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16 de agosto de 2013

¡Vacaciones!


Nos vamos de vacaciones y volvemos el 16 de septiembre, que también nosotras merecemos un descanso :-)

14 de agosto de 2013

Enfoque preventivo de los celos infantiles


Los celos son una reacción normal, pero no es la única (reacción) que tiene un niño cuando nace un hermanito. También se alegra, se asombra, le intriga, lo considera suyo, lo quiere abrazar y tocar, etc.

A menudo, las personas adultas dan mucha importancia a una conducta concreta (sea de celos o una simple desobediencia) y ya se cataloga a TODO el niño como de “celoso”, “desobediente”…. Sí, la tendencia a la generalización es muy habitual, pero no es útil.

En relación a los celos infantiles, es frecuente oír que los padres expresan su preocupación sobre las futuras reacciones del “príncipe destronado” ante la llegada de un hermano y desean saber qué hacer para facilitar su adaptación al nuevo hermano.

Los celos son una mezcla de emociones básicas. Por un lado el cariño: el niño quiere de verdad (¡y mucho!) a su papá, a su mamá, al nuevo hermanito... pero, al mismo tiempo, siente rabia de que el hermanito monopolice a la madre; de que llore y su madre parezca preocupada; de que antes recibía el 100% de todas las atenciones y ya toca a mucho menos (¡bajar al 50% es un “descuento” muy importante!). Para algunos niños, la estancia de la madre en el hospital con motivo del parto les causa profunda angustia. Quizá es la primera vez que se separan de ella y la ven cansada, con pinta de enferma y, de forma inconsciente, culpan al nuevo bebé de que su mamá ya no está radiante y dispuesta a jugar todo el día.

Y, para colmo, algunos adultos del entorno familiar, sin querer y, la mayoría de las veces, con la mejor intención del mundo, echan leña al fuego con comentarios desafortunados, un poco misteriosos o de doble sentido...
  • “¡No vayas a tener celos de tu hermanito...!”
  • “¡Me voy a llevar a tu hermanito...!”
  • “Tú tienes que esperar, que ahora le toca a tu hermanito....”
  • “Ahora, el hermanito es el que tiene que estar con mamá”
Por eso proponemos un enfoque en positivo y a largo plazo.

ANTES DE QUE NAZCA EL BEBÉ.
  • Se da la noticia y se comparte.
  • Se normalizan la gestación y el nacimiento (“Igual que cuando ibas a nacer tú”)
  • Se explica por anticipado que mamá va a estar dos días fuera de casa porque es en el hospital donde va a nacer el hermanito.
CUANDO YA HA NACIDO
  • Se le permite ir a conocer al hermanito en cuanto sea posible.
  • Se le deja que lo toque, que lo abrace o coja en brazos (supervisando, claro)
  • Se le deja que lo mire y se señalan sus partes. Los bebés son graciosos, sorprendentes en sus gestos…
  • Se le invita a que meta un dedito en la mano del bebé. Esto desencadena el reflejo de “prensión” y el puñito se cerrará sobre ese dedo. Es el momento de alegrarse y decir “Mira, te coge la mano; ya te empieza a conocer. Pronto querrá jugar contigo”.
Evidentemente, amamantar, cambiar y cuidar al bebé consume tiempo, pero eso no quiere decir que el nuevo bebé necesite la exclusiva total. Todas las cosas que se hacen al bebé se pueden hacer con el hermanito mayor al lado, mientras se le habla, se cuentan anécdotas, o se enseñan habilidades... El mayorcito no estorba, sino que aprende. Hablar al mayor significa ir sembrando ya palabras en el cerebro del más pequeñito. Pedirle favores sirve para estimular que desarrolle habilidades. Y debe saber que su ayuda es agradecida.

Es muy corriente que se compare, aunque es mejor evitarlo. Cada niño es una PERSONA. Solo se pueden comparar situaciones: “Cuando tú eras pequeño, como Juan, también tenías un carrito, o también te hicimos fotos, o también tomabas teta todo el rato....”

El hecho de ser ahora un niño “mayor” no solo debe exigir sacrificios (“tienes que esperar”, “tienes que ayudar…”). También debe tener ventajas.

Se debe ser generoso con frases de elogio: “Cómo me gusta lo bien que haces eso. Se ve que has crecido, que te estás haciendo mayor.” “Estoy muy orgullosa de ti; has sido capaz de esperar a que cambiásemos a Laura aunque tenías hambre y querías merendar...”

Conviene buscar el momento de dedicarle un poco más de atención. Un rato privilegiado a solas con uno de sus papás ("cuanto me gusta jugar contigo, o que salgamos juntos al parque, o que vayamos juntos al cine"), leer un cuento a la hora de dormir (“disfruto mucho cuando leemos un cuento").

CUANDO MANIFIESTA CELOS

Es acertado “anticipar” los momentos ya que es probable que el hermanito mayor haga algún intento de recobrar el protagonismo (suelen tener siempre ganas de hacer pis o cualquier otra cosa “justo” cuando toca amamantar al bebé). Entonces se prepara el escenario con antelación: “Ven, trae esa sillita y un cuento, que Irene tiene que comer. Me lees un cuento o lo leemos juntos. O se lo leemos al bebé... y así disfrutamos los tres de estar juntos”.

Por supuesto, no se debe olvidar que hay que poner límites:
  • No se puede hacer daño al bebé.
  • No puedes coger al bebé tú solo.
Por último, debemos recordar que un punto esencial es el ACEPTAR las emociones básicas. Incluso los celos y la rabia. Para el niño resulta complicado tener que manejarse con dos emociones contrarias. Pero eso nos pasa casi cada día a los adultos.

¿Qué pasa si el mayorcito dice “No quiero al hermanito”, “Es muy feo”, “Devuélvelo al hospital”, “Que se lo lleve la fulanita”?

No sirve para nada y es contraproducente decirle que eso no se dice o eso no se siente. Él lo siente así. Punto. Es un sentimiento.

Hay que explicarle que es normal que algún rato lo quiera mucho y algún otro rato le de mucha rabia que el bebé haya venido a su casa a alterar sus costumbres.

Hay que ayudarle a que entienda y descubra que tiene también un sentimiento de cariño; que lo descubra y disfrute.

Y para esto:
  • Hay que devolverle más cariño.
  • Hay que asegurarle una y mil veces que lo seguimos queriendo...
En esta situación, los niños son más vulnerables a las críticas y hay que insistir en que se debe corregir la conducta que está mal, pero respetando a la persona. O sea, que no se debe decir “Eres un patoso, has derramado el agua” sino “Se ha caído el agua; venga, te enseño cómo se recoge”.

Ni tampoco: “Eres malo. Has tirado el cochecito en la cuna del bebé”, sino: “No tires el cochecito en la cuna del bebé, porque le puedes hacer daño”

Para recordar:
  • Los celos son una reacción normal que, seguramente, se manifestará en alguna ocasión, pero serán las menos.
  • Es una mezcla de cariño y rabia, difícil de procesar por los niños pequeños.
  • Conviene que el niño sepa que es normal sentir cosas opuestas y darles nombre.
  • Se debe dedicar atención al hermano mayor, que disfrute de su nueva condición, que se sienta importante.
  • Los niños se portan mejor cuando reciben cariño incondicional y aprobación.
  • Es mucho más frecuente observar en el hermanito mayor reacciones de apego, como cuidar, tranquilizar, arrullar al bebé… Y pronto serán dos divirtiéndose juntos.
Ana Martínez Rubio. Pediatra de Atención primaria. Publicado en el boletín Famiped.

12 de agosto de 2013

Los padres que colechan tienen niveles de testosterona más bajos


Un nuevo estudio de la revista PLOS ONE se ha preguntado si los padres que duermen en el mismo lugar que sus hijos tienen menos testosterona y ha encontrado una relación significativa.

El estudio continúa otro anterior del mismo grupo que observó que la propia paternidad disminuye los niveles de testosterona.

No queda claro si el nuevo estudio muestra que dormir con el bebé hace que la testosterona baje, o si la testosterona baja podría ser la causa de que los padres estén más dispuestos a dormir al lado de sus hijos. Los investigadores dicen que el estudio considera que "el que los padres duerman cerca de sus hijos dan como resultado una mayor disminución de los niveles de testosterona".

Aun así, es un hallazgo interesante, en el contexto de otros estudios que han asociado niveles bajos de testosterona con padres que son más protectores con sus hijos. Los estudios sugieren que una caída en la testosterona hace que se produzca un cambio y se deje la competición con otros machos por compañeras para que los padres "inviertan" en los niños.

Uno de los problemas, como señalan los investigadores, es que no está claro por qué el  dormir con un bebé podría alterar los niveles de testosterona. Además, la testosterona de los padres se reducía por la noche, pero no por la mañana, otro hallazgo que es difícil de explicar.

El estudio fue realizado por Lee Gettler y sus colegas de Notre Dame y por investigadores en Filipinas. Los sujetos del estudio fueron 362 hombres de Filipinas que fueron parte y se esforzaron a largo plazo para que se controlaran sus niveles de testosterona y su comportamiento.

Seguramente hay más que aprender y más que decir acerca de este estudio. La relación entre los niveles de testosterona y la crianza de los hijos por los padres es muy importante, y comprenderlo nos ayudaría a entender por qué los padres humanos son uno de los pocos machos que se implican en la crianza de sus hijos.

10 de agosto de 2013

Juntos o separados: la opinión de un padre de múltiples maestro rural


Hola a todo el mundo
Me llamo Frank Alcón. Soy maestro rural y afortunado padre de unas hermosas gemelas de dos años. En el sitio en el que vivimos, la escolarización en Educación Infantil comienza a los dos años, un logro educativo que esperemos que no destrocen los recortes que estamos sufriendo. Ahora nos encontramos en la época de plantearnos a qué centro vamos a llevar a nuestras pequeñas, pues tenemos dos centros públicos en la zona. Uno de los aspectos que nos van a hacer decantarnos por uno u otro de esos centros, o por ninguno, es la moda de separar a los gemelos o mellizos. Ya de antemano aclararé que estoy totalmente en contra. He discutido el tema con varios compañeros y la única explicación que me pueden dar es que así se evitan la dominancia de uno de los gemelos frente al otro. No me parece justo este argumento. Es como si por la mañana se presentara en nuestra casa un agente de la Guardia Civil a multarnos por si durante el día sobrepasamos el límite de velocidad, o si el médico decidiera amputarnos una pierna por si tenemos un accidente y se nos gangrena. Sería ridículo, ¿verdad? Pues entonces ¿por qué tenemos que admitir que se ponga la venda antes de tener la herida? ¿Por qué no se espera a ver si existe tal dependencia antes de tomar las medidas para corregirla?
El proceso de incorporación al mundo escolar es traumático en sí, pero necesario. Supone para el niño/a abrirse, pasar de un mundo controlado, con personas de confianza y rutinas establecidas, el mundo familiar, a un mundo nuevo, con multitud de iguales y adultos desconocidos, en un entorno diferente al habitual y con unas rutinas nuevas a las que adaptarse, el mundo escolar. Pasan de ser el centro de atención a ser uno más dentro del microclima social que es un aula, a tener que establecer relaciones tanto con adultos como con sus iguales, a convivir.
A nuestros hijos e hijas gemelos o mellizos, además, se les está pidiendo que rompan con alguien que les ha acompañado durante cada minuto de su corta vida, en un momento en el que el yo, como ser independiente de su hermano, aún no está formado plenamente. Curiosamente, durante las primeras fases de su escolarización permitiremos que los niños traigan a clase objetos para dulcificar el cambio entre ambos mundos, como peluches, juguetes, mantitas… pero no se les permitirá que acompañen a su propio hermano, a su todavía otro yo, que irá a la clase de al lado.
No entiendo ni acepto el hacer más traumático, de modo gratuito, el momento de la integración en el mundo escolar, basándose en hipotéticos problemas que puedan surgir. Si, una vez escolarizados, se detecta el problema de la dependencia, será el momento de actuar en consecuencia, pero no a priori, no por si acaso. No quiero que me multen antes de coger el coche por si me paso de velocidad o si me salto un semáforo. Si lo hago, aceptaré la multa, pero no a priori.
Personalmente nunca he tenido en mi clase a gemelos o mellizos, pero sí que he coincidido en colegios en los que los había, en los que no se separaban y que no había ningún problema.
También conozco el caso de gemelas separadas en el aula de dos años y que se pasaron semanas colgadas de la puerta mirando a través del cristal hacia la clase en la que se encontraba su hermana. Al final se adaptaron, pero ¿por qué hacerlas sufrir innecesariamente?
Evidentemente, también he conocido casos en los que, tras un par de años juntos, hubo que separar a los hermanos por la dependencia de uno respecto al otro. En concreto, recuerdo ahora un caso de unos trillizos en los que uno era sobreprotector de sus hermanos, estaba demasiado pendiente de ellos y eso impedía su correcta socialización.
Cada caso es un mundo, y hay que actuar ante los problemas que surjan, si es que los hay, pero no por sistema.
Una última sugerencia: en el caso de que en vuestro colegio os digan lo de separarlos y no estéis de acuerdo, como es mi caso, no os resignéis, luchad, insistid ante la dirección del centro y si es necesario y siempre después de esta conversación con la dirección, acudid a la inspección educativa de vuestra respectiva Comunidad Autónoma.
Un saludo

La imagen es de las chicas de Frank

8 de agosto de 2013

La alimentación complementaria

criando múltiples mellizos gemelos trillizos carros gemelares baby led weaning

Es muy positivo sentar al bebé a la mesa con los demás. Siempre que los hábitos alimentarios de la familia no sean muy inadecuados para un bebé será preferible ofrecer los mismos alimentos que toma el resto de la familia pero adaptados a la capacidad del niño. Si además el niño come a la mesa a la vez que los demás, se estará proporcionando al niño la función socializadora que tiene la comida para el resto de la familia.

CÓMO

Los nuevos alimentos se deben incorporar de uno en uno y con al menos una semana de separación.

No hay ninguna base científica para recomendar el ofrecimiento de un alimento antes que otro siempre que al principio se trate de alimentos sanos con poco potencial alergénico. Es indiferente empezar por la fruta, la verdura, los cereales, … Tampoco hay ninguna base científica para dar un determinado alimento a una determinada hora (cereales por la mañana, fruta por la tarde…)

Se debe empezar con pequeñas cantidades, sin forzar, que irán aumentando a medida que el niño las acepte de buen grado. La idea es ofrecer y, sobre todo, no obligarle jamás a comer. Cada niño tiene sus propias necesidades y sigue su propio ritmo.

Los alimentos deben ser variados, y se debe tener en cuenta su contenido energético, siendo preferible escurrir bien los alimentos y evitar caldos y sopas por su escaso aporte calórico.

No añadir azúcar ni sal a los alimentos. La ingesta de azúcar y sal en los niños mayores y adultos ya es demasiado alta, cuanto más tarde empiece a acostumbrarse, mejor.

Generalmente se recomienda no dar alimentos que suelen causar alergia, especialmente cualquiera que produzca alergia a un miembro de la familia, hasta los 12 meses. No obstante, una revisión llevada a cabo en 2008 por la ESPGHAN (Sociedad Europa de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica) concluyó que no se observa beneficio por el hecho de posponer la incorporación de alimentos potencialmente alergénicos.

Lo ideal es no incorporar las proteínas lácteas hasta el año. Ello incluye a la leche de vaca y sus derivados.

Dar el gluten (trigo, avena,centeno y cebada) con precaución. Recientes estudios en Escandinavia confirman que la lactancia materna disminuye el riesgo de celiaquía siempre que los alimentos que contengan gluten se ofrezcan muy poco a poco, cuando el niño todavía está mamando y alrededor de los 7-8 meses.

Los sólidos con riesgo de atragantamiento (frutos secos, palomitas de maíz…) se incorporarán a partir de los 3-5 años.

Los alimentos no necesariamente deben estar triturados, sino que basta que sean de consistencia blanda y puedan ser aplastados o troceados con un tenedor o por el propio niño con la lengua y el paladar. Tampoco son necesarios alimentos especiales para bebés y algunos de ellos, a parte de ser caros, llevan aditivos poco recomendables.

BABY-LED WEANING

Actualmente muchas familias optan por no introducir la AC triturada, sino ofreciendo a los bebés alimentos de fácil masticación en base a sus necesidades y gustos, y que formen parte de la dieta de los padres. Esta opción también es conocida como “Baby-led Weaning”. La nutricionista y directora adjunta de IHAN en Reino Unido, Gill Rapley, ha publicado recientemente un libro sobre esta forma de alimentación infantil llamado “El niño ya come solo” donde la autora, acogiéndose a las recomendaciones de la OMS, ofrece información sobre sus beneficios y explica cómo empezar la introducción de los alimentos.

¡SÓLO QUIERE COMER LO QUE LE GUSTA!

Las asociaciones americanas de pediatría y dietética indican que los bebés serán quienes escojan libremente los alimentos que los padres les ofrezcan (siempre que sean adecuados a nivel nutricional y variados).

Un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de Nottingham (Inglaterra), ha descubierto que la mejor forma de introducir la alimentación complementaria, tras el periodo exclusivo de lactancia, es a través de pequeñas porciones de alimentos que el bebé come solo, en lugar de las tradicionales papillas. El estudio concluye que los bebés que empiezan a alimentarse solos con pequeñas porciones de carbohidratos, frutas y verduras y proteínas aprenden a regular su consumo de alimentos de forma natural.

NUNCA SE DEBE OBLIGAR A COMER A UN NIÑO.

Más pronto o más tarde todos los niños empiezan a interesarse por otros alimentos y mientras tanto la lactancia materna cubre sus necesidades, por lo nunca se debe intentar imponer a un niño la ingesta de una determinada cantidad de alimento.

Cada uno de nosotros necesita un aporte calórico distinto, razón por la que la alimentación no puede tomarse como una ciencia exacta. Y es que muchas veces el problema, como deja bien claro el Dr. Carlos González en su recomendable libro “Mi niño no me come”, es que nuestras expectativas o nuestra percepción de lo que ha comido no están acorde con la realidad.

¿Y LA LACTANCIA?

Continúa siendo a demanda, (sin horarios, cuando el bebé quiera) y hasta los dos años o más. No se trata de sustituir ninguna toma por otros alimentos, sino de complementarla con estos. De hecho, se recomienda ofrecerlos DESPUÉS de la toma, aunque ello suponga que el niño tome menos de otras cosas. Lo que sería inadecuado es que por tomar primero otras cosas el niño deje de tomar la leche materna porque es la ingesta de leche la que sigue garantizando la correcta alimentación del bebé y la producción de la madre .

Además, gracias a la lactancia materna se enriquece el gusto por los alimentos en el bebé y posiblemente reciba mucho mejor los alimentos sólidos al reconocer el sabor que ofrecen . Una reciente investigación realizada por expertos de la Universidad de Copenhague demuestra que el sabor de la leche materna puede variar en cuestión de minutos y está condicionado a la dieta que realice la madre.

La imagen es de http://lovelivegrow.com

6 de agosto de 2013

El parto de Cristina: vaginal de mellizos tras cesárea

criando múltiples gemelos mellizos parto vaginal gemelar después de cesárea

En mi primer embarazo la niña estaba de nalgas y tenía poco líquido, así que decidieron programarme una cesárea. Todo el mundo me decía que era mejor, que no tendría dolores, pero siempre me quedé con las ganas de un parto vaginal. Cinco años después de haber nacido mi hija mayor decidimos darle un hermanito, no me quedé embarazada hasta el séptimo mes de empezar a buscar. Yo creía que podía tener problemas y el 25 de mayo del 2005 fui a un ginecólogo y me dijo que yo estaba bien de todo que me venía ya la regla y que no me preocupara que podíamos estar buscando niño durante dos años y después, si no me quedaba, pues ponerme en tratamiento. Pero yo no quería pensar en eso porque no iba a ser solo uno. Me fui un poquito desilusionada porque me dijo que me venía la regla. Pues bien me tenía que poner con la regla el 31 de mayo y la regla no apareció, yo no quería pensar que podía estar embarazada porque hacía sólo seis días me habían dicho que me venía la regla. El 6 de junio (un domingo) mi marido dijo que no aguantaba más y se fue a la farmacia de guardia y me compró el predictor y nada, positivo, pensé "que cien euros más mal gastados" pero bueno, llamé a la ginecóloga y se lo dije. A la semana siguiente tuve que volver a ir a otro ginecólogo porque me dolía muchísimo el útero y no aguantaba el dolor, llegué y las preguntas lógicas que te hacen, "que si tenía gemelos o mellizos en la familia" y yo pues le dije que no. Me hicieron la ecografía y la sorpresa: no era uno sino dos, madre mía que susto me llevé y ya me dijo la ginecóloga que sería cesárea, "qué pena" pensé, pero bueno qué se le va hacer, me quedaría con las ganas.

El embarazo fue regular como casi todos los embarazos gemelares, muy pesado, pero bueno se sobrellevó. Llegó el día del parto un miércoles 1 de febrero del 2006, rompí aguas a las 11:00 de la noche y corriendo al hospital, los médicos siempre me dijeron que intentarían el parto vaginal, además el primero que era el niño estaba encajado y la niña de nalgas pero se podía dar la vuelta y que como último recurso sería la cesárea. Llegué al hospital y por romper aguas y no estar de parto decidieron ponerme oxitocina. Empezaron a las 3 de la mañana pero a las 5 lo tuvieron que parar porque la niña se paró y no podían seguir, esperaron hasta las 7 y volvieron a empezar, a las 10 de la mañana no había ni borrado el cuello y me dijeron que si a las 7 de la tarde no había dilatado 3 centímetros sería cesárea y que si había dilatado los 3 centímetros pues estaría dilatando hasta las 7 del día siguiente. Me vine abajo, qué pena, yo quería tener un parto vaginal, quería tener esa experiencia. A las 4 había dilatado 6 centímetros, qué alegría, a las 5 dilatación completa, esperaron una hora por la epidural y otra hora por un parto urgente y llegó mi hora. Ya me empezaban a doler un poco las contracciones porque antes con la epidural casi no las había sentido y nada, con los empujones se me quitaba el dolor, el mal rato llegó cuando me tuvieron que meter los fórceps porque Rafael estaba encajado pero mirando hacia arriba y madre mía que dolor, pero Rafael salió y me lo pusieron encima, qué cosita tan pequeñita pero no pude tenerlo mucho tiempo pues María se había parado y había que sacarla cuanto antes, y nada dos pujos mas y María fuera, la pobre nació sin respirar y no se movía, le pusieron la mascarilla y le pegaron golpes en el pecho y al momento María respirando y llorando, llore de la emoción y pensé "lo he conseguido, he tenido un parto vaginal y encima doble", qué bonito, no tenía nada que ver con la cesárea. Cada vez que pienso en ese momento se me saltan las lagrimas, fue todo muy emocionante.

Cristina

4 de agosto de 2013

Cronología de la lactancia materna (y 12)

La Organización Mundial de la Salud y UNICEF recomiendan encarecidamente la lactancia a lo largo de toda la niñez temprana: "La leche materna es una fuente importante de energía y proteínas, y ayuda a proteger contra las enfermedades durante el segundo año de vida del niño."
La leche materna sigue proporcionando a tu hijo proteínas, nutrientes, anticuerpos y otras sustancias esenciales y protectoras y continuará haciéndolo durante todo el tiempo que continúes dándole el pecho. La biología humana está orientada a una edad de destete de entre los dos años y medio y los siete años (Dettwyler. K). "Se necesitan entre dos y seis años para que el sistema inmunológico de un niño esté completamente maduro. La leche materna continúa complementando y reforzando el sistema inmunológico durante el tiempo que se ofrece "(La liga de la leche).
Una amplia investigación sobre la relación entre el rendimiento cognitivo (CI, calificaciones en la escuela) y la lactancia materna ha mostrado que los niños amamantados durante largo tiempo tienen mejores notas. (van den Bogaard, C. et al), (NCT).
A esta edad muchos niños tienen objetos de apego. Y se sienten más apegados a ellos durante su segundo año (Enciclopedia de la Salud de la Infancia;. Stringer K.). Estos objetos pueden ser trapos, juguetes, chupetes, biberones o cualquier otra cosa, objetos todos ellos que pueden perderse u olvidarse. La belleza de dar el pecho a tu hijo es que tú eres su elemento de apego. Por otra parte, la lactancia no tiene consecuencias perjudiciales para la salud que puede tener un muñeco o un biberóna esta edad (por ejemplo, malformación dental, caries, retraso en el habla).
A los niños pequeños les gusta moverse. Tu niño ha dominado hace poco el arte de andar, correr y trepar, y le encanta encontrar nuevas formas de usar su cuerpo. Por desgracia, el movimiento y la lactancia constante no van bien juntos. Tu pequeño gimnasta puede decidir en algún momento que la lactancia es más divertidoa si puede retorcerse, girar y trepar sobre ti mientras mama. ¡Uffff! Algunos niños pueden ponerse de pie y a continuación colgarse boca abajo en tu hombro en la misma tetada.

2 de agosto de 2013

El calzado del niño


¿Cuándo hay que empezar a colocar calzado?
El niño pequeño que todavía no gatea puede llevar calcetines o patucos que abrigarán el pie, pero no debe llevar zapatos. Cuando el niño comienza a caminar puede colocarse un calzado blando, con suela flexible y delgada que le protegerá de golpes o heridas. Cuando el niño comienza a caminar puede utilizar zapatos que sujeten el pie para que no se descalce al caminar, pero que no lo presionen. De hecho, el calzado no es imprescindible y muchos niños en el mundo no lo utilizan. Sus pies se desarrollan correctamente y la única diferencia es que la piel de la planta del pie es más gruesa.

¿Qué características debe tener el calzado del niño?
  1. Debe tener una longitud aproximadamente un centímetro mayor que el pie. Si es menor apretará los dedos, especialmente por la tarde y si es mayor provoca cansancio al caminar.
  2. Debe ser flexible para permitir el movimiento libre del pie.
  3. La suela debe ser elástica y permitir la flexión del pie mientras camina. Debe poder flexionar la suela del calzado con las manos.
  4. Se recomienda que el dibujo de la suela sea multidireccional para que evite que el niño resbale.
  5. No debe de tener tacón o debe ser mínimo y nunca debe tener prolongaciones hacia la puntera en la parte interna (el llamado tacón de Thomas).
  6. No debe llevar ningún tipo de plantilla "correctora". El pie sano no la necesita y pueden producir molestias.
  7. El contrafuerte es la parte posterior, debe sujetar el pie y cubrir justo por encima del talón, pero no más arriba para permitir el movimiento libre del tobillo. La parte posterior del pie debe estar siempre sujeta, aunque sea sólo por una pequeña correa o goma. Las chanclas y los zuecos no son adecuados porque el niño debe hacer un trabajo extra de agarre con los dedos para no perder el calzado al caminar.
  8. Deben estar confeccionados con materiales transpirables para evitar la sudoración excesiva y las afecciones cutáneas como infecciones por hongos.
  9. En general no se recomienda el uso de botas porque no permiten una correcta movilidad del tobillo. El niño pequeño puede usar botitas flexibles de caña baja para evitar que se descalce cuando corre.
El calzado del adolescente
Es recomendable que utilicen calzados con capacidad de absorber impactos porque realizan una gran actividad física. El calzado deportivo es una buena opción si cumple los requisitos de ser flexible y transpirable. Su principal problema suele ser una escasa capacidad de aireación, lo que favorece la sudoración, la maceración de la piel y la aparición de infecciones por hongos.

El calzado del lactante
El calzado del lactante, llamado patuco, debe ser totalmente flexible y debe ser holgado, para permitir el movimiento libre. Su única finalidad es protegerle del frío.

Algunos conceptos importantes
  • El calzado no ayuda a aprender a caminar. El desarrollo de la marcha puede verse entorpecido por un calzado demasiado rígido que no permite el movimiento libre del pie y del tobillo.
  • El calzado no modela ni corrige el pie. Hay que huir de plantillas modeladoras y de tacones que corrijan la marcha del niño.
  • No es conveniente utilizar calzados usados por hermanos. Los pies son anatómica y funcionalmente diferentes por lo que desgastarán de forma diferente el calzado.
  • Debemos fomentar que el niño camine descalzo el mayor tiempo posible (siempre en un entorno protegido) porque ello contribuye a un correcto desarrollo de la musculatura del pie.
  • Si el niño desgasta de forma anormal la suela o refiere dolor en los pies conviene la consulta con el ortopeda pediátrico.
¿Deben utilizarse plantillas o zapatos ortopédicos?
El pie del niño está preparado para caminar descalzo. Sólo en algunas ocasiones está indicada la colocación de algún tipo de corrección:
  • Las alzas para corregir diferencias de longitud de las piernas.
  • Las plantillas a medida para aliviar las molestias del pie plano rígido.
  • Almohadillas o plantillas de absorción de impactos para tratar trastornos de sobrecarga como la enfermedad de Sever.
En cualquiera de estos supuestos debe consultar con el ortopeda pediátrico.

Dr. César García Fontecha. Publicado en Traumatología infantil