Mostrando entradas con la etiqueta lactancia: trillizos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta lactancia: trillizos. Mostrar todas las entradas

23 de febrero de 2013

Las cosas que no hay que decir a una madre que da pecho

crianza mellizos gemelos lactancia materna múltiples trillizos

Hay muchos temas polémicos en la maternidad pero el que quizás genere más debate es el referido a la crianza del bebé. Las mujeres, como mamíferas que somos, siempre hemos amamantado a nuestros hijos (o alguna mujer lo hacía por nosotras). Fue a partir de los años sesenta con la llegada de la «liberalización» de la mujer que se confundieron muchos conceptos y se trasmitió a estas que no dar la teta era un síntoma más de libertad junto con su incorporación al trabajo y la llegada de la planificación familiar. La consecuencia más inmediata es que, de manera progresiva, pediatras y madres comenzaron a no dar el pecho y muchos personas nacidas a finales de los sesenta y setenta, e incluso ochenta, se criaron sólo con biberón. Desde hace ya más de una década las cosas han vuelto a su forma más natural, es decir, el pecho y muchos expertos se dedican a fomentar de nuevo lo que es la mejor alimentación para el bebé, teoría avalada por la OMS.

Si uno se para a pensar en cómo funciona la lactancia materna se da cuenta cuán perfecto es el cuerpo humano. No existe ninguna fisura en esta alimentación salvo, claro está, que la madre esté gravemente enferma. Es más, a nadie se le escapa que incluso muchas mujeres del tercer mundo que viven en condiciones paupérrimas en la pobreza más absoluta, incluso ellas ofrecen lactancia materna.

A pesar de la perfección del mecanismo la lactancia tiene un alto índice de fracaso en nuestra sociedad y las claves están en la desinformación y en muchos mitos que han pasado de las que ahora son las abuelas de los bebés a las madres. Hemos querido hablar con una experta en alimentación infantil, Pilar Martínez, asesora de lactancia y autora de los libros «Los 5 Pasos para Tener Éxito en tu Lactancia Materna» y «Destetar sin lágrimas», y madre de dos hijas. También tiene un blog, Maternidad Continuum para ayudar a las mamás que se hayan sentido tan abrumadas como ella cuando me convertí en madre.

Pilar cree que «cuando una mujer se convierte en madre también se convierte en el blanco de las opiniones ajenas». Da igual si conoce o no a la persona, si es de su familia o si es su amigo del alma, cualquier persona cree que «debe» ayudar a la mamá reciente con su opinión y a veces puede llegar a ser bastante «agobiante». Si además la mamá decide dar el pecho, la cantidad e intensidad de las opiniones llegan a límites insospechados, porque la lactancia materna está plagada de mitos completamente erróneos que van pasando de generación en generación.

Además, añade, «las mamás de ahora son hijas de las mamás de hace treinta años y las mamás de hace treinta años, por norma general, alimentaban a sus hijos con biberón», por lo que sus conocimientos de lactancia materna no tienen por qué ser acertados (ya que nunca los han necesitado realmente).

Lo cierto es que una mamá que decide dar el pecho y que toma su decisión como adulta que es, debería ser respetada y apoyada por su entorno. Y esto significa que los comentarios que se refieran a su lactancia materna, deberían ir encaminados en ese sentido. Sin embargo las mamás lactantes suelen escuchar muchísimas críticas que minan su confianza, les hacen sentir mal, les hacen dudar de su capacidad de lactar e incluso les hacen abandonar la lactancia.

Todas las madres, sin excepción, reciben cantidad de comentarios sobre cómo alimentan a su hijo, especialmente si le dan el pecho. Le preguntamos cuáles son los más comunes y cómo ayudar a desterrarlos basándonos en criterios científicos, no en lo que diga la abuela. Estos son los más comunes (y erróneos):

¿Otra vez quiere comer? Pero si acaba de hacerlo. O su variante menos respetuosa: ¡Este bebé está todo el día en la teta!

Los bebés tienen el estómago muy pequeño y lo normal es que coman muy a menudo. Además la leche materna se digiere muy bien por lo que esperar que un bebé recién nacido o de pocos meses, tarde tres o cuatro horas en pedir pecho es una utopía. Además, la producción de leche materna se basa en la succión. Cuanta más succión, más producción, así que lo mejor y más conveniente es que el bebé sea amamantado cuando lo pida (a demanda), ya sea cada tres horas o cada media hora.

Yo creo que se queda con hambre porque tu leche no es buena (o no le alimenta o no tienes leche...)

No es posible que una mamá tenga una leche que no alimente. La leche materna es el alimento óptimo para los bebés, nada puede igualarla (y mucho menos superarla). La calidad de la leche materna sólo podría estar en riesgo si la madre tuviera grandes problemas de desnutrición, así que esta afirmación no tiene ninguna base. Pueden ocurrir muchas cosas, pero que la leche no sea buena no es una de ellas.

¿Para qué te complicas tanto teniendo biberones?

La lactancia materna es una de las cosas más tiernas y preciosas que existen, pero también puede ser agotadora a veces. Si una mamá se queja porque está cansada, es mejor ofrecerle ayuda con la casa, con los hermanos mayores, con la comida...pero no es una buena idea cuestionar su lactancia.

Dar el pecho o no, es una decisión que debe tomar la madre y el entorno debería entenderlo respetando su decisión y apoyarla decida lo que decida. No debemos olvidar que estamos hablando de una mujer adulta que es madre.

A este niño hay que ponerle horarios

La lactancia materna (y la lactancia con biberón también) se debe ofrecer a demanda. No tiene ningún sentido poner horarios a un bebé que no distingue el día de la noche. La alimentación a demanda asegura una buena producción de leche materna y una buena autorregulación alimentaria del bebé (previniendo muchos problemas alimentarios en el futuro).

Si le das un biberón tampoco va a pasar nada

Sigo recordando que estamos hablando con una mujer adulta que ha tomado su decisión de amamantar. No es necesario ponerla en duda cada vez que surge alguna dificultad.

Así que si la mamá tiene algún problema al dar el pecho o necesita ayuda, lo mejor es ofrecérsela, no presionarla para que tire la toalla a la primera de cambio.

Habrá mamás a las que no les importe dar un biberón de vez en cuando, pero hay otras que no quieren hacerlo y que lo consideran como un fracaso de su lactancia, así que es mejor no recomendarlo.

A mis hijos los crié con biberón y mira qué fuertes están. O su variante: Con el biberón se crían igual

Perfecto, cada madre elige el tipo de crianza que quiere seguir con sus hijos. La mamá que eligió el biberón lo hizo según su opinión y la mamá que decide amamantar lo hace según la suya, ambas igual de respetables. En realidad casi todo vuelve al mismo punto: apoyo y respeto por la decisión de la madre.

Si le das biberón dormirá más por las noches

Hay bebés que se despiertan mucho con el pecho y hay bebés que se despiertan mucho con el biberón. Aunque es cierto que la leche de fórmula cuesta más de digerir y puede hacer que el bebé tarde más en despertarse, la mamá debe saber que si elimina las tomas nocturnas del bebé, tendrá menos producción de leche materna por el día.

Es decir, que puede que con este consejo estemos poniendo en peligro la lactancia y además no consigamos dormir más.

Si le quitas la teta, el papá podrá participar más en la crianza del bebé

Un bebé necesita muchísimos cuidados. El papá puede participar en la crianza con muchísimas otras cosas: bañar al bebé, vestirlo, cambiarle el pañal, sacarlo de paseo, dormirlo, hacerle un masaje, cantarle una nana, jugar con él, leer un cuento...

No sé por qué se da este consejo porque no tiene mucho sentido. Lo ideal es que el papá participe en la crianza del bebé y puede hacerlo en todo, excepto en darle el pecho.

¿Cuándo dejará de tomar teta?

A muchas mujeres les molesta mucho que les hagan esta pregunta. Muchas me comentan «Acaba de empezar a tomar pecho y parece que todos quieren que lo deje ya» porque es la típica pregunta que le hacen a las mamás lactantes casi desde el hospital.

Algunas mamás tienen decidido cuánto tiempo quieren amamantar, otras no y otras van cambiando sus planes conforme el bebé crece, así que, ¿qué más da cuando dejará el pecho? ¿Por qué preguntarle sobre esto? ¿Realmente nos importa la respuesta o es sólo por romper el silencio?

Si no se nos ocurre nada que decir, mejor comentemos lo guapo que es el bebé y ya está.

Por otra parte, aunque mucha gente lo desconoce la OMS y la Asociación Española de Pediatría recomiendan dar el pecho de manera exclusiva durante los seis primeros meses de vida y junto con otros alimentos al menos hasta los dos primeros años y una vez pasado este tiempo, hasta que la mamá y el bebé lo decidan.

Osea, que aunque nos pueda extrañar ver a un bebé de más de un año siendo amamantado, lo cierto es que es lo normal y lo recomendado por todos los organismos oficiales.

La lactancia materna es muy esclava y no te deja hacer nada...

Depende de para quién. Hay personas que consideran que dar el pecho te ata demasiado, sin embargo muchas mujeres piensan que es mucho más cómodo tener la leche preparada y esterilizada en cualquier parte que tener que cargar con bolsa, biberones, esterilizador, leche, agua...

En mi opinión la lactancia materna te deja hacer todo igual que la artificial, pero lavando menos biberones.

Conclusión

Las críticas gratuitas casi siempre son molestas, pero en el caso de las mamás lactantes pueden llegar a ser muy desestabilizadoras porque en el periodo de puerperio (que según algunos autores puede durar dos años) las hormonas están bastante alteradas y ocurren grandes cambios a nivel físico y emocional, lo que impide que la madre pueda recibir las críticas de manera “constructiva” y responder ante ellas con su nivel de raciocinio habitual. Todo esto, suponiendo que las críticas vienen con buena intención...

Así que si conocéis a alguna mamá que ha decidido amamantar a su hijo y no sabéis qué decir al respecto, mejor no digáis nada.

Publicado en el diario ABC

10 de diciembre de 2010

Lactancia materna con trillizos: consejos de Multilacta

Fuente: web de Multilacta

El número de madres que amamantan trillizos es menor que las que amamantan gemelos, quizás por falta de información al respecto, así que desde Multilacta queremos ayudarles a que, tomen la decisión que tomen, lo hagan conociendo todas las posibilidades.
lactancia-trillizos-criando-multiples-multilacta

Un buen número de mujeres han logrado amamantar a sus trillizos con éxito y todas ellas coinciden en que no es ningún problema tener la leche suficiente, el verdadero problema es descansar lo suficiente. Para la lactancia en trillizos sigue siendo válida la máxima de que cuanto más amamante, más incrementará su provisión de leche. Puede suceder que al principio los niños necesiten una alimentación complementaria, preferentemente con leche materna suministrada por otras madres (existen Bancos de Leche, pregunta a tu pediatra), pero con el tiempo muchas madres de trillizos pueden satisfacer ellas mismas las necesidades de sus hijos.

Para amamantar a tus trillizos necesitarás estar lo más descansada posible, por lo que es bueno que antes de que nazcan busques apoyos de las personas que te rodean. Cualquier madre agradece la ayuda adicional, pero en el caso de las madres de múltiples, la ayuda (tanto física como psíquica) es necesaria para tener éxito en la lactancia.

Qué hacer tras el parto:

En los múltiples puede ser difícil la planificación anticipada por las especiales situaciones en el parto, podría ser que tengan que pasar un tiempo en la incubadora, etc. De ser así se debe usar un sacaleches (algunas casas alquilan aparatos eléctricos en los que es posible extraerse de los dos senos al tiempo)como sustituto de los bebés hasta que estos comiencen a mamar y continuar usándolo hasta que la lactancia esté bien establecida. Debes extraerte leche en sesiones cortas y frecuentes porque esto aumentará más la producción que si haces sesiones más largas pero distanciadas entre sí. Si tienes un bebé contigo, no creas que él sólo va a ayudar a producir la cantidad necesaria para los tres. No te derrumbes, piensa que esta situación es temporal y cuando los tres bebés empiecen a mamar ayudarán a producir la cantidad necesaria.

Extraerse leche:

Si tienes mucha leche, puedes extraerla y congelarla; así, en los primeros meses no necesitarás leche no materna. Sobre todo durante la madrugada, es difícil darles el pecho a los tres bebés ya que también necesitas descanso. Mientras los bebés están en Neonatología es recomendable extraerse leche para que sea proporcionada por sonda o por medio de un vasito a los bebés.

Ideas para amamantarlos:

Experiencias:
  1. Se puede poner a dos de ellos a mamar a la vez y el tercero mamará de los dos pechos. Cada niño mamará de un pecho, salvo el tercero, que lo hará de los dos. Se puede establecer un sistema de rotación para que cada vez sea un niño distinto.
  2. Hay mamás que prefieren amamantar a sus trillizos uno cada vez. Esta opción es la que más tiempo consume, ya que cada bebé cuando mama consume una media hora. Total, hora y media.
  3. Otras mamás, dan a dos el pecho y un biberón al tercero, que será un hermano distinto cada vez. Preferentemente leche materna extraída previamente. Si es leche de formula, nunca habrá leche para los tres, sólo para dos.
  4. Otra forma es que un niño toma de los dos pechos y los otros dos biberón, en la siguiente toma el que había tomado pecho toma biberón y a otro le toca pecho y así sucesivamente. La producción se adapta a un solo niño si es leche de formula. Se puede sacar leche materna antes y darla a los otros dos bebes.
  5. Otra opción es utilizar el sacaleches para repartir la leche en biberones, sin dejar de dar el pecho a alguno de vez en cuando. Como hemos comentado antes si se utiliza leche de formula siempre se tendrá leche solo para los bebés a los que se da el pecho. Hay mamás que han practicado la lactancia materna en trillizos con un extractor de leche doble y biberones. Sería algo así como lactancia materna diferida. Si quieres saber cómo lo hizo, aquí lo tienes (es un extracto del número 2 de la Revista Múltiples, escrito por Elsa Aguiar, madre de trillizos).
Te proponemos un modelo de tabla para que no termines confundiéndote sobre quién tomó qué.





Fecha
Hora/tetada
ml
(si es con biberón)
Pecho del que tomó
Bebé 1




Bebé 2




Bebé 3





Cinco sugerencias para afrontar la lactancia en múltiples de manera efectiva:
  1. Descansa todo lo que puedas, aprovecha cuando los niños están durmiendo
  2. Consigue ayuda para que prepare las comidas y se ocupe de las tareas domésticas.
  3. Bebe abundantes líquidos y come frecuentemente.
  4. Procura comer alimentos sanos y nutritivos, evita las grasas saturadas y los medicamentos sin receta ni consulta medica, drogas, alcohol y tabaco.
  5. Ponte en contacto con algún grupo de apoyo a la lactancia o con madres que han amamantado a múltiples, te será de gran ayuda conocer otras experiencias, los necesitarás para contrarrestar la cantidad de comentarios que, a la larga, son contraproducentes para tu lactancia y que minan tu capacidad.

19 de noviembre de 2010

Lactancia materna en trillizos: Marisa

Lactancia en trillizos http://criandomultiples.blogspot.com


Mis hijos nacieron en la semana 35 con buen peso: 1790, 1920, 2100grs.
La verdad es que mi embarazo fue buenísimo y, excepto una amenaza de parto prematuro cogida muy a tiempo, que me obligó a estar en reposo absoluto durante un mes, por lo demás, lo recuerdo con muuuuucho placer. Quizá porque todo aquel reposo era como una 'recarga' de batería para todo lo que vendría después.

Gracias a ese embarazo tranquilo y reposado, tuve tiempo de leer e informarme sobre la lactancia en múltiples. Sinceramente creo que ahora que la información es mucho más accesible que hace tiempo, ir informada a tu parto es fundamental y en el tema de la lactancia mucho más.

Mis hijos nacieron a las diez de la mañana, pero a mí me llevaron a una sala de recuperación de la que me sacaron a las diez de la noche. En ese tiempo a nadie se le ocurrió pensar en lo que me acababa de pasar. Sólo permitieron entrar a mi marido y mi madre dos veces en todo el día y ellos me pudieron dar información de los niños. Un día muy tenso para una madre primeriza de trillizos... como podéis imaginar.

Pude ver a los niños a las once de la mañana del día siguiente, hasta entonces no me dejaron ir. Paralelamente, las enfermeras me preguntaron si tenía intención de dar lactancia y yo les dije que quería intentarlo y que quería sacarme leche cuanto antes. Me llevaron a la sala de lactancia y... tras veinte minutos en el sacaleches... ¡¡salieron dos gotas!!. La chica que había a mi lado había llenado su botella y yo ¡¡con tres niños y dos gotas!!. Una enfermera me vio y me dijo: No te preocupes, gota a gota se llenan los pantanos. Y así fue, cada día salía un poco más.

En neonatología mis hijos estuvieron en incubadora aproximadamente cuatro días. Todo iba bien, excepto su succión. Les costaba mucho comer, a veces tras una hora con ellos acababan poniéndoles la sonda para que no se les juntaran dos tomas. Ya sabéis, en un hospital todo debe estar organizado...

Los intentos de ponerlos al pecho fueron muy frustrantes. Si ya les costaba el bibe, el pecho mucho más, no hacían nada. Me dijeron que usara pezonera, pero tampoco. Yo, mientras, me seguía sacando leche para que al menos tuvieran leche mía. Cada día tenía un poco más y eso me animaba.

Diego se vino a casa tres días después de mí. Aproveché la primera noche en casa, a solas, para darle, pero nada. Lucía vino un día después. Y Marce tardó tres días más. En ese punto todos tomaban bibe, muy muy despacito, pero lo suficiente como para acogernos al 'alta precoz'.

En ese punto mi prioridad era que comieran, pensando que ésa había sido la única razón que había hecho que se quedaran en el hospital tras su nacimiento ya que por lo demás, estaban bien. Pero pasados unos días me fui a ver a la matrona de mi centro de saludo. Ella me dijo que los llevara, de uno en uno inicialmente, para ver cómo lo hacía.

Lucía se cogió y estuvo mamando un ratito. Se cansaba, pero lo consiguió. Otro día fui con Diego y otro con Marce, pero con ellos fue distinto. La matrona me pedía paciencia.

Por parte de mi familia no tuve apoyo. Mi marido y mi madre me decían que los niños estaban "muy organizados" para las tomas y que con mi intento lo que estaba pasando era que se estaba descompensando la regularidad, que era un lío tremendo para mí, que me costaría mucho y estaba débil, que tenía que recuperarme, que... lo intenté en casa con los niños, pero no se cogían bien, costaba muchísimo y sin apoyo, agotada, etc. sucumbí.

Seguí sacándome leche y dándosela en el bibe, con apoyo de fórmula cuando era necesario, pero es cierto que finalmente tuve mucha leche y puedo asegurar que más de la mitad de la leche que tomaban era mía.

Al subirme tanta leche tuve congestiones en el pecho muy dolorosas, hasta que un día, cuando yo estaba más descansada, más relajada, decidí poner a Lucía y se enganchó muy bien. Lo intenté con Marce y con Diego y no. Diego siempre ha sido (¡y sigue siendo con casi cuatro años!) muy impaciente. Si le ponía al principio se enfadaba porque no conseguía hacerse con mi pezón, mucho más pequeño que la tetina. Y si lo ponía al final, no le interesaba. Y Marce es que no se enganchaba, sólo jugaba.

Esto me creó un poco de confusión, no podía darle el pecho a una y a los otros no, así que la opción que resultó al final fue: lactancia mixta, en bibe y con el sacaleches como aliado y algunas tomas para Lucía con el pecho, no de manera regular, pero sí constante. Normalmente al final, como un postre rico rico.Lo mantuve así hasta los siete meses.

¿Estoy orgullosa de mi lactancia? Pues sí. Sé que las hay mejores, pero también sé que esta es la que me ha permitido a mí, con mi forma de ser y mis circunstancias, hacer una lactancia feliz.

¡Y gracias por hacerme recordarla!
Marisa.-

¡Muchas gracias, Marisa, por contarnos tu experiencia!

27 de octubre de 2010

Lactancia materna con trillizos: Experiencia de Noel

trillizos amamantar http://criandomultiples.blogspot.com
"Finalmente me decidí a escribir la historia de mi lactancia. En cuatro días mis hijos cumplirán nueve meses. Quiero aclarar que trabajo en casa y eso ha colaborado mucho en mi historia de lactancia. Creo que se puede amamantar y trabajar, pero conozco muchos casos de mujeres con toda la intención de amamantar, que al comenzar a trabajar tuvieron muchas dificultades de seguir adelante. Se puede, pero no es lo mismo que estar en casa. O sea, en ese aspecto corrí con ventaja.

Tengo trillizos, dos varones y una niña. Nacieron con 34 semanas y 3 días. Bruno pesó 1800g, Mateo 1600 y Manuela 1300g. Manuela estuvo cinco días en Unidad de Cuidados Intensivos y Bruno y Mateo solamente en cuidados intermedios. En total estuvimos 20 días internados, los cuatro. En ese aspecto también tuve suerte. Mis hijos nacieron sin problemas respiratorios. Solamente nos quedamos a esperar que Manuela aumentara de peso, hasta 1800g.

A pesar de ser tan pequeños y débiles por su bajo peso, los tres se prendieron a pechos sin problemas. En el hospital me enseñaron a darles el pecho de a dos a la vez. Mi lactancia ha sido siempre mixta: pecho directo + biberón (de leche materna previamente ordeñada o de complemento (leche artificial)).

Los primeros días en el hospital fueron alternadas las tomas por succión con tomas dadas a través de sondas. Esto era para que no se cansaran y perdieran peso al esforzarse en succionar. Las tomas por succión eran controladas en tiempo: no se dejaba que los bebés succionaran más de determinados minutos (tres a cinco) para no cansarlos.

Al llegar a casa establecí un ritmo de alimentación de que dos niños succionaran diez minutos en cada pecho, y el tercer niño succionaba cinco minutos de cada pecho. Establecí también tablas para rotarlos y que cada niño tomara de cada pecho y de ambos pechos, la leche del comienzo y la del final, etc. Luego de darle el pecho alguna persona me auxiliaba dándole la mamadera. Una vez que pasé la etapa crítica de aumento de peso hasta un peso razonable, me animé yo a darles el pecho y las mamaderas, sin auxilio de nadie. Pero me insumía mucho tiempo (dos horas aproximadamente). Con auxilio me insumía una hora y media. Hay que tener tolerancia para aguantar los llantos mientras se da de mamar.

Los primeros tiempos son muy demandantes. Una no tiene tiempo para nada. Vive de pijama y toda vomitada por los bebés. El tema es no estresarse..Es pasajero. Con el correr de los meses esa etapa se va superando.

Cuando vi que los niños estaban más fuertes y con más ganas de succionar aumenté los diez minutos a quince. En la toma nocturna no les daba de mamar. Tomaban solamente mamadera. Sin ayuda externa, mi marido (¡un santo!), se levantaba y les daba un biberón, sin cambio de pañales ni nada.

No tenía mucho tiempo para ordeñarme. Sin embargo, para evitar la congestión mamaria, en la primer toma de la mañana me ordeñaba el exceso luego de amamantarlos, ya que no les había dado el pecho en la mitad de la noche.

Este régimen de alimentación lo mantuve hasta los tres meses. En ese momento tuve una bajada importante en la producción de leche. Pensé que se me iba. Me agarré muguet (hongo) y los niños mamaban con dificultad, el pecho me dolía, etc. Para solucionar ese problema empecé a dar el pecho a “demanda” y posteriormente ordeñarme. Ya no di el pecho de a dos bebés, sino de a uno independiente. Primero a uno en un pecho, a demanda. Luego a otro en el otro pecho de igual forma y el tercero tomaba el resto de ambos pechos. Luego de tomar del pecho, igualmente seguían con ganas de tomar del biberón. Supongo que para no pasar tanto esfuerzo. El tercer bebé, que toma menos cantidad de ambos pechos, obviamente toma más complemento del biberón. Después de esto, me ordeñaba para vaciar el pecho y asegurar una buena producción para la siguiente vez.

Usar la ordeñadora es mucho más rápido, porque a esta edad los bebés se distraen mucho y a veces toman bien. Pero a veces no, y están mucho rato. Tampoco tengo el tiempo del mundo. Así que si están muy demorones, los saco del pecho y van a la mamadera. En este momento eso no sucede, pero sí ocurrió unos meses atrás. En este momento estoy dando el pecho pero evitando el uso de la ordeñadora. La uso solamente una vez al día. Y los bebés, al haber incorporado otros alimentos, ya no maman a toda hora. Solamente lo hacen con más ganas a la nochecita. El resto del día es más un mimo que les hago cuando veo que están medio llorisqueones.

Mi objetivo es llegar al año de lactancia. No creo que siga adelante más tiempo y lo digo con el dolor del alma. Pero es que tengo que hacer viajes de trabajo con determinada frecuencia, y en el último me agarré nódulos horribles. Llevé la ordeñadora, pero no es lo mismo. Terminé no pudiendo hacer nada de mis cosas de trabajo y teniendo que ordeñarme cada dos horas para evitar la congestión. Y más allá del año no quiero seguir con este problema. Preciso trabajar para mantener a mis hijos y la lactancia no permite que me dedique a mi trabajo de forma adecuada. Volví de este último viaje decidida a cortar la lactancia, de lo mal que pasé. Sin embargo, una vez en casa, cambié de opinión. Pero no es fácil. Por ahora disminuí el uso de la ordeñadora. Pero sigo con mucha producción de todos modos. Creo que más cerca del año voy a preguntarle a mi médico cómo hacer para cortar la lactancia y destetar a los niños. Me pone triste este hecho, pero como ya les expliqué, preciso cumplir con mi trabajo.

Bueno, esta es la historia de mi lactancia. Amamantar es algo hermoso. En este corto tramo que llevo recorrido en el viaje de ser mamá, tengo el mejor recuerdo del movimiento de mis hijos en la barriga y de los momentos en que se alimentan de mi pecho. Es algo hermoso desde todo punto de vista. Les mando un beso grande. Gracias a todas por su ayuda y consejos para que haya llegado tan lejos."

Muchas gracias Noel por haber compartido tu experiencia con nosotras :)

20 de octubre de 2010

Lactancia materna con trillizos: experiencia de Esther


Yo siempre he estado convencida de que, cuando tuviera un hijo, lo amamantaría. Siempre he defendido que era lo mejor, tanto para el bebé, como para la madre. Había, incluso, soñado con esto y me parecía lo más bonito del mundo. Luego me quedé embarazada y me enteré que serían tres.

Creo que es algo que no me planteé durante el embarazo. Estaba ocupada pensando en que aguantaran el mayor tiempo posible dentro de mí. O pensando cómo me las apañaría con los tres. El caso es, que después de que todo se precipitara, a la mañana siguiente de nacer los niños, la enfermera me preguntó si les iba a dar lactancia materna... me quedé un poco extrañada con la pregunta, la verdad, pero enseguida le contesté que sí, por supuesto. Entonces me trajeron un sacaleches.

Yo ya se lo había visto usar a mi compañera de habitación. Así que enseguida me puse a probar... Cual fue mi sorpresa cuando vi que salía "algo". Yo pensé que sería demasiado pronto, y lo cierto es que me habían advertido que, sin tener a los niños delante, sin ese "estímulo", era más difícil la subida de la leche, y, por lo tanto, si tardaba en subir, no debía preocuparme. El caso es que conseguí algo, muy poco, la verdad, pero, como le habían dicho a mi marido en la neo, que en el momento que tuviese algo de leche lo llevara para los niños... pues me parecieron muy importante esos escasos 10 cc. Cuando mi marido me contó que le habían dicho que muy bien, que se lo iban a dar a los niños... me sentí muy orgullosa. Había algo que podía hacer por mis hijos, aparte de sufrir por ellos y pedir a Dios que todo saliera bien. Mi leche.

Cada día iba saliendo más cantidad. Cuando estaba en el hospital ingresada, me sacaba la leche en mi habitación, sola, sin estímulos, pero... salía leche. Las enfermeras me dijeron que cuando me sacara la leche con los niños cerca, seguro que saldría mas cantidad, y así pasó cuando empecé a sacarme la leche en neonatología, con mis hijos delante.

Lo primero que hice al salir del hospital, antes de ir a casa, fue ir a comprar un sacaleches. Acababa de sacarme y tendría que volver a hacerlo en unas horas, mis hijos lo necesitaban. Así que ese mismo día, en casa, después de comer, empecé a sacarme leche, como lo haría en adelante, como un ritual, cada tres horas. Cada vez, conseguía mayor cantidad.

Luego, se puso muy pachucho Federico. Como no había suficiente leche para los tres, les daban alguna toma con leche de fórmula. Una especial para prematuros. Entonces la doctora dijo que al niño era mejor que sólo tomara leche mía. Ahora la necesitaba más que sus hermanas. En ese momento se convirtió en casi una medicina. Algún día logramos que tomaran exclusivamente leche materna, pero la mayoría de los días era lactancia mixta. Eso no me desanimaba. Yo sabía que unas gotas apenas de mi leche les servirían de mucho a ellos. Así me decían las enfermeras: "es oro líquido".

Llegué a sacarme hasta 250 cc de cada pecho, aunque sólo por las mañanas, ya que me permitía la licencia de no sacarme desde las 12 de la noche hasta las 7 de la mañana. Lo normal, era sacar unos 80 o 100cc de cada pecho por toma. Y entonces, empezamos a darles con biberón, hasta entonces se alimentaban a través de una sonda. Tardaban una eternidad en tomar 30 o 40cc. Yo miraba el reloj y decía: tres biberones a una hora cada uno... tres horas. Si tienen que comer cada tres horas... no voy a poder...

Un día vino una doctora y me dijo: Pon a Irene al pecho... a ver qué hace. Ufff. Qué nervios. La coloqué notó el pecho y... ¡empezó a chupar! Fueron unos segundos, porque enseguida se cansó y se puso a llorar porque no era capaz de sacar la leche. Se me saltaron las lágrimas. Llamé a mi marido por teléfono y le dije: Irene me ha regalado el momento más bonito de mi vida. Así era. Fue... especial, íntimo, tierno... no tengo palabras para definirlo. Es un milagro.

Cuando salió Irene del hospital, yo seguí sacándome leche en casa y cuando iba al hospital también. Salió Beatriz y seguí haciendo lo mismo. Entonces, salió Federico. Intenté hacer lo mismo, pero, con los tres en casa... no me daban las horas.

No tenía información, ni ayuda en ese aspecto. No conocía a nadie que pudiese asesorarme sobre el tema, ni tiempo para buscarlo. Intenté ponerlos al pecho, pero llevaban tanto tiempo tomando el biberón con la tetina abierta como para tomar una fabada que ahora no querían "trabajar" para conseguir lo que era tan fácil con el biberón. Lo dejé. Lloré. Me dio muchísima pena y rabia dejarlo. Yo sabía que esa leche era lo mejor que podía darles, pero me sobrepasó la situación.

Cuando lo dejé, los niños tenían tres meses. Es una espina que me queda clavada.

En ese momento no conocía la existencia de Multilacta, un grupo de apoyo para la lactancia de múltiples. Y sí. Es posible amamantarlos. Si otras lo han hecho, es que se puede. Seguro que es algo más complicado, que hará falta más paciencia y perseverancia, pero es posible.

Fuente: http://www.trillizos.net

13 de octubre de 2010

Lactancia materna con trillizos: experiencia de Puchi



"Hay que cuidarse muchiiiiiisimo, para que los campeones aguanten todo el tiempo posible en tu tripita. Mis peques pesaron 798, 795 y 820 gramos. Cuanto más grandotes sean mejor se cogerán al pecho, mejor estarán, por menos penurias pasaréis tú y ellos, en definitiva ¡¡COMO EN LA BARRIGOTA DE MAMÁ NO ESTÁN EN NINGÚN SITIO!!.

Yo fui inseparable de la dichosa maquinita muchos meses, pero gracias a ella pude darle el pecho a mis peques, no tanto como habría deseado, pero bueno... Al ser tan pequeños, lo único que yo podía hacer era hablarles tocarles y sacarme lo que yo llamaba de broma el oro líquido, durante los tres primeros días eso era desesperante, la primera vez unas veinte gotas, a las tres horas más o menos igual y así durante los tres o cuatro primeros días. Al dolor de tener a los peques pendientes de un hilo se le añadía el dolor de tetas o lolas (quien diga que no duele...) Pero eso no importa y es lo único que se podía hacer, en el hospital tiraron el calostro de los tres primeros días ¡como tenían parenteral y todavía no comían! las habría matado, pero poco a poco a poco los biberones se iban llenando, los pechos ya no dolían tanto y el estado de ánimo iba mejorando.

Desde el 8 de diciembre que nacieron las joyitas hasta que el 10 de Enero se me fue la leche (falleció uno de los bebes de una chica con la que me iba a comer, íbamos juntas a la sala donde nos sacábamos la leche, nuestros nenes iban siempre muy parejos, en definitiva una amiga...) Al ir una y otra vez a sacarme la leche y no salir nada me desesperé y me puse a llorar en cuanto cogí a mi niña en brazos, una enfermera que me vio se extrañó porque los niños estaban ya hacia tiempo fuera de la UCI y estaban bien, se lo conté y me dijo:
- Saca el pecho y ponte a la niña al pecho. 
- Pero si no tiene fuerza 
- Tú póntela. 
¡¡¡Cual fue mi sorpresa cuando agarró el pezón y no hizo nada más pero agarró el pezón!!! A las dos horas la volví a poner y los pinchazos en el pecho fueron increíbles, chupar no chupó pero volvió a agarrarlo y la leche empezó poco a poco a salir. Esto se convirtió en un sano vicio para mí, antes de cada bibe ponía a los peques al pecho. Hasta que un día la niña se enganchó y lo inmortalizamos con la cámara de fotos eso sí. en la opción vídeo.

Al principio no sacaban mucho, apenas pesaban un kilillo, pero poco a poco se notaba que chupaban más. Paradojas de la vida, el que en el hospital apenas lo quería porque era un tragoncete y se cansaba, luego ha sido el que más gustillo le sacó a la teta.

Sacando sacando llegué a conseguir sacar 1200cc de leche diarios que, religiosamente, todos los días dejaba en el hospital. Fui la más tonta del mundo, porque en varias ocasiones me la perdieron y luego, echando cuentas, si mis niños sólo tomaban 20cc cada dos horas un total de 720 al día ¿qué hacían con los 480 restantes??? Pues simple y llanamente los tiraban. Cuando me quise dar cuenta y me puse a echar cuentas empecé a apuntar todas las cantidades delante de ellas (todavía las tengo) pero los peques cada vez comían más y al final una toma era de leche maternizada.

Una vez en casa, todo es distinto, me hice una especie de planning, así todos tomaban el mismo número de veces, te pongo las iniciales, I&N en una toma N&R en otra toma R&I en la siguiente y así. Como mi teta productora era la izquierda, el que primero había estado en la izquierda luego se ponía en la derecha. En casa casi siempre estaba mi hermana, mi madre que viven en el mismo edificio o mi marido, por lo que no tenia problemas de que el tercero tuviera hambre y llorara, ya que a uno siempre le dábamos bibe, si tenia leche mía, leche en bibe y si no quedaba más remedio leche preparada.

En el trabajo me dejaron una sala en el botiquín con nevera compartida (allí dejaba mi leche junto a las vacunas del medico...) cada dos o tres horas me iba a sacar leche. I., que es el más tragoncete, se adueñó de las tetas: que tiene sueño y no se duerme Teta, que tiene hambre Teta, que llora y no se calla Teta, lo que en el hospital no quería, en casa se convirtió en su plato preferido. Pero llegó un momento en que en el trabajo cada vez me sacaba más distanciadamente por estar liada y decir "luego voy", en casa el agotamiento de las tomas cada tres horas día y noche y el empezar a fumar un cigarrillo de vez en cuando hizo que que la teta se convirtiera en algo ocasional. Este verano, agosto, en la playa se ha cogido una o dos veces, salir ya no salía mucho, un chorrillo mucho más denso y pegajoso que antes, pero como el fumar me pudo de nuevo, no quise que él también fumara y con todo el dolor del mundo así fue como se fueron destetando mis peques, la falta de constancia, el cansancio y el puñetero tabaco.

Estuvieron con el pecho y el bibe hasta mediados de Julio, al final era una especie de chupete sobre todo para I, llora teta, tiene hambre teta, tiene sueño y no se duerme teta, nacieron el 8 de diciembre pues unos siete u ocho meses.

Si de algo estoy segura es de que con perseverancia y más ayudas, la lactancia con trillizos es muy viable."

Muchas gracias Puchi por compartir tu experiencia con nosotras :)

8 de octubre de 2010

Lactancia materna con trillizos: cuando nadie nos apoya

Hoy, para cerrar la semana de la lactancia, nos gustaría compartir con vosotros el relato de Maite sobre su lactancia con trillizos, que se vio frustrada por la falta de apoyo del personal sanitario. Desde aquí, divulgando información, esperamos poner nuestro granito de arena para hacer llegar a todos los rincones, incluyendo el personal sanitario, que la lactancia de trillizos es posible. Muchas gracias Maite por compartir tu experiencia con nosotras.

lactanci-materna-trillizos-criando-multiples
"¡¡¡Que envidia (sana) me dais todas!!! En mi caso todo se puso del revés.

Yo ya iba con idea de no poder darles pecho, de eso se habían encargado las matronas que me atendían; pero cuando por suerte trasladaron a un centro de otra provincia para hacer la cesárea porque no tenían incubadoras con respiradores suficientes (!!!!!!!!!) en el nuevo centro los médicos de neonatología me animaron a intentarlo.

En cuanto me subió la leche (que fue enseguida) empecé a quitarla con el sacaleches.
El personal de neonatología se encargaba de traerme los biberones esterilizados y me decían qué cantidades necesitaban. Todo iba muy bien hasta que nos trasladaron a nuestro hospital.

Nada más llegar ya me dijeron que me olvidara de la leche materna. Incluso el jefe de neonatología se atrevió a decirme que la leche materna no era la más adecuada para los prematuros (¡¡¡¡¡¡qué barbaridad!!!!!!!!!).
Cuando insistí otra médica me dijo que era porque en el hospital no había banco de leche. Así que tuve que medicarme para cortar la producción. (Qué pena porque tenía mucha).

¡¡¡Así que mucho ánimo a todas y enhorabuena!!! ¡Ah! mis trillizos nacieron con 33 semanas y 5 días, y pesaron 1.800Kg, 1,550 y 1 kg. ya han cumplido 5 años."

2 de octubre de 2010

Lactancia materna con trillizos: experiencia de Caro


"Hola chicas, llegué a este foro porque me pidieron que contara mi experiencia lactando trillizos, así que les cuento.

Para mí fue algo espectacular y tuve la suerte de poder hacerlo por nueve meses, aunque habría querido extenderlo más, pero por varias razones no pude hacerlo más tiempo.

Durante el embarazo busqué mucha información, compré un libro (es en inglés, pero si alguien lo necesita, se lo puedo enviar) y me preparé para hacerlo en cuanto fuera posible.

Mis bebés nacieron a las 12:38, 12:39 y 12:40 pm, me llevaron a mi habitación a las 5:30 pm y me saqué la leche por primera vez a las 7:30 pm. Los tres bebes estaban en NICU (creo que ustedes le dicen UCIN) así que no fue posible amamantarlos al momento, además eran muy pequeños para pegarlos, así que convertí a mi bomba en mi mejor amiga. Me levantaba cada 2 o 3 horas a sacarme la leche.

Al principio sólo salían dos o tres gotas, era un poco frustante. De hecho, el segundo día no salió nada de nada, 0.... pero como estaba preparada y documentada, sabía que era normal y no me di por vencida. Seguí sacándome la leche y tomando mucha avena y manzanilla y a la semana ya me salían cuatro o cinco onzas en cada sentada.

Les llevaba la leche y se la daban en biberón a los bebés. A los diez días ya dieron de alta a Kike, así que me lo pegaba a él también y eso me ayudaba a estimular. De todos modos, él no podía pasar mucho tiempo en la teta porque era muy pequeño y se cansaba y consumía muchas calorías en el proceso, así que lo pegaba sólo por cinco minutos más o menos.
Lactaron exclusivo por el primer mes y medio más o menos, pero empezaron a consumir más de lo que yo producía, así que les complementaba una o dos veces al día con fórmula.

Yo regresé al trabajo a los tres meses, asó que sólo me los podía pegar en la mañana y durante la noche y en el día era sólo la bomba. El cansancio unido con esto causó que bajara mi producción y también en mayo me fui una semana de viaje de trabajo y cuando regresé ya no querían pegarse a la teta, así que me fue bajando cada vez más la producción.

De todos modos tampoco es que fuera una vaca lechera, conozco gente a la que le sale la leche a borbotones, yo nunca fui así, pero en cambio hice todo mi esfuerzo para que pudieran recibir mi leche.

Sí se puede lactar a trillizos, es cuestión de paciencia, perseverencia y descansar mucho (difícil con trillis) y comer bien."


Gracias Caro por compartir tu experiencia con nosotras :)

26 de septiembre de 2010

Lactancia materna con trillizos: Una experiencia de Rebecca Grunberg

En la web de Multilacta podemos encontrar la experiencia de Rebecca Grunberg que publicada en la revista NEW BEGINNINGS, Vol. 9 No. 5, September-October 1992, pp. 135-6, 148. La traducción es de Gema Cárcamo González de Multilacta. Por cierto, que si todavía no os habéis pasado por su web, nos gustaría recomendaros que os diérais una vuelta y os empapárais de toda la información que ofrecen.

lactancia-trillizos-criando-multiples
Siempre supe que cuando llegara el momento de tener un hijo lo amamantaría. Pero cuando nos dieron la fantástica noticia de que esperábamos una familia completa al mismo tiempo supe que iba a tener que hacer un enorme trabajo de investigación para encontrar información sobre como dar el pecho a trillizos. ¿Es posible amamantar de forma exclusiva a tres bebes con leche materna a la vez?¿Y si los niños eran prematuros?¿Cómo puede aguantare una madre la organización que requiere la crianza de tres bebes con sólo dos pechos? ¡Tenía tantísimas preguntas sobre la lactancia materna, aparte de las ya propias de la gestación de trillizos en sí! Al mismo tiempo que buscaba respuestas me di cuenta de la escasa información que había sobre este tipo de embarazos y menos aún sobre la lactancia de tres bebés. Quiero hacer todo lo posible para esclarecer estos interrogantes a las futuras mamás que están esperando la llegada de sus bebés múltiples, todas esas preguntas que yo misma me hice, compartiendo mi propia experiencia con ellas y los conocimientos que adquirí durante todo ese tiempo.

La Organización “The Triplet Conecction”, un grupo de apoyo que brinda todo este tipo de información desde su fundación, en 1983, de la mano de Janet Bleyl, fue la mejor herramienta de la que dispuse para tener información básica y de supervivencia, contenido en un paquete informativo llamado “Futuras mamas”, que tenia todos los datos cruciales para que las madres embarazadas de múltiples llevaran a buen término sus gestaciones y pudieran abordar la lactancia materna de bebes prematuros. La liga de la leche hizo posible que me pusiera en contacto con otras madres de trillizos que actualmente estaban amamantando a sus hijos. Las monitoras de mi zona me fueron de gran utilidad durante la búsqueda de información sobre la lactancia materna de trillizos. El arte femenino de amamantar fue una gran referencia para todas las nociones básicas sobre lactancia materna. Asombrosamente me encontré con muchas mamás que nunca habían oído hablar de la Liga de la leche y no podían imaginar lo importante que puede llegar a ser conocer que existe una organización que resuelve la mayor parte de tus dudas y problemas relacionados con la lactancia materna y que están disponibles al 100% con su apoyo madre- madre.

Además de la ayuda inestimable de la Liga, varias UCIS neonatales cuentan con una consultora de lactancia residente que debería animarte con su apoyo a tiempo completo, en tu deseo de lactar a sus bebes. Mantén una entrevista con ella previa al parto para hacerle saber que deseas dar el pecho a tus trillizos, mantén el contacto con ella para asegurarte que estará presente para echarte una mano tras el nacimiento de los niños. Tener a la Consultora de lactancia materna conmigo en la primera toma de mis tres bebés fue de gran valor. Permití que me diera la guía práctica y el apoyo moral que necesité justo después del parto. Sus servicios son habitualmente gratuitos mientras dura el ingreso en el hospital, pero tiene un coste/hora si necesitas de sus servicios en tu domicilio tras el alta.

Antes del parto me aseguré de que cada uno de los residentes estuviera al día de mis deseos de amamantar a los trillizos. Desafortunadamente me encontré con reacciones negativas y adversas de las enfermeras después del parto.

Fuimos bendecidos con tres preciosos y saludables bebés: Tatiana, Allegra y Zachary a las 37 semanas de gestación. Aunque no tenían problemas, el jefe residente de pediatría quería mantenerlos en observación unos pocos días por el peso, que era preocupante. Cuando me llevaron a verlos ya me había encontrado con la consultora de lactancia materna, quien me acompañó en la primera visita y me ayudo a colocarme correctamente a los bebés al pecho, primero a un bebé y después a los otros dos al mismo tiempo, usando almohadas para darme más comodidad. ¡Estaba tan emocionada porque iba a abrazar finalmente a mis pequeñines contra mi pecho! Para mi sorpresa, todos cogieron el pecho instintivamente. Esto no suele ser siempre lo normal, ya que cada recién nacido y cada situación es diferente.

Tenía una vista parcial de mi alrededor y pude llegar a ver las caras de las enfermeras de planta. Sentí una extraña tensión en el aire, en vez de sonrisas y muestras de aprobación. Me contaron que las enfermeras no entendían mi insistencia en lactar a mis tres pequeñines, porque estaban acostumbradas a tratar con bebés en estado crítico y a tener el control total sobre las cuestiones de ingestión calórica y médicas. En mis siguientes visitas a la UCI sin la consultora, varias enfermeras se acercaban, una a una, para expresar sus opiniones, siempre muy negativas, sobre lo que hacía. Perdí la esperanza por un momento, pero inmediatamente me di cuenta de que teniía a los tres bebés a mi pecho, en el lugar en el que tenían que estar, y pude recobrar mi idea principal, que tenía una gran tarea que dirigir. También me di cuenta que tendría a mis hijos en mi casa tan pronto como me fuera posible, ya que el entorno no era, desde luego, el mas propicio para llevar adelante mi lactancia y recuperar el amamantamiento de mis recién nacidos.

Después de una semana intentando que las enfermeras no dieran chupetes ni biberones a mis hijos sin mi consentimiento y conocimiento, dos de los bebeés, el niño y una de la nenas, empezaron a tener problemas de prendida y succión, debido a la confusión de succiones. La confusión pezón-tetina es un grave problema para muchos recién nacidos y lleva mucho tiempo y paciencia que los bebés reaprendan lo que inicialmente fue para ellos algo instintivo. Debido a las negativas alrededor de mí y al conocimiento y la fe que teníamos mi marido y yo misma, nos trajimos a nuestros hijos a casa más pronto de lo que el jefe de pediatría había propuesto. En casa mis bebés empezaron inmediatamente a coger peso y a crecer, pero tuve que trabajar muy duro para conseguir que dos de mis hijos volvieran a coger el pecho como lo habían hecho el primer día, antes de que los biberones y los chupetes proporcionados por las enfermeras interfirieran en nuestra lactancia.

Cuando recuerdo mi experiencia en el hospital lo que me enfada es que la mayoría de las mujeres, que están en un momento vulnerable tanto emocional como físicamente, no tendrían seguramente ninguna esperanza para alimentar a sus bebés al pecho con el entorno tan negativo y en contra que yo soporté. Pensé que lo mas importante era hacer un resumen de la experiencia que tuve en el hospital, para que todas os deis cuenta de cómo están de desinformados y actualizados muchos profesionales, incluso en muchos de los grandes hospitales. A diferencia de mi experiencia, mi hermana dio a luz al mismo tiempo en un Hospital de Miami y todo el equipo se volcó en su lactancia, animándola a no dar a su hijo leche de fórmula, ni agua, ni a usar biberones. Ellos le ayudaron a amamantar a su bebé a demanda, aunque estaba recuperándose de una cesárea. Qué diferencia con respecto a cómo una mama primeriza y preocupada se siente no con un sólo bebé, sino con las tres seres más preciosos de su vida.

El consejo más importante que puedo dar para empezar es que hay que estar mentalmente preparada: “amamantaré a mis gemelos o trillizos, o más” y no dejar que nadie te diga que no vas a poder hacerlo o que reaccionen negativamente cuando conocen tus deseos de dar el pecho. Puedes estar segura con toda la información que estás obteniendo y la preparación que estás realizando antes del nacimiento, y proceder a tomar el desafío día a día, aunque en muchas ocasiones será más un desafío minuto a minuto.

Una vez hayas dado a luz debes continuar con una dieta hipercalórica, la nutrición durante el embarazo debe incluir líquidos abundantes. Si comes bien no engordarás, puesto que estarás usando todas las calorías para alimentar a tus bebés. Yo volví a mi peso inicial antes de lo que pensé. Dite a ti misma que tu cuerpo le está haciendo un préstamo a tus hijos por al menos unos seis meses y después podrás continuar dándoles el pecho igualmente. Es sólo una minúscula montaña de tiempo que das a toda tu familia comparado con toda su vida.

Los primeros dos meses son los más duros pero ¡se van tan rápido!... Recuérdate a ti misma que le estas dando a tus hijos la mejor y más completa alimentación posible que contiene anticuerpos que necesita para construir su sistema inmunológico. Y estate segura de que el hecho de que cuantas más veces amamantes a tus hijos, más leches produces. Tanto si tus hijos maman cada 2 o 3 tres horas, tu pecho es una fuente sin fin. Es mejor no estar pendiente de esterilizar biberones y preparar leche de fórmula, y es más económico. Además la lactancia materna tiene otros muchos beneficios, incluidos los dulces aromas de sus pañales.

¿Qué es lo que yo hacía cuando los tres bebés se ponían a llorar? Pronto descubres que tus hijos tienen personalidades diferentes. Uno puede ser un niño muy demandante, otro puede ser muy inquieto por culpa de los cólicos o porque es un niño hiper-sensitivo, y si tienes suerte, como la tuve yo, puedes tener otro bebé que sea tranquilo y paciente y que esté feliz mientras dura la espera. A este bebé es al que le toca tomar el pecho en solitario, mientras que los otros dos pueden estar muy bien tomándolo a la vez. Este era mi escenario exacto: yo tenía dos bebés muy demandantes y un bebé paciente. Muchas veces solía amamantarlos por separado, de uno en uno, y de este modo creaba un vínculo especial e individual con cada uno, y también daba el pecho frecuentemente a dos niños a la vez, lo que me ahorraba mucho tiempo. Creo que lo más útil que aprendí a hacer es a dormir con un bebe al pecho. Podía descansar a mi lado. Yo colocaba almohadas bajo mi cabeza hasta que me encontraba cómoda y después podía colocar a un bebé enfrentado hacia mí directamente, cara a mi pecho. Podía acunarle en mis brazos con su cabeza justo sobre mi brazo, utilizado como una almohada. Tu puedes experimentar con varias almohadas hasta que des con el mejor apoyo. Esto que hacía nos permitía descansar mientras duraban esas cuatro tomas de madrugada, aunque tu marido u otro ayudante pudieran asistirte las 24 horas del día, especialmente durante el primer mes mientras te estás recuperando. Fue la ayuda amorosa de mi esposo Michael y nuestro cordial sentido del humor lo que facilitó que el tiempo pasara sin problemas los primeros pocos meses y lo que continúa permitiendo que vivamos así.

Tener sentido del humor es probablemente una de las características más importantes de los padres de múltiples, y es lo que puede ayudar a relajar el ambiente, disipar la tensión y permitir disfrutar del crecimiento de los trillizos. Es también muy importante buscar ayuda. Disponer de alguien que cocine, que limpie durante todo el tiempo que necesites, quizás puedan ser amigos, parientes, internas o voluntarios de tu iglesia. Durante el primer mes en casa con los bebés todo lo que podrás hacer es dormir, descansar, comer y beber con un bebé al pecho o dos a la vez. Luego yo recomiendo que encabeces el volante de tu carro de trillizos y disfrutes con ellos de un agradable paseo sin mirar qué época del año es y qué tiempo hace. Yo solía darles el pecho antes de salir a los tres y me recogía de la calle unas dos horas después a tiempo de la siguiente ronda de tomas, diariamente. Cuando hacía buen tiempo y era cálido, no tenía problemas con la hora de vuelta a casa, ya que podía dar el pecho discretamente sin que la mayoría de la gente se percatara de lo que hacía.

Cuando reflexiono sobre los últimos 22 meses no dejo de quedarme asombrada y me siento tan satisfecha por la maravillosa experiencia que he tenido con la lactancia de mis trillizos. Fue una semana antes de cumplir los 20 meses cuando dos de los trillizos se destetaron, ya que el tercero lo había hecho un poco antes. Mi memoria aún está fresca y es tan dulce, tan preciosa. Algo que quisiera que sobreviviera para el resto de mi vida.

24 de septiembre de 2010

Lactancia materna con trillizos: cuando el que mama es un saca leches

Nos gustaría compartir con vosotros una experiencia de una mamá de trillizos que consiguió establecer una LM con unos trillizos "adoptando" a una cuarta hija: el sacaleches. Este relato fue publicado en el número 2 de la revista "Revista Múltiples" y fue escrito por Elsa Aguiar, madre de trillizos.


Durante el embarazo: cuando te crees capaz de todo

“Un momento, aquí veo algo más... Sí, parece que la segunda bolsa se ha... dividido... tenemos latido... ¡Pues hay tres nenes aquí!”. ¡Trillizos! Como desde la primera ecografía estábamos hechos a la idea de que íbamos a ser padres de mellizos, lo último en que se nos ocurrió pensar ante aquella segunda sorpresa fue en si íbamos a intentar amamantarlos. Obviamente, necesitábamos un tiempo para hacernos a la idea de que la familia iba a aumentar aún más, y también para conseguir toda la información necesaria para tranquilizarnos un poco.

Pero en cuanto asumimos la nueva realidad, la cuestión de la lactancia era una de las cosas que a mí se me venía más a la cabeza. ¡Después de haber leído tanto sobre lactancia materna y sus beneficios, después de estar totalmente convencida de que la leche materna es lo mejor que puedes ofrecer a tus hijos, y de haberme aprendido todo eso de la posición del balón de rugby y demás técnicas para amamantar a dos a la vez... me encontraba con que no iba a poder hacerlo! La verdad es que apenas hay información sobre lactancia con trillizos. Todo lo más, en algunos libros y en algunas páginas de Internet se dice que se sabe de madres que lo han conseguido. ¡Sí, vale! Pero la cuestión era ¿cómo?

En cualquier caso, mi marido y yo decidimos que, tal como habíamos leído para la lactancia con un solo hijo, todo era cuestión de estar muy convencidos de que eso era lo que queríamos. Sabíamos que la cantidad de leche nunca es el problema, así que todo lo demás era cuestión de organización. Ya encontraríamos la manera de hacerlo realidad. Después de todo las antiguas amas de cría alimentaban al suyo y a uno o dos más, ¿no?

Así que empezamos a decir a todo el que nos preguntaba (y es curioso, porque casi todo el mundo que se enteraba de que venían tres me decía inmediatamente “Pues no les vas a poder dar de mamar”) que sí, que iban a ser alimentados con lactancia materna. “Tendrás que ayudarles con biberón” nos decía la gente. “Puede que sí y puede que no” decíamos nosotros sin saber lo que decíamos. Y es que de verdad estábamos convencidos de que lo lograríamos si nos empeñábamos lo suficiente.

El nacimiento: cuando aparece el sacaleches en tu vida

Nuestros chicos nacieron una bonita mañana, justo en el solsticio de verano. Decidieron venir al mundo cuando sólo llevaban siete meses de gestación, y además, debido a un retraso de crecimiento, nacieron bastante pequeños. Y fueron derechos a la incubadora. El primer chasco fue esa misma noche: La enfermera me dejó una pastillita misteriosa junto al analgésico, a la hora de la cena. ¡Menos mal que antes de tomarla le pregunté qué era aquella pastilla! “Eso es para cortarte la leche, hija”. “¡Pero si yo les voy a dar leche!”, afirmé muy convencida. Ella me miró con un poco de extrañeza, pero enseguida se disculpó: “Ay, hija, perdona, es que al ser tres, y estar en la incubadora, creí que...”. Tres y en incubadora. Como si ésas no fueran, precisamente, las principales razones para intentarlo.

Por suerte, un ratito después llegó el papá de las criaturas, que había estado dándoles mimos en la sección de Neonatología, y me comunicó muy divertido: “Que dice la jefa de Neonatología que en cuanto puedas moverte, subas a la sala de Lactancia a sacarte leche, que los peques necesitan leche materna cuanto antes”. ¡Eso sí que me alegró! En cuanto me quitaron el suero subí a conocer a mis hijitos (¡qué bien me sonó esa palabra!), y verlos tan pequeños, tan flaquitos y tan desvalidos en sus incubadoras (pero tan vivos, tan milagrosos) me reafirmó en mi decisión: ¡Muy pronto iba a tener leche para alimentarlos a los tres!

Y ese fue mi primer encuentro con Medela (una popular marca de sacaleches), a la que muy pronto consideramos casi como una cuarta hija. Para qué nos vamos a engañar: ¡sacarte leche las primeras veces DUELE! ¡Duele mogollón! Piensas que ese artilugio que te estiraja no se puede parecer a cómo chupa un niño, es imposible. Pero poco a poco en el biberón aparecen unas gotitas de calostro (no llega ni a 10cc) pero tú te sientes orgullosísima. Y al día siguiente un poco más, y cada vez que te sacas un poco más. Todavía tengo la libreta en la que apuntaba mi “producción” cada tres horas: 30cc, 50cc... Ahora recuerdo con mucha ternura que aquello me parecía muchísimo.

A los pocos días, si eres constante, llenas los biberones en un ratito. Y eso es lo más gratificante que te puede pasar en esos momentos, cuando te sientes impotente porque no puedes tener a tus bebés contigo, como todas las mamás.

Enseguida queda establecida una rutina: Cada tres horas, visita a los peques, unos veinte minutos cada uno en brazos. Y luego, todavía con ganas de llorar por tener que dejarles, a ver a Medela, la máquina sacaleches del hospital.

Yo veía los carteles en que te dicen que oír el llanto del niño provoca la subida de la leche y me daba risa: a mí lo que me provocaba la subida (y aún me la provoca) ¡es el ruidito del motor del extractor!. Pero cuando miras la sonda que les lleva el alimento hasta el estómago (pues aún no sabían chupar, no tenían instinto de succión) y ves pasar el líquido blanco que hace un momento estaba dentro de ti, sientes algo muy especial, mezcla de pena y orgullo, y ganas de sentirlos en tu pecho, mamando como los demás niños.

Pero nadie dijo que tener trillizos se pareciese a tener un solo hijo. Y esa situación se prolongó durante cuatro largas semanas, en que los peques cogieron peso muy rápido. ¡Y a partir de la segunda semana, alimentados exclusivamente con leche materna! Las de neonatología están orgullosas, y yo, más aún.

La llegada a casa: cuando la realidad se impone

Justo al mes de su nacimiento, los cinco nos vamos para casa. Después de tanto tiempo, tantos miedos, tantas inseguridades... parece increíble tenerlos allí, en la cunita que comparten los tres. Al verlos tan pequeños, sin los monitores ya familiares que te decían la concentración de oxígeno en sangre, y su ritmo cardíaco, nos sentimos un poco inseguros. Pero hay que seguir adelante.

Aunque los bebés duermen más o menos bien, el ritmo es agotador: tres peques que comen cada tres horas, de día y de noche, implican dedicación exclusiva. Suerte que hemos podido establecer un buen sistema de ayuda en la casa y aunque el papá se tiene que incorporar a trabajar, yo consigo dormir unas cinco horas al día (no seguidas, claro), y descansar algo. La organización es esencial si quieres continuar con la lactancia materna (y si no también, para qué vamos a engañarnos). Pero cuando estás muy cansada, produces menos leche, así que... establecer prioridades, y organizarte bien, es obligatorio.

Ya en los últimos días en el hospital, los peques habían empezado a mamar al pecho. ¡Qué diferencia! Sus boquitas calientes, humeditas, pequeñas... son tan delicadas y tienen tan poco que ver con los tirones del sacaleches... Pero al llegar a casa, la realidad se impone:

  • Dar de mamar a dos niños a la vez es difícil (cuando uno se suelta, no tienes manos para ayudarle a prenderse de nuevo). Ya sé que muchas mamás de gemelos lo consiguen, pero si en ese momento llora el tercero, la única salida viable es echarte tú a llorar también. Incluso para dar a dos necesitas a alguien que te ayude a colocarlos y se ocupe del tercero, y, al menos en nuestro caso, eso no siempre era posible.
  • Salvo que los niños sean muy regulares, es complicado que tu pecho esté preparado para ofrecer a cada uno lo que necesita y en el momento en que lo necesita.
  • La leche materna no tiene la misma composición al principio de la tetada que al final. La primera leche es muy acuosa y sirve para quitar la sed al bebé. La siguiente es más proteínica y la del final es la más grasa. Por tanto, si tienes que dar a los tres a la vez, siempre hay uno que se toma la del final en los dos pechos, por lo que el reparto no resulta uniforme.

Así que, y a pesar de que la lactancia directa con los bebés era mucho más agradable, decidimos que lo mejor era volver a Medela, en este caso a un pequeño sacaleches eléctrico mucho más manejable que el del hospital. Después de cada toma, Medela entra en escena: durante veinte minutos o media hora, toca extraer la leche necesaria para la toma siguiente de los tres.

Para no renunciar del todo a la parte más agradable de la lactancia, reservamos para las tomas de la tarde y de la noche lo de ponerles al pecho. Eso sí: sólo uno cada vez, para que lo disfrutemos todos. ¿El problema? Que como sólo maman una vez al día cada uno, se acostumbran muy pronto a la facilidad del biberón, y empiezan a llorar a gritos cada vez que les acercas al pecho. ¡Qué pena! Pero, ¿qué le vamos a hacer?

Desde el tercer mes, más o menos, nuestra Medela es la única que mama. Pero los tres peques toman leche materna casi exclusivamente (excepto cuando uno de los tres tiene un pico de hambre y claro, el cuerpo de la madre tarda un par de días en responder a esa nueva demanda). En esos días, la producción media de leche por día era de unos 1800 a 1900 cc. diarios. ¿Quién decía que una mujer no puede producir leche para tres?

Las chicas cogen peso despacito, según mucha gente, porque “la leche materna engorda poco”, porque “tú eres muy delgada y tu leche no les alimenta lo suficiente” y un montón más de ideas preconcebidas sin ninguna evidencia científica que la gente te suelta sin pensar. Pero nosotros vemos que los tres van adelante cada día mejor, y estamos informados de que engordar no es la primera prioridad para los niños prematuros con bajo peso natal.

La actualidad: cuando la lactancia se ha convertido en una rutina

Nuestros chicos, como todos, empezaron un día a tomar cereales, que nosotros les añadíamos a la leche materna. Y luego, más adelante, siguieron con la fruta, y con la verdura, y con el pollo y con la carne. Pero por la mañana y por la noche, tomaban su desayuno y su cena de leche materna. Esto supone que ya no te tienes que sacar leche cada tres horas, sino cuatro veces al día. ¡Todo un alivio!

Y así hasta los nueve meses, en que se acabó la excedencia de mamá. ¡La vuelta al trabajo! Todas las dudas del mundo acerca de si continuar o no. Desde luego, lo primero que se viene a la cabeza es dejarlo. Al fin y al cabo, ya tienen una edad aceptable para abandonar la lactancia materna, y además, para la madre es mucho más fácil. Pero luego nos pusimos a pensar: Salen de casa para ir a la “guarde”, o sea, nuevos virus, una situación nueva en todos los aspectos, catarros, gastroenteritis... ¿Y justo en ese momento les vamos a privar de los beneficios de la leche materna? Después de darle bastantes vueltas, decidimos intentar seguir adelante. La verdad es que en ese momento, como en todos los anteriores, el apoyo de tu pareja es fundamental.

Para ser realistas, buscamos una solución intermedia: Continuar con la leche materna en los desayunos, pero sustituirla paulatinamente por leche de fórmula en las cenas. De este modo, yo no me tenía que llevar el sacaleches a la oficina, ni teníamos que pensar en una forma de mantener la leche durante las horas en que yo estaba fuera de casa. Con bastantes días de antelación, fuimos reduciendo las horas de sacarme leche a dos: por la noche, a eso de las 22:00 y por las mañanitas muy temprano, antes de levantarnos. El papá se ocupa de traer el sacaleches a la cama cuando suena el despertador, y por las noches lleva la leche a la nevera para que yo no me tenga que levantar. Es su forma de compartir la responsabilidad.

Con paciencia, al final consigues los 750 cc. necesarios para tres desayunos en sólo esas dos veces. Sólo se trata de sacarte un poco más cada día, en insistir cuando parece que ya no queda nada, para que tu pecho sepa que tiene que espabilar. Y así seguimos. Ahora mismo, lo que más pereza da es pensar en dejarlo, porque se supone que hay que ir reduciendo poco a poco. De modo que no tenemos prisa.

Ahora que han cumplido a los once meses, mucha gente se extraña y me pregunta por qué me empeño en seguir dándoles leche a estas alturas. Los que siguen son sólo algunos de mis motivos, contados con palabras de otros:
  • “La leche materna favorece la prevención de enfermedades del adulto como la obesidad, la hipertensión arterial y la arteriosclerosis.”
  • “La Organización Mundial de La Salud recomienda amamantar por lo menos dos años.”
  • “La leche materna reduce la probabilidad de reacciones alérgicas: alergias alimentarias (vómitos, diarreas), asma, rinitis y eccemas”.
  • “La leche materna es el alimento mejor tolerado por el prematuro, con un vaciado gástrico más rápido y menos retenciones que cuando es alimentado con biberón de leche adaptada"

Y se me olvidaba: Según una inspirada frase del padre de mis trillis, “la lactancia materna es la silicona de los pobres”. Así que al menos este verano, pienso lucir bien las camisetas más ceñidas.

2 de septiembre de 2010

Dando de mamar a trillizos



Siempre tuve claro que quería dar el pecho. Desde pequeña. Entre las múltiples ideas (la mayoría fantasiosas, por supuesto) que tenía debido a mi desarrollado instinto maternal, estaba ésa. Cuando nos comunicaron la noticia de que venían trillizos la idea no se esfumó, no, más bien todo lo contrario: esa noticia hizo que yo me motivara aún más para darles el pecho.

No fue fácil, y eso lo sabía. Yo por aquel entonces no estaba en foros, ni casi en internet, ¿qué hacía cuando el 90% de las personas a las que se lo había contado me decían que no iba a ser capaz?. Busqué información de lactancia en caso de gemelos y trillizos, al fin y al cabo no sería tan difícil el procedimiento en sí, lo más complicado sería que coincidieran sus horarios..Y también una enorme y probable pega: ¿qué pasaría si tenían que pasar tiempo en las incubadoras? Era lo más probable. Aunque nacieran en una semana de gestación avanzada, los pesos todavía serían bajos... y efectivamente así fue.

Mis hijos nacieron de 33 semanas de gestación. Fue cesárea, una pega más, porque la leche tardó cerca de 5 días en subirme. Hugo pesó 2 kilos, Laia 1,750 y Daniela 1,800. No fueron unos pesos malos, pero perdieron los primeros días, luego tuvieron que recuperar..y necesitaron un suplemento de biberón. Yo sabía que tarde o temprano terminarían tomándolo, o por una cosa o por otra, y yo me conformaba con una lactancia mixta..¡Eran trillizos! ¡Una lactancia mixta ya era todo un logro!. Yo empecé a sacarme leche en cuanto pude. Tengo que decir que el trato en eso fue excelente, porque me dejaban cogerles y después directa a sacarme leche, además de que les dieron mi calostro, que es oro líquido. Los niños estuvieron ingresados más de 20 días. Hugo se vino a casa con 23 días de edad, Daniela con 25 y Laia llegó con 29. Eso fue una gran ayuda. Mi madre estaba con nosotros, y como previamente había hablado con ella y con mi marido, si intentaba rendirme no me dejaban (¡Y menos mal!). Ellos han sido unos muros muy importantes en mi lactancia.

Mi madre siempre insistía en que tenía que descansar. Ella no dio el pecho, y parecía toda una experta. Siempre que podía me obligaba a dormir. Mi mayor preocupación fue si tendría suficiente cantidad de leche, seguro que eso lo pensamos todas. Pero ellos no parecían quedarse con hambre, se soltaban cuando querían. Siempre les amamanté a demanda. Había veces que me notaba los pechos muy llenos y me tenía que sacar esa leche. Por supuesto todo lo que conseguía sacarme lo usaba en los posibles biberones que les tenía que dar. Yo era una experta con el saca leches, lo había estado usando muchas semanas, y los profesionales del centro donde nacieron mis hijos me habían dado consejos (cómo por ejemplo que me sacara la leche en intervalos cortos y frecuentes, cómo si fuera un bebé).

La lactancia en casa era más complicada. Normalmente sus tomas no coincidían, pero al ser a demanda ocurrió alguna que otra vez. No recuerdo ninguna vez que pidieran los 3 a la vez, pero hubo muchas ocasiones en que dos de ellos querían mamar. Nunca conseguía ponérmelos yo sola, así que yo me colocaba a un bebé y después mi marido o mi madre me ayudaban con el otro. Además teníamos que controlar muchísimo cuando había comido cada niño, y si les habíamos dado el biberón, también cuanto.

Con el paso del tiempo las tomas se espaciaban, y a los 6 meses se fueron sustituyendo por purés y papillas. Ellos seguían mamando para desayunar, después de comer, antes de dormir..pero cada vez era más fácil. Yo ni me planteaba destetarles, me sentía muy feliz cada vez que mamaban, por no hablar sus caritas de satisfacción. Me sentía muy orgullosa de mí misma. Estaba dándoles el pecho a los tres, a mis hijos. Era increíble y maravilloso.

Cuando cumplieron 10 meses empezaron a remolonear. A veces se despertaban por las noches y buscaban el pecho, otras veces desayunaban y después me pedían teta y otras veces no los dormíamos sin ponérmelos al pecho. Hugo siempre ha sido el más enganchado. Laia y Daniela enseguida lo dejaron en una toma única: la de antes de dormir. Hugo seguía haciendo 3 tomas.

Cuando cumplieron 11 Laia y Daniela dejaron de mamar. Lo dejaron un día y luego pasados 2 ó 3 me pidió Laia, y por consiguiente ya Daniela que lo vio, pero nada, porque lo volvían a dejar. Hugo tardó 1 semana en dejarlo. No ha sido traumático para ninguno de los 3, y ha sido relativamente fácil (aunque sí que fue duro despedirme de algo tan bonito cómo es la lactancia materna) porque lo han decidido ellos, yo no he tomado partido.

Un año después puedo decir que esa ha sido de las mejores decisiones que he tomado en mi maternidad, e incluso en toda mi vida. Ellos han sido felices, yo he sido feliz, he cumplido mi sueño y he conseguido mantener una lactancia múltiple.

Los consejos para ello son fáciles de seguir, y me imagino que los mismos que con cualquier otra lactancia. En mi caso iba a ser necesario porque eran 3, pero si podéis contratar a alguien para que ayude en casa mejor que mejor. Yo tengo una chica que viene 2 días a la semana a limpiar (los primeros meses venía todos los días menos sábados y domingos) y es de gran ayuda. Cómo también comenté las primeras semanas mi madre estaba en casa conmigo, y ella hacía la comida, por lo que si podéis contar con un poquito de ayuda con las tareas de la casa mejor. Así en los ratos libres en los que nosotras limpiaríamos, se podrían aprovechar para descansar, que es MUY importante. Hay que descansar todo lo posible. Cada vez que ellos se duerman nosotras también, ya habrá tiempo para todo lo demás. También tenéis que comer y beber. Recuerdo que mi madre después de cada toma (incluso en plena noche) me ponía algo de comer y un vaso de leche. Sobra decir que nada de tabaco ni de alcohol, y con los medicamentos yo siempre lo consultaba con mi médico para ver si era compatible con la lactancia (También hay una web para consultarlo). De lo que opine la gente pasando. ¿Acaso porque ellos digan que nuestra leche no es suficiente y que pesan muy poco ya tenemos que creerlo? ¿Desde cuándo saben ellos más que el pediatra que me comunica mes a mes que crecen genial con mi leche? ¿Desde cuándo ellos son los que están criando a nuestros trillizos?.

Y sobretodo, contad con el apoyo de vuestras parejas y familiares. Yo convencí a mi marido y a mi madre y ellos fueron los que no me permitieron dejarlo cuando quería tirar la toalla. Hay muchos impedimentos, porque además de lo que yo he contado ocurren cosas cotidianas que también pasan en la lactancia de un solo bebé (Por ejemplo las grietas en los pechos), pero de todo se sale, y os aseguro que cuando vemos a nuestros bebés mamando es una gran satisfacción y una suficiente recompensa para todos los esfuerzos que debamos superar.

Experiencia de Bea, mamá de Daniela, Hugo y Laia.

23 de abril de 2010

Dar el pecho a gemelos o trillizos

Dar el pecho a gemelos o trillizos es una cuestión de práctica. Hay muchas variables para colocar a nuestros hijos al pecho que juntas ayudan a evitar tapones de grasa. Variarlas es cuestión de la madre, quien adopta su fórmula personal.


Enfrentados o en forma de cruz:


Dar pecho gemelos enfrentados criandomultiples.blogspot.com
Dar pecho gemelos enfrentados criandomultiples.blogspot.com
Dar pecho gemelos enfrentados criandomultiples.blogspot.com 
(Fotos de la web de Karen Gromada)

Esta posición es una variante de la conocida como de acunar, y coloca a los niños enfrentados o cruzados. Se coloca a cada niño en un antebrazo, debajo de los cuales colocaremos unas almohadas que nos sirvan de refuerzo en el apoyo. Sus piernas se pueden cruzar o bien sus tripitas llegan a enfrentarse. Sin duda alguna éstas son dos de las más conocidas para amamantar a gemelos, aunque no permiten mucha movilidad.
Las almohadas son herramientas de gran utilidad en la lactancia de múltiples. Aportan comodidad y apoyo extra. Para evitar dolores musculares es necesario que estemos cómodas dando el pecho.


En paralelo


Dar pecho gemelos paralelo criandomultiples.blogspot.com

Dar pecho gemelos paralelo criandomultiples.blogspot.com


Esta posición combina poner a uno de los bebés en uno de nuestros antebrazos al modo de acunar y al otro bebé al estilo del balón de rugby. Es una posición que da mayor movilidad a la madre.
El bebé que está en la posición de rugby queda debajo de uno de los brazos de la madre.



Como dos balones de rugby



Dar pecho gemelos rugby criandomultiples.blogspot.com

Dar pecho gemelos rugby criandomultiples.blogspot.com
(Foto de la web de Karen Gromada)

Esta posición deja mucho margen de maniobra. Es una de las posturas más idóneas para madres que han sufrido una cesárea, tienen los pechos muy grandes o los bebés muy pequeños. Favorece una colocación y prendida mucho más fácil.


Tumbadas en la cama


Dar pecho gemelos tumbada criandomultiples.blogspot.com

 Dar el pecho tumbada no es algo a lo que tenga que renunciar la madre de múltiples que desea lactar a dos bebés al mismo tiempo. Con tres almohadones podemos resolver la papeleta muy bien. cabeza y brazos debern tener un buen apoyo. Puedes echar una cabezada si te apetece. Aseguran que es cómoda y no es tan aparatosa en la práctica como parece en la imagen. Es cuestión de probar.

Dar pecho gemelos tumbada criandomultiples.blogspot.com



Otras posturas


Hay tantas posturas como madres. 

Dar pecho gemelos otras posturas criandomultiples.blogspot.comDar pecho gemelos otras posturas criandomultiples.blogspot.com
Dar pecho gemelos otras posturas criandomultiples.blogspot.com