11 de febrero de 2011

Utilización de los cascos de bicicleta en la infancia y la adolescencia



Más del 70% de los niños con edades comprendidas entre los 5 y 14 años montan en bicicleta. Esta actividad, aunque supone un medio popular de transporte y una actividad deportiva recomendable, no está exenta de riesgos.

En España, según datos de la Dirección General de Tráfico (DGT), aproximadamente un 20% de los fallecidos en accidente de tráfico entre 10 y 14 años eran usuarios de bicicleta. Las lesiones en la cabeza fueron la causa principal de fallecimiento. El uso del casco en bicicleta puede prevenir o reducir el riesgo de sufrir lesiones graves de cabeza, incluso cuando la causa del accidente es una colisión con un automóvil.

A través de estudios realizados al respecto, se estima que el uso correcto del casco en la bicicleta reduce el riesgo de lesión craneal y cerebral en un 63-88%, y el riesgo de fallecimiento es un 26% menor. Pese a ello, la gran mayoría de los usuarios de bicicletas, incluidos niños, no utilizan el casco, o lo usan de manera inadecuada.

Aunque no es obligatorio el uso del casco en las vías urbanas, desde organismos como la DGT se recomienda utilizarlo en cualquier tipo de vía.

Recomendaciones del comité de seguridad y prevención de lesiones en la infancia:
  1. Todos los niños y adolescentes deben utilizar el casco cada vez que circulen en bicicleta.
  2. Los padres y demás adultos deben ponerse el casco siempre que utilicen la bicicleta.
    • Los padres deben dar ejemplo a la hora de promover conductas seguras para sus hijos, y explicarles por qué es necesario proteger su cabeza.
  3. El casco debe usarse correctamente. Para ello tiene que:
    • Estar homologado por los organismos competentes. Los requerimientos estándar especifican que el casco ha de ser duradero, de peso reducido, bien ventilado, fácil de quitar y poner, debe permitir su uso con gafas y no interferir en la capacidad de oír el ruido del tráfico. También debe ofrecer un ángulo de visión de al menos 105º hacia izquierda y derecha, un ángulo de 25º hacia arriba y de 40º hacia abajo.
    • Estar en perfecto estado: Se debe cambiar de casco si ha sufrido un golpe, si está dañado o si se ha quedado pequeño. Así mismo se recomienda que, aunque aparentemente se encuentre en perfecto estado, se cambie por lo menos cada 5 años o cuando el fabricante lo recomiende.
    • Tener el tamaño adecuado: Los cascos vienen en varios tamaños según el fabricante. El tamaño adecuado debe corresponderse al tamaño del perímetro cefálico. Los cascos suelen traer almohadillas adicionales o un anillo de ajuste para que ajusten bien en cualquier cabeza.
    • Estar correctamente colocado: Debe encajar cómoda y firmemente sobre la parte superior de la cabeza, cubriendo la parte superior de la frente (a uno o dos dedos por encima de las cejas). Así mismo las correas laterales y de la barbilla, como la hebilla, deben estar debidamente ajustadas de tal manera que quede ceñido y cómodo. El casco no se debe mover de lado a lado ni de adelante hacia atrás.
  4. En el caso de los niños pequeños que van como pasajeros:
      • Además de usar un casco debidamente ajustado, deben viajar en un asiento adicional homologado.
      • Según el Reglamento General de Circulación, el conductor de la bicicleta debe ser mayor de edad y el pasajero no tener más de 7 años, debiendo viajar en un asiento homologado. Los remolques para bicicletas que parecen ser más seguros para el transporte de niños todavía no están contemplados en la normativa española.
      • Para el transporte seguro de niños en la bicicleta, éstos al menos deben ser mayores de 1 año, edad a la cual poseen la suficiente fuerza muscular para controlar la movilidad de la cabeza en el caso de que se tenga que frenar bruscamente, aún con el peso adicional del casco.
    1.  Padres y niños deben conocer todos los aspectos esenciales acerca del uso seguro de la bicicleta.
      • La utilización del casco es solo uno de los aspectos de la seguridad en la bicicleta. Tanto padres como niños deben conocer y adoptar otras medidas de seguridad como pueden ser:
        • utilizar vestimenta adecuada,
        • llevar un reflectante trasero rojo en la bicicleta,
        • llevar ropa reflectante al anochecer así como una luz blanca delantera y roja trasera, y
        • estar familiarizado con las normas de circulación por las vías públicas.
    Fuente: AEPED

      10 de febrero de 2011

      Artículos curiosos para múltiples: bolso doble para carro doble


      Skip Hop Duo Double es un bolso para carros gemelares en paralelo. Todas sabemos la de cosas que hay que cargar cuando se sale a la calle con dos bebés. Doble de pañales, toallitas, pañuelos, cremas para el sol o el culete, biberones, chupetes… La Skip Hop dispone de dieciséis bolsillos para no agobiarse con lo que no nos cabe. Incluso con uno para el móvil y otro para bolígrafos.


      Además dispone de un sistema exclusivo de cierres que permite llevar la bolsa colgando del manillar, en bandolera o al hombro. Dispone también de un cambiador acolchado para poder cambiar a los bebés allá donde vayamos. Se vende en negro, gris-rojo y a rayas de colores. 
       


       
      Puedes encontrarlo en la web de Eurekakids

      9 de febrero de 2011

      Cómo arruinar una lactancia materna

      Hay muchas formas de terminar con una lactancia, de golpe o poco a poco, cada uno de estos tips los pueden aprovechar los familiares, los profesionales en salud, o la misma mamá para que la lactancia dure lo menos posible .
      (Nota, este es un post en tono irónico, por si las dudas lo aclaro ;) )
      1. No leas sobre lactancia, imagina que es algo que mágicamente aprenderás, piensa que de todas formas si no se puede, le damos fórmula y ya, ¿no? Hay información en libros, en internet, en instituciones como La Liga de la leche, Lacmat, Multilacta y más, poniendo en google “lactancia"” hay infinidad de recursos, pero, ¿para qué? Mejor busca el color de la cunita del bebé…
      2. Acata como ley las palabras del pediatra, 10 minutos de cada lado, cada 3 o 4 horas, y si le da hambre, dale un biberón con agua entre tomas, no sigas esas ideas locas de “libre demanda”, porque si no, tendrás suficiente leche y corres el riesgo de que tu lactancia dure.
      3. No exijas alojamiento conjunto en el hospital, que se lo lleven al nido para que “descanses”, y que se pierda esa periodo sensitivo de las primeras horas después del parto. Igual que tan pronto nazca se lo lleven y sólo te lo muestren de lejos,
      4. Si tomas algún medicamento, o te pones enferma, nunca consultes páginas como www.e-lactancia.org, donde te cuentan qué medicamentos son compatibles con la lactancia. Mejor suspende la lactancia, ¿para qué investigar?
      5. Si duerme mucho, es que tu leche le cae pesada, si duerme poco, es que tu leche no sirve, y convéncete de que con biberón dormirá mejor (aunque ahora tendrás que levantarte a preparar los biberones en lugar de simplemente acercar a tu bebé al pecho, con la leche lista y a la temperatura exacta)
      6. Si sube “poco” de peso, es que tu leche es aguada y no sirve, dale biberón; si engorda mucho, es que tu leche tiene mucha grasa y no sirve, hay que limitarle las tomas de pecho y darle biberón.
      7. Pide y acepta biberones y chupetes en las canastillas que te regalen, y ten un bote de leche de fórmula en casa “por si acaso” y recuerda darle entre tomas biberones con infusiones, tés , agua azucarada o fórmula “por si acaso no lo lleno”, cada centilitro de biberón es menos leche que producirá tu pecho y el bebé terminará por preferir el biberón. Desde el primer día ponle chupete, así le crearás confusión de pezón, y dejará de pedir pecho.
      8. Cree a pies juntillas que la imagen idílica de los anuncios y revistas, de bebés rubicundos y sonrientes, madres esbeltas y hermosas y vida y paseos relajados entre tulipanes es cierta, así tan pronto nazca tu bebé desearás tener “tu vida de antes” y dejarás pronto la lactancia.
      9. Para los nuevos papás, exigid que vuestras esposas cumplan con todos los papeles de esposa, ejecutiva y madre, al 100%, y que ese pequeño intruso se vaya lo antes posible a su habitación, al fin y al cabo, el bebé es ya un ser independiente, y tú necesitas mucho a tu mujer, ¿no? y en otra habitación será muy difícil amamantar al bebé por las noches, así que amamantará poco tiempo. También insiste en que tú como papá debes involucrarte alimentando al bebé (aunque un papá puede bañarlo, cargarlo y mecerlo mientras la mamá duerme una siesta, pasearlo, cambiar pañales, vestirlo, abrazar a la mamá mientras amamanta al bebé. No, tú como padre exige a la mamá en que le deje darle un biberón)
      10. Mentalízate “yo no podré”, “ser mamá es muy dificil”, “y si no puedo”, “eso de la lactancia no es para todas”, “seguro yo no tendré leche”, “y si tengo leche, seguro va a ser de mala calidad”, nada como pensar que no podemos, para que no podamos.
      11. Si tienes pechos pequeños, mentalízate de que no tendrás suficiente leche, por eso son tan chiquitos; si son grandes, seguro es sólo grasa y no tendrás leche suficiente; si son de tamaño mediano, pues seguro se me caerá el pecho si amamanto, mejor lo vamos acostumbrando al biberón. (Claro que nunca investigues que el tamaño de los pechos nada tiene que ver con la producción de leche). También por supuesto, si eres delgada, no tendrás leche “de calidad”; si eres gorda, algo tendrá tu leche, pero tampoco servirá seguro. (Cualquier mujer que se alimente más o menos bien tiene leche de calidad, a menos que viva en Somalia o algún país africano con hambrunas, y según algunos estudios, esas mujeres desnutridas pueden producir menos leche, pero todavía tiene nutrientes)
      12. Mamás, abuelas y familiares, recordad decirle a la mamá cada vez que podáis “pero qué delgadito”, “pero qué flaquitoooo. Hasta ojeras tieneeee” o “está muy gordito no?, ¿no tiene sobrepeso?", "¿seguro que tu leche le cae bien?”, “¿Solamente le das pecho? ¡¡¡pobreciiito!!! yo crié a mis hijos con leche de fórmula y se criaron muy bien". También decidle que es muy esclavizante, que así el bebé no se hará “independiente“, que la lactancia es para “pobres”. Si en una reunión familiar quiere amamantar a su bebé hacedla sentir tan incómoda que tenga que irse, o directamente decidle que, para hacer “sus cosas” en público, mejor no vaya, o que se meta al baño.
      13. Otro punto muy importante, metedle en la cabeza a la mamá aunque tenga una buena lactancia, que “hay que acostumbrarlo al biberón“, porque, ”¿y si un día te hospitalizan, qué le damos?" (sustituidlo con salir de viaje, te pasa algo, vuelves a trabajar.) "Mejor que se acostumbre a tomar un poquito de fórmula, ¿no?” (claro ese poquito va a ir aumentando y dejará el pecho pronto, pero eso nadie lo dice) Y si va a volver a trabajar, que nadie le diga que el permiso de lactancia es un derecho, ni que se puede extraer la leche y dársela al bebé en ausencia de la mamá, mejor biberón con leche artificial, que es una copia de lo que la naturaleza da gratis, pero la mercadotecnia manda.
      14. Los pediatras son expertos en enfermedades infantiles, no en crianza, pero de todas formas si te aseguran que a los tres meses tu hijo ya DEBE dormir tooda la noche y si se despierta, dale un biberón con agua, o que llore un rato , ya se acostumbrará, es como la ley de Dios, así que, aunque tu instinto te diga que no, obedece a un extraño que ni de tu familia es. (Y recuerda que las empresas que venden fórmulas infantiles, son las que auspician los cursos y congresos donde van muchos pediatras, regalitos, muestras gratis, etc,etc.)
      15. La leche no sale del pecho a chorros como del biberón, ni apretando, hay que saber “cómo” apretar para que salga, el bebé sabe cómo sacarla si no se interfirió en los primeros momentos de lactancia, y si la mamá recibió suficiente apoyo. Pero tú no te enteres de eso, y si no ves la leche salir a chorros, di “no tengo leche” y corre a preparar un biberón
      16. A los 3 meses más o menos de amamantar, la producción de leche se regula, ya los pechos no amanecen duros y enormes, ya están blandos al tacto, aunque todavía tienen leche dentro, pero de todas formas, tú piensa “ya se me terminó la leche” y comienza a meter biberones.
      17. Para las amigas que amamantan, decidle a vuestra amiga madre primeriza, que “si no amamantas eres una floja”, “eres una mala madre”, no la apoyéis en sus dudas, sino hacedla sentir culpable si algo no sale perfecto en la lactancia, o si “pregunta tonterías”, con eso seguro saldrá huyendo y no querrá saber nada de lactancia, es más, hasta le tendrá aversión, hazla sentir rechazada si no cumple “el canon“.
      18. Deja que te convenzan de que si amamantas, no puedes tomar medicamentos, no puedes teñirte el pelo, no puedes tomarte radiografías, no puedes comer picante, debes tener una dieta especial, no puedes asustarte, enfriarte, acalorarte, etc,etc, el chiste es que te convenzan que la lactancia es sólo para algunas iniciadas o que si pasa cualquier cosa de las mencionadas debes interrumpir inmediatamente la lactancia. Para eso sólo necesitas no informarte.
      19. Si el bebé tiene cólicos, convéncete de que es por que tu leche no le hace bien, no te informes de que algunos bebés tiene cólicos y desaparecen a los 3 meses, de que si revisas tu alimentación, evitando temporalmente algunos alimentos, mejoran y más adelante podrás comer de todo nuevamente, y tu bebé estará más protegido ante alergias y enfermedades del estómago.
      20. Si a la mamá le salen grietas, es el momento ideal para decirle que “se evite el sufrimiento y de biberón”, nunca, nunca le digáis que revisar que el bebé se prenda correctamente al pecho hace que la lactancia no duela, y que hay muchas formas de dar amamantar, que busque cómo estar más cómoda, dile que es normal que le duela la espalda, y que debe aguantar (o suspender la lactancia, claro) . Dile que use protectores de lactancia , que los deje mojados para que se macere bien la herida (no permita que deje que el aire vaya secando la grieta), que use sostenes apretados para que con suerte también tenga una obstrucción, que antes de amamantar debe desinfectar sus pezones con agua hervida o con alcohol, o cualquier potingue que se le ocurra, la idea es hacerlo lo más complicado posible.
      Por Lety Jimenes (http://criandocreando.com/)
      Encontrado en rebozoway.org

      8 de febrero de 2011

      Cacareando: parto vaginal de Montse (ambos en cefálica)

      Hoy en "Cacareando" os traemos el relato del parto de nuestra forera Montse. Montse estuvo desde la semana 29 con medicación debido a riesgo de parto prematuro. Debido a los efectos secundarios de las pastillas, tuvo taquicardias y, como dice ella, tembleques por lo que estas ocho semanas se le hicieron muy largas. Montse es mamá de Nil de 3 años y Anna y Lluc de 1 año, cuya llegada al mundo está plasmada en nuestro relato de hoy (je, je me ha salido la presentación como un serial de radio ;). Gracias Montse por compartirlo con nosotras :) Aviso: este relato puede provocar carcajadas :)



      "Después de semanas agobiada con las pastillas pre-par (para las contracciones), dejé de tomármelas el viernes 28 de agosto por la noche, convencida de que sería cuestión de horas ponerme de parto.

      Pero no, pasaron cinco días hasta que me puse... Estos cinco días me sirvieron para reconciliarme con mi embarazo: ¡por fin podía dejar de comerme el coco y preocuparme por cada contracción, cada movimiento forzado, cada estornudo! Hasta podía volver a coger en brazos a Nil (un poquiiiito)... Relajarme y esperar tranquilamente, era justo lo que necesitaba.

      Y cada día pensaba: a ver si hoy... Por un lado, me había mentalizado tanto que sería inmediato, que ya estaba impaciente (aparte de cada día más patosa, más agarrotada, más hinchada, etc.) Por otro lado, sabía que cada día más en la barriga era bueno para mis niños. Si llego a la semana 37, pensaba, ya estará, ya estará, ya estará, ya estará...

      ¡Y el 2 de septiembre cumplí las 37 semanas! El mismo miércoles 2 de septiembre, hacia las 21:30, tuve la primera contracción ligeramente dolorosa. Y esta vez no eran los gases que me habían estado dando la lata últimamente, no no no, era un dolorcillo diferente... La siguiente contracción ya fue un poco más dolorosa. Y la siguiente, también. Venían irregulares: 5 minutos, 9, 7,... pero avisé a Jordi, que como aún no había cenado (yo sí) se fue a la cocina a cenar algo rápido de un mordisco, mientras yo seguía comprobando que sí, que la cosa ya estaba en marcha! Nil ya dormía. Llamamos a mis suegros para que vinieran YA, a pasar la noche en nuestra casa haciendo compañía a Nil, y a la ginecóloga para avisar que nos íbamos YA para la clínica.

      Llegamos a la clínica a las diez y poco. Las contracciones ya eran potentes de verdad... Las enfermeras me preguntaron con qué frecuencia tenía contracciones (irregulares, cada 4-8 minutos) y desde cuándo (mmm, media horita) y me hicieron pasar a una sala de espera. Seguramente pensarían que la cosa iba para largo, claro... Y cuando llegó la comadrona, avisada por mi ginecóloga, me preguntó:
      -¿Eres la que espera mellizos?, ¿la que se visita con la dra. H.?
      -Sssíiiii...
      Miró a las enfermeras y les dijo
      -DADLE UNA HABITACIÓN ¡YA!, Y QUE SE CAMBIE ¡YA!!!

      Me hace un tacto: dilatada de 7cm!!! Cuando me lo dijo, sólo se me ocurrió preguntarle:
      -Estamos a tiempo de poner epidural, ¿¿¿NO???
      -Sí sí, tranquila!, ahora mismo bajamos al paritorio y te la pondremos.
      -Por cierto, ¿cómo te llamas?
      -Dolores.
      -Anda, qué adecuado... ;)

      Pues hala, para abajo. Mientras, ya había llegado mi ginecóloga, a Jordi lo estaban vistiendo de verde, y yo entraba al paritorio aguantando contracciones y haciendo cachondeo para distraerme ayváaaaa qué paritorio más grande y más chulooooo...

      Entra un señor de verde:
      -Hola, soy el anestesista. Tu debes ser la partera, ¿no?
      -Sí señor. Y no sabes cómo me alegro de verte por aquí...

      Me tuvieron que sujetar entre la gine y la comadrona para que me pusieran la epidural. Eso de curvarse hacia adelante me era complicadísimo, porque la barriga me lo impedía, físicamente no podía tirarme más hacia adelante de lo que ya estaba... Encima, con la cabecita del niño en la ingle izquierda, no estaba recta, me inclinaba hacia la derecha. No se lo estaba poniendo nada fácil al anestesista... Y ya empezaba a empalmar contracciones. Y ya empezaba a gritar. ¡Y ya empezaba a tener ganas de empujar! Pensé: si lo digo, quizás dicen "pues ya no vale la pena poner epidural, ¡venga chica,empieza a empujar! pero me dolía tanto que pensé "Y UNA IÉEEE!!!", y me lo callé... ;)

      Reitero mi más profunda admiración a todas las mujeres que han parido sin epidural. Y reitero mi admiración y mi agradecimiento a la persona que inventó la epidural... ;)

      Todo continuó yendo rápido. La gine dice bueno, ya podríamos romper la bolsa de las aguas... y noto un chofffffff, y le digo mira, ¡ya no es necesario! Jordi ya estaba a mi lado, no sé ni cuándo llegó... ¡Tanta gente de verde!

      Me pusieron dos sensores en la barriga, uno por cada niño. La comadrona comentó que iban tan bien sincronizados... :D :D :D :D

      El anestesista se quita los guantes (o algo) y desde la otra punta del paritorio (pero no por encima mío) los lanza hacia una bolsa que una enfermera le mantiene abierta.
      -¡¿PERO VOSOTROS CREÉIS QUE AHORA ES UN BUEN MOMENTO PARA JUGAR A BALONCESTO?! Hoooombreeee, qué poca seriedaaaad, por favoooor, ¡que estoy pariendooo...! La verdad es que todo iba tan bien, que el ambiente era muy bueno.

      Llega el momento de la verdad. Una pierna aquí, la otra p'allá, ya se ve la cabecita de Anna, ya puedo empezar a empujar... El anestesista-cachondo-jugador de baloncesto me ha acertado la dosis exacta de epidural, ¡y mira que se lo he puesto difícil!, porque no siento dolor, pero noto cada contracción, noto perfectamente como la cabecita de Anna va avanzando... Y noto los niños moviéndose! Entre contracción y contracción, la ginecóloga me comenta sorprendida que los niños se están moviendo mucho, incluso puede ver la cabeza de Anna oscilando, y le digo ¡qué me vas a contar, si llevan meses así! Jordi dice que están arreglando asuntillos antes de salir, rollo patada y "¡te espero afuera!"

      Unas pocas contracciones, muy gratificantes porque puedo percibir como avanza todo, puedo empujar cuando toca sin que me lo tengan que indicar (a diferencia del parto de Nil, que no me enteraba de nada), puedo sentir que mis esfuerzos están trayendo mi niña al mundo...

      ¡Y nace Anna! Oscurita y pringosilla, mi pequeñita, ay qué pequeñita, ay qué bonita, ay qué bien hecha, aaaaayyyy qué lloreraaaaa, buáaaaaaaaa...

      Me la enseñan, la abrigan con una mantita y me la dejan encima un momento... pero sólo un momento, porque tengo que volver a empujar en seguida! La ginecóloga dice que Lluc se ha colocado bien inmediatamente, ¡que ya le ve la cabeza! No sé si me rompe la bolsa ella o si se rompe sola, pero sale un chorro a presión que la ducha de arriba a abajo!

      Ya viene la siguiente contracción. Empuja, empuja, empuja, venga que ya está...

      ¡Y nace Lluc! Mmmm, com una vuelta de cordón... :? pero ha ido tan rápido que no pasa nada. Comprueban un momento que está bien.Y me ponen a mis dos niños delante... ¡¡¡BUÁAAAAAAAAAAAAA!!!! Qué diferentes, Anna moradita y pringosita y con el pelo oscuro, Lluc limpio y blanquito y con cuatro pelitos rubios... ¡Qué bonitos, qué bien hechos, qué preciosos! :D

      Bueno, mientras a mí me acaban de limpiar y coser (sí sí, poquitos puntos pero me han hecho corte), se los llevan al pediatra para que les haga la primera revisión, los limpian y los visten. Nos veremos arriba, en la habitación.

      Primero llego yo. Jordi me dice que al niño le han oído un ruidito cuando respira, que se lo mirarán un rato a ver si sigue haciéndolo... Si es así, se lo quedaran en observación quizás toda la noche :( , en una incubadora, para controlarlo de cerca. Si deja de hacer ese ruido, en un ratito lo tendré conmigo.

      Y en un ratito (que a mí se me hace eterrrrrno) me los traen, ¡A LOS DOS! El ruidito ha desaparecido, todo está perfecto: puntuación apgar 9/10, los dos :)

      Me dicen unas horas de nacimiento y unos pesos y unas tallas pero me hago un lío. Al final, entre Jordi que iba controlando la hora, y la cartilla del bebé, lo aclaro:

      -Anna, nacida a las 23:46, con 2.580, 48cm, perímetro craneal 33.
      -Lluc, nacido a las 23:49, con 2.600, 49cm, perímetro craneal 35.

      Qué porquería de cartilla del bebé, se han olvidado de hacer constar que son las dos cositas más bonitas que han nacido esta noche en toooooodo el universo...:)"

      7 de febrero de 2011

      El día que el viento cambió


      Algo íntimo que quería compartir con vosotros....

      Mis hijos siempre habían sido seguidores acérrimos de Estivill. Desde que volvieron a casa después de dos semanas en la incubadora, nunca quisieron dormir con nosotros.

      Todavía recuerdo el primer día. Nosotros, incautos padres primerizos que pensaban que dormir todos juntos sería muy práctico para no tener que levantarme cada dos o tres horas, nos encontramos con un gran obstáculo que nunca nos habríamos imaginado que podría existir. Mis hijos no querían de ninguna manera.

      Tenían sueño. En brazos. Llora, llora. Los metías en nuestra cama. Llora, llora. Bueno, pues entonces en una cuna al lado de la cama. Llora, llora. En moisés al otro lado de la habitación. Llora, llora. Hasta que a mi maridín se le ocurrió la idea de llevarlos a su habitación. En cuanto metió los moisés por la puerta, los tíos se callaron y al instante, ¡zas! se durmieron como troncos.

      Desde entonces siempre ha sido así. Los ponía en su cuna, les dabas su osito, un besito, apagabas la luz y silencio. A veces, como madre maquiavélica que soy, los cogía mucho rato en brazos para ver si se dormían, pero oye los tíos con los ojos como platos hasta que ya, como soy en el fondo una debilucha, me daba pena y los ponía en su cuna. Al segundo, dormidos. En esos momentos, me parecía oír una risa que el viento me traía desde Barcelona. “jejeje, así se hace muchachos, así se duerme, con el osito en vuestra cunita, como lo cuento en mi libro”. Entonces, entre lágrimas, cerraba la ventana para no escucharlo.

      Los días pasaron y los peques se hicieron cada vez más mayores. Sólo alguna noche que tenían fiebre, mucha tos, mocos... consentían dormir con nosotros. Más que nada porque yo los secuestraba después de haberme levantado mil veces y entre las nieblas de la enfermedad, no notaban que los traía a mi cama. Pero en cuanto estaban buenos.... otra vez a su habitación. El extremo era tal que incluso cuando empezaron a hablar decían “nene, cansado, cuna, dormir”. En esos momentos volvía a oír el viento que venía de Barcelona “jejeje, asiiiiii, se haceeee muchachoooossss, así se duermeeee”. Entonces, entre lágrimas, cerraba la ventana para no escucharlo.

      Pero este invierno las cosas cambiaron gracias a los virus. Desde finales de noviembre, una combinación de gripe-gastroenteritis-gripe-gastroenteritis, nos tenía a los cuatro secuestrados. Los días de enfermedad se sucedían y se alargaban en semanas. La gran mayoría de los días, me los traía a mi cama tras unos mil paseos nocturnos. Hasta que una noche, justo antes de dormir, uno de mis mellizos dijo “cuna pequeña noooo, nene dormir cuna grande de mamá”. ¿¿¿Cuna grande de mamá??? Dios mío, debe de tener más de 42ºC de fiebre, hay que ir a urgencias YAAAAA! Pero su frente estaba fresca y parecía que no deliraba. Así que le metí en mi cama a dormir. Eso sí, apagué la luz y me marché no vaya a ser que fuese tentar demasiado a la diosa Fortuna. Su hermano mellizo decidió que él seguía en su cuna pero como a la hora oí, pom... paso, paso, paso, jijijiji. Cuando subí a la habitación me los encontré a los dos en mi cama durmiendo con una sonrisa de oreja a oreja. Abrí la ventana para escuchar pero no había viento, sólo un lamento. Algo así como "nooooooo, asiiiii nooooo". Qué raro.

      Desde aquel día mis hijos han decidido que sus cunas son un lugar ideal para guardar todo tipo de juguetes, pero que para dormir, no hay nada como la cama de mamá. Incluso han ideado un sistema de rotación para que cada uno pase una noche al lado de mamá, la siguiente al lado de papá.

      Cada noche cuando me voy a dormir, abrazo a mis dos hijos mientras mi marido y yo entrelazamos las manos por encima de ellos. Entonces siento el amor corriendo por nuestras manos. El círculo está completo.

      Eso sí, desde que mis hijos duermen con nosotros, el viento ha cambiado. Ahora suena como un llanto desconsolado que viene de Barcelona y que tras muchas horas de llorar y decir “nooooo, a vuestra cuna, con el osito Pepito a dormir, con mamá nooooo, leed mi libro”, se para. Entonces cada noche, con una sonrisa, cierro la ventana para no escucharlo.

      Hijos mios, gracias por elegirme como mamá. Os quiero con toda el alma :)

      6 de febrero de 2011

      Amor y firmeza al mismo tiempo

      "Rudolf Dreikurs (educador y psicólogo) enseñó la importancia de la ser firmes y a la vez bondadosos en la relación con nuestros niños. La bondad es importante por el sólo hecho de mostrar respeto por el niño. La firmeza es importante para mostrar respeto por nosotros mismos porque la situación lo amerita.

      Los métodos autoritarios generalmente gozan de falta de bondad. Los métodos permisivos les falta firmeza. Bondad y firmeza son esenciales para la disciplina positiva.

      Muchos padres y maestros luchan contra este concepto por muchas razones. Una es que generalmente no se sienten con ánimos de ser bondadosos cuando un niño le ha hecho llegar a su límite. Quiero preguntarme de nuevo “¿Si los adultos quieren niños que controlen su comportamiento, es demasiado pedir a los adultos que aprendan cómo controlar su propio comportamiento?” Frecuentemente es el adulto quien debe tomarse un buen tiempo fuera positivo hasta que se sienta bien y pueda hacer las cosas mejor.

      Otra razón por la cual a los adultos les resulta complicado ser bondadosos y firmes al mismo tiempo es porque no saben cómo es ser firme y bondadoso. Es posible que estén atascados en el círculo vicioso de ser demasiado firmes cuando están alterados o porque no saben qué más hacer, y después ser demasiado bondadosos para compensar su firmeza anterior.


      Muchos padres y profesores tiene una noción equivocada sobre la bondad. Uno de los mayores errores que cometen muchos padres y maestros cuando se deciden por la disciplina positiva es convertirse en demasiado permisivos porque no desean ser punitivos. Algunos creen erróneamente que están siendo bondadosos cuando complacen a sus hijos o cuando los protegen de toda frustración. Esto no es ser bondadoso, es ser permisivo. Ser bondadoso significa ser respetuoso con el niño y con uno mismo. No es respetuoso sobreproteger en exceso a un niño. No es respetuoso rescatarlos de toda frustración de tal manera que ellos no tengan oportunidad de desarrollar su “vena de las frustraciones”. Es respetuoso validar sus sentimientos. “Veo que estás enojado (o alterado o defraudado, etc.)”. Es respetuoso confiar en los niños, en que ellos mismos sobrevivirán a las frustraciones y desarrollarán sus capacidades en el proceso.

      Ahora echemos un vistazo al tema de ser respetuoso con uno mismo. No es nada bondadoso permitir a los niños que te traten de manera irrespetuosa, a ti o a quien sea. En este punto es donde esto se pone un poco confuso. No permitir a los niños tratarte de manera irrespetuosa a ti o a otros no significa que dicha situación sea tratada de manera punitiva. El castigo es irrespetuoso. ¿Entonces cómo lo manejamos?

      Vamos a suponer que un niño te habla de manera irrespetuosa. Una forma bondadosa de manejar esta situación es dejar la habitación. Ya puedo escuchar las objeciones: “Pero eso significa dejar al niño salirse con la suya” Miremos de cerca. No puedes obligar a otra persona a tratarte con respeto pero puedes tratarte con respeto a ti mismo. Alejarte de la habitación es demostrar respeto por ti y es un ejemplo de ello para el niño. Siempre puedes regresar y continuar hablando después, cuando haya pasado el tiempo suficiente para que ambos se sientan mejor y puedan manejar la situación de una mejor manera. Cuando regreses puedes decir a tu hijo algo como esto: “Tesoro, siento mucho que estés tan molesto. Yo respeto mucho tus sentimientos pero a veces no me gusta la manera cómo los manejas. Siempre que me trates de manera irrespetuosa, yo me voy a aislar por un momento, te quiero mucho y me gusta estar contigo por eso cuando estés listo para tratarme con respeto puedes decírmelo y estaré feliz de ayudarte a encontrar otras maneras en las que puedas calmar tu frustración y podemos encontrar una solución que sea respetuosa para ambos.” Siempre es mejor hacerle saber al niño con anterioridad lo que vas a hacer.

      Vale la pena repetir que muchos padres piensan que deben ocuparse del problema en el mismo momento que ocurre el disgusto. Este es precisamente el peor momento para ocuparse del problema. Cuando la gente está alterada, activa su cerebro primitivo, en el cual la única opción es pelear (luchas de poder) o alejarse (retirarse y no comunicarse). No es posible pensar de manera racional cuando pensamos con nuestro cerebro primitivo. Decimos cosas que lamentamos después. Sólo tiene sentido calmarse hasta que se tenga acceso al cerebro racional antes de ocuparse de un problema. Esta es una gran habilidad para enseñar a los niños. Algunas veces es mucho mejor “decidir qué hacer” que tratar de hacer que el niño haga algo, por lo menos hasta que seas capaz de invitar a la cooperación en lugar de iniciar una lucha de poder. Recuerda: amor equivale a respeto.

      Ahora abordemos la firmeza. La mayoría de adultos están acostumbrados a creer que firmeza equivale a castigo, sermones o cualquier otro tipo de control. No es así. La firmeza, cuando es combinada con amor, significa respeto por el niño, por ti y por la situación.

      Vamos a mirar la situación de los límites. La mayoría de padres deciden lo que deberían ser los límites y entonces se encargan de hacerlos cumplir. Pero consideremos el propósito de los límites. Su propósito es mantener al niño seguro y socializado. Cuando los adultos definen los límites y luego los hacen cumplir con castigos, sermones y control , frecuentemente están invitando a la revelión y a las luchas de poder. Esto no mantiene a los niños seguros y socializados. En lugar de ello involucra a los niños cuando se establescan los límites. Por ejemplo, se puede hacer una lluvia de ideas juntos sobre qué límites deberían existir sobre ver televisión, hora de llegada, jugar lejos de casa, o tareas. Incluya a los niños en una discusión (lo cual significa que hablan al menos tanto, si no más que usted) acerca de por qué los límites son importantes, cuáles deberían ser, y cómo cada uno es responsable de respetarlos. Por ejemplo, cuando pregunte a un niño por qué hacer las tareas es importante, ellos te responderán “para poder aprender” y poder tener una mejor nota; pueden decidir cuánto tiempo necesitan para ellas y cuándo es el mejor momento para hacerlas. (Los padres generalmente quieren que los niños hagan las tareas tan pronto llegan a casa de la escuela. Los niños querrán generalmente un tiempo de descanso antes. Cuando se les brinda la opción de elegir se sienten con poder). 

      Una vez deciden cuál es el mejor momento para ellos puedes definir algunos límites tales como “Televisión sólo por una hora y después de que la tarea esté hecha. Estaré disponible para ayudar sólo entre las siete y las ocho y no cederé a súplicas de último minuto por ayuda en otros horarios.” Los niños están más dispuestos a seguir los mímites que han ayudado a crear basándose en su propia comprensión de por qué son necesarios y cómo ser resposables por ellos.

      Por supuesto establecer los límites es diferente para niños menores de cuatro años. Los padres necesitan fijar límites para niños pequeños, pero igualmente pueden hacerse cumplir con amor y firmeza al mismo tiempo.

      Cuando un límite es ignorado, no sermonee o castigue. Continúe respetando al niño. Evite decir lo que pasó y qué debería hacerse al respecto. Puede hacer preguntas en tono curioso “¿Qué pasó? ¿Qué crees que ocasionó esto? ¿Qué ideas tienes para solucionar esto? ¿Qué aprendiste que pueda ser útil la próxima vez? ”

      Ojo: si el niño está acostumbrado a sermones y castigos, puede decir “No sé”. Es momento de decir “Tienes mucha habilidad para resolver problemas. Por qué no piensas en algo y nos vemos en media hora para que me cuentes qué se te ocurre”.

      Los padres y maestros habitualmente sermonean y hacen demandas. Los niños frecuentemente responden resistiéndose o rebelándose. Las siguientes frases de amor y firmeza ayudarán a evitar lenguaje irrespetuoso y a incrementar la cooperación:

      * Ya viene tu turno
      * Sé que puedes decir eso de una manera respetuosa
      * Me preocupo por tí y esperaré haste que ambos podamos ser respetuosos para continuar esta conversación.
      * Sé que puedes pensar en una solución útil
      * Actúa en lugar de hablar (Por ejemplo, de manera calmada toma al niño de la mano y muéstrale qué hay que hacer).
      * Más tarde hablamos de ello, ahora es momento de subir al carro.
      * ( Cuando el niño está teniendo una rabieta). Necesitamos salir ya del almacén. Intentaremos algo más tarde (o mañana)

      Cuando decides dejar de ser punitivo, necesitarás practicar nuevas habilidades. Y necesitarás tomar tiempo para ayudar a los niños a aprender respeto mutuo y habilidades para resolver problemas.

      Los opuestos se atraen: Cuando un padre es amoroso y el otro es firme. Es interesante notar cómo dos personas con filosofía tan opuesta muchas veces se casan. Uno tiene tendencia a ser sólo un poco indulgente. El otro tiene tendencia a ser sólo un poco estricto. Entonces padres indulgentes piensan que necesitan ser un poco más clemente para compensar el viejo padre estricto y malo. El padre estricto piensa que debe ser un poco más estricto para compensar al padre indulgente. Entonces cada vez van más y más allá y pelean acerca de quién está en lo correcto y quién está equivocado. La verdad es que ambos están siendo poco efectivos.

      Una manera de ayudar a los niños y a los padres a aprender comunicación efectiva es tener reuniones regulares en las cuales se haga una lluvia de ideas de soluciones a posibles problemas y elegir lassoluciónes que sean respetuosas para todos. Enfocándose en las soluciones es una de las mejores maneras para que los “opuestos” se acerquen más y se apoyen entre sí y apoyen a los niños."

      Dr. Jane Nelsen Ed.D.
      Traducción al español: http://www.criaryamar.com en coordinación con Ari Molina, Asociada Certificada en Disciplina Positiva

      PD: Gracias Marisol :)

      5 de febrero de 2011

      Destete dirigido (y 2)

      Un interesante artículo de nuestra forera Rubicon, sobre el destete dirigido. Gracias Rubi :) Te recomendamos leer la primera "toma" de este artículo, antes de comenzar con la lectura.


      "El destete de las tomas nocturnas: ¿cómo entretienes a un niño ante su demanda nocturna? Los juegos y el paseo no son posibles así que la única solución son los besos y abrazos, pero no es nada fácil. A las madres que han destetado es lo que emocionalmente se les ha hecho más duro. Ante el problema de las noches he encontrado dos posturas:
      • La primera, que ayude la pareja haciendo el plan padre, está descrito en este mensaje del foro de dormir sin llorar. Plan padre. En este caso encontré dos experiencias, la de una pareja que destetó a su hijo a los 12 meses y que no tuvieron dificultades en aplicarlo porque el padre colaboraba en las noches activamente (con brazos, canciones y lo que hiciera falta) desde los 7 meses. Y la de otras parejas para las que esto ha sido más complicado y largo al tener que involucrase el padre ahora en las noches partiendo casi de cero.
      • La segunda postura, es la de no involucrar al padre, ya que la madre decide que, dado que es ella la que desteta, el niño tiene que entender que es de la madre de quien el niño ya no va a recibir lo que antes tenía. Es una opción muy dura, las madres que han optado por esta postura es para las que emocionalmente se les ha hecho más difícil el destete/
      - Eliminación de las tomas: Se empieza eliminando una toma (la que una le parezca, la que le resulte más fácil, la que le resulte más cómoda, …) hay que dejar pasar unos 3-4 días antes de eliminar otra toma para el pecho interprete la señal de que a esa hora debe dejar de producir leche. En le caso de que el pecho se congestione mucho hay que sacarse lo justo para aliviarse, no sacarse hasta que se vacía el pecho porque si no éste interpreta el vaciado igual que si fuera una toma.

      Es recomendable ir eliminando tomas alternas, es decir, que si las tomas son a las 9, 12, 15, 18, 21 horas, … si comenzamos quitando la toma de las 9, a los 3-4 días pasamos a eliminar la de las 15 horas, y a los 3-4 días comenzamos a eliminar la de las 21 horas, … Todo esto con flexibilidad: si una madre observa que necesita más días para eliminar una toma, que lo haga, o si ve alguna manera que le vaya mejor y no tenga congestión mamaria que siga su intuición.
      En la gran mayoría de casos que yo conozco las madres han empezado a destetar entre los 10 y 12 meses, y la duración del destete completo ha durado entre 3 y 4 meses, todas se lo plantean con tranquilidad y siguen la técnica de no ofrecer, y no rechazar sino entretener.

      - Sentimientos de la madre tras el destete
      A todas las madres les ronda por la cabeza destetar en algún momento, es algo inherente a la lactancia, un día empieza y un día se termina, y hay momentos en la lactancia bastante duros, y aunque quieras una lactancia prolongada la idea del destete aparece en tu cabeza de vez en cuando, con sus argumentos a favor y en contra.

      Sobre lo que siente una madre cuando piensa en destetar, cuando lo decide, cuando lo lleva a cabo, cuando lo consigue … hay de todo, hay sentimientos positivos y negativos, entre los positivos se encuentran: alivio, liberación, orgullo, justificación, paz, … y entre los negativos: frustración, tristeza, sensación de fracaso, sensación de pérdida, culpabilidad, … y se dan al mismo tiempo, mezclados, unos días te sientes bien y otros mal, unos días te sientes feliz contigo misma y otros te echas a llorar.

      Todo es normal. El destete debe ser un proceso gradual. Cuanto más dure, menos traumático será. Una vez leí en un libro, que la sensación tras el destete se asemeja a cuando se corta el cordón umbilical que une al bebé con la madre, yo no sentí nada cuando cortaron el cordón umbilical pero la descripción me parece de lo más acertada."