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14 de mayo de 2013

Migrañas y cólicos del lactante

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La teoría de que todo lo que le sucede al bebé es de vital importancia para su desarrollo futuro cobra cada día mayor relevancia. Si esos primeros meses de vida son fundamentales para su lenguaje, crecimiento, carácter, etc., ahora también se demuestra que la salud que tenga está íntimamente relacionada con su más tierna infancia.

Uno de los trastornos más comunes y frecuentes de los adultos son las migrañas, una enfermedad que afecta a un 13% de la población de los países desarrollados y que en muchos casos impide llevar una vida normal (así le sucede a la jueza Alaya, que recientemente ha estado unos meses de baja por esta razón).

Pues bien, un estudio realizado por Silvia Romanello, de Debre APHP-Hospital Rober en París y sus colegas, parece haber demostrado la relación existente entre los fuertes dolores de cabeza y los cólicos del lactante, ese trastorno que padecen hasta un 30% de los bebés y que provoca un llanto inconsolable durante al menos tres horas al día, fundamentalmente a última hora de la tarde y que normalmente se soluciona por sí solo hacia los tres-cuatro meses. ¿Por qué sucede? Pese a que numerosos especialistas han intentado determinar la causa de este llanto, su origen sigue siendo un misterio. Los factores que más se barajan son los trastornos digestivos; de hecho, es el único tratamiento que se utiliza.

La investigación, que ha sido publicada en la revista ‘Journal of the American Medical Association (JAMA), incluyó a 208 niños de entre 6 y 18 años que acudieron a los servicios de urgencias de tres hospitales europeos entre abril de 2012 y junio de 2012 y que fueron diagnosticados de migrañas. A todos ellos se les realizó un cuestionario para identificar antecedentes personales y las conclusiones fueron muy llamativas: más del 72% de ellos había sufrido cólicos del lactante. Además, el análisis de subgrupos para los subtipos de dolor confirmó la asociación entre el cólico infantil y la migraña sin aura (73,9% versus 26,5%) o con aura (69,7% frente a 26,5%), una asociación que no se encontró en los niños con dolor de cabeza de tipo tensional. La migraña con aura es aquella que está precedida de determinados síntomas de disfunción cerebral focal transitoria.

"El vínculo entre el cólico infantil y la jaqueca podría estar basado en un mecanismo patogénico común de la migraña sin aura y la migraña con aura. Encontramos que entre sus características, sólo el dolor pulsátil fue más frecuente en los niños con antecedentes de cólicos del lactante que entre los niños con migraña pero sin cólico infantil", resumen los autores. Además, señalan que los niños con cólico infantil pueden experimentar una sensibilización similar de las terminaciones nerviosas perivasculares en el intestino, aunque esta hipótesis debe ser probada.

Este estudio viene a dar un impulso a la tesis que se ha barajado recientemente y que considera que la causa del cólico del lactante no son tanto problemas estomacales, sino fuertes jaquecas. Desde luego, sería muy conveniente seguir investigando sobre esta posible relación, puesto que este trastorno de los bebés es un verdadero dolor de cabeza (y nunca mejor dicho) para sus padres.

16 de octubre de 2011

Qué son los cólicos


Los seres humanos nacemos biológicamente inmaduros, absolutamente vulnerables y dependientes de nuestra figura de apego o cuidador principal, la madre, en la mayoría de los casos. Que seamos dependientes de la mamá es factor protector para la sobrevivencia, ya que es ella la que va a regular nuestras necesidades, emociones y ritmos.
Los tres primeros meses de nuestra vida fuera del útero son los que necesitamos para completar nuestra gestación, período al que se ha llamado “exogestación”, es decir, gestación en el exterior del útero. Durante este período se necesita de: alimentación continua, contacto lo más estrecho posible con el cuerpo de la madre, regulación de temperatura, movimientos suaves. Mantener estas condiciones favorecen el desarrollo sano de nuestro recién nacido.
En nuestra cultura, se suele dejar al recién nacido en la sillita del auto o “huevito”, o a solas en su cuna acompañado de un monitor, se le pone al pecho cada tres o cuatro horas para las tomas de leche materna, se le entrega succión no nutricia como el chupete y no se mece en los brazos “porque se puede mal acostumbrar”. Esto que hemos descrito es un fenómeno frecuente que ocurre en sociedades como la nuestra, es decir, todo lo contrario a lo que necesita un recién nacido, en los primeros tres meses de exogestación como dijimos en el párrafo anterior. En rigor, todo lo que ocurre es opuesto a la sensación que vivió nuestr@ hij@ en el útero: bienestar pleno. Al final del día, se agotan de tanto estés y rompen en llanto. A esto los doctores lo han llamado “cólicos”.
Los cólicos consisten en llantos incontrolables, que suceden durante los tres primeros meses de vida generalmente cuando se acerca la noche.
El estrés tiene un sistema de nuestro cuerpo preferido para intervenir, a saber, el sistema digestivo, y ocurre lo siguiente: “los bebés se estresan y lloran; cuanto más lloran más incrementa su estrés, lo que provoca dolor gástrico. A más dolor más llanto, y a más llanto más estrés y más dolor tienen y más lloran. Y así empieza un círculo vicioso difícil de solucionar, puesto que si no calmamos el dolor no cesa el llanto, pero si no cesa el llanto, no cesará el dolor” (Rosa Jové en Una Crianza Feliz pg.244)
Por lo tanto podemos dar analgésicos para calmar el dolor, pero mientras no comprendamos cual es el origen y por qué sucede, será muy complejo salir de los “cólicos”. Entonces, si ya sabemos que los recién nacidos, son recién nacidos, hasta el tercer mes y que necesitan un ambiente muy parecido al del útero, sería muy útil brindárselo, así, menos estresados estarán y menos llorarán.
Por lo tanto vamos a sugerir algunos trucos:
1.- Adelántese a la necesidad de su hij@, el llanto es una de las últimas señales de incomodidad.
2.- Alimentación con leche materna a libre demanda, recuerde que la leche materna no sólo es el mejor alimento físico para su hij@, también es el mejor alimento afectivo, la cercanía a su cuerpo, su olor y la succión lo relajan protegiéndolo del estrés.
3.- Puede llevarlo en “upa” como lo hacen los canguros, en un morral, bandolera o sábana, pegadito a su cuerpo, así se sentirá seguro y completará su exterogestación de manera sana.
Su guagua se lo agradecerá y usted también.
Leslie Power y Francisca Montedonico
Psicólogas clínicas espaciocrianza.