Aviso importante

Mientras se solucionan los problemas con el servidor donde estaba alojado el foro, tenemos uno nuevo y provisional en Criando Múltiples en freeforums.org . Al ser nuevo, no tienen validez los antiguos usuarios, por lo que tendrás que darte de alta de nuevo si antes estabas en el viejo.
Si tienes dudas, puedes plantearlas en cualquiera de los posts de Criando Múltiples en facebook o comentando en Twitter. También nos puedes mandar un email a nuestro correo: criarmultiples arroba gmail punto com.

30 de abril de 2012

Multi-arte: Foto de principios del siglo pasado

Buceando por internet, me encontré con esta preciosa foto de una mami de los Inuit de Alaska, dando de mamar a sus gemelos . La foto fue tomada entre 1903 y 1908 por los hermanos Lomen y forma parte de la colección del museo de Glenbow localizado en Canadá. Me encanta esa mirada orgullosa y atenta de la madre, mientras que son sus manos, protege a sus hijos mientras se están alimentando o echándose una siestecilla, juzgando por las caritas tan apacibles que tienen los dos :)






28 de abril de 2012

Llamar la atención


Cuando los niños manifiestan determinadas conductas que nos resultan chocantes o inadecuadas, los papás nos apresuramos a buscarle explicación. Comprobamos que la salud del niño es la correcta, que no atraviesa ningún momento especialmente complicado en su vida o que no hay trauma evidente. Al descartar todas las posibles causas, todos, padres, allegados y muchos profesionales, emitimos entonces nuestro veredicto: lo hace para llamar la atención.

Y con esa explicación damos el asunto por zanjado y a otra cosa mariposa.. “Este niño llora para llamar tu atención, en realidad no le pasa nada, no le hagas caso” “No le duele nada, si le atiendes ahora llorará siempre que quiera algo”.

Nos olvidamos del hecho de que ningún ser humano, ni niño ni adulto, llama la atención sobre sí mismo si no es por algún motivo.

Esto significa que cuando un niño llama la atención, de la forma que sea, no es porque no le pase nada: es porque le ocurre algo que ni él mismo sabe expresar y nos necesita para ayudarle.

Todo el que llama la atención sobre otro es porque tiene un pedido que hacerle, una demanda insatisfecha, una necesidad, un dolor.. algo que compartir, a fin de cuentas. Llamar la atención del otro es un intento desesperado por comunicarle lo que no hemos sabido comunicar por otros medios… o lo que no han sabido escuchar.

Las necesidades insatisfechas de los niños, sus sentimientos no escuchados (y por lo tanto no nombrados), sus vivencias no compartidas… pujan con fuerza por salir e ir a parar los oídos (o los brazos) de papá y mamá. Cuando un niño tiene algo que contar, lo hará de diferentes formas. Si un camino no funciona, probará el siguiente.. y así hasta que alguien se dé cuenta de lo que le ocurre, si es que tiene suerte.

Si un niño llama la atención y es ignorado sistemáticamente, o bien desplazará su pedido hacia otra conducta, o bien aprenderá que no merece la pena compartir lo que le ocurre con sus padres.

Escuchar es darle valor a lo que nuestro hijo trata de decirnos con sus llamadas de atención, tener presente que tras ellas hay siempre algo más, un sentimiento, un mensaje, algo que el niño necesita expresar.

La comunicación en la familia es una de las piezas clave de su buen funcionamiento: estar dispuestos a escuchar siempre a nuestro hijo (y hacerlo) es la única forma de que el pequeño entienda que puede confiar en nosotros, ahora y siempre.

Violeta Alcocer

http://atraviesaelespejo.blogspot.com

Foto: http://articles.mercola.com

26 de abril de 2012

Cuna gemelar de mimbre


Brujuleando por internet hemos encontrado esta preciosa cuna gemelar en mimbre y madera. Es preciosa, la verdad, aunque no precisamente barata, pero es lo que tienen las cosas artesanas. Aunque incluye los colchones, el dosel, las vestiduras de la cuna y las sábanas.

Sus dimensiones (ancho x largo x alto en cms.): 80 x 110 x 45 a 77 (parte baja a parte alta de la cesta)

Si os interesa, la podéis comprar en tot-a-lot

24 de abril de 2012

Los recién nacidos se estresan mucho cuando son separados de sus madres



Una vez que ha nacido un bebé, a menudo éste es separado de la madre para colocarlo en una cuna cercana o para asearlo. Un nuevo estudio, cuyos resultados han aparecido publicados en Biological Psychiatry, revela que esta separación resulta muy estresante para el recién nacido.

Los humanos somos los únicos mamíferos que practicamos la separación de la madre y el recién nacido. Pero, hasta ahora, el efecto de esta práctica sobre los niños era desconocido.

Los autores de la presente investigación midieron la variación de la frecuencia cardiaca de bebés de dos días, cada vez que éstos entraban en contacto físico con sus madres, y cuando los niños estaban solos en cunas cercanas a ellas.

De esta forma, descubrieron que la actividad autónoma neonatal era un 176% más alta y el sueño un 86% menos calmado cuando los niños estaban solos, en comparación con el rato que éstos estaban pegados a sus madres.

Según los investigadores, estos resultados demuestran el profundo impacto de la separación materna en los niños. Ya se sabía que esta separación resultaba estresante para ellos, pero en realidad supone la principal causa de estrés en neonatos.

Por el contrario, el contacto físico directo entre madres y bebés presenta muchos beneficios, como se ha comprobado ya en bebés prematuros. Por eso, los científicos señalan que los médicos deberían incorporar el contacto piel a piel de madres e hijos dentro de las rutinas de tratamiento de los neonatos.

Más información
La imagen es de www.theturnerkids.com

22 de abril de 2012

Aventuras y desventuras del control de esfínteres


Control de esfínteres http://criandomultiples.blogspot.com carros gemelares mellizos gemelos

A menudo el control de esfínteres se convierte en una etapa de difícil manejo para los padres. La negativa del niño a hacer deposiciones en varios días, la queja de que le duele al orinar o el “mojarse” la ropa porque espera hasta el último momento, son algunas de las quejas y preocupaciones que llegan a las consultas de pediatras y psicólogos. En ocasiones pueden desencadenar un rosario de pruebas médicas en busca de infecciones o el ensayo de diversas soluciones, enemas, adiestramientos penosos como la exigencia de que haga deposiciones en horas y tiempos marcados, con la idea de “educar” al niño en la limpieza, lo que se traduce en horas sentado en el orinal, regañinas, etc. En realidad esto no hace más que aumentar la preocupación de los padres e iniciar una batalla con el niño, que si es sano, se resistirá con todas sus fuerzas a hacer lo que se le exige.

UNA ETAPA NORMAL

Ante todo hay que considerar que todos estos incidentes corresponden a una etapa normal en el crecimiento del niño. Entre los 2 y 3 años se inicia el control de esfínteres, primero el esfínter anal y a continuación el vesical. Cualquier niño sano consigue el control espontáneo del esfínter cuando está maduro neurológicamente, pero el control no es instantáneo ni está exento de avances y retrocesos, de incidentes y accidentes, como cualquier otro aprendizaje, andar, dormir, leer, etc. Sabemos que todo aprendizaje en los niños se produce normalmente por ensayo y error, en el caso del control de esfínteres ejercitando el control-expulsión de la orina ó materia fecal y comprobando el efecto que eso causa en el entorno. Es decir la reacción de los padres ante estos “ensayos”. Normalmente esta reacción es la que complica enormemente el proceso. La preocupación de los padres, los enfados, las exigencias, incluso a veces los castigos y las consultas médicas, no hacen más que complicar y aumentar el problema.

En esta etapa se produce un aumento significativo de la sensibilidad y de la capacidad motora del niño, tanto fina como gruesa, siente con mayor precisión los movimientos intestinales que preceden las deposiciones, o el llenado de la vejiga. La percepción de estos movimientos puede producir satisfacción y en ocasiones inquietud porque son sensaciones nuevas, tanto a nivel motriz como a nivel psíquico. Intentará prolongarlos probando el control del cuerpo y al tiempo del entorno, al percibir claramente las reacciones de los padres ante los resultados de tales ensayos. Muchas veces no saben expresar verbalmente lo que sienten de forma apropiada, originando equívocos; es frecuente que los más pequeños usen expresiones como “me duele” o “pupa”, tocándose el abdomen o los genitales y haciendo gestos que confunden a los padres y a no pocos pediatras, cuando lo que están notando son los movimientos intestinales o la vejiga de la orina llena, sin saber cómo expresar esas nuevas sensaciones. Durante un periodo se dan a la vez una mayor capacidad motora con una inmadurez para anticipar en el tiempo cuando pueden aguantar: es un hecho comprobado por todos los padres, la necesidad inmediata del niño de orinar o defecar, cuando se le ha preguntado cinco minutos antes de salir de casa si tiene ganas de ir al baño y ha dicho que no. Frecuentemente esto produce gran irritación en los padres que lo viven como un capricho o desobediencia del niño, cuando en realidad solo significa que no ha consolidado todavía el control y no puede anticipar el momento temporal de sus límites. Cualquier emoción fuerte puede desencadenar también la misma necesidad inmediata.

No hay que olvidar que en esta etapa se produce simultáneamente un avance en la autonomía y un aumento de la actividad y la curiosidad en el niño. Quiere ser “mayor” y hacerlo todo solo, necesita afirmar su identidad frente a las peticiones y órdenes de los padres, aparecen las rabietas, la obstinación y el negativismo. Dice “no” a todo aunque generalmente a continuación hace lo que se le pide. El control de esfínteres se envuelve también en esta actitud de afirmación y negativismo general. El niño necesita que los padres impongan límites y normas firmes y adecuadas a su edad para que aprenda las primeras nociones de lo que se puede o no hacer y para protegerle de sus propios impulsos. En esta tarea ayudará precisamente la curiosidad del niño por las cosas nuevas y las fuerzas del desarrollo que le empujan al crecimiento, a “ser mayor” y hacer como los “mayores”. Sentirse protegido y querido le llevara a querer satisfacer a los padres para no perder su amor.

ALGUNAS SUGERENCIAS

Ante todo y en primer lugar hay que pensar que todo lo que sucede en esta etapa en relación al control de esfínteres es completamente normal y transitorio. Es por tanto excepcional que existan problemas médicos o psicológicos detrás; cada niño tiene su ritmo, su tiempo y su “carácter”.

No sirve para nada y con frecuencia es contraproducente iniciar un control antes de que el niño esté maduro física y psíquicamente. Es decir, forzar el control porque llega el verano, hace calor y parece adecuado ir sin pañal o porque inicie la escuela infantil y sea una necesidad, es tan inadecuado como pensar que tiene que andar solo cuando lo consideremos oportuno. Todos los niños inician por sí mismos el control de esfínteres, y es un aprendizaje como otro cualquiera

No hay que angustiarse ante las quejas, protestas o fallos del niño en la consolidación del control. Hay que pensar que lo va a conseguir y hacérselo saber sin mayores preocupaciones.

Es importante no entrar en las provocaciones que a menudo inicia el niño con sus negativas, se consiguen mejores resultados si no se les da importancia o se ignoran. Los padres tienen que tener la seguridad interna de que la autoridad es de ellos y no del niño.

Los padres que entienden este proceso evitarán convertir un período normal en problemático, con consultas al pediatra e incluso visitas a urgencias, en donde a veces se toman medidas excepcionales como poner enemas, que pueden producir el efecto contrario al que se busca: mayor oposición y mayor retención.

El aumento de la capacidad motriz y de la curiosidad va a impulsar al niño a nuevos aprendizajes y juegos, apoyarle y compartir con él todas estas capacidades le ayudarán a renunciar a "ensuciarse" en cualquier momento a cambio de una satisfacción mayor “ser un niño grande”.

Consuelo Escudero. Psicóloga clínica. Carmen Martínez González. Pediatra de Atención Primaria.
Publicado en el Boletín FAMIPED

20 de abril de 2012

El apego ¿amor a primera vista?


En la sociedad se suele tener una imagen muy romántica, idealizada, estereotipada y hasta infantilizada de la maternidad, lo cual desconcierta a muchas madres primerizas. Se suele describir el amor de madre como inmediato e inmenso, y resulta que muchas mujeres durante el embarazo o tras el parto no se sienten exactamente así.

Es muy cierto que el contacto del bebé con sus padres en las primeras horas de vida es crucial para que desarrolle todo su potencial físico, neurológico, cognitivo y emocional, y de hecho los padres que participan de estos momentos tienen un vínculo más fuerte con sus hijos en el futuro. Es muy importante que se comience con la lactancia en la primera hora de vida si no hay alguna cuestión médica que lo impida.


Pero si como nueva madre no sientes ese amor incondicional, no te sientas mal. Son muchos sentimientos encontrados los que se presentan, como el temor a la nueva etapa que se abre. Por ello puede que te lleve más tiempo desarrollar el apego con tu hijo, y debes tomarte tu tiempo sin culpas.

A medida que te sientas más cómoda en tu nuevo rol de madre y veas que eres perfectamente capaz de hacerlo bien, los sentimientos maternales irán aflorando solos en toda su intensidad. Como las hormonas pueden influir también en las emociones tras el parto, no dejes de hablar con tu médico si ves que pasan los días y aún te sientes extraña con respecto a tu bebé. Pero verás que al final, todo saldrá bien.

Imagen: http://knublauch.com/ruby/

18 de abril de 2012

Colestasis

Colestasis intrahepática http://criandomultiples.blogspot.com

La colestasis es una enfermedad que sucede a partir de la segunda mitad del embarazo y más frecuentemente en el tercer trimestre. Se caracteriza por la aparición de comezón y prurito, sin alteraciones en la piel, inicialmente en las palmas de las manos y en las plantas de los pies, pero que se extiende al resto del cuerpo y que se acentúa al llegar la noche. La orina se oscurece, las heces se aclaran y puede aparecer ictericia. Todos estos síntomas desaparecen pocas horas después del parto.

La colestasis se produce porque las hormonas propias del embarazo pueden enlentecer el flujo de bilis y hacer que pase al flujo sanguíneo. Dado que en los embarazos múltiples las hormonas están aún más disparadas, las posibilidades de sufrir colestasis en el embarazo son mayores en los casos de embarazos múltiples. También en los casos en los que el embarazo se haya producido a través de técnicas reproducción asistida.

La recurrencia en posteriores embarazos es del 70%.

La madre es tratada con antihistamínicos y corticoesteroides para aliviar el picor.

La colestasis puede producir un nacimiento prematuro del bebé, sufrimiento fetal, meconio en el líquido fetal o incluso la muerte del feto, por lo que es una enfermedad a tener en cuenta que no debe desdeñarse como algo propio del embarazo. En muchas ocasiones, las embarazadas que padecen colestasis son ingresadas de forma preventiva para vigilar al feto y que no haya complicaciones. En algunos casos, se induce el parto de forma prematura, si bien se intenta postergar al menos hasta la semana 37, si la colestasis es leve.

La administración de anticonceptivos con estrógenos en mujeres que han tenido colestasis puede producir ictericia, por lo que su empleo no es aconsejable en estas pacientes.

16 de abril de 2012

¿Cómo ayudo a mi hijo con las matemáticas?

aprender matemáticas

La enseñanza de las matemáticas ha sido en el último tiempo objeto de diversas transformaciones y se han probado diversos métodos intentando facilitar y hacer más expedito este aprendizaje. Se ha tratado de implementar una pedagogía activa, que lleve al niño a descubrir y a organizar relaciones simples entre objetos, pensando que posteriormente ello les ayudará a percibir y organizar relaciones más complejas. Este cambio en la enseñanza afecta a todos los niveles de educación pero quizás es más radical en los primeros años de la Enseñanza Básica.
De la enseñanza en forma automatizada del número y las operaciones que es posible realizar con él, se ha evolucionado hacia una enseñanza basada en la teoría de los conjuntos, en la que se introduce al niño precozmente al razonamiento inductivo y al uso de los símbolos, así como la utilización de las nociones nuevas, como son las de correspondencia y las de propiedad de los conjuntos.
En la sociedad actual las matemáticas son un conocimiento fundamental, niños y adultos necesitan de ella en muchas situaciones de su vida cotidiana, por ejemplo:

  • Al revisar el vuelto de una compra. 
  • Al estimar a qué hora salir de la casa para llegar a tiempo a una reunión. 
  • Al usar una receta para cocinar. 
  • Al comparar ofertas de ventas. 
  • Al medir y cortar un trozo de género, al leer el diario, etc. 

Las matemáticas nos ayudan a resolver problemas como planificar el presupuesto familiar, ubicarnos en una ciudad utilizando un plano o para construir un mueble.
Las familias y los colegios tienen la responsabilidad de estimular y apoyar a los niños, para que desarrollen conocimientos matemáticos básicos.
Practicar las matemáticas en familia es una excelente oportunidad para compartir con sus hijas e hijos, estimularlos a desarrollar su pensamiento y reforzar lo que aprenden en el colegio.
La vida cotidiana y familiar presenta muchas situaciones en que niños y niñas, estimulados por sus padres, pueden aprender a utilizar las matemáticas.
¿Cómo hacer que las matemáticas sean entretenidas para mis hijos?

  • La confianza y una actitud positiva ayudarán a que su hijo/a disfrute con las matemáticas.
  • Tenga paciencia. Cuando le cueste resolver un problema, lo importante es animarlo/a a que lo siga intentando.
  • Demuestre a sus hijos que la matemática es entretenida y útil para la vida.
  • Tenga cuidado de no transmitirles malas experiencias suyas con las matemáticas. Los niños tienden a imitar a sus padres y esto puede predisponerlos mal hacia la asignatura en la escuela.;
  • No descalifique frente a su hijo/a al profesor/a de matemáticas o sus profesores en general, los adultos no debemos desautorizar o desprestigiar al educador, aunque no tengamos una buena opinión de él. El niño tenderá a asociar el mal concepto que le han transmitido de su profesor/a con la asignatura.

Las siguientes recomendaciones corresponde aplicarlas con niños entre preescolar y cuarto básico, las cuales surgieron del concurso para padres realizado en el año 2003 por el Ministerio de Educación en el marco de la campaña LEM (lectura escritura y cálculo), donde se premiaron los mejores consejos para estimular los aprendizajes de los niños entregados por los propios padres:

  • ¡¡¡Invítelos a medir!!! Midan su estatura con cuartas o con distintos objetos, como una peineta o un lápiz. Será divertido ver cuántas peinetas mide usted y cuantas le faltan a su hijo/a para alcanzarlo. Comparen estaturas precios o pesos: ¿quién es la persona más alta de la familia? Usen una huincha para medir la altura de la casa, de los muebles o tomen el tiempo que demora el agua en hervir.
  • En la vida diaria invítelos a hacer preguntas que los hagan pensar, por ejemplo ¿Cuántas tazas de té tenemos?, ¿Cuántos vasos?, ¿Hay más vasos o más tazas? Hay muchos juegos que ayudarán a que sus hijos conozcan los números y lo que ellos representan. Por ejemplo, jugando al ³Toma todo´, con el que aprenden sobre los números al seguir instrucciones como 'pon uno´, ´saca dos´, etc. Jugar dominó o tirar los dados en el ludo, les hará usar los números del 1 al 6.
  • Utilice juegos tradicionales como los naipes, jugando a la ³escoba´, usted esta ejercitando las operaciones básicas, la simbolización y representación del número.
  • Usted puede ayudar a sus hijos desde pequeños, familiarizándolos con conceptos como: arriba-abajo, adelante-atrás, muchos-pocos, largo-corto, izquierda-derecha, más que-menos que, etc.
  • Cuando ya están más grandes podrán usar conocimientos para comprender cómo llegar a una dirección o explicar ellos mismos cómo llegar a un lugar usando palabras o dibujando un plano sencillo.
  • Si viven en el campo y tiene animales pregúnteles: ¿Cuántos animales tenemos en total, cuantos sacos de semillas ocupamos al sembrar?
  • Observe con sus hijos el gráfico que aparece en la cuenta del agua y pregúnteles: ¿Qué representan las barras?, ¿En qué meses se consume más agua o en cuáles menos?, ¿Por qué?, etc.
  • Jueguen a descubrir figuras geométricas como triángulos, rectángulos, cuadrados y círculos en los objetos que hay alrededor. Entrégueles papeles para que dibujen y recorten estas figuras. Jueguen con ellas, uniéndolas y recortándolas para formar nuevas figuras.
  • Proponga a sus hijos que dibujen un plano de cómo llegar a su casa a partir de un lugar conocido como el colegio.
  • Jueguen juntos haciendo cálculos mentales (sin usar lápiz y papel), en situaciones de su vida diaria, por ejemplo, cuando planifican o hacen compras o cuando piensan cuántos platos hay que poner en la mesa.

Para niños entre quinto y octavo básico:

  • Utilice cálculos mentales en situaciones cotidianas, donde implique sumar, restar, dividir, multiplicar, por ejemplo, calcular ¿Cuántos kilómetros puedo recorrer si tengo cierta cantidad de bencina en el auto?, ¿Cómo divido en partes iguales una cantidad de dinero?, etc.
  • Cuando lo ayude en sus tareas, en el caso de la resolución de problemas matemáticos: primero lea junto al niño y en voz alta pausadamente el enunciado, pida a su hijo/a que identifique los datos numéricos que posee el problema, que identifique la pregunta o lo que le piden resolver, que determine la operación para contestar la pregunta, posteriormente que realice el cálculo por escrito, responda la pregunta y compruebe su respuesta.
  • Cuando resuelva ejercicios matemáticos de cualquier tipo, asegúrese que estén escritos correctamente y cada número en un casillero del recuadro, esto le permitirá realizar el ejercicio en un orden lógico y siguiendo cada paso, guiándose por los recuadros.
  • Estimule a su hijo/a a verificar el procedimiento de la operación, generalmente los niños saben cómo resolver, pero se equivocan en los pasos, por ejemplo, en la reserva de la resta se olvidan de sumarla en el siguiente paso. Esto permitirá que al revisar el procedimiento se logre el resultado correcto.
  • Es importante que siempre estimule a su hijo/a a seguir una secuencia lógica en todo orden de cosas, ya sea para realizar actividades cotidianas, por ejemplo: me levanto, luego tomo desayuno, luego me lavo los dientes, etc. Esto permitirá ejercitar la memoria de secuencias y el seguimiento de instrucciones en un orden lógico.

La mayoría de los contenidos entregados en clase es secuenciada, principalmente en los de la asignatura de matemáticas, toda resolución de ejercicios, las tablas de multiplicar, resolución de problemas, etc., implica seguir pasos en un orden lógico. Por eso ayude a su hijo/a a visualizar los pasos a seguir en un procedimiento y a comprobar si es el correcto, antes de revisar el resultado final.

14 de abril de 2012

Estudio al castigo: el daño que provoca en los niños

Para muchos padres está claro que el antiguo dicho “la letra con sangre entra”no corre en estos tiempos. Sin embargo, la gran mayoría no sabe que además del evidente repudio al castigo físico, distintos estudios han comprobado que el castigo en general es perjudicial para los niños y lo más increíble de todo,totalmente ineficaz.

Según estudios hechos en Chile, uno de cada 6 niños sufre algún tipo de violencia por parte de sus padres, incluyendo castigos físicos y verbales, y de ellos la mayoría asume como algo razonable que así sea.Sin embargo, para la connotada psicóloga infantil de la Universidad Católica,Neva Milicic, “es un gran error aplicar cualquier tipo de castigo a los hijos,porque provocan daños importantes en su desarrollo. El problema está en que los padres creen que está bien castigar y decirle al hijo ‘como te sacaste malas notas no vas al cumpleaños de tu amigo’, y no saben que no sólo eso es dañino para los niños, sino que además no sirve de nada, porque los castigos no son efectivos”.

El riesgo de castigar 

En Estados Unidos, distintos investigadores han concluido que los estilos parentales coercitivos -es decir, aquellos padres que utilizan el castigo como una forma de educar a sus hijos- se relacionan con conductas de violencia y desadaptación cuando los hijos son preadolescentes y adolescentes.Como señala Neva Milicic, “los hijos de padres estrictos, también denominados Harsh Parents por las corrientes de investigación norteamericanas, tienen una gran probabilidad de presentar problemas conductuales y una marcada tendencia a involucrarse en conductas de riesgo”.Según explica, los padres castigadores y estrictos tienden a ser muy exigentes y al mismo tiempo muy poco sensibles a las necesidades de los niños. “Engeneral los papás autoritarios son menos nutritivos para sus hijos, y eso acarrea consecuencias muy importantes en la vida de ellos”, indica.En general, los niños criados en el estilo autoritario son más tímidos y tienen una autoestima más baja en relación a los menores que han crecido en ambientes más amorosos y acogedores.

Estrés y castigo
Gracias a las intensas campañas contra la violencia intrafamiliar y el maltrato infantil, los padres están mucho más conscientes del daño que provoca en los niños.Por eso mismo, muchos evitan castigar físicamente a sus hijos, pero a cambio los sancionan privándolos de salir a jugar, de ir a un cumpleaños o de ver televisión. Incluso, en opinión de Neva Milicic, “hay literatura muy difundida entre los padres que avala el castigo y el estilo coercitivo para sancionar a los hijos cuando no han respetado una norma impuesta por sus padres”. Para la psicóloga, “este aumento del castigo está muy influenciado por el alto nivel de estrés al que están sometidos los padres. Muchos llegan a las ocho de la noche a la casa, tan cansados, que tienen un nivel muy bajo de tolerancia para atender a los hijos. Eso hace que ante cualquier error de los niños los padres sobrerreaccionen y los castiguen más de la cuenta”.A su juicio, el estrés de los padres hace que muchas veces ocupen términos inapropiados para llamar la atención a sus hijos, y eso puede ser demoledor del auto-concepto del niño.Por eso es importante dialogar sin violencia, y al momento de sancionar no referirse al sujeto sino a la acción, es decir, los papás no pueden decirle a sus hijos ‘eres mentiroso’, porque lo indicado es que le digan ‘es muy malo mentir’.

La alternativa al castigo

En el libro “A ser feliz también se aprende”, de Neva Milicic, la psicóloga explica que los padres deben tener claro que para educar y enseñar a los hijos no es necesario castigar; aunque si es importante que los niños aprendan que sus conductas tienen consecuencias y que debe tener alguna sanción frente a los problemas que crea.Como se indica en el libro, “si un niño rompe intencionalmente una planta (no accidentalmente), la mamá puede expresarle su pena y decirle: “Me da mucha pena que hayas roto mi planta y quisiera que aprendieras a cuidarla conmigo.Anda un rato a tu pieza mientras yo ordeno, y tú reflexiona un poco, y después buscaremos una manera de hacer una plantita nueva”.El objetivo es que los niños aprendan por las consecuencias naturales de sus conductas. En lo posible, explica Neva Milicic en su libro, “apenas esté en edad de hacerlo, hay que preguntarle cómo podría arreglar la situación en que ha fallado y cómo podría evitar que le sucediera en el futuro”.La diferencia, como explica la profesional, “es que en el castigo el niño paga su culpa, pero no hace propósitos para el futuro ni repara su falta. La idea es que no hagan las cosas por miedo, porque eso pierde su efectividad en cuanto la persona que ejerce el castigo desaparece”.

"Privación de privilegios"

Cuando los niños tienen claro cuál es el tipo de conducta que sus padres esperan de ellos, es importante que entiendan que deben cumplir con ellas. Por ejemplo, si un niño sabe que debe hacer sus tareas entre las cuatro y son las cinco de la tarde y no las hace porque a esa hora prefirió jugar al computador, tendrá que hacerlas a las seis o a las siete, aunque a esa hora estén dando su programa favorito.Esto es lo que se conoce como privación de privilegios, que a juicio de Neva Milicic es muy distinto al castigo.Esta privación de privilegios no es más que la consecuencia que el niño provocó, porque si hubiera hecho su tarea en el momento debido, podría haber visto sin problemas su programa de televisión. Según las últimas investigaciones esta es la medida más efectiva, porque conduce a la autodisciplina, que debería ser la meta de todo sistema educativo. Según explica la psicóloga, para enseñar a los hijos a ser disciplinados, a obedecer, a respetar y a cumplir con lo que se espera de él, es fundamental que los padres promuevan normas y límites democráticos, y a enfrentar los errores que cometan con tranquilidad y cariño.

Fuente: Padres OK

12 de abril de 2012

Encuesta sobre escolarización de los múltiples

http:\\criandomultiples.blogspot.com Gemelos Mellizos escolarización de gemelos de múltiples


A través de facebook nos hemos enterado de la iniciativa de dos chavales del Instituto Severo Ochoa de Alcobendas que están realizando un trabajo de investigación para la asignatura de Ciencia del Mundo Contemporáneo, bajo la tutoría de Mayte Lázaro,sobre la escolarización de hermanos gemelos y mellizos.

Puedes participar en dicha encuesta accediendo a su blog, a la encuesta para padres.

Si eres adulto y mellizo o gemelo, también tienen una entrevista que hacerte, que puedes descargarte siguiendo los enlaces que aparecen en su entrada "Entrevista para gemelos adultos".

La foto es del periódico Le Républicain Lorrain

10 de abril de 2012

Un acto de amor


Tenía muy claro, desde el día que me dijeron que estaba embarazada de mellizos, que quería darles el pecho. Contaba con la experiencia cercana de una amiga y no quería perderme semejante aventura. Mis niños nacieron antes de tiempo y tuvieron que estar un par de meses ingresados, por lo que los primeros contactos con la lactancia fueron con el sacaleches: no podía darles el pecho porque ellos aún no hacían succión nutritiva pero debía estimularmelo para asegurarme de que tendría leche cuando ellos estuvieran preparados. Y así fue: día tras día, cada 3 horas, me sacaba leche que almacenaban en el hospital para dársela mediante una sonda. Durante el día me los acercaba al pecho para que fueran reconociendo mi olor y empezaran a jugar con el pezón. No olvidaré el día en el que Diego se enganchó y comenzó a mamar. Un par de semanas después Miguel también se enganchó. ¡Eran tan diferentes!: Diego comía como si se lo fueran a quitar mientras que Miguel se lo tomaba con mucha calma.

Un día una enfermera me dijo: "¿Quieres probar con los dos a la vez?". En realidad me estaban utilizando para hacer prácticas de un curso sobre lactancia materna al que estaban asistiendo por aquélla época y me encantó que lo hicieran: de repente me vi con mis dos pequeños mamando a la vez y sentí que no había nada más en el mundo que pudiera proporcionar tanto placer como alimentar a tus hijos.

Una vez en casa ya no tenía tanta ayuda y con mellizos el trabajo es doble por lo que los primeros tres meses apenas me abrochaba la camisa: ¿para qué? sólo tenía unos minutos entre toma y toma. A veces me las ingeniaba para darles a los dos a la vez en la posición de rugbi en la cama. Pero a medida que se hacen mayores cada uno va a su ritmo y tiene necesidades distintas por lo que prefiero darles de comer por separado. El momento del pecho es único: es un momento entre ellos y yo y les hablo, les canto, les cuento cosas que han pasado o que van a pasar, les miro, me miran, les sonrío, me sonríen (se les cae la leche de la boca...). Es un momento muy especial.

Ya han cumplido los 6 meses y aunque estoy convencida de alargar la lactancia materna todo lo que pueda y mi leche sigue siendo su alimento principal, he empezado a introducir los primeros sólidos. Es una sensación agridulce porque por una parte sé que no pueden tomar pecho toda la vida pero en cierta manera es como si ya se estuvieran alejando de mí. La lactancia materna es la mejor elección que he hecho por ellos hasta el momento y, como decía mi matrona, no es solo alimentar al pequeño sino que es un acto de amor.

Por Nora Pérez, mamá de mellizos. La imagen es suya.
Publicado originalmente en Maire Lactancia.

8 de abril de 2012

27 cosas que deben haber experimentado los niños

Con permiso del Grupo de Juego en la Naturaleza "Saltamontes", de Collado Mediano, publicamos hoy esta fotografía tan chula sobre las 27 cosas que deben haber experimentado los niños antes de cumplir los seis años. ¿Cuántos de éstos habéis dejado que experimenten vuestros niños?



6 de abril de 2012

De niños a adultos



Desde el momento en que una pareja se entera de que en pocos meses serán padres, algo cambia para siempre. No dejarán de ser hijos, pero dejarán de ser niños. Y al niño que dejarán de ser lo guardarán en su interior en un lugar más o menos amable (según como sean capaces de amar a ese niño que fueron) y bajo la piel que se quiten amanecerá otra piel más robusta, caliente y viva: la piel de padre y la piel de madre.A su vez, sus propios padres no dejarán de serlo, pero desde ese momento su función cambiará inevitablemente y serán abuelos.

Con la llegada del bebé, como veis, todos se quitan una piel para ponerse otra (hasta el bebé, que hasta entonces “no es”, se pone la piel del que “es”).

Pero no siempre sucede de esta manera. Es muy común (más de lo que pensamos) que a los nuevos padres no se les permita dejar de ser niños. Durante el embarazo, instituciones, familiares y conocidos les considerarán incapaces de tomar sus propias decisiones de forma adecuada y les invitarán a “dejarlo en manos de los que saben”.

A la mujer, concretamente, se la recordará de mil y una maneras que es una niña: se la vestirá con camisones rosas de encaje y se la rodeará de un halo específicamente asexual que limpie cualquier aroma a sexo, a sudor o a hembra encinta. Ahora, más que nunca y pese a la evidencia creciente de su sexualidad vibrante y fértil, se la infantilizará hasta el extremo y se le informará de que durante la gestación (precisamente uno de los momentos de mayor plenitud y creatividad en la vida de una mujer) tan sólo ha de ocuparse de “contener” al hijo que crece en su interior, pero sin ejercer su pensamiento crítico o su deseo en modo alguno. También puede pasar que ,en vez de esto, se la masculinice, aplaudiendo su capacidad de negación de la barriga en forma de trabajo impenitente y conexión con demandas externas y apremiantes como reuniones, emails e informes.

Más de lo mismo sucede en el transcurso de la mayoría de los partos, en los que personas adultas y competentes son tratadas como auténticos incautos y, de este modo, pasan por el aro del abuso de poder como corderitos temerosos. No les culpo: la amenaza por lo general es perder a su cría si no obedecen.

Recién nacido el bebé acudirán raudos y veloces los mismos que todavía le siguen hablando a ese niño que llevamos dentro como si fueran incapaces de ver delante de sí a un hombre y una mujer hechos y derechos, y se instruirá a los nuevos padres sobre todo lo relativo al cuidado y atención de su cría, deslegitimando cualquier intento de espontaneidad, instinto y naturalidad que los nuevos padres puedan mostrar.

Al hombre se le relegará a un segundo plano y se le negará la posibilidad de ejercer su paternidad más allá de trabajar más duro si cabe para alimentar a su mujer inoperante y al bebé que esta transporta. Mientras haga “lo que debe hacer” será aplaudido y aceptado, pero ay de él como se le ocurra reclamar su derecho a sentir en las entrañas algo más que aplomo y seguridad en sí mismo.

Lo que familiares, conocidos e instituciones hacen con el nacimiento, la paternidad y la maternidad no tiene perdón,porque efectivamente invalida e inhabilita a los nuevos padres poder hacer un ejercicio competente de su parentalidad y deja a los bebés absolutamente desprotegidos y en manos de personas incapaces de darles lo que los éstos necesitan: conexión y comunicación profundas.

En algunos casos, este fenómeno se limita a los momentos que rodean al nacimiento y con fortuna los nuevos padres se rebelan contra este papel y (por lo general a escondidas) buscan un espacio que les pertenece y lo hacen valer de la mejor forma que pueden, consiguiendo así que nazca de una vez por todas la familia, su familia, y que sus hijos puedan tener por fin unos padres adultos, no unos niños.

Sin embargo en otros muchos casos los nuevos padres nunca llegan a serlo. Nunca llegan a crecer, a quitarse la piel del niño, a hacer valer su palabra frente a la palabra de los que, por sus propias dificultades personales, no quieren o no pueden dejar el lugar que tantos años ocuparon y dejar de ejercer la función que tantos años ejercieron.

Crecer es un proceso complejo y casi siempre doloroso. Y cuando sentimos que para poder crecer necesitamos el permiso de aquellos que han de dejarnos su sitio, subordinamos todas las posibilidades a la mirada y la decisión vital del otro (decisión que puede hacerse esperar años). Quizá cuando fuimos niños no teníamos otra elección, pero no nos equivoquemos: ahora sí la tenemos.

Nuestro sitio como padres y madres no debería pretender necesariamente imitar ni ocupar el sitio de aquellos que un día nos criaron y educaron, aunque ese niño que llevamos dentro no conozca otra manera de hacer las cosas. Desde el adulto que hoy somos, podemos elegir tomar nuestras propias decisiones, ocupar nuestros propios espacios, ejercer nuestras funciones a nuestra manera, por lo que no es necesario esperar a que los demás legitimen ese derecho que nos es propio. Podemos hacerlo ya, desde este momento. Como mujeres y hombres podemos hablar lo que callamos como niños.

Vuestro embarazo es vuestro.
Vuestro parto es vuestro.
Vuestro puerperio es vuestro.
Vuestra maternidad y paternidad son vuestras.
Que nadie os arrebate esos derechos.

Violeta Alcocer.

4 de abril de 2012

Recomendaciones sobre la lactancia materna


La leche humana es el alimento de elección durante los 6 primeros meses de la vida para todos los niños, incluidos los prematuros y los niños enfermos salvo raras excepciones. La decisión última en relación con el modo de alimentar al niño la debe de tomar la madre. El personal sanitario debe proporcionar a los padres la información suficiente sobre las ventajas de la lactancia materna. Cuando la lactancia materna no sea posible, se debe extraer la leche de madre y conservarla de forma adecuada para poder ofrecérsela al niño prematuro o enfermo.

Antes de que el pediatra recomiende la introducción de suplementos de fórmula adaptada o un destete precoz, debe valorar cuidadosamente las consecuencias de esta decisión, asumir la responsabilidad de la misma y estar seguro de que ha agotado todas las opciones posibles para mantener la lactancia materna. El peso del niño es solo un aspecto de su desarrollo y evolución y no debe ser el condicionante único para indicar la introducción de fórmula. Las curvas de crecimiento incluyen valores desde el p3 al p97, todos ellos son normales, si la curva de peso es adecuada, un niño perfectamente sano y sin problemas puede estar en el percentil 3 ó en el 10 sin que esto signifique que haya que introducirle fórmula adaptada para, supuestamente, mejorar su crecimiento.

Los recién nacidos deben alimentarse al pecho lo antes posible, preferiblemente durante las primeras horas. El personal sanitario que trabaja en las maternidades debe incluir como objetivo prioritario de su trabajo disminuir el número de niños que se separan de sus madres. Si un niño precisa observación, debería ser la enfermera o el pediatra el que se desplaza a la habitación de la madre para vigilar al niño, en vez de separarlos a ambos.

Los recién nacidos deben alimentarse al pecho a demanda, no se debe esperar a que el niño llore, si está despierto, buscando o con un incremento de actividad, debe de ponerse al pecho). El llanto suele ser un indicador tardío de hambre y en ocasiones, cuando el niño esta ya irritable, se dificulta el amamantamiento. Los recién nacidos deben mamar entre 8 y 12 veces al día y aproximadamente 10 ó 15 minutos en cada pecho. En las primeras semanas, hasta que la lactancia esté bien establecida, si el niño no se despierta a las 4 horas de haber mamado, debe ser despertado y puesto a mamar. El personal del hospital debe observar cómo se instaura la lactancia y resolver las dificultades, tranquilizar a las madres, explicarles que a todas las mujeres les resulta difícil los primeros días y que por eso necesitan ayuda. Se les debe tranquilizar sobre la morfología de los pezones o el tamaño de los pechos, es absolutamente excepcional que haya limitaciones anatómicas en la mujer que dificulten o impidan la lactancia. Comentarios muy frecuentes en las maternidades como por ejemplo “tienes los pezones invertidos”, “tienes un pezón muy grande y el niño es muy pequeño” o apretar el pecho (maniobra ridícula pero frecuente) y comentar “no tienes leche porque no sale nada”, tienen un efecto devastador en la madre, minan su confianza y les condiciona para que ante la mínima dificultad que surja en el proceso de instauración de la lactancia, abandonen.

No se deben administrar suplementos (agua, suero glucosado, fórmula, zumos, etc.) cuando se está instaurando la lactancia ni posteriormente, si no es que están médicamente indicados. No debe aconsejarse el uso de chupetes aunque recientemente se ha demostrado que el chupete más que dificultar la lactancia materna, en sí es un marcador de que existen dificultades con la misma.

Después del alta de la maternidad, sobre todo si el alta ha sido precoz, antes de las 48 horas de vida del niño, el niño debe ser valorado por el pediatra o por una enfermera experta en los dos y los cuatro días siguientes. Se aprovechará la visita para valorar la situación del recién nacido, reforzar la lactancia y ayudar a resolver las dificultades que hayan podido surgir.

La lactancia materna exclusiva es el alimento idóneo durante los seis primeros meses de la vida y se debe continuar con la lactancia mientras se introduce la alimentación complementaria hasta los doce meses de edad, posteriormente se debe prolongar todo el tiempo que la madre y el niño deseen. La introducción de alimentos ricos en hierro en la segunda mitad del primer año debe ser progresiva y se debe complementar con la lactancia materna.

Se deben aportar suplementos de vitamina D y hierro en algunos grupos de niños seleccionados (vitamina D a niños que no reciben una exposición solar adecuada o niños con piel muy pigmentada; hierro a los niños prematuros y a los que por cualquier otro motivo puedan tener los depósitos de hierro depleccionados).

Fuente: Asociación Española de Pediatría. 

2 de abril de 2012

Derribando mitos acerca la Maternidad Múltiple


Entre los 15 y los 18 años viví junto a mi familia en una casa vecina a la de unos trillizos. Recuerdo cómo mi madre, mi hermana y yo nos asomábamos por la ventana a verlos pasar cada vez que salían a pasear en su coche triple con su madre y la señora que los cuidaba. Los mirábamos embelesadas imaginando cómo sería la vida de esa familia que había tenido la bendición de tener 3 hijos al mismo tiempo. Muchas fantasías se paseaban por nuestras cabezas, pero jamás se nos pasó por la mente que seríamos nosotras mismas protagonistas de una historia similar: la de recibir trillizos en nuestra familia.

Hoy, después de más de 8 años siendo madre múltiple, puedo decir que muchas de las ideas que teníamos acerca de este tipo de maternidad eran sólo mitos y fantasías generadas a partir de la ignorancia y los deseos de atribuirle características especiales a las familias que tienen la fortuna de recibir a varias guaguas al mismo tiempo.

El primer mito es aquél que dice que los padres múltiples reciben ayuda económica, ya sea del estado, de los parientes y familiares o de personas anónimas que se conmueven con el caso y deciden aportar dinero, pañales, leche etc. Debo decir que del Estado Chileno, nada de nada. De los familiares y amigos, depende mucho de cada familia. Algunos hemos tenido la suerte de ser ayudados por parientes que pudieron hacerlo, pero el general de las familias se encuentran absolutamente abandonadas en este sentido... No siempre existe algún pariente que pueda aportar dinero. En cuanto a las donaciones anónimas, éstas suelen surgir a partir de los medios de comunicación, sin embargo, la mayoría de los casos de embarazos múltiples jamás pasan por la televisión o los periódicos.

Otro mito muy popular es aquél que dice que si llora uno de los niños, lloran todos al mismo tiempo. Debo decir que, al menos en nuestro caso, esto ocurrió muy pocas veces. En general, lloraba uno a la vez, dormía siesta uno a la vez o se enfermaban de a uno. El resultado: siempre había una guagua llorando, una guagua durmiendo y otra a la que había que entretener o distraer. Las enfermedades también llegaban (o llegan) de manera diferida, lo que significa que un virus que dura una semana implica tres o más semanas de ver convertida tu casa en un verdadero hospital.

Uno de los mitos que más me sorprende es un comentario común entre las personas que se enteran que soy madre múltiple: "¡Oh, qué maravilla, tienes tres iguales!". Frente a esta exclamación, siempre me apuro en responder que no son iguales porque no son gemelos, sino mellizos entre sí. Sin embargo, siempre noto que es más fascinante para los demás quedarse con la idea de que son idénticos. Seguramente, esto lo hace aparecer como un fenómeno más sorprendente. De hecho, la mayoría me pregunta si son todos hombres o todas mujeres, y parecen un poco desilucionados cuando les digo que tengo una niña y dos niños y que son completamente diferentes entre sí. La idea de conocer un "fenómeno de circo" los entusiasma más que la de enterarse que son tan distintos y normales como cualquier grupo de hermanos.

También existe el mito de que los padres múltiples no dormimos. Efectivamente, esto suele ocurrir durante los primeros meses (en nuestro caso, un poco más de un año debido al reflujo ácido de dos de mis hijos). Sin embargo, una vez pasada esta etapa, los padres de múltiples dormimos tanto como cualquier otra pareja de padres de tres o más niños. Es decir, nuestras noches son "normales" y nuestras mañanas empiezan temprano debido a que el reloj biológico de cualquier niño pequeño lo hace despertar a una hora en que sus papás desearían seguir durmiendo.

Muchas veces me sorprendo a mí misma dando explicaciones acerca de porqué mi hija es más alta que mis dos hijos. En realidad, ni yo misma tengo una explicación. Simplemente son personas diferentes y alguno de ellos es más alto, otro más bajo, alguno más hábil en algún aspecto y otro más en otro. El afán de las personas por unificarlos los lleva a sorprenderse frente a cualquier diferencia evidente entre ellos, como si el hecho de haber nacido el mismo día los convirtiera en un solo ser dividido en tres, con las mismas caracterísiticas, los mismos gustos y las mismas necesidades.

Por último, uno de los mitos que más pesa sobre mi experiencia de la maternidad múltiples es aquél que dice que por tener tantos hijos al mismo tiempo, las madres múltiples debemos ser una especie de santas cuya paciencia y capacidad de entrega es infinita. Suelo recibir comentarios del tipo: "Yo con un hijo estoy volviéndome loca, debes tener mucha paciencia para haberlo hecho con tres". Y no, no soy una persona especialmente paciente ni tolerante. Simplemente me tocó este tipo de maternidad y he debido echar mano a todas las virtudes que tengo para salir adelante. Sin embargo, las madres y padres múltiples también colapsamos, también nos volvemos locos y debemos, cuando es posible, pedir muchísima ayuda para hacer las cosas lo mejor posible y cubrir, dentro de lo que se puede, las necesidades de cada uno de nuestros hijos.

En conclusión, la maternidad múltiple es algo que nos ocurre a personas "normales" y que no nos vuelve seres de otro planeta, así como tampoco a nuestros hijos. Ellos son niños como cualquier otro, sólo que tienen la suerte de tener hermanos de su edad con los que pueden compartir experiencias, juegos y peleas que otros niños no tienen con quien compartir. Eso es todo.