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20 de diciembre de 2012

El impacto de la muerte de un gemelo en el otro

Los gemelos nos ayudan a entender muchas cosas de la personalidad humana, gracias a los estudios realizados sobre ellos. Y no sólo respecto a nuestra vida como adultos, sino también sobre la vida intrauterina y las vivencias del feto. Gracias a los testimonios de gemelos que perdieron a su hermano gemelo durante el embarazo o poco después de nacer, hoy en día sabemos que el bebé no-nato aprende, tiene memoria y un rudimentario sentido del ‘yo’. Si el bebé empieza su vida como gemelo, él es consciente de esta condición y percibe la presencia del otro. Aunque el tiempo que hayan estado juntos, haya sido relativamente corto, la muerte del gemelo siempre causa un impacto profundo en el otro, como demuestra el siguiente testimonio de un hombre (51 años):

“Soy el más pequeño de cuatro hermanos. Cuando era niño, solía jugar a que tenía una hermana gemela. Le hablaba, le daba órdenes, me enfadaba y me reconciliaba con ella. Era mi fiel acompañante. Insistía a mis padres en que yo tenía una hermana gemela. Mis padres no entendían mi fantasía y me contestaban que había nacido solo. Hace unos años mi madre tuvo que ser operada por un problema ginecológico y le quitaron el útero. Después de la intervención el ginecólogo le dijo que había encontrado restos de un bebé momificado en su útero. Había llevado gemelos en su último embarazo, de los que uno (mi hermana) se murió. Mi juego de niño no fue una fantasía, sino la realidad en los primeros meses de mi vida prenatal’.

El bebé no nacido es consciente de su entorno, mucho más de lo que hasta ahora se suponía. Los estudios de la psicología pre-y perinatal (investiga la vida intrauterina y en torno al nacimiento) lo ponen en evidencia y demuestran que el bebé en el útero almacena experiencias, memoriza, aprende y es consciente de lo que ocurre a su alrededor. Lo que vive en la fase prenatal, influye en su posterior vida. Y por los vídeos, hechos a los gemelos y trillizos conocemos hoy en día más profundamente su relación: se tocan, se chupan el dedo del otro, se empujan o se acurrucan el uno contra el otro. Mientras comparten el mismo espacio, escuchan los mismos ruidos, y perciben las mismas emociones maternas, se va tejiendo entre ellos una relación muy íntima. Es probable que ya tengan una remota idea de sí mismo (el sentido del ‘yo’) y del otro, aunque será, sin duda, una sensación confusa. Y cuando de repente uno deja de respirar y dar señales de vida, el otro queda desconcertado, sin entender lo que está sucediendo. No hay duda de que viva una sensación de pérdida y vacío. Según el psicólogo Bowlby, que estudió la importancia del vínculo entre madre e hijo (la llamada teoría del apego), los gemelos son el uno para el otro personas de apego. Por lo tanto, su vínculo es emocionalmente tan importante (o quizás más) que el que desarrollan con sus papás. Desarrollarse y crecer juntos en el útero crea un lazo íntimo, una responsabilidad y un espíritu de compartir. También crea sentimientos negativos, como conflicto de intereses (¿quién ocupa el mejor sitio?), envidia y empujones. Pero todo aquello forma parte de la íntima relación que cada uno vive con el otro. El hijo, que viene solo, se relaciona con su madre durante su vida prenatal y también con su padre (en menor medida), pero la relación intrauterina entre los gemelos es mucho más intensa. Por ello el otro es parte de su ‘sentido del yo’; cuando desaparece, durante el embarazo o más tarde en su vida, el gemelo superviviente siente desconcierto, tristeza y una sensación de no ser completo. Y esa sensación se adueña de su ‘sentido del yo’ y causa, a un nivel inconsciente, la búsqueda por el otro. Todos los gemelos, que han perdido a su hermano gemelar, conocen muy bien los sentimientos, como soledad, la sensación de ser distinto e incompleto, aislamiento y tener emociones que nadie entiende. Gran parte de la información de la que hoy en día disponemos sobre el impacto de la pérdida de un gemelo, proviene de testimonios de gemelos supervivientes, ya adultos. Muchos de ellos se enteraron de la existencia de su hermano-gemelo a mayor edad. Y con ella entendían por fin por qué siempre se habían sentido tan profundamente solos. Saber de la existencia del hermano-gemelo significaba para todos encontrar una pieza importante del puzzle de su vida: ahora se entendían mejor a sí mismos; por fin tenían una explicación para sus sensaciones incomprensibles hasta el momento.

Testimonio de Toni, 19 años: “Soy trillizo; mis hermanas y yo nacimos juntos, pero ellas fallecieron poco después. Según me contaron, nos pusieron los tres juntos y ninguno de nosotros lloró. Cuando ellas a las cuatro horas de nacer murieron, nadie estaba allí con nosotros, pero yo empecé a llorar desconsoladamente y los médicos vinieron corriendo y vieron que yo lloré al mismo tiempo que murieron ellas. Se quedaron perplejos. Mis padres me contaron cuando tenía siete años que yo era trillizo. Aún me acuerdo exactamente todo detalle de esta situación, de la ropa que llevaba puesta, de las palabras de mi padre y del lugar de la casa donde estábamos. Me quedé sin poder reaccionar, unos sudores fríos recorrieron mi cuerpo, me sentí supermal. Concluí que ser trillizo era muy malo, ellas murieron y yo vivía. Mi madre al ver mi cara, dijo a mi padre que se callara. Nunca más hablamos del tema; fue un tema tabú y aquella experiencia fue un trauma. No se lo reprocho, creo que la situación les desbordó y tampoco tuvieron ninguna información de que esto pudiera afectarme. Pero antes de que me lo contaran, yo ya sabía que algo me pasaba, por lo menos lo intuía. Sentía una tristeza que siempre me acompañaba; no era una tristeza de estar deprimido y no tener ilusión por nada; estaba triste en el sentido de que había algo dentro de mí que me faltaba, algo que me apenaba y me hacía sentir mal. Y este sentimiento me sobrevenía en muchas situaciones como por ejemplo en un día en la playa en el que estaba disfrutando muchísimo. Éramos muchos, mis hermanos, primos, padres, tíos y todos disfrutábamos. Pero de repente me retiré y me tumbé en la arena, alejado de mis familiares, porque me sobrevinieron unas tremendas ganas de llorar; era una sensación de profunda tristeza, que no entendí. Pensaba que era un “blandengue” o un cobarde. Incluso mis padres a veces me llamaban el “cobardica” porque no me atrevía ir solo a los sitios. Fui un niño miedoso e inseguro; siempre necesitaba que alguien me acompañara, si no, no iba a ningún lado. Con alguien junto a mí me sentía fuerte. En realidad durante años no me entendí a mí mismo y me sentí diferente a los demás, como un bicho raro. Hace dos meses de repente pensé que así no podía seguir; no sé muy bien por qué, quizás toqué fondo. Me pregunté a mí mismo por qué no podía hacer ciertas cosas yo solo. Esto me hizo sentir muy mal conmigo mismo. No quise seguir así y me dije que tenía que afrontar mis sentimientos. Fue difícil, porque tenía todo lo relacionado con ser trillizo bien guardado en mi interior, como una caja bajo llave. Destaparla fue duro. Tenía miedo por mis propios sentimientos, pero la abrí: empecé a leer todo lo que pude en Internet sobre gemelos y trillizos y hablé con ellos que tienen sus hermanos del nacimiento a su lado. Les conté mis sentimientos y ¡me entendían! Lo pasé fatal las primeras dos semanas, sentí mucha vergüenza por lo que les escribía, por si les parecía raro, pero no fue así. ¡Al contrario!

Gracias al contacto con ellos me di cuenta de que muchos de mis sentimientos tenían que ver con lo que pasó al nacer. Mis hermanas Ana y Beatriz, Bea para mí, no viven, pero forman parte de mí, están siempre presentes en mí y esto ha sido así toda mi vida. No lo puedo negar. Desde que lo veo así y no me escondo ante este hecho vital, me siento más feliz, más enérgico; soy incluso más decidido y valiente. Hago cosas que antes era incapaz de realizar. Es increíble, pero me siento otro. Ya no pienso que ser trillizo es algo malo; al contrario: me siento orgulloso de ello y quiero que la gente, que es importante para mí, lo sepa. Todavía no he podido hablar con mis padres; no quiero hacerles daño. Pero espero poder hacerlo una vez. Sigo pensando en ellas siempre, pero ahora es de otra manera. Desde que me levanto hasta que me acuesto Ana y Bea hacen que tenga muchas sensaciones nuevas. Ser trillizo es algo muy bonito, ellas son mi apoyo y se merecen ser recordadas y queridas, aunque sea sólo por mí. A partir de ahora siempre haré algo especial en el día de sus Santos”.

Este testimonio demuestra lo importante que es contar siempre a tu hijo su origen: debe saber desde pequeño que con él crecía otro bebé (o bebés) y que empezó su vida como uno de dos (o tres). El niño lleva este recuerdo consigo, pero no sabe explicarlo. Poder hablar sobre su gemelo, la vida en común que ha perdido, le ayuda a superar lo ocurrido y a entenderse a sí mismo. También le ayuda a formar un nuevo sentido del ‘yo’ y establecer su identidad. Esto es de vital importancia. Lo es para todos los gemelos que crecen juntos, pero también lo es para ellos que pierden a su hermano gemelo. Su origen biológico es distinto a la situación que vive a partir de cierto momento de su vida. El siguiente testimonio de una mujer de 30 años, cuyo hermano murió en el nacimiento, lo explica muy bien:

‘He sido toda mi vida gemela, aunque mi hermano murió a las pocas horas de nacer. Ser parte de dos es parte de mi conciencia y su significado siempre ha sido impactante. No me acuerdo cuándo me contaron sobre mi hermano gemelo, pero cuando era una niña, me importaba que otros lo supieran. Sentía intuitivamente que era distinta a los otros niños y necesitaba que los otros reconocieran esta diferencia. El es mi compañero de por vida. Como niña me sentía a menudo muy triste. Me gustaba leer libros con un relato triste y así lloraba horas y horas, hasta que mis padres me prohibieron la lectura. Desde que conozco a ‘The Lone Twin Network’ conozco a más gemelos que han quedado solos. Ellos me entienden y gracias a estos contactos ya no tengo que negar que perder a un gemelo causa un impacto profundo’.

Sugerencias para los padres que sufren la pérdida de uno de sus hijos en un parto múltiple:

- Comenta a tu hijo la existencia de su hermano gemelo en sus primeros años. Una madre, que perdió a uno de sus gemelos en el momento del parto, solía hablarle a su bebé durante el baño: ‘Eres un gemelo. Tenías un hermano que nació contigo. Pasaste muchas horas con él en mi vientre. Os tocasteis y jugasteis. Pero sin que yo ni tú pudiéramos hacer nada, él murió. Por esto estoy triste. Pero estoy muy feliz contigo y te quiero mucho’. De este modo ella pudo explicarle sus dobles sentimientos: su amor y felicidad con él y su aflicción por el otro. Un bebé siempre percibe las emociones maternas y su honestidad le ayuda a entender la situación (no comprenderá las palabras de su madre, pero sí su tono).

- Cuando el niño empiece a preguntar sobre su nacimiento, es un buen momento para enseñarle unas fotos, algún recuerdo de su hermano y, si usted quiere, visitar con él su tumba. Saber su origen biológico le ayudará a entenderse a sí mismo y formar su identidad.

- Es importante averiguar la causa de la muerte. Así podrá explicar a su hijo lo ocurrido y evita que en su seno familiar circulen rumores como ‘Juan no dejó sitio a su hermano’ o ‘Ana se lo comió todo’. Estos comentarios pueden causar profundos sentimientos de culpabilidad en el hermano superviviente.

- Intenta averiguar la zigosidad de tus bebés (saber si eran idénticos o no). Cuando lo pides en un momento temprano, el ginecólogo lo puede determinar mediante la placenta. Esta información no sólo es importante para tu, sino también más adelante para tu hijo.

- El gemelo superviviente echa en falta el contacto físico con su hermano. Puede ser la causa de sus llantos en el primer tiempo posterior a la muerte del gemelo. Tenerlo cerca de ti en la cama y llevártelo a menudo en el marsupio, le ayudará a sentirse mejor.

- Es muy probable que el gemelo superviviente viva momentos de tristeza, ansiedad y conductas difíciles. Envolverle con mimos y atención extra es muy importante para él.

Fuente: ‘El Gran libro de los Gemelos’ Coks Feenstra, Ediciones Médici
Web de Coks Feenstra: http://www.coksfeenstra.info

10 de diciembre de 2012

Síndrome de Muerte Súbita del Lactante y nacimientos múltiples

Desde la web de Center for loss in multiple birth, compartimos hoy con vosotros un interesante documento sobre la muerte súbita y los múltiples. Nos gustaría aclarar que si estáis interesados en alguno de los servicios, documentos...que se ofrecen al final del documento, contecteis directamente con CLMB. Su e-mail es climb@pobox.alaska.net (hay miembros que hablan español, así que podéis mandar vuestra petición directamente en español). Muchas gracias. Síndrome de Muerte Súbita del Lactante y Nacimientos Múltiples

21 de septiembre de 2012

Superar la muerte de algún gemelo


La muerte de algún gemelo o múltiple, es desgraciadamente un trance por el que pasan muchos padres y hermanos de múltiples. Es un duelo doloroso, como el de cualquiera que pierde a un hijo o un hermano, pero con un componente que lo hace mas complejo, todavía hay uno/s bebe/s nacidos el mismo día que están vivos y reclaman la atención. Para los hermanos, teniendo los múltiples la relación que tienen, es como perder una parte de si mismos. Desafortunadamente, no hay mucha información sobre este tema en Internet. Desde este blog queremos hacer, tal y como hemos hecho con otros temas interesantes para la comunidad de los múltiples, por ejemplo juntos o separados, un esfuerzo para recopilar, traducir y publicar toda la información que caiga en nuestras manos. Puedes encontrar todas las entradas en la sección "Muerte y duelo en múltiples" y bajo la etiqueta del mismo nombre. Esperamos que os resulte intersante y sobre todo útil a todos aquellos que esten pasando por esta situación. Un abrazo muy grande.

También desde aquí queremos hacer un llamamiento a todos los padres o hermanos que pasaron por una pérdida y quisieran compartir su experiencia con nosotros. Esta claro que un duelo hay que pasarlo en propias carnes, pero se por propia experiencia, que en este tipo de situaciones, el saber como otras personas han sabido dar un sitio en sus corazones a ese dolor, nos puede ayudar mucho. Puedes contactarnos en criarmultiples arroba gmail punto com. Muchas gracias.

Empezamos esta recopilación con un articulo que escribió nuestra amiga Gema Cárcamo de Multilacta en su blog Gemelos al cuadrado. Un blog muy recomendable :)
Dicen que la gestación de gemelos o más múltiples es de alto riesgo. No conviene olvidar que aunque el embarazo no es una enfermedad, siempre requiere un seguimiento. A pesar de la atención especial a los que los embarazos múltiples se someten, algunas veces las cosas no salen como se esperaban.


El momento en el que los padres reciben la noticia de que esperan un bebé siempre es motivo de felicidad. La llegada de los siguientes datos sobre su estado confirmando que son más de un bebé los que están de camino supone para ellos una situación ambivalente de alegría y temor. No solo van a ser padres, sino de más de un niño a la vez. 

Es normal esta confusión inicial. Un embarazo de más de un bebé siempre supone un mayor riesgo y requiere mayor atención profesional. Solemos decir que hay que buscar no sólo el mejor ginecólogo, sino que sepa más de gemelos o más múltiples. El acontecimiento de la muerte de alguno de los bebés antes de nacer o después del parto sume a los padres en una gran tristeza difícil de superar. ¿Qué ocurre cuando sobreviene este fatal desenlace?


Incidencia de la muerte perinatal y neonatal en partos múltiples

La amenaza de la muerte espontánea de alguno de los bebés está presente durante toda la gestación de múltiples. Sobre todo los gemelos que proceden de un solo óvulo, llamados univitelinos, monocigóticos o idénticos. La probabilidad de no llevar el embarazo a término con vida es 5 o 6 veces mayor que en los embarazos de un sólo bebé. A mayor número de fetos, mayor riesgo de muerte perinatal y neonatal. 

En España se conoce como muerte perinatal a la acontecida desde la semana 28 de gestación hasta los primeros siete días de vida extrauterina. En otros países se considera que es desde la semana 22 de gestación o con bebés de más de 500 gramos, hasta la primera semana de vida. Muerte neonatal es la que abarcaría desde el nacimiento hasta el primer mes de vida.

Se estima que en España, durante el año 2009, se produjeron 2266 muertes perinatales de las que 166 fueron derivadas de un parto múltiple, con implicación de uno o más bebés, según el INE.

No queremos olvidar un hecho que ofrece un dilema moral, la alternativa terapéutica ofertada por algunas clínicas de reproducción asistida llamada reducción de embriones, que enfrenta a los padres en el disyuntiva de sacrificar a uno o más bebés para la supervivencia de los otros hermanos de forma artificial y voluntaria. Para evitar esto la legislación pone límites en la implantación de embriones por FIV, ya que siempre hay riesgos para los que gemelos supervivientes y superar las consecuencias emocionales de tal decisión sería cruel. 

Gemelos evanescentes y en espejo

Son muchas las mujeres que desconocen que están embarazadas de gemelos en el primer trimestre de embarazo. Durante los primeros tres meses uno de los gemelos se puede perder. De todas las gestaciones múltiples parece que las monocoriónicas tienen 3 veces más riesgo de acabar con la pérdida de uno de los bebés. A estos gemelos perdidos o desaparecidos se les ha llamado gemelos evanescentes, y en algunas ocasiones pueden dejar huellas de su existencia más allá de la simple protuberancia en la placenta o una bolsa amniótica sin feto. 

Esto sucede, por ejemplo, cuando se produce la división del óvulo de origen de los gemelos más tarde de los 9 días, justo cuando ya estaba determinado el hemisferio cerebral predominante. Los gemelos en este caso habrían sido un reflejo el uno del otro, lo que se conoce como gemelos en espejo. Esto explicaría que algunas personas que son zurdas pueden ser gemelas de un bebé desaparecido o evanescente en una gestación múltiple en el primer trimestre.

No parece haber consenso entre los investigadores sobre la incidencia de esta particular selección natural. En 1976 Levi.S hablaba de que un 71% de los partos que se diagnosticaban antes de las 10 semanas como gemelos acababan siendo embarazos sencillos. En 1986 Landy y colaboradores concluía en otro estudio que sólo el 20% de los múltiples se convertía en un embarazo sencillo durante el primer trimestre. Podemos estar hablando de 1 de cada 8 embarazos podría haber sido en algún momento gemelar.

¿Por qué hay más riesgos con los embarazados múltiples? 


No todos los partos múltiples tienen los mismos riesgos. Un 12 % de los gemelos idénticos presentan mayor riesgo de aborto antes de las 24 semanas, frente a un 2% de los gemelos no idénticos. Mientras un 3% de los idénticos tienen más riesgo de morir en el vientre materno entre la semana 24 y el momento del parto, sólo un 1.6% de los mellizos corren este riesgo. 

Uno de los motivos por el que los riesgos son mayores en los gemelos idénticos, o univitelinos, es por el hecho de compartir la misma placenta. En estos casos los riesgos de síndrome de transfusión feto fetal (un 10% de las muertes fetales), el crecimiento intrauterino retardado o las malformaciones son más evidentes, como la inserción velamentosa del cordón, un 15 % mas frecuente en gemelos monocoriales y muy común entre los trillizos. 

Una vez un gemelo ha muerto por este problema, el bebé sobreviviente puede seguir estando en peligro debido a los cambios hemodinámicos producidos en el útero. Se estima que existe un 38% de riesgos de perder a ese bebé también. Por eso, se maneja para el control del bebé superviviente la espera con control de aspectos como la anemia o acidosis del bebé o la inducción del parto, si es viable. A este bebé se le realizarán exámenes especiales, ya que también pueden haberse dados daños de tipo neurológico. 

La prematuridad y el bajo peso asociada al número de bebés, más elevada en embarazados de más de dos bebés, supone un factor que eleva los riesgos de muerte neonatal. También se ha correlacionado el riesgo con el sexo, siendo más habituales entre los bebés varones y entre madres la edad y la paridad. Es más común entre los 15 y 20 años de edad y después de los 30 años y entre las nulíparas y a partir de cinco hijos. 

Compartir bolsa amniótica supone además elevar los riesgos de muerte durante el parto y durante el embarazo, ya que los cordones se pueden entralazar y llegar a provocar la asfixia de algún bebé durante el parto. Los gemelos siameses tienen riesgos añadidos a los que ya se mencionan como habituales en los gemelos idénticos. 

Cuestiones maternas relacionadas con el embarazo también pueden originar mayores riesgos de muerte fetal, como la hipertensión materna, que se agrava durante el embarazo de gemelos. 

Pérdidas y duelos multiplicados 

Parece inexplicable que el cuerpo pueda obrar de forma tan macabra con un mecanismo de selección natural por el que es capaz de sacrificar la vida de uno de los bebés del embarazo múltiple para garantizar la supervivencia de sus hermanos/as gemelo/as. Esto ocurre cuando existe una sobrecarga de la placenta que impediría el desarrollo correcto de los dos bebés. Es difícil aceptar nuestra naturaleza en este sentido.

Mientras algunas mujeres pueden perder un gemelo sin apenas percatarse de lo sucedido, otras se dan cuenta de ello porque han accedido a la ecografía desde el momento del conocimiento de la gestación. Recordemos que un 70% de los embarazos múltiples son artificiales y conocidos mucho antes que los naturales. Esto puede agravar el sentimiento de pérdida de los padres. 

La pérdida del gemelo puede ocurrir en cualquier momento del embarazo, y todas las madres le sienten con un gran dolor si ya conocían previamente que iban a ser madres de más de un bebé, independientemente de la edad gestacional o el peso del bebé perdido. 

El cuerpo puede deshacerse del bebé muerto de diferentes formas, o bien reabsorbiéndolo a través del útero o de la placenta, con una hemorragia inusual, o reteniendo al bebé hasta el momento del parto, con el consiguiente deterioro (feto papiráceo), lo cual hace más difícil el duelo a los padres, que deben mantener el embarazo hasta el final para que el bebé que queda sobreviva si aun no es viable. 

El mantenimiento del embarazo no está exento de posibles afectaciones para el bebé superviviente, como las secuelas neurológicas y otros problemas relacionados con el embarazo, por lo que a la madre se la somete a mayor control hasta el momento del parto, no sólo por el embarazo, sino por su delicada situación emocional.  

En el momento que los padres pierden un bebé gemelo, pierden además la ilusión de ser padres de gemelos o trillizos. Cuanto más tarde se produce la pérdida, mayor es la intensidad de la misma, se vive multiplicada y muchas veces deja el recuerdo vivo interminable de aquel niño muerto. Las familias que tienen un gemelo superviviente viven un nuevo duelo en cada uno de los cumpleaños y otros eventos especiales relacionados con el gemelo vivo. 

Las primeras veces de los gemelos que han sobrevivido recuerdan constantemente lo que pudo haber sido, la primera puesta al pecho, la llegada al hogar, el primer diente o la primera sonrisa. ¡Qué difícil para unos papás de gemelos con sólo un bebé! Pero ellos tuvieron gemelos y tienen el derecho a ser considerados como tal: papás de gemelos.

El duelo de los padres con sus hijos perdidos es la única oportunidad que tienen para cuidar realmente a su/s bebé/s y sentirse padres, comentaba Suu Steen, enfermera especialista en el acompañamiento a los padres en estas difíciles situaciones. Es especialmente duro para los padres que viven al mismo tiempo la muerte y el nacimiento, el duelo y el establecimiento del vínculo con el bebé vivo. 

La expresión y duración del duelo de los padres puede variar mucho dependiendo de su cultura y de sus creencias o ideologías. La adaptación psicológica ante la pérdida puede durar años y los padres necesitarán para siguientes maternidades mayor apoyo y seguimiento. En el caso de que los padres tengan más hijos, supervivientes o no del embarazo en curso, existen riesgos para el desarrollo de perturbaciones del vínculo madre - padre - hijo. Los padres necesitan recursos donde poder asirse en momentos duros, gente profesional que sepa escuchar, empatizar y sostener a la familia, y por supuesto grupos de apoyo mutuo. 

En Umamanita puedes encontrar información
sobre este doloroso proceso vital


Reacciones frente a la pérdida


El crecimiento de partos múltiples registrado desde hace décadas está motivado fundamentalmente por el aumento de las técnicas de reproducción asistida. A muchos de los papás de múltiples ya les ha costado mucho conseguir un embarazo. Ya han pasado por pérdidas anteriores, que pueden incentivar el dolor frente a una pérdida así. Existen formas muy variables de responder frente a un dolor de este tipo. 

El apego que los padres crean con sus bebés es cada día más precoz debido a los avances tecnológicos que permiten ver a los bebés muy pronto, verlos y escucharlos. También este hecho facilita el diagnóstico precoz del riesgo perinatal y neonatal, y obliga en muchas ocasiones a tomar decisiones cuando alguno de los bebés sigue con vida dentro de la madre y es necesario llevar el embarazo hasta el final, para salvar al hermano. 

La madre se siente madre desde el momento que se sabe embarazada. Los padres entienden el valor de la vida de sus hijos no por su edad o por su peso, sino porque son, por amor, porque los desean y les aman. Por lo tanto reconocer su maternidad gemelar es un derecho, así como nombrar al bebé por su nombre. 

Los especialistas en acompañamiento al duelo perinatal hablan de la importancia de crear memorias, de tal forma que los padres y hermanos puedan mantener un recuerdo de su bebé y hermano. Un mechón de pelo, una huella de la mano o del pie, una ecografía, una fotografía, los brazaletes que llevaron al nacer, la mantita que los cubrió o la ropita que llevaron puesta. 

Como cualquier otro duelo merece ser reconocido y que los padres se sientan autorizados para vivirlo, incluso en la ambivalencia del nacimiento del hermano. Es normal que la madre se sienta extraña y a veces tenga sentimientos de ira y de rabia con el bebé que permanece. Los profesionales también informan a los padres sobre la posibilidad de hacer un funeral al bebé o una ceremonia de despedida. Así mismo existen grupos de apoyo especiales y documentación de apoyo para que los padres puedan consultar y sentirse mejor. 

Las reacciones siempre suelen necesitar de apoyo psicológico, ya que los padres pueden sufrir depresiones y ansiedad por mucho tiempo, y si alguno de los bebes ha sobrevivido, la presencia del hermano puede ocasionar dificultades de vinculación. El cuidado en la atención debe continuar en otros embarazos, donde se recomienda ser llevado por un equipo diferente 

Se ha hablado mucho del impacto que tiene para los padres ver, tocar o sentir a su bebé antes de despedirse de él. Es una decisión que debe ofrecerse a los padres para considerarlo por lo menos en una ocasión. Algunos padres querrán ver a su bebé gemelo, otros no. Existen varios estudios al respecto del beneficio o desventaja de esta práctica. 

Los padres se sienten extraños, porque desearían poder llorar a su bebé muerto, pero no tienen ocasión porque tienen que cuidar de otro bebé que les necesita. Pueden mostrar sentimientos de ira y de rabia y abandonar el cuidado del bebé, impidiendo una buena vinculación. Otros padres sienten la necesidad de suplantar cuanto antes la pérdida, con la posible carga extra de hacerlo de forma prematura para sentirse mejor. 

Al mismo tiempo nadie les entiende. Es muy difícil saber qué decir cuando ocurre esto a los padres. Decir algo puede no ser lo más acertado, tal es el caso de los que comentan intentando aliviar a los padres, que aun les queda un bebé, pero casi no nombran a su hermano, como si no existiera. Muchas veces ciertos comentarios pueden ser desafortunados en esos momentos, y es mejor callar y escuchar, estar ahí para apoyar a los padres desde el silencio. El lenguaje es algo que siempre hay que cuidar.

El nacimiento y la muerte son dos de los procesos más importantes de la vida, y vivirlos juntos es una situación nada familiar. Los cuidados de los profesionales deben ir encaminados por un lado a posibilitar el vínculo y el duelo de la familias.

¿Qué pasa con los hermanos supervivientes? Se cree que también los gemelos supervivientes pueden tener algún recuerdo de su hermano gemelos, pero hay se sabe bien poco sobre esta cuestión.