31 de marzo de 2013

Cómo los niños aprenden buenos modales

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Nuestro hijo Yonatan vino del teatro la Navidad pasada y nos relató algo que observó allí. En el camino del teatro al vestíbulo él se percató de que los padres enseñaban a los niños a pedir un caramelo a Papá Noel con un “por favor” y luego de obtenerlo decir “gracias”. Yonatan fue al vestíbulo y quedó perplejo. Él vio que los niños sí decían “por favor” y “gracias”, pero que sus padres iban y tomaban sus caramelos sin decir nada.

“Los padres de estos padres deben haberles enseñado a decir “por favor” y “gracias”, pero parece que ellos no lo aprendieron”, dijo. “¿Piensan que estos niños también van a parar de decir “gracias” cuando crezcan?”

¿Qué esperamos que un niño aprenda cuando le decimos: “Da las gracias a tu amigo?” La mayoría de los padres cree que el niño aprenderá a ser agradecido, y a expresar su sentimiento de gratitud. Pero, ¿aprenden los niños estas cosas al decirles que las hagan? ¿Cómo nos sentíamos de niños cuando nos hacían decir “gracias”? ¿Cuándo desarrollamos un sentimiento sincero de gratitud? ¿Es que el decir “gracias” antes de desarrollar el sentimiento correspondiente nos hizo ser agradecidos? O ¿es que desarrollamos posteriormente nuestro sentido de gratitud, sin relación a estas instrucciones? ¿Es posible que algunos de nosotros experimentemos resentimiento cuando debemos dar las gracias a alguien, compartir, o pedir perdón, porque de niños odiábamos hacer estas cosas?
Tal vez estemos lidiando con nuestra incapacidad de confiar. ¿Es posible que la gratitud sea un sentimiento que no pueda ser experimentado por un niño, o al menos no en la forma en la que los adultos la expresan? ¿Podría ser que cuando las necesidades de la infancia están completamente satisfechas, la gratitud se desarrolle en forma natural? Tal vez necesitemos permitir a los niños el observar la gratitud, generosidad y bondad, en lugar de tratar de enseñarles estos comportamientos.

Qué es lo que aprenden al ser instruidos

Si el instruir a un niño a decir “gracias” (y otras palabras y acciones de buena conducta) no les enseña a sentir y expresar la gratitud en forma auténtica -¿qué es lo que hace?

Algunas posibilidades:
1. El niño aprende que decir a otros lo que deben decir es “buena conducta”. El contenido de la “conversación” está prácticamente perdido ya que el niño está principalmente consciente del hecho de que alguien le está diciendo qué hacer.
2. Un mensaje menos obvio es este: “Yo no puedo confiar en mí mismo para darme cuenta qué es lo que debo decir o hacer; debo depender de la autoridad de los adultos y obedecer las instrucciones” (dependencia, convertirse en un seguidor sin criterio).
3. Relacionado con el punto anterior consta: “Yo no puedo saber por mí mismo lo que debo decir o hacer, por lo tanto no soy suficientemente bueno” (baja auto estima y sentirse insuficiente e incapaz).
4. Un sentimiento similar de insuficiencia puede surgir de la duda: “¿por qué no siento ganas de decir gracias?” Algo debe andar mal conmigo”.
5. El niño aprende as ser falso e inclusive a sencillamente mentir: “Yo en realidad no siento ganas de decir nada (compartir, ayudar...), Creo que lo que debo hacer es mentir, fingir, o montar un show que no refleje mi experiencia interior real.
6. El niño aprende a odiar compartir o decir “por favor” y “gracias”, a la vez que sus memorias sobre hacer esto son de resentimiento, de ser controlado y ser irreal. Al hacer algo que no quiere hacer, está aprendiendo a odiar la expresión de agradecimiento (compartir, ayudar, etc.) y el desarrollo auténtico y natural de sus buenos modales puede ser retrasado.

Nuestras expectativas

Un aspecto de los buenos modales que nos apresuramos a enseñar es el responder a la pregunta (irrespetuosa) de un adulto sobre su nombre y edad: “Dile a la señora la edad que tienes, Johnny”, es una instrucción que damos cuando nos sentimos avergonzados por la falta de respuesta de nuestro niño. Uno de mis tres hijos nunca respondió a la indagación de los adultos hasta bien entrados sus 7 años. En cada interacción de este tipo yo estaba de su lado, defendiendo su necesidad. Yo le decía a la persona que preguntaba: “Parece que él no quiere hablar con usted” y sonreía diciendo “Yo puedo hablar con usted, si lo desea”. En los años posteriores llegué a saber, preguntando a Lennon, que él se interesó por compartir información acerca de sí mismo, pero quería que yo hablara por él. Entonces empecé a manejar estas situaciones en forma diferente. Regresaba a ver a Lennon y le preguntaba: “¿Quieres que le cuente a Earl sobre ti?” Algunas veces él quería, otras veces no, y yo simplemente respetaba sus instrucciones. Lennon ahora se siente suficientemente cómodo y confiado como para responder sus preguntas a la mayoría de la gente, o –aún más raro ahora- para decir que él no quiere responder. Sus elecciones están claramente relacionadas con la autenticidad de las personas. Él es alérgico a la charla hipócrita.

Como madre he descubierto que los modales de mi hijo no tienen que ver con migo impresionando a nadie. Mi hijo merece que todo mi respeto esté en estado de alerta, confianza y pendiente de su propia adquisición de modales. No es fácil sentirse cómodo cuando nuestro hijo no calza en las expectativas de la sociedad – pero saber que etsas expectativas no calzan en el niño, me ayuda a recordar por el beneficio de quién es que estoy velando. Tal vez todavía somos dependientes de la aprobación de los otros como lo éramos en nuestra niñez, cuando se nos hacía decir “gracias”, y lo hacíamos solo para complacer a nuestros padres. Necesitamos construir nuestra propia auto estima para dejar de depender de la aprobación de los modales de nuestros niños, como forma de realzar nuestros sentimientos de auto valoración.
El dar una buena impresión a los amigos, familiares y extraños se vuelve claramente secundario al lado del bienestar de mi hijo. Sin embargo, puedo todavía impresionar a estos amigos y familiares. Con lo que los voy a impresionar, no es con el cumplimento de sus estándares de conducta infantil. Por el contrario, yo les demostraré mi respeto por mi hijo, y mi fuerza para seguir mi propio corazón y las necesidades de mi niño.

Entonces, ¿cómo aprenderán buenos modales?

Entonces, ¿cómo va a aprender un niño a comportarse socialmente? ¿Podemos confiar en que el niño desarrollará y madurará a su propio tiempo, en la misma manera en que confiamos en que él aprendería a caminar y a hablar? ¿Por qué tenemos tanto apuro de tener niños que se comporten como adultos antes de que sean adultos?

Los niños, cuando son tratados con amor y respeto, aprenderán buenos modales por sí mismos, simplemente porque ellos quieren vivir felices en la sociedad. Podemos asegurar este desarrollo con los siguientes tres enfoques:

1. Para enseñar a un niño a ser agradecido, exprésele su gratitud por la contribución que él hace a su vida:”Tengo tanta alegría de pasar esta tarde contigo”. Es la manera en que usted trata a su hijo lo que le enseña cómo comportarse. Decirle a un niño qué decir no es respetuoso. No es la clase de modales que usted quiere que él aprenda. Agradecerle por su ayuda y ser amable y generoso hacia el niño están realmente en el corazón de sus herramientas de enseñanza.
2. Podemos darles ejemplos de nuestras interacciones con otros, expresando gratitud, compartiendo generosamente, y tratando amablemente a los demás. Nuestros niños van a asimilar lo que ellos miren, escuchen y experimenten al rededor de ellos.
3. Para que su hijo aprenda buenos modales de buena gana, y disfrute de comportarse con buenas maneras, él necesita ver que usted también disfruta a través de estas expresiones. Él necesita ver que usted es real, auténtico y totalmente presente cuando expresa gratitud y trata a las personas con amabilidad.
4. Podemos darles muchas oportunidades de expresar sentimientos dolorosos. Los niños, como los adultos, pueden experimentar la amabilidad y la entrega de sentimientos cuando no están preocupados con experiencias molestas. Cuando un niño me dice “odio a mi hermana”, yo valido sus sentimientos y acepto su explosión emocional-solo así él puede sentirse libre para amar a su hermana. Si los sentimientos de enojo son ignorados, los sentimientos de amor y amabilidad se duermen con ellos. Estos vienen en un solo paquete.

Me parece que el agradecimiento es una gran herramienta para tener una conciencia positiva, y que es el corazón de los buenos modales. Podemos demostrarlo durante todo el día. Yo digo frecuentemente cosas como: estoy muy feliz de tener esta maravillosa casa. Me encanta esta comunidad. Somos tan afortunados de vivir aquí. Estoy tan agradecida de que Bach naciera antes que yo porque así puedo disfrutar de su increíble música. Estoy asombrada y agradecida de estar viva...tener ojos, orejas...y así por el estilo. Ser agradecido, sensitivo y amable no es una clase-si no una demostración.

Los niños se convierten en lo que absorben de su alrededor. Sea lo que quiere que ellos sean, y trátelos de la misma manera en que quiere que ellos aprendan a ser con otros.

Tal vez lo que necesitamos es desarrollar nuestros propios modales de respeto hacia nuestros hijos. No es fácil de hacer, pero es muy simple de entender: Los niños desarrollan comportamientos de adulto cuando llegan a ser adultos.

Por Naomi Aldort. Extraído de la web de Familia libre

1 comentario:

  1. Hola te sigo desde hace tiempo, me gustaría invitarte a mi blog http://aprenderjugandoenfamilia.blogspot.com Me encantaría que pudieses participar en un post en el que pregunto a mamás de gemelos o mellizos como se tomaron la noticia. En su caso al ser por partida doble, creo que puede ser muy intersante.
    Me encanta tus artículos, muchas gracias por todo, espero que te guste mi trabajo.
    Un saludo

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