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22 de octubre de 2013

Doble exposición




La fotógrafa Caroline Briggs ha decidido crear una serie de fotografías superpuestas de gemelos idénticos, para poder apreciar mejor las diferencias, a veces muy sutiles, que existen entre ellos. Caroline es también gemela, y este proyecto le interesaba especialmente porque no le llamaban la atención exclusivamente las similitudes y diferencias físicas entre gemelos idénticos, sino también la identidad y el lado emocional de ser la mitad de un par.

El enfoque de doble exposición de Caroline ofrece al espectador dos niveles en los que examinar la fotografía. Ahí está el dilema de tratar de separar las dos figuras y encontrar una manera de ver las dos caras , además de que es la exploración más profunda de su personalidad. Una vez que se toman las imágenes, se superponen en post-producción , y es entonces cuando las similitudes en las caras se revelan. "A veces, algunas características se ajustan de forma idéntica , otras veces sus rostros parecen tan diferentes ", añade.

Puedes ver más en la web de Caroline Briggs

3 de junio de 2013

Dos gemelas en el Everest

criando múltiples mellizos, gemelos, trillizos, carros gemelares Nunshi y Tashi Malik Everest


Dos mujeres indias han sido las primeras gemelas en alcanzar la cima del Everest, según nos cuentan en el The Times of India. Lo lograron el pasado 19 de mayo.

Nunshi y Tashi Malik se encuentran ahora entre las 135 personas que han hecho cima en el pico más alto del mundo, con 8.848 metros, acompañadas de dos sherpas que, cosas de la vida, también son mellizos.

Las dos hermanas llevan desde marzo aclimatándose en la zona para acostumbrarse a la altura.

4 de abril de 2013

Una madre da a luz a dos pares de gemelos


Tressa Montalvo y su marido Manuel decidieron ir a por el segundo, con intención de darle un hermanito a su hijo Memphis. La sorpresa fue mayúscula cuando lo que creían un embarazo de gemelos pasó a ser de trillizos y más tarde de cuatrillizos, a medida que a Tressa le hacían más controles. Los niños han resultado ser dos pares de gemelos idénticos, en una situación que se da en uno de cada setenta millones de embarazos. Para ponerles nombres, han seguido el alfabeto y les han llamado Ace, Blaine, Cash y Dylan. Los niños pesaron entre 1,3 kilos y 1,7 kilos, lo que no está nada mal teniendo en cuenta que nacieron en la semana 31 del embarazo.

Sus padres aún piensan en tener una niña, aunque suponemos que tendrán que esperar una temporadita hasta que estas cuatro fierecillas les dejen algo de tiempo libre.

Puedes ver la noticia completa en inglés en el Daily Mail Online

17 de marzo de 2013

Dieciséis pares de gemelos y unos trillizos en el mismo curso


La escuela secundaria de Pembroke puede presumir de tener dieciséis pares de gemelos y unos trillizos en el mismo curso, lo que supone el 10% del alumnado de séptimo curso. Sólo tres parejas son gemelos idénticos, si bien, como señala uno de los alumnos, a veces los profesores se confunden de nombre.

Podéis ver la noticia completa en Whdh

11 de febrero de 2013

Las gemelas más viejas del mundo


Ena Pugh y Lily Millward cumplieron 102 años el pasado 4 de enero. Nacieron en el año 1910, y han pasado todos sus cumpleaños juntas. Han entrado en el libro Guinness de los récords.Están convencidas de que el secreto de su longevidad está en su alegría y en que siempre se ríen mucho cuando están juntas.

¡¡Muchas felicidades para estas dos múltiples tan longevas!! 

20 de noviembre de 2012

Gemelos en espejo

Si eres una copia en espejo de tu gemelo quiere decir que sois gemelos idénticos. Los gemelos en espejo surgen cuando el óvulo fertilizado se divide bastante tarde (entre los días 9 y 12 después de la fertilización). Un poco más tarde y en lugar de ser gemelos en espejo habrían sido siameses.

Los gemelos en espejo tiene pequeñas diferencias pero son gemelos idénticos. Esto quiere decir que tienen exactamente el mismo ADN.

Algunas partes del cuerpo se reflejan comúnmente; otras, como el apéndice y el corazón, es raro que estén reflejadas. Ejemplos de nuestro reflejo son los siguientes:

  • Uno de nosotros es zurdo y el otro diestro.
  • Tendemos a sufrir problemas dentales en espejo.
  • Los remolinos del pelo están en lados opuestos.
  • La gente suele tener una talla de zapatos distinta en cada pie. En nuestro caso, el pie que uno tiene más corto es el más largo del otro.
  • Nos parecemos mucho pero el parecido es aún mayor cuando estamos cara a cara, como reflejados en un espejo, que uno al lado del otro. Trata de mirarnos a través de un espejo y empezarás a sentirte confuso.
  • Nuestras huellas dactilares no parecen seguir una imagen reflejada, aunque son prácticamente idénticas (sólo un par de huellas tienen alguna diferencia significativa)

Tenemos emails de muchos otros gemelos en espejo que nos cuentan que ellos también tienen este tipo de similitudes físicas. No parecemos experimentar aptitudes de gemelos en espejo, pero a cambio compartimos similares intereses y habilidades.

Extraído de twinsrealm.com

13 de septiembre de 2012

Una madre da a luz a sus mellizos en países distintos


Los mellizos Dylan y Hannah crecerán juntos y compartirán un vínculo especial y la misma fecha de cumpleaños. Pero hay una cosa que no compartirán y es la nacionalidad. Porque mientras que Dylan es inglés, su hermana es en realidad escocesa, ya que nació al otro lado de la frontera después de su madre se pusiera de parto de forma prematura.

La madre, Donna Keenan, de 28 años, comenzó a tener contracciones en su casa, en Northumberland, y dio a luz a Dylan en el salón de la casa de sus abuelos.
Pero debido a la prematuridad del parto tuvo que ser trasladada al hospital, en el lado escocés de la frontera. Hannah nació una hora y cuarenta minutos después de que su hermano, pero en un país diferente.

Donna se puso de parto mientras veían el fútbol en casa y lo único que los servicios de emergencias pudieron hacer fue atender el parto del primero niño en medio del salón, para después trasladar a la madre en ambulancia al hospital, donde nació Hannah dos horas después.

Donna estaba sorprendida con la rapidez con la que había transcurrido todo, ya que el parto de su primera hija, de dos años y medio, se había prolongado durante treinta horas.

11 de junio de 2012

Una cosa o dos sobre gemelos


Todos los veranos, el primer fin de semana de agosto, miles de gemelos se reúnen en un pequeño pueblo de Ohio llamado Twinsburg (literalmente «ciudad de gemelos») en honor de dos gemelos idénticos que vivieron hace casi dos siglos. Acuden, de dos en dos, al Festival de los Gemelos, un maratón que dura tres días en el que hay comida, actuaciones y concursos, y que ha ido adquiriendo éxito hasta convertirse en una de las reuniones de gemelos más importantes del mundo.

Dave y Don Wolf, de Michigan, asisten a este festival desde hace años. Como la mayoría de los gemelos participantes, disfrutan cuando están juntos. De hecho, durante los últimos 18 años, estos dos camioneros de 53 años de edad, con barbas idénticas hasta el pecho, han hecho unos cinco millones de kilómetros uno junto al otro transportando todo tipo de mercancías, desde pañales hasta latas de sopa, desde el estado de Washington hasta el de Nueva Jersey. Mientras uno se sienta al volante del camión, el otro echa una cabezada en la cabina. Escuchan las mismas emisoras de música góspel y consumen la misma dieta rutera a base de salami, manzanas y queso cheddar. En sus días libres van juntos a cazar o a pescar. Es una vida perfecta para ellos.«Será porque somos gemelos», dice Don.


Esta tarde, en el festival, los hermanos se han detenido en una caseta dedicada a una investigación patrocinada por el FBI, la Universidad de Notre Dame y la Universidad de Virginia Occidental. Dentro de la gran carpa blanca, unos técnicos fotografían a las parejas de gemelos con cámaras de alta resolución, les toman las huellas dactilares y les escanean el iris de los ojos para averiguar si el software de reconocimiento de caras más avanzado es capaz de distinguirlos.

«Los gemelos idénticos pueden parecernos iguales, pero un sistema digital de análisis de imágenes detecta diferencias mínimas en las pecas, los poros de la piel o la curva de las cejas», me explica Patrick Flynn, informático de Notre Dame. Pero ahora, dice, hasta los sistemas más avanzados pueden confundirse si hay cambios en la iluminación o en la expresión facial.


Por la barba que les cubre la mitad de la cara, los Wolf plantean un problema que a ellos parece divertirles. «Cuando me hicieron la foto –cuenta Dave–, pregunté si serían capaces de reconocerme si cometiera un crimen y luego me afeitara. El hombre me miró y dijo: “Probablemente no. Pero no cometa ningún crimen”.»

Herencia y entorno

Flynn y sus colegas no son los únicos científicos que trabajan aquí. Con el permiso de los organizadores del evento, otros han instalado casetas junto al recinto del festival. En una carpa contigua al proyecto del FBI, investigadores del Monell Chemical Senses Center de Filadelfia piden a los gemelos que beban unos sorbos de alcohol para ver si reaccionan de la misma manera al sabor. Al lado, médicos de los Hospitales Universitarios de Cleveland someten a las hermanas gemelas a un cuestionario sobre salud femenina. Enfrente, un dermatólogo de Procter & Gamble entrevista a los gemelos sobre daños en la piel.

Para estos científicos y para los investigadores en biomedicina, los gemelos ofrecen una oportunidad de oro para identificar qué rasgos están determinados por nuestros genes y cuáles por el ambiente, es decir, para distinguir entre la influencia de la herencia y la del entorno. Como los gemelos idénticos (o monocigóticos) proceden de un único óvulo fecundado que se ha dividido en dos, comparten prácticamente el mismo código genético. Cualquier diferencia entre ellos (por ejemplo, una piel de aspecto más joven) tiene que estar causada por factores ambientales (por ejemplo, menos tiempo de exposición al sol).

Por otro lado, comparando las experiencias de los gemelos idénticos con las de los gemelos fraternos (o dicigóticos), también llamados mellizos, que proceden de óvulos diferentes y comparten por término medio la mitad del ADN, los investigadores pueden cuantificar la influencia de los genes sobre nuestras vidas. Si los gemelos idénticos presentan más similitudes entre sí respecto a una enfermedad que los fraternos, entonces la propensión a esa enfermedad puede tener al menos un componente hereditario.

Estas dos líneas de investigación (el estudio de las diferencias entre gemelos idénticos para aislar la influencia del ambiente, y la comparación entre gemelos idénticos y fraternos para medir la influencia de los factores genéticos) han sido cruciales para comprender la interacción de la herencia y el entorno en la determinación de la personalidad, el comportamiento y la propensión a las enfermedades.

Últimamente, sin embargo, el estudio de los gemelos ha conducido a una nueva conclusión: la herencia y el entorno no son las únicas fuerzas en juego. Según la epigenética, un campo de estudio de reciente aparición, existe un tercer factor que en algunos casos sirve de puente entre el ambiente y nuestros genes, y en otros actúa por sí solo para determinar quiénes somos.

Los gemelos Jim

La idea de estudiar a los gemelos para medir la influencia de la herencia data de 1875, y fue sugerida por el científico inglés Francis Galton, el primero en hablar de «herencia y entorno». Pero los estudios de gemelos dieron un giro inesperado en la década de 1980, tras el descubrimiento de numerosos gemelos idénticos que habían sido separados después de nacer.

La historia empezó con el publicitado caso de dos hermanos, ambos llamados Jim. Nacidos en Piqua, Ohio, en 1939, Jim Springer y Jim Lewis fueron dados en adopción nada más nacer y criados por dos matrimonios diferentes, que casualmente les pusieron el mismo nombre de pila. Cuando Jim Springer se reencontró con su hermano a los 39 años, en 1979, ambos descubrieron un montón de similitudes y coincidencias, además del nombre. Ambos medían 1,80 metros y pesaban 82 kilos. De pequeños, los dos habían tenido un perro llamado Toy y habían pasado las vacaciones familiares en Saint Pete Beach, en Florida. De mayores, los dos se casaron con una mujer llamada Linda, de la que después se divorciaron, para casarse ambos con sendas mujeres llamadas Betty. Uno puso de nombre a su primer hijo James Alan, el otro, James Allan. Ambos habían sido sheriffs a tiempo parcial en sus respectivos pueblos, eran aficionados a la carpintería, padecían de jaquecas, fumaban la misma marca de cigarrillos y bebían la misma cerveza. Aunque se peinaban diferente, tenían la misma sonrisa asimétrica, sus voces eran idénticas y los dos tenían la costumbre de dejar notas cariñosas a sus mujeres por toda la casa.

Cuando Thomas Bouchard, Jr., psicólogo de la Universidad de Minnesota, oyó hablar de los dos Jims, los invitó a su laboratorio en Minneapolis. Bouchard y su equipo los sometieron a una batería de tests que confirmaron sus similitudes. Aunque sus caminos habían sido independientes, los gemelos Jim, como los llamaba la prensa, parecían haber seguido los mismos pasos.

«Recuerdo estar con ellos sentado a una mesa el día que llegaron –dice Bouchard–. Los dos tenían las uñas comidas hasta las raíces. Y yo pensé: “Ningún psicólogo pregunta por esto, pero ahí lo tengo, delante de mis narices”.»

Los escépticos adujeron luego que detalles como ese habían sido exagerados o que las coincidencias no eran más que coincidencias. Pero Nancy Segal, profesora de psicología en la Universidad del Estado de California en Fullerton, confirma el parecido sorprendente de los gemelos Jim. «Los conocí quizás un año después de su reencuentro, y puedo asegurar que su comportamiento con nosotros, los investigadores, era absolutamente honesto –dice Segal, quien se incorporó al equipo de Bouchard en 1982–. Aunque llevaban el pelo diferente, yo nunca conseguía recordar quién era quién.»

Para entonces, los investigadores ya habían dado con otros gemelos separados en la infancia y reunidos de mayores. A lo largo de dos decenios, 137 parejas de gemelos visitaron el laboratorio de Bouchard para contribuir en el llamado «Estudio Minnesota de gemelos criados por separado». Los gemelos eran sometidos a pruebas para determinar sus habilidades mentales, como vocabulario, memoria visual, aritmética y rotación espacial. Se estudiaba su función pulmonar, su corazón y sus ondas cerebrales. Les hacían tests de personalidad y de cociente intelectual, y les preguntaban por su vida sexual. Eran bombardeados con más de 15.000 preguntas.

Provistos de esa montaña de datos, Bouchard, Segal y sus colegas se propusieron desentrañar algunos de los misterios más complejos de la naturaleza humana: ¿Por qué algunas personas son alegres y otras tristes? ¿Por qué algunas son sociables y otras tímidas? ¿De dónde procede la inteligencia general? La clave de su enfoque era un concepto estadístico llamado heredabilidad. En líneas generales, la heredabilidad de un rasgo mide hasta qué punto las diferencias entre los miembros de una población pueden explicarse por diferencias en sus genes. Comparando la probabilidad de que dos gemelos idénticos presenten el mismo rasgo con la probabilidad de que lo presenten dos gemelos fraternos, es posible calcular en qué grado esa diferencia es atribuible a la variación genética. La heredabilidad de la estatura, por ejemplo, es de un 0,8, lo que significa que el 80% de las diferencias de estatura entre los individuos de una población específica se deben a diferencias genéticas.

Al estudiar los datos sobre la inteligencia de los gemelos, el equipo de Bouchard llegó a una controvertida conclusión: para personas criadas en la misma cultura y con las mismas oportunidades, las diferencias en el cociente intelectual reflejan sobre todo diferencias genéticas, más que de formación o educación. Los investigadores calcularon que la heredabilidad de la inteligencia es de 0,75, lo que indica la marcada influencia de la herencia. Esto contradecía la creencia predominante de los psicólogos conductistas, según los cuales nuestro cerebro es inicialmente una página en blanco a la espera de ser escrita por la experiencia. Más alarmante para algunos era que esa relación entre inteligencia y herencia evocaba las nefastas teorías de los movimientos eugenésicos de principios del siglo XX en Inglaterra y Estados Unidos, que proponían mejorar el acervo genético colectivo mediante la reproducción selectiva.

Otro de los propósitos de los investigadores era averiguar hasta qué punto afecta la crianza al nivel de inteligencia. Cuando compararon gemelos idénticos criados en diferentes familias, como los gemelos Jim, con los criados en la misma familia, observaron que el cociente intelectual de cada una de las parejas era similar. Era como si no importara en qué familia habían crecido. Eso no significa, se apresuró a señalar Bouchard, que los padres no tengan ninguna influencia en sus hijos: sin un ambiente de cariño y apoyo, ningún niño puede desarrollar todo su potencial. Pero cuando había que explicar las diferencias de cociente intelectual dentro de un determinado grupo de niños, el 75% de la variación era atribuible a la genética, no a la crianza.

Además del proyecto de Minnesota, otros estudios han recurrido a los gemelos para analizar todo tipo de conductas y actitudes. Una investigación reveló que una persona con un gemelo idéntico delincuente tiene 1,5 más probabilidades de quebrantar la ley que un gemelo fraterno en la misma situación, lo que sugiere que los factores genéticos preparan de alguna manera el terreno para la conducta delictiva. Otro estudio indicó que la intensidad del fervor religioso viene determinada en gran medida por la herencia, aunque no sucede lo mismo con la fe elegida.

Allí donde los científicos miraran, parecían encontrar la mano invisible de la influencia genética dando forma a nuestras vidas.

Separados al nacer

Hay dos matrimonios en Canadá para quienes el poder del ADN para afectar el comportamiento es algo más que una pregunta académica. Desde el año 2000 están criando a dos gemelas idénticas a 440 kilómetros de distancia en una especie de experimento científico accidental.

Lynette y Mike Shaw conocieron a Allyson y Kirk MacLeod en la misma agencia de adopción. Los Shaw viven en Amherstburg, un pueblo de Ontario, y los MacLeod viven en Sutton, cerca de Toronto. En febrero de 2000 viajaron juntos a Chenzhou, en la provincia china de Hunan. Cuando vieron a los bebés que iban a adoptar, se llevaron la primera sorpresa de las muchas que vivirían con las gemelas.

«Cuando las niñas salieron del ascensor, miramos a nuestra hija y a la otra niña, y exclamé: “¡Son iguales!”», recuerda Mike. «Lloraban de la misma manera, se reían de la misma manera. Era imposible diferenciarlas», dice Lynette.

Antes de viajar a China, las dos parejas habían visto fotos de las niñas, que entonces tenían seis meses, y pensaron que tal vez eran hermanas. Cuando preguntaron a los responsables del orfanato, les dijeron que no tenían ningún parentesco entre sí, aunque estaban inscritas con la misma fecha de nacimiento. Les indicaron que en ningún caso darían a las dos en adopción a una sola familia. Si los Shaw y los MacLeod no las adoptaban, las pequeñas serían devueltas al orfanato y entregadas a otras familias. Los matrimonios adoptantes temieron que en tal caso las dos niñas quedarían separadas para siempre. Así pues, las llevaron consigo a Canadá, decididos a hacerlo lo mejor que pudiesen, aunque eso supusiera criar por separado a dos gemelas.

«Ahora los Shaw forman parte de nuestra familia –dice Kirk–. Tratamos de reunirnos con ellos siempre que podemos.»

Cada seis u ocho semanas, los MacLeod viajan cuatro horas por carretera hasta Amherstburg, o los Shaw acuden a Sutton. En cuanto el coche de los MacLeod entra en el sendero del garaje de los Shaw, Lily salta del asiento trasero y corre a abrazar a su hermana Gillian, que la está esperando. Ahora que han cumplido 12 años, tienen la misma expresión alegre y la misma melena negra. «Son gemelas y se nota –dice Lynette, mirándolas–. Son como dos gotas de agua.»

Los Shaw y los MacLeod saben que su situación es muy poco frecuente. Solo hay un puñado de casos como el suyo. Se trata de otras adopciones en Asia, en las que parejas de gemelos se están criando por separado. Sus hijas parecen aceptar la situación sin problemas.

«No me parece mal. Tampoco me encanta –dice Lily respecto a tener una gemela–. Pero si viviéramos más cerca, ella podría venir muchas noches a dormir a mi casa y yo iría a la suya.». «Sí, sería divertido», añade Gillian.

Gracias al estrecho contacto que mantienen, los padres han compartido cada hito en el desarrollo de las gemelas. A los 14 meses, por ejemplo, las dos dieron sus primeros pasos el mismo día. Las dos tuvieron caries dentales y ambliopía en un ojo. Ya de pequeñas, ambas dieron muestras de un carácter fuerte y activo.

Con el tiempo, Lily desarrolló más el temperamento artístico y Gillian, el gusto por el deporte, influida quizá por los otros hijos de los Shaw, Heather y Eric, muy deportistas. «Pero cuando Lily empezó a practicar atletismo, ganó la carrera de cien metros –dice Kirk–, y entonces volví a pensar en eso de la herencia y el entorno.»

Ambas parejas confiesan que con frecuencia piensan en el equilibrio entre genética e influencia familiar. «Nos gusta pensar que estamos dejando huella como padres», dice Allyson. Pero entonces, en medio de una conversación, Lily alza los ojos en una expresión sarcástica exactamente como lo hace Gillian, y Allyson se acuerda de repente de la gemela de su hija. «Es increíble –dice–. A veces, cuando veo lo idénticas que son, se me pone la carne de gallina.»

El tercer componente

El hecho de que Lily y Gillian sean tan parecidas, pese a crecer en familias diferentes, pone de manifiesto la herencia genética que los gemelos idénticos comparten. Pero para dos hermanos de Maryland, la situación es justo la contraria. A pesar de crecer en la misma familia, estos dos gemelos idénticos no podrían ser más distintos. ¿Qué factor tan poderoso puede neutralizar el efecto combinado de la herencia y el entorno?

«Hoy he visto en el recreo un cumulus congestus –dice Sam, conversando mientras espera a que su hermano John vuelva a casa de la escuela–. Era grandísimo. Después se deshizo en un nimboestrato.» Con seis años, Sam habla como un profesor de meteorología. Las nubes son su última pasión, cuenta su madre. Antes fueron los trenes, el espacio y los mapas. Los dos gemelos están en primer curso, pero van a diferentes escuelas para que John reciba la atención que necesita. (Los padres han pedido que no se publique su apellido.) Cuando el autobús escolar deja a John en casa, Sam lo recibe con un abrazo cariñoso. John ríe, pero no habla. Cuando Sam lo suelta, se dirige a su cajón de animales de peluche y empieza a sacudir las manos de excitación. Está de nuevo en su mundo.

A los dos hermanos les diagnosticaron un trastorno del espectro autista a los dos años, pero los síntomas de John son mucho más graves: movimiento constante, problemas en el habla y dificultad para establecer contacto visual. Sam también tiene problemas, sobre todo en el área social. No es inusual que ambos padezcan un trastorno del desarrollo. Cuando a un gemelo idéntico le diagnostican autismo, hay un 70 % de probabilidades de que el otro también lo sufra.

No se conoce la causa de este trastorno, que presenta aproximadamente el 1 % de los niños. Se cree que la herencia desempeña un papel importante, aunque los expertos piensan que el autismo podría manifestarse a raíz de factores ambientales aún no identificados. Un estudio de gemelos realizado en California sugiere que las experiencias prenatales y del primer año de vida pueden tener una gran influencia.

Los padres de John se preguntan si eso habrá sucedido con su hijo. Nacido con un defecto cardíaco congénito, fue sometido a cirugía a los tres meses y medio y luego recibió fármacos muy potentes para combatir una infección. «Durante los seis primeros meses, el ambiente de John fue radicalmente distinto al de Sam», dice su padre. Cuando los pequeños recibieron su diagnóstico, sus padres los inscribieron en un estudio del Instituto Kennedy Krieger de Baltimore. Se enviaron muestras de sangre de los niños a un equipo de la Universidad Johns Hopkins que investigaba la relación entre el autismo y los procesos epigenéticos, es decir, las reacciones químicas ligadas no a la «herencia» o al «entorno» sino a lo que los científicos llaman un «tercer componente». Estas reacciones influyen en la expresión de nuestro código genético: el modo en que cada gen se ve fortalecido o debilitado, e incluso activado o desactivado, para formar los huesos, el cerebro y todas las demás partes del cuerpo.

Si consideramos el ADN como un teclado, y nuestros genes, como las teclas (cada una de las cuales simbolizaría un segmento de ADN responsable de una nota, o un rasgo específico, cuya combinación nos haría ser quienes somos), entonces los procesos epigenéticos determinarían cuándo y cómo puede pulsarse cada tecla, dando como resultado una melodía u otra.

La epigenética está cambiando radicalmente nuestra comprensión de la biología al revelar que hay un mecanismo por el cual el ambiente influye directamente sobre los genes. Estudios realizados en ratas han demostrado que el estrés durante la gestación puede causar cambios epigenéticos en un feto que determinan problemas de comportamiento cuando el roedor crezca. Otros cambios epigenéticos parecen producirse al azar, lo que pone en entredicho el equilibrio entre herencia y entorno. También hay otros procesos epigenéticos que son normales, como los que guían a las células embrionarias cuando se convierten en células cardíacas, cerebrales o hepáticas, por ejemplo.

«Durante el embarazo tienen que producirse muchos cambios, a medida que las células se van convirtiendo en tejidos cada vez más especializados, y sabemos que ese proceso implica una cascada de programas epigenéticos», dice Andrew Feinberg, director del Centro de Epigenética de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins. Su estudio se centra en un proceso epigenético específico, denominado metilación del ADN, del que se sabe que es capaz de fortalecer o debilitar la expresión génica. Para comprender mejor su relación con el autismo, Feinberg y su equipo utilizan escáneres y ordenadores para analizar muestras de ADN de gemelos autistas en busca de «etiquetas» epigenéticas, término con el que se designan los lugares específicos en el genoma donde la metilación cambia la pauta de expresión de los genes.

El objetivo del estudio, todavía en desarrollo, es determinar si los individuos con autismo grave como John tienen diferentes perfiles de metilación que otras personas. Si es así, ese dato podría explicar sus diferencias respecto a Sam. Pese a tener el mismo teclado, sus cuerpos tocan melodías diferentes.

Es un enfoque nuevo y prometedor, afirma Arturas Petronis, director del laboratorio de epigenética del Centro de Adicción y Salud Mental de Toronto. Los investigadores saben que ciertos trastornos complejos como el autismo tienen un fuerte componente hereditario. Pero el estudio detallado de las secuencias de ADN por sí solas no nos ha dado respuestas a por qué gemelos como Sam y John tienen un comportamiento tan distinto. «Después de 30 años de estudios genéticos moleculares solo podemos explicar el 2 o el 3 % de la predisposición hereditaria a una enfermedad psiquiátrica», dice.

Feinberg y Petronis reconocen que su investigación todavía se encuentra en una fase inicial. Los científicos están apenas empezando a entender la relación existente entre los procesos epigenéticos y trastornos complejos como el autismo. La buena noticia es que algunos de estos procesos, a diferencia de nuestras secuencias de ADN, se pueden alterar. Los genes desactivados por metilación, por ejemplo, a veces se pueden activar de nuevo con relativa facilidad. Y existe la esperanza de que algún día haya terapias que hagan tan sencillo corregir los errores epigenéticos como afinar un piano desafinado.

Escrito con pluma o con lápiz

Mientras tanto, en el Festival de los Gemelos, Danielle Reed está apostada delante de la caseta del Centro Monell con una carpeta en la mano, preguntando a los gemelos si quieren participar en su estudio sobre el alcohol. Especialista en genética, Reed ha estudiado a muchos gemelos a lo largo de los años y ha reflexionado a fondo sobre los resultados de las investigaciones.

«Basta observar a unos gemelos para darse cuenta de que gran parte de sus similitudes son heredadas –dice–. Muchos de sus rasgos son absolutamente idénticos e inalterables. Pero también es evidente, cuando uno los conoce un poco más, que presentan diferencias. En mi opinión, la epigenética es el origen de muchas de esas diferencias.»

Reed atribuye al trabajo de Thomas Bouchard el mérito de que actualmente estén en auge los estudios sobre gemelos. «Fue un pionero –dice–. Se nos olvida que hace 50 años algunos trastornos como el alcoholismo o las cardiopatías se consideraban causados enteramente por los hábitos de vida. Se creía que la esquizofrenia era consecuencia de una deficiencia en los cuidados maternos. El estudio de los gemelos nos ha permitido distinguir con más exactitud lo que es innato de lo que se adquiere con la experiencia.»

Dicho esto, Reed añade que las últimas investigaciones sobre epigenética prometen llevar nuestra comprensión aun más lejos. «Me gusta decir que la Madre Naturaleza escribe algunas cosas con lápiz y otras con pluma –dice–. Lo que está escrito con pluma no se puede cambiar. Es el ADN. Pero lo escrito a lápiz sí se puede corregir. Es la epigenética. Ahora que somos capaces de estudiar el ADN y ver lo que está escrito con lápiz, es como entrar en un mundo nuevo.»

Para los gemelos Sam y John, el mundo parece estar lleno de nuevas promesas. Hace poco John ha descubierto su voz y ha ampliado su vocabulario más allá de los monosílabos. «Quiero ir piscina grande nadar con mamá papá Sam John», soltó una noche cuando pasaban delante de la piscina municipal. «¡Una frase de 10 palabras dicha por un niño que no habla casi nunca! Y que este verano es además un niño que usa sus palabras en lugar de empujarme de un sitio a otro», lo celebró su madre en su blog.

Sam, por su parte, lleva un tiempo devorando libros sobre mitología griega y ortopedia, temas que le interesan particularmente desde que se fracturó el codo. Después de leer la historia de Ícaro, que voló sobre Creta con unas alas hechas con plumas pegadas con cera, Sam trató de emularlo y saltó desde el respaldo del sofá. La aventura acabó en urgencias, pero le ha dado tiempo para estudiar el texto de medicina mientras se recupera en casa.

Cada niño, a su manera, intenta volar.


Artículo publicado en la revista National Geographic del mes de enero de 2012.

24 de mayo de 2012

Los mellizos de Cleopatra y Marco Antonio

http://criandomultiples.blogspot.com gemelos mellizos trillizos carros gemelares crianza natural múltiples

El Consejo Nacional de Investigación Italiano (CNR) anunció hoy el hallazgo en un grupo escultórico conservado en el Museo de El Cairo de la única representación de los mellizos, niño y niña, fruto de la relación que tuvieron la reina egipcia Cleopatra VII y el general Marco Antonio.

El hallazgo lleva la firma de la egiptóloga italiana Giuseppina Capriotti, quien trabaja para el CNR, y que, en declaraciones a EFE, explicó que se trata de la única imagen que se ha encontrado hasta ahora de los gemelos, Cleopatra Selene II y Alejandro Helios.

Caprioti explicó cómo después de varios años de investigación ha podido publicar un estudio en el que se prueba que los dos niños que aparecen en este grupo escultórico, abrazados y con el sol y la luna sobre sus cabezas son los mellizos que tuvo Cleopatra y que Marco Antonio reconoció como sus hijos.

La escultura que representa a los gemelos desnudos, mide cerca un metro y fue encontrada en un templo dedicado a la diosa Hathor en la ciudad de Dendera y en ellas se puede observar a un niño con el pelo rizado corto y una trenza lateral típica de los pequeños egipcios de la época, mientras que la niña lleva un recogido con un moño que recuerda al peinado con el que se representa a Cleopatra.

La profesora basa sus investigaciones tanto en consideraciones del tipo iconográfico, ya que la escultura puede ser fechada en el periodo del reinado de Cleopatra VII por los detalles estilísticos que aparecen, como desde el punto de vista simbólico. Sobre la niña aparece el símbolo de la luna, que se identifica con el nombre que la pusieron sus padres, Cleopatra Selene, mientras que sobre el niño aparece un sol, que representa su nombre, Alejandro Helios.

"En Egipto, la luna era un símbolo para los varones, y el sol para las mujeres, pero hay que tener en cuenta la contaminación cultural griega en la relación de Cleopatra con Marco Antonio", destacó Capriotti. La profesora explicó además cómo "lo nombres se dieron a los dos niños cuando Cleopatra viajó a Antioquia a ver a Marco Antonio y este les reconoció como sus hijos, porque habían nacido antes del matrimonio, y en ese periodo hubo un eclipse que pudo inspirar el nombre de los niños y de ahí también que se representen abrazados".

Del amor entre Cleopatra y el triunviro romano en el 40 a.C, nacieron tres niños, primero los mellizos y después Tolomeo Filadelfo, pero la única imagen que se tenía de todos ellos era la del rostro de Selene, que fue casada con el rey africano Juba II de Numidia, en Roma, en una moneda y en una escultura.

Sin embargo, de sus hermanos no existía ninguna representación y tras el suicidio de sus padres, tanto Alejanddro Helios como Tolomeo "seguramente tuvieron un triste destino", apuntó la egiptóloga del CNR, que recordó como las posteriores dinastías pudieron acabar con todas las representaciones iconográficas de los herederos de Cleopatra.

18 de mayo de 2012

Trillizos bisiestos


Olivia, Sofía y Gonzalo hablan con 'un año', andan con 'un año' y hace tiempo que van al colegio cuando aún no han cumplido ni 'una primavera'. Saben distinguir los números y colores, chapurrean palabrejas en inglés y juegan ya a sus cosas pese a que hasta hoy mismo no soplarán al fin la tarta con su 'primera vela'. Pero Olivia, Sofía y Gonzalo no son niños prodigio. Son los tres trillizos bisiestos, un caso único en el mundo y para el que no hay comparación documentada. Son tres niños nacidos en año bisiesto. Los tres.

Y claro, sus padres, los sufridos y a la vez pletóricos Abel Peris y Lorena Soler (ambos 38 años) se ríen desde Valencia de aquello de 'año bisiesto, año siniestro'. O de lo otro de 'año bisiesto, ni casa, ni viña, ni huerto, ni puerto'. «Ellos van a ser toda la vida menores de edad», es el lema irónico predilecto por la familia de los trillizos valencianos. O «jóvenes eternamente», como puntualiza uno de sus abuelos.

Hoy será la primera vez que puedan celebrar su cumpleaños cuando realmente toca. Cuatro 'reales' y uno bisiesto. Hasta ahora lo hacían el 9 de marzo, el día del 'cumple' de Carlota, la mayor de la casa a punto de los seis añitos y «la princesa destronada» del hogar, explica Abel, el pagado padre y director de una academia de inglés. «Lo ha pasado muy mal. Hasta ahora solo hemos tenido tiempo para los trillizos», añade con pena y dulzura Lorena, dueña de 'dos guarderías': la que tiene en casa y la que dirige en el centro de Valencia, donde también corretean sus retoños. Por casa hace además de las suyas 'Nuc', el Yorkshire con el que Carlota ha sido premiada por encajar ya su papel de hermana mayor.

A Gonzalo y Olivia les rodeó la alegría nada más asomar la nariz con solo dos minutos de diferencia en el hospital 9 de Octubre de la capital del Turia. Las fuertes contracciones de Lorena decidieron la fecha: parto programado para el 29 de febrero. Y con solo unas horas de vida, los trillizos se hicieron famosos. «Otra chica que estaba ingresada por un parto llamó a la tele al saber que iba a ser madre en bisiesto. Pero al llegar los cámaras al hospital y enterarse de nuestros tres niños, ¡se vinieron todos a nuestra habitación», recuerda Lorena sonriendo.

La casa de los Peris Soler ya olía ayer a celebración. Dos televisiones rogaron a la familia que simulara un cumpleaños por todo lo alto para emitirlo coincidiendo hoy con la bisiesta fecha. Con guirnaldas, tarta, abuelos y jolgorio para el 'primer' cumpleaños. Aunque el primero real, el de 2009, de hecho ni lo celebraron. «Al principio fue una locura. ¡Nos habría hecho falta un reloj bisiesto!», rememoran los padres.

Publicado en el diario "El comercio" 

13 de marzo de 2012

¿Heredamos la felicidad?

 
El gen 5-HTTLPR tiene mucho que ver con nuestra actitud ante la vida. Al menos esa es la conclusión de estudios realizados con gemelos separados al nacer y que confirman que, independientemente de la vida que le haya tocado a cada uno, ambos comparten niveles de alegría similares. La explicación al fenómeno la buscan en la predisposición genética. ¿Se nace o se hace? Según estos científicos, los gemelos idénticos comparten mucho más que el parecido.


La historia de los norteamericanos Roger Brooks y Tony Milasi parece un guion de ciencia-ficción. Ambos son gemelos idénticos. Se parecen como dos gotas de agua. Separados poco después de nacer, en 1938, fueron educados a más de 2.400 kilómetros el uno del otro. Roger creció en Florida con su padre biológico, Jules Brooks, de religión judía, quien volvió a hacerse cargo de él, rescatándolo de un orfanato, cuando tenía cuatro años; pero el niño, que había sido inicialmente bautizado como Russell, vio cómo su padre le bendecía con el nombre original dado a su hermano gemelo, Roger Brooks. ¿Y el auténtico Roger Brooks? Fue adoptado con solo cinco semanas de edad por una familia italiana católica, los Milasi, que se lo llevaron a Binghamton, en Nueva York, y le rebautizaron como Tony. Más tarde, a los 7 años, a Tony le contaron que era adoptado, y que además tenía un hermano gemelo. Roger, por su parte, lo supo a los 15. Así que tenemos a dos muchachos, a miles de kilómetros, soñando quizá con que algún día la imagen que veían en el espejo cada mañana se hiciera carne y hueso. Pero eso no ocurriría hasta los 24 años. Y por puro azar. Roger se acercó a un restaurante especializado en tortitas de Miami. Un conductor de autobús, al verle, se quedó estupefacto por el parecido que tenía con Tony, al que ya conocía en Nueva York; ¡incluso sostenía la taza de café y el cigarrillo de la misma manera! Un conductor de autobús fue el nexo que los unió.
 
Aparte del aspecto y el peso, pelo marrón largo, ojos azules, los gemelos compartían las mismas cicatrices, la marca de cigarrillos... la misma marca de pasta de dientes. El poder de la biología en ellos casi no tenía límites. Al sentarse, Roger y Tony cruzaban la pierna derecha por encima de la izquierda. Se alistaron en el Ejército a los 17 años, ¡con una diferencia de ocho días! Ambos albergaban el sueño de convertirse en actores. Pero hay algo que sobresalía por encima de todo: su carácter optimista, a pesar de haberse educado en ambientes y creencias completamente diferentes, explica Nancy Segal, directora del Centro de Estudio de Gemelos de la Universidad de California en Fullerton (Estados Unidos). Roger y Tony alumbran, como otros estudios de parejas de gemelos idénticos, el oscuro misterio de la genética de la felicidad. Segal y sus colegas han llevado a cabo centenares de investigaciones, acumulando pilas de cuestionarios sobre diversos rasgos de la personalidad, como el coeficiente de inteligencia, y entre ellos, el nivel de satisfacción. Los gemelos idénticos comparten su ADN en un cien por cien. (nota de criandomultiples.blogspot.com. Esto no es cierto en todos los casos. de gemelos. Más información). Son un calco genético. Los gemelos fraternales o mellizos, la mitad de los genes.
 
Los investigadores cruzan los datos extraídos de grupos de gemelos y mellizos criados en la misma familia con aquellos que fueron separados poco después de nacer y que vivieron en ambientes y hasta países distintos, a veces muy difíciles de encontrar. Y se hacen la misma pregunta. ¿Por qué hay gente más satisfecha que otra? ¿Por qué vemos que hay personas que nacen con un optimismo desbordante, mientras que otras se hunden en la miseria? Los genéticos que estudian el comportamiento humano están profundamente convencidos de que estas variaciones que observan en los niveles de satisfacción obedecen en realidad a las propias diferencias genéticas individuales, mientras que la suerte y el ambiente hacen el resto: si dos personas idénticas gen a gen y criadas en entornos a veces opuestos se muestran joviales y optimistas, la explicación hay que buscarla en sus genes. Y, como admite Segal, cuando se tiene la oportunidad de conocer en profundidad a una pareja como Roger y Tony, los formularios y cuestionarios con números casi sobran. "Me hubiera sorprendido comprobar que uno no fuera tan feliz como el otro. No puedes medir el historial de la vida de Roger y Tony. En realidad, no tengo que hacerlo. Cuando les entrevistas, descubres que son unos tipos muy felices", dice esta investigadora en conversación telefónica con El País Semanal. El ADN que comparten tiene gran parte de la culpa.

Esta psicóloga formó parte del equipo de Thomas Bouchard, un investigador de la Universidad de Minnesota que alcanzó notoriedad por mostrar al mundo las asombrosas coincidencias de la personalidad y el comportamiento de gemelos idénticos que vivieron sin saber que tenían un sosias. Como James Arthur Springer y James Edward Lewis, separados al mes de edad y reencontrados a los 39 años en Ohio (Estados Unidos); ambos se casaron con mujeres cuyo nombre era Linda; ambos se divorciaron, y volvieron a casarse con mujeres llamadas Betty; les gustaba la carpintería, el dibujo técnico y las matemáticas, y les dolía la cabeza a las mismas horas del día. En el prólogo del último libro de Nancy Segal (Someone else's twin [El otro es gemelo]; Prometheus Books; no traducido al español), Bouchard dice de ella que es la persona "que más sabe en el planeta Tierra sobre gemelos". Segal lo explica así: "Soy una genética del comportamiento, psicóloga, y además melliza prematura. Me crié junto con mi hermana Anne, pero las dos somos muy diferentes". Nancy es más extrovertida, no se ha casado, y tuvo que pasar un mes en la incubadora. Anne, más tímida y robusta, solo precisó de unos días de incubación para volver a casa. Esta experta se quedó fascinada al observar lo distinta que era de su hermana y, a pesar de ello, lo mucho que compartía con ella.

Los estudios en gemelos idénticos realizados por Segal y por sus colegas, como el investigador David Lykken y Auke Tellegen, ambos de la Universidad de Minnesota, sugieren que las diferencias observadas en cuanto al nivel de felicidad pueden tener un origen genético en un porcentaje que oscila entre el 50% y el 80%.

Son cifras sensiblemente mayores a las recogidas por el último estudio realizado hasta la fecha, a cargo del investigador Jan-Emmanuel De Neve, de la Universidad de Londres, junto con sus colegas de la Escuela de Medicina de Harvard y la Universidad de California en San Diego, tras examinar los cuestionarios que respondieron casi mil gemelos, la mitad de ellos idénticos. "Nuestros datos sugieren que un tercio de la felicidad puede ser explicada mediante una lotería genética heredada de los padres", indica De Neve a El País Semanal. A pesar de esta rebaja de la influencia de los genes, De Neve coincide en un hallazgo que podría extenderse al común de los mortales: tenemos un umbral mínimo de felicidad, influenciado por la biología, mayor o menor según cada individuo. Un nivel básico al que retornamos después de un golpe de suerte, como un premio de lotería, o una desgracia, como un accidente con consecuencias desastrosas como quedarse tetrapléjico.

Este umbral resulta intrigante. Lykken reunió centenares de mediciones realizadas en parejas de gemelos idénticos en cuanto al bienestar y la sensación de felicidad. Encontró que dichos niveles no cambiaban ni estaban relacionados con el estatus económico, los ingresos, los niveles de educación, el sexo y la raza. Y bajo este prisma, se dedicó a observar al resto de la sociedad próxima a él. Lykken plasmó sus reflexiones en un artículo fascinante publicado en la revista Harvard Mental Health Letter. "Aquellos que iban al trabajo en mono o en el autobús estaban tan contentos como los que conducían sus Mercedes", escribió. Ganar la lotería o sufrir un grave accidente puede cambiar el nivel de felicidad a mejor o a peor, pero solo de forma momentánea. "Los efectos, positivos o negativos, se desvanecen a los tres meses y son prácticamente indetectables tras medio año". Hay una balanza genética, un punto al que siempre retornamos.

Las personas que se inician en las reuniones de los telepredicadores hacen saltar el medidor de su felicidad durante unos meses, al cabo de los cuales los niveles recaen. Por ello, razonaba Lykken, los evangelistas suelen revivir la fe de sus seguidores en sesiones periódicas. Lykken falleció en 2006, pero su artículo, publicado 10 años antes, resulta ahora muy revelador. "Mi esposa y yo siempre hemos disfrutado observando a los trabajadores que venían todos los miércoles por la mañana a llevarse la basura. Disfrutaban con un trabajo tan básico, y lo hacían con ganas. ¿Por qué no iban a sentirse bien con ello?". Este investigador solía visitar la ferretería de su localidad, donde observaba cómo "los maestros en fontanería hacían chistes a la vez que resolvían los problemas de sus clientes al otro lado del mostrador. Y la cajera era igual de eficiente que ellos, por lo que creo firmemente que los niveles medios de amor propio, saber hacer y alegría de vivir en esta ferretería son más altos que en muchas oficinas de Wall Street".

De Neve no es un genético, sino profesor de Economía Política y Ciencias del Comportamiento. Admite que existe un nivel básico en los niveles de felicidad de los individuos. Y advierte que, de acuerdo con su estudio, publicado en la revista Journal of Human Genetics, dos tercios de las variaciones en felicidad observadas se deben al ambiente. Sin embargo, en la investigación llevada a cabo junto con sus colegas asocian por vez primera un gen, llamado 5-HTTLPR, que podría explicar una pequeña parte de las variaciones genéticas encontradas. Es el primer candidato a "gen de la felicidad", aunque se trate de una pieza de una maquinaria genética mucho más grande. ¿Cuál es el papel del gen 5-HTTLPR? Los estudios han descubierto que se trata de una instrucción genética que codifica para unas moléculas críticas, ancladas en las membranas de las neuronas y que reciclan la serotonina, un neurotransmisor del cerebro que posibilita que las neuronas "hablen entre sí"; además está implicada en los circuitos que tienen que ver con la regulación y transmisión de los mensajes emocionales.

Lo fascinante de esta investigación es que se han descubierto dos versiones del gen, una larga y una corta. La primera segrega abundantes cantidades de portadores para reciclar la serotonina. La versión corta produce un número menor de barrenderos y, como consecuencia, la serotonina escasea. No es difícil suponer que aquellos que han heredado de sus padres la versión larga del gen son a la postre más felices, mientras que los que poseen la versión corta manifiestan niveles de satisfacción más bajos. Las matemáticas del estudio indican una relación significativa. "Este gen juega un papel en la felicidad, y probablemente es el primero en ser identificado", asegura De Neve, recalcando que la felicidad es un rasgo tan complejo que involucra un número desconocido de genes.

La investigadora Meike Bartel, del departamento de biología y psicología de la Universidad de Vrije en Ámsterdam, ha encontrado, en un estudio de 12.000 personas que incluye gemelos idénticos, mellizos y hermanos, que las diferencias en cuanto a los niveles individuales de felicidad pueden ser explicadas mediante diferencias genéticas en un 40% de los casos. "Hay una predisposición genética para la felicidad", asegura Bartel en conversación telefónica. "Probablemente existan muchos genes involucrados, y necesitamos realizar estudios más extensos". ¿Y en cuanto al gen del transporte de la serotonina y la felicidad? Ella es escéptica. "La muestra estudiada es pequeña", zanja.

Las historias de gemelos felices son solo una parte de una investigación más compleja. En ocasiones, surgen los traumas. Nancy Segal ha investigado a fondo siete casos únicos en el mundo donde gemelos monocigóticos fueron separados por un error de las enfermeras y entregados nada más nacer a familias diferentes. Como resultado de tales errores, una madre que ha dado a luz gemelos no tiene manera de sospechar que uno de ellos no es en realidad su hijo o hija, a pesar de las diferencias físicas con su hermano, que se harán más patentes al crecer.

Segal ha localizado otros dos casos en Polonia, pero el tema de su último libro se centra en el caso de las gemelas españolas Delia y Begoña, que nacieron en Las Palmas de Gran Canaria en 1973, en el hospital Nuestra Señora del Pino. Por un descuido imperdonable, Delia fue intercambiada con otro bebé, Beatriz, el cual pasó así a formar parte de la familia de la verdadera hermana gemela de Delia, Begoña. No fue hasta que cumplieron 28 años cuando las gemelas supieron la una de la otra. Como relata Segal, hay un trasfondo trágico dentro de una escena descrita en la obra Comedia de errores, de William Shakespeare, acerca de la hilaridad que provocan las escenas cuando a uno de los gemelos -que no sabe que lo es- se le aproximan personas que creen conocerle y son entonces rechazadas. Eso mismo ocurrió en diciembre de 2001. Begoña acudió a una tienda de ropa para comprarse una camiseta, y una de las dependientas la confundió con Delia, con la que mantenía amistad, y se acercó para saludarla. Begoña, extrañada, dejó la tienda sin devolver el saludo. La dependienta contó la historia a su madre, quien telefoneó a su vez a la madre de Delia para averiguar por qué la muchacha había sido tan poco amigable con su hija. Y la madre de Delia le confirmó que aquella tarde su hija... ¡no se había pasado por la tienda! Días más tarde sobrevino el segundo acto. Begoña retornó a la misma tienda con su hermana Beatriz para cambiar la camiseta que había comprado por una talla más grande. Y la dependienta se acercó de nuevo, comprobando que "Delia" no la reconocía. Preguntó a Beatriz la razón, y esta replicó que su nombre era Begoña, no Delia, y que ella era su hermana gemela (a pesar de la falta de parecido). Fue entonces, narra esta investigadora, cuando la dependienta relató que ella sabía de una persona, Delia, que era un calco exacto de Begoña y que residía en un pueblo cercano. El final de la historia se produjo ese mismo día. Las gemelas acordaron reunirse en una cafetería para conocerse, hacia las siete y media de la tarde. Delia llegó primero, y cuando vio a su auténtica hermana, Begoña, se quedó de piedra. "Me vi a mí misma caminar, lo hago de una manera especial, y pensé que era la única en hacerlo". Begoña, al ver a su hermana, se mostró más escéptica, pero durante las siguientes horas ambas cotejaron sus parecidos: las manos, los pies, las orejas, las uñas...y todo encajaba. "La mayoría de los gemelos que han sido criados aparte suelen ponerse muy contentos cuando se encuentran, ya que fueron separados de forma intencionada por motivos económicos, o porque la madre murió en el parto... pero en el caso de un intercambio accidental al nacer, los gemelos pueden llegar a pensar que sus vidas han discurrido en el error y que sus familiares y hermanos no son tales, lo que puede llegar a ser devastador", explica Segal.

Las familias de Delia y Begoña eran distintas, una rural y la otra urbana, con un padre de familia en el primer caso y sin él en el segundo. Delia tenía dos hermanas pequeñas, y Begoña, una hermana supuestamente gemela, una hermana mayor y dos hermanos menores, uno de los cuales tenía el síndrome de Down. Las gemelas vivieron separadas tan solo unos pocos kilómetros durante casi tres décadas. Delia cursó más estudios en la escuela y tuvo una gran variedad de empleos. En esa reunión contó que le habían diagnosticado una leucemia cuando tenía 16 años, lo que supuso un gran temor para Begoña. Las dos decidieron mantener el secreto y no se volvieron a ver transcurrido un año. Más tarde, Begoña confesaría a Segal, quien acudió a Las Palmas para realizar una investigación exhaustiva sobre el caso, que no había contado lo ocurrido a su familia por el impacto emocional que Beatriz sufrió al conocer la verdad; la muchacha temía el rechazo familiar cuando se supiera que ella no era la auténtica hermana gemela. "No realicé cuestionarios de felicidad para Delia y Begoña, pero entre otros rasgos puede verse que obtienen una nota alta en lo que se refiere a la estima propia, lo que podría reflejar la felicidad o su satisfacción. Mi impresión sobre ellas es que son personas positivas y optimistas".

¿Hasta qué punto la felicidad puede plasmarse en la pantalla de un escáner cerebral? El psicólogo y psiquiatra Richard Davidson ha encontrado algunas respuestas en su laboratorio de la Universidad de Wisconsin-Madison, pero con una perspectiva tan interesante como original. En 1992, Davidson, fascinado por las técnicas orientales de relajación y el budismo, viajó a India, invitado por el Dalái Lama. Eran tiempos en los que la revolución de las técnicas de visualización del cerebro comenzaba a abrir una nueva ventana a la mente. Por entonces, la mayoría de los investigadores estaban obsesionados por desentrañar los circuitos del miedo y la ansiedad en el cerebro. "El Dalái Lama me dijo: 'Tu gente está usando técnicas neurocientíficas muy sofisticadas para estudiar el miedo, la ansiedad y la depresión. ¿Por qué no los usas para estudiar la compasión y la amabilidad?", explicó Davidson. "Así que cuando regresé de India, lo hice".

La regulación de las emociones ilumina la corteza prefrontal del cerebro, según recogen los monitores. Pero Davidson ha encontrado un patrón. La gente que experimenta felicidad y entusiasmo usa más la parte izquierda de esta corteza, mientras que los pensamientos negativos y estresantes se asocian con la derecha. Davidson y su equipo han demostrado que los bebés de 10 meses que lloran por un momento al verse separados de sus madres -en definitiva, los más llorones- muestran una activación del córtex prefrontal derecho frente a los que no. Es factible pensar que estos bebés afrontarán los problemas y las nuevas situaciones con más dramatismo y reticencia.

Lo fascinante del estudio de Davidson se centra en los escáneres cerebrales realizados a los monjes budistas, que tienen a sus espaldas prácticas de miles de horas de meditación. Este psicólogo y psiquiatra trabajó con el monje francés Matthieu Ricard, budista del monasterio de Shechen, en Katmandú (Nepal), que posee además un doctorado en biología molecular y que, como relata el propio Davidson, trabajó en el Instituto Pasteur en el laboratorio del premio Nobel François Jacob. Los escáneres cerebrales de los monjes budistas mientras meditaban registraban una asimetría profunda en la actividad cerebral, en la que se iluminaba con mucha más intensidad el lado izquierdo de la corteza prefrontal; el lugar donde Davidson y otros muchos expertos creen que recoge los pensamientos felices. La parte derecha, que conjuga las emociones negativas, es inhibida de forma deliberada y consciente. La cuestión estriba en buscar el entrenamiento adecuado para inundar el cerebro de pensamientos felices y compasivos, una herramienta de valor incalculable para las personas que sufren depresión. Davidson esta convencido de que es posible. Ha trabajado con voluntarios que recibieron un entrenamiento básico durante dos semanas a través de Internet en el que meditaban una media de 30 minutos diarios, y a los que se les realizaban escáneres antes y después del entrenamiento para comprobar si existía un impacto en el cerebro. "Encontramos que dos semanas de entrenamiento producían cambios en el cerebro que podían medirse con nuestras técnicas de resonancia funcional. Y descubrimos que los participantes se involucraban en comportamientos más altruistas y compasivos gracias a esas dos semanas de entrenamiento". Lo que todavía queda por investigar, añade Davidson, es si los efectos pueden perdurar en el tiempo.

Publicado en El Pais. Autor Luis Miguel Ariza.

25 de octubre de 2011

Ya circula el primer “camión-teta”, una unidad móvil de lactancia para que las madres puedan amamantar en la calle

Cerca de 12.000 mujeres son arrestadas cada año en EE.UU. por amamantar a sus bebés en público, aunque dar el pecho sea un acto perfectamente legal por las leyes nacionales.

Ahora las mojigatas normas sobre indecencia vigentes en varios estados norteamericanos, que meten la lactancia natural en el mismo saco de, por ejemplo, el topless festivo, (y que llegan a censurar hasta los helados de leche materna) tendrán un némesis de cuatro ruedas que, como los camiones de la leche antiguos, hará sonar su campanilla por las calles en busca de madres que necesiten dar el pecho allí donde se encuentren.

La primera ciudad que ha visto circular este “camión de la leche 2.0” es Pittsburgh, Pennsylvania, gracias al buen hacer de Jill Miller, una profesora en la Escuela de Arte de la Universidad Carnegie Mellon que, gracias a las donaciones recibidas en Kickstarter, ha creado el vehículo con inteligencia, ironía y con la esperanza de iniciar un debate acerca de los derechos de las madres de dar el pecho donde les plazca.

El interior de la camioneta ofrece los instrumentos necesarios para realizar con comodidad el acto alimenticio, mientras que el exterior está pintado simulando un camión de los helados y coronado con una soberana teta que deje bien claro (para la mayoría) su función.

El vehículo operará por ahora en la ciudad durante la Bienal de Pittsburgh, desde el 17 de septiembre a mediados de diciembre, y servirá a las madres lactantes a partir de lo que han llamado como “partes de enfermería”: si una mujer es molestada o recriminada por dar de mamar en público, puede mandar un SMS, un tweet o llamar por teléfono al camión de la leche, que acudirá raudo al lugar donde la mujer ha sido vilipendiada, poniéndose delante de los extrañados ojos de los acusadores, para que la madre pueda dar de mamar en ese mismo lugar.

Así la mujer alimenta a su bebé con la comodidad de un acogedora silla de diseño, mientras descansa sus pies en una suave alfombra y un dosel le da sombra; y el dueño del restaurante, el vecino del parque o el guardia de seguridad de turno se quedan reflexionando sobre el sentido de hacer que una mujer se sienta incómoda por hacer algo tan simple como es alimentar a su bebé.

La misión principal de este vehículo es ayudar a los niños hambrientos a comer, creando un entorno favorable para ello. Sin embargo, el camión de la leche también realiza rondas periódicas sobre una “ruta de bombeo”, para ofrecer un espacio privado y limpio a esas madres trabajadoras condenadas durante meses al yugo del saca-leches, para que puedan aliviarse con la extracción de leche materna en el trabajo.

Además, y debido a la demanda popular, el camión de la leche visitará las empresas con personal femenino que así se lo requieran, como el camión de Pascual que visita las granjas para traer todos los días a los niños la leche fresca que los hará crecer sanos y fuertes. Y en libertad.


Más info y para solicitar asistencia: The Milk Truck

Fuente: http://blogs.lainformacion.com, autor Daniel Civantos

21 de octubre de 2011

La leyenda de Margarethe von Henneberg

Hace unas semanas, buscando por la red, encontré este grabado de 1620 en el que se puede ver a una cortesana hablando con una mendiga que lleva unos gemelos en los brazos. Y me intrigó. Me puse a buscar que era, y todo lo que encontré fue que era un grabado que representaba la leyenda de Margarethe von Henneberg. Como soy muy curiosa, me puse a buscar y a buscar hasta que encontré cual era la leyenda de esta señora y como es una historia bastante curiosa y es sobre múltiples ;), me gustaría compartirla con vosotros.
Margaretha von Henneberg, también conocida como Margaretha van Holland vivió en el siglo XIII a caballo entre Alemania y Holanda. Casada con el Conde de Henneberg tuvo tres hijos con su marido. La Condesa paso a los anales de la historia fundamentalmente por la leyenda que cuenta que fue madre de 365 hijos. Esta leyenda es conocida en diferentes formas por Europa Central.

La leyenda cuenta que un Viernes Santo llamó a la puerta de la casa von Henneberg una mendiga que venia pidiendo una limosna para ella y para sus gemelos que llevaba consigo en brazos. La condesa, que en aquel momento salía a la iglesia, le negó cualquier tipo de ayuda por ser una mujer promiscua. En la Edad Media era creencia popular que la mujer que tenía múltiples era porque había compartido su lecho con más de un hombre. La mendiga, muy dolida, rezó para que la Condesa tuviera en un mismo embarazo tantos hijos como días había en el año. La Condesa quedo en aquel mismo momento embarazada y dio a luz al día siguiente a 365 bebés. La madre y los bebés fallecieron a las pocas horas del parto. Todos los niños fueron bautizados con el nombre de Jan y las niñas con el nombre de Elisabeth y fueron enterrados con su madre en la iglesia de Loosduinen en Holanda. Otras versiones de la leyenda cuentan que, tanto los 365 bebés como su madre sobrevivieron.

Investigando cual podría ser el origen de esta leyenda tan cruel, encontré dos explicaciones. El condado de Holanda usaba desde 1256 el calendario de pascua, coincidiendo el primer día del año con el Domingo de Resurrección. Desde el Viernes Santo que la mendiga apareció en la casa, hasta el Domingo de Resurrección, hay dos días (viernes y sábado). Lo que la mendiga le deseo fue simplemente que ojalá la Condesa pasase por lo mismo que ella; tener que oír que eres promiscua por ser madre de gemelos. Es decir que la Condesa tuviera un hijo por cada día que quedaba del año, dos, unos gemelos.

Otra explicación es puramente médica. Margaretha podía haber muerto debido a un embarazo molar. En un embarazo molar un óvulo fertilizado crece de forma anormal, convirtiéndose en una masa de quistes con la forma de un racimo de uvas. Estos embarazos no llegan a término ya que el embrión no se llega a formar o se forma mal. La vida de la madre corre peligro si no es detectado a tiempo. En el siglo XIII no es muy difícil de imaginarse que este hubiera sido el caso y que si Margaretha hubiera muerto debido a un embarazo molar, los quistes habrían sido confundidos con bebés en desarrollo.

Foto: http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Beschimpfung_der_Bettlerin.jpg

15 de octubre de 2011

Desde la fecundación al nacimiento


Una animación muy curiosa que nos muestra en imágenes desde la fecundación hasta el nacimiento. Advertencia, tiene una música muy marchosa para empezar el sábado :)

10 de octubre de 2011

El duendecillo del tiempo de las madres




Un cuento corto de nuestra forera Olga sobre el duendecillo del tiempo de las madres. Seguro que nunca habéis oído hablar de él, pero seguro que todos los días notáis lo que hizo hace muchos, muchos siglos. Gracias Olga por dejarnos publicar tu cuento :)

"Había una vez en un bosque muy lejano, hace mucho pero que mucho tiempo, un pequeño duendecillo llamado Sulf. Sulf, era uno de los duendecillos del tiempo. Ser duendecillo del tiempo era una tarea ardua y pesada ya que había que controlar que todos los relojes fuesen al unisono y por supuesto, siempre a la misma velocidad. Tic, tac, tic, tac, todos los días durante muchos siglos porque los duendecillos del tiempo se hacían muy, pero que muy viejos.

Sulf, después de muuuuuuchos años de estudio en la academia de "Duendes del tiempo" y de haber pasado por un duro examen, consiguió el puesto de controlador de los relojes de las mamas. "Bien hecho" le dijo su padre, "el reloj de las mamás es muy importante. Siempre van corriendo, así que lo miran mucho. Papá esta orgulloso de ti".

Tras unos años Sulf comenzó a aburrirse soberanamente. Sí que las madres corrían mucho y miraban el reloj pero también se pasaban muchas horas contemplando a sus peques, alimentándoles, jugando con ellos, cantándoles... sin echar ni siquiera una miradita al reloj. Todo el trabajo para nada... Así que a Sulf, que en el fondo, era un poco malvado, se le ocurrió una cosa para divertirse. Hacer que el reloj de los días de las madres fuese muuuuuuy lento, muuuuuy lento. Sobre todo en los días malos. Así que esos días de no dormir, de lloros por todo, de cólicos, de decir a todo que no.... eran largos ,muy largos. ¡Qué divertido! Entonces, sí que las mamás miraban el reloj, una y otra vez, pensando cuándo acabaría un día así.
Tras contárselo a su padre, maquinaron durante una cena en la taberna de los duendes hacer algo más. ¿No sería mucho más divertido si el reloj de los años fuese muy deprisa? Jeje, así cuando las madres se diesen cuenta y mirasen el reloj, sus bebés ya correrían, y como se despistasen, se habrían ido de casa y tendrían ya sus propios hijos. Qué días de diversión pasaron Sulf y su padre viendo a las madres suspirar pensando cómo era posible que los años de infancia de sus hijos, se hubieran esfumado tan rápidamente.




Un día, la reina de los duendes hizo una visita a Sulf mientras estaba en el trabajo. La reina era conocida por ser silenciosa y rápida, como el tiempo. Cuando se coló en la oficina, sin que Sulf la viera, se dio cuenta del embrollo que había montado Sulf e inmediatamente le hizo arrestar. La reina se reunió con los sabios y, tras muchas horas, decidieron cual sería el castigo para Sulf: la prisión del reloj parado. No había peor castigo para un duende del tiempo que vivir sin ver las manecillas de un reloj dando vueltas. La vida sin tic, tac, tic, tac. Era un castigo duro pero el delito cometido por Sulf era lo peor que un duendecillo del tiempo podía hacer. Jugar a ser el tiempo.

La reina estaba furiosa, muy furiosa. "Los relojes no pueden ir más deprisa o máss despacio. Siempre igual, siempre igual, tic, tac, tic, tac" decía mientras caminaba por los pasillos del palacio intentando encontrar una solución al gran problema. Una vez que un duendecillo había hecho un cambio en la rapidez de un reloj, éste no volvería a la normalidad hasta que el duendecillo muriese. Y siendo Sulf un duende tan joven tardaría muchísimos siglos en morir.

La reina estaba también triste, muy triste. Ella era también madre y había notado que en los últimos meses, los días, sobre todo los difíciles, eran muy lentos pero que las semanas, los meses, se habían pasado volando y sin que ella se hubiera dado cuenta, las princesas se habían convertido ya en unas duendecitas adolescentes.

Así que la reina fue a visitar a la reina de las hadas del amor maternal que vivía en otro bosque aún más lejano. Estas hadas habitaban en el corazón de las mujeres y se despertaban cuando se hacían madres y seguían con ellas el resto de sus días. La reina de los duendes del tiempo le pidió un gran favor a la reina de las hadas. ¿Podrían las hadas del amor maternal, susurrar en el oído de las madres que no se olvidasen de disfrutar cada momento porque los días en la maternidad, sobre todo los difíciles, son muy largos, pero los años son muy muy cortos?

Cuando la reina de los duendes le contó lo que había sucedido en el bosque de los duendes, la reina de las hadas no pudo más que asentir y poner todo lo que estuviera en su mano para hacer que las consecuencias de este error fuesen lo menos duras posibles para las madres. Ella era también madre. "Por supuesto" dijo la reina y llamó a todas sus hadas para comunicarles el mensaje que tenían que llevar al corazón de las madres. "Vive plenamente cada momento con tus hijos, porque en la maternidad, los días son largos y los años son cortos" repetían las hadas a coro.

Muchas madres oyeron a las hadas rápido y disfrutaron el día a día, el minuto a minuto. Incluso esos momentos no tan buenos, los vivieron plenamente, al 100%. Con cada momento que vivían así con sus hijos, construían una perla que se guardaba en el arcón de los recuerdos. Cuando sus hijos eran grandes, podían sacar las perlas y hacer un collar con esos recuerdos y llevarlo muy cerca del corazón para poder rememorar, tocando cada perla, esos años que se fueron tan deprisa.

Si eres madre y oyes un susurro en tu cabeza mientras trabajas, haces la compra, la colada..., no pienses que estás loca. Para, cierra los ojos y escucha. Es tu hada del amor maternal que te está intentando decir algo. ¡Escuchala!

Texto: Copyright Olga Pescador García

Fotos:
Duende de papiroflexia de Daniel Naranjo http://danielnaranjo.blogspot.com
Reloj de espiral http://blog.48bits.com
Hada http://sincrodestino2012.ning.com

9 de octubre de 2011

Desconocidas e idénticas

Elyse Schein fue adoptada en 1968 por una familia judía que vivía cerca de Nueva York. Después de unos años en París, Elyse siente que es el momento de buscar a su madre biológica, así que contacta con la agencia que tramitó su adopción, Louise Wise. Después de más de un año, Elyse recibe una carta en la que se le informa que su madre murió hace ya tiempo pero que tiene una hermana... una hermana que nació el mismo día que ella hace 35 años... una hermana gemela. Si estas noticias no fuesen pocas para Elyse, también es informada de que la separación de su hermana gemela, se debe a un experimento científico.

Paula Bernstein no olvidará nunca el día que recibió una llamada de la agencia de adopción. Ella siempre había sabido que era adoptada pero nunca sintió la necesidad de buscar a su madre biológica. Aquel día un empleado de la agencia le contó que tenia una hermana gemela Elyse que vivía en París y que deseaba conocerla. Después de considerarlo mucho, Paula cogió el teléfono y llamó a su hermana. Cuando Elyse contestó desde París, fue como oir su propia voz haciendo eco al otro lado de la línea telefónica.

Desde aquel día, poco a poco las hermanas fueron conociéndose y dándose cuenta de la gran cantidad de cosas en común que tenían, pero también de la gran cantidad de diferencias que había entre ellas. Al fin y al cabo, son dos individuos diferentes.

Paula y Elyse en la actualidad. El las fotos pequeñas, podemos ver a Paula en la parte izquierda y a Elyse en la derecha (universidad, 10 años y al poco de ser adoptadas)

Un experimento macabro

En este periodo en el que Elyse y Paula están descubriéndose la una a la otra, también descubren el porqué de su separación. En los años 60, Peter Neubauer, psiquiatra infantil y Viola Bernard, psicóloga infantil y consultora de la agencia Louise Wise, dirigieron un experimento para investigar genética versus crianza. Los gemelos han sido, desde hace muchos años, sujetos de investigaciones ya que se puede ver claramente cual es la influencia del medio en el que se crían y cual la de los genes. Pero claro, una cosa es estudiarlos y otra separarlos de esta manera.

Viola Bernard estaba convencida de que la mejor manera de criar a los múltiples era separándolos para que se pudieran criar como individuos. Las adopciones fueron el material perfecto. Cinco parejas de gemelos y unos trillizos fueron separados como parte de este experimento. Las familias que adoptaban a los peques, eran informadas de que los peques formaban parte de un estudio científico y que se requería que periódicamente contestasen cuestionarios para hacer un buen seguimiento. Lo que nunca se informó a las familias que adoptaban, a los padres biólogos o a los peques, era la existencia de sus hermanos múltiples.

Este estudio finalizó en 1980 pero nunca ha visto la luz. En el momento de la publicación, los autores se dieron cuenta del gran escándalo que se crearía y decidieron no publicar. Los informes todavía existen y están bajo llave en un archivo en la universidad de Yale hasta el 2066. Para asegurarse de que estos casos no ocurrieran más, en 1981 el estado de Nueva York aprobó una ley que obliga a las agencias de adopción a buscar un hogar común a los hermanos nacidos de un parto múltiple.

Paula y Elyse deciden contactar con Neubauer para intentar entender qué les llevó a separar a los múltiples en el nombre de la ciencia. Después de varias negativas, Neubauer acepta verlas pero no permite que se grabe sonido o vídeo de la misma. Paula y Elyse esperaban de todo corazón encontrar en Neubauer, un científico que se arrepentía de lo que había hecho. Pero lo que encontraron fue todo lo contrario. Neubauer sigue convencido de que hizo lo correcto ya que los múltiples se crían mejor separados. Sí que se planteaba que quizás no fuese muy ético y que por eso era no mejor hacerlo más, pero lo que se había hecho, bien hecho estaba. Ahí queda eso....

Celebrando su primer cumpleaños juntas

Conociéndose

Paula y Elyse deciden plasmar su viaje de ser unas desconocidas a ser gemelas en un libro (“Identical Strangers”). El libro es un relato desde el corazón de estas dos mujeres sobre esta aventura. De cómo sintieron una conexión instantánea cuando se vieron por primera vez, de cómo Elyse, por fin, se sintió completa, de cómo tienen los mismos gustos, estudiaron lo mismo... pero también sobre el gran abismo que separa a dos personas que aunque genéticamente (casi) idénticas, han tenido durante 35 años una vida muy diferente.

Como, por supuesto, la curiosidad me pierde, busqué en youtube y encontré un vídeo de ellas contando su historia en un programa. Es increíble el verlas juntas y ver cómo se parecen, cómo tienen movimientos muy parecidos, cómo se ríen igual pero, sobre todo, lo que más me impresionó fue notar esa conexión tan especial que nosotras, mamás de múltiples, conocemos tan bien porque la vemos todos los días en nuestros hijos.



Más información:
http://www.identicalstrangersbook.com
http://nymag.com/arts/books/features/39290/


2 de octubre de 2011

Tal y como estaban en la barriga de su mami....

...han dormido este verano la siesta. Gracias Domi por compartir con nosotros esta bonita y tierna foto :)