7 de septiembre de 2012

¿Por qué se debe jugar con los bebés boca abajo?


Colocar al niño boca abajo para jugar es una recomendación frecuente del pediatra en las primeras consultas del “Control del niño sano”. Aunque se haga hincapié en este consejo, a muchos padres les parece que no es una actividad necesaria e importante. Tampoco conocen la influencia que tiene en el desarrollo posterior del niño.

Jugar libremente boca abajo y en otras posiciones favorece la aparición de patrones motores como el volteo, el arrastre o el gateo. A los niños se les coloca con frecuencia boca arriba, sentado, pero, ¿por qué pasan ahora menos tiempo boca abajo?

Existen muchos dispositivos en el mercado que favorecen el juego sentado y tumbado boca arriba (hamacas, sillas, mantas con arcos de juego) o una verticalización precoz, como los famosos “taca-taca” o saltadores. Son entornos que no permiten realizar movimientos libremente o un sostén más activo en posición vertical. Los pediatras y otros profesionales que trabajamos con los niños no los recomendamos, pero si se utilizan, deben usarse durante un tiempo razonable, bajo vigilancia de los padres y siempre combinándolos con un juego libre en posición horizontal, sobre todo boca abajo.

La recomendación de colocar a los niños boca arriba para dormir ha reducido considerablemente la incidencia del “Síndrome de la Muerte Súbita del Lactante”, pero también ha limitado el tiempo que el niño pasa en otras posiciones. De ahí que debamos contrarrestarlo en otros momentos de la rutina diaria del niño.

Algunos niños lloran, se muestran incómodos cuando les colocamos en esta posición y los padres desisten por miedo. Piensan que no lo hacen bien o que es fatigoso para el niño.

Pero, ¿qué actividades podemos realizar en esta posición que resulten atrayentes para el bebé? ¿Qué hacer si el bebé llora o se enfada en cuanto le colocamos boca abajo?

A la hora de decidir qué actividades vamos a realizar, debemos diferenciar varias etapas correspondientes a la edad de desarrollo del niño:

Desde el nacimiento hasta los 3 meses: Durante esta etapa observaremos que, cuando colocamos al bebé boca abajo, los codos están retrasados con respecto a los hombros. Para ayudar a que el bebé levante la cabeza, debemos situar sus codos a la altura de los hombros y, a continuación, presionar levemente con nuestra mano en la pelvis del bebé hacia el suelo. De esta forma ayudamos a quitar peso de la parte superior del cuerpo.

Si aún así no levanta la cabeza, podemos colocar una toalla enrollada debajo de su pecho o situarlo atravesado sobre nuestras piernas estiradas, dejando las manitas en contacto con el suelo. Le enseñaremos objetos atrayentes como sonajeros, espejos, imágenes con contraste en blanco y negro y, por supuesto, el rostro y la voz de los propios padres. Al final de esta etapa el niño debe poder levantar la cabeza, apoyándose en los antebrazos. Hay que tener en cuenta que el tiempo de permanencia en esta posición en los primeros días es tan sólo de unos segundos; luego va aumentando de forma progresiva. Es necesario practicarlo varias veces al día.

Desde los 3 hasta los 6 meses: En esta etapa los músculos del cuello, los de la espalda y los abdominales se hacen cada vez más fuertes y permiten al bebé pasar del apoyo sobre los antebrazos al apoyo sobre las manos, con los codos extendidos. Al principio debemos presentarle los objetos en el suelo, pero más alejados, para que intente alcanzarlos estirando sus brazos. A medida que el niño vaya adquiriendo más control y el enderezamiento sea mejor, le ofreceremos los objetos en el aire, para que intente alcanzarlos levantando un brazo y llevando todo su peso sobre la mano contraria. Este tipo de alcance prepara al bebé para darse la vuelta.

Desde los 6 meses a los 9 meses: A partir de este momento ya no tenemos que colocar al bebé boca abajo para que juegue. Como puede voltearse por sí mismo, el bebé alcanzará esta posición cuando desee. Es importante saber que es precisamente al final de este período, cuando el niño adopta la posición de cuadripedia precursora del gateo. Si el niño es competente boca abajo, en esta etapa, suele jugar durante mucho tiempo en esta posición.

Fuente: Boletín FAMIPED

3 de septiembre de 2012

Cinco cosas que no sabes sobre el sueño


  1. La falta de sueño provoca llanto, rabietas, lloriqueos y malestar.Más allá del desafío en materia de la crianza cuando estamos involucrados en problemas de sueño, los hábitos de sueño de tu hijo pueden afectar a cada momento de vigilia de cada día. Un niño falto de  sueño simplemente no está tan contento como el que duerme lo suficiente cada día. Los niños cansados ​​lloran más a menudo, pierden la paciencia con facilidad, se enrabietan más a menudo. Si  tienes un niño quejoso en tus manos, piensa en cuales son sus momentos de sueño al día y ajusta la hora de la siesta y la hora de irse a dormir por la noche.
  2. Uno de cada tres niños se despierta por la noche.
    Por muy frustrante que pueda ser para los padres, que un niño se despierte por la noche es normal. Todos los seres humanos se despiertan cinco o más veces cada noche, cuando se pasa de una etapa de sueño a otro. La cuestión, entonces, no es que el niño duerma toda la noche sin despertarse, sino que el niño pueda volver a dormirse por su cuenta cada vez que se despierte.
  3. Los primeros cinco minutos de la hora de la siesta reducen el cansancio.Los primeros minutos de una siesta de eliminan el cansancio por el momento. Si se despierta nada más quedarse dormido, no volverá a dormirse tranquilo, ya que estará "descansado". Sin embargo,  una siesta de al menos una hora es importante para espabilar a un niño para el resto del día. Ese estar "descansado" no dura mucho tiempo y puede fácilmente transformarse en nerviosismo. Así que estate pendiente si el niño se duerme en el coche, la silla de paseo, o frente del televisor. Una siesta de cinco minutos puede hacer que el niño no duerma una siesta larga y saludable.
  4. Acostarse temprano significa tener mejor sueño.La mayoría de los niños tienen una hora de dormir natural, biológica, que es temprano por la noche. La mayoría de los bebés, niños pequeños y preescolares reaccionan mejor con una hora de dormir entre las 6:00 y 7:30 PM La mayoría de los niños se quedan dormidos con más facilidad en este momento y luego en realidad duermen más y mejor cuando van a dormir más temprano.
  5. Un cuarto oscuro y poco ruido logran una mejor sueño.Disfruta de la biología natural de tu hijo ya que está realmente cansado cuando llega su hora de dormir. Puede ayudarle en la transición a la hora de ir a dormir si apagas las luces en tu casa durante una o dos horas antes de acostarse. Además, los ruidos en la casa y el vecindario puede hacer que un niño no duerma o que se despierte. Para enmascarar los ruidos y crear un ambiente de sueño, usa un ruido blanco, como el de las olas del mar o el de lluvia, canciones de cuna, música suave, o un aparato de radio en una cadena con conversación.
Por Elizabeth Pantley, extraído del libro "The No-Cry Sleep Solution"

1 de septiembre de 2012

Consejos para ver, actuar y trabajar la televisión con niños


Estos consejos los escribí para trabajar con los padres y madres de mi aula de niños y niñas de 1 año de edad, en primer momento se los daría y luego trabajaría dando clases-charlas sobre su significado y demás… Nunca lo llegué a pasar y mucho menos a comentar con ellos porque no fue “bien visto” por mi jefa y mis compañeras de trabajo. En fin, ahora que soy funcionaria supongo que lo podré hacer como quiera…

La televisión, aunque no lo parezca, es educativa, es decir, inculca a nuestros hijos unos valores, unas normas, y una visión del mundo con conceptos de lo que está bien o mal. Estemos de acuerdo o no con esa visión del mundo. De cómo influya la tele, dependerá del papel que como padres y madres tomemos con respecto a la televisión.

Los resultados de “aprendizaje significativo” (frente a la televisión u otro medio audiovisual) se consiguen cuando hay interacción entre el miembro (adulto) de la familia que ve la tele y el niño o niña.

No sentar a los niños/as solos y pasivamente delante de la televisión como si esta fuera “una niñera electrónica”, debemos estar con ellos hablando, comentando y preguntando sobre lo que se está viendo.

Se ha estudiado que cuando un niño/a cumple 15 años, ha visto televisión durante un tiempo equivalente a 17 meses. Es decir, ha dedicado un año y medio de su vida a ver la tele.

Los niños pequeños no distinguen entre programación y anuncios hasta los 4 ó 5 años aproximadamente, la televisión simplemente es un todo que les llama la atención. Los niños pequeños se distraen y entusiasman mucho más viendo los anuncios por su colorido, sonido, cambio de imágenes, es decir, por su mayor atractivo que por los programas infantiles o por la programación en general.

Es en estas edades, a partir de los 2 y 3 años es cuando podemos moldear el gusto por diferentes contenidos, estilos y estéticas de la imagen. Se empieza en estas edades pero ya no se acaba. Este dato lo conocen bien los anunciantes. Podemos hacer que nuestros hijos/as vean y se fascinen por el cine mudo, el cine en blanco y negro, programas culturales…. es decir, podemos hacer a nuestros hijos críticos frente al bombardeo de anuncios y a la televisión de masas no pensante predominante en la actualidad.

También podemos educarles auditivamente. Lo haremos escuchando con ellos diferentes tipos de música: oriental, clásica, tranquilizadora o sonidos de la naturaleza, oír cuentos por radio, etc. Muchos de nosotros, adultos ahora, pensamos ¿por qué no me gustará la música clásica? Y os pregunto: ¿Recordáis haberla oído a menudo en vuestra casa?


Las películas infantiles de Walt Disney (por citar alguno) son el McDonald’s del cine infantil, no son perfectas, están llenas de tópicos anticuados y fomentan el consumismo irracional. Hay que pensar junto al niño que está viendo, qué nos quiere decir, qué ideales posee y qué grado de moralidad tiene. En la variedad está el fomentar y desarrollar la imaginación de nuestros niños y niñas. Por eso os recomiendo que busquéis la película: Kirikou y La Bruja.

Sentarse con nuestros niños a ver la tele y hablarles es muy difícil después de un día de trabajo, pero es nuestra responsabilidad como padres y madres. Educarle es conseguir que piense por sí mismo y sea capaz de decidir de forma coherente con sus ideas. La televisión puede ser muy positiva si la usamos como medio de educación y no como fin.

Beatriz Rodríguez

31 de julio de 2012

Cerrado por vacaciones


Sol y yo nos tomamos un descansito veraniego para recargar las pilas que buena falta nos hace a las dos. Felices vacaciones para todos y nos vemos por aquí a partir del 1 de Septiembre :)