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18 de diciembre de 2012

Los riesgos en el embarazo múltiple (I)

Una de las causas que llevan a definir un embarazo múltiple, ya sea de dos o más fetos, como un “embarazo de riesgo” es la posibilidad de tener un parto prematuro. Esto significa un nacimiento adelantado de los niños que, no sólo tienen un peso menor, y en ocasiones límite, sino que nacen con una inmadurez en su desarrollo. Esto dificulta su evolución a corto y medio plazo, aumentando el riesgo de complicaciones. Por ello es IMPRESCINDIBLE que la embarazada de dos o más fetos, sepa perfectamente cuales son los síntomas que pueden significar una amenaza de parto
prematuro. Así podrá avisar a su ginecólogo inmediatamente y éste comenzará el tratamiento adecuado lo antes posible. Por ello, recomendamos a TODA mujer con un embarazo múltiple, que busque una información detallada sobre las sensaciones que puede tener en su tripa durante todo el embarazo, lo antes posible.

Hoy vamos a contemplar uno de los dos conceptos más importantes para la detección de riesgo de parto prematuro: contracciones en el embarazo (el otro, la hipertonía uterina leve, lo veremos otro día).

Contracciones en el embarazo

Lo primero que debemos saber es que TODA mujer embarazada tiene contracciones a lo largo de su embarazo.

Las contracciones se producen en el embarazo porque en el útero, al crecer de tamaño, hay un aumento de fibras musculares además de una, cada vez mayor, distensión de las mismas. Para que estas fibras estén listas para trabajar eficazmente el día del parto tiene que “entrenar”; aunque el nacimiento de los niños vaya a ser por cesárea, el útero “no se entera” y se prepara para un parto vaginal. Este entrenamiento se realiza mediante contracciones, producidas a lo largo de todo el embarazo, por el influjo hormonal de los estrógenos. De modo que, podemos decir que las contracciones en el embarazo no sólo son normales, sino que son NECESARIAS y TODA embarazada las tiene.

Pero en los embarazos múltiples existe un factor añadido. La mayor dimensión de las fibras musculares del útero por su mayor contenido (niños, líquido amniótico, placentas, etc.) provocan una reacción exagerada, especialmente en el último trimestre, produciendo un número excesivo de contracciones que pueden ocasionar el parto prematuro.

El secreto radica en saber qué es una contracción y cuantas son normales. Así la embarazada no se preocupará aunque note alguna contracción a lo largo del día, pero tendrá la información suficiente para avisar A TIEMPO a su médico en el caso de que su número sea excesivo.

¿Qué es una contracción?

Se dice que una mujer tiene una contracción cuando se tiene la tripa dura durante unos segundos.
  • Tripa dura: Al presionar el abdomen, lo encuentras francamente duro, no puedes hundir los dedos. Es evidente que hay que tocar la parte del abdomen dónde está el útero en cada momento del embarazo. El fondo uterino llega a la altura del ombligo, aproximadamente hacia el cuarto mes en un embarazo gemelar y a los tres y medio en un triple. Si a partir de ese momento, presionas entre el ombligo y el vello del pubis, estarás tocando, a través de la piel y la pared abdominal, SÓLO útero. Si tocas más arriba, y estás de pocos meses, te podrías confundir, ya que estarás tocando el intestino y, por tanto, lo encontrarás siempre blando.
  • Toda la tripa dura: Si notas sólo una parte de la tripa dura, como una pelota, puede ser uno de los niños, no una contracción. Presiona ligeramente pero SIN miedo. El niño se moverá y el bulto desaparecerá.
  • Duran segundos: En el embarazo es raro que sean más largas de 30-40 segundos, aunque si alguna dura más no te inquietes.
  • Son irregulares: Puedes tener 2 ó 3 seguidas y luego no sentir ninguna en horas.
  • La gran mayoría de las contracciones en el embarazo no duelen. Si antes de terminar la semana 37 de gestación notas contracciones con RITMO aunque no duelan, puede significar una amenaza de parto prematuro.
  • En definitiva, cuando notes “algo” en la tripa (tensión, presión etc.) y quieras saber si es una contracción, aprieta ligeramente dos o tres dedos por encima del vello del pubis. Si está duro será efectivamente una contracción. Si puedes hundir los dedos, será cualquier otra cosa, pero no una contracción.

¿Cuándo aparecen las contracciones del embarazo?

Las contracciones aparecen durante TODO el embarazo, recuerda que el útero es un músculo que se mueve incluso fuera de la gestación, por ejemplo en la regla.

Los 2 ó 3 primeros meses pueden pasarte desapercibidas (son escasas, cortas y muy suaves), pero a medida que el útero crece, las podrás percibir claramente. Si ya has tenido otro niño, puedes sentir las contracciones antes y con más nitidez.

¿Cuántas son normales?

Los seis primeros meses, especialmente a partir del tercero, es normal notar hasta 8 contracciones por día.

En el último trimestre, puedes sentir 12-14 contracciones diarias aproximadamente, y algo más si ya tienes otro niño.

Por supuesto, no debes obsesionarte con el número de contracciones que notas al cabo del día ni estar tocándote la tripa continuamente. Calcula su número y su duración sólo en el caso de que su frecuencia te llame la atención.

¿Qué puede producir un exceso de contracciones?

Se admite que hay tres causas diferentes que pueden producir un mayor número de contracciones:
  1. Estímulos físicos: Hoy en día, la denominada “vida normal” conlleva una actividad física considerable en la mayoría de las mujeres. Trabajo, compra, casa, todo ello con prisa y agobio. Si además de todo ya se tiene otro niño en casa, la actividad diaria de una mujer puede ser incalculable.
    No hay una regla ni límite fijo para determinar la actividad que puede realizar la mujer embarazada de múltiples. Hay embarazadas que tienen una actividad física intensa y su útero no reacciona con un exceso de contracciones y otras, en cambio, ante un mínimo esfuerzo, desencadenan una mayor actividad uterina. Pero, salvo raras excepciones, en estos embarazos se recomienda a la mujer que, especialmente a partir del 4º-5º mes de gestación, baje el ritmo de vida como precaución, y en ocasiones, algunas semanas antes en el caso de los de trillizos. Si tienes muchas contracciones, debido a la actividad física que estás realizando o has realizado en las horas anteriores, procura ir a casa o por lo menos descansar, a ser posible, tumbada del lado izquierdo.
    En pocas horas tu útero se relajará y las contracciones desaparecerán. Y aprende lo que TU útero “no te deja hacer” para no volver a repetir ese ritmo de actividad.
    A veces es preferible “bajar algo el ritmo” y poder seguir con tu actividad habitual por más tiempo, a querer hacerlo todo y terminar en reposo en la cama.
  2. Estímulos psíquicos: el estrés, el exceso de preocupaciones en el trabajo, una discusión con tu pareja, un familiar enfermo o un problema puntual, pueden desencadenar tantas o más contracciones que los estímulos físicos.
    En ocasiones, si el problema es alguna preocupación leve, puede ser suficiente con distraerte leyendo algo ameno, viendo un rato la televisión, charlando, etc. Pero si la causa es importante y seria, esta solución puede ser claramente insuficiente.
  3. Otros estímulos: Infecciones urinarias, vaginales y otras patologías pueden, así mismo, producir un exceso de contracciones.
Debes avisar al ginecólogo o ir a un servicio de urgencia:
  • Si a lo largo de tu gestación antes de llegar a la 36 semana notas contracciones con RITMO aunque no duelan. Puede significar una amenaza de parto prematuro.
  • Si tienes más de 15 contracciones al día, claras y largas (más de 40-50 segundos), aunque sean sin ritmo, pero que no desaparecen con el descanso.
  • Si con un mínimo esfuerzo (peinarte, andar poco, ducharte...) tienes contracciones repetidas.
El ginecólogo será quien valorará la actividad uterina que presentas y, en último caso, la necesidad de medicarte.

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