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12 de enero de 2013

Trucos para llevarles a la compra


¿Tu hijo odia ir de compras? ¿Termina gimoteando, quejándose o pidiendo chuches? ¿Alguna vez has tenido que lidiar con una rabieta en una tienda? ¿Ir a la compra se ha convertido en una tarea desagradable?

A menudo no es ir de compras el problema, sino el estrés, el enfoque “empresarial” que los padres adoptan cuando hacen recados. Además de eso, muchos eventos adultos son poco interesantes para los niños, y la duración de la mayoría de las excursiones a hacer la compra tiende a exceder la cantidad de paciencia de un niño.

Qué hacer

Haz de ir a la compra un evento más que un recado.
Éste es un buen momento para hacer dos cosas a la vez: hacer la compra y tener algo de tiempo de calidad con tu hijo. Si eres un padre ocupado y multi-tarea te darás cuenta de que esta forma de pensar te ayudará a tener una actitud más paciente y agradable que fácilmente se contagie a tu hijo.

Planea el mejor momento para comprar.
Si no tienes prisa, tú y tu niño estaréis más relajados y pasaréis un rato más agradable. Si tienes prisa, haz una lista con anticipación y cíñete a ella. Dar vueltas por la tienda para comprar al azar hace que sea un viaje mucho más largo.

Involucra a tu hijo.
A la mayoría de los niños les encanta hacer de ayudantes en la compra. Pueden llevar las cosas al carro, elegir los productos y encontrar los artículos en los estantes. Los niños que saben leer pueden disfrutar de tener su propia lista de la compra y buscar las cosas de su lista.

Pídele opinión.
Cuando puedas, coge dos artículos similares y pídele a tu hijo que decida cual comprar. Tener voz y voto en lo que se pone en el carro es muy emocionante y enriquecedor para los niños.

Reconoce los deseos de tu hijo.
Si empieza a pedirle galletas, hazle saber que... "Mmmm… Estas galletas están muy buenas." Continúa con una declaración de por qué no lo vas a comprar, sin que suene a reprobación como, "Pero ... no estamos comprando galletas en estos momentos."

Crea un lista de deseos imaginarios.
Cada vez que tu niño te diga, "quiero esto" dile que recordarás que le gusta. Incluso puedes anotarlo en un papel y llamarlo lista de deseos.

Evita que los gimoteos constantes.
Deja que tu hijo sepa de antemano lo que quieres y lo que no quieres comprar ese día antes de entrar en la tienda. Si puedes permitirle elegir una cosa cada vez que compres él sabrá que no debe pedir una lista interminable de cosas. Tener que elegir por sí mismo una sola cosa también da un propósito para el viaje.

Ten reglas consistentes.
Si haces la compra con frecuencia te ayudará escribir cinco o seis reglas para hacer la compra y poner esa nota en el coche. Revisa con él las reglas cada vez que vayas de compras.

Lo que no debes hacer

No lleves a tu hijo de compras si está hambriento. 
Puedes no haberlo planteado intencionadamente, pero a veces pasa. Si han pasado un par de horas desde que tu niño comió, el primer punto de tu lista debe ser una merienda que tu hijo pueda comer mientras compras. Una bolsa de galletitas, una barrita de cereales o alguna cosa por el estilo pueden hacer maravillas para no llegar al límite. (Sólo recuerda que tienes que pagarlo, incluso si se trata de una bolsa vacía.)

No lleves a tu hijo de compras si está cansado.
Evita hacer la compra muy cerca de la siesta. Los niños cansados son muchísimo más exigentes e impacientes.

No compres en las horas de más actividad de la tienda.
Cuando sea posible evite ir a la compra cuando haya grandes multitudes. Cuanta más gente haya en la tienda más cola habrá para pagar y más complicaciones. Una tienda más tranquila y con menos gente también te hará sentir menos estrés.

Extraído del libro "The No-Cry Discipline Solution" de Elizabeth Panley

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