando y ya ha hecho perder aquel saber de transmisión de mujer a mujer que tenía que ver con una experiencia ligada a la vida, a que en realidad hay un montón de cosas que pueden suceder, que se pueden cuidar entre ellas. Entonces, cómo van a poder pensar que es un lugar donde puede haber placer, donde se puede estar bien acompañada, que duele pero que el dolor puede tener otro sentido. Bueno, es difícil cambiar esta historia.
- De todas formas, una mujer puede elegir que le den la anestesia, porque si no pareciera que hay una necesidad de seguir la consigna de “parirás con dolor”.
- Yo no estoy idealizando el parto. Esta es la ideología pero siempre atrás hay uno o varios sujetos, la mujer, el padre, el bebé por nacer. Lo que queremos es que ellos nos digan qué es lo que quieren. Porque también nos ha pasado muchas veces que madres que tenían la firme decisión de un parto en la casa, cuando llegaron a los 4 centímetros dijeron: “Yo no me lo banco más, quiero la epidural”, y todas las estrategias que hicimos no sirvieron, entonces pusimos la epidural.
- Es que el parto es incontrolable.
- Es impredecible, hoy pensás una cosa y cuando estás ahí otra, porque se te viene tu historia encima. Una vez una chica con mucha preparación, durante varias horas no dilataba y costaba tactarla. Entonces, con dificultad le voy a hacer un examen y le agarró una crisis de angustia fenomenal, se pone a llorar. Bueno cerramos las puertas, empezamos a charlar... algo apareció, eso tenía que abrirse. Se le apareció la escena de cuando se recibió de odontóloga y la violaron. Esa escena quedó oculta hasta que tuvo su hijo. Terminó en una cesárea, no podía parir en ese momento. Por eso, el valor que tiene lo que cada mujer lleva consigo cuando se pone a parir. Por eso si una mujer pide una peridural, nosotros vamos a atender a este pedido. El parto es maravilloso, y está lleno de cosas que no sabemos. Lo que nosotros tenemos que hacer es que todo eso emerja, para un lado o para otro, porque la va a ayudar en su crecimiento personal.

Entrevista a Carlos Burgo, publicada en el diario Página 12

8 de septiembre de 2010

Por qué no programar una cesárea

Cada decisión debe ser basada en un equilibrio entre riesgos y beneficios. Cuando se programa una cesárea no suele tenerse en cuenta las ventajas de esperar las contracciones, incluso aunque se termine haciendo cesárea.

Tiene muchas ventajas esperar el inicio de un trabajo de parto:

  • Las contracciones adelgazan el segmento inferior (donde se hace la incisión) y en consecuencia la recuperación es mas rápida.
  • El trabajo de parto libera hormonas que impregnan al bebé y le preparan para su vida fuera del útero.
  • Las contracciones disminuyen la posibilidad de que el bebé tenga los problemas respiratorias que padecen muchos bebés nacidos por cesárea (no solamente tras el nacimiento sino toda su infancia).
  • Las mujeres que experimentan trabajo de parto tiene una incidencia menor de depresión post parto.
  • Las contracciones estimulan otra hormona: (oxitocina) conocida como "la hormona del amor"… que preparan a la madre para establecer un intenso vínculo amoroso con su bebé y hará todo por su bienestar.
  • Las endorfinas relajan a la mamá y le ayudan a hacer frente a todo que queda en las horas posparto y en lo sucesivo. No puedes aprovecharlas si no pagas "el precio" de gastar energía en el trabajo de parto debido al hecho que las endorfinas son un resultado del gasto físico -aguantar cirugía mayor es un gasto físico (por supuesto!) pero es pasivo- y las endorfinas vienen como premio par el gasto activo.
  • Esperando las contracciones aseguras que tu bebé está realmente listo para nacer (puedes evitar la posibilidad de un bebé prematuro o simplemente un bebé que necesito un poco mas tiempo).
  • Tú vas a ser una participante en el nacimiento en vez de ser una espectadora.
  • No te privarás de tu derecho de enfrentar lo desconocido, la anticipación, la magia, y también el incertidumbre (en fin el cóctel sabroso que se llama "vida") asociado con el nacimiento.

A mi modo de ver la palabra "programada" tiene un sentido robótico y sin sentimiento. Me parece la antitesis de la emoción y la excitación que merece la llegada de un nuevo ser. Con 20 años de experiencia puedo asegurar que tales emociones son claves en el desarrollo personal. No hay comida gratis. Puedes avanzar en "tu" desarrollo personal repasando tus errores del embarazo y parto… o arrepentida de tus elecciones.

Mas vale prevenir que lamentar. Las consecuencias de las decisiones las vivirás tú, no tu médico.

5 de septiembre de 2010

¿Guardo las células madre del cordón?

Mucho se está hablando últimamente sobre la decisión de guardar o no las células madre (stem cells) que hay en la sangre de los cordones umbilicales. Somos testigos de una revolución importante en biomedicina pero la realidad es que aún estamos en un estadio muy primitivo y lleno de conjeturas.... ¡¡y con muchas esperanzas!!

En poquísimas palabras, una célula madre es una célula que tiene el potencial que convertirse en otra célula si le proporcionamos un medio adecuado en un laboratorio. Son células "no programadas" para una función concreta y que se pueden moldear según las necesidades.

Células madre hay de varios tipos. Por ejemplo todos hemos visto en la televisión o en un libro o por Internet las células madre de un embrión. Éstas son las más primitivas de todas. Luego hay otras más secuandarias, etc. ¿Cual es la diferencia entre ellas? Una célula madre embrionaria tiene el potencial de convertirse en cualquier otra célula. Una célula madre secundaria -hay de varios tipos- tiene un abanico de posibilidades mas cerrado, etc.

A partir de aquí hacer ciencia ficción es muy fácil. Agarramos células madre, las cultivamos (les damos las hormonas necesarias, T, presión, gas, etc) y formamos un tejido... por ejemplo ¡un nuevo hígado! ¡O un corazón! La teoría te permite hacerlo, pero ¿y la práctica? La práctica es que es extremadamente difícil dar a las células madre ese medio necesario para que estas se desarrollen y formen el tejido deseado. Muchos laboratorios están investigando y los progresos, aunque hay muchísimos, son chiquitines. Estamos sólo al principio de un camino que va a ser muy largo y tedioso.

¿Por que las células madre del cordón umbilical? Estas células madre son bastante primitivas (no tanto como las de un embrión) y por lo tanto tienen la característica de que son menos rechazadas en caso de trasplantarse que las que habitualmente se usan de la medula, por ejemplo.

¿Vale la pena su almacenamiento? Si un familiar cercano (no el bebe EN SI) sufre de leucemia, linfoma, neuroblastoma, anemia (por la enfermedad de las células) y otros síndromes, existe la posibilidad (chiquita) de que las células madre del cordón umbilical de tu bebé ayuden a este familiar (NO a tu bebé).

En un futuro no se sabe que va a ocurrir. Lo que está claro es que tirar las células madre del cordón umbilical es un desperdicio: dónalas a la ciencia o dónalas en bancos donde cualquiera persona enferma compatible pueda usarlas para lo que ya esta establecido que podrán ayudar. Si estás pensando en guardarlas tienes que tener en cuenta que hay que ir a un buen laboratorio para que te hagan un cultivo (sobrevivan este cultivo) y luego las congelen. No se va a saber si lo que has guardado es útil hasta la descongelación y tampoco se sabe actualmente cuánto tiempo se las puede mantener congeladas. Todo está en fase muy experimental pero, como en todo, es muy fácil jugar con la sensibilidad de los padres hacia sus hijos.

Si alguien quiere saber mas: http://www.cordblooddonor.org/ (ingles)