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4 de julio de 2011

Ser abuela de mellizos


Como madres, las abuelas de mellizos podemos tener dos, tres, cinco o muchos más hijos, y, por lo tanto, mucha experiencia en la crianza. Pero la realidad es que, a no ser que al igual que nuestras hijas o nueras hayamos sido madres de mellizos o más bebés, al convertirnos en las abuelas de múltiples descubrimos una maternidad diferente y comenzamos a aprender en ese momento cómo es esta crianza, sus desafíos y logros, y el gran esfuerzo que los padres de múltiples deben hacer física y emocionalmente para transitar los primeros meses y años de estos niños.

A la alegría, el asombro y la sorpresa de enterarnos que seremos abuelas de más de un bebé se agrega la preocupación por la salud de las futuras madres. El desarrollo de un embarazo con estas características conlleva más riesgos y tememos la prematurez de los bebés y su salud.

Los meses comienzan a transcurrir y nosotros las abuelas observamos la forma rápida en que aumenta de tamaño el útero de nuestras hijas o nueras, deseando que el cuerpo y los órganos de mamá sepan adaptarse a este embarazo diferente. Cuando estas madres nos permiten tocar sus panzas, nos emocionamos hasta las lágrimas ante el tacto de varias piernas, cabecitas o colitas, y en esa intensa emoción que experimentamos se mezcla el casi desesperado deseo de que todo salga bien. Al pasar las semanas y acercarse el momento del parto, la ansiedad se instala no sólo en los futuros padres, sino también en toda la familia que espera este nacimiento especial.

Los preparativos para acompañar desde nuestro lugar de abuelas también son especiales: doble ajuar para ayudar a preparar, recursos especiales para la comodidad de la futura madre y para la lactancia, y el planteo recurrente de cómo ayudaremos como abuelas. ¿Qué se esperara de nosotras? ¿Cuál será el lugar desde donde seremos más útiles a los padres que deberán hacer un gran esfuerzo ante este nacimiento múltiple?

Algunas de nosotras comenzamos a cocinar para el futuro. Ya que la madre que lacta dos o más niños necesita una alimentación rica en nutrientes y grasas, los requerimientos para producir la leche materna serán más. Para ello tendremos que informarnos, tal vez consultar un especialista en nutrición. Una buena alimentación para la madre que lacta múltiples es esencial para el desarrollo del cerebro de los bebés y para ella también es una de las formas de tener energía para el esfuerzo físico que necesita realizar. En estos tiempos de congelador y microondas, pensar como abuelas en comidas nutritivas que le gusten a la mamá con el fin de ofrecerle gratificaciones que la animen, no es difícil. Los negocios de envases nos ofrecen una enorme variedad de posibilidades para congelar la comida en las porciones adecuadas para nutrir a nuestras hijas y nueras.

También podemos ayudar a preparar un ámbito en el hogar agradable y acogedor. La madre pasará muchas horas en su casa en los primeros días, debido a que no es nada sencillo salir con dos o más recién nacidos los primeros tiempos. Por lo tanto, la madre necesita un lugar organizado y hogareño para estar las horas que transcurren en la casi permanente atención de los bebés. Podemos entonces preguntarle como sería su lugar preferido para amamantar, los colores por los que le gustaría verse rodeada, qué le sería agradable mirar en las muchas horas en que deberá estar sentada o acostada lactando sus hijos.

Según algunos estudiosos de nuestra especie la figura de la abuela fue creada por la evolución para ayudar a las madres jóvenes en la crianza de sus hijos, y asegurar la supervivencia de la especie (Campillo Álvarez; 2007). Hace miles de años las abuelas no eran muy diferentes a nosotras en sus funciones esenciales. Ante una abuelidad múltiple, nuestras tareas y apoyo se aumentan y debemos estar en el lugar que se nos necesita, ayudando silenciosamente, ocupándonos de hacer la vida más agradable a estas madres múltiples. Mientras ellas se dedican a sus bebés, nosotras las cuidamos a ellas.

La prematurez es un factor de riesgo en los nacimientos múltiples y podría tocarnos a cualquiera de nosotras. Los nietos venidos al mundo antes del tiempo adecuado significan más para aprender, más para hacer, más apoyo para ofrecer y también más necesidad de información. Especialmente, información sobre qué necesitamos saber y qué es lo que jamás deberíamos decir ante el riesgo de equivocar un comentario y desanimar una madre sumida en la angustia de ver a sus pequeños hijos inmaduros aún para estar fuera del útero que los cobijaba.

Las abuelas de múltiples desarrollamos estrategias para ayudar a estas madres. La necesidad de apoyarlas nos vuelve más ingeniosas: aprendemos a pasear estos nietos por toda la casa mientras la madre corre a darse una ducha o comer algo que la reanime y reconforte, aprendemos a usar los portabebés tipo Kepina, llevando a los dos bebés juntos, mientras cantamos todas las canciones infantiles que sabemos, esperando poder brindarle a la madre unos minutos para ella, un tiempo para que estire su cuerpo, salga a dar una vuelta a la manzana o haga una compra especial.

Las almohadas para amamantar mellizos son invalorables y las madres las usan con placer. Nosotras las abuelas podemos utilizarlas ingeniosamente: una vez que nuestros nietos se duermen, apoyados en estas almohadas, podemos con mucho cuidado ocupar el lugar de la mamá para no correr el riesgo de que los nietos se despierten al movilizarlos a otro espacio. En ese momento la mamá puede quitarse la parte superior de la vestimenta que este usando (remera, camisa o camisón) y humedecerlos con unos chorros de su leche. Si luego ponemos esta prenda cerca de la nariz de los bebés ellos olerán a su madre y posiblemente seguirán durmiendo tranquilos. Así, mientras nosotras las abuelas sostenemos la almohada, la madre puede dejarlos por un rato y dedicarse a su persona.

La función de la abuela es amar y apoyar madres y nietos. Los nacimientos múltiples son un verdadero desafío para nosotras las abuelas. A partir de la experiencia de hacer frente a este desafío nos volvemos un poco más sabias y mucho más humildes. La abuelidad múltiple es emocionante y sorprendente, implica un compromiso muy grande, para con nuestra familia, pero es ese compromiso amoroso el que da más sentido a nuestras vidas .

Etel Conti
Madre de 7 hijos, abuela de 8 nietos, uno de ellos en el cielo y uno más en camino.

Bibliografía: Campillo Álvarez, José Enrique (2007) La cadera de Eva. Barcelona: Drakontos.
Foto: http://www.cafepress.com

2 comentarios:

  1. Ojalá todas las abuelas fueran así, el mundo sería un lugar más bonito.

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  2. Sólo una pregunta, de la "operación escapada" con la abuela contorsionista ocupando el lugar de la madre ... ¿podemos poner un video?

    Lo demás lo suscribo, ojalá muchas abuelas tomen ejemplo

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