27 de febrero de 2013

Cunas gemelares - Mini Meise



Mini Meise es una empresa alemana que fabrica unos muebles de lo más chulo y colorido que hay. Entre ellos, esta cuna gemelar para que nuestros churumbeles duerman juntitos, juntitos. Es ajustable en altura en tres posiciones distintas y se pueden quitar los laterales. 

Las medidas son: 146 cm de ancho, 87 cm de alto y 145 cm de largo. 

Mini Meise nos ha comentado que no venden en España, pero estaría bien que nos la pudieran mandar ¿no os parece? :-)

23 de febrero de 2013

Las cosas que no hay que decir a una madre que da pecho

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Hay muchos temas polémicos en la maternidad pero el que quizás genere más debate es el referido a la crianza del bebé. Las mujeres, como mamíferas que somos, siempre hemos amamantado a nuestros hijos (o alguna mujer lo hacía por nosotras). Fue a partir de los años sesenta con la llegada de la «liberalización» de la mujer que se confundieron muchos conceptos y se trasmitió a estas que no dar la teta era un síntoma más de libertad junto con su incorporación al trabajo y la llegada de la planificación familiar. La consecuencia más inmediata es que, de manera progresiva, pediatras y madres comenzaron a no dar el pecho y muchos personas nacidas a finales de los sesenta y setenta, e incluso ochenta, se criaron sólo con biberón. Desde hace ya más de una década las cosas han vuelto a su forma más natural, es decir, el pecho y muchos expertos se dedican a fomentar de nuevo lo que es la mejor alimentación para el bebé, teoría avalada por la OMS.

Si uno se para a pensar en cómo funciona la lactancia materna se da cuenta cuán perfecto es el cuerpo humano. No existe ninguna fisura en esta alimentación salvo, claro está, que la madre esté gravemente enferma. Es más, a nadie se le escapa que incluso muchas mujeres del tercer mundo que viven en condiciones paupérrimas en la pobreza más absoluta, incluso ellas ofrecen lactancia materna.

A pesar de la perfección del mecanismo la lactancia tiene un alto índice de fracaso en nuestra sociedad y las claves están en la desinformación y en muchos mitos que han pasado de las que ahora son las abuelas de los bebés a las madres. Hemos querido hablar con una experta en alimentación infantil, Pilar Martínez, asesora de lactancia y autora de los libros «Los 5 Pasos para Tener Éxito en tu Lactancia Materna» y «Destetar sin lágrimas», y madre de dos hijas. También tiene un blog, Maternidad Continuum para ayudar a las mamás que se hayan sentido tan abrumadas como ella cuando me convertí en madre.

Pilar cree que «cuando una mujer se convierte en madre también se convierte en el blanco de las opiniones ajenas». Da igual si conoce o no a la persona, si es de su familia o si es su amigo del alma, cualquier persona cree que «debe» ayudar a la mamá reciente con su opinión y a veces puede llegar a ser bastante «agobiante». Si además la mamá decide dar el pecho, la cantidad e intensidad de las opiniones llegan a límites insospechados, porque la lactancia materna está plagada de mitos completamente erróneos que van pasando de generación en generación.

Además, añade, «las mamás de ahora son hijas de las mamás de hace treinta años y las mamás de hace treinta años, por norma general, alimentaban a sus hijos con biberón», por lo que sus conocimientos de lactancia materna no tienen por qué ser acertados (ya que nunca los han necesitado realmente).

Lo cierto es que una mamá que decide dar el pecho y que toma su decisión como adulta que es, debería ser respetada y apoyada por su entorno. Y esto significa que los comentarios que se refieran a su lactancia materna, deberían ir encaminados en ese sentido. Sin embargo las mamás lactantes suelen escuchar muchísimas críticas que minan su confianza, les hacen sentir mal, les hacen dudar de su capacidad de lactar e incluso les hacen abandonar la lactancia.

Todas las madres, sin excepción, reciben cantidad de comentarios sobre cómo alimentan a su hijo, especialmente si le dan el pecho. Le preguntamos cuáles son los más comunes y cómo ayudar a desterrarlos basándonos en criterios científicos, no en lo que diga la abuela. Estos son los más comunes (y erróneos):

¿Otra vez quiere comer? Pero si acaba de hacerlo. O su variante menos respetuosa: ¡Este bebé está todo el día en la teta!

Los bebés tienen el estómago muy pequeño y lo normal es que coman muy a menudo. Además la leche materna se digiere muy bien por lo que esperar que un bebé recién nacido o de pocos meses, tarde tres o cuatro horas en pedir pecho es una utopía. Además, la producción de leche materna se basa en la succión. Cuanta más succión, más producción, así que lo mejor y más conveniente es que el bebé sea amamantado cuando lo pida (a demanda), ya sea cada tres horas o cada media hora.

Yo creo que se queda con hambre porque tu leche no es buena (o no le alimenta o no tienes leche...)

No es posible que una mamá tenga una leche que no alimente. La leche materna es el alimento óptimo para los bebés, nada puede igualarla (y mucho menos superarla). La calidad de la leche materna sólo podría estar en riesgo si la madre tuviera grandes problemas de desnutrición, así que esta afirmación no tiene ninguna base. Pueden ocurrir muchas cosas, pero que la leche no sea buena no es una de ellas.

¿Para qué te complicas tanto teniendo biberones?

La lactancia materna es una de las cosas más tiernas y preciosas que existen, pero también puede ser agotadora a veces. Si una mamá se queja porque está cansada, es mejor ofrecerle ayuda con la casa, con los hermanos mayores, con la comida...pero no es una buena idea cuestionar su lactancia.

Dar el pecho o no, es una decisión que debe tomar la madre y el entorno debería entenderlo respetando su decisión y apoyarla decida lo que decida. No debemos olvidar que estamos hablando de una mujer adulta que es madre.

A este niño hay que ponerle horarios

La lactancia materna (y la lactancia con biberón también) se debe ofrecer a demanda. No tiene ningún sentido poner horarios a un bebé que no distingue el día de la noche. La alimentación a demanda asegura una buena producción de leche materna y una buena autorregulación alimentaria del bebé (previniendo muchos problemas alimentarios en el futuro).

Si le das un biberón tampoco va a pasar nada

Sigo recordando que estamos hablando con una mujer adulta que ha tomado su decisión de amamantar. No es necesario ponerla en duda cada vez que surge alguna dificultad.

Así que si la mamá tiene algún problema al dar el pecho o necesita ayuda, lo mejor es ofrecérsela, no presionarla para que tire la toalla a la primera de cambio.

Habrá mamás a las que no les importe dar un biberón de vez en cuando, pero hay otras que no quieren hacerlo y que lo consideran como un fracaso de su lactancia, así que es mejor no recomendarlo.

A mis hijos los crié con biberón y mira qué fuertes están. O su variante: Con el biberón se crían igual

Perfecto, cada madre elige el tipo de crianza que quiere seguir con sus hijos. La mamá que eligió el biberón lo hizo según su opinión y la mamá que decide amamantar lo hace según la suya, ambas igual de respetables. En realidad casi todo vuelve al mismo punto: apoyo y respeto por la decisión de la madre.

Si le das biberón dormirá más por las noches

Hay bebés que se despiertan mucho con el pecho y hay bebés que se despiertan mucho con el biberón. Aunque es cierto que la leche de fórmula cuesta más de digerir y puede hacer que el bebé tarde más en despertarse, la mamá debe saber que si elimina las tomas nocturnas del bebé, tendrá menos producción de leche materna por el día.

Es decir, que puede que con este consejo estemos poniendo en peligro la lactancia y además no consigamos dormir más.

Si le quitas la teta, el papá podrá participar más en la crianza del bebé

Un bebé necesita muchísimos cuidados. El papá puede participar en la crianza con muchísimas otras cosas: bañar al bebé, vestirlo, cambiarle el pañal, sacarlo de paseo, dormirlo, hacerle un masaje, cantarle una nana, jugar con él, leer un cuento...

No sé por qué se da este consejo porque no tiene mucho sentido. Lo ideal es que el papá participe en la crianza del bebé y puede hacerlo en todo, excepto en darle el pecho.

¿Cuándo dejará de tomar teta?

A muchas mujeres les molesta mucho que les hagan esta pregunta. Muchas me comentan «Acaba de empezar a tomar pecho y parece que todos quieren que lo deje ya» porque es la típica pregunta que le hacen a las mamás lactantes casi desde el hospital.

Algunas mamás tienen decidido cuánto tiempo quieren amamantar, otras no y otras van cambiando sus planes conforme el bebé crece, así que, ¿qué más da cuando dejará el pecho? ¿Por qué preguntarle sobre esto? ¿Realmente nos importa la respuesta o es sólo por romper el silencio?

Si no se nos ocurre nada que decir, mejor comentemos lo guapo que es el bebé y ya está.

Por otra parte, aunque mucha gente lo desconoce la OMS y la Asociación Española de Pediatría recomiendan dar el pecho de manera exclusiva durante los seis primeros meses de vida y junto con otros alimentos al menos hasta los dos primeros años y una vez pasado este tiempo, hasta que la mamá y el bebé lo decidan.

Osea, que aunque nos pueda extrañar ver a un bebé de más de un año siendo amamantado, lo cierto es que es lo normal y lo recomendado por todos los organismos oficiales.

La lactancia materna es muy esclava y no te deja hacer nada...

Depende de para quién. Hay personas que consideran que dar el pecho te ata demasiado, sin embargo muchas mujeres piensan que es mucho más cómodo tener la leche preparada y esterilizada en cualquier parte que tener que cargar con bolsa, biberones, esterilizador, leche, agua...

En mi opinión la lactancia materna te deja hacer todo igual que la artificial, pero lavando menos biberones.

Conclusión

Las críticas gratuitas casi siempre son molestas, pero en el caso de las mamás lactantes pueden llegar a ser muy desestabilizadoras porque en el periodo de puerperio (que según algunos autores puede durar dos años) las hormonas están bastante alteradas y ocurren grandes cambios a nivel físico y emocional, lo que impide que la madre pueda recibir las críticas de manera “constructiva” y responder ante ellas con su nivel de raciocinio habitual. Todo esto, suponiendo que las críticas vienen con buena intención...

Así que si conocéis a alguna mamá que ha decidido amamantar a su hijo y no sabéis qué decir al respecto, mejor no digáis nada.

Publicado en el diario ABC

Nuestros hijos nos quieren


Nuestro hijos nos quieren.

No quieren aprovecharse de nosotros ni tomarnos el pelo. No están “probando los límites” para encontrar un resquicio en nuestras férreas defensas. Nos obedecen casi siempre, y de hecho buscan a menudo nuestra orientación y aprobación. Nada les hace más felices que nuestras muestras de afecto, nada les duele más que nuestro enfado.

Criar hijos es fácil. Aunque sea el primero. No necesita estudios ni experiencia, porque todos tenemos experiencia. Tal vez no hayamos sido nunca padres, pero sí que hemos sido hijos. Durante muchos años.

Recuerde.

Recuerde qué hacía, qué sentía, qué cosas le alegraban y qué cosas le dolían. Intente mirar al niño que tiene con los ojos del niño que fue.

Nuestros hijos nos quieren con corazón puro, con fe inagotable, con total desinterés. Nos quieren como nosotros les queremos, sin exigencias y sin condiciones. No nos avergoncemos de quererles.

Por Carlos González
La imagen es de I'll bring the cookies you bring the milk

21 de febrero de 2013

Hablar sin gritar


¿Has notado que hay familias que se comunican a gritos? Los gritos son algo constante durante el día. Los padres gritan a sus hijos en la casa, en la tienda, en el parque, en el auto.

Me he dado cuenta que hay papás que creen que es la única manera “no violenta” de criar a sus hijos porque no les pegan. Los gritos no son respetuosos, también son una forma de violencia; no hay violencia física pero si emocional.

Tal parece que hay padres que entienden el dicho “Se atrapan más moscas con miel que con hiel”. Criar a los hijos sin gritar es positivo, respetuoso y efectivo.

Aquí hay algunos trucos que estoy segura te serán útiles.

Habla con tu hijo. No olvides que tu hijo es una persona. Hay quienes les hablan a los niños en lugar de hablar CON ellos, no sé si me explico. En lugar de simplemente dar órdenes y tener un monólogo comunícate con tu hijo. Escúchalo, presta atención a lo que te dice.
Los niños aprenden a comunicarse como lo hacen sus padres. Si tú gritas no te extrañe que tu hijo te conteste de la misma manera. Cuando hay buena comunicación la relación con tu hijo se fortalece.

Mantén la calma. Ya sé que es más fácil decirlo que hacerlo en especial en un día pesado. A menudo comento que ser mamá me ha permitido ser una mejor persona, para mí ha sido una oportunidad para mejorar aquello que no me gusta de mí y de aprender a manejar mis emociones.
Las presiones del trabajo y todas las responsabilidades de la vida diaria puede hacer que perdamos la calma rápidamente y terminemos gritando por cualquier cosa. Cuando controlas tu temperamento tu hijo también aprenderá a controlar el suyo.

Date tiempo para estar con tu hijo. Demuéstrale tu amor, abrázalo, bésalo, dile que lo amas. Dedica diariamente una parte de tu día para hablar con él, para preguntarle cómo le fue, qué hizo, a qué jugó.
Es una buena forma de abrir la comunicación y de crear confianza entre ustedes de tal manera que cuando tu hijo esté molesto o preocupado se sienta seguro de poder hablar contigo.
Hablar con tu hijo en los momentos tranquilos, de una forma apacible y amable le enseñará a comunicarse sin gritar.

Enseña con el ejemplo. Si quieres que tu hijo hable contigo sin gritar, que te diga lo que está sintiendo, lo que le gusta y lo que le molesta, tienes que hacerlo tú primero. Recuerda que se enseña más con lo que hacemos que con lo que decimos. Es una incoherencia pedirle a tu hijo que haga justo lo contrario que está viendo en tí.
Si tú le gritas a tu hijo le estás dando el mensaje de que esa es la forma correcta de comportarse. Los niños imitan el comportamiento de nosotros, sus padres. Nosotros somos sus modelos. Si quieres que tu hijo sea respetuoso al comunicarse contigo - y con los demás – muéstrale cómo se hace.

Extraído de Escuela de padres primerizos

19 de febrero de 2013

La agitación del amamantamiento


Es fácil imaginarse que a una madre con experiencia en la lactancia, que ha ayudado a muchas mamás a resolver sus problemas, ya nada afectaría a sus experiencias personales con respecto al amamantamiento. Sin embargo hay que estar alerta, el fenómeno de la agitación del amamantamiento puede sucederle a cualquiera.

Tener una clara perspectiva de la agitación del amamantamiento puede ayudarte, ya sea para entender a una madre a la que estás apoyando o a ti misma si quieres amamantar en tándem. Lo siguiente es una adaptación de Adventures in Tandem Nursing: Breastfeeding during Pregnancy and Beyond, (Las Aventuras de la lactancia en tándem: lactancia durante el embarazo y más allá), la mas reciente publicación de la Liga de La Leche Internacional.

La agitación del amamantamiento no es divertida, y el embarazo parece ser la etapa específica para que se de la agitación del amamantamiento (afectando a más de una tercera parte de las mujeres que amamantan durante el embarazo). Algunas mujeres embarazadas pueden decir con exactitud en qué semana sintieron por primera vez la agitación, y a pesar de que varía mucho de madre a madre, parece ser que a mediados del embarazo es cuando se inicia en la mayoría de las personas. Para muchas mujeres la agitación disminuye al final del embarazo, mientras que para otras este parece ser el periodo en que es más intensa. De cualquier manera, la agitación puede sucederle también a cualquier mamá que amamanta a un niño mayorcito inclusive sin que exista un nuevo embarazo.

Cuando se amamanta embarazada, la agitación puede ser motivada exclusivamente por la succión del niño mayorcito, o puede suceder solamente cuando los dos niños amamantan simultáneamente. las madres que amamantan en tándem y se quedan embarazadas parecen más propensas a sufrir esta agitación. En muchos casos la agitación puede no tener nada que ver, o muy poco con el embarazo o la lactancia en tándem.
El mayor fenómeno con el que me enfrenté fue muy inesperado. Me había preparado para tener sentimiento negativos hacia mi niño mayorcito cuando naciera mi nuevo bebé, pero no sucedió. Los tres tuvimos una maravillosa relación de lactancia. Después cuando mi hijo tenia un año y mi hija cono tres, mis sentimientos cambiaron. Amamantar a mi hija se convirtió en una experiencia terrible. Ella todavía tenía mucha necesidad de mamar y yo ya no podía mas. Me sentía incomoda, angustiada, y enojada cuando ella estaba al pecgi. Mis emociones y reacciones eran primarias y muy fuertes. --- Elisa, New York
La naturaleza precisa de la agitación varía enormemente de mujer a mujer. Algunas madres describen un sentimiento de irritación. 
Es casi imposible describir lo que se siente; es como si pudieras convertir el sonido de clavos contra una pizarra en una sensación física. Algunas veces la agitación me producía ganas de gritar a todo lo que dan mis pulmones, y al mismo tiempo dar vueltas en un circulo muy pequeño una y otra vez. --- Lisa, California
Para algunas es más como piel de gallina. 
Lo mejor que puedo hacer es decir que sentía como si tuviera insectos recorriendo todo mi cuerpo, y no me los pudiera sacudir. Comenzaba siendo una molestia y pronto se hacia intolerable. La gente me preguntaba, “¿Duele mucho?” , y yo pensaba, “ojalà” El dolor lo habría podido manejar. Esto iba mucho mas allá que el dolor, esto era rarísimo, muy extraño ---Barbara, Minesota 
Algunas veces es como si tuvieras tu mente en contra de ti y del bebé. 
Sentía una urgencia poderosísima de parar de amamantar inmediatamente. Era una reacción viseral, de las entrañas, como una comezón , que me ponía tensa, ansiosa, de malas y agitada. Era muy confuso, porque no sentía dolor, y yo estaba decidida a amamantar a mi hijo tanto tiempo como lo necesitara. El sentimiento solo venía cuando Jake amamantaba, y pronto desaparecía cuando el terminaba --- Sarah, Texas
La severidad de la reacción varía de ligera (“¿Por qué ya no disfruto al dar el pecho a mi hijo?”) a extrema (“¡Ahhhhhh! ¡Quítenme de aquí a este niño!”). Algunos le llaman repulsión a la lactancia. En ciertas ocasiones, las madres no se dan cuenta de la agitación hasta que el dolor del seno disminuye y el deseo de separarse persiste. 

La agitación del amamantamiento puede venir de nuestras raíces como mamíferos. La agresión maternal no es poco común en el mundo animal durante el tiempo de destete, y es posible que el embarazo haga que nuestros cuerpos piensen que es tiempo de destetar. 
Me sentí como mi perra de la niñez cuando destetó a sus perritos solo levantándose y caminando cada vez que querían amamantar. El sentimiento que tenía mientras lactaba embarazada solo se puede describir como “primario”, era tan instintivo huir de la lactancia que casi no me podía controlar. Sentía una urgencia muy fuerte de levantarla, quitarla del medio y salir corriendo lejos de ella. De ninguna manera estaba preparada para eso y me sentía como la peor madre del planeta. Después de mi experiencia, he hecho una encuesta informal ente mis colíderes y otras mamás de LLL que amamantaron durante el embarazo, y la mayoría experimentaron emociones negativas muy poderosas al amamantar estando embarazadas. ---Kelly, Georgia
Las historias de las madres acerca de la agitación nos dejan claro que esta no es un reflejo de la relación de la madre con el hijo y ni siquiera de sus sentimientos acerca de la lactancia. Parece ser una instancia en que la sabiduría del cuerpo y la conciencia personal son muy útiles. ¿Es posible que formas alternativas de acurrucarnos con el niño pudieran ayudar a la relación de la madre con su hijo? ¿Es que la madre está agotada? Se sugiere que trate de alimentarse mejor, descansar más, y que pase más tiempo a solas. Recuérdale que haga todo lo que le sea posible para consentirse a sí misma, ¡a nadie le hace daño! Una madre se dio cuenta de que incluso un pequeño descanso de la lactancia representa una gran diferencia. 
Me di cuenta de que levantarme y caminar durante algunos segundos me ayudaba a recobrar un sentido de paz. ---Helene, Ontario, Canadá 
Extraído de "Adventures in Tandem Nursing: Breastfeeding during Pregnancy and Beyond" de Hilary Flower.

17 de febrero de 2013

Tener el control. Lo posible y lo imposible de ser padres y 2

crianza respeto jugar aprender ser padres

Antes de leer esta entrada te recomendamos que leas la anterior:
Tener el control 1.

LA META DE SER UN APRENDIZ

Yo creo que nosotros como padres podemos fijarnos metas razonables:
  • Disfrutar a nuestros hijos
  • Aprender algo nuevo cada día
  • Considerarnos aprendices a nosotros mismos y a nuestro hijo
Decidir ser aprendices puede quitarnos mucha presión interna y también a nuestros hijos. Los aprendices tienen permiso para cometer muchos errores, los aprendices piden ayuda, los aprendices a menudo no saben qué hacer o cómo funcionan las cosas. Lo mejor de todo es que los aprendices se ríen (o lloran) cuando su proyecto se da la vuelta y fracasa estrepitosamente ante de todo mundo. Es comprensible. Así es esto del aprendizaje.

Si estamos aprendiendo, entonces sabemos que podemos hacernos cargo de algunas cosas y resolver el resto de una manera confusa y por casualidad. Como padres, pueden sernos de enorme utilidad algunas estrategias del tipo “estoy aprendiendo, no controlando”.
  • Reconoce activamente lo que es divertido, lo que está bien, lo que funciona correctamente. Nuestras mentes se quedan tan aturulladas en las metas que tenemos a la mano que perdemos de vista quién nos gusta, quién va bien y las pequeñas cosas que vamos aprendiendo. Puede ser útil poner una pequeña lista en la nevera o en el espejo del baño, donde todo el mundo pueda ver unas pocas palabras acerca de lo que estuvo bien en ese día. Algunas familias comienzan la cena con una pequeña ronda de ¿qué es lo que estuvo bien este día? para que lo niños puedan participar, y tengan la oportunidad de contar su experiencia y de ser escuchados por toda la familia.
  • Da la bienvenida a los sentimientos de tu hijo. Los sentimientos ocupan una gran parte de la vida de los niños, y expresando estos sentimientos es como los niños se recuperan de las experiencias duras, pequeñas y grandes, que les suceden. El llanto, los berrinches y la risa, son profundamente curativos para los niños. Expresar esas emociones en toda su dimensión le quita a los niños la sensación de que sus vidas no son lo suficientemente buenas. Cuando terminan, se reconectan con su sentido de amar y ser amados. Puede ayudarles el que te acerques y los escuches a través de sus angustias, pero si no puedes hacerlo, contempla la posibilidad de no criticarlos, avergonzarlos o culparles mientras te muestran sus sentimientos de tristeza o enojo.
  • Encuentra a alguien que escuche tus propios sentimientos. Nosotros como padres y madres tenemos también muchos sentimientos y hemos sido entrenados para tragárnoslos, como si no existieran. De hecho, tragarse los sentimientos, es equiparado ¡con “mantener bajo control” nuestras vidas! El problema es que no podemos tragarnos los sentimientos para siempre. Nuestras preocupaciones, frustraciones, enojos se incrementan, requerimos cada vez de un mayor esfuerzo para tragárnoslos, y finalmente, explotan cuando la más insignificante cuestión está mal. Con frecuencia explotamos contra nuestros hijos y siempre nos arrepentimos después. Encontrar a otro padre y hablar con él por teléfono o después de que se duerman los niños, puede ayudar a aliviar la carga que crean nuestros sentimientos. Una buena risa, un buen llanto, un buen desvarío acerca de la enorme cantidad de expectativas que estamos tratando de satisfacer, puede hacer mucho para aligerar nuestros pasos y ayudarnos a recordar que somos buenos, sin importar cuántos errores hayamos cometido o cuantas respuestas no conozcamos en ese momento.
  • Reconoce aquello que no sepas cómo hacer y habla con otros acerca de ello. En la vida de cada padre probablemente suceden 50 cosas al día ¡que no entiende! ¿Por qué no accede el niño a cepillarse los dientes voluntariamente? ¿porqué se asusta de la oscuridad? ¿Porque los pre-adolescentes piensan que tú eres la persona mas aburrida que hayan conocido?. Estar abiertos a aquello que no sabemos es una excelente estrategia de aprendizaje. Nos torna en buscadores activos de información y entendimiento. Y también está bien el abrirnos a nuestros hijos cuando no sepamos qué hacer. “No sé que hacer contigo cuando te niegas a ayudar en las tareas de la casa. Estoy pensando en cómo hacerlo. ¿Podríamos hablar de esto mañana, después de que yo haya hablado con varias personas a ver si me dan unas buenas ideas?”. Ésta es una buena manera de abordar un problema con un niño.
  • Organiza la ayuda. Estamos entrenados a pensar que pedir ayuda es admitir debilidad. Sin embargo existen muchas clases de trabajo que no han sido diseñadas para que las realice una persona sola. Construir tabiques, dirigir un supermercado, cuidados intensivos durante la lactancia y criar niños son la clase de trabajos que sólo puede hacerse bien con varias personas organizadas para trabajar bajo un propósito común. Cuando damos a luz a nuestros hijos, la mayoría de nosotros no tiene idea de que organizar la ayuda era parte de la descripción de funciones del trabajo de padres. Aprendemos esto generalmente, al quedar exhaustos tratando de hacer todo nosotros mismos y sintiéndonos fatal cuando tenemos que “rebajarnos” a pedir ayuda. Pero cualquier padre con experiencia puede reconfortarte diciéndote que todos los padres necesitan un tiempo sin sus hijos, todos los padres necesitan que otros cuiden a sus hijos, todos los padres necesitan personas que piensen y con quienes puedan hablar acerca de los detalles de la vida con los niños. ¡Todos los padres necesitan ayuda!
  • Tira las expectativas por la borda. Cuando estás haciendo un esfuerzo por apreciarte a ti mismo o a alguien más. Tira las expectativas por la borda. Deja que la casa sea un desastre por un par de semanas, meses o años, o no te preocupes por servir comidas calientes, o deja que los parientes gruñan porque decidiste no ir a verlos este mes, o duerme en tu hora de comida, aunque la gente en el trabajo hable de ti. Tú has de decidir lo que es realmente necesario y lo que no y tratar de mantener las apariencias cuando se es padre es aniquilar la alegría. Tienes permiso para dejar que las cosas sean imperfectas, y aun así, estar orgulloso de ti mismo, tu familia y tus decisiones.
  • Organiza juegos que incluyan la risa. A los niños les encanta reír, y cuando estamos dispuestos a jugar con ellos para que rían (¡sin hacerles cosquillas!) se llenan de ánimos y de esperanza. Es contagioso. Los vemos menearse con deleite, viniendo hacia nosotros por diversión y mucho contacto, y no podemos evitar el estar encantados. Nuestra taza vacía de esperanza comienza a llenarse de nuevo. Tenemos mucho que aprender de los niños acerca de cómo una buena vida incluye tiempo para jugar, peleas de broma, persecuciones, atrapadas, en donde los adultos puedan “perder”, pero todos recuperen el sentido de que es bueno estar vivo.
  • Cuando estés al borde de la ofuscación, acuéstate en el suelo por un rato. Cuando estamos agotados, las cosas que hacemos generalmente no tienen mucho éxito. Nuestras tensiones y las de nuestros hijos forman un nudo que se va enredando y se aprieta cada vez más. En momentos como ése, "rendirnos” por diez o quince minutos y tirarnos en el suelo nos proporcionará un contraste suficiente con la situación anterior, para que nosotros y nuestros niños podamos volver a empezar con frescura. A veces podemos darnos permiso de llorar, lo cual ayuda a aligerar la tensión. A veces, nuestros niños vienen hacia nosotros y deciden que quieren estar cerca. Se nos sientan en la barriga, o se arrastran debajo de nuestras piernas o empiezan a brincar alrededor de nosotros para divertirse. Habiendo abandonado el esfuerzo de tenerlo todo bajo control, podemos comenzar a poner atención sobre cómo son las cosas, en vez de la manera en como quisiéramos que fueran. Sin el esfuerzo de tenerlo todo bajo control, a menudo es más factible tomar decisiones que funcionen y que nos vuelvan a gustar de nuevo los niños que tenemos.
Tomado de "Being “In Control” – The Possible and Impossible in Parenting", de Patty Wipfler

15 de febrero de 2013

25 cosas que hacer con un niño de dos años que no para

  1. Ponlo en una bañera vacía, dale acuarelas y déjale que se explaye.
  2. Pon arroz en un molde y dejar que lo eche taza a taza.
  3. Sácalo a la calle todos los días, independientemente del clima.
  4. Dale una pequeña botella de spray con agua y un trapo. Dile que lo eche en el baño, en los azulejos, en los ladrillos de la terraza...
  5. Haz plastilina casera, dale un rodillo.
  6. Cuando le leas en voz alta, hazle muchas preguntas. Déjale que señale, ponga nombres y se ría en cada imagen.
  7. Pídele que corra hasta la puerta, la toque y vuelva, chócale los cinco, y repite. Y repite. Y repite.
  8. Encuentra una caja vacía en la que pueda caber y quédate en la la habitación con él para garantizar su seguridad, pero llévate ese libro que tienes tantas ganas de leer, porque él estará ocupado durante un tiempo.
  9. Enséñale cómo construir un fuerte con los cojines.
  10. Déjale untar con nocilla o con mantequilla su tostada.
  11. Juega con él durante al menos diez minutos a algo que le guste mucho. Esto satisfará gran parte de la necesidad de atención que le lleva a hacer travesuras
  12. Burbujas
  13. Los niños tienden a ser aprendices táctiles; apilar tazas y recipientes de plástico en un armario accesible puede ser divertido.
  14. Llena el fregadero de la cocina con espuma de jabón; saca un cucharón grande y algunos vasos de plástico y échalos al agua. Déjale que "friegue los platos".
  15. Si tienes una zona de juego en el jardín, déjale que tire la pelota en esa zona.
  16. Dale una cuchara vieja y déjale cavar en la tierra.
  17. La música facilita el aprendizaje como ninguna otra actividad. Inventa canciones tontas para todo, haz el tonto y tómales el pelo con la música.
  18. Cuando te sientas mal o se sienta mal, hazle cosquillas.
  19. No temas repetir las actividades muchas veces; si ves que se cansa, dile que "Vamos a hacer..."
  20. Deja que el pequeño "te ayude" en todas tus tareas hasta que redescubra sus bloques o trenes. Le estarás enseñando habilidades valiosas. Ya sé que puede ser difícil porque queremos que las cosas estén hechas, pero el niño aprenderá en seguida y puede ser que desee ayudar más. Este puede ser uno de los momentos más especiales de vuestras vidas.
  21. Ponle su canción favorita, dejaos llevar y bailar por toda la casa. Tu niño se reirá o participará en el baile, y ambas cosas son divertidas.
  22. Deja que se columpie un rato sobre tus pies.
  23. Déjale unos rotuladores y un cuaderno.
  24. Evalúa sus necesidades, ¿tiene hambre, está cansado, mojado, pasado de rosca, aburrido o solo? Ayúdale a tener sus necesidades básicas cubiertas
  25. Piensa un pensamiento positivo por cada pensamiento negativo. En lugar de "Mis hijos me vuelven loca" piensa "Esta es una fase, Juan es realmente un buen chico" o "Mis hijos están aburridos. ¿Qué puedo hacer para que se entretengan?".
Extraído de Courage zone