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30 de enero de 2013

El chupete

chupete criando multiples gemelos mellizos

El chupete es un objeto que desde la antigüedad se ha ofrecido al bebé con el fin de que se sienta confortado y tranquilo. De hecho, en inglés se denomina "Pacifier". De ahí que sus usos tradicionales hayan sido calmar al bebé que llora, prevenir la succión del pulgar y ayudar al momento del destete. Muchos hablan de lo bueno y lo malo de los chupetes, conoce más sobre ellos y lo que provoca en tu bebé.

Entre los principales motivos que los padres tienen para poner el chupete a sus hijos está el hecho de regular el horario de los pequeños. Durante las primeras semanas los niños alimentados al pecho no tienen horario y comen con más frecuencia o duermen mucho, y lloran más en la noche que en el día.

Algunos especialistas afirman que no es recomendable el uso del chupete en bebés menores de un mes, porque el riesgo de aspiración de vómito es mayor en un niño pequeño con chupete que sin él.

La segunda razón es para disminuir el cólico. Los cólicos tienen mucha relación con la producción de gas en el intestino, y el chupete, lejos de impedir esto, lo acentúa, ya que el niño traga más gas, por lo que está demostrado que los chupetes no son solución para terminar con los cólicos.

Otro motivo es para quitar el mal hábito de chuparse los dedos, pero hay que tener en cuenta que si en algún momento le quitamos el chupete al bebé, lo primero que hará es introducir sus deditos en la boca.

El uso precoz de chupete se asocia con una lactancia materna más corta y no exclusiva. La lactancia natural debe ser protegida y estimulada. La recomendación de lactancia materna exclusiva hasta los seis meses de vida está fundamentada por todos los expertos en nutrición infantil.

Algunos especialistas aseguran que existe una relación significativa entre el uso de chupete y la reducción del Síndrome de Muerte Súbita en el lactante. Se muestran evidencias sólidas respecto a la asociación favorable del uso de chupete y la prevención de este accidente, ya que este objeto podría ejercer su rol favorable, manteniendo un mejor estado de alerta, estimulando los reflejos de defensa de vía aérea y colaborando con la regulación independiente del corazón.

En cualquier caso podemos concluir que el chupete no es un elemento indispensable y que puede ser útil en casos individuales de niños particularmente irritables que muestren un efecto positivo con su uso.

Si usted decide utilizar este elemento, es importante que sea de una marca reconocida. Además debe tener un tope que impida su aspiración o deglución accidental. También, debe mantenerse limpio de acuerdo a las instrucciones del fabricante.

Si decide utilizar el chupete, deberá tener varios, ya que en caso de que se le pierde, su bebé lo extrañará y probablemente haga un gran berrinche.

No faltan quienes manifiestan su preocupación por los daños que este aparato podría causar, como que los dientes crecerán asimétricos.

El uso del chupete no debiera iniciarse nunca hasta que la lactancia materna esté bien establecida. Ahora bien, si ya se instaló el chupete como parte de la rutina y convivencia familiar, es necesario agregar algunas recomendaciones respecto a él:

  • Utilizar una marca reconocida, que le de seguridad
  • Chupete de una pieza
  • Escudo protector adecuado
  • Escudo semirrígido
  • Escudo con agujeros antiahogo
  • Anillo para traccionarlo
  • El chupete debe tener un tope que impida su aspiración o deglución accidental
  • Es necesario mantenerlo limpio de acuerdo a las instrucciones del fabricante
  • La forma y tamaño se escogen habitualmente según la preferencia del bebé
  • Nunca ates el chupete al cuello, mano o cuna. La cuerda de unión puede estrangular el cuello del niño
  • Utilizar anclajes plásticos a la camiseta o chaleco del niño y con cuerdas cortas. No anclar con alfileres de gancho metálico.
  • No usar la tetina del biberón como chupete, porque no tiene un tope, lo cual constituye peligro de aspiración.
  • No utilizar chupete más allá del año de vida.
  • Iniciar su uso después de la tercera semana para evitar su interferencia con la adecuada técnica de amamantamiento.
  • Restringirlo a partir de los 8 meses y suprimirlo antes del año, ya que desde entonces el reflejo de succión desaparecería
Ventajas del uso del chupete
  • Prevención del síndrome de muerte súbita del lactante
  • Efecto tranquilizador
Desventajas del uso del chupete
  • Duración breve de lactancia materna
  • Alteraciones del sueño
  • Accidentes infantiles
  • Úlcera oral palatina traumática
  • Síndrome del biberón o del chupete
  • Candidiasis u Hongos oral resistente
  • Contaminación química
  • Hipersensibilidad al látex

También podemos mencionar algunos efectos controvertidos aquellos que aún no se pueden establecer como buenos o malos. Esta falta de claridad se debe a que algunos proponen efectos beneficiosos al uso del chupete, mientras otros proponen exactamente lo contrario. Dentro de los efectos controvertidos que se le atribuyen al chupete, está el efecto que éste puede causar en la maloclusión dental.

28 de enero de 2013

Enseña a tu hijo a compartir


¿Tu hijo tiene dificultades para compartir sus juguetes con otros niños? Los niños sienten mucho apego por sus posesiones, y no entienden lo que les puede pasar a ellos o asus juguetes si los comparten. Para que puedas hacerte una idea de estos sentimientos, piensa por un momento en alguna de tus más preciadas e importantes posesiones (tal vez tu tablet, tu móvil, el coche o algo así). Ahora piensa en dejárselo a un amigo para que lo use un día ... Ese sentimiento de temor e incertidumbre, además de la inexperiencia de un niño, está en la raíz de la renuencia a compartir. Compartir es una habilidad social complicada que se desarrolla con orientación y práctica.

¿Qué hacer?

Demostrar cómo compartir.
Compartir cosas con su hijo y mostrarle que lo está compartiendo. Por ejemplo, "¿Te gustaría enredar un rato con mi calculadora? Me encanta compartirla contigo."

Anima a tu hijo a compartir contigo.
Es más fácil para un niño compartir con sus padres, porque sabe que vas a tener cuidado y le devolverás el juguete en buenas condiciones cuando hayas terminado. Sirve para aprender buenas prácticas en el intercambio. Al devolverle su juguete, explícale lo que ha pasado "¡Muchas gracias por compartir tus juguetes conmigo! Lo has hecho fenomenal" De esta manera se tiene una buena sensación acerca de lo que significa compartir.

Dar opciones a tu hijo.
En lugar de exigir que tu hijo comparta un juguete específico, dale algunas opciones. Por ejemplo, "A Sarah le gustaría jugar con un peluche. ¿Cuál te gustaría dejarle para que juegue con él?"

Crear situaciones que requieran compartir.
Tu hijo puede aprovechar para practicar esto del compartir ofreciéndole juguetes o juegos que requieran dos o más personas para jugar, tales como juegos, artículos deportivos y juguetes de jardín. Busca también actividades que tengan un montón de piezas para todo el mundo, como plastilina o pintura, o construir con bloques.

Deja que tu hijo sepa lo que puede pasar ante una situación de compartición.
Antes de que venga un amigo a jugar, hazle saber cuánto tiempo estará, y asegúrale que todas sus cosas todavía serán suyas cuando su amigo se vaya. Permite que tu niño guarde algunas de sus cosas favoritas que no tenga ganas de compartir.

Elogia los buenos momentos compartidos.
Estate atento a las cosas buenas que sucedan - aunque sea brevemente - y elogia a tu hijo por compartir muy bien.

Lo que no debe hacer

No avergüences a tu hijo por no compartir.

Si tu niño no está dispuesto a compartir, tal vez es que necesita aprender más sobre el proceso. Enseñale, en lugar de castigarle.

No avergüences a tu hijo con una amonestación pública.
Incluso si le has advertido y le has preparado para que haya buen rollo y ganas de compartir,tu hijo podría negarse a hacerlo. Cuando esto suceda, llevale a otra habitación y discute el asunto en privado, y luego establece un plan.

No obligues a tu hijo a compartir juguetes o regalos especiales
Algunas cosas deben estar exentos de normas de reparto, como su muñeca favorita, el peluche con el que duerme, un juguete frágil, o un regalo reciente.

Elizabeth Pantley
Extraído de The No-Cry Discipline Solution (McGraw-Hill)

26 de enero de 2013

Ser madre


Ser madre te convierte casi desde el primer minuto en una mujer más frágil y vulnerable a la que le asoman miedos jamás conocidos. Pero al mismo tiempo te otorga una fuerza sobrehumana que te hace creer que eres capaz de cambiar el mundo al que a tu hijo le ha tocado llegar. Cada paso, cada decisión personal o profesional que tomas lo haces pensando en el futuro de tu hijo. Que pueda sentirse orgulloso, te repites. Tu actitud ante la vida en los pequeños detalles en los que tus hijos estén presentes determinarán esa imagen que se formen de ti. Por eso es tan importante la coherencia. Hacer y decir lo mismo. Aunque te equivoques. Y cuando lo hagas tener la valentía de dar la cara y pedir perdón. Y ahí aparece también la dignidad. Mi madre escribe y habla con dificultad porque nunca pudo estudiar, pero podría darnos lecciones a cualquiera si hablamos de ciertos valores. Ella siempre tuvo claro que si aceptas hacer cosas por debajo de tu dignidad habrás perdido tu único patrimonio. Es una de las batallas que no se debe perder.

Otra de las cosas que como madre me obsesiona es cómo hacerle consciente, sin hacerle sentir culpable, del privilegio que supone haber nacido en un país como España. Ha nacido en una democracia y en mayor o menor medida tiene sus necesidades resueltas. Pero eso no es lo normal para millones de personas, para millones de niños que son exactamente iguales que él y que sin embargo, morirán antes de llegar a los 5 años por haber nacido, por ejemplo, en Níger. Por eso, para mi es importante que nunca dé nada por hecho. Que sepa que su privilegio es circunstancial, que quizá hoy puede repetir merienda porque otros hacen una comida al día, que tirar la comida no debería formar parte de nuestra cotidianidad, que está sano porque le ponemos vacunas …etc…Que valore todo ello como algo extraordinario. La cuestión no es hacerle sentir culpable pero sí conseguir que cuando tenga edad suficiente contribuya a cambiar las cosas. Quejarse sólo no es suficiente.

El relato anterior suena bien, pero después hay que ponerlo en práctica. Y ahí empieza lo difícil. Ser madre es el mayor desafío al que me he enfrentado. Se funciona a base de prueba-error. Muchas veces te asaltan las dudas: ¿demasiado dura? ¿demasiado flexible? Caerse y levantarse. Quizá esa sea la única clave que yo conozco: no rendirse.

Por Ana Pastor, periodista.
Extraído del blog Quiero que te quiero

24 de enero de 2013

Charlas dobles, el lenguaje de los gemelos


Cuando mis gemelos eran pequeños, les observaba intercambiarse los juguetes. Cuando recogían el juguete del otro, respondían "Aachee". Con el tiempo, mi marido y yo adoptamos el término, y se convirtió en una forma familiar de decir: "Gracias". ¿Fue un ejemplo de "habla gemelar"? ¿O sólo balbuceos de bebés?

Uno de los populares mitos sobre mulitples es que comparten un lenguaje secreto, una forma de comunicación conocido sólo por ellos. Términos como idioglosia (lenguaje autónomo) o criptofasia (que describen el fenómeno del lenguaje gemelar), son conceptos fascinantes que ha intrigado a investigadores y padres por igual. Sin embargo, en realidad es muy raro que los gemelos desarrollen un verdadero "lenguaje", y por lo general sólo se da en casos de extremo aislamiento.

¿Qué es el lenguaje de los gemelos?

En realidad, el fenómeno es realmente atribuible a gemelos jóvenes que se imitan mutuamente en sus intentos de hablar, a menudo incorrectamente. Todos los bebés balbucean sonidos incoherentes, es su forma de practicar la vocalización y de realizar las conexiones en el cerebro que conducen al desarrollo del lenguaje. Sin embargo, puede dar la impresión de que los gemelos realmente entienden los balbuceos, de ahí la percepción de que comparten un "lenguaje secreto". A medida que crecen y repiten las "palabras" del otro, puede parecer que están hablando en un lenguaje secreto, mientras que en realidad sólo pronuncian mal los sonidos y las palabras. Unos cuarenta por ciento de los múltiples, sobre todo los gemelos monocigóticos o idénticos, desarrollarán alguna forma de lenguaje autónomo, utilizando apodos, gestos, abreviaturas o terminología que sólo utilizan con su hermano. Si bien los padres y hermanos a menudo pueden discernir el significado, los múltiples no suelen utilizar esoss términos con los demás.

El desarrollo del lenguaje en los múltiples a menudo se retrasa o es diferente de los hijos solos. Algunas investigaciones muestran que los gemelos, especialmente los niños, puede retrasarse meses en su capacidad para expresarse verbalmente. Hay muchos factores que contribuyen al retraso del habla. Los bebés aprenden el lenguaje de sus cuidadores, especialmente los padres. Los padres de múltiples, que a menudo están demasiado agotados y estresados por los desafíos de cuidar a dos o más bebés, puede estar menos involucrados verbalmente con sus hijos. Los gemelos jóvenes están juntos casi todo el tiempo, y al igual que cualquier pareja de personas que pase la mayor parte de su tiempo junta, aprenden a confiar en formas no verbales de comunicación o en los gestos. Son capaces de actuar de manera intuitiva, comprendiendo los  gestos, gruñidos o vocalizaciones del otro. También se imitan los unos a otros  en sus intentos de lenguaje expresivo, con frecuencia reforzando una pronunciación incorrecta. Los gemelos tienden a hablar más rápido y puede abreviar sus palabras o dejar de lado las consonantes cuando hablan, tal vez en un intento competitivo por hablar por encima de su hermano y así captar la atención de sus padres primero. Por último, algunos retrasos pueden deberse a consecuencias cognitivas o físicas de un parto prematuro.

En la mayoría de los casos, los múltiples se ponen al día con respecto a sus compañeros "únicos" cuando comienzan la escuela. Pero algunos pueden tener problemas del habla que les creen dificultades posteriores, sobre todo en la lectura o la ortografía. En algunos casos, la intervención temprana o una terapia del habla pueden ayudar a abordar las necesidades especiales.

Consejos para padres de gemelos

Aunque este charla entre múltiples pueda parecer graciosa, los padres deberían alentar una pronunciación correcta en lugar de alentar la charla gemelar. Estos son algunos consejos:

  • ¡Hablar, hablar, hablar! Comunícate con tus bebés, dando a cada niño un montón de tiempo individual.
  • Ofrecer un montón de tiempo con los otros niños, especialmente con los hermanos mayores, en lugar de que los gemelos pequeños jueguen juntos en exclusiva.
  • Leerles cuentos. Los beneficios de la lectura a los niños son numerosas.
  • Motivar a los múltiples para que se expresen con el lenguaje. No ceder a las peticiones expresadas mediante gruñidos o quejidos si tienen la posibilidad de realizar peticiones usando palabras.
  • No dejar que un gemelo sea el portavoz para el otro sino animar a cada niño a hablar por sí mismo.
  • Haga preguntas para involucrar a sus gemelos en la conversación. A medida que crecen, utilice preguntas abiertas para provocar el diálogo.
  • No interrumpas a tu hijo corrigiéndole mientras habla. Es mejor dejarles acabar de hablar y luego decir las palabras correctamente, repitiéndolas de nuevo con ellos.
Por Pamela Fierro Prindle, de Multiples about
Traducido por Criando Múltiples.

22 de enero de 2013

Educar es dar alas


Cuando empieza a surgir en nosotros el "gusanillo" de tener hijos nos imaginamos cómo será el niño o niña, nos ilusionamos con su futuro rostro... y empezamos a preocuparnos por cómo lo atenderemos. Hay quien empieza a buscar con quién dejarlo cuando se incorpore al trabajo. Otros con el paso de los meses renuncian a su trabajo o pide una excedencia para estar con el niño el mayor tiempo posible. Están los que leen libros antes del nacimiento porque quieren saber cómo hacer con la alimentación, el sueño, los juguetes, los pañales, la lactancia.

Por lo general un embarazo y posteriormente un bebé suponen una revolución, una revolución para la que no solemos estar preparados porque ¿quién puede estar listo para dar un vuelco a su vida y a su corazón?

Muchos evolucionan personalmente o descubren nuevas facetas de su persona con la maternidad o paternidad.

Y a medida que crece la criatura empiezan las preocupaciones por otras cuestiones como la educación, el futuro que lo espera, a qué se va a dedicar, qué valores queremos transmitirle...

Afortunadamente muchas personas descubren, en la relación con sus hijos, conductas, costumbres, modos de comunicarse, que vivieron en su infancia y que guardan como un tesoro o que no quieren repetir. Porque ya tenían claro qué querían evitar y porque estban abiertos a evolucionar y la relación con sus hijos remueve constantemente emociones escondidas de la infancia.

El reto siguiente es entender, y después vivir, que nuestros hijos no son una propiedad nuestra, que no están para cumplir nuestros planes. Solucionamos sus necesidades cuando aún no pueden hacerlo por sí mismos. Y seguimos haciéndolo con el paso de los años, cuando ellos sí están preparados para el autocuidado, en lugar de darles recursos para hacerlo por sí mismos. Esta tarea con el tiempo se nos vuelve una carga, de la que no podemos deshacernos porque la necesitamos para dar sentido a nuestra vida o a nuestro papel como progenitores responsables. Sin embargo, acabamos pasando la factura a nuestros hijos por todo nuestros esfuerzos diarios en su cuidado. Entonces empezamos a pretender que en su vida cumplan con lo que creemos mejor para ellos y los alejamos de aquello que nos da miedo.

Existen muchas creencias sobre lo que debe ser la vida para que ésta sea plena y feliz, útil y válida. Creencias basadas en mensajes que nos repitieron desde niños y que se han convertido en la base de nuestro estilo vital, de lo que se puede y no se puede hacer, de lo que debemos y no debemos hacer, de cuales son las profesiones a las que podemos dedicarnos, de hasta dónde podemos llegar en nuestro desarrollo personal. Y con estos falsos patrones, con esta hoja de ruta interna vamos moldeando las experiencias que hacen nuestros hijos, las expectativas que tenemos sobre ellos, para qué vivir o qué es lo adecuado para su vida y su persona.

Sin embargo, educar no es moldear ni dirigir, ni mucho menos manipular o coartar. Educar es dar alas. Es apoyar y creer, estimular a nuestros hijos, acompañarlos en sus proyectos y confiar en su intuición y sus gustos. Y dejarlos soñar, y soñar con ellos. Más allá de nuestra cuadriculada visión de la vida, de para qué son válidos o de cómo tienen que organizar su existencia.

Os propongo que veáis esta entrevista a Albert Casals, un joven de 21 años que con 14 empezó a viajar solo por el mundo sobre su silla de ruedas. Un chico sin movilidad en las piernas, con unas alas gigantescas.

Una ocasión para replantearnos el papel en la vida de nuestros hijos.

Maria Pilar Gómez San Miguel
Crianza en Familia
Publicado en Educarpetas
La imagen es de la galería de Flickr de Cristina^

20 de enero de 2013

La crisis de la pubertad


“Quieren más que los hombres mayores a sus amigos, allegados y compañeros... cometen excesos y actúan con vehemencia... aman demasiado y odian demasiado y así con todo... creen que lo saben todo y se sienten muy seguros de ello...”
Esta frase podría estar en boca de cualquier padre de un púber de 12 o 13 años. Sin embargo, salió de los labios de Aristóteles, seguramente en una soleada tarde de Atenas. Es que las condiciones económicas, sociales, culturales y religiosas cambian, pero a través de los siglos el cuerpo sigue empeñándose, tozudo, en provocar enormes terremotos en los niños cuando llegan a la pubertad. Estos se confunden, en algunos casos se resisten y casi siempre se asustan. Y uno de los resultados son los cambios de conducta que tan bien describía el filósofo griego hace más dos mil trescientos años.

Muchos lingüistas de andar por casa se apresuran a derivar el término adolescencia de "adolecer". No es exactamente así. Y si se quiere buscar un vocablo que se acerque un poco más a la definición de esta etapa de la vida, habría que optar por “crecimiento” o "inadaptación". El adolescente es un inadaptado en varios niveles. Por un lado sufre un gran cambio en lo físico, que a su vez le genera un intenso desajuste psicológico, definido por las crisis de identidad y por sentimientos de ambivalencia. Se pregunta "¿Quién soy?" y "¿Qué soy?" Y siente la dualidad de temer y desear a la vez cuestiones fundamentales para su vida como la emancipación y la vida sexual.


Para hacer la transición más sencilla, casi todas las culturas antiguas celebraban la llegada de la pubertad con ciertos ritos iniciáticos. El paso de los siglos fue erosionando estas costumbres y en la actualidad prácticamente se ignora voluntariamente esta etapa y los padres sólo esperan tener la menor cantidad de problemas con los nuevos “ex - niños”.

Por su parte, todo esto al cuerpo no le importa y, haciendo oídos sordos al desprecio y la indiferencia sociales, cuando llega la hora empieza a hacer subir los niveles hormonales. Y los sorprendidos niños se asombran, fascinan y asustan al ver que les cambia la voz, les empiezan a salir pelos y granos en lugares a los que hasta entonces casi no le prestaban real atención, les crecen los pechos, sangran y derraman semen.

La licenciada Beatriz Goldberg, psicoanalista argentina y autora de “Tengo un adolescente en casa ¿Qué hago?” (a punto de ser reeditado) asegura: “La pubertad es el proceso que lleva de la niñez a la adolescencia. Se habla poco del tema porque a los padres les incomodan los síntomas internos y externos que viven sus hijos. Básicamente porque los cambios todavía no son visibles. Es decir, la metamorfosis está en proceso pero tienen a la vista un cuerpo de niño. Entonces les choca más que sus “nenes” tengan sus primeras pulsiones sexuales cuando todavía no salieron de la escuela primaria que cuando lucen un cuerpo de adolescente”.

LOS CAMBIOS TAN TEMIDOS

El proceso puberal se inicia entre los 9 y los 10 años entre las niñas y los 11 y los 12 entre los varones. De un día para otro, los chicos comienzan a percibir que “algo” les está ocurriendo. Incómodos y preocupados, sienten intriga y miedo por los nuevos impulsos (sobre todo en lo sexual) y a la vez se enamoran de sí mismos y su cuerpo. De hecho, es normal verlos pasar mucho tiempo frente al espejo admirándose. Paradójicamente, también es común que descuiden su cuerpo al vestirse o asearse. Es la consecuencia de la negación de su nuevo aspecto. Tratan de hacer “como si no existiera”.

“A pesar de que los chicos están mucho más sueltos que en épocas anteriores –agrega la Licenciada Goldberg- y que los medios de comunicación, que tocan casi todos los temas sin tapujos, les proveen mucha información, todavía todo lo que tiene que ver con la primera relación sexual los espanta. Sin distinción de sexo. Además, otra de las cuestiones que descolocan al púber es que se empieza a esperar de él actitudes de adulto. Esto lo obliga a dejar de refugiarse en el rol de chico y por eso debe reacomodarse. Sufre porque se siente extraño con su cuerpo. Lo percibe como un saco prestado, que no está hecho a su medida. Por momentos le fascina su nuevo aspecto, pero en otros quisiera volver a su antiguo rol. Para colmo los adultos, por su propia incomodidad, suelen burlarse de ellos. Esto afecta a los chicos según su carácter y educación. Algunos se divierten y no hacen otra cosa que hablar del tema. En tanto, otros más introvertidos tienden a aislarse y los chistes los lastiman”.

Es frecuente que los chicos no puedan verbalizar sus temores: “¿Seguiré creciendo?”, “¿Toda la vida tendré estos granos en la cara?” o “¿Es normal que le pase esto a mis genitales?”. Estos miedos, si no son tomados a tiempo, pueden generar angustia, ansiedad y depresiones que paralizan al chico y a veces llegar a transformarse en traumas que se arrastrarán de por vida.

LA LLAMADA DE LA NATURALEZA

La llegada de la menstruación (oscila entre los 9 y los 16 años) le suele provocar a las chicas sin información repentinos ataques de miedo a estar enfermas y a la muerte. Siglos de vergüenza y represión crearon eufemismos como “el mes”, “esos días” y hasta “el asunto” para evitar llamar las cosas por su nombre. De hecho, las mujeres ni siquiera tienen un nombre simpático para hablar de su vagina. Mientras los niños se refieren, por ejemplo, al “pajarito”, la "picha" o el “pito”, las nenas apenas disponen de palabras "amables" para referirse a sus genitales.

Las irregularidades en los primeros ciclos menstruales surgen a veces por errores de cálculo (computar treinta días en lugar de veintiocho) o debido a la falta de progesterona debido a la inmadurez del proceso puberal. Esto suele provocar grandes preocupaciones en las madres. Aunque por suerte ya casi no se escuchan aquellos mitos tan populares hace un par de décadas. Como temer que "la sangre se le vaya a la cabeza a la nena y se vuelva loca" o restringir la gimnasia, los baños y la alimentación durante el período.

Tal vez uno de los síntomas más inofensivos (y por qué no decirlo, también divertidos para el que no lo sufre) es el cambio de voz en los varones. Crece la laringe, la nuez de Adán se desarrolla y el resultado es que el chico debe huir del coro de niños porque sus repentinos graznidos arruinan la obra. Los chicos deben reacomodarse a su nueva voz del mismo modo que lo hacen con su nuevo cuerpo. Y es una de las manifestaciones más gráficas de que algo está cambiando porque no se la puede ocultar.

El correlato visual y táctil al cambio de voz es la aparición de unos pelos en la cara que no son ni vello ni bigote, un estirón porque los huesos no están osificados, y... el molesto acné. La piel de los chicos se llena de pustulentos volcanes que los deja en evidencia de que están creciendo. Es una de las más comunes causas de angustia entre los adolescentes porque “¿Qué chica va a querer bailar con una espiga de maíz, llena de granos?”. No deberían preocuparse porque el problema es pasajero y, además, todos lo sufren en mayor o menor medida.

Y, como para completar la percepción del cambio con los cinco sentidos, el proceso se caracteriza por un nuevo y mucho más intenso olor corporal. Otros cambios son el aumento de la estatura y el peso, la cara de niño que desaparece, la frente se eleva y ensancha, la boca se agranda y los labios se vuelven más gruesos, sobresale la barbilla, la cabeza se hace proporcionalmente más pequeña y el corazón y los órganos reproductivos aumentan de tamaño.

El período de la pubertad termina simbólicamente con las primeras menstruaciones (menarquía) en las niñas y con la primera eyaculación (espermaquia) en los varones. Se trata de un proceso relativamente corto pero sumamente crítico. Es por eso que después de casi dos siglos y medio, las palabras del filósofo y pedagogo francés Juan Jacobo Rousseau tampoco pierden vigencia: “Nacemos, por así decirlo, dos veces: una para existir y otra para vivir. Hasta la edad núbil, los niños de ambos sexos no tienen nada que los distinga. Pero el hombre no está hecho para quedarse siempre en la infancia. Tal como el bramido del mar precede con mucha anticipación a la tempestad, esta tormentosa revolución se anuncia por medio de las pasiones nacientes. Un cambio en el humor, arrebatos frecuentes, una continua agitación del ánimo hacen al niño casi indisciplinable. Se vuelve sensible antes de antes de saber lo que siente. Pero si su vivacidad se torna demasiado impaciente, si su arrebato se convierte en furor, si vierte lágrimas sin causa, Ulises, ¡Oh sabio Ulises! Ten cuidado. Los vientos se han desencadenado. No abandones ni un instante el timón o todo estará perdido”.

CONSEJOS PARA ADULTOS

Una de las características de la transición adolescente es la de querer salir de abajo del ala protectora de sus padres para empezar a aprender a volar. Por eso el muchacho intentará demostrar y, fundamentalmente, demostrarse que no necesita más a los adultos. El miedo que le genera la sensación de soledad lo impulsan a refugiarse en sus pares: “La banda de amigos”. Esta etapa va cediendo cuando llegan los primeros noviazgos. Sin embargo, la responsabilidad del adulto no se licúa durante esta etapa. Más bien todo lo contrario, porque es uno de los períodos más peligrosos en la vida de los hijos. Ya que son fácilmente influenciables. Entonces, ¿cómo manejar ese equilibrio entre libertad y ojo vigilante? Aquí van algunas ideas:

  • Los padres deberían hacer vivir los cambios no como el agobio de las responsabilidades que llegan sino como un momento de felicidad. A veces ciertos dolores menstruales son fruto de la tensión y los nervios por cómo se le transmitió a la chica que sería el proceso.
  • En principio, los padres no deben tenerle miedo a sus hijos. No creer que porque el chico se muestre hostil o huidizo no necesita apoyo. Se les debe hacer saber que están disponibles sin presionarlos para que accedan al diálogo. Una charla de desahogo puede transformarse fácilmente en una sesión de interrogatorio si no se tiene cuidado.
  • A veces los chicos se aíslan. Se debe buscar el momento adecuado para insistir pero teniendo cuidado de no ahogarlos.
  • Tener en cuenta que los chicos suelen sobredimensionar sus problemas. Por eso deben saber que pueden hablar hasta de lo más grave. Sin tabúes.
  • Conviene que los chicos escuchen en casa (no en la escuela o en el club) por primera vez de estos temas. Dependerá de la personalidad del hijo el momento para hablar.
  • Es bueno hacerles saber que se ven más bellos con su nuevo aspecto.
  • Prestar atención a cualquier cambio en el cuerpo. Descubrirlo a tiempo puede ayudar a anticipar conflictos fruto del miedo.
  • Es importante poner límites. Esto no hará que los hijos pierdan el respeto por sus padres. Mas bien, si son lógicos y fruto del sentido común, pasa lo contrario. No hay que acercarse al chico como un amigo, un padre dubitativo pierde su rol. Y al prohibir algo hay que exponer las razones. Pero no hay que ponerse como ejemplo al estilo “a mí me pasó”.
  • Los adolescentes necesitan privacidad para llegar a tener una vida propia. Dársela es demostrarles respeto.
  • Sin embargo, conviene que la televisión y sobre todo la computadora, estén en una habitación común y no en sus cuartos.
  • Hay que hacerles ver que por más que ya no son chicos se los sigue queriendo. Se debe prestar atención a esto en los casos en que haya hermanos y sólo uno está en edad del desarrollo.
  • Los detalles de la sexualidad hoy están al alcance de cualquier niño que quiera conocerlos. Incluso algunas escuelas dan clases de educación sexual. Es importante hablar del tema con ellos, chequear qué entendieron y conviene saber en qué etapa están con sus noviecitos/as (besos, caricias, etcétera) sin entrar en detalles.
  • Los padres deben interiorizarse en las nuevas tecnologías para mantenerse al día ellos y poder entender mejor a sus hijos.
  • Tal vez lo más importante: el hijo ya no es un nene, mucho menos un bebé. Por eso hay que escucharlo y tener en cuenta su punto de vista. Por su parte, ellos están deseosos de escuchar consejos y recibir límites. Por más que puedan merecer un premio Oscar a la “mejor actuación familiar” por lo bien que lo disimulan.

CONSEJOS PARA PUBERES

Es común que los artículos que versan sobre la adolescencia y pubertad incluyan consejos o recomendaciones para los padres. Sin embargo, los que verdaderamente están sufriendo los cambios suelen ser dejados de lado. Por eso aquí hemos recopilado una serie de conceptos destinados a que los “proyectos de adolescentes” puedan disfrutar a pleno de una etapa irrepetible de sus vidas.

  • Lo primero que necesitas saber es que deberías vivir con alegría estos cambios corporales porque te quedan bien. Por más que a veces te sientas raro o feo la naturaleza se está encargando de convertirte en un bello joven.
  • Los granos son provisorios y con el tiempo se van. Y si te molestan demasiado hay tratamientos ( jabones, cremas, lociones y pomadas) muy buenos y efectivos para combatir el acné. Tomar sol es también una buena manera de limitarlos.
  • Los adolescentes deben permitirse experimentar con la forma de vestirse hasta encontrar cuál es el estilo con el que se sienten más cómodos. Debes hacerse respetar por tus padres si quieres ponerte una prenda más o menos ajustada. Si tienes ganas de “echarte una carpa” encima o si, por el contrario, te gustaría que se te marquen las nuevas formas del cuerpo, adelante. Sin escandalizar, claro.
  • No deberías sentirte ansioso cuando veas que otros chicos ya produjeron los cambios. Al final les van a llegar a todos y no es sano compararse porque cada uno tiene su ritmo y nunca son iguales. Debes darte tu tiempo porque la vida es larga y cada etapa merece ser disfrutada a pleno.
  • Tampoco seas cruel con aquellos que todavía no se desarrollaron. Recuerda todo lo que sufriste ante las burlas y ponte en su lugar.
  • En la sociedad los períodos de transición como la pubertad no son recibidos con alegría y muchos hasta los ven con espanto. Pero ¿qué importa realmente tener un feo grano en la punta de la nariz o pasar por el susto de un cambio de voz si se sabe que son procesos naturales para convertirse en adultos? Después de todo no es un precio alto.
  • Los senos adolescentes son muy fibrosos y el cambio definitivo dura entre cinco y nueve años. Al principio, un sostén tipo “top” es suficiente. Pero debe ir adaptándose de acuerdo al tamaño, con la premisa de que nunca oprima.
  • A la hora de acercarte a una chica o un chico de la misma edad no tienes que hacerlo con vergüenza porque lo más probable es que esté pasando por un proceso similar y no va a juzgarte (recuerda que tiene o tuvo tus mismos temores).
  • Si un adulto se mofa de tus cambios ten en cuenta que lo hace porque se siente incómodo porque te ve crecer y no porque seas ridículo o digno de burla.
Por Gustavo Masutti Llach, del blog Ve her şey

18 de enero de 2013

¿Cómo favorecer la armonía entre hermanos?

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Muchas veces los padres nos vemos desbordados por las rencillas, peleas, discusiones y demás de nuestros hijos. Básicamente el problema es una cuestión de celos pero aparte de las causas y motivos, este artículo trata sobre qué y cómo podemos hacer los padres para “paliar” estas situaciones.

1. Evitemos las comparaciones de un hijo con otro. Debemos evitar comparar a un hijo con otro. Cada hijo es único y debemos ser capaces de ver qué tiene de especial. No solo las calificaciones escolares indican lo que un niño es capaz de ser.

2. Escuchemos las quejas de los hijos. Muchas veces nuestros hijos tienen quejas o protestas de situaciones o actuaciones. Los padres tenemos que tener paciencia, escucharles y hacerles ver que se sienten comprendidos.

3. Comuniquemos a nuestros hijos que comprendemos sus sentimientos. En la familia es donde expresamos nuestros sentimientos, es donde nos sentimos capaces de manifestarnos como somos; por eso nuestros hijos deben sentirse cómodos expresando lo que sienten.

4. Pasemos un rato a solas con cada hijo o hija haciendo algo que le guste mucho a él/ella. Tranquiliza mucho a los hijos poder disfrutar de tiempo individual con uno de sus padres una vez por semana (10-20 minutos.). Y usted gozará también de la experiencia. El tiempo en individual ayuda a calmar sus celos.

5. Lema: “Tu clan, tu familia”. No debemos “aislar” a un hermano. Siempre debemos hacer
ver a los hermanos que estar juntos les enriquece. Interioricemos que una buena relación fraternal, nos asienta, nos refuerza ante nosotros mismos y ante los demás. Nos llena de bienestar, especialmente si antes habíamos padecido las tensiones y disgustos de una relación difícil. Debemos ser como una piña, debemos enseñarles a convivir, buscando la unidad para conseguir la armonía.

6. No actuemos como juez. Si no se estamos presentes, mejor estar al margen que intervenir como juez. En las peleas entre hermanos, si actuamos como juez, ellos tienen la sensación de que un hijo es bueno y otro hijo es malo. Los niños tienen que aprender a llevarse bien unos con otros y este proceso comienza en casa. Cuando enseñamos a nuestros hijos cómo resolver disputas entre ellos, les estamos enseñando también cómo llevarse bien con sus amigos.

7. Fijémonos en ellos cuando se porten bien. Los felicitamos por llevarse bien. Esta es una estrategia muy poderosa para ayudar a definir el comportamiento de nuestros hijos. La mayoría de los padres ignoramos a nuestros hijos cuando se llevan bien y les gritamos cuando comienzan a pelear. De esta manera se da atención al mal comportamiento e ignoramos el buen comportamiento.

8. Creemos situaciones de disfrute familiar. Deportivas como ir a la piscina, jugar a los bolos, pasear en bici; culturales como una excursión, una visita a un monumento, a un museo… Pensemos y hablemos con ellos. Se puede aprovechar esas ocasiones para hacer una consulta familiar: pídeles que cada uno aporte su idea (incluso los más pequeños), ¡aunque parezcan imposibles de llevar a cabo! Siempre se puede inventar algo o convertir un sueño en realidad.

9. Hablar entre ellos en momentos de calma. Las palabras son esenciales para expresar lo que sentimos. Si vemos que la pelea se refiere a un conflicto importante (intenciones violentas, o que uno de los dos está más afectado emocionalmente que el otro…), haz que los dos hablen y se expresen al respecto para que no vuelvan a pelearse por lo mismo. Haz que los hijos hablen, den su opinión y dialoguen. El hecho de que hablen permite a los hijos (y a los padres) entender que se puede solucionar un problema dialogando y sin gritar.

10. No pongamos calificativos a los hijos. La interiorización que cada hermano hace de los papeles que desde la niñez se le asignan en el seno del hogar (esas expresiones que nos califican como "el o la responsable", "inteligente", "tímido-a", "juerguista", "cariñoso-a", "estudioso-a", simpático-a", "cortito", ...) puede perjudicar la relación entre hermanos. Desde estas clasificaciones, y con la diferencia de trato que conllevan por los padres y/o por el resto de los hermanos, se organiza la relación, con toda la asimetría y carga peyorativa que puede entrañar para alguno. Más que a un compañero, estas diferencias nos pueden hacer ver a nuestro hermano como un rival. Ahí pueden nacer muchas envidias y resquemores, que tendrán su repercusión en la fase adulta.

Por Gloria Pastor Blanco

16 de enero de 2013

El niño somnoliento


¿Qué es la excesiva somnolencia?

Llamamos somnolencia a la sensación de pesadez y torpeza de los sentidos motivada por la falta de sueño. La excesiva somnolencia diurna se define como la incapacidad de permanecer despierto durante el día, alternándose la vigilia con episodios de sueño o adormecimiento. Puede aparecer a cualquier edad, aunque se hace más aparente cuando comienza la escolarización y el niño no es capaz de mantener la atención ni realizar las tareas que sí hacen sus compañeros.

¿Es frecuente la excesiva somnolencia en los niños?

Con relativa frecuencia, los niños parecen somnolientos, les cuesta trabajo levantarse de la cama por la mañana, presentan escaso rendimiento escolar o, incluso, se duermen en clase.

Alrededor del 75% de los adolescentes reconocen que necesitan dormir más todos los días. En estudios realizados en el medio escolar, se detectó que un 10% de los alumnos presentaban somnolencia durante el día y que casi el 20% se encontraban cansados durante el horario escolar.

¿Qué provoca la excesiva somnolencia en mi hijo?

Las causas que provocan la somnolencia en el niño se pueden agrupar en tres:

Escasa duración del sueño o sueño insuficiente: los niños no duermen el tiempo que requieren, porque trasnochan o porque se levantan demasiado pronto.

Calidad pobre del sueño: a pesar de dormir las horas necesarias, el sueño es fragmentado y no resulta adecuado.

Los niños presentan unas necesidades de sueño incrementadas con respecto a los demás niños de su edad.

¿Cuáles son las causas más frecuentes?

El primer grupo de causas es el más frecuente. Estamos ante un sueño insuficiente en cantidad: el niño duerme pocas horas porque se acuesta tarde o porque se despierta demasiado temprano. En él se incluyen el insomnio de inicio o la ausencia de un hábito correcto de sueño, con múltiples despertares.

Suele mejorar cuando se instaura una adecuada “higiene del sueño”. Ésta consiste en hacer partícipe al niño, desde los primeros meses de vida, de unas rutinas razonables en los horarios y actuaciones en la cena y al irse a la cama, que, lejos de constituir una disciplina espartana, sirven para darle al niño una seguridad que se traduce en un sueño tranquilo y reparador.

En la adquisición de una adecuada higiene de sueño influyen factores psicoafectivos, educacionales, sociales y laborales de los padres.

En los adolescentes, la somnolencia suele estar motivada, además de por lo anterior, por el llamado retraso de fase, en el que, a una base fisiológica o biológica de inicio del sueño a una hora más tardía, se añade una moda o tendencia de la sociedad a mostrar a los chicos una visión de la noche como atractiva y del sueño, como aburrido o innecesario.

El uso de las tecnologías (móvil, Internet, televisión) durante las horas inmediatas a aquellas en las que el adolescente se acuesta, unido a unos horarios de salir y de acostarse excesivamente tardíos durante los fines de semana, así como el exceso en el consumo de bebidas con cafeína, conducen a un círculo vicioso de insomnio nocturno y somnolencia diurna, de nefastas consecuencias en las relaciones familiares, sociales y el rendimiento académico de estos jóvenes.

¿Qué procesos pueden afectar a la calidad del sueño?

El segundo grupo de causas de la somnolencia en los niños, menos frecuente que el anterior, lo constituye el sueño fragmentado o de escasa calidad, que puede serlo por la existencia de parasomnias, por los llamados trastornos respiratorios del sueño, como el ronquido o el síndrome de apnea-hipopnea del sueño (SAHS), así como por otras enfermedades. En este grupo, el número total de horas de sueño es normal, o incluso aumentado, pero el sueño no es de buena calidad, no es reparador.

La parasomnias son trastornos puntuales que suceden exclusiva o preferentemente durante el sueño, perturbándolo. Se trata de las pesadillas, terrores nocturnos y sonambulismo, entre otros, que, si se presentan con frecuencia, pueden conducir a un sueño insuficiente y por tanto a somnolencia diurna. El tratamiento de las parasomnias incluye la investigación de trastornos o desencadenantes psicológicos y la instauración de una adecuada higiene del sueño.

También pueden afectar a la calidad del sueño los llamados trastornos respiratorios, como el ronquido o el síndrome de apnea-hipopnea del sueño (SAHS), así como enfermedades con síntomas nocturnos como el asma, la rinitis, el reflujo gastroesofágico, el trastorno por déficit de atención/hiperactividad (TDAH), la epilepsia y otras (que en total constituyen un escaso 2% de casos de niños somnolientos).

¿Pueden tener los niños aumentadas sus necesidades de sueño?

De forma excepcional, los niños pueden estar somnolientos por un aumento en las necesidades del sueño, que puede responder bien de forma temporal a determinadas enfermedades agudas o efectos secundarios de determinados fármacos o, en contadas ocasiones, de forma permanente, a la existencia de una narcolepsia, enfermedad muy rara de base hereditaria.

¿Qué normas se deben de recomendar para una buena higiene del sueño?

En general, la calidad del sueño guarda relación con el establecimiento de unos horarios regulares desde una temprana edad, evitar ver la televisión por la noche en la cama antes de dormirse, tampoco es recomendable navegar por Internet a últimas horas del día, evitar la práctica deportiva antes de acostarse, evitar el consumo de cafeína (bebidas de cola, café, té, chocolate)

¿Cómo puedo saber si mi hijo presenta excesiva somnolencia?

Con frecuencia sólo se llega al diagnóstico cuando se hace evidente y provoca problemas en el rendimiento escolar o en la dinámica familiar y social de los niños/adolescentes.

Existen varias preguntas que los padres pueden hacerse para sospechar este cuadro:

  • ¿Está el niño más cansado o somnoliento durante el día que sus amigos?
  • ¿Es difícil despertarlo por la mañana?
  • ¿Se duerme en clase? ¿Es adecuado su rendimiento escolar?
  • ¿Necesita dormir siesta a diario (en mayores de 5 años)?
  • ¿Cómo se trata la excesiva somnolencia?

El tratamiento depende de la causa que lo provoque, aunque en la mayoría de los casos se hará imprescindible el instaurar o retomar una adecuada higiene de sueño. Ésta es además la mejor herramienta, accesible a todos los padres, para evitar la aparición de un sueño pobre en calidad y/o cantidad que provoque una excesiva somnolencia en nuestros hijos

Bibliografía:
Para más información consultar la página Web del Grupo del Sueño de la AEPap: Disponible en: http://www.aepap.org/gtsiaepap/
Pin G. Genis R. Durmiendo como un niño. Ideas practicas para educar el sueño de nuestros hijos. Ed Parenting

Por I. Cruz Navarro y J.L. Montón Álvarez del Grupo del Sueño. AEPap
Extraído del Boletín FAMIPED
La imagen es de Marisol García

14 de enero de 2013

Cómo ayudarla a afianzar su confianza mientras pasa de la niñez a la adolescencia


Ser adolescente es un momento emocionante para las niñas, pero a medida que hacen la transición entre la niñez y la condición de mujer, su confianza puede pender de un hilo. Esa misma niña que solía decir: "Ya lo sé", cada vez que le decías lo bonita que era, ahora puede dejar tu halago a un lado. De repente, ella va de una chica que creía que era una princesa pero que parece sentirse más como un patito feo. Desafortunadamente, no es raro que las niñas adolescentes se preocupen excesivamente por cómo se ven.

"Toda nuestra cultura está basada en la apariencia, por lo que es realmente un verdadero reto superar esta barrera", dice Linda Malm, psicóloga licenciada en Wyoming.

Puede ser que sea difícil observar a la adolescente de tu vida mientras su confianza en sí misma flaquea. Sin embargo, los padres que han pasado por lo mismo te dirán que esto es normal. "Es un hecho que tu hija va a estar obsesionada con su apariencia", dijo Malm. "Sólo hazle saber que ella debe aceptarse en la forma en que se ve." No se puede evitar esta transición de la niñez a la adolescencia, pero hay cosas que puedes hacer para ayudar a tu hija adolescente a llenar ese vacío de confianza.

Afirma sus cambios

Las adolescentes, a medida que son más conscientes de los cambios en sus cuerpos, suelen pasar una cantidad excesiva de tiempo delante del espejo . Si bien hay algo de orgullo en eso, también pueden sentirse como si todo el mundo las mirase y hay una gran presión para encajar con sus compañeros.

"Como consejera, mi mayor preocupación es que admiren a esas estrellas de cine que son peligrosamente delgadas", dijo Malm. "Es importante ayudar a tu hija a reconocer lo que es un peso normal y saludable para ella, y enseñarle a apreciar su belleza propia y única".

Malm mencionó que "belleza única" incluye el peso ideal de tu adolescente y la capacidad de expresar su personalidad e inteligencia. Una niña preocupada con cualquiera de estas cuestiones, así como de la manera de arreglar su pelo, de aplicar el maquillaje y de lo que los demás niños piensan de ellas, pueden sufrir problemas de confianza. Un padre puede tener que intervenir para ayudar.

Dardi Roy de Nuevo México, esposa militar de años y madre de una hija adolescente, dijo que los amigos y familiares vinieron a apoyar a su hija cuando la niña era un adolescente.

"(Le aseguraron) que ella era hermosa no solamente por su belleza exterior, sino también por su belleza interior ", dijo Roy.

Celebra sus primicias

Roy dijo que cree que los padres pueden ayudar a guiar las decisiones de una hija a medida que ella se acerca a nuevos hitos en su vida. Dijo que sus esfuerzos han dado sus frutos.

"Como adolescente", dijo Roy de su hija, "ahora se siente cómoda y confiada en su propio estilo".

Malm dijo que enamorarse de una celebridad conlleva problemas maadre-hija cuando se trata de ropa. La mayoría de las preadolescentes ven a las jóvenes celebridades femeninas como guías de la moda, y en estos días, la mayoría de las estrellas jóvenes suelen mostrar sus cuerpos.

Malm dijo que los padres tendrán que tomarse el tiempo para discutir opciones de moda con sus hijas en crecimiento.

"Asegúrate de que sea consciente de tus valores acerca de la exposición de su cuerpo antes de ir de compras juntas", dijo Malm.

Por lo menos, explico Malm, podrías persuadirla de expresarse "a través de los colores e impresiones" en lugar de exponer la piel.

Laura Gray, una enfermera y madre de Oklahoma, dijo que su hija es alta y atlética, por lo que es difícil encontrar ropa de su talla de la que usan las adolescentes. Gray nunca permite que su hija se sienta como si fuera poco usual. "Hablamos de cómo te hace sentir la ropa y ver más que el tamaño de la etiqueta", dijo Gray. "Esto no es fácil, y ha habido muchas lágrimas, pero seguimos de compras y hemos encontrado otras tiendas que ofrecen ropa chula para las niñas".

Malm dijo que las adolescentes también pueden usar alguna orientación sobre los cosméticos y modificaciones corporales.

"El maquillaje es una de las formas en que una adolescente se expresa, que es bastante inofensiva", dijo. "Hay límites respecto de la cantidad apropiada de maquillaje de ojos de acuerdo al evento. Míralo de esta manera: Se puede lavar, el tatuaje es permanente."

Dale un poco de espacio

La última cosa que una adolescente quiere es ser tratada como una niña, aunque ella siga siendo una para la madre. Kim Giffin, una maestra jubilada y madre de una hija adulta, dijo que cree que "las niñas necesitan un poco de intimidad para ser más independientes, pero las adolescentes todavía necesitan que sus padres participen."

Roy está de acuerdo con Giffin.

"Creo que los niños respetan a los padres que les dan espacio para ser independiente, pero están sinceramente preocupados por lo que están haciendo y lo que está pasando en sus vidas", dijo Roy.

Tener intimidad va de la mano con la necesidad de tu niña adolescente por la independencia. Tú puedes fomentar esto dándole responsabilidades. Malm señala que la niña, "debe contribuir con la familia haciendo tareas y planchando su propia ropa".

Darle libertad puede expandirse fuera de la casa. Su autoestima puede crecer aún más cuando se toma el paso de dejarla asistir a los bailes o actividades escolares sin tu presencia, pero sin dejar que esté sin supervisión. Hazle saber que estarás involucrado.

"Participa en la escuela", dijo Gray. "Mi esposo trabaja en la escuela. (Es) la situación más favorable. Conocemos a todos, y todos los adultos están supervisando (a los jóvenes). Tenemos ojos en todas partes. Tratamos de ser padres divertidos para que los niños quieren estar cerca y hablar".

Por Bobbie Brewer, extraído de la web http://www.ehow.com

12 de enero de 2013

Trucos para llevarles a la compra


¿Tu hijo odia ir de compras? ¿Termina gimoteando, quejándose o pidiendo chuches? ¿Alguna vez has tenido que lidiar con una rabieta en una tienda? ¿Ir a la compra se ha convertido en una tarea desagradable?

A menudo no es ir de compras el problema, sino el estrés, el enfoque “empresarial” que los padres adoptan cuando hacen recados. Además de eso, muchos eventos adultos son poco interesantes para los niños, y la duración de la mayoría de las excursiones a hacer la compra tiende a exceder la cantidad de paciencia de un niño.

Qué hacer

Haz de ir a la compra un evento más que un recado.
Éste es un buen momento para hacer dos cosas a la vez: hacer la compra y tener algo de tiempo de calidad con tu hijo. Si eres un padre ocupado y multi-tarea te darás cuenta de que esta forma de pensar te ayudará a tener una actitud más paciente y agradable que fácilmente se contagie a tu hijo.

Planea el mejor momento para comprar.
Si no tienes prisa, tú y tu niño estaréis más relajados y pasaréis un rato más agradable. Si tienes prisa, haz una lista con anticipación y cíñete a ella. Dar vueltas por la tienda para comprar al azar hace que sea un viaje mucho más largo.

Involucra a tu hijo.
A la mayoría de los niños les encanta hacer de ayudantes en la compra. Pueden llevar las cosas al carro, elegir los productos y encontrar los artículos en los estantes. Los niños que saben leer pueden disfrutar de tener su propia lista de la compra y buscar las cosas de su lista.

Pídele opinión.
Cuando puedas, coge dos artículos similares y pídele a tu hijo que decida cual comprar. Tener voz y voto en lo que se pone en el carro es muy emocionante y enriquecedor para los niños.

Reconoce los deseos de tu hijo.
Si empieza a pedirle galletas, hazle saber que... "Mmmm… Estas galletas están muy buenas." Continúa con una declaración de por qué no lo vas a comprar, sin que suene a reprobación como, "Pero ... no estamos comprando galletas en estos momentos."

Crea un lista de deseos imaginarios.
Cada vez que tu niño te diga, "quiero esto" dile que recordarás que le gusta. Incluso puedes anotarlo en un papel y llamarlo lista de deseos.

Evita que los gimoteos constantes.
Deja que tu hijo sepa de antemano lo que quieres y lo que no quieres comprar ese día antes de entrar en la tienda. Si puedes permitirle elegir una cosa cada vez que compres él sabrá que no debe pedir una lista interminable de cosas. Tener que elegir por sí mismo una sola cosa también da un propósito para el viaje.

Ten reglas consistentes.
Si haces la compra con frecuencia te ayudará escribir cinco o seis reglas para hacer la compra y poner esa nota en el coche. Revisa con él las reglas cada vez que vayas de compras.

Lo que no debes hacer

No lleves a tu hijo de compras si está hambriento. 
Puedes no haberlo planteado intencionadamente, pero a veces pasa. Si han pasado un par de horas desde que tu niño comió, el primer punto de tu lista debe ser una merienda que tu hijo pueda comer mientras compras. Una bolsa de galletitas, una barrita de cereales o alguna cosa por el estilo pueden hacer maravillas para no llegar al límite. (Sólo recuerda que tienes que pagarlo, incluso si se trata de una bolsa vacía.)

No lleves a tu hijo de compras si está cansado.
Evita hacer la compra muy cerca de la siesta. Los niños cansados son muchísimo más exigentes e impacientes.

No compres en las horas de más actividad de la tienda.
Cuando sea posible evite ir a la compra cuando haya grandes multitudes. Cuanta más gente haya en la tienda más cola habrá para pagar y más complicaciones. Una tienda más tranquila y con menos gente también te hará sentir menos estrés.

Extraído del libro "The No-Cry Discipline Solution" de Elizabeth Panley

10 de enero de 2013

La escolarización temprana

gemelos mellizos criando múltiples carros gemelares crianza

Quiero entrar en este tema con más detalle, porque existe demasiada información falsa y conceptos equivocados sobre este asunto. La tendencia actual consiste en entregar a los niños cada vez más temprano al cuidado del Estado. 

En realidad, la mejor estimulación temprana consiste en la interacción entre el niño y sus padres.  Cuando el niño preescolar es separado de sus padres y del ambiente familiar conocido, sufre traumas que afectan todo su posterior desarrollo emocional e intelectual. Ya en el año 1975, el doctor Raymond Moore ha coleccionado los resultados de más de cien investigaciones científicas hechas en diferentes países del mundo, acerca de los efectos de la escolarización temprana. Todos estos estudios confirmaron unánimemente que los niños que entran en la escuela más tarde (a partir de los ocho años), se desarrollan mejor. Los niños que habían sido educados en el hogar por un tiempo prolongado, por lo general mostraban mejores habilidades intelectuales, un mayor equilibrio emocional, y más cualidades de liderazgo.

La única excepción eran los niños que venían de hogares muy problemáticos. Pero aun en este caso no debemos equivocarnos: Así como el abuso y maltrato sucede en las familias, ¡sucede también en instituciones estatales! 

A menudo la escolarización temprana se justifica con la situación económica: "las madres tienen que trabajar". Pero nadie pregunta cuánto le cuesta al Estado la implementación de tantas escuelas infantiles y casas de niños, y más adelante la recuperación de tantas familias disfuncionales y niños dañados en su desarrollo. En realidad, la educación en casa es más económica para la sociedad. El doctor Moore menciona varios proyectos piloto donde se demostró que los educadores profesionales podían aconsejar a los padres acerca de la educación de sus hijos, en vez de juntarlos en un jardín de niños. No solo los niños se desarrollaron mejor, sino también el costo era menos.

Estos datos están disponibles por lo menos desde el año 1975, cuando apareció la versión original (inglesa) del libro del doctor Moore. Pero los ministerios de educación en los diversos países ignoran estos datos, y siguen moviéndose en la dirección opuesta. ¿Es esto solo ignorancia, o es tal vez un plan concebido para dar al gobierno el control total sobre las mentes de la próxima generación?

Por otro lado, los niños pueden aprender un montón de cosas de sus padres, de una manera informal y  natural. Aprenden a vestirse, a barrer, a lavar su ropa, a cocinar, a arreglar cosas en la casa, etc, mientras hacen estas cosas juntos con sus padres. El niño tiene una curiosidad natural que lo incita a explorar su medio ambiente, experimentar con lo que encuentra, y hacer muchas preguntas. Lo único que necesitan hacer los padres es responder a esta curiosidad, proveer al niño oportunidades para experimentar, y tomar en serio sus preguntas. (¡Estamos otra vez hablando del asunto de la comunicación!)

(La obra de los Moore, "Mejor tarde que temprano", contiene muchas sugerencias para actividades que estimulan el aprendizaje y que los padres pueden realizar de manera muy sencilla con sus hijos.)

Todo esto funcionará solamente si hay a la vez un cambio en la actitud de los padres. Los padres tienen que darse cuenta que ellos son los responsables de educar a sus hijos, no solo de delegar la educación a otras personas y después exigir "resultados" de ellos. No es lógico, como padre, exigir de manera posesiva que mis hijos sigan el camino que yo les estoy trazando, y a la vez de manera negligente dejar toda su educación en manos de otras personas.

8 de enero de 2013

Los riesgos en el embarazo múltiple (y II)


Hoy vamos a contemplar el segundo conceptos para la detección de riesgo de parto prematuro: la hipertonía uterina leve.

Hipertonía uterina leve

Se percibe como una sensación de peso, de tensión fuerte en la parte inferior del abdomen que puede llegar a ser molesta. En ocasiones, sientes como si fueras a tener la regla e, incluso, obliga a andar sujetando la tripa y algo encogida. En general cede al descansar. Al tocar la tripa no está tan dura, pero en cambio, dura por más tiempo, 10 minutos, 15 minutos, incluso horas, y, en general, cede al descansar.

¿Por qué aparece?

Se podría decir que porque el útero “se queja”, ya sea de un exceso físico o psíquico. Se suele percibir al final del día, tras una jornada dura, ó por ciertas actividades: andar, sobre todo deprisa, nadar, viajar...

Como en el caso de las contracciones, no se puede delimitar el nivel de actividad que produce la hipertonía. Hay mujeres que andan 2 ó 3 horas diarias y su útero permanece relajado, y otras, en cambio, van simplemente a comprar el periódico y notan la tripa tensa y pesada. También se puede observar que la sensibilidad del útero es variable de un día a otro. Hay días en los que tienes un ritmo frenético y no notas ninguna pesadez, y otros en los que, al mínimo movimiento, el útero “protesta”.

¿Qué hago cuando note la hipertonía?

Lo primero NO te ALARMES. Simplemente para y trata de descansar un rato (es preferible tumbada del lado izquierdo).

La sensación de pesadez, de tensión, desaparecerá, generalmente, en poco tiempo.

Al llegar a casa ese día, procura irte pronto a la cama (nada de hacer la cena perfecta, de seguir trabajando en casa...), concéntrate en descansar, eN cuidarte y en que te cuiden. Tu útero se relajará y podrás reanudar tu actividad normalmente al día siguiente.

Sin embargo, analiza tu ritmo de vida y, si es necesario, ¡frena!. Si la hipertonía se repite habitualmente y por largo tiempo, pueden aparecer las contracciones excesivas y necesitar reposo más o menos estricto el resto del embarazo.

6 de enero de 2013

El vinculo afectivo entre la madre y el hijo

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El lenguaje rudimentario del amor en el bebé es innato. Está ahí, programado, pero debe ser despertado por su madre. Las manifestaciones de amor que la madre tiene para con su bebé deben ser iniciadas lo antes posible, desde el momento mismo en que nace.

Las necesidades físicas y las emocionales están íntimamente ligadas y el bebé se guía por el patrón del placer. La necesidad del bebé de recibir atención amorosa por parte de sus padres tiene un origen biológico. A tal punto biológico que si se atienden solamente sus necesidades físicas, aún de manera impecable, el bebé puede llegar a morir. Pero es biológico también, porque la mera supervivencia no hace a nadie un ser humano completo. El lactante necesita la estimulación del amor a través de los sentidos: tacto, vista, oído, (y esto sólo se puede lograr si lo amamantamos y al hacerlo le hablamos, si al dormirlo le cantamos, si al cambiarlo nos acercamos a él a una distancia en la que pueda distinguirnos bien para sonreírle, si al bañarlo lo acariciamos y le damos masajito, si reímos y jugamos con él).

Tres circunstancias afectan básicamente la manera como se inicie la relación afectivamente la madre con su bebé y que comienza mucho antes del nacimiento:

1. Durante el embarazo
Aún antes de conocerlo, la embarazada se imagina y fantasea con el hijo por nacer. El nacimiento obliga a la madre a comparar entre el bebé real que ha nacido y el de sus sueños, fantasías y expectativas. Si la realidad y las expectativas son congruentes, el apego o vínculo afectivo se inicia muy pronto después del nacimiento. Si en cambio, realidad y expectativas son diferentes, la madre primero tiene que resolver la pérdida de sus fantasías y expectativas.

2. Durante el parto
La manera como se desarrolla el evento del nacimiento y la experiencia gratificante o no de esta experiencia para la mujer, puede interferir en el proceso del apego o vínculo materno-infantil. La sensación por parte de la mujer de haber tenido control sobre los acontecimientos durante el nacimiento, permite que inmediatamente después de que nace el hijo, entre verdaderamente en un estado de éxtasis y esto ayuda a la nueva madre a sentir confianza en su capacidad de crianza para con el hijo y la relación afectiva se inicia con mayor facilidad. Si en cambio, el evento del nacimiento no cubre sus expectativas y lo vive como un proceso violento y dramático en el que ella es un mero objeto del cuidado médico-hospitalario, en el que adicionalmente se le separa del hijo sin permitir un contacto temprano y prolongado, el apego se inicia tardíamente.

3. Durante el postparto
Los investigadores Klaus y Kennel han demostrado que inmediatamente después de nacido, el bebé tiene un período muy sensible de alerta que dura aproximadamente una hora y que permite iniciar el vínculo afectivo temprano con su madre. Si se cuenta con una madre alerta y despierta a la que se le permite sostener a su bebé en los brazos para darle la bienvenida, acariciarlo y manifestarle su amor, se aprovecha este período de sensibilidad inicial para el establecimiento de este fundamental requisito en la relación madre-hijo: el apego. Este período sensible puede verse como el período de consolidación de la conducta maternal. Después de este período, el vínculo puede aún integrarse, pero es más difícil y no cuenta con los mecanismos naturales de la especie para ayudar a dicho proceso.

Observando la conducta de los recién nacidos durante este período sensible (la primera hora después de nacer), fue posible demostrar que el niño puede ver, tiene preferencias visuales y que voltea la cara a la palabra hablada (las voces de sus padres); además se observó que todas las madres se comportan de la misma forma: primero tocan las extremidades de su bebito con la yema de los dedos, posteriormente acarician su espalda con toda la mano y luego proceden al abrazo total.

El contacto visual es muy intenso; la madre mira al bebé y éste le regresa la mirada. La madre automáticamente cambia el tono de su voz y el número de palabras que emite cada vez que se dirige a su bebé; por su parte, el bebé responde más a una voz aguda que grave. Esta comunicación entre la madre y su hijo no es solamente sonora sino que incluye también movimiento: así el bebé se mueve en sincronía con las palabras de su madre en una especie de danza. El bebé no responde de igual manera a otros sonidos distintos al lenguaje.

Esta interacción entre la madre y el hijo inmediatamente después del nacimiento no es solo satisfactoria para ambos, sino que también es fisiológicamente necesaria. El estímulo que representa la boquita del bebé en el pezón de la madre (cuando se le amamanta en sala de expulsión), hace que el útero se contraiga, facilitando la salida de la placenta y ayudando al útero a su involución. Es decir, que la naturaleza es muy económica y aprovecha una sola función para cumplir múltiples objetivos.

Fomentar el inicio del vínculo materno-infantil inmediatamente después del nacimiento, ayuda a una apertura hacia la conducta maternal que se organiza durante la experiencia del parto y se consolida por la presencia del bebé.

Los investigadores han descubierto que la visión del recién nacido desencadena el mismo repertorio de comportamientos afectivos en el padre que en la madre: también el padre hace ruiditos, contempla a su hijo y le habla y sonríe con naturalidad. Si se le da oportunidad, el hombre puede ser tan "maternal" como la mujer, protector, generoso, estimulante, receptivo a las necesidades de su hijo y cuidadoso.

Nos ha llevado demasiado tiempo y muchos choques culturales comprender estos hechos simples de la vida y ello se debe en gran medida a que las frases hechas y los malentendidos sobre los padres están muy arraigados en nuestra cultura.
Como quiera que sea, la confianza en sí mismo y la imagen de sí mismo del niño, serán resultado de todos los mensajes que recibe de sus padres. Si esto ocurre a través de las caricias y abrazos de su madre, del juego físico del padre, o viceversa, no importa en realidad: lo importante es que en conjunto recibe de sus padres los estímulos que lo llevan a ser él mismo.

Mi objetivo al haber elaborado este artículo es que los futuros padres aprovechen el movimiento actual en el que se propone que el bebé al nacer, pueda permanecer en la sala de expulsión recibiendo las manifestaciones de amor de sus padres y se mantenga a su lado en lo que se conoce como alojamiento conjunto durante su estancia en el hospital. Mi consejo es buscar anticipadamente al pediatra que recibirá al bebé y que los apoye para lograr las metas que ustedes tengan contempladas, como el amamantar a su hijo en la sala de expulsión, que permanezca con ustedes durante su estancia en el hospital y que fomente la lactancia exclusiva al seno materno.

Guadalupe Trueba

4 de enero de 2013

El cerebro de mamá

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La maternidad te cambia, porque transforma el cerebro de una mujer, estructural, funcional y en muchas formas, irreversiblemente.

Este cambio cerebral da origen a un cerebro motivado, siempre atento y decididamente protector, que obliga a la nueva madre a cambiar sus reacciones y prioridades en la vida. Se ligará con ese ser como no se ha ligado nunca con nadie. Las alternativas son la vida y la muerte.

En la sociedad moderna, en la que las mujeres no son sólo responsables de parir niños sino de sostenerlos económicamente, estos cambios en el cerebro crean el conflicto más profundo en la vida de una madre.

Cuanto más intensamente hagas algo, más células asigna el cerebro a dicha tarea, ...

La biología puede invadir circuitos a pesar de nuestras mejores intenciones y gran cantidad de mujeres experimentan los primeros síntomas del "cerebro maternal" mucho antes de concebir un hijo, especialmente si lo han estado intentando durante un tiempo. El "deseo del bebé" - el ansia profunda de tener un hijo - puede afectar a una mujer poco después de que haya acunado al recién nacido, suave y cálido, de otra.

El suave olor de la cabeza de un niño lleva feromonas que estimulan al cerebro femenino para que produzca la poderosa poción del amor - la oxitocina - creadora de una reacción química que induce al deseo de bebé.

El tacto de la piel de su bebé, el aspecto de los deditos de manos y pies, los breves llantos y gritos entrecortados quedan ya tatuados en el cerebro de la madre. En el plazo de horas o días, puede embargarla un abrumador afán de protección y se establece en ella la agresividad maternal. Su fuerza y resolución de cuidar a ese pequeño ser y de protegerlo se apoderan por completo de los circuitos cerebrales maternos. La madre siente que podría parar la marcha de un camión con su propio cuerpo para proteger al bebé. El cerebro se le ha modificado y junto con él la realidad. Tal es quizás el cambio de la realidad más importante que ocurre en la vida de una mujer.

Igual que un sistema global de actitud humana, los centros cerebrales de una madre para la vista, el sonido y el movimiento están orientados a monitorizar y seguir a su bebé. Esta vigilancia incrementada puede adquirir todas las formas posibles, dependiendo de la amenaza que una madre perciba contra la seguridad y estabilidad de su "nido". Incluso es algo normal el replanteamiento de las obligaciones del marido como proveedor.

Los circuitos cerebrales maternos cambian también en otros aspectos. Las madres pueden tener mejor memoria espacial que las que no han tenido hijos y pueden ser más flexibles, adaptables y valerosas. Tales son las habilidades y talentos que necesitarán para custodiar y proteger a sus bebés. Si han tenido por lo menos una camada, las hembras de rata, por ejemplo, son más atrevidas, muestran menos actividad en los centros del miedo de sus cerebros y se desempeñan mejor en las pruebas de laberintos porque tienen más memoria; además son cinco veces más eficientes para cazar presas. Estos cambios duran toda la vida, según han visto los investigadores. Las madres humanas pueden compartir estas experiencias. Semejante transformación es válida también incluso para madres adoptivas. En tanto permanezcas en contacto físico continuado con el niño, tu cerebro emitirá oxitocina y reformará los circuitos necesarios par hacer y mantener el cerebro maternal.

La dopamina se incrementa en el cerebro maternal por el estrógeno y la oxitocina. Es el mismo circuito de recompensa disparado en un cerebro femenino por la comunicación íntima y el orgasmo.

Los crecientes vínculos incluyen los efectos de criar al niño dándole el pecho. La mayoría de las mujeres que amamantan a sus bebés reciben un beneficio extra: el estímulo regular de los más agradables aspectos del cerebro materno. En cierto estudio se dio a ratas madres la oportunidad de apretar una barra y obtener una pizca de cocaína o apretar otra barra y que un cachorro de rata viniera a chupar sus pezones. ¿Cuál creéis que preferían? Los chorros de oxitocina en el cerebro superaron siempre la toma de cocaína. Puedes imaginar en qué medida dar de mamar refuerza la conducta maternal; tenía que ser útil para garantizar la supervivencia de nuestra especie. Cuando un bebé coge el seno de la madre con sus manecitas y chupa el pezón, desencadena flujos explosivos de oxitocina, dopamina y prolactina en el cerebro de la madre. Empieza a fluir la leche del seno. Al principio, todos aquellos tirones en tus pezones secos y sangrantes te pueden hacer pensar que será imposible superar otro día de tortura por culpa de la lactancia. Sin embargo, después de unas cuantas semanas - si no te has sentido arrastrada al harakiri - tendrás la capacidad de sosegar a tu bebé chillón y calmarte tú misma gracias a la lactancia. En el plazo de tres o cuatro semanas, la experiencia empieza a ser totalmente placentera; y no sólo porque el dolor haya cesado. Empiezas a esperar la hora de dar el pecho, a menos que estés tan corta de sueño que pases el día medio dormida. Pero en cierto momento de los pocos meses iniciales, podrás darte cuenta de que dar el pecho se ha vuelto fácil y de que lo disfrutas de verdad. Te baja la presión sanguínea, te sientes tranquila, relajada y te meces en olas de sentimientos de amor por tu bebé inspiradas por la oxitocina".

Del Capítulo 5 del libro "El cerebro femenino" de Louann Brizendine
La imagen es de Wild Spirit

2 de enero de 2013

Carros gemelares - Graco

Graco Duo Sport de Luxe carros gemelares mellizos gemelos criando multiples
Graco tiene en el mercado la silla gemelar Graco Duo Sport de Luxe. Es una silla en paralelo con dos asientos independientes con respaldo reclinable hasta 130º. Las capotas para el sol también son independientes. Se pliega fácilmente con una sola mano.

El manillar está unido, lo que hace que su manejo y conducción sea más sencillo. Tiene un pestillo de bloqueo del plegado, que permite que la silla se mantenga en pie incluso plegada. 

Incluye plástico de lluvia.

Medidas abierto: 102 x 75 cm
Medidas plegado: 100 x 30 x 76 cm
Peso: 10,2Kg


También tienen la silla gemelar Trekko Duo Sport Luxe, que se une al club de las sillas gemelares en dos alturas. Esta silla no es apta desde el nacimiento, ya que el asiento inferior sólo se puede utlizar desde los seis meses. El superior admite un grupo 0 y tiene tres posiciones para reclinar el asiento. El reposapiés es ajustable en altura. La capota es reversible. El asiento inferior se reclina en dos posiciones.
Plegado cómodo con una mano.

El manillar ajustable en altura. La rueda delantera se puede fijar y todas las ruedas se pueden quitar. Tiene una cómoda cesta porta objetos.

Como accesorios incluidos cuenta con el plástico de lluvia, el asiento inferior y la bolsa para guardar las ruedas.

Peso: 13.8kg (sin 2º asiento)
No hemos conseguido averiguar las dimensiones del carro. Si las conoces, no dudes en hacérnoslo saber.