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31 de agosto de 2011

Carros gemelares - Foppapedretti

La marca italiana Foppapedretti nos ofrece un carro gemelar en línea, el Bi&Bo.

Este carro solamente puede usarse a partir de los seis meses, dado que el asiento delantero no se reclina totalmente. Incluye las capotas, el plástico de la lluvia y el cestillo inferior. Las capotas están provistas de unas ventanitas para que puedas ver a tus bebés.

Medidas (largo, alto, ancho)
Abierto: 91 a 112 cm x 110 x 51,5 cm.
Cerrado: 125 x 34 x 40 cm

30 de agosto de 2011

Desarrollo del lenguaje en los niños de 0 a 4 años


El lenguaje es el principal medio de comunicación de los seres humanos, a través de él podemos intercambiar información, mensajes, ideas y sentimientos. Es una destreza que se aprende de manera natural en los primeros años de vida, pues el niño empieza a hablar en interacción con su madre y con los adultos. Para el desarrollo del lenguaje existen dos factores necesarios e importantes:

La maduración biológica y las influencias ambientales, el primero está referido a los órganos que intervienen en el habla, que nos hacen capaces de emitir sonidos, palabras, frases y comunicarnos oralmente; el segundo se refiere a que los niños necesitan de oportunidades que brinda el entorno y de una estimulación adecuada, al utilizar el lenguaje oral, el niño recibirá el afecto y la atención de los padres y se dará cuenta que hablar es necesario para comunicar sus necesidades y deseos.

¿Cómo se desarrolla el lenguaje en los bebés?
Diversos autores coinciden en que el desarrollo de lenguaje verbal comprende dos etapas:
  • Etapa Pre-lingüística: Es considerada como la etapa del nivel fónico puro, comprende las expresiones vocales y sonidos que realiza el bebé desde el llanto hasta los gorjeos y balbuceos en el primer año de vida. Esta etapa que muchas veces es dejada de lado, es la que permitirá formar las bases necesarias para la producción de sonidos, sílabas y palabras.
  • Etapa Lingüística: Esta etapa empieza cuando el niño expresa la primera palabra, ya no solo realiza emisiones fónicas sino que empezará a expresarse verbalmente a través de palabras y frases con contenido semántico y sintáctico.
Es necesario recalcar que el desarrollo de estos periodos se refiere al lenguaje expresivo del niño y que previamente y en mayor proporción se estará desarrollando el lenguaje comprensivo.

Secuencia de desarrollo del lenguaje por edades

  • De 0 a 1 mes: El bebé prestará atención a los sonidos o gritos. Se comunicará a través del llanto buscando la satisfacción de sus necesidades.
  • 2 meses: Produce ruidos y llantos diferenciados según la necesidad del niño o la causa que lo produce.
  • 3 meses: Emite vocalizaciones y sonidos guturales “ga, ga” “gu, gu”, empezará a producir balbuceos con algunas consonantes y vocales.
  • 4 meses: Existirá mayor interés por parte del bebé hacia las personas y los objetos, empezará a darse cuenta que los sonidos que emite producirán un efecto en su entorno, aprenderá la función de la comunicación verbal, por ende las vocalizaciones y gorjeos aumentarán.
  • 6 meses: Por medio de los balbuceos empezará a conversar con las demás personas, emitirá más vocales unidas a consonantes para formar sílabas pa/, /ma/, /ba/, /ta/.
  • 8 meses: Es la etapa del parloteo, emitirá más silabas seguidas a modo de respuesta a sus conversaciones, por ejemplo: “da-da”, “ba-ba”, “ma-ma”.
  • 10 meses: Responde a su nombre y a consignas simples tales como “no”, “ven”. Vocaliza de manera más articulada, empieza a imitar palabras.
  • 12 meses: Imita las palabras y la entonación de los adultos. Comprende órdenes y prohibiciones y dice 2 o 3 palabras en promedio.
  • 18 meses: Su nivel de comprensión mejora notablemente, empieza a pedir las cosas señalando o nombrando los objetos, puede pronunciar correctamente un promedio de 10 palabras, señala algunas partes de su cuerpo cuando se lo piden.
  • 2 años: Se interesa más por la comunicación verbal, ya es capaz de expresar frases de dos a tres palabras y utilizar algunos pronombres personales (mío, tú, yo).
  • 3 años: Existe un incremento rápido del vocabulario, cada día aprende más palabras, su lenguaje ya es comprensible. El uso del lenguaje es mayor y lo utiliza al conversar con los demás o cuando está solo.
  • 4 años: A esta edad el niño prácticamente domina la gramática, su vocabulario sigue desarrollándose, utiliza pronombres, verbos, artículos. Esta edad es caracterizada por las preguntas ¿qué es? ¿Por qué? ¿Para qué?

Este es el proceso normal del desarrollo del lenguaje en los niños, es posible que algunos salgan de los estándares establecidos, pero es común, ya que cada niño es diferente como también su entorno.

Cómo estimular el lenguaje en los niños:


  • Háblele y comuníquese con su bebé, el empezará a conversar con usted por medio de balbuceos, sonidos y luego palabras.
  • Responda verbalmente y con mucho afecto a los sonidos producidos por el bebé.
  • Haga juegos de labio para que él lo imite, haga sonidos y soplos, imite y refuerce también los sonidos producidos por el bebé tratando de estimular la producción de palabras. Por ejemplo si dice “ma”, diga usted “ma”…. ¡mamá!”.
  • Ponga énfasis al vocalizar las sílabas o palabras, la articulación debe ser clara y lenta.
  • Enséñele canciones sencillas y cortas acompañadas de gestos y palmadas.
  • Enséñele cómo se llaman lo objetos que señala o interesan al niño.
  • Juegue a producir sonidos onomatopéyicos (sonidos de animales perro, gato, pato, etc.)
  • Muéstrele láminas, fotos, cuentos, para aumentar el vocabulario del niño.
  • No corrija al niño cuando no pronuncia adecuadamente los fonemas, evite decir “no así no se dice, es así…”, es suficiente con que lo escuche a usted pronunciar dicha palabra de la manera correcta y que intente hacerlo, poco a poco irá mejorando, no lo presione demasiado.
  • Incentívelo a comunicarse, a pedir las cosas a través de palabras o frases. No olvide felicitarlo y mostrarse contenta cuando logra hacerlo.
De la web www.cosasdelainfancia.com
La imagen es de http://fundacionintegrar.blogspot.com

29 de agosto de 2011

Cuentos o tele


Cuando un niño escucha un cuento, el bosque y el lobo, caperucita y la abuelita cobran vida en su imaginación. Está literalmente viendo una película, “su” película, realizada con imágenes de creación propia, únicas, originales.

“Mamá, cuéntame un cuento”. “Espera un momento”, contestamos a menudo. Demasiadas cosas que hacer, la cena por preparar... ¿Y si le pongo un vídeo? Al fin y al cabo, es casi lo mismo. ¿Lo mismo?

“Si quieres que tus hijos sean brillantes, cuéntales cuentos de hadas. Si quieres que sean muy brillantes, cuéntales más cuentos de hadas”. Estas palabras no son de los hermanos Grimm, ni de Andersen. Se atribuyen a Einstein.

Pocas cosas hay tan fascinantes como la entrega con la que los niños escuchan los cuentos: la mirada perdida, la boca abierta, silencio absoluto… no pierde detalle. Diríase que entra en otro estado de consciencia, subyugado por una visión. ¿Una visión?

Cuando un niño escucha un cuento, el bosque y el lobo, caperucita y la abuelita cobran vida en su imaginación. Está literalmente viendo una película, “su” película, realizada con imágenes de creación propia, únicas, originales. Y esa capacidad para crear imágenes internas mientras escucha un relato es el sustrato mismo sobre el que se desarrollará su pensamiento simbólico y metafórico, la urdimbre sobre la que se irá tejiendo más adelante la trama del pensamiento racional.

Pero no encontramos el momento de leerle el ansiado cuento -en realidad creemos que no es tan importante- así que le ponemos una película. En ese caso, lo que ocurre en su cabeza es completamente diferente: ya no necesita desplegar su imaginería interna, sino que se limita a recibir pasivamente imágenes hechas por otros, Walt Disney, Warner, qué importa. Lo que sí importa es que son imágenes globalizadas, que van uniformando la imaginación de todos los niños del mundo y sustituyen su fantasía.

Jugar y escuchar cuentos son dos actividades sobre las que se fundamenta el desarrollo de la inteligencia y la creatividad, y ver tele simplemente las sustituye. ¿Significa eso que no deben verla en absoluto? Quizá no sea posible, pero sí lo es dosificarla sabiamente, empezando, en el caso de los pequeños, retrasando en lo posible la primera vez. Lo que no se conoce no se echa en falta. Cuanto más tempranamente se introduce la televisión en la rutina diaria del niño, más interfiere en el desarrollo de capacidades propias a través de su imaginación y del juego.

Algunas pautas razonables son:
  • Retrasar al máximo la primera vez
  • Nunca ponérsela mientras come
  • Nunca ponerla si tiene alguien con quien jugar
  • Cuando empieza el cole, limitarla al fin de semana
  • Limitar el tiempo
  • Escoger muy bien los contenidos
  • No llevarles a ver la película de un cuento infantil hasta haberlo escuchado -o leído- varias veces.
  • Echar mano si es preciso de la alternativa del cuento en CD
De Isabel Fernández del Castillo
Imagen de flickr

28 de agosto de 2011

Dos mentes únicas


Es la hora de acostarse para Krista y Tatiana Hogan. Tienen cuatro años y son gemelas. Su abuela, Louise McKay, que vive con ellas y sus padres en Vernon, una pequeña ciudad de la Columbia Británica (Canadá), les habla en tono suave, pero ellas hacen lo mismo que todos los niños cuando tienen que irse a la cama: ganar tiempo. Ya en su habitación, se tienden boca abajo en su cuna inmensa, con los traseros levantados, y en silencio empiezan a meter y sacar un libro ilustrado de debajo de una manta, como si se hipnotizaran con el ritmo.
De pronto, las niñas se sientan, con energía renovada, y Krista estira el brazo para coger un vaso. "Bebo muy , muy, muy, muy deprisa", anuncia. Tatiana está, como siempre, sentada a su lado, pero sin mirarla, y de repente abre mucho los ojos. Se pone la mano bajo el esternón y exclama: "¡Eh!".

En cualquier otra pareja de gemelos, la conclusión a esta reacción habría sido que era una coincidencia. Pero Krista y Tatiana no son como otras gemelas. Están unidas por la cabeza. Corren y juegan, pero todo lo hacen juntas, con las cabezas permanentemente inclinadas una hacia otra.

Los siameses unidos por la cabeza -el término médico es craniópagos- constituyen una proporción de 1 de cada 2,5 millones. Pero, además, el modo en el que se formaron los cerebros de estas niñas las hace extraordinarias: su anatomía neuronal es única en los anales de la literatura científica. Su neurocirujano, Douglas Cochrane, del Hospital Infantil de Columbia Británica, explica que una tenue línea, que denomina puente talámico, va de un órgano a otro.

El tálamo es una especie de centralita que, desde hace mucho, se cree fundamental para los bucles neuronales que crean el conocimiento. Como el tálamo hace de relé, los médicos de las niñas creen que es perfectamente posible que la percepción sensorial que recibe una pueda cruzar, no se sabe cómo, el puente que va al cerebro de la otra. Una niña bebe, la otra lo siente.

Lo que sucede en momentos como el que presencié son, por ahora, conjeturas teóricas fascinantes. Numerosos neurocientíficos se inclinan a pensar que los cerebros están seguramente unidos mediante una especie de cable eléctrico que quizá permita un tipo de conexión hasta ahora desconocido.

Tatiana y Krista, que constituyen un caso incomparable para los neurocientíficos interesados en las vías neuronales, la maleabilidad del cerebro y la construcción del yo, son además un ejemplo de la sociología del sistema nervioso en su conjunto: el ciclo de retroalimentación consistente en cómo reacciona su familia a la diferencia, cómo reacciona el mundo exterior a la reacción de la familia y cómo, a su vez, reaccionan las niñas a esta última. Por ahora, en general, las niñas, aunque salen pocas veces de casa, pasan sus días igual que la mayoría de los preescolares, persiguiendo a un cachorro, viendo programas infantiles, o poniendo a prueba la paciencia de su abuela.

Cuando Felicia Simms descubrió que su embarazo era muy especial, tenía 20 años y dos niños pequeños, vivía sola en un pequeño apartamento y dependía de las ayudas públicas del sistema de bienestar de Canadá. Tenía aún una relación intermitente con el padre de su hija mayor, que había sido su novio en el instituto, Brendan Hogan.

La tarde siguiente a su primer examen prenatal, Simms, que acababa de enterarse de que iba a tener gemelas, recibió una llamada de su médico, que le pidió que volviera al día siguiente. Preocupada, fue con su madre, Louise, y con una cuñada. El médico les dijo sin rodeos que las gemelas estaban unidas. La habitación se quedó en silencio. Y las tres mujeres se pusieron a llorar. El tocólogo le informó de que una de sus opciones era interrumpir el embarazo. "Ni me lo planteé", dice Simms, sentada en el comedor de su casa: "Creo que tengo mucho más respeto a la naturaleza que muchas otras personas".

Hoy, Simms, a los 25 años, es madre de cinco hijos: Rosa, ocho; Christopher, seis; Tatiana y Krista; y Shaylee, que tiene tres años. Viven con los abuelos maternos, tres primos, una tía, un tío y Hogan, que se mudó al hogar familiar el año pasado. Cuando les conocí, residían en un adosado subdividido en muchas habitaciones antes de que llegara el clan Hogan-McKay. La familia vive fundamentalmente de los subsidios públicos. Simms cree que, en algunos sentidos, a su familia le fue más fácil aceptar la idea de las siamesas de lo que podría haberlo sido para una familia más convencional. "En mi casa, cuando era pequeña, no hacía falta que todo fuera perfecto", explica.

Salvo que tengan algún problema de salud o haya alguna cámara siguiéndolas (el canal de National Geographic emitió un documental sobre ellas el año pasado), las niñas forman parte del barullo general de la casa y dominan la vida familiar mucho menos que las acuciantes preocupaciones económicas. Los adultos suelen reunirse en torno a la larga mesa de comedor, desde la que la abuela dirige a la vez un negocio de reparto y el hogar.

Al llegar la hora del parto, los médicos prepararon a Simms para lo peor. Pero las niñas nacieron sanas a las 34 semanas, milagrosamente estables y sin necesidad de ninguna intervención importante. Dos meses después, Simms y Hogan tuvieron que tomar otra decisión: separarlas o no. Cochrane, su neurocirujano, consultó con otros colegas que habían separado a siameses craniópagos y el equipo llegó a la conclusión de que la operación era muy peligrosa.

"Podría haber sido letal", explica James T. Goodrich, director de neurocirugía pediátrica en el Hospital Infantil de Montefiore, en el Bronx, al que se consultó sobre el caso. Goodrich sabe por experiencia lo impredecible y peligrosa que puede ser cualquier separación de siameses craniópagos. En 2003 empezó a practicar una serie de operaciones para separar a Clarence y Carl Aguirre, unos siameses craniópagos que tenían 18 meses en el momento de la primera intervención. Uno de ellos está hoy estupendamente, pero su hermano, que ahora tiene nueve años, empezó a sufrir convulsiones que van debilitándolo; debe tomar una medicación que disminuye su lucidez y su capacidad cognitiva.

En el caso de los hermanos Aguirre, ninguno de ellos habría sobrevivido sin la cirugía porque la disposición de sus sistemas vasculares ejercía una expresión excesiva sobre el corazón de Clarence. Sin embargo, en el caso de Tatiana y Krista no es así. Aunque Tatiana soporta más parte de la carga de hacer circular la sangre en los dos cuerpos, el sistema vascular es lo bastante simétrico como para que los médicos las consideren relativamente sanas.

Desde el principio, los médicos se preguntaron si las siamesas compartían las sensaciones; un vídeo hecho muy pronto muestra cómo pinchan a una para hacerle un análisis de sangre y la otra empieza a llorar. De recién nacidas, un chupete en una de las dos bocas parecía calmar a las dos.

A pesar del interés de la comunidad científica, las niñas, por su edad, no han sido objeto de demasiadas investigaciones. Cochrane elogia a la familia por haber sido "capaces de lidiar con lo que les ha tocado... y ser conscientes de que esas niñas están creciendo y desarrollándose. Y que no son tan distintas de los niños normales".

"Tengo dos hojas de papel", anuncia Krista sentada junto a su hermana, con los rostros, como siempre, en ángulo, apartados el uno del otro. Cada una tiene una hoja. Así que me sorprende la seguridad de Krista: ¿tienes dos hojas? "Sí", contestan las niñas al unísono. ¿Cuando Krista dice "yo" se refiere a su hermana y a ella? ¿Tatiana está de acuerdo en un plano cognitivo o pronuncia la misma palabra al mismo tiempo por razones que desconoce?

Aunque las niñas pueden correr, jugar..., su desarrollo tiene un retraso aproximado de un año. Los cerebros de las niñas son tan especiales que los médicos no pueden predecir cómo va a ser su desarrollo: cada niña tiene un cuerpo calloso (el haz de fibras nerviosas que permite comunicarse a los dos hemisferios cerebrales) extraordinariamente corto, y el tamaño de los dos hemisferios también es distinto: el izquierdo de Tatiana y el derecho de Krista son mucho más pequeños de lo normal. "La asimetría suscita preguntas interesantes, como si una puede compensar lo que le falta a la otra gracias al puente cerebral", dice Partha Mitra, neurocientífico en el laboratorio de Cold Spring Harbor, que estudia la arquitectura del cerebro. La cognición de las niñas también se enfrenta quizá a retos específicos que no tienen los demás: una especie de diálogo confuso que exige más energía para filtrarlo y procesarlo.

Además de desentrañar las experiencias sensoriales del mundo habitual, los médicos creen que los cerebros de las niñas se han visto obligados a adaptarse a sensaciones que se originan en los órganos y las partes del cuerpo de otra persona.

Por descabellado que suene, Cochrane está prácticamente seguro de que las niñas comparten ciertas impresiones sensoriales. Cuando tenían dos años, llevó a cabo un estudio en el que cubrió los ojos de Krista y le conectó unos electrodos al cráneo. Cuando proyectaba una luz estroboscópica sobre los ojos de Tatiana, Krista emitía una fuerte respuesta eléctrica en su lóbulo occipital, que es donde se agrupan las imágenes. Y la prueba dio el mismo resultado cuando las niñas cambiaron de puesto. Los resultados no se publicaron, y algunos neurólogos creen que ese tipo de prueba, que mide los cambios en la actividad cerebral por debajo del cráneo, no determina con precisión qué región del cerebro es la que está funcionando; pero casi todos están de acuerdo en que el hecho de que haya una reacción en el cerebro de la otra siamesa indica que hay, como mínimo, conectividad.

La explicación que propone Cochrane es asombrosamente sencilla para un resultado tan extraordinario: que la percepción visual se produce a través de las retinas de una niña, llega a su tálamo y luego emprende dos rumbos diferentes. En la niña que está mirando la luz estroboscópica o un animal de peluche en la cuna, la imagen continúa por las vías naturales, una de las cuales termina en el córtex visual. En el caso de la otra niña, el estímulo visual llega a su tálamo a través del puente talámico y entonces se introduce en su propio circuito nervioso visual, para acabar en los complejos centros de procesamiento de su propio córtex visual. Ella ve la imagen probablemente milésimas de segundo después que su hermana.

Los resultados del test no sorprendieron a la familia, que sospechaba desde hacía mucho tiempo que, incluso cuando una de las niñas no estaba viendo la televisión, se reía ante las imágenes que pasaban delante de los ojos de su hermana. Creen que el reparto sensorial llega a las papilas gustativas de las niñas: a Krista le gusta el kétchup y a Tatiana no, como descubrieron cuando Tatiana intentó rascárselo de la lengua pese a que no lo había comido.

A pesar de saber lo de las pruebas y conocer la opinión de Cochrane, al escuchar las historias de la familia yo sentía cierto escepticismo. Pero en uno de los numerosos momentos muertos en los cinco días que pasé con ellos, las niñas estaban viendo la televisión y yo, sin pensarlo, hice cosquillas a Tatiana en el pie. Krista, que no lo podía ver, se volvió hacia mí, sonrió y dijo: "Ahora yo".

Otro día Simms coge un termómetro que alguien ha dejado sobre la mesa de la cocina y, por jugar, se lo pone a Krista en la boca. Casi de inmediato, Tatiana adopta una mirada distante. "En la boca no", dice en tono enfadado. Luego empieza a mover la lengua de forma peculiar, doblándola. Me pregunto si estoy viendo visiones, pero Rosa, la hermana de ocho años, también se da cuenta: "¿Lo ha visto? El termómetro estaba en la boca de Krista, pero la lengua que se movía era la de Tatty".

Al principio, ver a la hermana pequeña, Shaylee, que camina sin problemas junto a las siamesas, me parecía doloroso, un recordatorio constante de sus limitaciones, como si la libertad de la que ella disfruta fuera una afirmación constante de su superioridad. Sin embargo, con el tiempo, mis simpatías cambiaron: la unidad de las siamesas es tan fuerte que me pregunto si Shaylee siente que le falta una parte esencial de sí misma. Cuando las niñas quieren lavarse las manos en el lavabo, se mueven en silencio y arrastran la banqueta al cuarto de baño sin necesidad de ponerse de acuerdo. Pero quizá no es un deseo común sino la resignación: la familia les recuerda con frecuencia que no tienen más remedio que ceder, y Simms está segura de que tienen una lógica privada para decidir a quién le toca decir dónde van.

Tatiana y Krista representan una unidad mucho más sólida que la de cualquier par de gemelos idénticos. Aunque suelen moverse casi en sincronía, con gestos simétricos, las niñas tienen personalidades distintas. Simms dice que Tatiana es más alegre y Krista "más matona", tiende más a arañar o pegar a Tatiana cuando se siente frustrada. Y de aspecto son también muy distintas, pese a ser gemelas idénticas. El corazón y los riñones de Tatiana trabajan más que los de Krista, así que es más menuda que su hermana, más frágil, diminuta; Krista tiene la barriguita y las mejillas redondeadas de tantos niños de su edad. Krista posee un pequeño lunar rojo en el pecho; Tatiana, no. Krista es alérgica al maíz en lata; Tatiana, no. Ni las experiencias diarias idénticas, de gemelas, ni las percepciones sensoriales que tal vez comparten, las convierten en una misma persona.

Cuando las niñas eran pequeñas, solían intentar separarse las cabezas, me cuenta Simms. "Y yo les decía: 'No hagáis eso. Estáis pegadas. Estáis unidas". Ahora, a veces, lo dicen las propias niñas. "Estoy pegada", me dijo Krista una tarde, "quiero mucho a mi hermanita preciosa". Un rato después, Tatiana anunció lo mismo, pero parecía más confusa: "Estoy pegada", dijo, con aire quejumbroso. Era como si estuviese buscando respuesta a la pregunta fundamental.

Es de suponer que las niñas tendrán una concepción complicada de lo que quiere decir "yo". Si una niña ve un objeto con sus ojos y la otra lo ve a través del enlace talámico, ¿están compartiendo una experiencia? Si las dos niñas son personas individuales, lo que cada una experimenta de ese estímulo sería inevitablemente distinto; pero no una especie de fusión de las mentes. ¿Pero se consideran una misma persona cuando hablan al unísono, cosa frecuente, aunque no sea más que en frases muy breves? Cuando se unen sus voces, se convierten en un solo ser complicado con dos juegos de cuerdas vocales. Pero luego, la mente de cada una, perfectamente distinguible, se hace sentir: Tatiana me sonríe mientras la hermana ve la televisión o Krista responde "¿sí?" cuando digo su nombre.

Al hablar, nunca les he oído decir "nosotras", a pesar de todo lo que hacen juntas. "Es como si fueran una persona y dos al mismo tiempo", dice Feinberg, el profesor de psiquiatría en el Albert Einstein College of Medicine. ¿Qué pronombre expresa eso?

Una persona normal suele recurrir a la noción del yo de la Ilustración -una mente, capaz de tener experiencias sensoriales y pensamientos privados- como rasgo característico de la identidad. Sin embargo, he aquí dos niñas que tal vez pueden sentir cada una lo que siente la otra. ¿Podría la conexión entre ellas ir más allá de las impresiones sensoriales y alcanzar también a pensamientos superiores, tan sencillos como "quiero agua" o tan complejos como "estoy cansada de Buenas noches, luna"? La familia dice que, muchas veces, se levantan de pronto, sin decir nada, y van a coger, por ejemplo, un vaso, que Tatiana entrega de inmediato a Krista para que beba. Yo no vi ninguna escena así; pero, si es verdad, ¿quiere eso decir que una niña le dice en silencio a la otra que tiene sed, en forma de pensamiento superior? ¿O es que Tatiana experimenta de alguna forma la sed de su hermana, pero es consciente de que viene de otra persona?

Si es intenso pensar que cada una sea capaz de observar la mente de la otra, también es asombrosa su capacidad de conservar su individualidad. A Feinberg le parece significativo el hecho de que las niñas tengan una distinción clara, pese a lo que él considera una filtración probable de impresiones sensoriales. "Con el cerebro dividido, en definitiva, está cortado por la mitad, pero la persona siente y actúa como si estuviera entero", dice el profesor. "Estas niñas están conectadas, pero cada una actúa como una unidad en sí". Para la familia, las preguntas sobre si las niñas son una o dos son tan absurdas que les parecen insultantes. Son "dos niñas normales que viven compartiendo una burbuja", dice Simms. Les preocupa mucho más su salud física. "Cada día, al levantarme y ver que siguen vivas, pienso que es un gran día", dice Simms.

El viaje de enero a Vancouver para los chequeos médicos fue tranquilizador, en general. El cardiólogo les dijo que el corazón de Tatiana parecía más capaz de hacerse cargo de toda la sangre que debía bombear. El oftalmólogo no fue tan optimista. Las niñas tienen graves problemas de vista y los dientes de Tatiana están tan mal que este verano se tendrá que someter a una operación.

En una cita con Hukin, su neuróloga, les hizo varias pruebas rápidas. Sacó un pavo de peluche de una bolsa, y se lo dio a Tatiana por la derecha, para que Krista no lo viera. "Krista, ¿sabes qué tiene Tatiana en la mano?", preguntó. Krista se lo pensó. "¿Un petirrojo?". Hukin no dijo más que "muy bien". Pero la respuesta, que se aproximaba mucho a la exacta, le pareció extraordinaria, según me dijo después, y la consideró una prueba clínica que apoya la conexión sensorial revelada por los electroencefalogramas de Cochrane.

Durante los días que pasé con las niñas, les vi hacer cosas aparentemente espectaculares: decir el nombre exacto del juguete que solo la hermana podía ver, señalar con precisión, sin mirar, el punto del cuerpo en el que estaban tocando a la hermana. Otras veces, en cambio, la conexión teórica parece fallar. La familia cree que el esfuerzo que hacen para "sintonizar", en ocasiones, las agota.

David Carmel, neurocientífico del conocimiento en la Universidad de Nueva York, sugiere que, incluso cuando las niñas contestan bien, el fenómeno puede explicarse por factores que no son el puente nervioso. "Si están tan unidas, los movimientos casi imperceptibles que hace una -quizá algo típico que la hermana no ve, pero puede sentir-, la otra intuye una connotación. Tal vez asocia la reacción de su hermana a un petirrojo que les gustaba, no a un pavo". En ese caso, la conexión podría carecer de importancia científica, pero seguiría siendo asombrosa para el observador superficial.

Para Tatiana y Krista, Vancouver representa el mundo exterior: van al hospital, corren por el McDonald's. En el hotel en el que suelen alojarse -su "casa hotel", lo llaman- las adoran. En el viaje de enero, los huéspedes las miraban tal vez un instante más de lo normal, pero luego sonreían ante la alegría evidente de las niñas, igual que lo habrían hecho con cualquier otro niño.

Simms, en el restaurante del hotel, donde estaban cenando, reconoce que está acostumbrada a que la gente le cuente sus tragedias familiares. Comprende el impulso, pero tiene la sensación de que están tratando de compenetrarse con una persona cuyos sentimientos no entienden. "Les damos lástima", dice Doug McKay, el marido de la abuela. "Pero nosotros nos sentimos escogidos de entre millones de personas para ser su familia".

A medida que fue avanzando la velada, las niñas se fueron cansando. Alguien pidió fingers de pollo, y Krista dio un mordisco. De pronto, Tatiana hizo un gesto. "Es asqueroso", dijo, y empezó a llorar. El caos aumentó, y Tatiana se metió debajo de la mesa, llorando, mientras Krista intentaba hacerla volver con la pura fuerza de su cuello. Krista trató de meter el pollo directamente en la boca de Tatiana. "¡A Krista le gusta!", dijo. "¡Está muy rico!". Tatiana escupió la comida y gritó: "¡Déjame que me esconda!". Las dos acabaron llorando. Por encima del ruido se oía la vana declaración de Tatiana: "¡Me voy de aquí!", sollozaba. "Dejadme en paz".

Como pasa con cualquier otra pareja de hermanas, la relación entre ellas y con su peculiar conexión es impredecible. Es posible que su unión sea, como predice su abuela, un modelo de empatía ilimitada y fantástica. Pero también es posible que sus vidas incluyan una avalancha de impresiones confusas, que cada una tenga el suficiente sentido del yo como para resentirse de la intromisión de la otra. No existe más que una pareja de siameses que, de adultos, decidieron separarse, según cuenta One of us, un libro de Alice Dreger que recorre la historia de las reacciones culturales ante los hermanos siameses. Ladan y Laleh Bijani eran siamesas craniópagas, nacidas y criadas en Irán. A los 29 años, estaban tan deseosas de vivir separadas que decidieron asumir el riesgo que les dijeron que corrían (alrededor del 50%). En 2003 se pusieron en manos de unos prestigiosos cirujanos de Singapur, pero murieron tras la intervención. A pesar de las innumerables imágenes del cerebro que habían obtenido, los cirujanos no habían visto una vena importante que compartían las dos mujeres.

En otoño, Tatiana y Krista empezarán a ir al jardín de infancia, su primera salida importante al mundo exterior. Y es posible que su vida se transforme si Chuck Harris -un agente artístico que también lleva a las hermanas Schappell, otras siamesas- se sale con la suya. Harris está ayudando a la familia a conseguir un contrato para hacer un reality show en televisión, no solo sobre las niñas (detalle en el que él insiste) sino también sobre las personalidades tan diferentes que conviven en su hogar. La decisión de exponer a las niñas a la curiosidad del público norteamericano horroriza menos de lo que podría pensarse a la familia. En parte, por motivos económicos, pero también porque, en cualquier caso, es poco probable que las niñas disfruten de una niñez normal. La exposición constante, en cierto modo, las mostraría tal como son, no como las ven las personas que se cruzan con ellas por la calle.

Porque, precisamente, cuando más conmovedoras resultan las niñas es cuando menos conscientes son de sus diferencias. Una noche, poco antes de que se fueran a la cama, estiré el brazo y toqué el pequeño lunar rojo que tiene Krista bajo su hombro. "No me toques mi mancha", dijo. Se lo tocó y lo acarició con el dedo. Su hermana, que no tiene un lunar equivalente, se acarició el mismo punto, de la misma forma exacta, trazando una línea hacia abajo. Y con la misma expresión ofendida que su hermana.

Me pareció que, en el momento de acostarse, las dos niñas son más una sola que al levantarse, como si las fatigas del día derribara las barreras que las separan. A veces, Krista, la más fuerte de las dos, parece metamorfosearse y deja de ser una siamesa para convertirse en una niña robusta que lleva un apéndice al que considera parte de sí misma. Tal vez, al someterse, Tatiana se siente aliviada, como nos sentimos todos al ceder el control a alguien en quien confiamos. Pero también, al recordarlo, me invade una sensación de pérdida: ¿dónde está Tatiana en su totalidad en esos momentos?

La noche que las vi dormirse, las dos niñas se pusieron frente a la cama y Tatiana empezó a subir por el costado con los pies, apoyándose en Krista. Luego, Krista saltó para unirse a su hermana como siempre. Cada niña se metió la mano de dentro en la boca, con cuatro dedos doblados, y luego la dejó caer. Cada una tenía una muñeca en la mano de fuera, se la puso sobre la cara y luego la apartó. Suspiraron a la vez. Krista tardó poco en dormirse; un instante después lo hizo Tatiana; para soñar, juntas o por separado, sus sueños secretos.

© The New York Times. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.
Publicado por El País el 26/06/2011

27 de agosto de 2011

¿Qué agua debe tomar nuestro bebé?


En relación al agua, hay dos preguntas frecuentes que se plantean los padres:
¿Hay que ofrecer agua al niño que sólo toma pecho?
El niño que está con lactancia materna exclusiva a demanda, no necesita agua suplementaria, salvo que tenga pérdidas extra de líquidos por vómitos, diarrea o fiebre alta, o en verano por aumento de las pérdidas insensibles a través del sudor.
Los niños que sólo toman biberón correctamente preparado y a demanda tampoco necesitan agua suplementaria, salvo que tengan un aumento de pérdidas. Sí se les debe ofrecer agua cuando comiencen a tomar otros alimentos distintos a la leche.
¿Qué agua es la más adecuada para el bebé?
En el agua de consumo humano, ya sea agua corriente del grifo procedente de un suministro público, ya sea agua embotellada, hay que valorar su calidad y los minerales que contiene.
AGUA DEL GRIFO
La calidad o potabilidad del agua corriente del grifo, debe cumplir con una serie de normas y requisitos sanitarios y está regulada por diversas instituciones: Agencia de Protección ambiental de los Estados Unidos (EPA), Organización Mundial de la Salud (OMS), Directiva Comunitaria de la Unión Europea (CEE), y en España, mediante regulación específica publicada en el BOE (Real Decreto de 2003 por el que se establecen los criterios sanitarios de la calidad del agua de consumo humano), no debiendo contener bacterias, virus, ni parásitos que puedan suponer un riesgo para la salud. Así mismo no debe contener mercurio, hidrocarburos, plaguicidas, pesticidas, productos organoclorados, ni presentar radiactividad.
El contenido en minerales del agua influye en su sabor y “dureza”, siendo actualmente las concentraciones recomendadas en mg/l: calcio 100, magnesio 30, cloruros 25, sulfatos 25, sodio 20, potasio 10, flúor 1, aluminio 0,05.
De cara a la preparación del biberón sería aconsejable conocer la concentración de minerales del agua de nuestra Comunidad, para, en aquellas zonas con un alto contenido en sodio y calcio, evitar sobrecargar el riñón del lactante que todavía es inmaduro y no filtra bien el exceso de minerales.
El agua del grifo que reúne los requisitos necesarios para ser considerada como potable y apta para el consumo por la población general, es segura y puede ser utilizada perfectamente para la preparación del biberón del bebé.
En general, con el sistema de cloración, el agua queda libre de bacterias y virus. La utilización de sistemas de ultrafiltrado garantiza también que el agua esté libre de parásitos. Si donde vive, el agua es apta para el consumo humano, puede usarse directamente del grifo, sin necesidad de hervirla. Cuando sea necesario, puede hervirse, pero se empeora el sabor y se concentran las sales minerales que lleva disueltas. En este caso, la OMS aconseja hervirla durante 1 minuto (añadiendo 1 minuto más por cada 1000 metros por encima del nivel del mar). No es necesario hervirla durante 10 minutos, ya que se ha comprobado un aumento de la concentración de sodio y calcio (provocando una sobrecarga renal de solutos) y también de nitratos (con riesgo de metahemoglobinemia).
Si existen dudas al respecto, puede emplearse agua envasada apta para el consumo infantil, con bajo contenido en sales minerales (poco mineralizada).
AGUA ENVASADA
Las aguas de bebida envasadas pueden ser de varios tipos:
  • Aguas minerales naturales: Son aguas bacteriológicamente sanas, que proceden de un yacimiento subterráneo y se diferencian del resto de aguas por su pureza original y su contenido en minerales y oligoelementos. En ocasiones se considera que tienen efectos favorables para la salud, sin llegar a tener propiedades terapéuticas
  • Aguas de manantial: Son aguas potables de origen subterráneo que pueden brotar espontáneamente o ser extraídas por captación a la superficie
  • Aguas preparadas: Son aguas sometidas a tratamientos físico-químicos autorizados para que cumplan las características de las aguas destinadas al consumo humano. Pueden proceder de manantial o de aguas de abastecimiento público preparadas
  • Aguas de consumo público envasadas: Son aguas potables envasadas coyunturalmente para suplir insuficiencias accidentales de las aguas de consumo público de la red general

Todas las aguas de bebida envasadas están reguladas y deben cumplir una normativa (Real Decreto de 2002 y 2003, por los que se regula el proceso de elaboración, circulación y comercio de aguas de bebida envasadas).
Esta normativa establece que las aguas de bebida envasadas no pueden contener ningún tipo de microorganismo, parásito o sustancia que pueda causar riesgo para la salud, por lo que todas ellas son bacteriológicamente sanas y por tanto no es necesario hervirlas para preparar el biberón.
En relación a la marca a elegir habría que tener en cuenta fundamentalmente las concentraciones de sodio, flúor, calcio y nitratos. (Tabla 1)
  • Sodio. Es la principal característica a tener en cuenta del agua utilizada para la preparación del biberón. El riñón de los lactantes menores de 4-6 meses, tiene menor capacidad para la excreción de sodio, por ello en estas edades, para evitar una sobrecarga renal de solutos, es deseable que el agua tenga menos de 20 mg/l de sodio para preparar la formula de inicio o de tipo 1. A partir de los 6 meses, el riñón del lactante ha madurado más y es capaz de excretar mejor el sodio, por lo que el agua para preparar la fórmula de continuación o de tipo 2, puede contener hasta 50 mg/l de sodio.
  • Flúor. En niños menores de 1 año el agua debe contener menos de 0,3 mg/l de flúor y en mayores de 1 año menos de 1 mg/l, para evitar riesgo de fluorosis (mala mineralización del esmalte por excesiva ingesta de flúor).
  • Calcio. No se ha demostrado que las aguas duras, más ricas en calcio, sean nocivas para la salud del bebé, y por otra parte, el calcio del agua es un componente útil junto con el calcio de la leche para el hueso del lactante, por ello sería correcto la utilización de aguas embotelladas con 50-100 mg/l de calcio.
  • Nitratos. El problema de los nitratos en los bebés es que se convierten en nitritos, y los nitritos oxidan la hemoglobina produciendo metahemoglobina, que no puede transportar el oxigeno a los tejidos, lo que ocasiona cianosis o el conocido como “síndrome del niño azul”. La máxima concentración de nitratos permitida en el agua de bebida envasada es de 50 mg/l, e idealmente debería ser menor de 25 mg/l.
Tabla 1. Características recomendadas del agua de bebida envasada para lactantes


Componente Cantidad recomendada
Sodio
< 6 meses (para fórmula tipo 1): < 20 mg/l
> 6 meses (para fórmula tipo 2): < 50 mg/l
Flúor
< 1 año: < 0,3 mg/l
> 1 año: < 1 mg/l
Calcio 50 – 100 mg/l
Nitratos < 25 mg/l (permitido < 50 mg/l)

Se pueden consultar las marcas de aguas de bebida envasadas de España, con sus características de tipo de agua y concentraciones de sodio, flúor, calcio, cloruro, potasio, magnesio, sulfato, nitratos y bicarbonato en: http://www.aguainfant.com/AGUAS-ESP/excel-datos/Espana-sodio.htm y las aguas de bebida envasadas recomendadas para su utilización con fórmulas de inicio o con fórmulas de continuación en: http://www.aguainfant.com/AGUAS-ESP/ABCDARIO/vista-rapida.htm

Bibliografía
  • Hernández Aguilar MT, Aguayo Maldonado J. La lactancia materna. Como promover y apoyar la lactancia materna en la práctica pediátrica. Recomendaciones del Comité de Lactancia de la AEP. An Pediatr (Barc). 2005; 63:340-365.
  • Vitoria Miñana I. Promoción de la salud bucodental. En: Recomendaciones PrevInfad / PAPPS. Disponible en: http://www.aepap.org/previnfad/Dental.htm
  • Greer FR, Shannon M, the Committee on Nutrition and the Committee on Environmental Health. Infant Methemoglobinemia: The role of dietary nitrate in food and water. Pediatrics. 2005; 116(3):784-786
  • Vitoria Miñana I. Agua de bebida en el lactante. An Pediatr (Barc). 2004; 60(2):161-169.
  • Guidelines for drinking-water quality. Third Edition. Volume 1. Recommendations. World Health Organization. 2004. Disponible en: http://www.who.int/water_sanitation_health/dwq/gdwq3sp.pdf
  • Agencia de protección ambiental de los Estados Unidos. Oficina del agua (4601) EPA 816-K-007. 2003. Disponible en: http://www.epa.gov/safewater
  • Real Decreto 140/2003, de 7 de febrero, por el que se establecen los criterios sanitarios de la calidad del agua de consumo humano. BOE 45:7228.
  • Real Decreto 1744/2003, de 19 de diciembre, por el que se modifica el Real Decreto 1074/2002, de 18 de octubre, por el que se regula el proceso de elaboración, circulación y comercio de aguas de bebida envasadas. BOE 312: 46524.
Autores: Olga Cortés Rico y José Luis Montón Álvarez. Pediatras de Atención Primaria.
Extraído del boletín FAMIPED

26 de agosto de 2011

Carros gemelares: Patron

La marca checa Patron, nos ofrece dos opciones en paralelo para carros gemelares, el Fenix F4 Duplex y la silla de paseo Atlas Duplex.


El carro gemelar Fenix F4 Duplex puede ser usado desde el nacimiento ya que admite capazos y sillas del coche (marca Patron). Los capazos son facilmente extraíbles con unas asas por lo que los podríamos usar de minicunas. Una vez que los peques se sientan, tenemos la posibilidad de poner los asientos de forma independiente, mirando al "conductor" o a la carretera.

- Dimensiones abierto (largo x ancho x alto): 90 x 79.5 x 107 cm
- Dimensiones cerrado (largo x ancho x alto): 98 x 79.5 x 40 cm
- Peso: 18.5kg
- Peso máximo peques: 30kg entre los dos
- Accesorios: capazos, sillas del coche, cesta de la compra debajo de los asientos, capota de lluvia, sombrilla, bomba para inflar las ruedas, bolsa para los pañales.

Patron también nos ofrece la silla de paseo con cierre de paraguas Atlas Duplex. Desafortunadamente el fabricante no da ninguna información respecto a si los asientos se pueden reclinar o las dimensiones de la silla. Aun así queríamos presentárosla para que la colección este completa ;)

Información en : www.baby.patron.eu/

25 de agosto de 2011

Somos mamíferos. Entrevista a Gemma Baulies


A la doctora Baulies se le ilumina el rostro al recordar cómo durante cuatro años fue gran madre nutricia hasta que pactó, valdría la pena escuchar la charla, con la pequeña Claudia el fin de su lactancia. Experiencias así habían sido confinadas a memorias de posguerra junto con nodrizas, ayas, matronas y amas de cría. Hoy sólo se mama en documentales del Tercer Mundo. Como casi siempre, tras la tendencia para todos se esconde la ganancia de unos
pocos. La doctora Baulies es pionera en el movimiento de recuperación de la lactancia frente a su negación en nombre de la modernidad y a beneficio de las cuentas de resultados de las multinacionales de la leche artificial. Mejor pecho que bote, sobre todo cuando darlo es una
gozosa opción natural.

- ¿A qué sabe la leche materna?
– A madre. Dar de mamar es la síntesis perfecta de mamar y amar. Porque la leche materna
proporciona alimento, vacuna y antibiótico, pero también el apoyo emocional que el bebé necesita.
– ¿Ese sabor a madre es siempre igual?
– No. La leche materna va cambiando de composición: es más ligera al principio de la tetada, de manera que sacia la sed, para, paulatinamente, incrementar el nivel de nutrientes. La madre crea anticuerpos que transmite a su bebé y que lo protegen de cualquier proceso infeccioso en el ambiente.
– ¡Qué biogenerosidad!
– También con ella misma: la lactancia previene el cáncer de ovario y mama, en lactancias prolongadas disminuye el riesgo futuro de fracturas por osteoporosis y adelgaza...
– Eso va a interesar.
– Pues es cierto. Consume calorías maternas disminuyendo la grasa acumulada durante el embarazo e incrementa el conocimiento de la personalidad del pequeño.
– ¿El tamaño del pecho sí importa?
– No es un recipiente, por lo que no importa su tamaño, es un órgano que se pone en funcionamiento por la succión del bebé y elabora leche según las necesidades del niño.
– Un mecanismo complejo.
– Por eso ya en el embarazo, todo el cuerpo de la madre se prepara para la lactancia y produce las hormonas necesarias: oxitocina y prolactina para iniciar el proceso...
– No todas las madres podrán lactar.
– ¡El 99 por ciento son capaces! Es más, se dan casos de madres que consiguen dar de mamar a sus hijos adoptivos.
– Será cuestión de aprender.
– Es instinto más aprendizaje. Y hay que desechar todas esas historias tremendas de grietas en el pezón, poca leche, dolores. Todo tiene solución si piden ayuda y para eso estamos los pediatras y los grupos de apoyo a la lactancia materna.
– ¿Cuánto tiempo debe durar?
– La OMS recomienda amamantar los seis primeros meses, pero el niño dejará de mamar cuando esté emocionalmente preparado: algunos a los nueve meses, otros a los cinco años: ambos casos son normales.
– Cuénteme cómo lo hizo usted.
– Yo no di de mamar a mi primer hijo, porque no sabía. Era estudiante de Pediatría y a mi segunda hija la amamanté hasta los cuatro años. Un día entre ella y yo pactamos el fin de su lactancia.
– ¿Pero podía trabajar usted todos esos años?
– Tienes que saber compaginar lactancia y trabajo, pero hay recursos: puedes utilizar el
sacaleches y conservar tu leche en el congelador y, a partir de los seis meses, puedes alternar nuevos alimentos en tu ausencia.
– ¿Y el pequeño mamón no se queja?
– ¡Ellos reclaman su teta! Pero el niño que mama tiende a llorar menos; es más confiado, porque si siente temor, sabe que tiene la teta a mano...
– A boca...
– Sí. Eso les hace sentirse más seguros.
– Eso requiere tener a la madre casi siempre dispuesta.
– Es importante tener el pecho a demanda especialmente los primeros meses. No tiene sentido ofrecer el pecho cada tres horas, cinco minutos cada vez, porque no hay una pauta clara sobre cómo deben ser las tetadas.
– Cada nene es un mundo.
– Y marca sus propios ritmos. Los hay que en cinco minutos están saciados, mientrasq ue otros permanecen una eternidad amorrados al pezón.
– Por las noches debe ser un robasueños.
– Hay niños, es verdad, que tienden a mamar de manera frenética, pero el colecho, el dormir con la madre, simplifica el proceso. Lo cierto es que al despertar ni te acuerdas las veces que has dado de mamar a tu bebé.
– El padre también tiene que ser generoso.
– Su generosidad es imprescindible. Tiene que ser cómplice de la lactancia...
– ¿No hay celitos?
– A veces puede sentirse desplazado porque no acaba de encontrar su papel.
– Seguro que debería trabajar más.
– Pues sí. Como la madre está amamantando un tiempo que antes dedicaba a las tareas domésticas, adivine quién tiene que esforzarse más...
– ...El papá, al menos si no hay servicio.
– En cualquier caso, el amor incondicional del padre es necesario para asumir y mantener la lactancia.
– ¿Y no puede darse el caso de un niño sanísimo y listísimo pese a que no haya sido amamantado jamás por una madre amantísima?
– Dar de mamar es una opción libre de la madre, nunca una obligación. La complicidad de otras mamás es fundamental y los grupos de apoyo a la lactancia, también.
– Que la madre elija, pues.
– Las leches artificiales se han ido imponiendo durante el último medio siglo, arrojando sobre la lactancia el estigma de lo desfasado, del subdesarrollo cuando lo de siempre también era lo más avanzado. Hoy ver una lactancia es muy poco habitual.
– Escena de posguerra.
– Tenemos que acabar con esa mentalidad de que sólo beneficia a los fabricantes de leches artificiales. Antes aprendíamos a mamar por imitación, pero hoy es imposible: ¿cuándo fue la última vez que vio usted lactar?
– Tal vez en algún documental...
– Debemos redescubrir nuestro instinto y recuperar esa capacidad perdida para toda la comunidad. El objetivo es que las madres sepan que el sacrificio de la lactancia devendrá
goce enseguida.

Entrevista de Lluis Amiguet a Gemma Baulies, pediatra especializada en lactancia, publicada en la contra de La Vanguardia el 18 de agosto de 2005.

24 de agosto de 2011

Carros gemelares: Safety first

La marca Safety First, nos ofrece un modelo de carro gemelar en línea, el Duo Deal tandem. Este carro sólo puede ser usado desde que los peques se pueden sentar bien ya que solamente el asiento posterior puede ser reclinado totalmente.
Safety-first-duodeal-tandem-carros-gemelares-criandomultiples.blogspot.com- Medidas abierto (largo x ancho x alto): No mencionadas
- Medidas cerrado (largo x ancho x alto): 95 x 55 x 36cm
- Peso: 13.5kg
- Máximo peso por peque: 18kg
- Accesorios: cesta para la compra debajo del asiento, capota para lluvia.

Mas información: http://www.safety1st.com

23 de agosto de 2011

Entrevista a Laura Gutman


Cuando eres niño, tu familia te adjudica un papel y así te conviertes en el tonto o el listo; el vago o el empollón; la guapa o la simpática... de la familia.

Y lo sigues siendo toda tu vida. ¿Y si te toca ser el vago, el feo y el tonto de la familia?
Tienes un problema, pero no menor que el que deciden que sea el listo, el guapo y el emprendedor. Porque ni uno ni otro han elegido ese papel y, hasta que no descubra que representa un personaje que no es él, estará viviendo una vida que no es la suya.

¿Y descubrirlo es crecer?
Para crecer tienes que tomar conciencia de ese guión que tu familia escribió para ti: descubrir el papel que te asignaron y por qué.

Por ejemplo...
Tal vez la familia necesitaba un mochuelo que cargara con las culpas de todos, o un cerebrín que les compensara con sus éxitos de cierta marginación social... Y te tocó a ti serlo. Las razones por las que te asignan un papel son infinitas, pero lo importante es que las descubras. Sólo cuando lo hagas podrás empezar a ser tú mismo.

¿Y si sigo viviendo tan tranquilo?
Estarás condenado a repetir las pautas y los valores que te dio tu familia. Tal vez nunca entres en conflicto con ellos, porque es más cómodo representar el papel que te asignaron que vivir tu propia vida. Si tu familia era rica, conservadora y biempensante y tú jamás te planteaste dejar de serlo, serás un hijo obediente, pero... ¿serás tú?

¿Y si me hago monje zen?
De algún modo –al rebelarte– sin saberlo estarás viviendo su guión, no el tuyo: lo estarás cumpliendo, aunque sea al revés.

No veo a tanta gente atormentada.
Hasta que un día entran en crisis. Y entonces todos queremos una solución rápida.

¿La hay?
Si llevas 20, 30, 40, 50, 60 años viviendo una vida que no es la tuya, no esperes descubrirlo y reconstruirte en diez minutos. Tienes que comprenderte a ti mismo.

¿Cómo?
Los caminos son muchos y cada uno elige el suyo: psicoanálisis, constelaciones familiares, meditación o simplemente aprender a autoanalizarse... Cualquier método de introspección puede ayudarnos a descubrir y después reescribir el guión de nuestras vidas.

Me alegro de que no venda una receta.
Ni siquiera creo descubrir nada. Lo que yo digo es tan antiguo como la humanidad, pero por eso mismo se ha vuelto tan actual olvidarlo: conócete a ti mismo.

¿Por qué lo olvidamos tan fácilmente?
Porque así eludimos responsabilidad: es más cómodo pensar que la causa de nuestros problemas siempre es externa. Lo que te pasa siempre es culpa del trabajo, de tu pareja, de tus padres, de tus hijos... cuando, si tienes cuarenta años, lo cierto es que llevas cuarenta años montando ese problema que te estalla ahora. Tu vida es un puzle que has construido contigo atrapado dentro. Tienes que entender cómo lo armaste para aprender a salir de él.

De nuevo: ¿cómo?
La mayoría de nosotros no tenemos una mirada global sobre nuestra propia construcción psíquica. Vemos nuestra vida como una obra de veinte actores en que cada uno repite como un loro su guión sin escuchar a los demás. Para empezar, debes dejar deempeñarte en tener siempre la razón y empezar a preocuparte por tener la verdad.

¿Qué me sugiere?
Bájate del escenario de la vida para ver qué papel haces en ella y lo que se organiza a su alrededor. Y para bajarte, encuentra a alguien que te diga lo que no quieres oír. ¡Eso es muy fácil! No me refiero a tus enemigos, sino a un amigo que te diga la verdad, porque el enemigo te dirá cosas que no te gustan pero que no siempre son ciertas; el amigo te dirá cosas ciertas, aunque no siempre te gusten.

¿Por dónde empezamos?
Pon en perspectiva: admite que ni tú ni tus problemas son tan importantes.

¿Por qué no empieza usted misma?
Yo me quedé embarazada y fui madre sin quererlo, sin que mi identidad fuera la maternidad. De repente, me di cuenta de que tenía un niño que requería toda mi persona y no sólo el trocito de madre que le quedaba a él después de haberme realizado en todo lo demás: profesional, mujer atractiva, intelectual, mujer con vida social...

¿Y cómo lo solucionó?
No hay soluciones, sólo hay verdades y mentiras. La verdad es que mi hijo había nacido para ser el centro de mi vida, pero él percibía que no lo era y llamaba la atención sobre eso portándose mal.

¿Eso acaba en trauma de por vida?
No sólo de por vida, también de generación en generación: si usted no aprende a amar del amor de sus padres, ¿dónde va a aprender cómo dárselo a sus hijos? ¿Cómo cortar ese encadenamiento de desamparos?

¿...?
De nuevo, con conciencia. Tienes que descubrir que lo que viviste de niño es diferente de lo que crees que viviste o te han hecho creer que viviste...

¡Y volvemos al principio!
Porque nuestros recuerdos son los que nos han dado y no lo que en verdad sucedió. Pero eso no es sólo un drama, también es una oportunidad. Es un trabajo emocionante el que tenemos por delante hasta descubrirlos y así descubrirnos.

Entrevista a Laura Gutman publicada en La Contra de La Vanguardia

22 de agosto de 2011

¿Qué es la teoría de la “madre suave”?

Es una teoría muy interesante y muy reveladora acerca de la importancia del apego durante los primeros años de vida.

En su momento proporcionó una nueva visión del comportamiento humano en una época en la que se consideraba inadecuado para el desarrollo psicológico y fisiológico del bebé cargarlo en brazos, besarlo, acurrucarlo, abrazarlo y tener contacto más allá del necesario para alimentarlo.

Una postura que hoy debemos rescatar para plantearnos dónde estamos y hacia dónde vamos en el camino de la crianza.

Quien estudió esta nueva visión ha sido el psicólogo estadounidense Harry Harlow (1905-1981), famoso por sus estudios relacionados con la crianza y la privación afectiva realizados con macacos en la década del ‘60.

Uno de sus trabajos más conocidos es el que confirma la llamada “teoría de la madre suave” o de la madre subrogada, una investigación basada en el comportamiento de las crías de monos rhesus.

La investigación consistió en separar a las crías de mono de su madre biológica y sustituirla por dos madres artificiales: una fabricada con una red metálica provista de un biberón y la otra confeccionada en felpa y sin alimento.

¿Cuál de las dos madres creéis que prefirieron las crías? Solamente cuando sentían hambre iban a saciar su necesidad con el alimento que les proporcionaba la mona de metal, pero todo el resto del tiempo permanecían junto al calor y la suave textura que les proporcionada la mamá de felpa. Incluso les servía de protección, ya que se acercaban a ella para cobijarse cuando algo les asustaba. No se acercaban a la madre que les proporcionaba comida, sino a aquella que les proporcionaba seguridad.

Cuando las crías eran trasladadas a un nuevo hábitat se aferraban a la madre de felpa hasta que se sentían seguros de salir a explorar por sus propios medios, volviendo siempre a la madre “suave” para buscar reparo. En cambio, cuando las crías eran trasladadas a un nuevo hábitat sin su madre actuaban muy diferente: comenzaban a gritar, a llorar, se chupaban el dedo y buscaban a su “objeto suave” por todas partes.

Cuando se reunían nuevamente con su madre se aferraban a ella sin atreverse a dejarla, lo cual revela que la necesidad de protección está por encima de la necesidad de explorar.


En la imagen de arriba se puede ver cómo el bebé mono acude a la madre sustituta de metal para tomar el biberón, pero sin dejar de tener contacto físico con la madre suave.

Otro aspecto interesante del estudio fue que tanto las crías de la mamá de alambre como las de la mamá de felpa ganaban peso al mismo ritmo pero con una diferencia, que las primera tenían diarrea más frecuentemente. Harlow lo interpretó como que no tener contacto con la madre les significaba a los bebés un estrés añadido que repercutía en su digestión.

¿Qué nos dice este estudio? Para empezar, que la necesidad de contacto es instintiva y básica en los bebés. Luego, que la necesidad de afecto, protección y seguridad que proporciona una madre es superior a la necesidad de alimento. El alimento es importante y necesario, pero no lo es más que el afecto. Nos revela sobre todo la importancia esencial del apego materno durante los primeros años de vida para criar hijos seguros de sí mismos, sanos e independientes.

Rescato una frase del documental de Punset sobre el cerebro de los bebés que me quedó grabada: para que un ser humano sea realmente independiente debe haber sido primero un bebé dependiente.

Traslademos este ejemplo a los humanos y la forma en que criamos a nuestros hijos. ¿Satisfacemos sus necesidades de afecto? ¿Les brindamos la contención suficiente para que sean capaces de explorar el mundo con seguridad? ¿Estamos allí cuando lloran, cuando nos necesitan, cuando buscan la seguridad de unos brazos para calmarse? ¿Intentamos establecer esos lazos afectuosos tan importantes para su desarrollo?

En fin, son muchas las preguntas sobre las que cada padre/madre debe reflexionar intentando buscar sus propias respuestas.

Para terminar, lo que me parece sorprendente es que estas investigaciones hayan salido a la luz hace 50 años y todavía estemos debatiendo sobre si debemos dejar llorar al bebé en la cuna o si lo malcriamos por cargarlo en brazos.

Por Lola Rovati, editora y coordinadora de Bebés y más http://www.bebesymas.com/ser-padres/que-es-la-teoria-de-la-amadre-suavea

21 de agosto de 2011

¿Cuáles pueden ser las causas de que los niños no concilien el sueño?



La primera causa de que los niños no duerman como no gustaría a sus madres y padres es biológica y natural. Los niños pequeños, sobre todo los bebés, están preparados para despertarse porque lo necesitan para sobrevivir. Es por ello que sus fases de sueño son diferentes de las de los adultos y en ellos predominan las fases de sueño ligero. Un bebé necesita despertarse para comer cada tres o cuatro horas, necesita alertar a su cuidador de que tiene frío o calor, de que está sucio, de que se siente mal, etc. Por eso es completamente normal y sano que un bebé recién nacido se despierte varias veces por la noche.

Ahora bien, como madres y padres la dificultad de conciliar el sueño de nuestros hijos y sus despertares nos resultan agotadores y terminan por pesarnos en nuestras actividades cotidianas.

Para ayudarnos existen algunas técnicas que nos ayudan primero a reducirlos y luego, a medida que crecen nuestros hijos (y su sueño madura) a anularlos.

Si nos centramos en los problemas de conciliación (ayudarle a dormir) nos encontramos con diferentes tipos de “problemas” (lo entrecomillo porque son problemas para nosotros como adultos, no para nuestros hijos).

1. Los bebés trasnochadores, esos que se duermen a horas muy tardías
2. Los bebés que odian la cuna y que en cuanto la sienten se despiertan. (En broma le llamamos el síndrome de la cuna con pinchos).
3. Y algunos padres también consideran un problema que niño o bebé necesite la presencia paterna o materna para conciliar el sueño.

En los dos primeros puntos, la principal causa que he observado es la falta de una rutina para ir a dormir, es decir, la presencia de ciertas actividades que tranquilicen al bebé y lo ayuden a entender que va siendo hora de pensar en dormir. Muchos padres excitan a sus hijos mediante el juego antes de ir a dormir logrando así posponer la hora de sueño ya que un niño cansado y excitado es más difícil de relajar. (Igual que nos pasa a los adultos).

En el tercer caso: la presencia de la madre o padre para conciliar el sueño, aunque muchos padres lo vivan como un problema, no lo es en absoluto. Es normal que los bebés y los niños requieran de la presencia paterna. Esto les brinda seguridad y afecto creando fuertes lazos de apego que resultan muy enriquecedores para el futuro y para la vida familiar.

20 de agosto de 2011

Cómo establecer límites en el hogar



"Mi hijo no me obedece, no quiere irse a dormir, no se deja poner la ropa, se molesta cuando le digo que guarde sus juguetes, no quiere apagar la televisión, llora si le digo que haga la tarea, no se quiere levantar, hace berrinches…" y la lista continúa. Son algunas de las demandas que tienen los padres cuando no saben cómo establecer límites a sus hijos.

Sin embargo, todos sabemos que para la educación de nuestros hijos, una disciplina eficaz es muy importante para que puedan interiorizar los límites. Esto quiere decir que nosotros como padres, debemos tener las habilidades necesarias para poder establecer las reglas con firmeza, consistencia y claridad para que nuestros hijos puedan seguirlas.

¿Para qué sirven los límites?

Los límites, al igual que el cariño son una muestra de amor y preocupación por nuestros hijos, puesto que les da seguridad y al mismo tiempo los protegen, esto quiere decir que el niño tiene que sentir que la autoridad radica en los padres para poder sentirse verdaderamente protegido.

En un principio somos nosotros quienes ponemos los límites, luego, esa voz exterior que recibe por parte nuestra, poco a poco se convertirá en aquella voz interior que lo ayudará a tener mayor autocontrol, regular su propio comportamiento y más adelante, tener la capacidad de decir no, cuando se vea involucrado en situaciones donde se le pida hacer cosas que no está de acuerdo.

Es importante señalar que cuando hablamos de límites nos referimos únicamente a la regulación de la conducta y no a los sentimiento que acompaña determinada conducta, dicho de otro modo, podemos decirle al nuestros hijo que deje de ver televisión y lo podemos lograr, pero lo que no podemos impedir sienta cólera o llore.

¿Por qué a algunos padres nos cuesta establecer límites?

Esto puede ser por diversos motivos, como por ejemplo:

  • Inseguridad respecto al cariño de nuestros hijos. Queremos ser aceptados por ellos y pensamos que poniéndoles límites los alejaremos.
  • Sentimiento de culpa por parte de los padres. Pasamos poco tiempo con ellos y queremos compensar esta ausencia permitiéndoles todo.
  • Poca energía para enfrentarnos con nuestros hijos. Estamos cansados y queremos lograr que hagan las cosas, entonces cedemos pensando que la próxima vez nos irá mejor.
  • Falta de respeto entre progenitores. Que se traduce en la desvalorización de la opinión del otro y la lucha constante por tener la razón, nos contradecimos y el niño no sabe a quién obedecer.
  • Poca paciencia. Nos exaltamos rápidamente y recurrimos a los gritos, al castigo o nos damos por vencidos rápidamente.

No nos sintamos mal si algún día nuestro hijo quiere desobedecer las reglas que ponemos. Eso es NORMAL, porque está probando hasta dónde puede llegar y cuál será nuestra reacción si es que no hace caso. Es justo ese instante la oportunidad para demostrar la consistencia y firmeza en lo que decimos y hacemos. Ya que si cedemos, nuestro hijo verá dudas y nos costará mucho que luego él pueda respetar las reglas. Esto no quiere decir, que debe en cuando podamos ser flexibles, adaptando las normas a la situación, edad y necesidades individuales de cada hijo.

¿Cómo establecer límites?

El primer paso es mostrar seguridad y firmeza. Lo que digo y mi expresión facial deben decir lo mismo.

  • Recordar que ser firmes no implica dejar de ser cariñosos. Mi tono de voz indicará cariño, mientras mi expresión indicará firmeza.
  • Dar instrucciones claras. Frecuentemente decimos "pórtate bien" "no hagas eso" "quiero verte bien limpio", etc., todas esas instrucciones son inespecíficas, ya que tienen diferente significado para las personas. En lugar de eso, procuremos darles normas más claras y concreta: "coge mi mano para cruzar la pista", "lávate la cara, los dientes y las manos". Esto nos dará mejores resultados.
  • En algunos casos, darles a escoger entre diversas opciones, como por ejemplo elegir qué ropa quieren ponerse, qué fruta quieren comer. Esta libertad les enseñará que si es posible que puedan elegir, rediciendo las resistencias.
  • Reforzar las conductas positivas, así nos parezcan pequeñas.
  • Sancione la conducta y no al niño. En vez de decirle "eres un desordenado" le decimos "es hora de que arregles tu cuarto" La palabra de los padres es como ley para el niño, por ello debemos prestar atención a lo que decimos y evitar ETIQUETARLO.
  • Evite sobreprotegerlo, ya que es una forma de decirle "eres un incompetente" La lástima promueve la debilidad, mientras que la comprensión promueve fortaleza.
  • Evite lo NO. Los niños obedecen más cuando les decimos qué es lo que tienen que hacer en un tono amigable, en vez de decirles que es lo "no" tienen que hacer.
  • Evite decir "quiero que…" ya que con esto estamos creando una lucha de poder. Por ejemplo, en vez de decir "quiero que apagues el televisor en este momento" mejor es decir: "es hora de apagar la tele e irse a dormir".
  • Surgiera alternativas aceptables por ejemplo "no te puedo dar el helado antes del almuerzo, pero te lo puedo dar después. De esta forma somos comprensibles con sus deseos y menos arbitrarios.
  • Explicar el porqué de las cosas de forma clara, corta y sencilla. Antes de dar una larga explicación que puede distraerlo, manifieste la razón en pocas palabras. Por ejemplo: "No muerdas a las personas. Eso les hará daño"; "Si tiras los juguetes de otros niños, ellos se sentirán tristes porque les gustaría jugar aún con ellos".
  • Controle sus emociones. Recuerde la disciplina es enseñar a los niños cómo comportarse y no podemos enseñarles un buen comportamiento si es que estamos alterados.
Recordemos siempre que nuestros hijos son grandes observadores y aprenden por imitación, y son los padres y la familia sus principales referentes: sea un ejemplo a seguir.

"Educar a un niño es como sostener en la mano un jabón. Si aprietas mucho sale disparado, si lo sujetas con indecisión se te escurre entre los dedos, una presión suave pero firme lo mantiene seguro"

De http://crianzapositiva.org/
La foto es de la galería de flickr de Lucy Davey75

19 de agosto de 2011

Crisis de los seis años: un pequeño adolescente


Los seis años marcan, dentro del desarrollo del niño, una importante etapa de transición que conlleva toda una serie de reacciones fisiológicas y psíquicas.

Introducción
Súbitamente, nuestro hijo de seis años, en el que ya percibíamos algunos rasgos de madurez, ha sufrido una sensible transformación que parece un paso atrás en su evolución. De ser una criatura mimosa y encantadora, ha pasado -sin previo aviso- a ser todo un carácter impredecible: se rebela para imponer su voluntad sobre los demás, no acepta la autoridad, ríe hasta llorar, llora hasta perder el control... No hay quien entienda sus salidas.
¿Qué le ha pasado? Pues nada más ni nada menos que acaba de atravesar la llamada "crisis de los seis años".
Los seis años marcan, dentro del desarrollo del niño, una importante etapa de transición que conlleva toda una serie de reacciones fisiológicas y psíquicas.

Como ya ocurrió alrededor de los dos años y medio -y ocurrirá de nuevo en la adolescencia- el niño se sentirá durante unos meses desorientado, incómodo y con miedo, reaccionando a veces de forma desproporcionada, violenta o -como mínimo- desconcertante. Las causas son el propio desarrollo, los cambios que experimenta y las nuevas realidades de las que ahora toma conciencia.

En cualquier caso, no podemos olvidar que esas reacciones, propias de la segunda crisis de la madurez, tienen su origen simplemente en el acelerado desarrollo de su sistema nervioso, ante el cual el niño reacciona con todo su cuerpo y atravesando todo el espectro de emociones. Sus reacciones, por tanto, han de ser interpretadas como síntomas de su crecimiento, que tendremos que saber orientar acertadamente.

Del blanco al negro
Durante los meses que dura esta etapa de transición, la bipolaridad es uno de los rasgos más señalados en el niño, ya que siempre está entre los dos extremos... de lo que sea. Pasa de la risa al llanto, de la más tierna mansedumbre a una explosión violenta, del amor apasionado al más sincero desdén,... Va del blanco al negro con toda facilidad, pero tampoco es capaz de decidirse por ninguna opción en concreto, pues no es reflexivo y las alternativas le abruman.
Esta dificultad en el manejo de las ideas opuestas no tiene, sin embargo, mayor problema, pues irá superándola pronto, lo que significará para él un incremento madurativo. Podremos ayudarle explicándole los pros y los contras de cada opinión, o sugiriéndole -sin imponerle, salvo que se trate de algo importante- la más adecuada. Podemos explicarle lo que nosotros, en su caso, escogeríamos...

Sin medida
Ahora, casi todo es desproporcionado en sus reacciones: corre, entra, sale, le pega a su hermanito, lo colma de besos... No es capaz de controlar sus reacciones, ni de dominar sus impulsos.
Percibe más cosas de las que puede manejar, y esto le hace desarrollar un afán mayor de su propia capacidad. Las persigue y al minuto siguiente se muestra caviloso antes ellas.
Es mejor comprender su situación e intentar suplir esa falta de seguridad ofreciéndole puntos fijos, rituales inalterables que se repitan cada día. Como el beso de buenos días, recibirle con la merienda sobre la mesa, arroparle cuando se acueste, que los vea en la casa a las mismas horas...
En este momento, vuestro hijo ya comienza a entender las horas y relacionarlas con el desayuno, la vuelta del colegio, etc. Si procuramos ser puntuales, estaremos ayudándole

Rasgos de madurez
Aun con todo lo dicho, el niño de seis años ya puede tener algunos rasgos de madurez, que debemos estimular. Uno de ellos es su gran dinamismo.
Por ejemplo, le encanta comenzar actividades, pero no le desagrada que le hagan interrumpirlas porque aún no se concentra en ellas: simplemente, las olvida.
Una forma de orientar este activismo puede ser animarle a hacer deportes o practicar juegos que desarrollen sus músculos y estimulen sus sentidos.
Además, ya se acuesta sin armar un drama y le gusta desarrollar alguna actividad tranquila antes de dormir.
Es muy espontáneo, busca crear su propio campo de intimidad y compartirlo. Empieza a tomar conciencia de sí, y se preocupa. Sobrevienen también los miedos y las pesadillas.çTambién este espectro de rasgos es aprovechable, sobretodo porque podemos sacar partida de los momentos de calma previos a la noche para interesarle en la lectura u otras actividades de concentración.
Le encantará que prestemos atención a todo lo que espontáneamente nos cuenta y que le ayudemos a empezar a reflexionar sobre ello.
Será imprescindible, sin embargo, que respetemos su deseo de intimidad y hagamos surgir con naturalidad el flujo mutuo de secretos entre él y nosostros.
Él nos contará que se peleó con su amigo, y nosotros que el sábado le llevaremos al zoológico a él y a sus hermanos, de "sorpresa".

Aquí estoy yo
El respeto será, en esta etapa, la llave mágica para entender al niño muchas veces. Ahora que está tomando conciencia de sí, se reconoce como persona e intenta que se le trate como tal.
Aunque no la cuida, se interesa por su ropa y exige ponerse esto o aquello. Se muestra desafiante, intenta monopolizar la atención y, sobre todo, le ofende la autoridad impuesta. De hecho, su respuesta ante cualquier exigencia será casi siempre "no".
En este momento, el castigo por sus berrinches es la peor solución, porque se rebelará iracundo y puede incluso perder el control. Será mucho más efectivo tener paciencia y emplear el cuento del niño de seis años que se portaba mal, o estar muy pendientes de elogiar todo lo que haga bien.
Si tenemos que reñirle, hacerle con calma y -siempre- en privado, para que no sienta herido su orgullo.
Otro camino efectivo para que obedezca es la sugerencia -"cuento hasta diez y lo haces: uno, dos,..."-, o pedirle que nos acompañe a nosotros a hacerlo.
En cualquier caso, no debemos perder de vista que esta actitud desafiante -aunque indudablemente molesta- es un paso adelante de su carácter, no el germen de una actitud negativa. En cualquier caso, será mejor quitar importancia a los incidentes que puedan surgir e, incluso, dejarlos pasar a veces, recordando que se trata de una etapa pasajera.

Papá y mamá
En lo que se refiere al desarrollo emocional, hasta ahora, el universo giraba en torno a la mamá, pero al llegar esta edad también el padre cobra protagonismo: la niña lo adora y el niño busca camadería con él.
>Dado que se trata de una etapa inestable, con muchas explosiones y actitudes de desafío, es recomendable que el padre aproveche el interés de su hija o hijo para colaborar más activamente en su cuidado y educación, y evitar que vean a la madre como el ogro dictador. No deben serlo ninguno de los dos, en cualquier caso.

Gestión de hermanos
Al tomar conciencia de sí, al niño de seis años le gusta pavonearse e influir en los demás. Por esta razón, suele despreciar y abusar de su hermano menor, mientras que por el mayor siente admiración y deseo de confiarse a él.
Este último rasgo de su comportamiento, bien orientado, podrá ser beneficioso para ambos: a él como estímulo y al mayor como responsabilidad.
En cuanto al primero, no podemos permitir que trate mal a su hermano pequeño. Un modo de templar los ánimos puede ser el proporcionar a nuestro hijo de seis años una parcela propia -un cajón, un armario, un material- en la que el hermano pequeño no pueda entrar.
Durante esta etapa podríamos plantear incluso un cambio de habitación, para trasladarlo a la de su hermano mayor.

Adiós a la crisis
¿Y cuándo sabremos que ya pasó la crisis? El fin de esta etapa -que puede haber sido tan violenta como discreta- se caracteriza por el aquietamiento del niño.
Ya ha pasado la tensión creada por los nuevos descubrimientos y ahora atraviesa una nueva etapa de su desarrollo: la asimilación y consolidación de la experiencia acumulada durante estos meses de inestabilidad.
El niño se vuelve mucho más meditativo e introvertido. Le encanta escuchar, oír y elucubrar. Aunque le molesta, no es capaz aún de extraer conclusiones. Ya es todo un personaje, mucho más maduro cuanto mayor empeño, paciencia y cariño hayamos volcado en él durante los pasados tiempos de crisis.

Por María Moll

18 de agosto de 2011

Lactancia materna: sugerencias para su extracción


Hay una variedad de razones por las que una madre puede querer o necesitar de un extractor: para los bebés prematuros o enfermos, para aumentar su producción de leche, para mantener la producción, porque  vuelve a trabajar, por nombrar algunos. El propósito de este artículo es hacer frente a algunas de las situaciones en las que la mamá puede necesitar de un extractor de leche para sus bebés.

1. Comienza el bombeo regular tan pronto como sea posible después de su nacimiento. Es mejor que las sesiones cortas y frecuentes en lugar de  largas  y poco frecuentes.

2. Elige un lugar tranquilo y privado con asientos cómodos.

3. Las mamás de múltiples usarán por lo general un extractor doble para duplicar la eficiencia y debido a que normalmente necesitan una bajada simultánea. Utilizar un extractor doble te permitirá aprovechar la bajada simultánea. Además, el doble de bombeo ahorra mucho tiempo en lugar de extraer de un seno a la vez.

4. Cuando se amamanta a un bebé, mientras se extrae leche del otro pecho se aprovecha de la bajada simultánea. Esto puede ayudar a que mejore la producción de leche cuando uno de los múltiples tenga dificultad para  prenderse al pecho, y así también tiene suficiente leche disponible. Organizarse para tal escenario puede tomar un poco de práctica.

5. Puede ser útil para que suba la leche tener fotos de tus bebés a tu alrededor, tal vez escuchar una cinta de música suave.

6. Papá puede dar masajes a la madre en la espalda, los hombros y el cuello para ayudar con la relajación. Puede traer una bebida, hacer compañía a mamá, lavar, esterilizar el extractor para que estén listos para la próxima sesión de bombeo.

7. Es importante rodear a la madre con el apoyo adecuado para asegurar una exitosa sesión de extracción.

8. Comer de manera equilibrada, descansar, reducir al mínimo los niveles de estrés y beber abundante líquido.

9. Normalmente los recién nacidos amamantan 8 veces o hasta 12 a 14 veces en 24 horas. La simulación de la rutina alimenticia deun recién nacido ayuda a producir más leche. Mientras que cada sesión de extracción puede tardar 10-20 minutos, el tiempo puede variar con cada mujer. Continuar con la bomba, siempre y cuando tenga un buen flujo.

10. Lo contrario también ayudará con la producción de leche: bombea cuando hay flujo bajo o no hay siquiera, ayuda a estimular los pechos para el día siguiente .

11. Mantén un registro de la fecha y la hora de la extracción y cuánto se saca. Esto aclarará si la extracción se está produciendo lo suficiente para mantener  la estimulación del pecho y su producción.

12. Para mantener el calendario previsto de lactancia de un recién nacido, establecer un temporizador durante la noche para asegurarse de que te despiertas y extraes a intervalos apropiados.

Almacenamiento y manipulación de la leche materna extraída
La mayoría de las Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN) han establecido procedimientos para el almacenamiento y manipulación de la leche materna extraída. Si su bebé está en la UCIN, deberán darte a conocer sus reglamentos. Pregunta al personal si el hospital proporciona contenedores estériles para la leche extraída. Tus manos tienen que estar limpias, al igual que todas las partes del extractor que entran en contacto con tu leche. Los recipientes estériles deberán estar claramente etiquetados con el nombre de cada bebé, la fecha de extracción, y tal vez un código de identificación del hospital antes de ser colocados en el refrigerador. Si está tomando algún medicamento, puede ser necesario tenerlo en cuenta también y ponerlo en la etiqueta del envase.

La leche materna puede almacenarse en recipientes limpios, estériles:

* A temperatura ambiente (25C) durante 4 horas
* En un refrigerador (no en la puerta) durante 48 horas [fresco]
* En un refrigerador (no en la puerta) durante 24 horas [congelado]
* En un congelador del refrigerador durante 2 semanas
* En un congelador con una puerta independiente para 3-4 meses
* En un congelador durante 6 meses

La leche materna congelada lleva muy poco tiempo para descongelar en una olla llena de agua tibia. No caliente la leche materna en una estufa o en un microondas. No vuelva a congelar la leche materna.

Dolor de los pezones
Si los pezones doloridos durante el bombeo, asegúrese de que sus pezones estén bien centrados dentro de la ventosa. Es fácil distraerse durante el bombeo y sin querer cambiar el equipo. Algunas madres informan que la aplicación de una pequeña cantidad de crema de lanolina modificada es útil. Si los problemas persisten, contacte a un consultor de lactancia o la miembro de la Liga de la Leche. No espere a que el dolor se agrave.

Tipos de bombas:

1. Eléctrico: eficiente, completa, costosa, se pueden alquilar por día, semana o mes
2. Batería: bueno para el bombeo ocasional o no cerca de los enchufes eléctricos, no tan eficientes como los eléctricos
3. Manual: lleva mucho tiempo a la bomba, no práctico para las mujeres que a menudo la bomba, de bajo costo
4. La extracción manual: es difícil para algunos maestros, ineficiente, útil en caso de emergencia, tales como la congestión.

Bombas disponibles:
Bomba Medela doble, Lactina, el Avent es una bomba manual bueno para doble extracción.

Algunas consideraciones: Infórmese sobre el nivel de succión de la bomba. Algunos pueden ser muy fuertes e ineficiente algunos. Si las instrucciones para el uso en claro? ¿La empresa tiene un número de 100 a 800 si tiene que hacer preguntas? Algunas farmacias y hospitales bombas alquiler, que puede ser bastante caro. Algunos ofrecen alquileres de Consultores de Lactancia. Echa un vistazo a las páginas amarillas. Haga su tarea de averiguar lo que funciona para usted.

http://www.multiplebirthsfamilies.com/articles/post_q17.shtml

17 de agosto de 2011

El colecho

http://criandomultiples.blogspot.com colecho

El antropólogo James Mackenna de la Universidad de Indiana, EEUU, publicó dos estudios en 1997 en el Pediatrics. Controló con monitores en laboratorio el sueño de madres dormidas con sus bebés. Se trataba de establecer las diferencias entre los bebés solitarios y los que dormían acompañados. Se registraron las ondas cerebrales (EEG), los movimientos de los ojos, el mentón, tono muscular, la respiración y el ritmo cardíaco. Los movimientos de ambos se registraron mediante una cámara de infrarrojos. Los resultados fueron asombrosos: madre y bebé cuando duermen juntos están sincronizados, los movimientos y la respiración de cada uno afectan al otro.

Durante el sueño los bebés tienen un patrón diferente al de los adultos. Los bebés presentan más y mayores períodos de sueño ligero llamado REM con movimientos rápidos de los ojos, (en inglés Rapid Eye Movement) Hay cuatro niveles diferentes de REM numerados del 1 al 4. El sueño profundo se produce en los niveles 3 y 4. Los bebés pueden pasar por episodios de apnea que pueden durar hasta 15 segundos pero, si el mecanismo automático de la respiración no se dispara, el niño se despierta y reinicia su respiración sin problema alguno. Esto es fácil si se encuentra en un período de sueño ligero por ello los bebés no duermen profundamente como los adultos. Necesitan estar alertas para mantenerse vivos.

Según Mackenna el roce, el movimiento, el sonido de la respiración, la temperatura, el intercambio de gas carbónico y las vocalizaciones del sueño del acompañante del bebé ejercen una influencia positiva.

La sincronización entre los ciclos de sueño mamá-bebé cuando duermen cerca y comparten la misma cama aumenta la presencia de fases REM en ambos incrementando así la alerta de la madre y la sensibilidad del bebé a cualquier movimiento de su madre ayudando a disminuir y corregir los episodios de apnea. El SIDS se presenta más en niños varones, con peso inferior al normal, prematuros, y entre los tres y cuatro meses de edad.

Resultados

Estudios científicos demuestran que el contacto cercano durante el sueño entre el bebé y sus padres tiene beneficios que incluyen: despertares sincronizados entre ambos, una mejor estabilidad cardio-respiratoria y oxigenación de los niños, menores episodios de llanto, mejor termo-regulación y mayor prevalencia y duración de la lactancia. Está científicamente demostrado que la lactancia materna por sí misma es un factor de prevención del SIDS. Al facilitar la lactancia materna el colecho ayuda a prevenir el SIDS. El colecho en sí mismo, al sincronizar los ciclos de sueño madre/bebé, así como dormir en la misma habitación que los padres previene el SIDS. El colecho no aumenta la incidencia de SIDS salvo quizás en circunstancias muy especiales (madre que fume durante el embarazo y en presencia del bebé, estar dograda...)

Conclusiones

Es importante que las madres reciban información adecuada que les permita tomar decisiones conscientes y responsables sobre la crianza de sus hijos.
Por ello deberían ser informadas de las medidas preventivas del SIDS y de los factores de riesgo potenciales; de las ventajas del colecho y de la lactancia prolongada siguiendo las recomendaciones de OMS/UNICEF.

Los bebés no están capacitados para dormir solos hasta que están maduros para reaccionar ante un fallo respiratorio durante la fase de sueño profundo.

El sueño en las distintas culturas

La incidencia más baja de SIDS ocurre en los países asiáticos, especialmente en Japón y Hong Kong donde el colecho está incorporado culturalmente desde antaño. También mencionar la baja incidencia del SIDS, respecto al resto de la población, en algunas áreas de Londres habitadas por inmigrantes de Bangla Desh, los cuales continúan con la costumbre de realizar colecho.

Las autoridades de Nueva Zelanda recomiendan oficialmente que, al menos durante el primer año de vida, los niños duerman en la habitación de sus padres, aunque sea en su propia cuna, a partir de los estudios realizados por Mitchell y col. (Lancet 1996; 347:7) que muestran una clara reducción de SIDS en relación con el colecho.

La tasa mayor está en Estados Unidos: dos de cada1000 nacidos con vida (casi uno por hora), uno de los países occidentales más reacios a la práctica del colecho.

El medio y el ambiente de crianza podrían tener relación con el SIDS

En los últimos cinco años el simple acto de cambiar la posición del niño para dormir ha disminuido significativamente la proporción de SIDS. En un principio los expertos decían que era conveniente poner al bebé boca abajo a fin de que no se ahogara con su propio vómito. Pero la baja incidencia del SIDS en relación con la posición supina aconsejó que los padres acostaran al bebé boca arriba. El cambio fue espectacular. En Reino Unido reducción del 90% entre1981 y 1992; en Holanda, Australia y Nueva Zelanda la reducción fue de un 50%. En EEUU menos porque este cambio ha sido menos publicitado y menos aceptado. Al contrario dela postura boca abajo, la postura boca arriba o de lado favorece el aumento delas fases de sueño ligero por lo que es más fácil que el bebé se despierte después de un episodio de apnea.

La posición del bebé puede influir y nos ayuda a explicar por qué las culturas no occidentales están menos afectadas por el SIDS. En estas culturas los bebés duermen con la madre y maman a voluntad durante la noche. La investigación de Mackenna ha demostrado que, cuando la madre acuesta el bebé con ella, siempre lo pone boca arriba. Esta posición le permite darle el pecho y vigilarle con más facilidad; además el bebé se mueve con mayor libertad. La alimentación materna, por sí sola, también protege contra el SIDS, porque la lactancia nocturna frecuente combate la hipoglucemia y asegura que la madre esté atenta. Naturalmente las madres no eligen la posición supina porque evite el SIDS, sino porque les parece natural.

Algunos estudios han demostrado que el colecho puede ser una práctica que puede aumentar la incidencia de SIDS pero sólo en determinadas circunstancias como son:
  • Que la madre sea fumadora y haya fumado durante el embarazo.
  • Que los padres hayan consumido alcohol o drogas.
  • Que el colecho se produzca en condiciones de hacinamiento.

Es difícil globalizar el concepto de que el colecho sea una práctica peligrosa cuando se realiza culturalmente en la mayoría de comunidades del mundo, con excepción de los países industrializados, donde comenzó a discontinuarse en los últimos 200 años.

Por Inma Marcos, comadrona