7 de mayo de 2011

Mimar no es malcriar



Es bueno que los niños duerman en la misma cama que los padres.
Eso es lo que vino a decir el miércoles al CC Sant Oleguer el pediatra barcelonés, partidario del colecho y autor de «Bésame mucho. Cómo criar a tus hijos con amor»,

El País acaba de publicaba el martes un artículo muy documentado sobre la inconveniencia de que los niños duerman en la misma cama que los padres.
Lo sé. Está lleno de errores.

Cuáles.
Habla de los pediatras Ferber y Lozoff y puedo asegurarle que Ferber nunca ha estudiado el co-sleeping o colecho.

¿Y Lozoff?
Lozoff sí lo ha investigado y no está en absoluto en contra.

Dicen que el colecho es norma cultural en algunas civilizaciones
En Japón por ejemplo. Lo vemos cada día en la serie televisiva Shin Chan.

¿Y duermen mejor los niños japoneses?
Duermen cuatro veces mejor que los niños americanos de raza blanca.

¿Cómo se soluciona un problema de sueño infantil?
Es que el problema de sueño no existe. Si te lo metes en tu cama el niño duerme como un bendito. El problema sólo existe cuando los padres dicen que existe.

Pero luego el niño sigue viniendo a la cama de los mayores.
¿Y qué? ¿Por qué ha de ser eso un problema?

Dicen que crea falta de autonomía en el niño.
El 40% de los niños suecos duermen en la cama de sus padres y te aseguro que el40% de los suecos adultos no sufren falta de autonomía personal. Pero si hasta dicen que condiciona la talla.

¿Y no?
¡Por el amor de Dios! Yo no creo que los suecos sean bajitos.

La responsable del sueño del hospital Gregorio Marañón, Rosa Peraita, hace otra acusación más grave: «el colecho puede provocar abusos sexuales».
Otra tontería.

O sea que no.
Es como si dijeran que las madres no bañen a sus hijos porque pueden abusar de ellos. Es absurdo.

¿Sus hijos durmieron con usted?
El mayor poquito pobre porque como éramos jóvenes e ignorantes lo pusimos a dormir por separado y, por supuesto, fue un desastre.

¿Tiene más?
Con las dos pequeñas ya no caímos en la trampa, las pusimos en la cama desde el principio, durmieron la mar de bien y ahora duermen solas. Pero no me gusta hablar de mi caso personal.

¿Hasta que edad deben dormir con los padres?
Hasta que el niño acaba yéndose por sí solo o se deja convencer. Eso pasa a los 3 años, 4, 5...

¿Le convences con nanas y cuentos?
Pues sí, pero eso no dura más allá de los 7 años aproximadamente.

¿El colecho dificulta las relaciones sexuales entre la pareja?
No porque aunque nuestra cultura asocie mucho cama con sexo, esas dos cosas no tiene por qué ir juntas. El sexo se puede practicar en otros lugares y a otras horas.

O no.
Pero es que colecho tampoco significa necesariamente que el niño esté dentro de la cama, sino también en una cunita al lado o en un colchón al suelo al pie de los padres.

¿La norma es no dejarles llorar nunca?
La idea es que los niños nunca lloran para fastidiar. Lloran porque sufren. Y tú, si puedes, debes aliviar ese sufrimiento.

Parece lógico.
Es como si tú llegas a casa y te encuentras a tu mujer llorando desconsoladamente. Será que le ha pasado algo gordo, ¿no? Intentarás consolarla.

«Llorar ensancha los pulmones».
Un tópico extendidísimo. Pero yo jamás he oído a ningún neumólogo recetar el llanto. A los fumadores les iría muy bien.

«Este niño sabe arameo».
Sí y latín. ¿Pero cómo va a fingir el llanto una criatura de seis meses, hombre?

¿De dónde salen pues esos tópicos?
Vivimos en una cultura que nos prohíbe coger a los niños en brazos, dormirlos en brazos, meterlos en la cama, acariciarles demasiado, mecerlo, cantarles en la cuna. Nos prohibimos todo
lo agradable.

Para educarles.
Pero es que mimar no es malcriar. Son conceptos totalmente distintos.

O sea que si le da la pataleta histérica en el súper, hemos de comprarle los diez paquetes de donetes.
Por supuesto que no. Hay que negarle ciertas cosas, pero se puede hacer con inteligencia, cariño y distrayendo su atención a otra cosa. Para eso somos mayores que él.

A veces no lo parece

Los pediatras parece que jueguen a ver quién publica el libro de más éxito. El de González es exactamente la antítesis del método Estivill y su «Duérmete niño», tan en boga hace pocos años.
«Nuestras contradicciones son normales, dice González, porque ni él ni yo hablamos en nombre de la ciencia. Sólo damos nuestra opinión».
Reconoce que sólo conoce a Estivill de vista y añade que «no creo que tengamos que llevarnos mal. Florentino y Laporta también comen juntos y no pasa nada».
Entrevista a Carlos González, el 12/03/2004

6 de mayo de 2011

40 pasos hacia la disciplina positiva (1)

Hace tiempo encontré en uno de mis viajes por la red un artículo sobre el libro de Jane Nelsen  "Disciplina Positiva" (Editorial Oniro, Barcelona 2002) donde había una lista con las herramientas de actitud y de acción que Jane Nelsen recomienda para usar con nuestros hijos. Nada más y nada menos que 40 puntos.

Para una pobre alma como yo que se crió con castigos, una larga lista para interiorizar. Entonces me acordé de una profesora que tuve en el cole que, cuando nos explicaba algo que no entendíamos, decía "divide y vencerás, vamos a estudiarlo por partes". Así que me he propuesto cada viernes ponerme de "deberes" de fin de semana el leer, interiorizar y sobre todo intentar practicar cinco de los consejos de Jane Nelsen. ¿Queréis acompañarme en mi viaje? Por supuesto, comentarios contando vuestras experiencias con las herramientas son muy bienvenidos :)

Disciplina positiva
En contraposición a la disciplina punitiva que está basada en el castigo por lo que puede provocar efectos negativos (resentimiento, deseos de venganza y rebelión, reducción de la autoestima) se propone la disciplina positiva, con la que se pretende animar a los niños y enseñarles autocontrol y autodisciplina. Las Técnicas de la Disciplina Positiva se basan en la amabilidad y en el respeto, intentando la implicación de los niños en los procesos disciplinarios.

1- Los niños que se portan mal son niños desanimados.
En muchos casos el mal comportamiento se debe a que el niño no se considera aceptado ni importante. Los castigos aplicados por los adultos le humillan y provocan más desaliento y, como consecuencia, mal comportamiento en el futuro.

2- Los niños hacen las cosas mejor cuando se sienten mejor.
No tiene sentido pensar que para que un niño se porte mejor primero hemos de hacer que con el castigo se sienta peor.

3- Los errores constituyen excelentes oportunidades para aprender.
Hay que ver el error o el mal comportamiento como una manera de aprender para la próxima vez.

4- Trabaja para mejorar, no para alcanzar la perfección.
En lugar de castigar por los errores es mejor centrarse en los pequeños avances y animar así al niño.

5- Utiliza la firmeza y la amabilidad a la vez.
No se trata tampoco de ser demasiado permisivos con los niños, sino que hay que ser amables y firmes a la vez ("Te quiero y la respuesta es no").

Foto: http://www.communicateinstitute.com 

5 de mayo de 2011

¿Qué significa NO antes de los tres años?


Los niños menores de 3 años no entienden la palabra “no" del modo en que la mayor parte de los padres piensan que lo hacen (y un entendimiento completo de lo que la palabra “no” significa no sucede mágicamente al cumplir 3 años, sino que conlleva un proceso). “NO” es un concepto abstracto que está en directa oposición a las necesidades de los niños pequeños en cuanto a exploración de su entorno y desarrollo de su sentido de la autonomía e iniciativa.

Su hijo puede saber que usted no quiere que haga alguna cosa. Puede incluso saber que usted tendrá una reacción de enfado si lo hace. Pero en cualquier caso, no entiende porque, en la forma en que los adultos piensan que lo hace. ¿Por qué otro motivo miraría un niño a su padre antes de hacer algo que sabe que no debe hacer, sonreír, y hacerlo igualmente?

Alrededor de la edad de un año, los niños entran en la edad de “yo lo hago”. Es el momento en el que desarrolla sentido de la autonomía versus duda y culpa. De los dos a los 6 años se desarrolla el sentido de iniciativa versus culpa. Esto significa que es su “deber” en el plano del desarrollo, explorar y experimentar. ¿Puede usted imaginarse lo confuso que es para un niño ser castigado por algo que está programado para hacer? Se enfrentan con un dilema real (a nivel subconsciente): ¿obedezco a mi padre o a mi instinto biológico de desarrollar mi autonomía e iniciativa explorando y experimentando en mi mundo?

Que esto sean etapas del desarrollo no quiere decir que a un niño deba permitírsele hace cualquier cosa que se le ocurra. Pero explica porque cualquier método que intente ganar cooperación debe ser amable y firme al mismo tiempo, en lugar de controlador y punitivo. Este es un momento de la vida en que la personalidad de su hijo está en formación, y usted desea que su hijo sea capaz de tomar decisiones sobre si mismo y decir “soy competente, puedo hacer intentos y cometer errores y aprender, porque soy amado y soy una buena persona”. Si usted se siente tentado a enseñar a su hijo a través de la culpa, la vergüenza y el castigo, estará usted creando una situación de desanimo que será muy difícil de superar en la edad adulta.

Para ayudar a un niño pequeño a desarrollar autonomía en lugar de dudas y vergüenza, y para ayudar a un niño de 2 a 7 años a desarrollar iniciativa en lugar de culpa, intente alguno de los métodos descritos a continuación, que invitan a cooperar:

1. Si usted está gritando, chillando o dando discursos, deténgase. Todos estos métodos son irrespetuosos y animan a la aparición de dudas, vergüenza y culpa en el futuro.

2. En lugar de decirle a su hijo lo que tiene que hacer, encuentre maneras de involucrarle en la decisión, de modo que el o ella adquiera un sentido del propio poder y autonomía. ¿Qué nos toca hacer ahora? (para niños preverbales “ahora nosotros haremos….” mostrándole amable y firmemente lo que hacer, en vez de decírselo)

3. Sea respetuoso cuando haga peticiones: no espere que un niño haga algo “ahora mismo” cuando esté usted interrumpiendo algo que el está haciendo. Pregunte:” ¿te vendría bien hacer…..en cinco o diez minutos?” Incluso aunque a usted le parezca que un niño pequeño no puede entender lo que usted está diciendo, usted está entrenándose a si mismo para ser respetuoso con el, dándole opciones y no órdenes. Otra opción que puede usted usar es la de dar aviso: en cinco minutos tenemos que marcharnos ¿Qué es lo último que quieres hacer?

4. Lleve con usted un pequeño temporizador: permita que su hijo le ayude a programarlo para sonar en uno dos o cinco minutos, y déjele que lleve el temporizador con él de modo que pueda estar preparado cuando el tiempo se termina.

5. Dele una opción que requiera su colaboración: será el momento de irse cuando yo cuente hasta 20. ¿Quieres llevar mi bolso hasta el coche o prefieres llevar las llaves y ayudarme a abrirlo? O bien ¿Cuándo lleguemos a casa que haremos en primer lugar, poner la comida en la despensa o leer un cuento?

6. Los niños preverbales pueden necesitar tan solo supervisión, distracción y reconducción: en otras palabras: menos hablar y mas acción. Con tranquilidad tome al niño de la mano y condúzcale a donde tiene-necesita ir. Muéstrele lo que si puede hacer en lugar de insistir en lo que no puede hacer.

7. Utilice su sentido del humor: aquí viene el monstruo de las cosquillas para atacar a los niños que no escuchan.

8. Muéstrese empático cuando su hijo llora o tiene una rabieta a causa de una frustración por su falta de habilidad. Empatía no significa rescate, significa comprensión. Déle a su hijo un abrazo y dígale: estas realmente triste ahora, yo se que tu quieres quedarte, pero es hora de irnos. Sostenga entonces a su hijo mientras llora, y déjele tener sus sentimientos antes de cambiar de actividad.

9. Los niños son capaces de percibir cuando los padres estamos decididos a actuar y cuando no. No diga nada que no esté absolutamente seguro de llevar a cabo y sea capaz de decirlo de forma respetuosa. A continuación llévelo a cabo con dignidad y respeto, y usualmente sin palabras. De nuevo esto significa redirigir al niño enseñándole lo que si puede hacer en lugar de castigarle por hacer lo que no puede hacer.

10. Establezca una rutina para cada acción que se repita a diario: levantarse, desayunar, ir de compras, acostarse…. Así puede usted preguntarle al niño: ¿Qué nos toca hacer ahora según el horario? Para niños mas pequeños la formula es: ahora nos toca hacer….

11. Entienda que puede ser necesario enseñarle a un niño la misma cosa una y otra vez antes de que haya madurado lo suficiente como para comprender. Sea paciente. Minimice sus palabras y maximice sus acciones. No se tome el comportamiento del niño como algo personal y evite pensar que su hijo quiere volverla loca, o que es malo o rebelde. Continúe siendo el adulto en cualquier situación y haga lo que sea imprescindible hacer sin sentimientos de culpa o lastima.

12. Entienda que su actitud será la que determine si su relación con su hijo será un campo de batalla o una relación cálida y firme en la que su hijo pueda explorar y desarrollarse dentro de unos limites apropiados.

Su trabajo a estas edades es pensar en sí mismo como en un entrenador y ayudar a su hijo a tener éxito y aprender cómo se hacen las cosas. También debe ser usted un observador, que trabaja en aprender quien es su hijo, una persona única. Nunca infravalore la habilidad de un niño pequeño, pero por otra parte, vigile cuidadosamente cuando introduzca nuevas oportunidades y actividades y aprenda a diferenciar aquello que le interesa a su hijo, lo que puede hacer, y lo que necesita su ayuda para aprender de usted.

La seguridad es un asunto importante a esta edad, y es tarea suya mantener a su hijo seguro sin permitir que sus miedos le desanimen. Por esta razón la supervisión es una herramienta fundamental de los padres, unida a la calidez y la firmeza, para reconducir o enseñar a su hijo. Por ejemplo, los padres pueden enseñar a un niño de dos años que no debe cruzar la calle, pero no pueden aun permitirle jugar cerca de una carretera sin supervisión, por que saben que no pueden esperar de el que sea capaz de asumir por si mismo la responsabilidad de no hacer aquello que sabe que no debe hacer. Y ¿Por qué estos mismos padres esperan que su hijo entienda perfectamente cuando ellos dicen NO?

Conocí a una madre que se preguntaba porque se habría metido ella en el negocio de ser madre. Daba la impresión de que tanto ella como su hijo estaban fuera de control. A ella no le gustaba que él no le hiciera caso, y tampoco le gustaba estar chillando todo el día y utilizando métodos punitivos ineficaces.

Acudió a una escuela de padres, centrada en padres de niños en edad preescolar. Allí aprendió cual era el comportamiento adecuado para niños de la edad del suyo. Cuando cambiaron sus expectativas sobre el niño perfecto que obedece cada una de sus órdenes, comenzó a disfrutar con la experimentación de su hijo con su iniciativa y su autonomía. En lugar de tratar de controlarlo, comenzó a guiarlo fuera de sus comportamientos inadecuados, mostrándole cosas que si podía hacer.

Se mostró sorprendida de cuanto se calmaba su hijo, cuando ella se calmaba. Los episodios de frustración ocurrían cada vez con menor frecuencia y eran resueltos con mayor rapidez, gracias a sus nuevos conocimientos.

Cuando uno comprende que los niños realmente NO ENTIENDEN la palabra NO del modo que pensamos que deben hacerlo, empieza a tener sentido utilizar la distracción, reconducción o cualquier método respetuoso de disciplina positiva.

UNA ACTIVIDAD:

La siguiente demostración le mostrará el desarrollo intelectual, y puede ayudar a los padres a comprender porque los niños no entienden algunos conceptos como la palabra NO. (CAPACIDAD DE ABSTRACCION)

1. Fabrique dos bolas de barro del mismo tamaño, y muéstreselas a un niño de menos de 3 años. Haga ajustes poniendo o quitando barro hasta que el niño esté de acuerdo en que son del mismo tamaño. En ese momento, y en presencia del niño aplaste una de las bolas. Pregúntele si siguen siendo del mismo tamaño. El niño le dirá que no, y le dirá cual piensa que es de mayor tamaño. Un niño de cinco años será capaz de decirle que son del mismo tamaño y porque.

2. Llene dos vasos de agua iguales, hasta la misma altura. Haga los ajustes necesarios hasta que el niño esté de acuerdo en que tienen la misma agua. Luego vierta el contenido de uno de los vasos en otro vaso largo y estrecho, y el del otro vaso en un vaso ancho y bajo. Pregúntele al niño si siguen teniendo la misma cantidad de agua. Le responderá que no, y le dirá cual tiene mas agua. Un niño de 5 años, le dirá que sí, y le explicará la razón.


Jane Nelsen

4 de mayo de 2011

A fondo: Lactancia materna con dos bebés (9 y última)

Antes de comenzar la lectura de esta entrada, te recomendamos leer las otras entradas de este articulo.
1.- Introducción
2.- ¿Se puede también con dos bebés? y ¿Qué deben saber las madres de bebés nacidos de un parto múltiple?
3.- ¿Qué hacer para ganar tiempo?
4.- ¿Cómo darles el pecho a la vez? Posturas.
5.-  Cómo sobrevivir a las noches y Cómo organizarse para ponérselos a los dos al pecho cuando estamos solas.
6.-  El descanso de la madre y La alimentación
7.- Posibles problemas iniciales  
8.- El papel de la pareja y el apoyo del entorno
Hoy....

Los tres pilares básicos del éxito de la lactancia materna


La lactancia de dos o más bebés es perfectamente posible a pesar de que a veces se siga poniendo en duda. Pero hay que tener en cuenta que los principales factores que contribuyen al éxito de la lactancia en general, son especialmente importantes en el caso de tratarse de dos o más bebés, puesto que las lactancias de los bebés múltiples suelen ser más frágiles, cuentan con un apoyo menor de entrada y son más susceptibles a complicaciones, aunque no tengan porqué tenerlas.
Por esto es importante tener en cuenta los tres pilares básicos para la lactancia de bebés múltiples:
  • La información sobre cómo funciona la lactancia y sobre la especificidad de la lactancia en múltiples. La información siempre es fundamental, pero en este caso todavía más.
  • El apoyo emocional a la madre y a las decisiones que toma. Especialmente el del entorno más cercano, pero también el del personal sanitario. Tanto para la información como para el apoyo emocional resultan especialmente útiles los grupos de apoyo si contamos con alguno cerca.
  • El apoyo logístico. La madre debería ocuparse solamente de los bebés. Lo ideal sería incluso que tuviera a quien recurrir para cuando necesite comer o asearse.
Y recuerda, actualmente puedes encontrar mucha información sobre lactancia en internet, pero resulta especialmente útil poder asistir a las reuniones de los grupos de apoyo y encontrarse con otras madres que están pasando por situaciones similares y que tienen experiencia propia en la lactancia.
¿Sabías que...?
  • En distintas culturas se “prohíben”distintos alimentos durante la lactancia? En Rusia no se pueden comer fresas, en España alcachofas, en otros países son las naranjas. Pero ninguna de estas afirmaciones tiene fundamentos científicos, el hecho de que la lista de alimentos no coincida lo demuestra.
  • El número de partos múltiples se ha doblado en Cataluña en los últimos 10 años y no deja de aumentar.
  • Todas las mujeres pueden producir leche para dos bebés o incluso para más si reciben la estimulación necesaria del pecho. Las limitaciones a la hora de amamantar más de dos bebés son de tiempo más que de problemas de producción de leche.

Muchas gracias Montse por compartir tus conocimientos con nosotras :)

Foto: http://blogs.babycenter.com


3 de mayo de 2011

Mi mamá y yo a veces no nos entendemos



¿Cuántas veces sentimos ante un niño o una niña pequeña, que nos está tomando el pelo?
¿Cuántas veces hemos pensado, que están "sordos"?
¡Qué paciencia hay que tener en el difícil oficio de ser madre y padre!
¿Por qué les cuesta tanto escucharnos? ¿Por qué no colaboran?...

Estas reflexiones y sensaciones son bastante comunes en el mundo de los adultos. Pero ¡vaya sorpresa nos llevaríamos, si supiéramos lo que ellos sienten!

¿Por qué les cuesta tanto hacer lo que les pedimos?, ¿nos están probando?

Los adultos interpretamos la conducta de nuestros hijos o hijas con el cristal de nuestra experiencia vital adulta, donde todo está teñido de intencionalidad. Leemos en sus actos una "intención", como ocurre en el mundo adulto. Además estamos convencidos que nosotros "sabemos" y ellos "no". Y ahí comienza una batalla a veces desesperante por hacernos entender, que acaba en más de un llanto y pataleta cuando no en enfados e impotencia. Es decir, en desarmonía, que es precisamente lo que no deseamos.

Pero a veces da la sensación que no quieren aprender la experiencia. Por ejemplo, cuando todas las mañanas son un suplicio porque se entretienen con cualquier cosa y no les da tiempo ni a desayunar para ir al cole. Y no hay forma de que lo entiendan

Podríamos narrar cien mil experiencias similares y conocer tantas respuestas como personas, que a veces funcionan y otras no, con el objetivo de que nos hagan caso (amenazas, castigos...). Pero el problema seguiría sin solucionarse satisfactoriamente. Si queremos una relación positiva, basada en cierta armonía y no en batallas cotidianas donde hay ganadores y perdedores, tenemos que cambiar radicalmente el "chip" como adultos, viendo su conducta con los "ojos de niño", para entender qué pasa en sus corazones y en sus cabecitas.

Entonces, ¿quizá somos nosotros quienes no les entendemos?
Ese es el punto de partida. Somos nosotros los que debemos de ponernos a su altura, y no ellos a la nuestra. Tenemos bastante desconocimiento sobre el mundo infantil: olvidamos demasiado a menudo que se están formando, que son inmaduros, y que están aprendiendo día a día. A veces les pedimos respuestas que ellos viven ajenos a su edad. Y los pequeños, a veces se sienten incomprendidos con nuestro enfado cuando no hacen lo que queremos. Es como pedirle a una niña de 6 meses que camine o hable como si tuviera 3 años. No corresponde a su edad madurativa.

Sin embargo, el mensaje de "desayuna que hay que ir al cole" o lávate los dientes para ir a la cama", parece muy sencillo como para ser entendido.

¡Claro! Y es que antes de los 3 añitos entienden perfectamente el discurso verbal. Pero no la lógica que para los adultos tiene. Y comprender esto es crucial para que no interpretemos que nos desobedecen. Nos provocan y todas esas atribuciones que acostumbramos a adjudicarles.

¿Podrías ampliar este planteamiento?

El mundo adulto y el infantil son por naturaleza opuestos: los pequeños aprenden jugando, para ellos todo es posible, viven en la fantasía. Nosotros funcionamos desde la realidad y generalmente desde nuestros deberes.

Esto es lo esencial: desde que nacen hasta los tres-cuatro años aproximadamente, están regidos por el denominado principio del placer. ¿Qué significa esto? Que para crecer sanos, sólo viven para jugar y para la expansión. Puede que recojan por imitación los juguetes, pero no lo integran como algo lógico en su vida. A partir de esas edad, y muy poco a poco, empiezan a asumir que además de jugar hay que hacer otras cosas que no gustan tanto. Pero lo hacen con ayuda del adulto. Eso es fundamental.

Para ningún niño o niña el "deber" tiene el sentido que para el adulto. Se lo tenemos que recordar. No porque sean tontos, sino porque son pequeños. Porque sus necesidades y las nuestras no tienen nada que ver. Mucho más lentamente de lo que desearíamos, van asumiendo responsabilidades en su corta vida, pero esto es realmente difícil para ellos antes de los 6-7 años, edad que la que finaliza la formación de su carácter.

¿Cómo podemos llegar a entendernos?

Lo primero de todo, cambiando el "chip" y no leyendo en sus actos malas intenciones, sino inmadurez. Lo segundo, acompañándoles con mucho cariño y paciencia en las "labores" cotidianas que tengan que ver con el aseo, comidas, vestirse, etc.

Porque para ellos no tienen el mismo valor que para nosotros. Lo tercero, recordando cómo nos sentíamos cuando nuestra madre o padre nos reñían, gritaban, pegaban o amenazaban por no "hacerles caso", cuando nuestra única intención era seguir jugando. Y por último, y lo más importante pero difícil por falta de práctica, acostumbrándonos a relacionarnos en base a "acuerdos" y no tanto en "órdenes" de que sabe hacia el que "no sabe", puesto que esa no es la mejor forma de acompañar en el crecimiento y en la exploración de la vida a lo que más queremos, nuestros hijos e hijas.

2 de mayo de 2011

A fondo: Lactancia materna con dos bebés (8)

Antes de comenzar la lectura de esta entrada, te recomendamos leer las otras entradas de este artículo.

1.- Introducción
2.- ¿Se puede también con dos bebés? y ¿Qué deben saber las madres de bebés nacidos de un parto múltiple?
3.- ¿Qué hacer para ganar tiempo?
4.- ¿Cómo darles el pecho a la vez? Posturas.
5.-  Cómo sobrevivir a las noches y Cómo organizarse para ponérselos a los dos al pecho cuando estamos solas.
6.-  El descanso de la madre y La alimentación

7.- Posibles problemas iniciales  

Hoy....

El papel de la pareja y el apoyo del entorno

El apoyo de la pareja y del entorno más inmediato son fundamentales para el éxito de la lactancia de los bebés múltiples. Si esto ya sucede en muchos casos en los que hay que amamantar a un sólo bebé, todavía es más importante cuando se trata de dos, puesto que los mensajes que recibe la madre en relación a la lactancia materna suelen ser más negativos, y también es más frecuente que los inicios de la lactancia sean algo más complicados. Es por esto que el apoyo del entorno más inmediato, pareja, familiares, amistades, resulta fundamental a la hora de mantener la confianza de la madre.


Para ganarse su apoyo puede funcionar el tener una actitud asertiva con nuestro entorno, comunicarles de antemano nuestra intención de amamantar a nuestros bebés, decirles que es importante para nosotras amantar a nuestros bebés y que estamos informadas y que esperamos que nos apoyen a la hora de conseguirlo. Y también es importante, además del apoyo moral y de que nos respalden en nuestras decisiones, que obtengamos ayuda, sea voluntaria por parte de familiares o amigos, o sea remunerada, para llevar a cabo todas las tareas domésticas y de organización del hogar. Lo ideal sería que la madre sólo tuviera que cuidarse de sus bebés, y que además pudiera contar con alguien que se hiciera cargo de ellos en algunos momentos puntuales del día para que pueda alimentarse y asearse. Aunque luego se vea que esta ayuda es innecesaria o que quizás no se precisa de ella más que un par de horas al día, sea porque los bebés son muy tranquilos, se alimentan muy rápido o se sincronizan a las horas de dormir (cosa que no sucede muy frecuentemente); no está de más tener previsto algún tipo de ayuda antes de que nazcan los bebés, puesto que después puede ser complicado encontrarla, y siempre es más fácil reducir la cantidad de ayuda que encontrarla con prisas. ¡Dentro de unos días, más!

Foto: http://www.minti.com

1 de mayo de 2011

El calostro: descubrir el oro


Los bebés que encuentran oro durante la primera semana, son recompensados con un tesoro para toda la vida.

Mucho antes de que un bebé nazca, la naturaleza comienza a preparar su suministro de alimentos. Alrededor de la décimo-sexta semana de embarazo, los cambios comienzan a ocurrir en los pechos de su madre. La ampliación leve de los alvéolos (el racimo de uvas donde se produce la leche) comienza, generalmente de modo inadvertido para la madre. Para el nacimiento del bebé, la naturaleza ha preparado un asombroso alimento: Calostro.

El calostro es un alimento muy especial, uno de los alimentos más importantes que el bebé comerá en su vida. Es la leche joven temprana producida en los pechos de la madre, preparada especialmente para los primeros 2 a 5 días antes de que la leche madura comienza a ser producida. Como transición de los bebés a vida fuera del útero, el calostro es el alimento ideal. En verdad es más que un alimento; es también la primera inmunización del bebé. Resuelve justamente las necesidades de un bebé recién nacido. Cada vez que el bebé lacta, recibirá unas cucharaditas de calostro, la cantidad exacta necesitada para su estómago pequeño y sus riñones no maduros.

El calostro luce diferente a la leche final: Es más grueso y más pegajoso. Es a veces color de oro, y así le apodan "oro líquido." Podría ser claro, o de un diverso color, pero es siempre perfecto. Su composición es diferente a la de una leche más madura, apenas como la naturaleza lo concibió. Es más alto en contenido de proteínas, minerales, sodio, potasio, vitaminas A y E, y los carotenoides. El calostro contiene los 10 aminoácidos esenciales -- los bloques de edificio para el cuerpo del bebé. Es más bajo en carbohidratos, grasa y lactosa. El calostro es extremadamente alto en secreciones de IgA, una inmunoglobulina importante y agente antiinfeccioso. Está también lleno de células blancas protectoras llamadas los leucocitos, que tienen la capacidad de destruir bacterias y virus.

A veces cuando la madre no siente los pechos llenos de leche, ni nota ningún goteo después de parir, se preocupa de que el bebé no esta sacando nada. Nada más lejos de la verdad. Dentro del cuerpo de tu bebé, los cambios misteriosos y maravillosos están ocurriendo con cada lactancia. El calostro -- incluso en cantidades pequeñas -- es un laxante, estimulando el paso del meconio disminuyendo así la posibilidad de ictericia. Se digiere rápidamente y estabiliza el azúcar de la sangre del bebé. Protege la membrana digestiva de la zona, construyendo una barrera contra las infecciones. Establece la flora bacteriana (las bacterias beneficiosas) en la zona digestiva. El calostro construye el sistema inmune y los sus factores de crecimiento. Siendo un fluido vivo similar a la sangre, puede construir y cambiar las vísceras del bebé, y las prepara y protege contra todos los tipos de gérmenes. Imagínatelo como una clase de sellante especial.

Curiosamente si el bebé nace temprano, el calostro tiene aún más potencial para prevenir las infecciones. Es especialmente importante que los bebés prematuros reciban el calostro producido por la madre.

Como los bebés humanos no están totalmente formados al nacer, nacen listos para recibir el calostro. Sus cuerpos son un trabajo en progresión, esperando que el calostro y la leche de la madre, terminen la consolidación de sus sistemas inmunológicos. Solamente en ocasiones muy raras, y por razones médicas, debe ser agregado cualquier otro alimento durante los primeros días de su vida. Es importante dejar el calostro hacer su trabajo. Generalmente por el segundo día de la vida, el bebé esta listo para comer más a menudo, así que es importante animarle a que lacte con frecuencia, tan a menudo como le indique el hambre. La madre y el bebé son un equipo finalmente acoplado, y como las necesidades alimenticias aumentan, el cuerpo de las madres responde a las señales que el bebé está dando, produciendo exactamente la cantidad correcta de leche. Usar alimentos o chupete retardará la producción de leche y puede causar problemas para la madre y el bebé. Pronto, el calostro comenzará a transformarse en una leche más madura, y aumentar en volúmenes. Él comenzará a beber onzas en vez de las cucharillas. El calostro no desaparece completamente en cuanto viene la leche; habrá cantidades pequeñas de calostro en la leche materna durante las primeras 2 semanas.

Los bebés que encuentran oro durante la primera semana, son recompensados con un tesoro para toda la vida. La naturaleza proporciona esta rica mina. No hay nada mejor que el calostro, esa veta de la madre para un comienzo sano.
por Ann Calandro, RNC, IBCLC