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31 de marzo de 2013

Cómo los niños aprenden buenos modales

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Nuestro hijo Yonatan vino del teatro la Navidad pasada y nos relató algo que observó allí. En el camino del teatro al vestíbulo él se percató de que los padres enseñaban a los niños a pedir un caramelo a Papá Noel con un “por favor” y luego de obtenerlo decir “gracias”. Yonatan fue al vestíbulo y quedó perplejo. Él vio que los niños sí decían “por favor” y “gracias”, pero que sus padres iban y tomaban sus caramelos sin decir nada.

“Los padres de estos padres deben haberles enseñado a decir “por favor” y “gracias”, pero parece que ellos no lo aprendieron”, dijo. “¿Piensan que estos niños también van a parar de decir “gracias” cuando crezcan?”

¿Qué esperamos que un niño aprenda cuando le decimos: “Da las gracias a tu amigo?” La mayoría de los padres cree que el niño aprenderá a ser agradecido, y a expresar su sentimiento de gratitud. Pero, ¿aprenden los niños estas cosas al decirles que las hagan? ¿Cómo nos sentíamos de niños cuando nos hacían decir “gracias”? ¿Cuándo desarrollamos un sentimiento sincero de gratitud? ¿Es que el decir “gracias” antes de desarrollar el sentimiento correspondiente nos hizo ser agradecidos? O ¿es que desarrollamos posteriormente nuestro sentido de gratitud, sin relación a estas instrucciones? ¿Es posible que algunos de nosotros experimentemos resentimiento cuando debemos dar las gracias a alguien, compartir, o pedir perdón, porque de niños odiábamos hacer estas cosas?
Tal vez estemos lidiando con nuestra incapacidad de confiar. ¿Es posible que la gratitud sea un sentimiento que no pueda ser experimentado por un niño, o al menos no en la forma en la que los adultos la expresan? ¿Podría ser que cuando las necesidades de la infancia están completamente satisfechas, la gratitud se desarrolle en forma natural? Tal vez necesitemos permitir a los niños el observar la gratitud, generosidad y bondad, en lugar de tratar de enseñarles estos comportamientos.

Qué es lo que aprenden al ser instruidos

Si el instruir a un niño a decir “gracias” (y otras palabras y acciones de buena conducta) no les enseña a sentir y expresar la gratitud en forma auténtica -¿qué es lo que hace?

Algunas posibilidades:
1. El niño aprende que decir a otros lo que deben decir es “buena conducta”. El contenido de la “conversación” está prácticamente perdido ya que el niño está principalmente consciente del hecho de que alguien le está diciendo qué hacer.
2. Un mensaje menos obvio es este: “Yo no puedo confiar en mí mismo para darme cuenta qué es lo que debo decir o hacer; debo depender de la autoridad de los adultos y obedecer las instrucciones” (dependencia, convertirse en un seguidor sin criterio).
3. Relacionado con el punto anterior consta: “Yo no puedo saber por mí mismo lo que debo decir o hacer, por lo tanto no soy suficientemente bueno” (baja auto estima y sentirse insuficiente e incapaz).
4. Un sentimiento similar de insuficiencia puede surgir de la duda: “¿por qué no siento ganas de decir gracias?” Algo debe andar mal conmigo”.
5. El niño aprende as ser falso e inclusive a sencillamente mentir: “Yo en realidad no siento ganas de decir nada (compartir, ayudar...), Creo que lo que debo hacer es mentir, fingir, o montar un show que no refleje mi experiencia interior real.
6. El niño aprende a odiar compartir o decir “por favor” y “gracias”, a la vez que sus memorias sobre hacer esto son de resentimiento, de ser controlado y ser irreal. Al hacer algo que no quiere hacer, está aprendiendo a odiar la expresión de agradecimiento (compartir, ayudar, etc.) y el desarrollo auténtico y natural de sus buenos modales puede ser retrasado.

Nuestras expectativas

Un aspecto de los buenos modales que nos apresuramos a enseñar es el responder a la pregunta (irrespetuosa) de un adulto sobre su nombre y edad: “Dile a la señora la edad que tienes, Johnny”, es una instrucción que damos cuando nos sentimos avergonzados por la falta de respuesta de nuestro niño. Uno de mis tres hijos nunca respondió a la indagación de los adultos hasta bien entrados sus 7 años. En cada interacción de este tipo yo estaba de su lado, defendiendo su necesidad. Yo le decía a la persona que preguntaba: “Parece que él no quiere hablar con usted” y sonreía diciendo “Yo puedo hablar con usted, si lo desea”. En los años posteriores llegué a saber, preguntando a Lennon, que él se interesó por compartir información acerca de sí mismo, pero quería que yo hablara por él. Entonces empecé a manejar estas situaciones en forma diferente. Regresaba a ver a Lennon y le preguntaba: “¿Quieres que le cuente a Earl sobre ti?” Algunas veces él quería, otras veces no, y yo simplemente respetaba sus instrucciones. Lennon ahora se siente suficientemente cómodo y confiado como para responder sus preguntas a la mayoría de la gente, o –aún más raro ahora- para decir que él no quiere responder. Sus elecciones están claramente relacionadas con la autenticidad de las personas. Él es alérgico a la charla hipócrita.

Como madre he descubierto que los modales de mi hijo no tienen que ver con migo impresionando a nadie. Mi hijo merece que todo mi respeto esté en estado de alerta, confianza y pendiente de su propia adquisición de modales. No es fácil sentirse cómodo cuando nuestro hijo no calza en las expectativas de la sociedad – pero saber que etsas expectativas no calzan en el niño, me ayuda a recordar por el beneficio de quién es que estoy velando. Tal vez todavía somos dependientes de la aprobación de los otros como lo éramos en nuestra niñez, cuando se nos hacía decir “gracias”, y lo hacíamos solo para complacer a nuestros padres. Necesitamos construir nuestra propia auto estima para dejar de depender de la aprobación de los modales de nuestros niños, como forma de realzar nuestros sentimientos de auto valoración.
El dar una buena impresión a los amigos, familiares y extraños se vuelve claramente secundario al lado del bienestar de mi hijo. Sin embargo, puedo todavía impresionar a estos amigos y familiares. Con lo que los voy a impresionar, no es con el cumplimento de sus estándares de conducta infantil. Por el contrario, yo les demostraré mi respeto por mi hijo, y mi fuerza para seguir mi propio corazón y las necesidades de mi niño.

Entonces, ¿cómo aprenderán buenos modales?

Entonces, ¿cómo va a aprender un niño a comportarse socialmente? ¿Podemos confiar en que el niño desarrollará y madurará a su propio tiempo, en la misma manera en que confiamos en que él aprendería a caminar y a hablar? ¿Por qué tenemos tanto apuro de tener niños que se comporten como adultos antes de que sean adultos?

Los niños, cuando son tratados con amor y respeto, aprenderán buenos modales por sí mismos, simplemente porque ellos quieren vivir felices en la sociedad. Podemos asegurar este desarrollo con los siguientes tres enfoques:

1. Para enseñar a un niño a ser agradecido, exprésele su gratitud por la contribución que él hace a su vida:”Tengo tanta alegría de pasar esta tarde contigo”. Es la manera en que usted trata a su hijo lo que le enseña cómo comportarse. Decirle a un niño qué decir no es respetuoso. No es la clase de modales que usted quiere que él aprenda. Agradecerle por su ayuda y ser amable y generoso hacia el niño están realmente en el corazón de sus herramientas de enseñanza.
2. Podemos darles ejemplos de nuestras interacciones con otros, expresando gratitud, compartiendo generosamente, y tratando amablemente a los demás. Nuestros niños van a asimilar lo que ellos miren, escuchen y experimenten al rededor de ellos.
3. Para que su hijo aprenda buenos modales de buena gana, y disfrute de comportarse con buenas maneras, él necesita ver que usted también disfruta a través de estas expresiones. Él necesita ver que usted es real, auténtico y totalmente presente cuando expresa gratitud y trata a las personas con amabilidad.
4. Podemos darles muchas oportunidades de expresar sentimientos dolorosos. Los niños, como los adultos, pueden experimentar la amabilidad y la entrega de sentimientos cuando no están preocupados con experiencias molestas. Cuando un niño me dice “odio a mi hermana”, yo valido sus sentimientos y acepto su explosión emocional-solo así él puede sentirse libre para amar a su hermana. Si los sentimientos de enojo son ignorados, los sentimientos de amor y amabilidad se duermen con ellos. Estos vienen en un solo paquete.

Me parece que el agradecimiento es una gran herramienta para tener una conciencia positiva, y que es el corazón de los buenos modales. Podemos demostrarlo durante todo el día. Yo digo frecuentemente cosas como: estoy muy feliz de tener esta maravillosa casa. Me encanta esta comunidad. Somos tan afortunados de vivir aquí. Estoy tan agradecida de que Bach naciera antes que yo porque así puedo disfrutar de su increíble música. Estoy asombrada y agradecida de estar viva...tener ojos, orejas...y así por el estilo. Ser agradecido, sensitivo y amable no es una clase-si no una demostración.

Los niños se convierten en lo que absorben de su alrededor. Sea lo que quiere que ellos sean, y trátelos de la misma manera en que quiere que ellos aprendan a ser con otros.

Tal vez lo que necesitamos es desarrollar nuestros propios modales de respeto hacia nuestros hijos. No es fácil de hacer, pero es muy simple de entender: Los niños desarrollan comportamientos de adulto cuando llegan a ser adultos.

Por Naomi Aldort. Extraído de la web de Familia libre

29 de marzo de 2013

Este niño no se concentra

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Incúlcale el hábito
Nuestro cerebro realiza con menos esfuerzo las tareas que se repiten con frecuencia, así que con un horario fijo aparecerán tanto las ganas como el rendimiento. Si carece de ese hábito, enséñale que durante dos minutos estudie lo más concentrado posible (sin hacer ni pensar absolutamente nada más, ni siquiera levantar la cabeza), que luego se relaje respirando profundamente, y que vuelva a la carga. Piensa que 10 veces de dos minutos equivalen a 20 minutos de trabajo concentrado.

Explícale las ventajas
Enseguida se dará cuenta de ellas: mayor eficacia en el mismo tiempo; más satisfacción personal; Más tiempo de ocio, mejores notas...

Evítale distracciones
Acostúmbrale a que cuando se distraiga apunte el motivo: le llamaron al móvil, se fue a ver los deportes, aprovechó tu ausencia para conectarse al Messenger, etc. Será más fácil ponerles remedio.

Planifícale el estudio
Los buenos estudiantes no son generalmente los más inteligentes, sino los que saben aplicar un buen método de estudio. Determinadas horas de codos diarias -y desde el primer día-, repasos periódicos, esquemas-resúmenes, anotación de dudas...

Enséñale a tomar apuntes
Las reglas básicas son: no copiar de forma literal todo lo que dice el profesor sino las ideas esenciales; y repasar esa misma tarde para ver si se entienden y están completos. Deben ser personales (no fotocopiados del compañero) y comprender lo que se dice.

Controla su lugar de estudio
Debe ser siempre el mismo. Una habitación bien ventilada con temperatura equilibrada, luz natural y foco en la mesa con bombilla azul. También debe ser silenciosa. Intenta que la mesa sea amplia y la silla con una altura que permita apoyar los pies en el suelo.

Supervisa sus deberes
Debe hacerlos a diario para ir asimilando lo que se explica en clase. ¿El orden? Que comience por las tareas medianamente difíciles, que siga por las que más le cuestan (cuando rinde más) y termine con las más fáciles (cuando está más cansado). Los descansos regulares son muy necesarios: se recomiendan unos cinco minutos cada hora para salir del cuarto, estirar las piernas y hacer algo que le relaje.

Ante un nuevo tema
Debe tomar un primer contacto leyendo el índice de la lección, hacer una valoración global de su contenido y analizar su dificultad. Luego debe leer la lección para entenderla y quedarse con las ideas principales ni subrayar ni memorizar. Luego debe leer cada epígrafe, subrayarlo y estudiarlo. Hasta que no lo domine no debe pasar al siguiente.

Anímale a hacer resúmenes y esquemas
En ellos recogerá los puntos clave de cada lección y elaborarlos le mantendrá ocupado, centrado y realizará un esfuerzo de tesis que facilitará su memorización.

Empújale a leer rápido
Los pedagogos lo recomiendan porque predispone a prestar más atención, debe evitar la vocalización (tanto oral como mental), la relectura y fijar demasiado la vista en cada palabra. Por el contrario, debe concentrarse en las palabras con significado (sustantivos, verbos, adjetivos y adverbios) y buscar en el diccionario las palabras que no haya entendido.

Subraya
Un buen subrayado acompañado de notas a los márgenes ahorra también mucho esfuerzo, a condición de que sólo resalte los datos relevantes (palabras o frases claves). Conviene emplear sólo dos colores. El subrayado aumenta la concentración, ayuda a evitar distracciones, ordena las ideas, facilita el repaso y con un sólo golpe de vista permite ver lo que más te interesa.

Memorizar es la clave
Implica tres frases -registrar, retener y recuperar- y sólo lo conseguirá si está interesado. Aparte de la repetición, puede recurrir a las llamadas reglas mnemotécnicas: en Ciencias por ejemplo, si se debe recordar una fómula compuesta de carbono, nitrógeno y neón, se puede memorizar como CNN. Otra alternativa consiste en construir una historia o inventar una frase en la que se incluyan todos los elementos que se deben memorizar.

Con la colaboración del Gabinete de Psicología y Pedagogía Rosa Serrate.

Para saber más
Ayúdale a estudiar, Rosa Serrate (Ed. Laberinto)
Aprender a estudiar. Técnicas para enseñar a los niños a concentrarse en los estudios, Úrsula Rüker-Vennemann (Ed. Oniro)
Enseña a tu hijo a concentrarse, Jeremy Schlosberg y Lee Hausner (Ed. Oniro)
Cómo estudiar con éxito, Bernabé Tierno (Ed. Grijalbo).

27 de marzo de 2013

Miedos infantiles entre los 5 y los 7 años


Entre los cinco y los siete años, los temores más frecuentes que experimentan los niños son el miedo al daño físico, a los seres imaginarios, a la soledad, a la escuela, a los animales, a la separación y a la oscuridad. Estos temores son connaturales al momento evolutivo en que se encuentran y, a medida que crecen, llegarán a desaparecer. No les demos más importancia que la que realmente tienen. Ofrezcamos nuestro apoyo y comprensión y, sobre todo, escuchemos muy seriamente lo que nuestro hijo tiene que decirnos al respecto.

¿Cómo se adquieren los miedos?

Los miedos no se transmiten genéticamente. Generalmente son resultado de pautas educativas, de consejos "protectores" como "¡no toques eso!" o de "contagio" emocional. Es muy probable que un padre que se pone blanco al ver una inyección o se desmaya con la sangre, "contagie" ese miedo a su hijo.

Otra manera de adquirir miedos es a través de un susto cuando nuestro hijo se está relacionando con algo. Si está jugando tranquilamente con un gato y éste le da un zarpazo de repente, seguramente cogerá miedo a los gatos. Si durante el Carnaval nuestro hijo se acerca al dragón y éste se gira y le ruge en la cara, es muy probable que el niño huya despavorido. Por eso es muy importante evitar los sustos innecesarios y, en caso de que se dé, tranquilizarlo y explicarle lo que ha pasado: que hay gatos así, pero que también los hay más mansos y que sólo tiene que ir con cuidado, o que el dragón es una chica disfrazada, "mira, vamos a pedirle que se saque la máscara…", etc. Por la misma razón, no se aconsejan las películas de terror o las historias de miedo.

¿Qué son las fobias o la ansiedad?

El miedo se convierte en una fobia cuando el niño siente un temor desproporcionado hacia un objeto, persona, animal o situación que aparentemente no resulta peligrosa ni amenazante. La ansiedad, a diferencia de la fobia, no está vinculada a algo concreto. Es un estado de nerviosismo y preocupación general y continuado. Tiene mucho que ver con la autoestima, la inseguridad, el miedo a hacer las cosas mal, a no ser aceptado y querido, etc. Un claro ejemplo es el del niño angustiado por la perfección de su conducta: "¿Me he portado bien? ¿He dicho lo correcto?", etc. Para que nuestro hijo no sufra ansiedad debemos apoyarle constantemente, valorar todo aquello que va aprendiendo, dando importancia a todo lo que hace bien y no a lo que hace mal. Es importante saber lo que podemos esperar de nuestro hijo según su edad para no exigirle cosas que todavía no sabe hacer, no ser perfeccionistas y obsequiarle siempre con grandes dosis de cariño incondicional.

Miedos escolares

Los miedos escolares varían según la edad del niño y acostumbran a aumentar a medida que se va haciendo mayor. La escuela es un mundo muy divertido pero exigente: pide buenas notas, una conducta adecuada, unas relaciones sociales correctas y tiene un sinfín de normas que se deben respetar. La situación para el niño, de entrada, no es relajada. Muchos niños viven el colegio de forma agradable y divertida pero, a veces, algunas situaciones concretas pueden generar algún temor: la reprimenda de un profesor, la burla de otros niños, presenciar una experiencia desagradable para otro, el cambio de colegio, una enfermedad larga que lo aleja de la escuela durante un tiempo, o algún defecto físico o dificultad especial para el aprendizaje de algo.

Los miedos escolares más comunes en niños de 5 a 7 años son:
  • Miedo al fracaso escolar y al castigo: sacar malas notas, no saber hacer un ejercicio en la pizarra, no saber contestar a la pregunta de un profesor, que avisen a los padres por algún problema, etc.
  • Miedo al malestar físico: a tener reacciones propias del miedo como dolor de cabeza, no encontrase bien o miedo a tener miedo y que no haya nadie que te consuele.
  • Miedo social: temor a hacer cosas delante de los demás: salir a la pizarra o leer en voz alta.
  • Miedo durante el camino hacia la escuela o momentos antes de entrar en el recinto.
Si nuestro hijo ha pasado una enfermedad o ha vivido alguna situación desagradable es muy probable que no quiera volver a la escuela. Cuanto más brusco sea el retorno al colegio, mayor malestar experimentará el niño. Pero una vuelta demasiado lenta también es contraproducente, ya que puede alargarse demasiado. La regla de oro es que la vuelta al cole se realice tan rápido como sea posible y tan gradual como sea necesario.

Cosas que podemos hacer:
  • No ridiculizar su comportamiento, hacerle bromas o llamarle cobarde, ni tampoco reñirle o castigarlo.
  • Cuando vayamos hacia el colegio, hablar de cosas agradables como una excursión o la fiesta de fin de curso.
  • No servirá de nada intentar convencerlo de que no debe tener miedo: el miedo no es racional, es emocional. Es más efectivo rodearle de emociones positivas. La alegría y el cariño son muy poderosos contra el miedo.
  • No hablar del problema ni hacerle preguntas durante el trayecto hasta la escuela. Al contrario, intentaremos distraerle y divertirle (podemos ir cantando o jugando a algo).
Miedo a los médicos y a la enfermedad

Los miedos relacionados con el daño físico, la enfermedad y los médicos son muy comunes durante esta edad.
  • Miedo al dentista. La visita al dentista es una de las más temidas y la fobia hacia sus instrumentos (la aguja y el taladro del dentista) se inicia tanto en la infancia como en la adolescencia. Acostumbra a aparecer con la primera experiencia de dolor en su consulta. Por eso, cuanto más se aleja la primera visita al dentista, de la primera experiencia de dolor, menor será la probabilidad de desarrollar este miedo.
  • Miedo a la cirugía y a la hospitalización. La actitud serena de los padres y la relación positiva con el médico ayudan a proteger al niño de la ansiedad originada por la cirugía y la hospitalización.
  • Miedo a la sangre. Un niño sentirá mucho más miedo a la sangre y a las heridas si tiene algún familiar con este tipo de fobia. La relación entre la herida, la sangre y el dolor es muy directa y acostumbran a comportar miedo.
Emociones que vencen al miedo

Existen emociones contrarias al miedo que resultan ser las mejores aliadas para luchar contra él: nos referimos a la alegría, la seguridad, el humor, el enfado, la rabia o la risa. Enseñar a nuestro hijo a enfrentarse a sus miedos de la mano de alguna de estas emociones, resulta muy eficaz. Entrar en una habitación oscura sintiendo rabia o risa, enfadarse con la oscuridad o burlarse de ella, son actitudes inteligentes. Incluso podemos teatralizarlo e inventar una historia: que Juan va acompañado de un poderoso guerrero que se llama Ira o Risa, capaz de vencer a Miedo porque es mucho más fuerte.

También es importante crear frases o imágenes mentales de valentía que le ayuden a enfrentarse a la situación que teme. Es muy diferente ir al médico pensando "me van a hacer daño" o "me voy a sentir mal", que pensar "soy muy valiente" o "la visita va a durar muy poco tiempo y no me va a pasar nada". Los primeros mensajes aumentan el miedo, los segundos lo mantienen a raya y pueden ayudar a disminuirlo.

Itziar Franco Ortiz

25 de marzo de 2013

Reglas para escuchar bien


Estas reglas para escuchar bien están diseñadas para ayudarle a aprender algunas cosas nuevas sobre el escuchar y para que haga contactos más cercanos con otras personas. Si participamos de un grupo de apoyo de padres y madres, la calidad en la forma de escuchar que desarrollemos será lo que determine qué tan efectivo es el tiempo que pasemos juntos compartiendo nuestras experiencias.

En las conversaciones normales o en otras reuniones, usualmente escuchamos en forma casual, interrumpiendo cada vez que se nos ocurre algo que decir. Buscamos lo que nos interesa saber y comentamos lo que pensamos de los temas que nos interesan. Esto a menudo es aceptable y necesario en las vidas tan ocupadas que llevamos.

Sin embargo, la forma de escuchar que fomentamos aquí es diferente. La idea es escuchar para poder ayudar a la persona que habla. Rara vez los padres tienen oportunidad de examinar sus pensamientos y experiencias a su propio paso. Pasamos los días cubriéndoles las necesidades a otros. Tratamos de resolver problemas, pero pocas veces tenemos tiempo de investigar por qué nuestras soluciones sirvieron o no. Un grupo de apoyo está organizado para darle a las personas el valioso tiempo de pensar. Queremos desarrollar en ellos la confianza en su propia inteligencia.

Cuando usted escuche a una persona hablar de lo que piensa, será su trabajo protegerle de interrupción, interpretación, o juicio. Con su atención, el tendrá la oportunidad de examinar su pensamiento más de cerca. Tendrá oportunidad de revisar su experiencia sin la usual preocupación y prisa. Como escucha, trate de saber quien es él y qué piensa, haciendo a un lado la curiosidad o la comparación entre su experiencia y la de él. Usted podrá hablar en detalle sobre sus cosas cuando sea su turno de ser escuchado.

Las que siguen son algunas reglas para escuchar con efectividad a las personas.
  • Adoptar una actitud de completo respeto hacia uno mismo y hacia cada miembro del grupo.
  • Asumir que su atención, respaldada por su respeto y cariño, será de gran importancia para los otros miembros del grupo. Usted es importante.
  • Dar toda su atención a quien esté hablando. No interrumpir.
  • No dar consejos. En cambio, mostrar su confianza en la capacidad de cada persona para pensar, experimentar y resolver problemas.
  • No juzgar ni criticar lo que nos pueda confesar y compartir el hablante.
  • Abiertamente apreciar lo bueno que hay en uno y lo que hay en otros.
  • Mantener las situaciones y sentimientos que se hablen en el grupo en ESTRICTA CONFIDENCIALIDAD. No mencionar lo que alguien más dijo cuando sea su turno de hablar, al final de la reunión, ni después en conversaciones con otros.
Tomado y adaptado de “Parents Leadership Institute” de Patty Wipfler.

23 de marzo de 2013

¿Es posible la crianza con apego en múltiples?


He estado desde ayer dándole vueltas a todo esto, de si es posible criar con apego a los mellizos…y es que para empezar me pregunto ¿Qué es eso de crianza natural, o crianza con apego?...Sinceramente, y que no le parezca mal a nadie, si alguien usase esas expresiones para definir lo que hago con mis hijos, probablemente me enfadaría... debo de tener un defecto genético que me impide estar de acuerdo al 100% con cualquier grupo, teoría, partido político... ácrata que es una. (Mi madre una vez me dijo que yo era el “espíritu de la contradicción” a lo que respondí airada “mentira!!”-mi marido todavía se ríe cada vez que se acuerda). Pero es que de verdad que dudo que en este caso, alguien pueda llegar a ese 100%...

La crianza, la educación o como quieras llamarlo, es algo muy complejo, muy peculiar y que responde a la idiosincrasia de cada familia; puede estar influida, como no, por las teorías de turno (incluida la de la crianza con apego), pero también puede y debe depender de otras cosas: los valores de esas padres, su personalidad, el numero de miembros, sus horarios, sus estado de salud…

¿O es que acaso se puede estandarizar el modo de cuidar a los niños los primeros años al margen de todo eso? ¿Qué pasa, que hay una norma ISO sobre “crianza con apego”? Venga, vamos a crear un procedimiento estándar para criar a los niños, y cuando tengan X años y haya terminado el proceso, les plantamos en la frente el sello de calidad, como a las D.O… Al margen de lo inviable que tal cosa resultaría, lo cierto es que dicho así, las cuestiones éticas que suscita son evidentes ¿no?. A mí personalmente, me trae a la mente un libro: Waldem II (de Skinner)

Pero claro, eso no tiene nada que ver; por que Skinner era conductista y esto-lo de la crianza con apego- es todo lo contrario...¡pues NO! A ver, ¿Quién es el listo o la lista que ha hecho el experimento de dejar de dejar a una niña crecer en la naturaleza y embarazarla para ver como cría a sus hijos? Nadie, y si lo hubieran hecho, creo que a esa mujer le habría pasado como a las hembras de primates superiores criadas en cautividad, que al tener hijos no saben ni que hacer con ellos…Todo esto de la crianza con apego es solo una teoría más de cómo educar a los hijos, tal como lo fueron todas esas recomendaciones de expertos contra las que surgió. Vale, que a nosotras nos parece que ahora vamos por el buen camino (por de pronto yo diría que como teoría es más simple, más “elegante” que dicen los expertos en esto de juzgar teorías; pero además lo de no tener que oír llorar a nuestros hijos es punto a su favor ¿eh?); pero a lo mejor nuestras nietas se llevan las manos a la cabeza exclamando ¡¿Cómo pudiste hacer eso con mama/papa?!

Por que tampoco nos engañemos, aquí las buenas intenciones tampoco sirven para diferenciar: salvo excepciones (que haberlas haylas) todas las madres, sean de las que dejan llorar a sus hijos hasta dormirse o de las que los llevan todo el día encima, lo hacen convencidas de que lo están haciendo bien, y hacen lo que deben hacer por el bien de sus hijos…así que mejor que intentar seguir ninguna teoría al pie de la letra y ponernos medallitas por ello, lo mejor será dedicarnos a criar a nuestros hijos como se ha hecho siempre: lo mejor que podamos, cada cual en su casa con sus circunstancias (lo cual incluye tener gemelos, pero también muchas otras)

Almudena M.C., madre de mellizos y de un niño más, todos ellos criados con amor.

19 de marzo de 2013

Apuntes sobre individualidad

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"El respeto surge de la aceptación, la aceptación surge del reconocimiento, el reconocimiento surge del conocimiento, el conocimiento surge de la observación y la observación surge del amor que nos hace querer dar a cada uno lo que le corresponde".

La realidad de ser gemelo se refiere a dos personas iguales aparentemente.

Me refiero al término aparente ya que aunque los gemelos parezcan físicamente iguales cada uno de ellos es un ser humano que posee un conjunto de características propias conocidas como: diferencias individuales, que los hacen ser diferentes de cualquier individuo sobre la tierra e incluso de su hermano gemelo.

Las diferencias individuales, se encuentran presentes en los individuos gemelos, como un todo integral, es decir, en todos aquellos rasgos que conforman a cada uno de ellos como seres humanos, con características físicas tales como: sexo, estatura, complexión, color de ojos, color de pelo; características psicológicas como: actitudes de aceptación o rechazo, generadas por la valía que cada uno de los gemelos tiene de si mismo, así como aquellos rasgos que se encuentran en relación con la personalidad; y características sociales las cuales son determinadas por las experiencias vividas por cada uno de los gemelos. Aspectos que dentro de una naturaleza de vida poco común ha existido en todos los tiempos y lugares del mundo sin importar sexo, idioma, religión, cultura o un status social, diferenciándolos y permitiéndoles ser únicos.

Simultáneamente las diferencias individuales referentes a la personalidad se encuentran de igual forma presentes en un par de gemelos, siendo éstas las que me han permitido conocer e identificar el mayor número de diferencias existentes entre gemelos conformando de esta manera un término que he denominado como personalidad: un sello de autenticidad, el cual hace referencia a aquellas características de temperamento y carácter, aspectos que conforman la personalidad de todo individuo y en especial son indicativos del porque de la individualidad entre gemelos. Las características de temperamento y de carácter permiten definir la personalidad auténtica de cada uno de los gemelos. Dicho de otro modo algunas de éstas características pudieran presentarse en ambos gemelos más sin embargo al momento de manifestarse jamás serán de la misma manera o atendiendo a un mismo hecho o circunstancia. Entre algunos ejemplos me permito mencionar:

Temperamentales: impulsivo, prudente, imaginativo, reservado, dominante...

De carácter: desordenado, activo, puntual, responsable, amable....

Por todo lo mencionado anteriormente me resulta más sencillo poder hacer énfasis a un proceso de vital importancia para el conocimiento de las diferencias individuales entre los gemelos, un proceso que no exige ningún costo, más que aquel mismo precio que da el amor de poder permitir a cada uno de los gemelos la expresión libre de todas sus facultades mismas que le permiten elegir, querer y entrar en relación con sus semejantes, me refiero al proceso de observación, el cuál nos permite conocer y reconocer a cada uno de los gemelos como seres irrepetibles, con necesidades propias, mismas que requieren atención y cuidado.

Por último hago manifiesta la inmensa inquietud que me ha motivado desde hace algunos años y que hasta hoy continúa siendo motivo para que de acuerdo a mi natural modo de ser, dentro de esta hermosa realidad conocida como Gemelaridad, considere como una necesidad urgente. Dicha necesidad es, tal vez desconocida por muchos con quienes la he compartido y seguiré compartiendo, y que para bien de todos aquellos que estamos dentro de ella o de otros, quienes comienzan a vivirla, es una alerta que no pueden pasar por desapercibida o bien nunca es tarde para llevar a la práctica: el respeto a la individualidad de cada uno de los gemelos principalmente dentro de la familia, ya que es en éste primer lugar en donde todo ser humano debe vivir la experiencia de ser aceptado incondicionalmente e impulsado a ser mejor, para que posteriormente pueda hacer frente a un mundo en constante transformación, que exige de personas seguras de si mismas, con un auto concepto definido y capaz de enfrentar obstáculos e ir en la búsqueda y realización de sus objetivos con los temores naturales que implica lo desconocido.

Por Mónica Aguirre López, Integrante del comité editorial de la Asociación Mexicana de Nacimientos Múltiples
Autora del libro: El porqué de los gemelos

17 de marzo de 2013

Dieciséis pares de gemelos y unos trillizos en el mismo curso


La escuela secundaria de Pembroke puede presumir de tener dieciséis pares de gemelos y unos trillizos en el mismo curso, lo que supone el 10% del alumnado de séptimo curso. Sólo tres parejas son gemelos idénticos, si bien, como señala uno de los alumnos, a veces los profesores se confunden de nombre.

Podéis ver la noticia completa en Whdh

15 de marzo de 2013

El vínculo afectivo y su importancia en la relación con tu hijo o hija: seguridad y confianza

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Las relaciones afectivas que mantenemos con personas allegadas como nuestra pareja, amigos íntimos, padres o hermanos se diferencian de las que mantenemos con compañeros de trabajo o vecinos por el sentimiento de cercanía, de confianza mutua y lo mucho que significan para nosotros. La construcción de un vínculo adecuado implica expresar abiertamente el afecto que sentimos, hacer sentir a la persona querida y aceptada tanto por las cualidades que nos gustan de ella, como por las que no. Conlleva crear espacios de intimidad, dedicar tiempo e implicarnos activamente en conseguir el bienestar del otro, escucharnos, abrazarnos.

Las principales figuras vinculares para los niños y las niñas son aquellas personas que se hacen cargo de su cuidado y protección sean o no sus padres biológicos. Este proceso se da durante la interacción diaria entre el niño o niña y sus cuidadores (cuando el adulto responde ante las necesidades básicas de cuidado, afecto y protección) pero no perdura por sí misma, es necesario alimentarla y dedicarle tiempo a lo largo de nuestra vida.

Los vínculos afectivos que se crean los primeros años de vida son esenciales en la construcción de nuestra identidad y nuestro equilibrio emocional. Aunque el niño o la niña al nacer dependa totalmente de sus cuidadores, a medida que crecen y se hacen más autónomos siguen necesitando su afecto y apoyo incondicional. La imagen que vamos construyendo de nosotros mismos es el reflejo de lo que nuestros seres más queridos nos devuelven y condiciona las relaciones que tenemos con los demás, nuestra autoestima y la forma de afrontar los problemas. Un vínculo afectivo sano con tu hijo o hija garantizará relaciones futuras de confianza, procurará en el niño o niña mayor seguridad en sí mismo y servirá de “salvavidas” cuando surjan los conflictos. Permite que el niño o la niña desde pequeño desarrolle esquemas mentales en los que asocie a sus padres con sentimientos de seguridad, afecto y tranquilidad, percibiendo así el mundo como un entorno amable y poco amenazante.

El vínculo no es un fenómeno rígido e inalterable en las relaciones humanas, puede ir cambiando según el contexto social, la familia, el momento de vida y la persona con la que surja la relación. Es posible que un niño establezca un vínculo poco seguro con su madre o padre durante su primera infancia, pero existe la posibilidad de que cambie, tornándose más seguro y estable si existe voluntad y compromiso real por parte del adulto en mejorar la relación. Lo que el niño y la niña aprende es aquello que prevalece en el tiempo, lo que se ha repetido con sus principales figuras vinculares a lo largo de su vida.

¿Cómo garantizar un vínculo afectivo seguro?
El vínculo seguro garantiza relaciones afectivas positivas, estimula la autonomía del niño o la niña y fomenta una visión positiva de sí mismo y de los demás. Conseguirlo depende de una actitud constante y paciente, de mantener expectativas a largo plazo sobre la relación que deseas tener con tu hijo o hija:
  • Atiende sus necesidades de manera efectiva y averigua qué le pasa lo antes posible. Esto requiere que seas observador cuando es muy pequeño y, más adelante, que mantengas una actitud de escucha y empatía hacia él o ella.
  • Protégele del peligro pero sin ser alarmista. Es muy positivo que transmitas un estado de tranquilidad cuando tu hijo o hija no esté junto a ti.
  • Expresa tu afecto abiertamente, con gestos y palabras, besos y abrazos.
  • Dedica tiempo a jugar con el bebé o el niño. Permítele que establezca su propio ritmo, evita dirigir siempre el juego.
  • Algunos bebés lloran mucho y son fácilmente irritables. Si es así, responde con calidez, procura el contacto físico e intenta calmarle con suavidad.
  • Educar con afecto implica también establecer límites y normas. El niño o la niña necesita orientaciones sobre cómo vivir en familia y cómo respetar los derechos de los demás para vivir en sociedad.
  • Muestra interés por sus preocupaciones e intereses a lo largo de su desarrollo. 
  • Una actitud abierta a escuchar y dialogar garantiza que cuando tu hijo o hija se enfrenten a dificultades no tengan miedo de pedirte ayuda o consejo
Beneficios del vínculo seguro
Cuando el niño o la niña siente que cuenta con una base estable de afecto y seguridad no necesitan permanecer “pegados” a sus padres. Esta tranquilidad les permite alejarse y explorar el entorno, jugar a su aire y aprender cosas nuevas, lo cual potencia el desarrollo de su sistema nervioso y estimula su capacidad intelectual. Los expertos sostienen que un niño o una niña que ha desarrollado un vínculo afectivo sano, será más probable que en la etapa escolar pida ayuda a los profesores cuando lo necesite, tenga mayor facilidad
para hacer amigos y no perciba los retos que se le presenten como amenazantes.

Pero esta relación de afecto que proporciona seguridad ni surge espontáneamente, ni se encuentra condicionada totalmente por la biología. Requiere que te involucres a diario, que muestres empatía con los sentimientos de tu hijo o hija y le animes a que confíe en sus capacidades. Así, el niño o niña con apego seguro no teme al fracaso porque sabe que sus padres no le retirarán su afecto si el resultado no es el deseado. Afrontará los retos como una oportunidad para superarse, y no con miedo a decepcionar a los demás si se equivoca.

¡Potencia su autoestima! Conocer a tu hijo o hija y aceptar tanto sus limitaciones como las tuyas te ayudará a resolver los problemas con más facilidad. Somos únicos y especiales, por ello, debes dejar de lado comparaciones y no debes proyectar en el niño o niña ideales sobre cómo debería ser.  Esto puede coartar su yo auténtico y provocar sentimientos de rechazo y, por tanto, inseguridad, rabia o tristeza. El niño o la niña con baja autoestima puede ser muy manipulable, incapaz de tomar decisiones u opinar, o bien reaccionar de manera violenta ante rivalidades o pequeñas críticas.

El vínculo afectivo sano, basado en el conocimiento mutuo, la aceptación del otro y la demostración de cariño, proporciona una base adecuada para el reconocimiento y la expresión genuina de emociones. Genera un clima idóneo para la confianza y la comunicación, imprescindible en etapas de crisis como la adolescencia.

Extraído de "¿Quién te quiere a ti? GUÍA PARA PADRES Y MADRES: CÓMO EDUCAR EN POSITIVO" de Save the children
La fotografía es de Bru Rovira, de la exposición "Maternidades"

13 de marzo de 2013

A los niños y a las niñas les gusta jugar

criando múltiples crianza respeto sexualidad infantil

Jugar es una de las cosas que más gusta a los seres humanos, también a los menores. Pero, en su caso, el juego tiene muchas más funciones: se divierten, por supuesto, pero también aprenden, experimentan, miden sus capacidades, se adaptan a los demás, se relacionan con los demás, etc. Son grandes imitadores e inventores de juegos. Lo hacen con todos los asuntos humanos, también con los referidos a la sexualidad.

Las conductas sexuales que tienen oportunidad de ver u oír los niños son numerosas, especialmente a través de los animales, la familia, el entorno y los medios de comunicación. Los niños reproducen con frecuencia algunas de estas conductas en los juegos y primeras experiencias sexuales. A través de los juegos pueden tocarse, explorar el cuerpo de los demás, reproducir conductas de los adultos, divertirse, aprender a relacionarse, etc.

Los padres y educadores afirman haber observado juegos de contenido sexual, durante el último año, en aproximadamente el 80 por 100 de los menores, aunque son muy diversos y van desde juegos de imitación de algunos roles (de médico, novios, padres, por ejemplo) o exploración del cuerpo del otro, hasta intentos de conducta coital.

La mayor parte de ellos son juegos de imitación, aunque también están motivados por la curiosidad y, en algunos casos, incluso es una forma de buscar contactos sexuales que les dan placer. Por ejemplo juegos que implican frotar los cuerpos, reconocerse con los ojos cerrados tocando el cuerpo del otro, resbalarse sobre una barandilla, etc.

Los juegos sexuales entre menores de similar edad, si participan voluntariamente, son, en general, saludables y una forma de aprender a relacionarse. Tienen, además, buen pronóstico para la salud sexual posterior.

A los padres puede venirles bien recordar sus propios juegos sexuales. No todos son como los de hoy, pero se repiten con alguna frecuencia.

En general, lo mejor es no prestar demasiada atención a los juegos sexuales de los menores y ser benevolentes; sólo tiene sentido la intervención de los adultos si:

  • Hay una clara diferencia de edad o nivel de desarrollo entre los menores que juegan, de forma que uno pueda manipular a otro o introducirle en experiencias que no son propias de los más pequeños.
  • Unos menores imponen estos juegos a otros que no desean participar. En este caso, hay que tener claro que el "no" de un niño o niña que no quiere participar en uno de estos juegos siempre debe ser respetado.
  • Van acompañados de obsesión continua con la sexualidad, que se transfiere de unos menores a otros. Esta obsesión se puede expresar en los juegos o en el lenguaje.
  • Imitan conductas sexuales claramente propias de adultos (sexo oral, por ejemplo), que han debido aprender de la pornografía o en situación de abusos.
  • Entrañan peligro de daño físico (por ejemplo, introducción de objetos en la vagina).
  • El contenido es sexista o agresivo (por ejemplo, imitar una violación).
  • Van acompañados de un vocabulario sorprendente por ser propio de adultos, soez, agresivo, sexista, etc.
La intervención educativa debe dejar siempre claro que se reconoce y acepta la sexualidad infantil, salvo en los casos indicados. En general, los adultos deben limitarse a ser benevolentes, no prestando demasiada atención a los juegos de contenido sexual de los menores, salvo los casos afectados por los criterios antes señalados, en los que se debe intervenir para evitar las situaciones de alta diferencia de edad, el abuso y los aprendizajes inadecuados.

Uno de los problemas que debemos intentar evitar es que los menores, especialmente los prepúberes, tengan acceso a ver o conocer la sexualidad de los adultos a través de pornografía, cine, etc., porque corremos el peligro en nuestra sociedad de dejarles sin infancia, con una invasión comercial de productos con contenido sexual que ellos pueden acabar intentando imitar. Lo mismo ocurre con la sexualidad adulta, explícita en tantos programas de televisión. Uno de los problemas actuales es la comercialización de la sexualidad, haciendo público lo que habíamos aprendido que debía hacerse en privado. La sociedad, los políticos y las empresas de comunicación social deberían plantearse en serio los límites en la comercialización de la sexualidad.

Los juegos sexuales de los adolescentes suelen estar muy cercanos a las conductas sexuales propiamente dichas. Es decir, buscan más contenidos explícitos sexuales -conocer, divertirse, obtener placer, etc.- que imitar la conducta de los demás. Los adolescentes, sobre todo, se imitan unos a otros, conformando su conducta con los demás, también en el campo sexual. Buscan con frecuencia juegos de exploración (reconocerse por el tacto, buscar una prenda) o de ocultamiento (para alejarse de los demás). Pero los juegos sexuales de los adolescentes han de valorarse más como conductas sexuales que como meros juegos con contenidos sexuales. El interés sexual explícito, la seducción, la excitación, etc., están muy presentes en los juegos de los adolescentes con contenido sexual.

Extraído del libro "La educación sexual de los hijos" de Félix López Sánchez

11 de marzo de 2013

Lactancia en múltiples

Amamantar más de un bebé (gemelos, trillizos o cuatrillizos) es un reto importante para la madre. Muchos de ellos serán, además, prematuros, lo cual puede aumentar la dificultad, a la vez que aumenta la necesidad de utilizar leche materna. El aumento de la incidencia de embarazos múltiples en la mayoría de países desarrollados, en relación con el auge de las técnicas de reproducción asistida, hace que sea una situación cada vez más frecuente.

lactancia materna gemelos mellizos balón de rugby amamantar a dos
Fig. 1: Postura de balón de rugby. 
Existen importantes variaciones en las series que analizan la frecuencia y el éxito de la lactancia materna en gemelos. Grupos de madres especialmente motivadas tienen unos resultados muy similares a los obtenidos en bebés únicos pero, en general, tanto la frecuencia de inicio como la duración son menores.

Todas las madres de embarazos múltiples están preocupadas por la dificultad que supone cuidar a dos o más bebés a la vez. En el caso de la lactancia materna se añade además el temor a no tener leche suficiente y a que suponga una mayor exigencia de dedicación de tiempo a los bebés.

lactancia materna gemelos mellizos postura cruzados
Fig. 2: Cruzados
Producción de leche
La existencia de las antiguas “nodrizas” o “amas de leche”, que amamantaban a varios bebés a la vez, es un ejemplo histórico de cómo la cantidad de leche de la madre se adapta a las necesidades. Existen diferentes estudios que demuestran, mediante diferentes métodos (doble pesada de la madre, por ejemplo), que el volumen de leche producido por madres de gemelos es el doble del que producen las madres de bebés únicos. Esta mayor producción de leche exige, naturalmente, un mayor aporte nutricional para la madre que lacta, como ocurre también durante el embarazo de múltiples.

Tiempo de dedicación
El tiempo de dedicación tiene mucha importancia, ya que la fatiga y el estrés de la madre pueden dificultarle mucho los primeros meses de vida de sus bebés. La lactancia materna no se puede delegar, como el biberón. Sin embargo, utilizando sistemas para amamantar simultáneamente a los dos gemelos (lactancia simultánea) se ahorra mucho tiempo y se ha comprobado que no es tan diferente al de la lactancia con biberón.

Fig. 3: Postura en paralelo
¿Cómo mejorar el éxito de la lactancia materna en gemelos o más múltiples?
Existen pocos trabajos controlados que analicen la eficacia de diferentes estrategias, y sólo para gemelos. Parece claro que durante el embarazo deben recibir mayor apoyo e información que en el caso de embarazo único. Una vez se ha producido el nacimiento, las estrategias que han demostrado ser eficaces son aquellas en las que se combina una colocación al pecho lo antes posible de los bebés (o de uno sólo si el otro no puede), junto con el inicio precoz de la estimulación del pecho (mediante masaje, expresión manual o sacaleches), y la introducción de suplementos de leche de la madre o de leche artificial en cuanto sea necesario (no hay que olvidar que muchos son prematuros, de edad gestacional límite o de bajo peso para la edad gestacional). Si ambos bebés son a término y capaces de cogerse bien al pecho, es posible que no necesiten suplemento. Si son de edad gestacional límite o prematuros leves y uno de ellos no se coge o se coge con dificultad, habrá que iniciar enseguida estimulación del pecho y suplemento. Si la prematuridad es más importante y ninguno de ellos puede coger el pecho, habrá que estimular ambos pechos e iniciar suplemento de inmediato.

Inicialmente es mejor dar el pecho a demanda individual de cada bebé y alternando los pechos con cada uno de ellos. Una vez la lactancia se va instaurando y la madre ya se siente más segura, hay que intentar agrupar las tomas y efectuar lactancia simultánea. Existen diferentes posturas que permiten amamantar ambos bebés a la vez: en balón de rugby (fig.1), cruzados sobre la madre (fig. 2), en paralelo (fig.3)...

Tanto durante su estancia hospitalaria como en el período inmediato al alta, la madre necesitará un apoyo importante por personal bien preparado y motivado. Con esta estrategia muchos gemelos se dan de alta con lactancia mixta, pero el porcentaje que consigue lactancia materna exclusiva o casi exclusiva en las semanas siguientes es alto.
La lactancia materna exclusiva o casi exclusiva es posible también en trillizos y cuatrillizos y existen casos publicados que lo demuestran y explican el apoyo prestado a la madre y la estrategia utilizada. Sin embargo, para trillizos o cuatrillizos no existen estudios controlados que demuestren la eficacia de una estrategia concreta.

Por Vicente Molina Morales. Extraído del libro "Lactancia materna. Guía para profesionales" de la Asociación Española de Pediatría.
Puedes encontrar muchas más posturas y consejos sobre lactancia gemelar en:
Foro de criando múltiples
Alba Lactancia Materna
Multilacta

Las imágenes son:
Fig. 1: Montse dando de mamar a sus mellizas. Extraída de la web Alba Lactancia Materna
Fig. 2: Extraída de la web Dar de mamar
Fig. 3: Extraída de la web Alba Lactancia Materna

9 de marzo de 2013

La lactancia materna, una práctica en peligro


La Iniciativa Global sobre la Lactancia Materna reúne a pediatras expertos y a responsables políticos para abordar las barreras a la lactancia materna para el año 2015

Profesionales de la salud pediátrica y responsables políticos que asistieron a la primera Cumbre Mundial de Lactancia Materna, que forma parte de la Iniciativa Global de Lactancia Materna, han hecho un llamamiento a  los organismos públicos y los profesionales sanitarios para que armonicen sus esfuerzos a nivel nacional e internacional como una prioridad principal para mejorar las tasas de lactancia materna y su duración en todo el mundo. En respuesta a una reciente encuesta entre 2.266 profesionales de la salud de 106 países, que identificaron las bajas tasas de lactancia materna como un "problema de salud pública", las delegaciones asistentes se comprometieron a tomar medidas inmediatas para alinear las políticas de pediatría y salud sobre la lactancia materna. Las delegaciones convinieron en que un enfoque armonizado mejoraría las tasas de lactancia materna para el año 2015.

Esta ha sido la principal conclusión de la Cumbre Mundial de Lactancia Materna, co-organizado por el Instituto de Excelencia en Pediatría y el Centro Philips para la Salud y el Bienestar, que ha tenido lugar en Madrid. La Cumbre reunió a los organismos internacionales, profesionales de la salud pediátrica y 9 delegaciones nacionales de expertos para elaborar planes de acción concretos para mejorar las tasas de lactancia materna para el año 2015.

La lactancia materna es de vital importancia para el desarrollo saludable de los niños recién nacidos. A pesar de que muchos países apoyan la recomendación de la OMS de que los bebés sean amamantados exclusivamente durante los primeros seis meses de vida, varios estudios demuestran un éxito limitado en países desarrollados y en vías de desarrollo. En esta Cumbre Mundial de Lactancia Materna primero los delegados acordaron un plan (inter)nacional de tres años y una hoja de ruta para abordar los principales obstáculos a los que se enfrentan las madres la lactancia materna. Los delegados de la Cumbre identificaron tres puntos clave adicionales para abordar el problema:

  1. Como clave para una lactancia exitosa, las delegaciones de la Cumbre pidieron un mayor apoyo de los empresarios para lograr lugares de trabajo "amistosos" con la lactancia materna, reconociendo los beneficios para la  salud de las madres y los bebés, así como los beneficios de la reducción del absentismo y una mayor lealtad de los empleados;
  2. Las delegaciones hicieron un llamamiento unánime para mejorar la educación de los profesionales de la salud en múltiples especialidades médicas (incluyendo: pediatras, neonatólogos, ginecólogos, especialistas en lactancia, comadronas, enfermeras pediátricas) en todas las etapas de su formación sobre las prácticas recomendadas y los beneficios de la lactancia;
  3. Los expertos que asistieron coincidieron en que los responsables políticos, en varios países, tienen que implementar un Grupo de Trabajo Nacional de Lactancia Materna o un Coordinador Nacional de la Lactancia Materna que desarrolle políticas efectivas y campañas para mejorar las tasas de lactancia materna.

Las bajas tasas de lactancia materna y su duración son un "problema de salud pública"
Las delegaciones de la Cumbre pidieron medidas urgentes para superar los principales obstáculos para la lactancia materna. En una encuesta de Lactancia Mundial entre más de 2000 profesionales de la salud pediátrica llevados a cabo por el Instituto de Excelencia en Pediatría (EIP), los encuestados hicieron hincapie en tres principales barreras para la lactancia materna: 1) la percepción de una disminución en la producción de leche, 2) la falta de educación sobre lactancia materna, y 3) la vuelta al trabajo de la madre. La encuesta indica que más del 60% de los profesionales de la salud consideran la lactancia materna insuficiente un "problema de salud pública", especialmente en los EE.UU., México y Reino Unido.

Los resultados identificaron la falta de capacitación y educación a las madres sobre cómo mantener la lactancia materna antes y después de que nazca el bebé, así como un enfoque requerido en apoyo a las madres que tienen que volver a trabajar.

Una encuesta de 2011 realizada por el Centro Philips para la Salud y el Bienestar en todo el mundo entre 4000 madres apoya las conclusiones de la Encuesta Mundial de Lactancia Materna, lo que indica que aunque el 94% de las mujeres quieren amamantar, muchas dejan de haerlo antes de los seis meses de edad. La encuesta puso de relieve dos problemas comunes que experimentan las madres, y les impiden seguir  amamantando a sus hijos durante un período más largo de tiempo: la disminución de la cantidad de leche y la gestión del tiempo, estrechamente vinculada al regreso al trabajo.

Hacia estrategias nacionales de lactancia materna

La Encuesta Mundial de Lactancia Materna EIP proporciona información alentadora sobre el nivel de la conciencia nacional en torno a la lactancia materna. Si bien los países de destino, naturalmente, difieren en su frecuencia la lactancia materna, las percepciones expresadas por los profesionales de la salud indican que el conocimiento básico ya ha establecido la importancia de la lactancia materna, tanto globalmente como en cada uno de los países destinatarios. Aún más alentador fue que los que toman las decisiones clave también entendieron y aceptaron la importancia de adoptar una estrategia nacional de lactancia materna.

Extraído de The Global Breastfeeding Inititative
La imagen es del Concurso Fotográfico de Lactancia Materna del Hospital "Marina alta de Denia".

7 de marzo de 2013

Problemas de lenguaje en los múltiples

criando múltiples gemelos mellizos problemas lenguaje

Seguro que ya has escuchado de todo al respecto. Cada uno tiene una opinión acerca del retraso en el habla. Tus amigos o familiares quizás te digan que el habla de tus múltiples está bien: “Tu no hablaste hasta los tres años”, “No te preocupes, solo se trata del lenguaje de los bebés” y “Ya madurarán”. Mi favorita es: “Dicen que los gemelos tienen su propio lenguaje”.

Como padre de múltiples, puedes estar preocupado porque uno de tus gemelos (si no ambos) tiene algún retraso en el habla y en sus habilidades del lenguaje y te estarás preguntando si tus preocupaciones están justificadas. Un mejor entendimiento sobre el desarrollo del habla y del lenguaje puede ayudar a aliviar esas preocupaciones.

¿Existe realmente un problema?

Para el propósito de este artículo, nos referiremos al “habla” como la manera en que los sonidos son pronunciados en palabras. “Lenguaje” puede considerarse a cómo entendemos y usamos esas palabras para expresarnos. Un niño con un retraso en el habla tiene problemas para pronunciar los sonidos en palabras, pero puede utilizar correctamente las oraciones. Un niño con un retraso en el lenguaje puede tener problemas para entender palabras y oraciones y/o utilizar oraciones cortas e incompletas. Por supuesto, algunos niños pueden mostrar una combinación de ambos problemas.

Usualmente, muchos padres de múltiples comienzan a preocuparse sobre retrasos en el habla y el lenguaje cuando comparan a un gemelo con el otro o cuando comparan a sus gemelos con otros niños de la misma edad. Los retrasos a menudo son más obvios cuando uno de los gemelos habla con oraciones y el otro solo pronuncia algunas palabras, y son menos obvios cuando ambos gemelos hablan al mismo nivel.

Los logros esperados son una buena forma de medir si estás preocupado por posibles retrasos. Los logros esperados son guías sobre lo que los niños usualmente hacen a determinada edad. Cada niño, sin embargo, es diferente y puede alcanzar esos logros antes o después de lo previsto. Si tus gemelos son habladores tardíos en referencia a los logros esperados, trata de no dar por sentado que simplemente alcanzarán esos logros más adelante. Si tienes dudas, consulta con tu pediatra para determinar si hace falta una evaluación del habla y del lenguaje.

Logros esperados del habla y el lenguaje
Este es un resumen de algunos de los estadios por los cuales los niños transitan a medida que aprenden a hablar y a comprender el lenguaje
Escuchar y comprender
Hablar
Desde el nacimiento hasta los seis meses
Se sobresalta o llora con los ruidos; se despierta con sonidos fuertes.
Parece reconocer tu voz y deja de llorar cuando la escucha.
Mira a su alrededor en busca de un nuevo sonido. Responde al “no”.
Desde el nacimiento hasta los seis meses.
Llora de diferente manera ante distintas necesidades.
Sonríe cuando te ve (3 meses)
Usa sonidos o gestos para mostrar que quieren hacer algo.
7 a 12 meses
Disfruta de los juegos de ocultar y descubrir la cara (“cucu-tras”)
Reconoce palabras comunes (“mamá”, “agua”)
Comienza a responder a ciertas órdenes y preguntas (“Ven aquí”, “¿quieres más?”)
7 a 12 meses
Utiliza sonidos del habla para obtener atención
Imita los distintos sonidos del habla
Utiliza una o dos palabras (“Mamá”, “papá”, “más”)
Más uso de sonidos cortos y largos al balbucear
1 a 2 años
Señala imágenes, algunas partes del cuerpo cuando se lo piden
Entiende órdenes y preguntas simples (“busca tu muñeco”, “¿dónde está la pelota?”.
1 a 2 años
Usa palabras nuevas cada mes
Utiliza oraciones de una a dos palabras (“más agua”, “¿dónde gato?”)
Utiliza muchos sonidos consonantes distintos.
2 a 3 años
Puede seguir órdenes compuestas (“Coge la pelota y dásela a papá”)
Entiende algunos opuestos (grande/pequeño, arriba/abajo)
Toma conciencia de los sonidos (teléfono, televisor)
2 a 3 años
Utiliza oraciones de dos o tres palabras
Su lenguaje puede ser comprendido por personas familiarizadas con su forma de hablar
A menudo pide o dirige su atención a objetos por su nombre.
3 a 4 años
Escucha cuando lo llaman desde otro cuarto
Entiende preguntas simples sobre “quién”, “qué” y “dónde”
3 a 4 años
Habla sobre las actividades de la escuela y la casa
Su lenguaje puede ser comprendido por personas fuera del ámbito familiar
Utiliza oraciones de cuatro o más palabras
4 a 5 años
Puede prestar atención a historias cortas y responder a preguntas
Escucha y comprende la mayor parte de lo que se le explica en casa y en la escuela
4 a 5 años
Utiliza oraciones detalladas (“me gusta leer mis libros”)
La mayor parte de su discurso se entiende claramente
Utiliza gramática similar a la de los adultos
(Fuente: Folleto "¿Cómo escucha y habla su hijo?" de The American Speech Language-Hearing Association)

Factores de riesgo para gemelos

Históricamente, las investigaciones en gemelos y el desarrollo del lenguaje indican que los gemelos tienen riesgo de retrasos en el habla y el lenguaje, simplemente por ser gemelos. Hoy, los investigadores llegan a la conclusión de que los múltiples tienen mayor riesgo de retrasos en el habla y el lenguaje porque tienen predisposición a nacer prematuros o a tener bajo peso al nacer. También pueden tener defectos de nacimiento, anormalidades cromosómicas o retrasos en el desarrollo, pero estos factores también se encuentran en los niños nacidos de embarazos simples.

Los múltiples también tienen mayor predisposición a las infecciones de oídos, que pueden ser otro factor de riesgo para los retrasos en el habla y el lenguaje. “La disfunción en la trompa de Eustaquio (un problema que ocurre frecuentemente cuando el delgado tubo entre el oído medio y la garganta no se abre lo suficiente como para ventilar el espacio del oído medio) es más frecuente en la población de prematuros. Cuanto más pequeños son los prematuros, mayores son las posibilidades de contraer afecciones en el oído medio”, comenta Marilyn Spinale, M.S., C.C.C.-A., fonoaudióloga matriculada. La infección del oído puede provocar la formación de líquido en los oídos y afectar la audición. La formación de líquido puede provocar que los múltiples escuchen como si estuvieran bajo el agua, lo que a su vez, puede llevar a errores en los sonidos del habla. En algunos casos, el líquido en los oídos puede permanecer durante tres meses, lo que hace que los niños estén expuestos a potenciales problemas auditivos.

Otra teoría es que existen factores sociales que causan retrasos en el lenguaje de los múltiples. Algunas investigaciones indican que los padres de múltiples tienen menos posibilidades de proveer el contacto individual necesario del habla directa o frente a frente, como es el caso de los padres de niños nacidos de un embarazo simple, lo que hace, en consecuencia, que cada niño tenga en una menor exposición al lenguaje. De la misma manera, los múltiples se encuentran más a menudo compitiendo con sus hermanos para comunicarse con sus padres, causando un incremento del índice del habla. Un índice del habla más rápido, puede disminuir la claridad de los sonidos del habla, lo que torna dificultoso poder comprenderlos. Adicionalmente, las investigaciones revelan que los padres de múltiples tienen menos tiempo de hablar con sus hijos como consecuencia de sus agitadas vidas. Los padres tienden a usar frases más cortas para comunicarse y tienen intercambios conversacionales más limitados con los múltiples. En consecuencia, los múltiples desarrollan patrones de lenguaje inmaduros, derivados de un modelo paterno limitado.

Que tus múltiples estén expuestos a uno o más de estos factores de riesgo no significa que deban padecer un retraso en su lenguaje y habilidades del habla. Tenemos muy poco o ningún control sobre los factores tales como el peso al nacer, nacimiento prematuro, genética o la frecuencia de las infecciones de oído. Sin embargo, sí tenemos control sobre los factores sociales. Es importante que podamos brindar a nuestros múltiples la mejor experiencia de aprendizaje del lenguaje posible para ayudar a prevenir potenciales retrasos.

Lenguaje gemelar
Consejos útiles
El lenguaje compartido de los gemelos es denominado comúnmente “lenguaje gemelar” o “idioglosia”. Las investigaciones indican que la idioglosia puede hallarse más comúnmente en gemelos que comparten un mismo nivel inmaduro de desarrollo o que tienen un desorden del lenguaje en común. Ellos pueden llegar a modelar sonidos del habla cogemelar y una estructura gramatical inmaduros/desordenados, lo que torna dificultoso que la gente los
comprenda.
Las investigaciones revelaron que la idioglosia prevalece más en gemelos con retrasos en el habla y el lenguaje que en gemelos con un lenguaje normal.

Cómo modelar el lenguaje: la estimulación del lenguaje tiene que ser divertida. No ponga demasiadas expectativas en que sus gemelos respondan o digan cosas para las que aún no están maduros. Mantén el proceso de aprendizaje del lenguaje entretenido para usted y sus gemelos. Ellos responderán más positivamente a un entorno de aprendizaje divertido que a uno estresante.
Hablar con usted mismo: esto tiene relación con hablar sobre todo lo que USTED está haciendo, viendo o escuchando mientras está sucediendo. Por ejemplo, mientras camina por la calle, usted puede decir: “Me gusta empujar el cochecito. Qué difícil empujar el cochecito cuesta arriba. Mirá que linda flor. Me gusta el aroma de esta flor. Escucho los pájaros cantar”.
Discurso paralelo: esto es cuando usted habla sobre todo lo que sus gemelos están haciendo mientras lo están haciendo. Por ejemplo, si están jugando con una muñeca, usted puede decir: “Tienes una muñeca. ¡Oh! Estás dándole de comer a la muñeca. Me gusta cómo estás acunando a la muñeca”.
Expandir una enunciación: esto se refiere al agregado de palabras a las oraciones de sus gemelos. Al expandir sus oraciones, usted promoverá el avance de la gramática y enriquecerá su vocabulario. Por ejemplo, si un gemelo dice “Mira el tren”, usted puede expandir esta oración diciendo: “Sí, estoy mirando el tren grande y negro que anda sobre rieles”. Involucre al otro gemelo diciendo: “¿Tú también ves el tren grande y negro que anda sobre rieles?”.

Dónde encontrar ayuda
Habla sobre tus preocupaciones con tu pediatra. Podrá derivarte al otorrinolaringólogo o a un logopeda. Un especialista del habla y el lenguaje es un profesional con formación para diagnosticar y tratar problemas de la comunicación. Al hacer una evaluación del habla y del lenguaje, un especialista del habla y el lenguaje podrá determinar si existe o no un retraso y si es recomendable algún tratamiento. Adicionalmente, el especialista podrá proveerle herramientas, guía y consejos sobre cómo comunicarse mejor con sus gemelos.
Los retrasos en el habla y el lenguaje pueden ser identificados y tratados a muy temprana edad. Muchos niños de menos de doce meses son sometidos a evaluaciones y tratamientos del habla y del lenguaje. Si estás preocupado sobre el desarrollo del habla y el lenguaje de tus múltiples, no esperes a que tengan tres años para someterlos a una evaluación. Cuanto más pronto se identifique un problema, antes se podrá ayudar a los múltiples a comenzar a hablar.

Por Mindy Hudon, madre de gemelos fraternos de tres años. Es una especialista matriculada en el habla y el lenguaje.
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3 de marzo de 2013

Decálogo para prevenir el abuso sexual infantil y juvenil

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“Yo, como adulto responsable, me comprometo ante mis pares, ante el entorno de cada barrio, cada comuna, cada ciudad y cada región en el país entero, a proteger a niñas, niños y jóvenes de abusos sexuales”
  1. Siempre escucharé y creeré en la palabra de las niñas, niños y jóvenes cuando expresen su malestar, sufrimiento, o relaten historias difíciles.
  2. Les infundiré confianza a niños, niñas y adolescentes, asegurándoles que haré todo lo posible para protegerlos, y para impedir que ocurran o se repitan situaciones de abuso sexual.
  3. Si veo o sé de abuso sexual infantil, no tardaré en pedir ayuda y en denunciar los hechos ante las autoridades, las policías y/o la Justicia. Jamás buscaré excusas para no actuar o para demorar mi acción.
  4. Nunca obligaré a un niño, niña o adolescente a estar a solas con personas sobre quienes manifieste temor, desagrado o desconfianza, aun cuando estas sensaciones sean tenues o imprecisas.
  5. Pondré máxima atención a signos y alteraciones físicas, emocionales y/o conductuales de niños y adolescentes, sabiendo que los silencios también hablan. 
  6. Enseñaré a niños, niñas y adolescentes a cuidar sus límites corporales y emocionales y a decir que NO ante situaciones incómodas o confusas. Alentaré y respetaré ese NO, siempre.
  7. Hablaré de sexualidad con confianza y usando un lenguaje claro y respetuoso, que promueva el autocuidado y la salud de niños, niñas y adolescentes. Llamaré con su respectivo nombre a las partes íntimas del cuerpo, incluyendo manos y boca.
  8. Generaré una red de confianza lúcida con los colegios y otras instituciones para detectar a tiempo situaciones de abuso sexual o factores de riesgo para su ocurrencia.
  9. Cuidaré a niños, niñas y jóvenes de mi comunidad, como si todos ellos/as fueran mis propios hijos e hijas. Todos tenemos una responsabilidad que honrar con los más pequeños o indefensos. Nunca lo olvido.
  10. Soy consciente de que podemos contribuir a que niños, niñas y jóvenes vivan una vida plena y feliz, o bien convertirnos en cómplices del abuso.
Fundación Para la Confianza, 2011.

1 de marzo de 2013

Lo que DEBES y NO DEBES hacer en la alimentación complementaria a demanda



1. DEBES ofrecer a tu bebé la posibilidad de participar siempre que la familia esté comiendo. Puedes comenzar a hacerlo tan pronto como el bebé muestre interés en observarte mientras come, aunque no es probable que esté preparado para llevarse comida a la boca hasta que tenga seis meses.

2. DEBES asegurarte de que tu bebé está sentado con la espalda erguida mientras experimenta con la comida. Al principio, puedes sentarlo en tu regazo, mirando hacia la mesa. Una vez que empieza a desarrollar la habilidad de coger comida, casi con toda probabilidad será capaz de mantenerse solo sentado, con un soporte mínimo, en una trona.

3. DEBES comenzar ofreciéndole alimentos adaptados al tamaño de su puño, preferiblemente en forma de palitos (o con un “asa”). Siempre que sea posible –y que los alimentos sean adecuados para el bebé-, ofrécele la misma comida que al resto, para que se sienta integrado en la experiencia familiar.

4. DEBES ofrecerle alimentos variados. No es necesario limitar su acceso a la comida, igual que tampoco lo haces con los juguetes.

5. NO DEBES meter prisa al bebé. Permítele que haga las cosas a su propio ritmo. Es especialmente importante que evites la tentación de “ayudarle” poniendo comida en su boca.

6. NO DEBES esperar que el bebé coma nada durante los primeros intentos. Una vez haya descubierto que sus nuevos juguetes saben bien, comenzará a masticarlos y, después, a tragarlos.

7. NO DEBES aspirar a que el bebé se termine cada trozo de comida, sobre todo al principio. Recuerda que todavía no ha desarrollado la habilidad de alcanzar la comida que está dentro de su puño.

8. DEBES volver a ofrecerle más adelante la comida que ha rechazado. Los bebés cambian de opinión y pueden aceptar alimentos que en un primer momento rechazaron.

9. NO DEBES dejar al niño solo mientras come.

10. NO DEBES ofrecer comidas que suponen un riesgo evidente, como frutos secos.

11. NO DEBES ofrecerle comida rápida, platos preparados o alimentos a los que se haya añadido azúcar o sal.

12. DEBES ofrecerle agua en un vaso o taza, pero no te preocupes si no muestra interés. En especial, los bebés amamantados probablemente seguirán obteniendo todos los líquidos que necesitan del pecho durante algún tiempo.

13. DEBES estar preparado para el caos y el desorden. Un plástico bajo la trona protegerá el suelo o la alfombra y facilitará la limpieza. También te permitirá volver a ofrecer al bebé los alimentos que se hayan caído, disminuyendo la cantidad de comida desperdiciada. (¡Te sorprenderá positivamente descubrir lo rápido que el bebé aprende a comer manchando menos!).

14. DEBES continuar amamantando a tu bebé a demanda, durante todo el tiempo que quiera. Es probable que cambie el patrón de las tomas a medida que come más.

15. Si tienes antecedentes familiares de intolerancia, alergias alimentarias o trastornos digestivos, DEBES consultar a tu pediatra antes de comenzar.

16. Finalmente, ¡DEBES disfrutar viendo como tu bebé aprende a comer y observando cómo desarrolla su habilidad con las manos y la boca durante todo el proceso!

© Gill Rapley, 2008
Traducción de Eloísa López
Extraído del blog "Una maternidad diferente". Puedes leer el artículo completo en el siguiente enlace:
Una maternidad diferente: Guía práctica de introducción de sólidos dirigida por el bebé